ECONOMIA
La geopolítica como motor de crecimiento

Javier Milei asumió la presidencia en un momento en que Argentina debía redefinir tanto su modelo económico como su inserción internacional. La economía nacional experimentó profundas transformaciones en los últimos dos años, ubicándose en la antesala de un posible ciclo expansivo de largo plazo, basado en fundamentos sólidos que no se observaban desde finales del siglo XIX.
El nuevo Gobierno implementó un programa de cinco anclas: fiscal, monetaria, cambiaria, política y geopolítica, orientadas por una corriente cultural emergente -sobre todo entre los jóvenes- que articula la conciencia de que todo gasto estatal se financia mediante impuestos, deuda o inflación.
Argentina es el único país que llegó a desarrollarse para luego abandonar ese sendero al adoptar el colectivismo de corte corporativista. A diferencia de otros intentos del siglo pasado por romper el ciclo de decadencia, el proceso actual se apoya en bases robustas: superávit fiscal, inversiones canalizadas a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), y la desarticulación del esquema corporativista instaurado en los últimos 80 años.

A fines de 2023, el país enfrentaba una inflación superior al 200% y un déficit fiscal consolidado equivalente al 15% del PBI (5% Nación, 10% en el Banco Central de la República Argentina (BCRA)). Las reservas netas eran negativas, el déficit comercial y energético era persistente y la economía se encontraba en virtual default comercial; el 54% de la población estaba bajo la línea de pobreza, y el sistema de precios -distorsionado por brechas, controles y regulaciones- había colapsado.
A diferencia de otros intentos del siglo pasado por romper el ciclo de decadencia, el proceso actual se apoya en bases robustas
Tras dos años de gestión de Javier Milei, los indicadores exhiben notables mejoras: el PBI alcanzó niveles récord, la inflación bajó al 33%, los precios y las importaciones se liberalizaron, el país recuperó superávit comercial y energético, la pobreza disminuyó al 28%, el gasto público fue ajustado en un tercio hasta lograr el equilibrio fiscal, se eliminaron impuestos, la deuda pública consolidada bajó, y las reservas del BCRA comienzan a repuntar.

Todo esto se logró sin afectar los derechos de propiedad, a diferencia de lo registrado durante la expansión económica inicial de la convertibilidad y la poscrisis de 2002.
En un escenario internacional signado por las mayores tensiones geopolíticas desde la Guerra Fría, Argentina avanzó en su posicionamiento como proveedor principal de alimentos, hidrocarburos y minerales estratégicos para el mundo, y logró distanciarse de focos regionales de conflicto.
La llegada de Milei marcó el retorno a una economía de mercado y, en simultáneo, el inicio de un cambio drástico de la política exterior argentina. El apoyo expreso del presidente argentino a Donald Trump precedió el renacimiento de la relación bilateral y un firme respaldo estadounidense, que se materializó en año electoral bajo el compromiso: “Whatever it takes to support Argentina”. Esto se tradujo en un swap por USD 20.000 millones, que logró frenar la corrida cambiaria previa a la elección.
Argentina concretó acuerdos comerciales y de inversión, reafirmando su intención de ocupar un papel principal como aliado y socio de Occidente
Sumado a esto, Argentina concretó acuerdos comerciales y de inversión, reafirmando su intención de ocupar un papel principal como aliado y socio de Occidente. El quiebre con el eje anterior fue evidente: en 2005, el presidente Néstor Kirchner rechazó públicamente el “ALCArajo”, cerrando al país al comercio internacional y alejándolo de los aliados históricos.
Ya en 2012 y 2013, las relaciones exteriores se volcaron a negociar con Venezuela, Angola e Irán, y en años recientes se buscaron vacunas en Cuba y se ofreció a Rusia una vía de apertura a Latinoamérica previo a la invasión de Ucrania.

Con Milei, Argentina restauró rápidamente los vínculos con sus aliados tradicionales, firmó acuerdos comerciales con Estados Unidos y Europa, activó inversiones millonarias en el marco del RIGI y recibió asistencia financiera de Organismos Multilaterales y financiamiento directo estadounidense.
La alianza renovada con Occidente consolidó el papel destacado del país en la seguridad energética, alimentaria y de minerales estratégicos, con la estabilidad macroeconómica y el RIGI impulsando el salto exportador, respaldado por la coyuntura geopolítica global.
El tipo de cambio continúa bajo presión a la baja, con el BCRA interviniendo para mantenerlo cerca de $1.350 y acumulando compras superiores a USD 6.000 millones en lo que va del año. La volatilidad del mercado cambiario es mínima y las perspectivas siguen estables: el superávit fiscal, el auge exportador, el ingreso de divisas impulsado por el RIGI y la decisión política de capitalización del BCRA contribuyen al escenario favorable.

De acuerdo con el programa monetario oficial, este año el BCRA planea adquirir entre 10.000 y 17.000 millones de dólares, con margen para hacerlo sin generar presiones inflacionarias, ya que los pesos emitidos se absorben vía superávit fiscal, deuda en moneda local o mayor demanda de dinero.
En paralelo, el BCRA ha reducido de manera importante las tasas de interés: la Tasa de referencia descendió al 22% nominal anual, desde el 38% a comienzos del año. Según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, para 2026 se proyecta un crecimiento superior al 3% en el PBI, luego de un alza del 4,4% en 2023. Se trata del primer bienio de crecimiento consecutivo desde 2011, descontando el rebote poscuarentena.
Para 2026 se proyecta un crecimiento superior al 3% en el PBI (REM)
El crecimiento actual se apoya en la recuperación de la demanda de dinero, evidenciada por la baja del dólar, las tasas y el riesgo país, factores que resultan en una mejora del nivel de actividad. Se espera que las exportaciones alcancen USD 100.000 millones este año, impulsadas por cosechas récord y producción petrolera en máximos históricos, a lo que se suma el efecto de los altos precios internacionales en un contexto de crisis en Medio Oriente.
Históricamente, el agro fue el único motor exportador relevante del país, pero el auge de los hidrocarburos y la minería proyecta que, para 2033, ambos sectores podrían generar superávits por USD 65.000 millones, cifra equiparable al desempeño tradicional del campo.

Los proyectos presentados en el marco del RIGI superan los USD 97.000 millones, de los cuales ya se aprobaron más de USD 27.000 millones, principalmente en el sector energético. A esto se suma la reciente modificación de la Ley de Glaciares, aprobada por el poder legislativo nacional, que permite destrabar inversiones en minería por más de USD 40.000 millones.
El principal reto para el resto del mandato de Javier Milei radica en dos frentes: reducir la inflación mensual por debajo del 1% y alcanzar un riesgo país inferior a los 400 puntos básicos.
Ambos objetivos son clave para fortalecer la demanda de dinero y permitir una baja sostenida en las tasas de interés que incentive la expansión del crédito. Las condiciones monetarias actuales, con un rezago monetario que tiende a corregirse tras la fuerte caída en la demanda de dinero durante el período electoral de 2025, refuerzan las perspectivas de lograr la meta inflacionaria.

Por el lado del índice de riesgo país, el resultado de las próximas elecciones será determinante. Argentina todavía paga una prima que responde a su historial crediticio, más que a los fundamentos macroeconómicos presentes. Sin embargo, la menor oferta de bonos en el mercado, consecuencia del equilibrio fiscal y de las compras de dólares por parte del BCRA, coadyuva a la reducción del índice de riesgo país.
Argentina todavía paga una prima que responde a su historial crediticio, más que a los fundamentos macroeconómicos presentes
La deuda neta del Estado, descontando tenencias intra-sector público, representa el 43% del PBI y los vencimientos en moneda extranjera con privados no superan el 2% del PBI al año. Aunque el volumen no es elevado, el desafío es atenderlos sin emitir deuda internacional. El Gobierno buscará afrontarlos mediante superávit fiscal y externo, compras de dólares, colocaciones en el mercado local, Organismos Multilaterales, repos y privatizaciones, acelerando también así la disminución del índice de riesgo país.

En el plano fiscal, si continúan el crecimiento económico y las políticas de reducción del gasto (la denominada “motosierra”), el Ejecutivo tendría espacio para seguir bajando y eliminando impuestos -en especial, las retenciones-, otorgando así un impulso adicional al campo y las economías regionales.

El turno electoral de 2027 será determinante, en un contexto donde el oficialismo ostenta los logros económicos y la oposición se muestra fragmentada ante el peso del fracaso inflacionario reciente.
Con la convalidación política del superávit fiscal en las urnas, Argentina entraría en una etapa muy sólida de crecimiento, quebrando casi un siglo de decadencia.
El autor es Economista
Corporate Events,Diplomacy / Foreign Policy
ECONOMIA
Semana financiera: las acciones y los bonos argentinos “volaron” y están en los precios más altos en cuatro meses

El mercado financiero argentino siguió exhibiendo la última semana un tono optimista. El panel S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires anotó una ganancia de 11,2% semanal, en los 3.166.407 puntos, que aproximó al panel líder a su reciente récord nominal de 3.259.829 puntos del 29 de enero.
Acompañaron también los bonos soberanos, que en sus emisiones en dólares -Globales y Bonares- ascendieron un 1,5% respecto del viernes 22. En este sentido, resalto el descenso del riesgo país de JP Morgan, otra vez debajo de los 500 puntos básicos y en un mínimo desde el 2 de febrero. El riesgo país hilvanó siete ruedas operativas en baja.
El sesgo ganador de los activos argentinos se encuadró en un escenario positivo de Wall Street, donde los principales indicadores registraron nuevos máximos históricos, con un panel tecnológico Nasdaq al filo de los 27.000 puntos (+2,2% semanal), el Dow Jones de Industriales en torno a los 51.000 puntos (+1%), y el promedio S&P 500 (+1,4%) cerca de los 7.600 puntos.
La realidad es que todo el mes de mayo se mostró alcista para los activos argentinos. El S&P Merval ganó 11,5% y varias acciones argentinas cristalizaron excepcionales desempeños, como Banco Francés (+28,7%), Banco Macro (+26,4%), Telecom (+23,2%), Grupo Galicia (+22,6%), Supervielle (+18,4%), YPF (+17,5%, a USD 53,04) y Central Puerto (+11,6%).

Un caso particular fue el de la acción de la compañía especializada en satélites Satellogic, que escaló un 53% en mayo y registra en el transcurso de 2026 un salto de 380%, luego haber firmado en marzo un contrato como proveedor de la Armada de Estados Unidos, entre otros proyectos.
Los bonos en dólares redondearon un alza mensual de 2,5%, con un riesgo país que descontó más de 60 puntos básicos, en los 493 puntos básicos.
Juan Manuel Franco, economista Jefe de Grupo SBS, afirmó que “lo mejor para la renta fija soberana en dólares pasando por el tramo largo, nuestro favorito. El alto beta de Argentina lo hace sensible a cambios en el temperamento del mercado internacional, y eso se reflejo en fuertes subas para el sector bancario, que venia muy rezagado. Así, el Merval se impone tanto en nivel absoluto como relativo a comparables emergentes desde el inicio de la guerra en Medio Oriente, cuando había tenido semanas pasadas algo flojas en el relativo».
“En las últimas dos semanas, el riesgo país pasó de 550 puntos básicos a perforar los 500 puntos básicos, impulsado por un mejor contexto global, mejores datos de actividad económica local en los últimos días y señales sobre financiamiento para los vencimientos de este año”, subrayaron los analistas de IEB.
“El contexto internacional volvió a marcar un tono positivo durante la semana con el S&P 500 alcanzando un nuevo máximo histórico impulsado por una sólida temporada de resultados y el entusiasmo sobre inteligencia artificial e infraestructura. A lo que se sumó el avance en las negociaciones de paz entre EEUU e Irán desencadenando una caída en los rendimientos de los bonos del tesoro estadounidense”, añadieron desde IEB.
“La sólida temporada de resultados en las empresas americanas es un espaldarazo para la renta variable en momentos de incertidumbre por la situación en Medio Oriente y el elevado precio del petróleo“, definieron desde Balanz.
A 1.408 pesos, el dólar mayorista terminó la semana con una ganancia de cinco pesos o 0,4%, mientras que en el balance de mayo ascendió 17 pesos o 1,2 por ciento.
Un reporte de la consultora Qualy advirtió que “el segundo semestre llegará con más exigencias: la estacionalidad favorable del ingreso de divisas agrícolas comenzará a reducirse, el FMI aprobó un nuevo desembolso pero exige metas de reservas ambiciosas”.
El Banco Central informó que para la fecha la banda superior del régimen cambiario alcanzó los $1.757,34, de modo que el dólar se ubicó a 349,34 pesos o 24,8% de ese límite para la flotación teórica.
El dólar al público quedó a $1.430 para la venta, según la referencia del Banco Nación. En la semana el dólar minorista subió cinco pesos o 0,4 por ciento. El Banco Central informó que en las entidades financieras el dólar promedió $1.431,57 para la venta y $1.380,10 para la compra.
El dólar blue también finalizó estabilizado en los $1.430 para la venta, con un incremento de cinco pesos respecto del viernes 22.
El BCRA efectuó compras en las cuatro sesiones operativas por un total de USD 761 millones, para totalizar un saldo positivo por su intervención cambiaria de USD 2.596 millones en mayo. Las reservas internacionales brutas crecieron en USD 1.388 millones, a USD 48.191 millones, tras haber anotado el jueves 28 un máximo desde el 30 de septiembre de 2019 (USD 48.511 millones).
bolsa de valores
ECONOMIA
El titular de la UIA advirtió que “el país de las inversiones todavía no llegó” y volvió a exigir un RIGI para la industria

El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Martín Rappallini, compartió en Infobae en Vivo un diagnóstico sobre el momento que atraviesa el sector manufacturero: apoyó el rumbo macroeconómico del Gobierno, pero con una advertencia clara sobre los costos de la transición. La industria, dijo, está en un período de ajuste sin que los motores que deberían reemplazar al modelo anterior hayan encendido todavía.
Rappallini planteó que el orden fiscal y la baja de la inflación son pasos necesarios, pero no suficientes para que la actividad industrial se recupere. “El país de las inversiones todavía no llegó”, afirmó. “Todo lo que se está planificando, con la llegada de inversiones por USD 80.000 millones, todavía no está impactando en la economía.”
Esa brecha entre lo que se proyecta y lo que se percibe en los balances y en los puestos de trabajo es, según el titular de la UIA, el núcleo del problema actual. No se trata, aclaró, de una economía partida en dos, sino de una transición que genera tensiones muy concretas sobre sectores que no pueden esperar. “En esta transición, tenemos una situación muy compleja para una gran cantidad de sectores de la industria”, señaló, y mencionó a la construcción como uno de los casos más críticos.
Rappallini reconoció que la entidad que conduce llevó esa preocupación directamente al gabinete económico. “Estuvimos estos días con el ministro Caputo y le planteamos la preocupación por el nivel de actividad”, indicó.
Para entender el presente, Rappallini apela a una perspectiva de largo plazo. La industria argentina no enfrenta solo un problema coyuntural, sino el resultado acumulado de más de una década de estancamiento. “La economía hace quince años que no crece”, afirmó. “A nivel industrial, por habitante, somos la mitad que Brasil”, agregó.
Para el referente de la industria, el rezago estructural se combina con un doble efecto que complica la recuperación: la diferencia de precios y de cantidades. Los consumidores ajustaron su demanda ante la caída del poder adquisitivo, y los industriales deben adaptarse a una nueva estructura de costos que todavía no terminó de acomodarse.
Sin embargo, Rappallini no ve ese horizonte como inalcanzable. “Cuando realmente se enciendan los motores, vamos a tener el nivel de consumo por lo menos de 2022”, estimó. Ese nivel, aclaró, no representa un pico histórico, pero sería una señal concreta de reactivación. “Volver a los niveles de 2022 no es una locura”, insistió.
Parte del diagnóstico de Rappallini apunta a explicar por qué la industria llegó a este punto de fragilidad. Durante años, señaló, el sector manufacturero fue protegido en los precios mientras se lo castigaba por otras vías. “El sector industrial tuvo 120% de inflación en un período en el que los servicios subieron 300%”, describió. “Mientras se protegía a la industria, al mismo tiempo duplicaban los impuestos y las empresas tenían mayores costos financieros.”
El resultado fue una economía que Rappallini define como “distorsionada”, donde la protección arancelaria encubría una pérdida sostenida de competitividad. Esa lógica, sostiene, terminó perjudicando al sector que decía defender. “Muchos defienden el industrialismo y es un error pensar que defendés la industria cuando estás subiendo los impuestos. Cuando perdés tu capacidad de competir globalmente, no estás ayudando a la industria.”
La posición de la entidad no es de oposición al Gobierno, sino de interlocución activa. Rappallini es explícito al respecto: “A nivel general, el rumbo del Gobierno es correcto.” Apoya la baja de la inflación, la reducción de impuestos a las exportaciones y la estabilidad macroeconómica. Pero sostiene que la corrección de distorsiones no está siendo pareja.

“Estamos planteando que hay que nivelar la cancha”, resumió. El sector más golpeado, según su análisis, es el que emplea más mano de obra: la industria tradicional que compite con el exterior y cuyos precios no se fijan localmente. “El problema del transable es que los precios y calidades no se deciden internamente, sino a nivel global”, explicó.
Desde esa lectura, la UIA impulsa dos propuestas concretas. La primera es permitir tomar a cuenta del IVA los aportes patronales, como mecanismo para reducir costos laborales y formalizar empleo. La segunda es extender el régimen RIGI -pensado hasta ahora para sectores como la energía y la minería- a la industria manufacturera. “Queremos un RIGI industrial, para que el sector tradicional transable tenga el mismo régimen del RIGI y el super RIGI”, planteó.
Rappallini cerró su argumento con una reflexión sobre el modelo de país que, desde la UIA, consideran necesario discutir. La Argentina, dijo, no puede apostar todo su desarrollo a los recursos naturales. “La riqueza del país no es sólo la energía y la minería, es también el tejido empresario y el tener gente que sabe hacer cosas.”
Esa capacidad instalada, advirtió, se destruye si no se la defiende. “Lo que hace diferentes a los países es la capacidad de sus empresas”, afirmó. Y subrayó que el empresariado industrial está en condiciones de competir, si se le dan las reglas para hacerlo: “Hay un empresariado muy preparado que quiere competir.”
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ECONOMIA
Aguinaldo empleadas domésticas 2026, cuánto se paga y cómo calcularlo paso a paso

En junio las empleadas domésticas deben cobrar con aumento salarial y además percibir el medio aguinaldo de 2025. Los detalles para la liquidación
29/05/2026 – 09:23hs
Junio es un momento clave en la agenda financiera de los hogares que contratan personal de casas particulares en Argentina, debido a la liquidación simultánea de los sueldos de las empleadas domésficas, con los nuevos incrementos y el medio aguinaldo.
De acuerdo con las resoluciones de la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares, las trabajadoras percibirán este mes una actualización del 1,5% en sus haberes, lo que determina valores específicos según el tiempo de servicio prestado (mensual o por horas).
Cómo calcular el medio aguinaldo de junio paso a paso
El Sueldo Anual Complementario o aguinaldo es un derecho consagrado que le corresponde por ley a todo el personal de casas particulares, sin importar la cantidad de horas semanales que trabaje ni la modalidad de su contratación, siempre que la relación laboral se encuentre registrada formalmente.
Como ocurre con todos los trabajadores, el pago se divide en dos cuotas anuales que se efectivizan en los meses de junio y diciembre respectivamente. Para calcular el monto exacto de la primera cuota del año de forma correcta, el empleador debe seguir los siguientes pasos metodológicos:
- Paso 1 – Identificar la mayor remuneración devengada en el semestre anterior. El empleador revisará los recibos de sueldo correspondientes al semestre que abarca desde enero hasta junio de 2026. Deberá seleccionar el mes en el que la trabajadora percibió el salario nominal más alto por todo concepto. En este análisis se incluyen el sueldo básico ordinario, las horas extras trabajadas, el adicional por antigüedad y el plus por zona desfavorable.
- Paso 2 – Aplicar el cálculo para el semestre completo: si la empleada prestó servicios durante los seis meses completos del período, el cálculo resulta directo. El monto del medio aguinaldo equivaldrá exactamente al 50% de esa mayor remuneración identificada en el paso anterior. Por ejemplo, si el mejor sueldo mensual de esos seis meses dentro de la categoría de tareas generales alcanzó los 441.729,02 pesos, el aguinaldo bruto a pagar será de 220.864,51 pesos.
- Paso 3 – Liquidar el proporcional por tiempo menor: si la trabajadora no cumplió la totalidad de los seis meses de labor, ya sea porque ingresó recientemente a la vivienda o porque el contrato laboral se extinguió antes del cierre de junio, el aguinaldo se pagará de forma proporcional. Para obtener la cifra justa, se aplicará la fórmula legal: se tomará el mejor salario del período, se lo dividirá por 12 y luego se multiplicará ese resultado por la cantidad de meses trabajados en el semestre. Por ejemplo, si una empleada ingresó en el mes de marzo de 2026 percibiendo un mejor sueldo de 440.000 pesos, la operación matemática consistirá en dividir 440.000 por 12 y multiplicar el saldo por los 4 meses efectivamente trabajados, lo que arrojará un aguinaldo proporcional de 146.666,66 pesos.
De acuerdo con las reglamentaciones vigentes, la fecha límite formal para el pago del medio aguinaldo de junio está estipulada para la última jornada laboral del mes, es decir, el 30 de junio de 2026. Tanto el pago de las horas habituales como el concepto del Sueldo Anual Complementario deben quedar asentados con claridad en el recibo de sueldo oficial.
Escala salarial completa para junio 2026
Los siguientes son los ssalarios básicos para empleadas domésticas correspondientes a junio 2026, de acuerdo a modalidad de trabajo y categoría.
Supervisores
- con retiro: 4.297,33 pesos por hora y 536.080,78 pesos mensuales
- sin retiro: 4.683,64 pesos por hora y 594.214,11 pesos mensuales.
Personal para tareas específicas
- con retiro: 4.083,26 pesos por hora y 499.868,28 pesos al mes
- sin retiro: 4.453,26 pesos la hora y 553.536,65 pesos mensuales.
Caseros
- siempre sin retiro: 3.862,18 pesos por hora y 488.326,19 pesos de sueldo mensual.
Asistencia y cuidado de personas
- con retiro: 3.862,18 pesos y 488.326,19 pesos al mes
- sin retiro: 4.295,26 pesos por hora y 541.255,35 pesos mensuales.
Personal para tareas generales
- con retiro: 3.600,66 pesos por hora y 441.729,02 pesos al mes
- sin retiro: 3.862,18 pesos la hora y 488.326,19 pesos mensuales.
Más allá del pago por horas trabajadas o el salario mensual que le corresponde a la trabajadora, al momento de confeccionar la liquidación, el empleador debe calcular una serie de adicionales fijados por ley que incrementan el ingreso final.
Por caso, el concepto de antigüedad exige abonar un 1% extra sobre el salario básico por cada año de servicio acumulado con el mismo contratante. Asimismo, el plus por zona desfavorable impone un recargo obligatorio del 30 por ciento sobre los salarios mínimos para todo el personal que preste servicios en las provincias de La Pampa, Río Negro, Chubut, Neuquén, Santa Cruz, Tierra del Fuego, la Antártida e Islas del Atlántico Sur, extendiéndose también al Partido de Patagones en la provincia de Buenos Aires.
Respecto a las horas extras, las tareas que excedan la jornada legal reciben un recargo del 50 por ciento en días hábiles y del 100 por ciento si se realizan los días sábados después de las 13 horas, domingos o feriados nacionales decretados por el calendario oficial.
Los mencionados son los valores que tendrán que tener en cuenta como base los empleadores para pagar el aguinaldo de las empleadas domésticas, cuya primera cuota debe llegar a los bolsillos en junio 2026.
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