POLITICA
AMIA: el juez Rafecas ordenó detener a un jerarca iraní que fue la mano derecha del líder Alí Khamenei

El juez federal Daniel Rafecas ordenó la captura internacional de un nuevo sospechoso por el atentado a la AMIA. Se trata de Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi, mano derecha del líder supremo iraní Ali Khamenei, muerto en los ataques que Israel y Estados Unidos lanzaron contra Teherán.
Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi “es el poder en las sombras”, el brazo ejecutor de las operaciones militares y de inteligencia del régimen iraní, dijeron las fuentes judiciales consultadas por .
El juez pidió a la Interpol publicar una alerta roja para que sea detenido apenas pise un aeropuerto y envió un pedido de cooperación internacional a Irán para que colabore con su detención. Una formalidad.
Sin embargo, medios isralíes afirmaron que Ali Asghar Mir-Hejazi murió en un ataque aéreo israelí en Teherán el 6 de marzo de 2026. El ataque tuvo como objetivo un centro de mando subterráneo. No hubo confirmación oficial.
El fiscal federal de la Unidad AMIA, Sebastián Basso, había pedido la captura en marzo pasado sobre la base de cuatro testimonios que tomó en diciembre de 2024 en París, al amparo de la legislación francesa y mediante las autoridades antiterroristas de ese país.
Actualmente tienen pedido de detención y acusaciones para ser juzgados en ausencia Alí Fallahijan, Ali Akbar Velayati, Mohsen Rezai, Ahmad Vahidi, Hadi Soleimanpour, Moshen Rabbani, Ahmad Reza Asghari, Salman Raouf Salman, Abdallah Salman y Hussein Mounir Mouzannar, aunque nunca se hayan presentado ante las autoridades judiciales locales.
Ahmad Vahidi quedó al frente de la Guardia Revolucionaria iraní tras los ataques de Israel y Estados Unidos que descabezaron a la cúpula jerárquica de Irán, incluido a su líder supremo Khamenei, para quien Basso había pedido sin éxito su captura internacional en abril del año pasado.
Rafecas avanza con el juicio oral en ausencia contra los sospechosos de la voladura de la AMIA, ocurrida el 18 de julio de 1994 y que causó 85 muertes y 300 heridos.
La Justicia argentina llegó a las pruebas contra Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi luego de que el fiscal Basso viajara en diciembre pasado a París, donde le tomó declaración a cuatro disidentes iraníes refugiados allí que integran la International Council of Resistance of Iran, una organización en el exilio.
Dos de ellos ya habían testificado en la causa AMIA a comienzos de la investigación, en una declaración que le tomó el entonces juez Juan José Galeano. Ahora se amplió esa declaración y se sumaron otros dos testimonios.
Las declaraciones permitieron respaldar las acusaciones contra Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi como quien dio la orden directa del atentado y quien estuvo en Buenos Aires en 1993, un año antes del ataque. En esta ciudad se reunió con Mohsen Rabbani, que en ese momento era un líder religioso que no tenía el status diplomático, que adquirió al año siguiente como delegado cultural de la embajada de Irán en Argentina.
“Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi raramente salía de Irán y llegó a Buenos Aires para reunirse con Rabbani, que no era nadie en esa época”, dijo uno de los investigadores. La presencia de Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi está corroborada por su visa de entrada al país y sus rastros en Migraciones.
La fiscalía entiende que las declaraciones de los disidentes iraníes corroboraron las afirmaciones del fiscal Alberto Nisman acerca de quiénes estuvieron detrás de la decisión del atentado, de quién dio la orden y cómo se ejecutó el ataque, dijeron las fuentes.
A comienzos del año llegaron desde París a Buenos Aires las copias físicas de las declaraciones que tomó el fiscal a fines de diciembre pasado, junto con documentos, libros y hasta diarios de la época.
Las nuevas pruebas ocupan medio metro de altura, entre documentos y libros. Entre los papeles hay un diario de la comunidad de iraníes exiliados en el extranjero de agosto de 1994 en el que se señalaba que Irán era el responsable del atentado a la AMIA.
Los disidentes iraníes que apuntaron a Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi fueron de los primeros que comunicaron a la Argentina que Irán estaba detrás del atentado.
Son políticos que lucharon contra el Shá, sufrieron prisión y luego se exiliaron con el actual régimen. Conocieron a los iraníes con pedido de captura, estudiaron juntos, y además su organización tiene gente infiltrada en el régimen iraní para acceder a información directa sobre el proceso de toma de decisiones, dijo una fuente del caso.
Los extranjeros dijeron que cada sábado se reunía el Consejo Supremo para la toma de decisiones, como ocurrió ahora cuando Israel atacó y provocó la muerte del líder Khamenei reunido con los jerarcas en un edificio de Teherán.
Las decisiones de ese Consejo Supremo debían ser validadas por Khamenei, por lo que el fiscal entiende que Khamenei dio la orden formal, pero Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi, que preside el Comité Especial, es quien la comunicó y ejecutó.
Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi es conocido como “el poder en las sombras”; es un influyente clérigo y político iraní, clave en el círculo íntimo de Khamenei como subdirector de gabinete.
Considerado una figura central del “Estado profundo” iraní, se encargó de supervisar tareas de inteligencia y represalias. También fue el principal intermediario de las órdenes que durante años dio Khamenei a los aparatos de seguridad y el Poder Judicial.
Los disidentes iraníes le atribuyen el mando de equipos de inteligencia paralelos dentro de la Oficina del Líder Supremo. La Unión Europea sancionó a Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi en abril de 2012 y Estados Unidos lo hizo en enero de 2020, a raíz de su papel en la represión de las protestas de civiles de 2009 y violaciones de derechos humanos.
Seyed Ali-Asghar Mir-Hejazi ocupó el Ministerio de Inteligencia de Irán y los servicios extranjeros lo conocen por actuar tras bambalinas, como uno de los funcionarios poderosos con bajo perfil. La mano que mece la cuna del terror, dicen los expertos en terrorismo internacional.
pedido de detención y acusaciones para ser juzgados en ausencia,Hernán Cappiello,Conforme a
POLITICA
Karina Banfi: “Adorni ha roto el canal clave que es la confianza entre poderes”

En una entrevista en Infobae al Regreso, la diputada nacional Karina Banfi advirtió que la crisis en torno a Adorni derivó en un proceso inédito en el Congreso. El oficialismo y la oposición intentarán avanzar con la interpelación al jefe de Gabinete la próxima semana, en medio de un clima de tensión y reclamos de mayor profesionalismo en la gestión.
Durante su paso por el estudio, Banfi remarcó que la situación de Adorni “rompió el canal clave” entre el Poder Ejecutivo y el Congreso, y que el proceso de remoción previsto para los días 23 y 25 marcará un precedente institucional. “Vamos a atravesar un proceso sui generis dentro del Congreso de la Nación, sea el martes 23 en la Cámara de Diputados o el jueves 25 en la Cámara de Senadores, porque el que tome la posta es el que inicia el proceso de remoción, sostuvo la legisladora.
El Congreso y el desafío de la gobernabilidad tras la crisis de Adorni
Banfi explicó que la figura del jefe de Gabinete, ideada en la reforma constitucional de 1994, “es el vehículo de la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo” y que su correcta función es esencial para sostener la gobernabilidad.
“No se puede garantizar la gobernabilidad solamente con un poder. Tiene que haber un diálogo y una relación de sostenibilidad de la gobernabilidad con los dos poderes políticos, el poder ejecutivo y el poder legislativo”, afirmó.
Para la diputada, el conflicto actual expone los límites del diseño institucional: “Lamentablemente el presidente de la Nación no lo entiende así, porque pretende que nosotros pongamos una figura que es extremadamente extraordinaria, un hecho inédito, como utilizar la figura de la moción de censura o la interpelación en una primera instancia, que no está reglamentada”.
La legisladora adelantó que el próximo martes, la Cámara de Diputados buscará emplazar a la Comisión de Asuntos Constitucionales para tratar el tema, mientras que el jueves 25 el Senado intentará avanzar sin pasar por comisión y con dos tercios de los votos. “Si una de las dos tiene éxito, arranca el proceso”, precisó.
Banfi reconoció que la decisión final depende de la voluntad política de cada fuerza: “Unos radicales van a bajar, otros radicales no sé. Yo voy a dar quórum porque creo que es importante tener la posibilidad de la sociedad y principalmente a quienes represento”.
El impacto social y la proyección internacional del caso Adorni
Banfi relató el peso social del tema en su territorio y en el exterior. “Cuando voy a Bahía Blanca y golpeo las puertas de los vecinos, es un hábito cotidiano, me abren la puerta y me preguntan: ‘¿Y qué van a hacer con Adorni?’”, contó.
La legisladora indicó que la preocupación trasciende el ámbito parlamentario: “Cuando esto empezó a pasar, yo justo estaba en un viaje de misión oficial en Estados Unidos. Y en Estados Unidos se hablaba de Adorni. En una jornada donde había una red de parlamentarios de toda América, todos hablaban de Adorni, todos sabían qué había pasado”.
Consultada sobre las razones del impacto, Banfi ensayó un diagnóstico: “La personalidad de Adorni ayuda mucho. Si ves al funcionario que han elegido para hacer la vocería, quedó autovedado para eso, también por la falta de credibilidad con la conversación con los medios de comunicación que fue perdiendo Adorni. Un tipo que pasó por el escrutinio público el año pasado y que tuvo el apoyo de la gente. La gente se siente muy defraudada cuando pasan estas cosas”.
La diputada también apuntó a la gestión comunicacional del gobierno: “Hay que reconstruir ese engranaje político, porque es estratégico y fundamental para cualquier gobierno. Por el otro lado, lo ves a Caputo y a todo su equipo tratando de remarla en dulce de leche y esto sin duda que le impacta”.

Profesionalización y lenguaje en la política: el pedido de Banfi para elevar la vara
Banfi consideró que la crisis no solo es política, sino también de profesionalismo y calidad institucional. “A ciertos lugares necesitamos gente profesional. Y acá lo que falta es una profesionalización de los cargos públicos. Por eso terminamos discutiendo la cascada de una pileta”, ironizó.
“Cuando le das a una persona un cargo tan relevante como ser el jefe de gabinete, no puede ser cualquiera, no puede ser el que te cae mejor. Tiene que ser el que tenga las aptitudes y las condiciones para llevar adelante ese lugar, por toda la responsabilidad que tiene”, remarcó.
Sobre el lenguaje y el tono de los funcionarios, Banfi fue crítica: “Tenemos que elevar un poco el debate, porque hay una degradación en el lenguaje y que después se traslada a los hechos. Cuando empezás a restarle importancia, por ejemplo, con el hecho, apuntando a lo que pasó ayer con la familia Messi, es como, bueno, tomamos ciertas cosas con una liviandad o con la poca seriedad porque creemos que la informalidad nos pone en un lugar más cercano a la gente, pero se pierde profesionalismo”.
Y concluyó: “Lo que yo pido a la gente y a la sociedad es que busquen principalmente profesionalizar y elevar un poco la vara de la política, porque tenemos muchas responsabilidades. Hay algunos que nos lo tomamos muy en serio, estudiamos y trabajamos mucho, y esto debería ser el común denominador”.
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Con Máximo al frente, el kirchnerismo ya se mueve para pelear en 2027 en un escenario de ruptura con Axel Kicillof

El kirchnerismo está embarcado en la campaña “Cristina libre”, que volverá a tomar cuerpo este sábado en el Parque Lezama porteño, donde Máximo Kirchner será el principal orador. Pero en forma paralela, el hijo de la expresidenta encara un proyecto clave para el espacio, que supone plantar un candidato alternativo al gobernador Axel Kicillof de cara al recambio presidencial de 2027.
Según pudo saber de fuentes partidarias, ante la falta de diálogo con Kicillof, el kirchnerismo entiende que el año próximo se abrirá un escenario de confrontación interna en la búsqueda de la candidatura principal del PJ. Y que ese proceso puede darse de dos maneras: una PASO “ordenada”, que no fagocite al peronismo; o una ruptura que los lleve a competir por dos listas distintas.
En los dos casos se plantean grandes riesgos para la principal fuerza de oposición al presidente Javier Milei. La competencia en una PASO podría derivar en un fracaso como el de Juntos por el Cambio en 2023 -con la recordada pelea entre Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta-, mientras que las listas separadas podrían sepultar sus chances de llegar a un balotaje en 2027.
Sin embargo, en las filas de Cristina Kirchner no descartan la posibilidad de que se regenere el año próximo un escenario fragmentado como el de 2003, cuando el peronismo llevó tres candidatos separados (Carlos Menem, Néstor Kirchner y Adolfo Rodríguez Saá), aunque consiguió finalmente poner a Kirchner en la Casa Rosada. Igualmente, todo queda sujeto a lo que pueda definir Cristina.
“Por ahí está esperando para hacer un movimiento como el del 19″, deslizan fuentes de su entorno inmediato, en referencia a la sorpresiva designación de Alberto Fernández como candidato presidencial del peronismo en 2019, prácticamente sobre la hora de aquel proceso electoral. Pero mientras tanto, el encargado de mantener la llama viva es Máximo, ante la ausencia forzada de Cristina.
El jefe de La Cámpora ya hizo dos salidas al interior del país desde que Kicillof lo desbancó de la jefatura del PJ bonaerense: tuvo una primera visita a Santa Fe, en la zona núcleo agropecuaria; y luego días pasados estuvo en Paraná, Entre Ríos, acompañado por la diputada Blanca Osuna. Desde allí, insinuó un giro discursivo: “Es necesario construir justicia fiscal para que haya equilibrio social”, dijo.
El plan de viajes de Máximo Kirchner continuará durante el resto del año: visitará otras seis provincias, a razón de una por mes, anticiparon fuentes de su confianza a este diario. “La idea es proponer internamente algo para el año que viene. Y ver cómo reacciona la gente a los estímulos”, sostienen en el mismo sentido. La búsqueda pasa por auscultar el sentimiento de la militancia.
En el kirchnerismo saben que muchos simpatizantes del peronismo no entienden las razones del distanciamiento de Cristina y Máximo Kirchner con Kicillof, siendo que históricamente estuvieron identificados con las mismas ideas políticas y económicas. También juegan con el hecho de que el gobernador no puede romper con el kirchnerismo sin perder una porción de apoyo que tiene en las encuestas.
Pero como ya no tienen a Cristina Kirchner como una carta de amenaza -dada su imposibilidad de ser candidata por la condena en la causa Vialidad-, necesitan que el gobernador se avenga a dialogar con la expresidenta para definir los términos de un acuerdo. La primera condición que le ponen es que adhiera a la campaña “Cristina libre”, algo que Kicillof parece dispuesto a hacer.
De hecho, el PJ bonaerense que ahora comanda Kicillof anunció que marchará al Parque Lezama porteño para participar del acto convocado por el kirchnerismo para reclamar la liberación de su conductora política. También habrá una columna del axelista Movimiento Derecho al Futuro (MdF) en el paseo de San Telmo, pero difícilmente se lo pueda ver allí al propio mandatario.
Fuera de su situación judicial, en los quinchos del peronismo circula una lista de condiciones que podría poner Cristina para apoyar la candidatura presidencial de Kicillof. El primer punto es la deuda externa: la expresidenta y Máximo no quieren que un eventual próximo gobierno del PJ se mueva como lo hicieron Alberto Fernández y Martín Guzmán con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El segundo punto de la lista roja del kirchnerismo es el impulso de una “reforma institucional” que incluya el juicio político a los tres integrantes de la Corte Suprema, Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, quienes confirmaron la condena de Cristina en el caso Vialidad. Y el tercer punto es la derogación lisa y llana del Régimen de Grandes Inversiones (RIGI) mileísta.
Mientras tanto, lejos de los grandes acuerdos, las rencillas se filtran a diario y dominan la interna peronista. La última de ellas estuvo protagonizada por una legisladora porteña que milita en el MdF axelista, Berenice Iañez, quien pidió directamente que Cristina Kirchner deje de “hinchar las bolas” con sus reparos a Kicillof y tomó distancia del “balcón shakesperiano” de San José 1111.
Las expresiones dolieron especialmente en el kirchnerismo porque la legisladora tiene vínculos con Madres de Plaza de Mayo, una agrupación con la que mantiene una afinidad histórica, pero que paulatinamente adoptó posiciones más cercanas al proyecto de Kicillof. En medio de esa puja intestina, Cristina cumplió esta semana un año en prisión domiciliaria. Y el dilema de la sucesión sigue abierto.
Mariano Spezzapria,Conforme a
POLITICA
La trastienda de la reunión entre Javier Milei y Manuel Adorni que definió a Adrián Ravier como vocero y cómo será la primera conferencia de prensa

Javier Milei y Manuel Adorni llamaron este viernes a Adrián Ravier cerca de las 13, cuando el diputado acababa de aterrizar en La Pampa para retomar actividades territoriales. El Presidente le ofreció asumir como nuevo vocero presidencial y el economista aceptó. Mientras empezaba a conversarlo con su familia, la noticia ya se hacía pública a través de un posteo del jefe de Gabinete en la red social X.
El llamado se produjo durante la reunión que Milei y Adorni mantuvieron en la Quinta de Olivos. El jefe de Gabinete fue quien formalizó el anuncio: “Serás la voz de quien está haciendo grande a la Argentina nuevamente”, escribió en X en un mensaje que luego fue compartido por el Presidente. En el Gobierno aseguran que la designación fue una decisión directa de Milei y que no estuvo condicionada por Karina Milei ni por Santiago Caputo.
Ravier estará el lunes en Buenos Aires para iniciar las reuniones de transición con los equipos de comunicación de Adorni. En Balcarce 50 sostienen que el traspaso incluirá la organización de la dinámica de vocería, la definición del esquema de trabajo y la preparación de sus primeras intervenciones públicas. La idea es que el nuevo portavoz empiece a ordenar el mensaje oficial sin quedar atado desde el primer día a la crisis judicial y política del jefe de Gabinete.
Uno de los primeros objetivos será preparar su primera conferencia de prensa. En la Casa Rosada ya la mencionan como su “bautismo de fuego” y apuntan a que se realice la semana que viene. La expectativa interna es que Ravier pueda asumir rápido el rol de portavoz, recuperar iniciativa y volver a instalar una agenda enfocada en economía, gestión y reformas, después de semanas en las que el caso Adorni absorbió buena parte de la comunicación del Gobierno.
La Casa Rosada había evaluado que Ravier acompañara este sábado a Milei y al gabinete al acto por el Día de la Bandera en Rosario, donde el Presidente buscará mostrar una foto de unidad interna. Sin embargo, en Nación niegan ahora que el nuevo vocero vaya a estar finalmente en esa actividad. La prioridad será ordenar su desembarco, su estructura de trabajo y el formato de sus primeras apariciones públicas.
En el Gobierno describen a Ravier como un dirigente de confianza intelectual del Presidente. “Es un mileísta puro, tiene afinidad con Santiago, pero no responde a nadie que no sea Milei”, expresan en Nación. La frase resume la lectura que intentan instalar en Balcarce 50: el economista llega al cargo por su vínculo personal e ideológico con el jefe de Estado y no como parte de una pulseada interna entre el karinismo, el asesor presidencial o los Menem.
Ravier es economista, diputado nacional y referente de la escuela austríaca. Tiene una relación de larga data con Milei, con quien escribió el libro “La batalla por la macroeconomía: el debate abierto entre Keynes, Friedman, Lucas y Hayek”. En el oficialismo lo presentan como una figura con capacidad para defender el programa libertario desde una matriz doctrinaria más ordenada que la lógica de confrontación diaria que había marcado la primera etapa de la vocería.
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La Casa Rosada busca que ese cambio también se note en el tono. En Nación sostienen que la nueva etapa de comunicación deberá estar enfocada en los anuncios de gestión, la baja de la inflación, las inversiones, el RIGI, las exportaciones y las reformas estructurales. La idea es evitar que Ravier copie el estilo confrontativo de Adorni y que cada conferencia vuelva a convertirse en una pelea con periodistas, opositores o gobernadores.
El movimiento también se lee internamente como una forma de descomprimir al jefe de Gabinete. En el Gobierno aseguran que la salida de Adorni de la vocería no implica su eyección de la Jefatura de Gabinete. “Lo acordaron Milei y Adorni para descomprimir a Manuel”, amplían en Balcarce 50. La decisión separa dos funciones que habían quedado concentradas en el mismo funcionario: la coordinación política y administrativa del Gabinete, por un lado, y la exposición pública diaria del Gobierno, por el otro.
Ese desdoblamiento llega en un momento crítico. Adorni enfrenta una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito, presión de aliados para que deje el cargo y pedidos de interpelación en el Congreso. En el Senado, el oficialismo negocia a contrarreloj para evitar que prospere una moción de censura, mientras intenta revisar el acuerdo parlamentario que habilitaría su citación para el 2 de julio.
El anuncio tomó por sorpresa a buena parte del Gabinete. Para ministros y varios funcionarios de segunda línea, la definición de Milei y Adorni fue una novedad. En el Ejecutivo admiten que no hubo una conversación amplia previa y que todavía no está definido si Ravier participará de las reuniones de Gabinete o de la mesa política, donde se ordenan reformas, votaciones y decisiones parlamentarias.
Entre los ministros hay expectativa de que su llegada ayude a recuperar iniciativa con anuncios de gestión. La lectura compartida en distintos despachos es que Adorni quedó demasiado condicionado por su situación judicial y que la Casa Rosada necesita una voz que pueda volver a hablar de economía sin que la conversación derive inmediatamente en el patrimonio del jefe de Gabinete, sus declaraciones juradas o las contradicciones de sus explicaciones públicas.
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Milei confía en que puede construir alrededor de Ravier una figura nacional con proyección propia. En Balcarce 50 remarcan que el Presidente ya hizo algo similar con Adorni, que pasó de tener un perfil público acotado a convertirse en una de las caras más reconocibles del Gobierno sólo a partir del respaldo presidencial y de la exposición cotidiana en conferencias de prensa. El jefe de Estado cree que puede repetir ese proceso, ahora con un dirigente más alineado a su matriz ideológica.
La transición comunicacional será acompañada por los equipos existentes. En el Gobierno sostienen que Adorni pondrá a disposición parte de su estructura de comunicación para ordenar el desembarco de Ravier, y que Santiago Caputo también hará lo mismo desde su área de influencia. La idea es asistirlo hasta que pueda acomodarse, armar su propio esquema y definir una dinámica estable de vocería.
La llegada de Ravier también tiene una lectura política más amplia. Es uno de los dirigentes que coordinó, desde la Fundación Faro, la visita de David Friedman a la Argentina, el hijo de Milton Friedman, que disertará junto a Milei. En el Gobierno quieren vincular esa agenda con una nueva etapa de comunicación más doctrinaria y económica, donde el Presidente vuelva a quedar asociado al debate de ideas, al programa de reformas y al respaldo internacional de referentes liberales.
Javier Milei, Manuel Adorni, vocero
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