CHIMENTOS
Barby Franco en “Lo De Pampita”: “Era normal que mi papá, en vez de abrazarme, me pegue”

Barby Franco es una modelo argentina reconocida en el mundo del entretenimiento y la moda. Su carrera comenzó en televisión como azafata en el programa A todo o nada de Guido Kaczka, donde se ganó la simpatía del público por su espontaneidad y carisma.
Su rol en el ciclo le brindó popularidad y la impulsó a establecerse como figura mediática en Argentina. Además de su carrera televisiva, trabajó como modelo, participando en campañas publicitarias y programas de espectáculos.
Desde hace 16 años está en pareja con el abogado Fernando Burlando. Se conocieron en televisión y demostraron una gran conexión que perdura a lo largo de los años. La deseada llegada de Sarah, en 2022, marcó un punto de inflexión para la pareja.
Tras más de una década de relación, celebraron el nacimiento de su primera hija, un acontecimiento que consolidó aún más su vínculo y les permitió experimentar una nueva etapa personal.
Acá, los momentos más destacados de la charla:
—Y un día llega un señor, abogado. ¿Fue amor a primera vista? ¿Cómo fue esa situación?
—Trabajaba en el programa de Guido Kaczca y Burlando fue a acompañar a su hija Delfi. Él tenía un jopo rarísimo. De muchos colores. Digo, “¿qué le pasa a este señor?“. Yo lo vi y digo “qué lindo señor”. Yo nunca en mi vida había salido con alguien tan grande. Como que lo veía con músculos, grandote, con su impronta de conocer el mundo. Empiezo a preguntar: “Che, ¿quién es el señor que estaba ahí?“. ”Ah, no, un señor que es abogado”. Y Burlando también preguntaba: “Che, ¿quién es la chica que estaba ahí?“.
—Flashearon los dos.
—Sí, fue tremendo.
—¿Y quién llamó a quién?
—No me acuerdo si él me mandó un mensaje o yo. Yo estaba en mi barrio, ahí, con mis primos, me acuerdo, tomando una birra… “Conocí a un señor que me regustó”. Y ellos me decían, “ay, Barby, es reviejo, es regrande, ¿qué te va a dar bola?“. Pero había algo ahí, yo sabía que se iba a dar.
—¿Cuál fue la primera cita?
—Me invitó a cenar. Yo estaba renerviosa, no sabía qué ponerme. Y me puse un shortcito de jean matado. Era de esos shortitos de batalla, que los tenés hace un montón. Unas zapatillas horribles y una remera blanca. Me pasa a buscar y me dice: “Estoy con un autito rojo”. Nada, yo en ese momento no entendía mucho de autos.
—¿Y con qué cayó?
—Y cae con un coso que hacía un ruido. Digo, “¿qué es esto?“. Yo no sabía cómo abrir el auto. Ahora, que entiendo… había caído con una Ferrari.
—¡Nooo!
—Yo no entendía nada. Digo, “¿qué hace con este auto de mierda, que es horrible, que hace un reruido?“. Digo, ”bajá, bajá el volumen del auto». Y fuimos a cenar a un restaurant italiano, que hoy en día seguimos yendo y es como nuestro lugar. Y de ahí no nos separamos más. Fue como reloco.
—Con el señor Burlando estamos hace quince años juntos. Cuando nos pusimos realmente en pareja, al cien por ciento, como que nunca nos cuidamos. Era como que si pasaba, pasaba.
—Pero no pasaba.
—Pasaban cinco, seis, siete, ocho años y digo: “¿Qué está pasando?” Como mujer, ¿no? Digo, él tiene dos hijas, él no debe ser el problema, el problema debo ser yo. Me empiezo a estudiar yo, mi cuerpo, mis genes, el endometrio, toda la parte ginecológica: todo perfecto, todo impecable. Bueno, a los 28, 29 años, me saco óvulos. Digo, bueno, vamos, vamos con el primer intento. Yo estaba resegura que iba a quedar. Digo soy joven, tengo treinta años, voy a quedar. Me pongo el primer varón, que acá en Argentina ya tenés…
—Te pueden decir el sexo…
—Y yo quería el varón, moría por el varón. Me pongo el primer varón, digo, listo. A las dos semanas embarazada. Nada. La segunda vez que lo volvemos a intentar, dije listo, es mi año. Vamos a la casa de Punta del Este y dije “listo, acá con sol, tranquila”, capaz que la vez anterior estaba estresada. A las dos semanas me vuelven a decir: “No, mirá, no creció la hormona” y ahí nada, me empiezo a enroscar. Yo soñaba con ser mamá desde chiquita y dije “no debe ser para mí este señor”, como que yo no tenía tantas opciones. Y ahí caés vos y me dijiste vamos a Luján, venite.
—Y un día me dijiste “debo tener cáncer”. Y yo nunca sentí que tenías algo grave. “Vamos a caminar a la Virgen y vos pedile, entregale tu corazón”.
—Yo te juro que dije» uy, ¿voy a caminar 70 kilómetros? ¿Qué le digo? Si le digo que no, voy a quedar re mal. Si le digo que sí, no voy a llegar», decía yo por dentro. Y dije: Sí, vamos.
—No fue una caminata normal, yo camino todos los años. Vino un diluvio universal que terminamos con bolsas de residuos en la cabeza.
—Y habíamos empezado con el parlante que llevábamos. Íbamos meta cumbia, choripán, todo, caminando, diosas, no sé qué… ¡fue tremendo eso! Entramos a la basílica, saludamos a la virgen, rezamos y nos largamos a llorar todas.
—¿Ahí qué pediste? ¿Cómo de fuerte fue ese pedido?
—No, en alma y cuerpo como que yo no podía más, pero la vi a los ojos y dije: “Por favor, mandámela, mandámela, mandámela”. Y nada, y salimos de la basílica, ni una gota de lluvia. Y a los tres meses embarazada naturalmente, de la nada.
—Natural.
—De la nada.
—Para mí era re normal que desayune cerveza, que desayune vino, que meriende, que almuerce vino, como que todo el tiempo estaba, estaba con eso y yo lo veía como normal. Normal que venga y, en vez de darme un abrazo, me pegue, ¿entendés? Te estoy hablando yo de diez, once años.
—¿Le tenías miedo a tu papá?
—Sí, pánico. Sí, sí, sí.
—Ibas con moretones al colegio.
—Sí, sí, sí. Sin dormir, sin nada. Es más, en un momento me iba muy mal en el colegio y, claro, como que decían: “¿Qué pasa en la casa de esta chica?” Y nada: ahí tuvimos la decisión con mi mamá de denunciarlo.
—¿Vos la ayudaste?
—Sí, sí, con catorce, quince años de agarrar y decir: “Loca, vamos, dale”. Porque, pobre, mi mamá muy sumisa, una mujer como muy tímida, muy retraída, como que no agarraba la iniciativa. En ese momento no se escuchaba mucho a la mujer y en el barrio, menos. Hizo cinco, seis, siete denuncias…

—Y no le hacían caso a tu mamá.
—Nada. “No, vaya, esto es problema de familia, no pasa nada, lo van a resolver”. Tenía un conocido con Fernando en ese momento, que yo no sabía que ese amigo había llamado a Fernando. El tipo dice: “Bueno, hoy les mando un móvil”. Fuimos a mi casa, cae todo: Prefectura, Gendarmería, la Policía. Claro, se ve que Fernando había…
—No estaba en tu vida, pero ya estaba en tu vida.
—Pero yo no tenía ni idea. O sea, yo lo había llamado a mi conocido, que se ve que era amigo de él.
—Y tu mamá golpeada, ¡qué desesperación!
—¡No dábamos más! Vienen y se lo llevan preso. ¡Nunca sentí tanta paz y felicidad en el momento que lo estaban llevando!
—¿Y él qué te dice cuando llega la policía?
—Nada, él estaba borracho, creo.
—Te hubiera gustado que se curara, tener ese papá que no tuviste.
—Sí, sí, pero ya no. Imposible. Imposible. Hicimos todo lo que hicimos, internarlo en la famosa granjita de rehabilitación. No, nada, nunca más.
“Burlando me pidió matrimonio haciéndose el muerto”
—¿Qué pasó con el casamiento? Yo tengo el vestido listo. Voy a ir a esa propuesta. Ya una semana antes te empezó a decir que sentía mal del pecho.
—Sí, que le dolía el pecho. Dije: “Uy, le va a agarrar un paro, se va a morir”. Lo llamaba al cardiólogo. Y él me dice: “No, quedate tranquila, no tiene nada, pero puede ser que le pase”. Bueno, okey. Estaba en un partido de polo, tenía cámaras por todos lados. Empieza a decir: “Ay, me duele, me duele el pecho, me duele el pecho”. Se cae del caballo. Muerto.
—Un actor de película.
—“¡Boluda, se murió, se murió! ¡Andá, andá!”. Y yo tipo: “¿Cómo que se murió?”. Y me empujaban para que vayan a verlo. Subo a la ambulancia. Y él así, muerto con la máscara. Electroshock, no sé qué. Digo: “No, no, ¿qué hago? ¿Cómo le digo a las hijas, que…?”. Los médicos me miran y dicen: “No, no podemos hacer más nada”. Yo llorando: “¿Cómo que no podés hacer más nada?”. Y él se levanta y me saca el anillo. Estuve con estrés postraumático, como dos semanas con fiebre. Me mató.
—Y ahí saca el anillo, ¿y qué le decís, Barby?
—¡Nada, lo reputeé! Obviamente le dije que sí y lo reputeé porque no podía creer toda la situación, y todo el mundo atrás aplaudiendo. Yo mirando a la situación, y pensando “pero si se acaba de morir”.
—Y tu cabeza decía: “Ha muerto en serio”.
—Sí, sí, estuve retraumada. Bueno, le digo sí, organizo el casamiento, todo en dos, tres, cuatro meses. Y no sé qué pasó. Hice un chiste en la tele, no me acuerdo. Me dijo: “Suspendé todo”.
—¿Qué hiciste con el anillo?
—¿Te acordás que lo había vendido por una aplicación? Mucho de marcas no entiendo. Pero hoy en día me entero que era un Piaget. Lo vendí por quinientos pesos. Salía como 15 mil dólares. ¡Yo qué sabía que era un diamante con no sé qué! ¡Ni idea! Ahí yo dije: “No, ya está, nunca más”.
—¿Hicieron terapia alguna vez?
—Nunca. Si hay amor, la vida sigue. Aunque yo investigo mucho.
—Ojito, ambas investigamos mucho.
—¿Es verdad que te habías separado de Martín Pepa?
—Sí, obvio, pero dos semanas nada más.
—¿Y por qué?
—Y porque nos cuesta la distancia. Cada tanto nos desesperamos. Pero me la estoy bancando rebién. Imaginate que estoy tres semanas acá, viajo una, tres semanas acá, viajo una, hago lo que puedo.
—Y él es re bueno.
—Sí, él es lo más. Vale la pena el esfuerzo.
—Sí.
—Porque es una persona muy especial.
—La nena viene y me dice: “Mamá, vino Jesús”. ¿Cómo que vino Jesús? “Sí, mamá, vino cuando yo estaba durmiendo en la cuna, vino Jesús. Me saludó y me dijo: ‘Hola, Sarah, ¿cómo estás?’”. Y yo digo: “No, está inventando”. O viste cuando decís: “No puede ser”. Y yo tipo ¡dura, pálida, intacta! A las dos semanas nos vamos al campo, Viernes Santo.
—Justo Viernes Santo también.
—Por eso, es como todo muy raro. Vamos manejando re tranquila, en ochenta, setenta, ahí por ruta tres. Súper relajada, ella atrás en su sillita, con la niñera, re bien. Y de la nada veo un rastrojero de color naranja, que yo… ¿viste?, ya tenés el instinto de “se va a mandar, se va a mandar”…
—Que se va a mandar en contramano.
—¡Nunca pensé que se me iba a venir de frente! A todo esto, yo al lado tengo un camión de nafta. O sea, si yo me mandaba para allí, iba a chocar con el camión, iba a ser todo como un desastre. El tipo dobla, yo como que hago una maniobra, que estaba con esta camioneta que me regaló Burlando, que hoy en día tipo agradezco a la vida de haber estado con esa camioneta. Hago como el frenado letal, pero el de atrás, claro, me la pega a mí. Pero nada, por suerte no nos pasó nada, ella no se enteró de nada, fue como un golpecito, muy poquito. Ella no se enteró de nada, pero lamentablemente los de atrás sí se golpearon, una pareja de jubilados con un perrito… El tipo se mandó contramano por la banquina y siguió. Pudimos detectar al señor, tenía como ochenta años, que encima se dio a la fuga. El tipo cuando llega a su casa deja el rastrojero, agarra una camioneta para irse, se estaba yendo para la costa, nivel fuga. Y Burlando haciendo su trabajo legal, lo pudieron encontrar y le sacaron el carnet.
—Ahí estabas protegida.
—Pero fue un milagro.
—Protegida. Jesús las protegió.
—Después yo también me quedé como todo un día en shock, como que empecé a unir todo, toda la situación: que yo había visto a Jesús, Viernes Santo, Pascuas, como que dije, bueno, no, Barby, ¡quedate tranquila que estás protegida!
—¿Alguna vez te agarraste de los pelos con alguien?
—Sí, me robaron la cortina.
—¿Qué?
—Había ahorrado un montón de plata para ponerme una cortina. ¿Viste esas que te ponen pelo y que quedás divina?
—Tu primer cortina.

—Mi primer cortina, literal. Fui al boliche con amigas y en un momento había una piba que me miraba raro. Estaba ahí, en el VIP, viene la piba, me mira y medio que me empuja. Claro, yo tenía veinte años, me sale el barrio de adentro: “Eh, ¿qué hacés? ¿Qué me tocás?“, plum, plum, plum, plum, me arranca el pelo, me arranca la cortina, se queda con el gato en la mano. Yo la miro y digo: “No, mi cortina”. Y la hija de p… agarra el pelo y se lo lleva.
—¡¿Salió corriendo con la cortina?!
—Humillada, pelada quedé.
—Es más, lo cara que la cortina.
—No, no, no entendés lo que lloré.
—Aprendiste la lección, por cabrona.
—Y ahí nunca más, dije: “¡No me van a chorear otra vez el pelo!”
Disfrutá la entrevista completa en el video.
Fotos: Maximiliano Luna
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CHIMENTOS
Ángel de Brito dio una inesperada primicia sobre Susana Giménez: el plan secreto de Telefe

Ángel de Brito lanzó una primicia que sacudió al mundo del espectáculo y que tiene como protagonista nada menos que a Susana Giménez. El periodista reveló que la diva estaría negociando su regreso a Telefe para 2027, en un movimiento que podría marcar su vuelta definitiva a la pantalla chica.
La información apareció durante su programa en Bondi, cuando Ángel decidió compartir un dato que, según anticipó, todavía no podía revelar por completo. “Voy a dar una primicia: el año que viene no solo vuelve Gran Hermano, quieren que vuelva Susana a Telefe, pero no puedo contar más”, anunció, dejando abierta una enorme incógnita sobre el proyecto que tendría preparado el canal.
El regreso de Susana a la televisión abierta sería uno de los grandes movimientos de la programación para el próximo año. La conductora tuvo distintas apariciones y especiales en los últimos tiempos, pero se mantuvo alejada de un ciclo semanal tradicional. Ahora, según la información de Ángel, Telefe buscaría volver a tenerla como una de sus figuras centrales.
La revelación también permite dimensionar el armado que el canal ya estaría realizando para 2027. Porque mientras se prepara el regreso de Gran Hermano, la señal tendría en carpeta una figura histórica de la televisión argentina para reforzar su programación y volver a apostar fuerte por una de sus grandes estrellas.
ÁNGEL DE BRITO CONFIRMÓ LA VUELTA DE SUSANA GIMÉNEZ
Pero la primicia de Ángel no terminó ahí. El periodista también contó que “Wanda Nara tendría asegurada su continuidad en Telefe” y que su vínculo con la señal iría mucho más allá de la próxima edición de MasterChef.
“Y vuelve MasterChef con Wanda con una tercera edición. Wanda está abrochadísima a Telefe, no es solo este MasterChef que va a venir ahora, hay uno nuevo para el año que viene”, aseguró De Brito, dando cuenta de que el canal ya tendría encaminada una continuidad de la conductora al frente del reality gastronómico.
De esta manera, Telefe estaría pensando su futuro con dos nombres de enorme peso para sus próximos proyectos: Susana Giménez y Wanda Nara. Una con un posible regreso que todavía mantiene varios detalles bajo siete llaves y la otra con una continuidad que, de acuerdo con la información de Ángel, ya estaría prácticamente cerrada.
Por ahora, el dato más fuerte es el que dejó De Brito: “Susana podría volver a Telefe en 2027”. El periodista eligió no contar todavía cuál sería el formato ni en qué lugar de la grilla aparecería la diva, pero con una frase alcanzó para instalar una de las grandes incógnitas de la televisión argentina de cara al próximo año.
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Romina Gaetani recordó sus experiencias con hombres y mujeres y reveló qué género le atrae más: «Me calienta mucho el talento»

Romina Gaetani habló de su deseo de formar una familia y contó que, antes de la pandemia, evaluó la posibilidad de ser madre de manera independiente mediante la congelación de óvulos. La actriz abordó el tema en una charla con Nati Jota y Noelia Custodio, donde también se refirió a sus vínculos sexoafectivos.
“Me gustaría armar familia”, afirmó Gaetani en diálogo con Jota en Sería Increíble (Olga). Al explicar cómo imagina ese proyecto, señaló que piensa en la posibilidad de compartir la vida con “un compañero, compañera, la que dé”, sin definir de antemano el género de una futura pareja.
Consultada sobre si había tenido relaciones con mujeres, respondió que sí y afirmó que suele sentirse atraída por el talento y la personalidad. Sin embargo, las risas estallaron en el estudio cuando la invitada aclaró: “Pero me gusta más la pi…”.
En ese sentido, Romina también remarcó que el aspecto físico no ocupa un lugar central en sus elecciones: “A mí me calienta mucho el talento”, sostuvo.
La intérprete también expresó su deseo de tener hijos, aunque aclaró que no lo vive como una meta que deba cumplirse a cualquier costo. “Es un deseo que lo tengo, pero también entiendo que si la vida no me lo trajo, también lo dejo”, explicó.
Gaetani relató que, estando soltera, inició un proceso para preservar sus óvulos y contempló la maternidad sin pareja. Dijo que acudió tres veces con esa intención y que entonces se convencía de que podía avanzar por su cuenta.
Sin embargo, con el tiempo reconsideró esa decisión. Según explicó, sintió que estaba abordando una elección de gran dimensión personal con una lógica demasiado práctica. “Esto no es comprar zapatillas”, resumió al referirse a la experiencia.
La actriz concluyó que la posibilidad de tener hijos no debería formar parte de una lista de objetivos a completar, sino que requiere una reflexión más amplia sobre el proyecto de vida y los vínculos que desea construir.

En otro plano, Romina Gaetani se refirió semanas atrás a la denuncia por violencia de género que presentó contra su expareja, Luis Cavanagh. La actriz fue hospitalizada el 29 de diciembre de 2025 tras el episodio que motivó la causa y, desde entonces, realizó presentaciones ante la Justicia.
El 6 de agosto, la fiscalía citó a Cavanagh a declaración indagatoria en una causa caratulada como lesiones leves agravadas en contexto de violencia de género. La audiencia quedó fijada para el 10 de ese mes. En su descargo, el acusado sostuvo que él había sido víctima de agresiones por parte de Gaetani y afirmó que aportaría un video del episodio.
“Ella me golpeó en la zona estomacal luego de haber estado internado y con un trombo. Yo sufrí violencia de género de su parte, varias veces”, declaró Cavanagh. También indicó que su psicóloga de pareja conocía, según su versión, las situaciones que denunció.
Días después, Gaetani habló sobre el avance de la causa en una nota difundida por Primicias YA (América TV). “Agradecida que veo que la justicia avanzó, ratificando de alguna manera todo lo que describí, todos los hechos y la denuncia que hice”, expresó al ser consultada por el proceso judicial.
La actriz dijo que no estaba al tanto de las declaraciones públicas de su expareja. Cuando la cronista le comentó que Cavanagh había dicho ser víctima de violencia de género, cortó la consulta: “No me interesa para nada que me relates lo que esta persona dijo ayer”.
Gaetani señaló que, aunque para ella el episodio ya forma parte del pasado, la causa continúa presente por las gestiones judiciales. “Hace muy poco que pasó, de denunciar hace siete meses, que no es nada”, manifestó. Además, destacó el acompañamiento de su abogado, Ignacio Trimarco, durante el trámite: “Sigo firmando papeles, sigo hablando lo menos posible con el doctor, que sabe cuándo llamarme, cuándo no, qué y hasta dónde comunicarme cómo sigue el caso”.
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Camila Galante contó toda la verdad de la libertad de Leandro Paredes para estar con otras mujeres: “Tenemos un acuerdo que…”

Un entramado muy privado que adquirió un tamiz público. Leandro Paredes explotó todas las métricas y se convirtió en tendencia absoluta por las revelaciones respecto a su matrimonio con Camila Galante, con una versión que implica una libertad para explorar su sexualidad.
La historia se compone de testimonios de mujeres, que recopiló Santiago Riva Roy en Bondi Live, donde detalló el modus operandi del futbolista de la Selección Argentina. El eje de la cuestión surca un supuesto acuerdo de pareja para enrolarse entre sábanas con otras mujeres.
El periodista sacudió todo con el desarrollo de su información, por eso Galante y Paredes navegan por el inconsciente colectivo, por la curiosidad que genera este pacto y por la magnitud que engloba el mediocampista. A raíz de la repercusión impresionante, Camila salió a ofrecer su verdad.
La esposa del crack de Boca Juniors le escribió directamente a Riva Roy, con el objetivo de desmentir los datos que vertió en la plataforma de streaming. Así, Santiago leyó el mensaje que redactó Camila: “¿Qué problemas tenés conmigo? ¿Con Leandro pasó algo?”.
CAMILA GALANTE NEGÓ EL ACUERDO DE PAREJA ABIERTA CON LEANDRO PAREDES
En la continuidad de su descargo, Galante aceleró a fondo y se encargó de desbaratar la posibilidad de un convenio con Paredes. “La verdad es que no sé de dónde sacas la información. Leandro no tiene problemas con su papá, ni con nadie de la Selección como quisiste dar a entender. Son varias veces que hablas de mi y de Leandro diciendo que tenemos un acuerdo que no existe”, exclamó.
Asimismo, la pareja del futbolista le inquirió al periodista que gestione con mayor cuidado sus dichos: “Tengo hijos grandes te pido que chequeés”. Empero, Riva Roy explicó: “Le contesté que no es nada personal, ni animosidad, si él hace algo mucha gente se entera, quien no se cuida o no te cuida a vos es él, no el periodismo”.
Convencido en las fuentes y sus averiguaciones, Santiago reiteró que posee sustento para afirmar que el jugador arma sus jugadas por afuera del matrimonio: «Él hace la suya, anda con gente, listo y ya está. Se entera medio país porque él no se cuida».
Camila Galante, Leandro Paredes
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