CHIMENTOS
Calu Rivero está en Río de Janeiro para ver el concierto de Shakira: “Una emoción”

Los preparativos del concierto de Shakira en la playa de Copacabana, Río de Janeiro, que compartió Calu Rivero desde una ventana del hotel Copacabana Palace
Calu Rivero llegó a Río de Janeiro junto a Aíto de la Rúa para asistir al multitudinario concierto de Shakira en la playa de Copacabana, donde la cantante busca establecer un nuevo récord de público, superando los anteriores de Lady Gaga y Madonna. La actriz argentina se hospedó en el hotel Copacabana Palace, mostrando a través de sus redes distintos lugares del lujoso alojamiento, como la piscina y el bar (donde bebió agua de coco), y una vista privilegiada al escenario, además de momentos familiares en la antesala del espectáculo.
Calu Rivero viajó a Brasil motivada por su vínculo personal y familiar con Shakira, forjado a lo largo de más de una década a través de la cercanía de la familia De la Rúa con la cantante colombiana. A lo largo de los años, esta relación se reflejó tanto en gestos como la invitación a ensayos exclusivos como en obsequios personalizados y participación en eventos relevantes de la artista.
Horas antes del espectáculo, Rivero publicó imágenes desde el Copacabana Palace que mostraron la magnitud del escenario instalado en la orla carioca. En el video se podía escuchar el chequeo del micrófono de Shakira, al que adjunto algunas frases: “Check check @Shakira Copacabana. No es viaje. Es alineación. Río de Janeiro, Copacabana beach, Shakira. Millones de cuerpos, una emoción”.
En una fotografía se la observa junto a Aíto de la Rúa, disfrutando la espera previa al concierto. En la misma, él está de pie tomándole los hombros, mientras que ella luce un vestido verde de lentejuelas y anteojos de sol con cristales amarillos.
La actriz también relató su experiencia en el ensayo nocturno de Shakira, al que pudo acceder gracias a dicha cercanía: “Verla ensayar es íntimo. Casi sagrado… Trabajo real. Ahí vive todo. La precisión. La loba”, describió acompañado por un corazón en llamas. Durante esa jornada, también coincidió con el músico Caetano Veloso.
El ensayo de Shakira junto a Caetano Veloso en Río de Janeiro que compartió Calu Rivero
La relación entre Shakira y la familia De la Rúa se remonta a la época en que la cantante estaba en pareja con Antonio de la Rúa, hermano de Aíto. Tras la separación, el trato cordial continuó, como lo evidencia el gesto de la artista al enviar un ramo de flores a Rivero y Aíto con motivo del nacimiento de su hija Bee, un detalle que fue agradecido públicamente por la actriz. Además, la cantante sumó a Antonio como testigo en el proceso judicial por evasión fiscal en España, gesto que reforzó la confianza entre ambos.
Rivero ha destacado en reiteradas ocasiones el impacto que la figura de Shakira tiene en su entorno cercano, calificándola como una “mujer real y audaz, que inspira e irradia intensidad” en mensajes compartidos. Estas manifestaciones reflejan el aprecio y la admiración mutuos entre la artista colombiana y la familia argentina.
Las muestras de afecto y la integración familiar también se hicieron visibles en grandes eventos, con episodios como la presencia de Zulu de la Rúa —hija de Antonio— acompañando a Shakira en sus conciertos en Buenos Aires, consolidando la cercanía entre ambos núcleos familiares.
La asistencia de Calu Rivero y su familia a distintos recitales de Shakira constituye un rasgo constante en la dinámica de ambas figuras. En marzo de 2025, Rivero asistió junto a Aíto y sus hijos Tao y Bee al show de la artista colombiana en el Campo Argentino de Polo de Buenos Aires, accediendo a un sector exclusivo y documentando la experiencia en redes sociales.
En septiembre de ese año, Rivero, Aíto y sus hijos viajaron a Nueva York para presenciar el Global Citizen Festival en Central Park, con la cantante como figura central. Imágenes compartidas de la familia y registros de la ciudad completaron la crónica visual del evento. Estos encuentros frecuentes han dado pie a rumores sobre una posible reconciliación entre la artista y Antonio de la Rúa, alimentados por la presencia del empresario en estadios y en reuniones familiares, además de su participación en giras recientes por Estados Unidos y Canadá
Cada espectáculo de Shakira es vivido por sus allegados con entusiasmo e intensidad, una energía que asistentes como Calu Rivero califican de única y transformadora, reafirmando la dimensión emocional que rodea las presentaciones de la artista.
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CHIMENTOS
El boom del teatro porteño que pone a la avenida Corrientes a la altura de Broadway y el West End

La avenida Corrientes lleva décadas con el apodo de “la calle que nunca duerme”, pero en lo que va de 2026 ese título dejó de ser solo una frase hecha para convertirse en una descripción casi literal de lo que ocurre noche tras noche frente a las marquesinas iluminadas de sus teatros. El circuito comercial porteño atraviesa uno de los momentos más intensos de su historia, con una cartelera que acumula grandes producciones, figuras de primera línea y cifras de público que, según los propios productores, no tienen antecedentes recientes.
Los datos de la Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales (AADET) correspondientes a la semana del 1 al 7 de junio de 2026 (la última disponible) confirman el fenómeno con números concretos. “Charlie y la Fábrica de Chocolate”, en el Gran Rex, encabeza el ranking de recaudación, seguido por “Billy Elliot” en el Ópera y “Sottovoce” en el Nacional Sancor Seguros. Completan el top ten “Desde el jardín” (Metropolitan), “Hairspray” (Coliseo -ubicado sobre la calle Marcelo T. de Alvear, pero dentro de este circuito céntrico-), “Rocky” (Lola Membrives, segunda temporada), “El Jefe del Jefe” (La Plaza), “Una navidad de mierda” (Premier, segunda temporada), “Annie” (Broadway) y “La cena de los tontos” (Astral, segunda temporada). La foto es la de una cartelera que, para bien o para mal según desde dónde se mire, concentra una potencia inédita en un solo tramo de ciudad.

Si hubiera que elegir un solo número para ilustrar la temperatura del momento, ese número sería 50.000. Esa es la inusitada cantidad de entradas vendidas por “Charlie y la Fábrica de Chocolate” en su primera quincena de junio, entre el 4 y el 15 del mes, apenas once días de funciones en una sala cuyo aforo es de 3.200 espectadores. La cuenta oficial de Multiteatro en X lo describió sin eufemismos: “Sorprende la demanda de ‘Charlie y la Fábrica de Chocolate’, superando las 50.000 entradas vendidas solo en su primera quincena de junio. A más de un mes del inicio de las vacaciones de invierno, el suceso teatral del año ratifica el rumbo de las mega-producciones en el Gran Rex”.
Carlos Rottemberg, productor y titular de Multiteatro, fue quien lo anunció con la precisión de alguien que lleva décadas leyendo el termómetro del teatro porteño: “Llegamos a la función de prensa con 40.000 entradas vendidas y vamos a terminar este lunes 15, la quincena, con 50.000. Son números anormales para el teatro”. Rottemberg sabe de lo que habla: produce espectáculos en el top ten y también en el otro grupo, el de los más de doscientos títulos que se reparten el 46% restante del público.

Rottemberg no esquiva la contradicción. La enuncia con la misma energía con la que celebra los récords: “Decime dónde me ponés el micrófono y te digo las dos verdades. No miento en ninguna de las dos”. Y las dos verdades son estas: el 54% de la audiencia del circuito industrial se concentra en apenas diez títulos, mientras que más de doscientos espectáculos se dividen el 46% restante. La cuenta de Multiteatro lo sintetizó en su balance de mayo de 2026 contra mayo de 2025 con una frase que podría ser el título de una obra en sí misma: “Macro y microeconomía teatral en su máxima expresión”.
El dato no es menor. El circuito industrial porteño experimenta un aumento real de espectadores, pero ese crecimiento no se distribuye de manera pareja. La suma de nombres propios de alto poder de convocatoria —muchos de ellos figuras forjadas en la televisión abierta de otra época— más el año récord en musicales de gran producción, explican la tendencia. Lo que queda fuera del foco son las más de doscientas propuestas que sobreviven con el casi la mitad del pastel. Y entonces, surge la duda: ¿es sostenible este presente o la temporada toma forma de burbuja?

Y hay más: el circuito independiente atraviesa su etapa más crítica, según el mismo balance de Multiteatro. El boom que llena el Gran Rex y el Ópera no necesariamente derrama sobre las salas más pequeñas. El teatro porteño, en 2026, tiene dos velocidades muy distintas.
Que la gente pague no es una novedad; que pague lo que está pagando sí merece atención. Según los datos de AADET, el precio promedio de entrada más alto de la semana del 1 al 7 de junio correspondió a “Sottovoce”, con un ticket medio de $69.194, seguido por “Billy Elliot” ($68.795) y “Charlie y la Fábrica de Chocolate” ($65.731). “Rocky” promedió $63.647, “Una navidad de mierda” $62.336 y “Desde el jardín” $61.772. En el extremo de los rangos, “Billy Elliot” ofrece entradas desde $29.750 hasta $90.000, mientras que “La cena de los tontos” va de $27.500 a $65.000.

El público, entonces, no solo va al teatro: va al teatro y paga entradas que en muchos casos superan ampliamente el valor de una cena en el mismo radio de Corrientes. Paradoja que se vuelve más llamativa si se considera que los estacionamientos cierran casi al mismo tiempo que terminan las funciones, el transporte público escasea a esa hora y la cena previa al espectáculo dentro del barrio teatral no es precisamente la opción más elegida por quienes ajustan el cinturón en otros rubros. El teatro, para ese sector de público, es una prioridad que resiste la crisis del bolsillo.
El indicador de ocupación de sala, siempre según AADET, agrega otra capa al análisis. “Sottovoce” registró un 99% de ocupación en el Nacional Sancor Seguros (1.100 butacas) y “Desde el jardín” alcanzó el 96% en el Metropolitan (860 butacas). Pero el 100% absoluto de la semana lo logró “Gordillo 20 años + 1”, en el Auditorio Belgrano y el Teatro Devoto, ambos bien lejos del epicentro de Corrientes. El teatro porteño, en su amplitud, no cabe solo en unas pocas cuadras.

Completan el ranking de mayor ocupación “Mike Chouhy – Ruido de mate” (96%), “Pablo Agustín – Criado por lobos” (95%), “Una navidad de mierda” (94%), “Noelia Pace – Sesión de Mediumnidad” (93%), “Sarmiento, la clase” y “Ana María Bovo – Humor Bovo” (ambas con 91%) y “Prima Facie” (90%). Nombres que no siempre figuran en los rankings de recaudación pero que llenan sus salas con una consistencia que habla de públicos fieles y propuestas bien calibradas para su audiencia específica.

En cuanto a funciones, “La función que sale mal”, en el Multiteatro, lideró la semana con 8 presentaciones, aunque no figura entre los diez primeros por recaudación. La siguen “Billy Elliot” (7), “Charlie y la Fábrica de Chocolate” (6), “El Jefe del Jefe” (6) y “Annie” (6). Una cartelera activa que no da respiro.

Adrián Suar, actor, director y productor que este año tiene simultáneamente en cartel “Sottovoce”, “Desde el jardín”, “Las hijas”, “El jefe del jefe”, “Secreto en la montaña” y “La cena de los tontos”, tiene una explicación para el fenómeno: “Lo que tiene la particularidad de este año es que hay un fenómeno de muchos espectáculos exitosos en la calle Corrientes. Se unieron, se agruparon casi de casualidad, porque no pasa todos los años: desde tres, cuatro musicales grandes, más allá de los otros espectáculos que hay, y una cantidad de comedias y obras dramáticas de todo tipo”.
Suar describe un ecosistema en el que la mayoría de las obras hace “una media buena”, algunos títulos se recortan con cifras considerables y otros viven bien sin llegar al top ten pero generan trabajo real para toda la cadena: asistentes, productores, maquinistas, técnicos. “Por eso decimos que siempre Buenos Aires, después de Broadway y junto con Londres, es la ciudad más importante a nivel cultural, teatral y de ofertas tan distintas», resume.
Diego Romay, productor de “Billy Elliot” —un proyecto con dos años de planificación y cientos de personas involucradas—, añade una variable que los productores suelen mencionar en voz baja y que él prefiere decir con todas las letras: la estabilidad del dólar. “Contar con una mayor estabilidad cambiaria ayuda muchísimo. Nos permite proyectar mejor los costos, asumir compromisos de largo plazo y trabajar con estimaciones más realistas sobre ingresos y egresos. Los productores no le tenemos miedo al riesgo; convivimos con él todos los días. Lo que necesitamos es poder medirlo“. Para Romay, parte del boom actual tiene que ver precisamente con eso: cuando la economía ofrece mayor previsibilidad, los proyectos ambiciosos se vuelven posibles.
Ezequiel Corbo, productor de “La cena de los tontos” y “El Chat de mamis”, señala otro ingrediente: la coincidencia inédita de figuras de primer nivel en cartel al mismo tiempo. “No tengo el recuerdo de que estén todos juntos en cartel hace mucho tiempo. Tenemos a Suar, Francella, Bossi, Bermúdez, Nico Vázquez, Peretti y por otro lado musicales imponentes como Charlie y la fábrica de chocolate, Billy Elliot, Hairspray, Annie”. A eso suma la multiplicación de obras con públicos específicos —como “El Chat de mamis”— que amplían la base de espectadores más allá del núcleo tradicional. Y advierte que el ciclo no terminó: “Todavía no comenzaron muchos de los espectáculos infantiles que seguramente traerán otra porción interesante de público”.

Nicolás Vázquez, protagonista y director de “Rocky” junto a Mariano Demaria y productor artístico de “Annie, el musical” con Gustavo Yankelevich, lo ve desde la perspectiva de quien lleva años apostando a producciones de escala. “Rocky es la obra más vista por acumulado. Pero sobre todo como productor, lo que festejo es que no se subestime al público, que se eleve la vara en todo sentido, ya sea haciendo una superproducción o haciendo una comedia”. Vázquez, que viaja con frecuencia y ve teatro en el exterior, traza una comparación que resume el orgullo del sector: “Ya no tenés que viajar a Estados Unidos o a Londres para ver un gran título. Lo podés ver en tu propio país y eso es hermoso”.
“Rocky”, que describe como “una mezcla de cine y teatro”, lleva dos años entre las obras más vistas del país y es, según sus productores, el tipo de propuesta que demuestra que el teatro de Corrientes puede ofrecer algo que no es réplica ni copia, sino una versión propia con identidad argentina.

Carla Calabrese, productora de “El curioso incidente del perro a medianoche” (que se estrena el jueves 18 de junio), basada en la novela de Mark Haddon, describió en Infobae en Vivo la tensión permanente que define al teatro porteño de alta producción: “La exigencia es enorme. Tenés que poder ver algo muy parecido a lo que se ve en Broadway, pero a la vez te exigen que no sea una réplica. Es como estar manejando ese lugar en donde no sea réplica y no pierda el espíritu”. Para Calabrese, la inversión tiene una dimensión que va más allá del balance económico: “Creo que los países donde tenemos situaciones económicas complicadas, donde hay muchos problemas, si no tenemos el refugio de lo que es el buen teatro, realmente no sabés dónde ir para identificarte, para compartir tus problemas, para entender lo que le pasa al otro”.
Miguel Pardo, productor de la obra “Ni media palabra”, con Nicolás Cabré, en el Paseo La Plaza, define como “superpositivo” el momento actual del teatro. Según su punto de vista, “se están ganando nuevas generaciones que están yendo al teatro, y eso termina generando un hábito a un futuro cercano”. Subraya que el fenómeno es “increíble” porque “es uno de los pocos países que tiene teatro fuertísimo en invierno y teatro fuertísimo en verano”, con plazas como Mar del Plata y Carlos Paz, además de la actividad sostenida en calle Corrientes y en otras zonas de la ciudad.

Para Pardo, la clave es la diversidad de propuestas: ”Tenés desde comedias musicales hasta shows de magia, stand up, de todo. Hace que ganemos no solamente los viejos clientes de teatro de toda la vida, sino los nuevos, que vio que lo mismo que puede ver en Londres, en Nueva York o en Madrid lo puede ver en Buenos Aires, y que, si no lo vio allí, luego lo puede ver en verano. Es una cascada interminable».
Rottemberg celebra el presente pero no se permite ignorar lo que viene. Con la claridad de quien va a cumplir 70 años y lleva décadas en el negocio, plantea una pregunta que nadie en la industria quiere responder todavía: ¿qué pasa cuando ya no estén todos estos nombres en cartel al mismo tiempo?

(Credito: Jose Tetty)
“Mirar con alegría la foto del momento, a mí me trae mucha preocupación por el futuro, no de mi generación”, dice. “Me preocupa para la generación de mi hijo, porque lo que yo llamo teatro industrial, al no haber ficción cómica en televisión, ya no hay más cómicos que surjan de la tele para encabezar. Van falleciendo figuras importantes —el último, Luis Brandoni—, cabezas de compañía. Hay una generación que se perdió”. Y ofrece el dato más elocuente de todos: “Cuando yo comencé en esto, la generación de los Calvo y Darín tenían veintipico de años. Hoy el actor más joven del teatro industrial en la avenida Corrientes es Nico Vázquez, que tiene 49”.
Esa misma mirada dual la tiene Gisella Sirera, directora de la obra “En busca del Sexo Perdido” en el Paseo La Plaza, una de las 200 que pelean por una porción de los espectadores que dejan los tanques: “Llevamos dos años bancando cartel, con el contexto en qué estamos es un privilegio. Creo que el mercado teatral está más vivo qué nunca porque la gente, frente a la situación económica que estamos pasando, necesita buscar un remanso, dos horas donde el cuerpo se afloje. Y en Calle Corrientes empezó a pasar algo más: al haber falta de ficción en la tele, los actores viran a un teatro más jugado, más vivo. Eso hace que el público empiece a descubrir propuestas que venían siendo del off y que ahora tienen un lugar en Corrientes, donde tienen tantísima más visibilidad. Corrientes se abrió y el público se encontró con un teatro que siempre estuvo, esperando que lo miren”.

Pero su mirada no se limita a la platea desbordante de los fines de semana: “Corrientes no es solo la foto del sábado lleno. Es el martes de frío con 20 personas en la platea, los volanteros abajo de la lluvia tratando de vender la obra, es muchas veces decir ‘como llegar a pagar los gastos’”.
El diagnóstico, en general, es preciso y algo incómodo: el teatro industrial porteño, el que sostiene edificios de costo millonario en Corrientes, las giras con primeras figuras y las temporadas en plazas turísticas, depende de una generación de actores que la televisión abierta dejó de producir hace tiempo. Habrá que ver si la nueva generación de influencers, que muchas veces llenan estadios, se puede calzar esos zapatos.
“Teatro va a haber siempre, teatro hay desde los griegos”, aclara Rottemberg. Lo que no está garantizado es el modelo específico que hoy llena el Gran Rex con 50.000 entradas en once días. Por ahora, las marquesinas del circuito comercial siguen encendidas. La calle que nunca duerme lleva meses sin siquiera cabecear.
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CHIMENTOS
Qué desayunar el domingo para arrancar la semana con más energía

El domingo suele ser un día ideal para bajar un cambio, ordenar la casa y preparar el cuerpo para la semana que empieza. Y aunque muchas veces el desayuno queda librado a lo que hay a mano, elegir una opción más completa puede ayudar a sentirse con más energía durante la mañana y evitar llegar con hambre excesiva al almuerzo.
Un desayuno equilibrado no necesita ser complicado. La clave está en combinar tres grupos: una fuente de carbohidratos de buena calidad, una porción de proteína y algo de fruta. Esa mezcla ayuda a sostener la saciedad por más tiempo y evita el pico rápido de energía que aparece cuando se desayuna solo con azúcar o harinas refinadas.
Una opción práctica para el domingo es un bowl de yogur natural con avena, banana o frutos rojos, frutos secos y una cucharadita de miel o canela. También puede acompañarse con una infusión, café o agua. La avena aporta fibra, la fruta suma vitaminas y carbohidratos, el yogur agrega proteína y los frutos secos incorporan grasas saludables.
Si se prefiere una versión salada, una buena alternativa es una tostada integral con huevo, palta y tomate. El huevo aporta proteína, el pan integral brinda energía de liberación más sostenida y la palta suma grasas que ayudan a dar saciedad. Lo importante es que el desayuno no dependa solo de una medialuna, galletitas o café, porque eso puede dejar hambre al poco tiempo.
Cómo armar un desayuno de domingo más energético
- Elegí una base como avena, pan integral o granola simple.
- Sumá proteína: yogur, huevo, queso fresco o leche.
- Agregá fruta fresca para incorporar fibra y sabor natural.
- Incluí frutos secos, semillas o palta en una porción moderada.
- Evitá que el desayuno sea solo azúcar, facturas o galletitas.
- Acompañá con agua, café, mate o una infusión.
- Prepará algo simple, pero más completo que un desayuno apurado.
Este tipo de desayuno no reemplaza el descanso ni soluciona el cansancio acumulado, pero puede ser un buen punto de partida. Comer algo nutritivo el domingo por la mañana también ayuda a organizar mejor el día y a evitar picoteos constantes.
El mejor desayuno para empezar la semana con más energía es el que combina saciedad, sabor y simpleza. Un bowl con yogur, avena, fruta y frutos secos, o una tostada integral con huevo y palta, puede transformar una mañana lenta en un comienzo más ordenado, liviano y nutritivo.
Alimentación; Nutrición
CHIMENTOS
Magui Bravi presenta Hotline, su filme multipremiado en el mundo: “El cine nacional merece más atención”

Hay películas que encuentran su identidad en los primeros minutos. Otras la construyen lentamente, escena tras escena, hasta envolver al espectador en una atmósfera de la que resulta imposible escapar. Hotline, el thriller de horror psicológico que llegará a los cines argentinos el próximo 18 de junio, pertenece a esta última categoría.
Su universo está hecho de luces de neón, humo, teléfonos fijos y una Buenos Aires de finales de los ‘80 que parece respirar peligro en cada esquina. Pero detrás de esa reconstrucción de época también hay una historia profundamente humana: la de una mujer que intenta encontrar su lugar en el mundo mientras una amenaza cada vez más cercana comienza a rodearla.
La protagonista es Malena, interpretada por Magui Bravi en uno de los trabajos más complejos y desafiantes de su carrera. Una mujer que vive entre dos realidades. De noche baila en un cabaret. De día trabaja respondiendo llamadas en una línea erótica telefónica. Dos actividades que le permiten sobrevivir, pero que no alcanzan para llenar el vacío que lleva dentro. Porque Malena sueña con otra vida. Sueña con escribir. Sueña con escapar de una rutina que la mantiene atrapada en un lugar donde siente que no pertenece.
Ese conflicto interno fue precisamente uno de los aspectos que más atrajo a Bravi cuando comenzó a trabajar en el personaje.

“Malena tiene todo. No solo es un personaje superfísico, sino que también tiene un mundo interno bastante complejo”, contó la actriz en una charla exclusiva con Teleshow. “Trabajamos mucho sobre quién era ella cuando nadie la veía. Sobre sus contradicciones, sobre sus deseos, sobre esa sensación permanente de estar viviendo una vida que no es exactamente la que quiere”.
Para construirla, recurrió a referencias cinematográficas muy distintas entre sí pero unidas por mujeres que luchan por tomar el control de sus destinos.
“Una referencia muy importante fue Anora, que ganó el Oscar. Otra fue Striptease, que para mí es una película de culto con Demi Moore. Y también Maxxxine, que me encanta. Tomé cosas de esos personajes y después intenté ponerle algo mío, algo de Magui, porque si no el personaje nunca termina de ser verdadero”.
En esa búsqueda apareció una Malena vulnerable pero resistente. Una mujer confundida por momentos, golpeada por las circunstancias, pero con una determinación silenciosa que nunca desaparece.

“Buscamos una chica que vive un poco en un mundo del que quiere salir. Que está confundida, sí, pero que al mismo tiempo tiene un objetivo muy claro: escribir. Eso era algo muy importante para nosotros porque la define completamente”, explicó.
La trama cambia para siempre cuando una llamada rompe la rutina de su trabajo telefónico. Al principio parece una conversación más. Una voz desconocida. Un hombre que habla pausadamente. Pero poco a poco la situación adquiere una dimensión aterradora. El interlocutor comienza a describir con exactitud una serie de asesinatos que mantienen en vilo a toda la ciudad. No tarda en revelar quién es realmente. Es el asesino que aparece cada día en los noticieros. El hombre al que la policía busca desesperadamente. Y tiene un mensaje para ella: será la próxima víctima.
A partir de allí, Hotline se transforma en una carrera contra el tiempo donde la tensión nunca afloja. Una historia que combina elementos del thriller clásico con el horror psicológico y que encuentra gran parte de su fuerza en la interpretación de Bravi.
Su trabajo fue reconocido en el circuito internacional de festivales, donde recibió los premios a Mejor Actriz en el Stockholm City Film Festival y en el London Women Film Festival. Distinciones que llegaron cuando la película todavía recorría el mundo antes de su estreno comercial.

“Cuando empezaron a llegar los premios no lo podía creer”, confesó. “Uno hace una película porque cree en ella, porque quiere contar una historia. Después la manda a festivales para ver qué pasa. Pero nunca imaginás realmente que van a reconocer tu trabajo”.
La emoción se vuelve todavía más evidente cuando recuerda el galardón obtenido en Londres: “Era un festival dedicado a mujeres y recibir ahí un premio como actriz fue un mimo enorme al alma. Son esas cosas que te hacen sentir que todo el esfuerzo valió la pena”.
Los reconocimientos no quedaron solamente en su actuación. La película también obtuvo premios como Mejor Film de Horror en el Kyoto Cinematica Film Festival y en los Chalachitra International Film Awards, una diversidad geográfica que sorprendió incluso a sus propios realizadores.
“Lo increíble es que estamos hablando de Japón, Inglaterra, India y Suecia. Son culturas totalmente distintas. Y sin embargo la película logró conectar con todas. Eso habla de algo universal que tiene la historia”.

Pero el vínculo de Bravi con Hotline va mucho más allá de la actuación. Porque además fue una de las productoras del proyecto y estuvo involucrada en prácticamente todas las etapas de creación.
“Para mí fue una ventaja enorme”, explicó. “Poder participar desde la producción me permitió construir a Malena mucho más profundamente. Podía opinar sobre el vestuario, sobre cómo era su casa, sobre los objetos que tenía alrededor, sobre qué escuchaba, qué leía. Todo eso termina formando parte del personaje”.
Su participación se extendió incluso a la posproducción: “Estuve sentada durante todas las etapas. Hablé muchísimo con el equipo sobre la música. Me interesaba saber qué canciones podía escuchar Malena, qué artistas la acompañaban. Hay muchos guiños al rock nacional que la gente seguramente va a descubrir cuando vea la película”.
Esa obsesión por los detalles aparece reflejada en cada aspecto de la puesta en escena. Desde los teléfonos de línea hasta la decoración de los interiores, pasando por la textura visual que remite permanentemente a finales de los años ochenta.

Junto a Bravi aparece un sólido elenco integrado por Demian Salomón, María Eugenia Rigon, Pablo Pinto, Germán Baudino, Ezequiel Rodríguez, Darío Levy y Agustín Olcese, nombres muy reconocidos dentro del cine de género argentino.
Y justamente Pablo Pinto, encargado de interpretar al asesino, protagonizó junto a ella una de las secuencias más recordadas por todo el equipo: “La escena final tiene muchísima acción. Había una preparación enorme detrás porque Pablo me lleva dos cabezas de altura”, recordó entre risas. “Teníamos un coach especializado porque había que controlar muy bien la fuerza. Él tiene mucha experiencia, pero igual necesitábamos que alguien supervisara todo”.
Sin embargo, algunas de las mejores ideas surgieron lejos de la planificación: “Hay momentos enteros de esa secuencia que fueron improvisados. La parte del pie, por ejemplo, salió en el momento. Cuando terminamos la toma hubo aplausos cerrados en el set. Todos sentimos que algo había funcionado de verdad”.
Más allá del estreno de Hotline, Bravi también reflexiona sobre el presente del cine de terror argentino, un género que durante años ocupó un lugar marginal y que hoy parece atravesar una etapa de reconocimiento internacional.

“Creo que el cine nacional se está animando más. Se está arriesgando más”, analizó. “Y para mí hay un punto de inflexión muy claro que fue Cuando acecha la maldad. Esa película abrió puertas. Cuando llegó a Netflix muchísima gente descubrió que en la Argentina se estaba haciendo terror de nivel internacional”.
También menciona otras producciones recientes que considera fundamentales: “Gatillero y Belén son ejemplos increíbles. Son películas completamente diferentes, con presupuestos distintos, pero que lograron recorrer el mundo. Tenemos un cine nacional que merece mucha más atención”.
Su relación con el género está lejos de terminar: “Me encanta el terror. Me gustaría seguir haciendo terror durante mucho tiempo”, aseguró. “Y además tengo varios proyectos basados en libros que me encantaría producir algún día si aparecen los presupuestos necesarios”.
Entre esos sueños también aparece una figura inesperada: “Me fascinaría interpretar a Gabriela Sabatini”, reveló. “Creo que sería uno de los desafíos más difíciles de mi carrera. Tendría que entrenar muchísimo. Algo parecido a lo que hizo, salvando las distancias, Natalie Portman para El cisne negro. Gaby es una de nuestras grandes figuras y siento que tarde o temprano alguien tiene que contar su historia”.

Mientras imagina futuros proyectos, su presente está atravesado por otro rol que considera mucho más importante que cualquier premio o estreno: la maternidad.
“La maternidad es lo más lindo que me pasó en la vida”, dijo sin dudar. “Toda mi rutina gira alrededor de Galileo”.
La actriz cuenta que organiza sus rodajes junto al padre de su hijo y aprovecha cada momento libre para acompañar su crecimiento: “Los primeros años pasan demasiado rápido y quiero disfrutarlos”.
Y cuando habla de él, la dureza del universo de Hotline desaparece por completo: “Hace poco le mostré la película del Dibu Martínez que produje y que está en Netflix. Ver su cara cuando descubrió que la pelota hablaba fue algo hermoso. Y cuando me ve aparecer en alguna película también. Muchas veces tengo que apagar enseguida porque son películas de terror y todavía es muy chico, pero igual le muestro un poquito”.
El próximo 18 de junio, cuando el filme llegue a los cines argentinos después de su recorrido internacional y sus múltiples premios, el público descubrirá una historia donde cada llamada es una amenaza, cada silencio genera sospechas y cada conversación puede convertirse en una sentencia. Pero también encontrará el trabajo de una actriz que apostó todo por un personaje complejo, imperfecto y profundamente humano. Una mujer llamada Malena que, sin saberlo, está a punto de atender la llamada que cambiará su vida para siempre.
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