CHIMENTOS
Calu Rivero está en Río de Janeiro para ver el concierto de Shakira: “Una emoción”

Los preparativos del concierto de Shakira en la playa de Copacabana, Río de Janeiro, que compartió Calu Rivero desde una ventana del hotel Copacabana Palace
Calu Rivero llegó a Río de Janeiro junto a Aíto de la Rúa para asistir al multitudinario concierto de Shakira en la playa de Copacabana, donde la cantante busca establecer un nuevo récord de público, superando los anteriores de Lady Gaga y Madonna. La actriz argentina se hospedó en el hotel Copacabana Palace, mostrando a través de sus redes distintos lugares del lujoso alojamiento, como la piscina y el bar (donde bebió agua de coco), y una vista privilegiada al escenario, además de momentos familiares en la antesala del espectáculo.
Calu Rivero viajó a Brasil motivada por su vínculo personal y familiar con Shakira, forjado a lo largo de más de una década a través de la cercanía de la familia De la Rúa con la cantante colombiana. A lo largo de los años, esta relación se reflejó tanto en gestos como la invitación a ensayos exclusivos como en obsequios personalizados y participación en eventos relevantes de la artista.
Horas antes del espectáculo, Rivero publicó imágenes desde el Copacabana Palace que mostraron la magnitud del escenario instalado en la orla carioca. En el video se podía escuchar el chequeo del micrófono de Shakira, al que adjunto algunas frases: “Check check @Shakira Copacabana. No es viaje. Es alineación. Río de Janeiro, Copacabana beach, Shakira. Millones de cuerpos, una emoción”.
En una fotografía se la observa junto a Aíto de la Rúa, disfrutando la espera previa al concierto. En la misma, él está de pie tomándole los hombros, mientras que ella luce un vestido verde de lentejuelas y anteojos de sol con cristales amarillos.
La actriz también relató su experiencia en el ensayo nocturno de Shakira, al que pudo acceder gracias a dicha cercanía: “Verla ensayar es íntimo. Casi sagrado… Trabajo real. Ahí vive todo. La precisión. La loba”, describió acompañado por un corazón en llamas. Durante esa jornada, también coincidió con el músico Caetano Veloso.
El ensayo de Shakira junto a Caetano Veloso en Río de Janeiro que compartió Calu Rivero
La relación entre Shakira y la familia De la Rúa se remonta a la época en que la cantante estaba en pareja con Antonio de la Rúa, hermano de Aíto. Tras la separación, el trato cordial continuó, como lo evidencia el gesto de la artista al enviar un ramo de flores a Rivero y Aíto con motivo del nacimiento de su hija Bee, un detalle que fue agradecido públicamente por la actriz. Además, la cantante sumó a Antonio como testigo en el proceso judicial por evasión fiscal en España, gesto que reforzó la confianza entre ambos.
Rivero ha destacado en reiteradas ocasiones el impacto que la figura de Shakira tiene en su entorno cercano, calificándola como una “mujer real y audaz, que inspira e irradia intensidad” en mensajes compartidos. Estas manifestaciones reflejan el aprecio y la admiración mutuos entre la artista colombiana y la familia argentina.
Las muestras de afecto y la integración familiar también se hicieron visibles en grandes eventos, con episodios como la presencia de Zulu de la Rúa —hija de Antonio— acompañando a Shakira en sus conciertos en Buenos Aires, consolidando la cercanía entre ambos núcleos familiares.
La asistencia de Calu Rivero y su familia a distintos recitales de Shakira constituye un rasgo constante en la dinámica de ambas figuras. En marzo de 2025, Rivero asistió junto a Aíto y sus hijos Tao y Bee al show de la artista colombiana en el Campo Argentino de Polo de Buenos Aires, accediendo a un sector exclusivo y documentando la experiencia en redes sociales.
En septiembre de ese año, Rivero, Aíto y sus hijos viajaron a Nueva York para presenciar el Global Citizen Festival en Central Park, con la cantante como figura central. Imágenes compartidas de la familia y registros de la ciudad completaron la crónica visual del evento. Estos encuentros frecuentes han dado pie a rumores sobre una posible reconciliación entre la artista y Antonio de la Rúa, alimentados por la presencia del empresario en estadios y en reuniones familiares, además de su participación en giras recientes por Estados Unidos y Canadá
Cada espectáculo de Shakira es vivido por sus allegados con entusiasmo e intensidad, una energía que asistentes como Calu Rivero califican de única y transformadora, reafirmando la dimensión emocional que rodea las presentaciones de la artista.
calu rivero,aíto de la rúa
CHIMENTOS
La reflexión de Daniela Christiansson tras celebrar su cumpleaños 35 en Argentina: “Este año aprendí más de lo que nunca imaginé”

Entre buenos deseos, emotivas fotos y momentos en familia, Daniela Christiansson celebró sus 35 años rodeada del cariño de sus seres queridos. Pero a diferencia de otras celebraciones, esta vez la modelo lo festejó en Argentina. Este hecho significó el inicio de una etapa distinta para la influencer sueca, quien compartió un emotivo mensaje sobre los desafíos personales y la importancia del acompañamiento familiar.
Al instalarse en Argentina junto a Maxi López, sus pequeños y los hijos que el delantero tuvo con Wanda Nara, Christiansson abordó públicamente su experiencia reciente, marcada por el aprendizaje y la gratitud. En palabras propias, destacó la fuerza interior descubierta tras dejar atrás su vida en Suiza y la relevancia de los vínculos en momentos de cambio. Su mensaje reflejó la superación de retos, el amor de sus seres queridos y su agradecimiento por el presente.
En su publicación, compartida sus más de un millón de seguidores, Christiansson hizo un repaso de lo vivido durante el último año: “Este año me enseñó mucho más de lo que hubiera imaginado”.
La modelo amplió su reflexión con una observación sobre la fortaleza personal: “Me enseñó que muchas veces somos más fuertes de lo que creemos. Que incluso cuando sentimos que ya no podemos más, encontramos la fuerza para seguir adelante, para amar, para cuidar de los demás y para continuar”.
El aspecto afectivo ocupó un lugar central en su escrito: “Pero también hubo muchísimo amor. El amor de mis hijos, que le dan sentido a todo. El amor de mi pareja a pesar de la distancia, los desafíos y los momentos más difíciles. El amor de mi familia, de mis amigos y de todas las personas que se cruzaron en mi camino con cariño y generosidad”.
La gratitud fue otro de los puntos clave: “Hoy, en mis 35 años, me siento profundamente agradecida. Agradecida de estar acá. Agradecida por mi salud, por mis hijos, por mi pareja, por nuestra familia reunida. Agradecida por cada desafío que me hizo más fuerte y por cada momento de felicidad que me recordó lo que realmente importa”.
Christiansson también reflexionó sobre el significado de la fortaleza: “Este año me enseñó que la fortaleza no siempre tiene la forma que imaginamos. A veces, simplemente se encuentra en seguir adelante, un día a la vez, con amor, incluso cuando las cosas son difíciles”.
Finalmente, miró hacia el futuro con confianza: “Así que entro en este nuevo año de vida con más confianza, más serenidad y, sobre todo, con el corazón lleno de gratitud”.

El ambiente del encuentro familiar se caracterizó por la calidez y la compañía. Maxi López acompañó la celebración con un mensaje especial: “Feliz cumple amor. Bienvenida a Argentina”, publicó en redes junto a imágenes de la reunión, en las que aparecen los hijos de ambos y de Wanda Nara en un momento festivo.
La adaptación de Christiansson a su nueva vida, el respaldo del entorno y el especial saludo de López completaron el retrato de un cumpleaños distinto en el que el afecto y el compañerismo resultaron protagonistas.
En medio de los rumores sobre la posible participación de Daniela Christiansson en MasterChef Celebrity, Maxi López rompió el silencio en SQP (América TV) y abordó la chance de que su actual esposa comparta pantalla con su ex, Wanda Nara, quien conduce el reality. El exfutbolista habló sobre su presente familiar, la exposición mediática y respondió a las declaraciones cruzadas que lo involucran.
“Si ella está feliz, yo voy a estar contento también“, aseguró al ciclo de Yanina Latorre sobre la posibilidad de que su pareja sea parte de la nueva temporada de la competencia de cocina y no esquivó las preguntas sobre su vínculo con Wanda y el futuro profesional de Daniela.
CHIMENTOS
Chiquito Romero habló por primera vez de su silencioso retiro del fútbol: «No necesito partido homenaje»

Tras muchos años dedicado al deporte, atajando en grandes equipos del mundo, entre ellos verdaderos gigantes de Argentina y Europa, así como también en la Selección Nacional, Sergio Romero anunció su retiro del fútbol como una de las figuras más relevantes de los últimos años.
Pero, como suele suceder en esta disciplina, los jugadores se retiran a corta edad y eso hizo Chiquito al sentir que ya no podía dar lo mismo desde su puesto. Tras no renovar contrato con Boca, el arquero pasó a Argentino Juniors en octubre del 2025.
Pero ese cambio de club no fue tan fortuito como se esperaba y luego de disputar apenas tres partidos oficiales el marido deEliana Guerciodecidió colgar los guantes y abandonar el fútbol a sus 39 años. “No volví a tocar una pelota”, destacó el deportista.
Recientemente, Chiquito brindó una entrevista para AFA Estudio donde en el marco de ese ciclo de streaing habló de esa importante decisión que tomó por lo que sumó: “Quiero ser técnico, no quiero correr. Si me entreno, es solamente para estar bien físicamente”.
CHIQUITO ROMERO COLGÓ LOS GUANTES
No obstante, el reconocido arquero, que de Chiquito no tiene nada, sumó: “Si me invita un amigo a jugar al fútbol, no voy. Ya me han invitado y he dicho que no. La verdad es que tampoco extraño nada. Cero. Muchos me han preguntado o amigos me han dicho ´no pusiste nada´”.
“En Instagram nada. No tengo necesidad de cerrar ninguna etapa ni de abrir una nueva. No necesito un partido homenaje. Tampoco me siento con que me fata algo al dejar de jugar a la pelota. La verdad que no”, remató Romero quien ahora disfruta de su nueva vida lejos de los estadios, entrenamientos, césped y arco.
Chiquito Romero
CHIMENTOS
Adrián Suar y Carla Peterson vuelven a la comedia después de 15 años: “No vale todo en función de hacer reír”

Si la vida fuera una comedia de enredos, una de las primeras imágenes podría mostrar a una dupla de actores con dos periodistas de espectáculos. “Ah, ¿son dos?, nunca hice algo así”, se asombra Adrián Suar al entrar al escenario del Teatro Nacional y ver a los editores de Teleshow. Ya sentada a su lado está Carla Peterson, su compañera de elenco, quien junto a Lorena Vega y Fernán Mirás el jueves estrenaron Sottovoce, nadie puede guardar un secreto. La sorpresa da paso a las risas, donde más adelante repasarán, entre muchos otros detalles, el avance de la inteligencia artificial en todos los ámbitos. “Si le doy la consigna y le digo: ‘vinieron dos periodistas con dos actores, ¿qué podría pasar? ¿qué punto de giro podría haber si hay un asesinato?’ ¡Y la IA me hace una historia con eso…!”, relata Suar con la permeabilidad y la creatividad que lo caracterizan al interpretar las nuevas tecnologías.
Durante más de media hora, los protagonistas de esta comedia hablarán sobre esta nueva aventura teatral que los encuentra, después de más de una década, juntos otra vez sobre las tablas. También habrá tiempo para los proyectos, para el análisis profundo de la actualidad de las producciones artísticas, de sus vidas y de sus sueños.
La escenografía, que proyecta un Puerto Madero nocturno y cinematográfico, es la fábrica textil Sottovoce, que da título a la obra y también al argumento. Esos secretos que las familias se empeñan en esconder bajo la alfombra, y que afloran cuando menos se los esperan para desatar una hecatombe en una sola noche. En el caso de ellos, la venta o no de la empresa familiar que desnuda miserias y pone en tela de juicio las convicciones y los afectos.

Suar y Peterson vuelven a trabajar juntos sobre el escenario a 15 años de La guerra de los Roses, y la convocatoria no podría haber sido de otra manera que no sea una comedia. Es un proyecto que Adrián maquinó no bien terminó Felicidades y, acorde a su personalidad inquieta, ya pensaba en el siguiente paso. Enseguida visualizó a Carla como la protagonista. “Quería volver a trabajar con ella”, dice sobre el germen de Sottovoce, que en su rol de productor dibujó con el director Mariano Pensotti.
“La obra es un traje a medida”, agrega el actor para ayudar a comprender la arqueología de una puesta en escena de esta magnitud. “Y si no había Carla no había obra”, sigue mientras ella dibuja una sonrisa.
La obra apela una vez más al humor como antídoto ante los golpes y zancadillas que ofrece la realidad. De la misma manera que lo hacen en la vida real, tan parecida y tan diferente a la del escenario. “Para mí, es una linda vía de escape para estar bien en la vida”, asegura Suar. “Y también encontrarle a los momentos complicados esa cosa que a veces, en el medio de la tragedia, descubrís algo lindo o alegre para no pasarla tan mal, ¿no? Siempre hay algo que te sorprende”, suma Peterson.

Carla escucha y su recuerdo viaja en el tiempo al momento en que le llegó la propuesta de Adrián. “Estaba en un motorhome haciendo no sé qué serie cuando recibo un llamado.’¿Estás para hacer una obra de teatro para el 2026?´, relata como quien está frente a un ofrecimiento de un futuro lejano. “Si vos actuás, sí, pero falta tanto…”, fue su respuesta en aquel momento, lo más espontánea que pudo. “Como ya había trabajado con él, sabía lo divertido que es y lo bien que la pasé haciendo Los Roses”, evoca. El teatro, y en esto también coinciden, pone a prueba otras vibras actorales para las que el compañero correcto se hace todavía más importante. “Yo necesito por lo menos que haya otra confianza, otra disposición frente al trabajo, porque yo también me lo exijo”, explica.
Sottovoce terminó de cobrar forma con Fernán Mirás quien, con su recorrido de amistad y compañerismo junto a Adrián desde la época de La banda del Golden Rocket en 1991, se sumó a la acotada y exclusiva lista. Finalmente, Lorena Vega, la actriz más buscada del momento a partir de su revelación en Envidiosa, a quien conocían del off y tanto Adrián como Carla querían a su lado. Cuatro nombres convocantes por sí mismos, lo que presenta un desafío extra: “Hay un recorrido ganado, pero ahora arrancamos de cero”, dice Suar, y explica por qué siente cada paso como una validación.
“Tenemos que subir al escenario, la gente paga su entrada con el esfuerzo que genera venir y elegirnos. Por eso para mí la ceremonia del teatro tiene algo de tanto cariño, de tanto amor y de tanta responsabilidad, porque yo quiero que te vayas bien a tu casa, y las reglas para que te vayas bien tienen que ser más o menos acorde a lo que ideológicamente sentimos cada uno, cómo hacemos reír. Porque a veces la manera de hacer reír, en algunos casos, que es válido, no es la que yo comulgo, no vale todo en función de hacer reír. Y para mí es el antiteatro eso. Pero la comedia bien entendida, como nos gusta a los comediantes, es con el texto y hacer reír con lo que pasa en la situación. Y eso es más difícil que el drama. Los que hacen drama van a decir: ‘Callate, enano de mierda’”, afirma Suar entre risas. “Pero lo digo en serio porque es muy difícil hacer reír”, asegura convencido.

—Son dos actores que se ve que apelan al humor en su vida cotidiana, por más que no estén catalogados como comediantes. ¿Comparten los mismos códigos del humor?
Peterson:— Sí, compartimos y creemos en el humor del otro. Yo sé que si se me ocurre algo que está bueno, él lo va a agarrar. Si hay algo que no está tan bueno, porque a veces no conviene para el tiempo o el momento, él sabe dónde ponerlo y también cómo decir que no. A veces hay remates que vemos que tienen humor, pero no lo encontramos de una manera y probamos de otra. Confío mucho en el criterio de mis compañeros, y eso te da una tranquilidad de que lo vamos a encontrar, que va a salir, que le vamos a encontrar el tono.
—Los dos son directores de teatro, ¿les ayuda a mejorar el texto?
Peterson: —Sí, pero ese es un trabajo que hacen todos los actores.
Suar:— A veces la dirección es una mezcla. El director ordena, pero como productor, a veces cuando me toca dirigir, confío mucho en el instrumento. Digo: “Por algo te llamé, ¿qué traés? ¿Qué vas a proponer?”. Confío en el GPS propio que trae el actor para ir para allá, para acá. Eso es lindo también.
—El teatro se convirtió en un refugio en este momento que no hay ficción en pantalla
Suar: —Y tampoco cine.
—Tampoco. Pero sí hay ficción en las plataformas. ¿Cuál es la diferencia?
Suar:—Y las plataformas no hacen tanto. Antes hacías ficción y había dos canales que hacían, ponele, dos ficciones cada uno de cada canal, con 250 horas al año. Son 500 horas contra a lo mejor veinte ficciones de treinta minutos. Es decir, entre las dos plataformas hacen diez ficciones de, aproximadamente, ochenta o cien horas al año contra 500 que se hacían antes.
Peterson: —Pero también antes se filmaban tal vez algunas películas que no eran tan grandes. Y ahora cuesta más para alguien que está empezando, para el mundo independiente.
Suar: —Está difícil ahora, pero va a volver a tener una dinámica la tele, a lo mejor con la combinación de la plataforma con canal de aire. Los dos compartimos el costo – un costo más barato-, pero que a la plataforma le sirva para tener algo, porque necesita tener contenido. Todo esto es muy nuevo, la plataforma fuerte lleva como mucho diez años.

—¿Adrián, en la tele te gustaría hacer ficción? ¿Tenés algún proyecto?
Suar: —Sí, estamos hablando para hacer algo en colaboración con una plataforma, ojalá se dé.
—Si la ficción es buena, la gente ve ficción
Suar: —Yo en ese sentido soy más realista. Entiendo la arenga de la ficción, que somos los mejores haciendo ficción… Sí, hay muy buena ficción, buenos actores, pero es muy difícil hacer una buena ficción. De cien, con toda la furia, para mí 20 son buenas y 80 normales. Es difícil hacer una ficción que te atrape, y no solo en Argentina, en el mundo.
—Y cómo se viven los éxitos en las plataformas? Antes las tiras parecía durar más tiempo, un año mínimo. Hoy es un furor de un par de días.
Peterson: —Con las tiras también pasaba lo mismo. Vos entrabas todos los días en pantalla, pero después nadie se acordaba. Los chicos no saben quién sos. Y de golpe los padres sí, o las abuelas, porque yo ya tengo edad para ser abuela. Ahora con las series también. Las series de plataforma llevan mucho tiempo de producción, mucha anticipación, tienen otro tiempo de edición y salen cuando la plataforma dispone. De golpe, pasaron dos años y vos ya estás en otro proyecto. Y todo ese trabajo la gente lo consume en uno o dos días. Todos esos tiempos cambiaron y de golpe la gente ve los seis capítulos en un segundo, en vez de aguantar a que salga mañana el próximo y después el otro. Entonces también cambió la manera de la gente de esperar.
Suar: —Son explosiones. El Eternauta, veinte días, Envidiosa también veinte días. Explota cuando explota, pero después queda. Vos vas por la calle: “Te vi en El Eternauta”, es conversación. Pero lo que dice Carla es cierto, antes tardabas seis meses en ver una serie, pero también terminaba y andá corriendo a pedir fiado porque ya no te querían más. No se acuerdan. Pero en la vida también es así, con los amores, imaginate en la vida real… Pero lo que queda a través de los años es el recuerdo emocional, de haberte visto en tal o cual novela. Eso es lo bueno que te deja la tele, y nosotros agarramos una buena camada entre los 90 y entre 2010 y 2015.

—¿Tenés en cuenta la opinión del público?
Suar:—Me ha pasado de subir a un taxi, a un colectivo y alguien me decía: “Te vi ayer. Flojo el capítulo de ayer, el actor que entró es malo. Ojo que es bueno aquel pibe”. Y ahí decís, tiene una mirada, porque el rango de estrato de la clase media, media-baja sobre todo, tiene un olfato para detectar lo que funciona. Y en un ochenta por ciento acertaban. Había algo del olor, de la intuición, que me decían: “Floja la novela” en el lenguaje que podían, porque no saben de ficción pero sí saben de mirar. Es muy interesante ese fenómeno. Y después están los dramaturgos, los autores, que te explican, te explican…, y alguien, un plomero o un panadero, te decía: “Lo vi, no me atrapó”. Y vos decías: “Tiene razón el hijo de remil puta” (risas).
—Hoy la devolución y la interacción con el público también se da en las redes. ¿Cómo se llevan con eso?
Peterson: —No sé, porque yo estaría retirándome ya de las redes [ríen]. No de la televisión, pero me agota.
Suar: —Yo no tengo ninguna red social. No lo sé hacer, soy un inútil. El Instagram para laburar, pero me lo manejan.
Peterson: —Claro, para mi trabajo lo uso, pero cada vez menos, porque también me doy cuenta que si lo tengo en la mano puedo estar horas y no quiero perder tiempo en eso. Es una gran herramienta si la sabés usar, que no es mi caso. Y se nota que no sé usarla.
—¿Y con la inteligencia artificial? ¿La ven como una posibilidad para incorporar en el trabajo?
Suar: —Para mí es un avance tremendo. Para algunas cosas la inteligencia artificial es buena y para otras cuando dice que puede reemplazar te da miedo. ¿Qué va a reemplazar? ¿Cuántas cosas va a reemplazar? Te da miedo. Pero algunas cosas no va a poder reemplazar nunca, y otros trabajo mutarán, como mutaron en 1902.

—¿Qué opinión tienen de las ficciones verticales? Casi lo opuesto a lo que hablábamos de aquellas tiras que duraban un año o más…
Suar: —Si para gente es una vía de ingresos económicos y de dar trabajo, no lo veo mal. No sé si lo haría, a lo mejor como servicio de producción. Nosotros lo hacíamos, cuando en los capítulos teníamos un sobrante de escenas lo hemos hecho… En definitiva, son veinte capítulos de un minuto, lo juntás todo y se puede armar una minificción.
—Para cerrar, y volviendo a Sottovoce. ¿Cuánto se parece la familia que integran en la ficción a sus propias historias?
Suar: —Cada familia es un mundo y hay particularidades en todas, pero acá en la comedia lo que se divide es la locura, la avaricia, la compulsión que uno tiene a raíz de una venta de una empresa familiar, no hecha por nosotros, sino por nuestros padres. Y a ver cómo nos vamos a repartir los porcentajes de la venta.
Peterson:—Y al ser una comedia, la obra también permite un juego de poder decirnos cualquier cosa y seguir adelante, porque es un chiste. Y también como en la familia, con la gente que uno más quiere, se anima a ser un poco más, no sé si es o malo, verdadero, o decir cosas que tal vez con alguien que no conocés tanto no lo harías y acá eso pasa. Son personajes que se exceden por distintas cosas, que también son juegos que nos facilitan para hacerlo más divertido, más extremo, por no decir exagerado, porque el teatro es exagerado. El teatro no es real, es un recorte y nos permite divertirnos mucho.
Adirán Suar,Carla Peterson,Sottovoce,Teatro
ECONOMIA2 días agoMilei lanza «operativo» urgente para que el salto de inflación mayorista no explote en góndolas
ECONOMIA2 días agoEl FMI aprobó la revisión del acuerdo con la Argentina y destraba el desembolso de USD 1.000 millones
POLITICA3 días agoVIDEO | Un especialista demostró que la cuenta de X que desató la interna libertaria pertenecía a Martín Menem










