ECONOMIA
Caputo cerró su gira por Estados Unidos en una «excelente semana»: motivos que enumeró

El Ministro de Economía compartió hoy el balance de sus encuentros en Washington, donde negoció acuerdos para reducir el costo financiero de la deuda
18/04/2026 – 19:46hs
El ministro de Economía, Luis Caputo, puso punto final a una intensa agenda de trabajo en Washington con un balance cargado de optimismo. Tras participar en las Reuniones de Primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, el titular del Palacio de Hacienda calificó la gira como una «excelente semana», destacando la consolidación de un esquema financiero que le permitirá al país cumplir con sus compromisos internacionales sin recurrir a los mercados tradicionales de crédito, donde las tasas aún resultan prohibitivas para la Argentina.
Acompañado por su viceministro, José Luis Daza, y el presidente del Banco Central (BCRA), Santiago Bausili, Caputo cerró su actividad oficial este sábado con una reunión con representantes del Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA) y del Banco Mundial. El funcionario utilizó sus redes sociales para ratificar que el principal logro de este viaje fue sellar una red de contención financiera que otorga previsibilidad para los próximos 18 meses, despejando las dudas sobre la capacidad de pago del Gobierno en el corto plazo.
La estrategia del equipo económico se centró en asegurar financiamiento de organismos multilaterales, una vía significativamente más barata que la emisión de bonos en el mercado abierto. Con estos acuerdos, el Gobierno apunta a cubrir los vencimientos de deuda de julio, que ascienden a los 4.300 millones de dólares, con el objetivo primordial de no afectar el nivel de reservas del Banco Central, una de las variables que el mercado observa con mayor lupa en el actual proceso de estabilización.
Caputo en Washington: los tres pilares del acuerdo y la confianza del FMI
En sus declaraciones al concluir la gira, Caputo detalló que la «excelente semana» se fundamentó en tres hitos específicos: la aprobación de la revisión del acuerdo con el FMI, el compromiso alcanzado con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el entendimiento con el MIGA y el Banco Mundial. Estos acuerdos permitirán refinanciar deuda a tasas sustancialmente más bajas que las de mercado, reduciendo el costo financiero total para el país y enviando una señal de orden a los inversores internacionales.
Respecto a la relación con el Fondo, el ministro destacó el vínculo de «confianza frontal» que mantiene con Kristalina Georgieva. Según relató el propio Caputo, la directora del organismo se mostró impresionada por los logros fiscales obtenidos en tan poco tiempo, admitiendo que el equipo económico hizo «posible lo imposible». Esta sintonía permitió que el FMI validara la estrategia de apalancarse sobre garantías de bancos multilaterales para afrontar la deuda privada de julio, un plan que ya era de conocimiento pleno de Georgieva y los presidentes del BID y el Banco Mundial.
El ancla fiscal y la postergación de la salida al mercado
Un punto central en el balance de Caputo fue la ratificación del superávit fiscal. Durante marzo, el sector público nacional logró un superávit financiero de 484.789 millones de pesos, acumulando en el primer trimestre del año un saldo positivo aproximado del 0,2% del PIB. Este resultado es el que, según el ministro, permite negociar con fuerza ante los organismos, ya que demuestra que el país no planea incurrir en nuevos déficits que pongan en riesgo la estabilidad macroeconómica.
Sobre la posibilidad de volver a los mercados internacionales de crédito durante 2026, Caputo fue tajante al asegurar que no es una prioridad inmediata. El ministro explicó que, si bien el riesgo país debería ser más bajo según los fundamentos actuales, la historia de defaults de Argentina todavía pesa en la mirada de los inversores. Por ello, la decisión oficial es no forzar una salida al mercado mientras existan alternativas de financiamiento más baratas y el Tesoro cuente con los recursos necesarios para cubrir los pagos de los próximos meses.
Finalmente, el funcionario se refirió a la presión por una reforma tributaria o baja de impuestos, un reclamo recurrente de diversos sectores. Caputo aclaró que no hay promesas de fechas fijas ante el FMI, ya que la prioridad absoluta es no perder el ancla fiscal. La política de alivio impositivo se aplicará únicamente en la medida que el superávit lo permita, asegurando que cualquier baja en la recaudación inicial no desequilibre las cuentas públicas. «De alguna manera le volvimos a mostrar al mercado y a la gente que cuando decimos algo nosotros lo cumplimos», concluyó el ministro antes de emprender su regreso al país.
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ECONOMIA
Cuánto sale alquilar un departamento de dos ambientes en cada zona del Gran Buenos Aires

Encontrar un departamento para alquilar en el Gran Buenos Aires implica, antes que nada, elegir en qué zona vivir. Esa decisión tiene un peso directo sobre el bolsillo: según el informe mensual de Zonaprop correspondiente a abril, en el precio de un departamento de dos ambientes pueden aparecer diferencias de hasta 400.000 pesos por mes dependiendo del barrio, incluso dentro de una misma zona del conurbano. La Lucila, Canning y Sáenz Peña encabezan el ranking de los alquileres más altos en el norte, sur y oeste del GBA, respectivamente. En el extremo opuesto, José C. Paz Centro, Los Hornos y Paso del Rey concentran la oferta más accesible.
Los datos surgen del índice que elabora mensualmente el portal a partir de todos los avisos publicados en su plataforma. Los valores corresponden al precio de alquiler de un departamento de dos ambientes y 50 metros cuadrados de superficie cubierta.
En GBA Norte, el precio promedio de alquiler de un departamento de dos ambientes se ubica en $778.265 por mes. Dentro de esa zona, La Lucila concentra la oferta más cara del portal, con un valor promedio de $945.561 mensuales. Le sigue Olivos, con $941.634, y Vicente López, con $913.401. Los tres barrios pertenecen al municipio de Vicente López, que registra el precio medio más alto de toda la zona norte.
En el extremo opuesto, José C. Paz Centro es el barrio más económico del área norte, con un promedio de $499.205 por mes. Los Polvorines y José C. Paz Oeste completan el podio de los barrios con alquileres más bajos, con valores de $550.088 y $571.354, respectivamente. El municipio de José C. Paz es el que registra el precio medio más bajo de toda la zona norte.

La zona media del corredor norte incluye barrios como Nordelta ($810.637), Munro ($792.246) y Villa Maipú ($684.970), que se ubican entre los extremos de la franja.
El precio medio de alquiler en GBA Norte acumula un incremento de 8,2% en lo que va de 2026, por debajo de la inflación del período, que fue de 12,3%.
En GBA Sur, el precio promedio de alquiler de un departamento de dos ambientes se ubica en $609.450 por mes. Canning lidera la oferta más cara de la zona, con un valor promedio de $833.099 mensuales. City Bell se ubica en segundo lugar, con $693.763, seguido por Banfield, con $686.702.
En el otro extremo, Los Hornos es el barrio más económico del sur del conurbano, con un precio promedio de $458.783 mensuales. Luis Guillón ($477.913) y Villa Elvira ($483.833) también se encuentran entre los barrios con alquileres más accesibles de la zona.
En la franja intermedia aparecen barrios como Valentín Alsina ($616.139) y Wilde ($602.690). El precio promedio de alquiler en GBA Sur subió 1,8% en abril y acumula un incremento de 8,4% en 2026, también por debajo de la inflación del período.

En GBA Oeste, el precio promedio de alquiler de un departamento de dos ambientes se ubica en $616.231 por mes. Sáenz Peña ocupa el primer lugar de la oferta más cara de la zona, con $796.171 mensuales. Castelar se ubica en segunda posición, con $726.917, e Ituzaingó en tercera, con $706.431.
En el extremo más accesible, Paso del Rey registra el precio más bajo de toda la zona, con un promedio de $486.042 mensuales. Isidro Casanova ($488.263) y La Tablada ($495.420) completan el segmento de menor valor.
La franja intermedia de GBA Oeste incluye a Martín Coronado ($665.176), Ramos Mejía ($626.280) y Ciudad Jardín Lomas del Palomar ($617.812). El precio medio de alquiler en esta zona subió 1,5% en abril y acumula un aumento de 7,7% en 2026, por debajo de la inflación del período, lo que implica una caída real de 4,6%.
En las tres áreas del Gran Buenos Aires relevadas, los precios de alquiler acumulan subas en 2026 que se ubican por debajo de la inflación del período, lo que implica una caída en términos reales. En GBA Norte la diferencia entre el barrio más caro y el más barato asciende a $446.356; en GBA Sur, a $374.316; y en GBA Oeste, a $310.129. La brecha más pronunciada se registra en la zona norte, donde los barrios de mayor valor duplican los precios de los barrios más accesibles.
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ECONOMIA
La City advierte en pleno «Adornigate»: el piso del riesgo país será alto por el riesgo político

La mejora en la calificación por parte de Fitch y el anticipo de Moody’s a otra posible recalificación de la deuda argentina impulsaron a los bonos en dólares y se reflejó en el riesgo país, que transitoriamente cayó por debajo de la línea de 500 puntos. En el mercado estiman que en los próximos meses la tasa de riesgo soberano comprimirá un poco más, pero prevén un piso relativamente alto hasta finales de 2027. El impedimento a una mayor baja sería el «riesgo kuka», ya que los inversores temen a un crecimiento en las chances de derrota electoral de Javier Milei y un regreso del kirchnerismo.
Gustavo Neffa, director de Traders for Researchs, proyecta que el riesgo país caerá a la zona de entre 400 y 450 puntos en los próximos seis meses. Resalta que el equipo económico del Gobierno «está haciendo las cosas bien»: mantiene el superávit fiscal, compra grandes cantidades de dólares en el mercado de cambios y la actividad económica se habría recuperado en abril, lo que ayudaría a mejorar la recaudación tributaria.
El analista Gustavo Ber estima que a corto plazo, con un clima externo favorable, el riesgo país argentino (que determina el diferencial de tasa que pagan los bonos locales respecto a los de Estados Unidos) podría comprimir hacia la zona de 450 puntos. En el segundo semestre del año, según su proyección, cedería hasta acercarse a la línea de 400 puntos. Desestima una baja mayor hasta las elecciones de 2027 y, en caso de darse, sería mediante fuertes señales económicas y políticas que entusiasmen al mercado.
«A corto plazo, el riesgo país todavía tiene margen para bajar un poco más y acercarse a la zona de 400 puntos en los próximos meses. Para que eso ocurra, será clave que:
- Siga la compra de reservas por parte del Banco Central
- El Gobierno mantenga la disciplina fiscal y monetaria
- El contexto internacional acompañe, especialmente en términos de tasas globales y apetito de los inversores por activos financieros emergentes
Sin embargo, el riesgo electoral le pone un piso en torno a 400 puntos«, coincide Auxtin Maquieyra, de Sailing Inversiones.
El «riesgo kuka» y el «Adornigate» frenan una baja mayor del indicador
El Gobierno y el mercado coinciden en que el riesgo político está incorporado en el precio de los bonos soberanos en dólares, lo que impide que la tasa de endeudamiento que se determina a través del riesgo país caiga de manera significativa respecto a los niveles actuales. Si fuera únicamente por los fundamentos macroeconómicos y se excluyeran los temores a un cambio de rumbo político en 2027, aseguran, el indicador que elabora de riesgo sería mucho más bajo y facilitaría el acceso al mercado internacional para refinanciar los pagos de deuda en moneda extranjera.
El riesgo político implícito quedó en evidencia tras la emisión de los bonos AO27 y AO28. Si bien son de legislación local y no computan para el cálculo que elabora JP Morgan, sirven como referencia para constatar el temor de los inversores, ya que el primero vencerá en 2027, antes de que finalice el gobierno de Milei, y el segundo terminará en 2028, en la administración siguiente. Mientras el primero tiene altísima demanda en cada licitación y se emite con tasas de poco más del 5% anual, la demanda del segundo es mucho menor y se emite con tasas de casi 9% anual. La diferencia es contundente.
De hecho, tras la primera emisión del AO27, el ministro Luis Caputo resaltó el «riesgo kuka»: el riesgo implícito en este bono, que reflejaría el «riesgo Milei» porque caducará antes del fin del mandato, marcó una diferencia de apenas 117 puntos respecto a los bonos del Tesoro de Estados Unidos. En el mercado señalan que esa diferencia es con el título en dólar MEP, pero en CCL la diferencia sería mayor (más de 300 puntos), ya que en este caso la TIR es de 7,7%. De todas maneras, el AO28 opera con una TIR de 10%, lo que expone una clara diferencia respecto a su par más corto.
Caputo sostiene que el «riesgo kuka» es la razón por la cual el riesgo país no cae mucho más respecto a los niveles actuales y el consenso del mercado coincide. En los últimos días, el ministro aseguró ante empresarios que ese riesgo es «cero», pero en referencia a que, desde su opinión, la posibilidad de un regreso del kirchnerismo es nula. Más allá de su opinión personal, es lógico que ante empresarios e inversores haga esa afirmación para intentar transmitir certidumbre, pero el mercado sabe que la posibilidad de un regreso del populismo no es nula, por lo cual lo incorpora en el precio de los activos argentinos.
Qué probabilidades de reversión política marcan los precios de los bonos
De acuerdo con un cálculo realizado por Pablo Repetto, jefe de research de Aurum, en base a los precios y flujos de los bonos mencionados, por ahora los inversores estarían marcando «implícitamente» una probabilidad del 20% a que haya una reversión de las políticas actuales, mientras que la probabilidad de continuidad sería del 80%. Por la combinación de escenarios, concluye que la relación riesgo-retorno es asimétrica, con una ganancia esperada del 8% en caso de continuidad de Milei y pérdida superior al 30% en caso de un regreso del kirchnerismo.
«Esperar que el riesgo de reversión de políticas con un gobierno de impronta K tienda a cero es, al menos, voluntarista, teniendo en cuenta el horizonte temporal y la intención que muestra el Gobierno de subir al ring al kirchnerismo para fidelizar sectores que temen al regreso de esas políticas. Aún si redujeramos esas chances al 10%, los precios de los bonos registrarían una modesta mejora de entre 3% y 4%«, afirma.
Repetto considera que los precios actuales de los bonos soberanos de legislación doméstica incorporan adecuadamente la expectativa de continuidad de las políticas de Milei (80% contra 20% de riesgo de cambio de orientación política) y, por lo tanto, las mejoras esperadas lucirían acotadas para los próximos meses.
Hasta la mitad del riesgo país actual es temor al kirchnerismo
Martín Genero, de Clave Bursátil, estima que casi la mitad (entre 40% y 50%) del nivel actual de riesgo país tiene incorporado el temor de los inversores a un regreso del kirchnerismo. Coincide en que la tasa de riesgo soberano, si bien puede ceder un poco más, tendrá un piso elevado y no caerá de manera significativa hasta las elecciones presidenciales. Afirma que la oscilación del indicador entre 500 y 600 puntos desde hace siete meses va en línea con el índice S&P Merval, que en este lapso ha hecho un movimiento similar con un valor de entre u$s1.800 y u$s2.000 medido en dólares.
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ECONOMIA
¿La Argentina está cara o barata?: cuánto cuesta comprar los mismos productos en otros 9 países

La diferencia de los precios locales respecto a los de otros países genera un debate permanente, con la competitividad como telón de fondo. Un análisis reciente muestra que la Argentina ocupa posiciones de liderazgo regional en precios altos de bienes durables, mientras muestra variaciones en alimentos y servicios.
Según el nuevo trabajo de la Fundación Mediterránea-Ieral, la Argentina exhibe algunos de los precios más elevados en bienes y servicios entre países de Latinoamérica y otras regiones, especialmente en productos durables.
La ubicación del país varía en alimentos y servicios, pero suele superar los valores observados en Brasil, México, Chile, Polonia, Corea del Sur y China. El informe, cuyos autores son Marcelo Capello y Gaspar Reyna, atribuye estas diferencias a factores como la carga impositiva, el proteccionismo comercial y la presencia de subsidios estatales, en medio de una economía caracterizada por fuerte volatilidad.
La comparación internacional surge tras las recientes reformas que modificaron el panorama de precios internos y externos en Argentina. Capello resalta que “la mayor volatilidad de precios y cambiaria que ha caracterizado a Argentina en varias décadas puede producir novedades importantes en la comparación de precios dentro de un mismo año”.
El documento enfatiza la importancia de medir precios en dólares para analizar la influencia de la inflación, la devaluación y los cambios en las políticas comerciales o impositivas sobre el poder de compra. De acuerdo con la plataforma, el tipo de cambio real multilateral (TCRM) en abril de 2026 fue de 1.381 pesos, un 19% por debajo del techo superior de la banda cambiaria y un 28% por debajo del promedio 2000-2026. La entidad sostiene que la expansión proyectada de exportaciones de petróleo, gas y minería podría mantener el tipo de cambio en niveles más bajos y sostenibles.
El índice Big Mac se utiliza para comparar la competitividad cambiaria y la estabilidad de precios a escala global. En enero de 2026, el valor del Big Mac en Argentina fue de USD 5,5, lo que representa un 6% por encima del promedio de los 71 países medidos por The Economist. Según Ieral, “desde el punto de vista del índice Big Mac, en enero pasado Argentina no parecía contar con un tipo de cambio real demasiado desalineado con países comparables”.
Sin embargo, el informe advierte que la volatilidad en los precios locales es considerablemente mayor que en la mayoría de las economías relevadas. “Argentina exhibe la mayor volatilidad de precios de la Big Mac entre todos los países que conforman el índice, con un coeficiente de variación (0,4) que resulta el doble del promedio de los países (0,2)”, señala el reporte de la Fundación Mediterránea. Entre 2000 y 2026, el precio local de la hamburguesa osciló entre 0,8 y 7,4 dólares, con subas y bajas más marcadas que en Estados Unidos y otros países latinoamericanos.
El análisis de alimentos y bebidas muestra que Argentina presenta precios superiores en casi la mitad de los productos comparados. En alimentos y bebidas, la Argentina resulta “más cara en el 47% de los casos, con algún retroceso en materia de competitividad de precios», evalúan Capello y Reyna. Brasil tiene precios inferiores a los argentinos en ocho de los diez productos estudiados, y en China la diferencia favorable alcanza al 90% de los ítems.

Entre los rubros donde el país resulta más caro figuran el agua mineral y la cerveza nacional. Por el contrario, los precios más bajos corresponden al queso, las papas y el arroz blanco. El documento atribuye estos valores a una “elevada productividad agropecuaria y aplicación de derechos de exportación, que reducen los precios en el mercado interno de algunos alimentos”.
Al comparar con diciembre de 2025, la carne vacuna encareció su precio entre 40% y 60%, las papas entre 15% y 26%, y la cerveza entre 34% y 46 por ciento. El arroz blanco, en cambio, redujo su valor relativo entre 12% y 20% respecto a otros países.
En cuanto a bienes durables, indumentaria y calzado, Argentina se ubica como el país más caro en el 81% de los casos analizados. “En este grupo de productos, Argentina aparece como el país más caro en el 81% de los casos relevados”, subraya el informe. Autos, motocicletas, electrodomésticos, ropa y calzado mantienen precios superiores a los de Brasil, México, Chile, Polonia, Corea del Sur, China, Estados Unidos, Australia, Francia, Colombia y Uruguay.
El análisis explica que la diferencia de precios responde a “la combinación de protección comercial y elevada carga tributaria interna”. Derechos de importación y restricciones cuantitativas encarecen los precios locales, junto a impuestos como el IVA, Ingresos Brutos y tasas específicas. Cuatro de los diez productos revisados —freidora de aire, jeans, vestidos y zapatillas— sobresalen por tener los valores más altos en la comparación internacional.
Si bien la apertura comercial y reducciones impositivas acortaron las diferencias en los últimos meses, la política tributaria mantiene a Argentina entre los países más costosos en este segmento.

El rubro servicios presenta una posición intermedia para la Argentina, aunque con particularidades según el segmento de consumo. El país resulta más caro en un 34% de los ítems, especialmente frente a Brasil y China, donde lidera precios altos en el 80% de los productos. El informe expone que “el país aparece relativamente caro en una comida en restaurante y relativamente barato en la cuota de un gimnasio, la educación preescolar, el boleto en transporte urbano de pasajeros, el precio de la nafta, las expensas para departamento y la tarifa de taxi”.
En países desarrollados, los servicios suelen tener tarifas aún más elevadas que en territorio argentino. Sin embargo, al comparar únicamente con América Latina, los subsidios estatales en el transporte público explican parte de las diferencias favorables a Argentina en costos de movilidad urbana.
El análisis de la Fundación Mediterránea-Ieral a partir de la base de datos internacional Numbeo señala que la Argentina exhibe posiciones extremas en diversos productos. En indumentaria y calzado, encabeza el ranking global de vestido de marca internacional y figura en los primeros siete lugares en zapatillas deportivas y jeans. El agua mineral y el pan blanco también se encuentran entre los veinte más caros mundialmente.
Algunos bienes y servicios muestran ventajas relativas, como el vino de gama media (puesto 86°), la cuota mensual de gimnasio (76°) y el bife de nalga (71°), lejos de los extremos de mayores precios.
En definitiva, el perfil de precios altos en indumentaria y calzado destaca a Argentina como un caso particular dentro del ranking de costos al consumidor global.
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