ECONOMIA
Con qué inversiones anticiparse a una eventual paz en Medio Oriente, mientras caen dólar y tasas
El Banco Central República Argentina (BCRA) lleva comprados en el mercado libre de cambios u$s5.421 millones, el 50% de la meta que se había propuesto para el año 2026, que era una compra entre u$s10.000 y u$s17.000 millones. De ese total unos u$s3.659 millones se los compró el Tesoro para afrontar pagos de la deuda pública, por ende, las reservas se ubican en u$s45.431 millones.
Recordemos que el Tesoro le compra al BCRA porque decidió no salir a capturar fondos en los mercados internacionales de crédito, ya que evalúo que la tasa que debería pagar era muy elevada, por lo tanto, prefirió pagar deuda tomando dinero en el mercado local, o comprando dólares en el mercado.
Antes de las elecciones legislativas de octubre del año 2025 veíamos que la tasa de interés subía y que el dólar aumentaba, esto nos indicaba claramente que los agentes económicos no querían tener pesos, por eso el Gobierno no podía salir a acumular reservas.
En esta fase del plan económico, vemos que desde el mes de enero el dólar no para de bajar, a fin de año valía $1.457 y hoy vale $1.370 con un activo Banco Central comprando por u$s5.421 millones, y una tasa de interés que viene a la baja fuerte, ubicándose en terreno negativo frente a la inflación anual proyectada.
Una baja del dólar y de la tasa de interés en simultaneo refleja que los agentes económicos están demandando pesos, lo que nos hace poner el foco en el piso del dólar, y de ninguna manera en la posibilidad de una mega devaluación, como predicen algunos.
Qué bonos tener en cuenta en este escenario
Para salir a pagar la deuda futura el Gobierno emitió bonos con vencimientos en los años 2027 y 2028, es interesante seguir la brecha entre ambos títulos, en la actualidad el bono que vence en el año 2027 rinde el 4,6% y el bono que vence en el año 2028 el 7,4%, con una brecha de 2,8% entre ambos, en la medida que la brecha se achique más posibilidades de que el gobierno logre una continuidad política.
No vemos que esta brecha disminuya frente el bono AN29 que vence en noviembre del año 2029 y rinde el 9,3% anual, es preferible tener este bono y no los ya conocidos AL29 y AL30 que rinden el 7,6% y 8,0% anual.
Sin embargo, si los mercados mundiales se normalicen y la paz llega a Medio Oriente, los bonos que tienen más posibilidades de suba son los bonos largos, especialmente el bono que vence en el año 2041, es un bono que paga renta del 3,5% anual, repartida entre los meses de enero y julio, mientras que la amortización comienza a operar en cuotas semestrales y consecutivas del 3,6% del capital desde el 9 de enero del año 2028 en adelante, el bono tiene una paridad del 71,6%, y es el que más nos convence ante un probable escenario de mejora en el riesgo país.
Dólar y tasas a la baja: en abril la inflación debería ceder
El dólar sigue presionado a la baja, ante el fuerte ingreso de capitales, y una mayor demanda de pesos por parte de los agentes económicos.
La baja en la tasa de interés refleja que las expectativas de inflación estarían a la baja en los próximos meses, desde nuestro punto de vista en abril deberíamos ver niveles de inflación más bajos que los meses anteriores.
La recaudación del mes de abril debería comenzar a mostrar una sustancial mejora, lo que permitiría mostrar un mejor resultado fiscal, lo que sería muy bueno para las perspectivas futuras.
Si la paz llega a reinar en Medio Oriente, vemos una fuerte recuperación del mercado argentino, de Brasil y las tecnológicas en Estados Unidos. Creemos que la suba vendrá por estos 3 lados, y las ganancias podrían ser muy interesantes.
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ECONOMIA
Radiografía de los “millonistas”: casi la mitad de los asalariados formales gana menos de un millón de pesos al mes

A la manera de los mileuristas de España, aquellos que deben subsistir con 1.000 euros por mes aún con un empleo fijo, la Argentina desarrolló “el fenómeno de los millonistas”. Con ese neologismo se refiere a los argentinos que ganan hasta un millón de pesos por mes un informe del Instituto Gino Germani, de la UBA, que brinda datos precisos sobre ese universo. El 86% de los asalariados informales y el 81% de los cuentapropistas de baja calificación debe sobrevivir con ese ingreso, que se ubica lejos de la línea de pobreza ($1.470.000) y no tan por encima de la de indigencia ($650.000). Incluso, el 46% de los trabajadores formales, aquellos que tienen empleo legal, también son “millonistas”.
El estudio presentó una segmentación del mercado de trabajo en función de los ingresos mensuales, tomando como umbral el millón de pesos. “En el extremo más desfavorable se ubican los asalariados informales y los cuentapropistas de baja calificación: el 86% y el 81% respectivamente perciben ingresos mensuales de hasta un millón de pesos, lo que implica que la enorme mayoría de estos trabajadores no logra superar dicho umbral”, explicó el reporte elaborado por los investigadores Eduardo Chávez Molina, Mariana Sosa y José Rodríguez de la Fuente.
El “fenómeno de los millonistas” es, según la investigación, que aquellos que perciben hasta un millón mensual por su trabajo constituyen el ocupante promedio del mercado laboral argentino: “En términos agregados, el 63% del total de ocupados percibe ingresos mensuales de hasta un millón de pesos, una cifra que expone la crisis salarial generalizada que atraviesa el mercado laboral argentino”.

La categoría no se restringe a la informalidad ni al trabajo precario: la propia estructura salarial formal quedó atravesada por el fenómeno. En el sector de los asalariados formales, el 46% se encuentra por debajo del millón de pesos, mientras que entre los patrones precarios la proporción es idéntica. La excepción más clara la constituyen los patrones formales, donde el 84% supera el umbral del millón de pesos. Les siguen los cuentapropistas de alta calificación, con un 44% que logra cruzar ese piso.
Estas cifras ilustran la profundidad de la segmentación laboral y la extensión del fenómeno. Según el informe, “la enorme mayoría de estos trabajadores no logra superar dicho umbral”. El contexto de deterioro del poder adquisitivo y de crisis salarial se refleja en la distribución de los ingresos reales, no sólo en la informalidad, sino también en sectores tradicionalmente asociados a mejores condiciones laborales.
En cuanto al ranking de ocupaciones informales según la mediana de ingresos, el informe resaltó que, excluyendo las ocupaciones de dirección de pequeños establecimientos, el promedio de ingresos laborales para los no registrados en el cuarto trimestre de 2025 fue de $500.000. Las actividades vinculadas al transporte, la construcción y la reparación de bienes son las que mayores ingresos lograron captar dentro de la informalidad, aunque ese monto continúa lejos de la canasta básica familiar.

La brecha entre ramas de actividad también resulta significativa. El sector de explotación de minas y canteras se destacó como el único que duplicó, y en algunos casos superó, los ingresos promedio del resto de las actividades económicas. Esta diferencia acentuó la segmentación, mostrando la desigualdad estructural dentro del mercado de trabajo argentino.
Frente a la crisis salarial y la insuficiencia de los ingresos laborales, las estrategias económicas de las familias para sostener el consumo adquirieron centralidad. El informe del Instituto Gino Germani examinó las prácticas y recursos a los que recurrieron los hogares argentinos, en particular a partir del impacto de la devaluación de finales de 2023. Gastar los ahorros le permitió a muchos amortiguar el golpe inicial de la pérdida de poder adquisitivo. El estudio señaló: “El principal recurso al que los hogares recurrieron luego de la devaluación de finales de 2023 fue la utilización de ahorros familiares. Luego, el uso de este activo fue descendiendo a niveles similares a los de años anteriores”.

El acceso a préstamos de amigos o familiares se mantuvo constante en torno al 16% de los hogares, mientras que la necesidad de recurrir a préstamos bancarios o financieros aumentó hacia fines de 2025 y alcanzó al 15%. El análisis por clase social mostró diferencias en la implementación de estas estrategias. La utilización de ahorros resultó transversal entre los grupos, pero los trabajadores manuales fueron quienes más recurrieron a este recurso, con una proporción cercana al 40%. En el caso de los préstamos bancarios o financieros, los trabajadores de grandes establecimientos encabezaron el acceso, en torno al 20%.
El fenómeno millonista, lejos de circunscribirse a sectores informales o precarios, se extendió a buena parte del mercado laboral formal. La investigación refleja un escenario social en el que la protección legal del empleo no garantiza por sí sola la superación del umbral del millón de pesos.
La segmentación del mercado laboral argentino quedó reflejada en los niveles de ingresos y en las estrategias de los hogares para hacer frente a la insuficiencia salarial. Los millonistas se consolidó como una característica central de la estructura social argentina, según la investigación. La persistencia de este fenómeno y la incapacidad de los ingresos laborales para superar el millón de pesos en la mayoría de los casos marcan el pulso de la crisis salarial y la fragmentación social.
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ECONOMIA
Clima de Negocios: la increíble historia del unicornio de internet argentino que sobrevivió a todo y cómo planea seguir creciendo

Año 1998. «Roby» Souviron, un joven contador egresado de la UBA que cursaba un MBA en la Universidad de Duke, en Carolina del Norte, había regresado a Buenos Aires para las fiestas. Fue a comprar un pasaje de regreso en Asatej, la agencia especializada en turismo estudiantil que entonces reinaba en ese mercado, pero la larga cola en el local no se movía. Después de un largo rato sin avanzar, Souviron se hartó y se fue. Encendió su computadora y compró el pasaje en Travelocity, una empresa digital que había sido fundada dos años antes, en los albores de Internet, por Sabre Corporation, dueña de uno de los mayores sistemas informáticos de venta de pasajes del mundo. Las compras en el mundo digital eran aún cuestiones para valientes.
Souviron volvió a EEUU y allí germinó la idea de fundar su “copycat”, o réplica de un modelo ya existente y adaptarlo a un país o región para que funcione (porque comprar en Travelocity y usarlo desde Argentina tampoco fue una experiencia automática t del todo satisfactoria). Una forma de emprender, sobre todo para proyectos de Internet, muy usada y reivindicada al menos hasta que llegó la ola del “winners takes all” que encabezaron Google y Facebook. Es el mismo modelo “replicante” que usaron Mercado Libre (eBay), OLX (Craigslist y otras) y Globant (Cognizant y varias compañías de servicios informáticos), por nombrar algunos de los primeros unicornios locales, como los emprendedores llaman la empresas tech que alcanza valuaciones de al menos USD 1.000 millones, un monto mítico para cualquier startup.

Lo que siguió fue uno de los casos más emblemáticos del emprendedorismo argentino. Despegar nació en agosto de 1999 con una inversión inicial de USD 15.000 por cabeza que pusieron cinco amigos, todos “sub 30” que la cofundaron: Souviron, Martín Rastellino, Alejandro Tamer, Christian Vilate y Mariano Fiori. Ninguno sabía nada de turismo. Todos sabían de negocios: se conocieron estudiando y en sus primeros trabajos, y se lanzaron a la aventura puntocom.
Esta es la historia de una empresa digital emblemática que tiene casi 30 años, presencia en 19 países de la región y que, a diferencia de otras que nacieron la misma época de ebullición puntocom –como el gigante del e-commerce que fundó Marcos Galperin– pasó por todas y sigue ahí, como un claro ejemplo de resiliencia. Una compañía argentina que supo salir de las fronteras del país con éxito y renovarse las veces que fue necesario.
El sitio estuvo en línea recién el 11 de diciembre de 1999, el día después de que Fernando de la Rúa asumiera la presidencia. Los fundadores eligieron esa fecha a propósito: querían montar su campaña de lanzamiento en uno de los días con los diarios con sus tiradas a full.

Levantaron cientos de millones de dólares de inversión de fondos como HMT&F, Tiger, Sequoia, Acell Partner, L Catterton y Expedia. Fue una montaña rusa. La empresa estuvo a punto de quebrar varias veces y se reinventó otras tantas hasta convertirse en “la” agencia digital de viajes de América Latina. Sobrevivió a la burbuja puntocom, al derrumbe del turismo global post caída de las Torres Gemelas y a la pandemia, cuando sus ingresos cayeron más de 7o%, registró pérdidas millonarias y tuvo que despedir a parte de su staff.
Despegar había salido a la bolsa en Wall Street unos años antes, en 2017, y se convirtió en un unicornio. Llegó a valer más de USD 2.000 millones y por el Covid se convirtió en un “unicorpse”. Un cadáver de unicornio, literalmente.
Con los años, sus fundadores fueron dejando la compañía de a poco, que pasó a ser dirigida por ejecutivos de los fondos de inversión que se habían quedado con la empresa. El año pasado Prosus, un gigante holandés de negocios de internet, compró todas sus acciones por unos USD 1.700 millones y la sacó de Wall Street. O sea, es otra vez una compañía privada que no cotiza y con un único dueño. Prosus asegura que buscará convertirla en una empresa con un valor de mercado de USD 6.000 millones en tres años.

“Tenemos el objetivo estratégico de triplicar la compañía en un plazo de tres años en términos de volumen de transacciones y operaciones. La tasa de crecimiento que nos proponemos de cara al futuro es mucho más agresiva que la registrada en los años anteriores. A través de los años y hasta hoy logramos mantener el espíritu de startup, pero con la escala de una gran empresa tecnológica”, le dijo a Infobae el CEO de la empresa, Gonzalo García Estebarena.
“Ese objetivo solo será posible si seguimos liderando la transformación tecnológica de la industria, como lo hicimos desde nuestros inicios. Fuimos pioneros en la venta online de viajes en la región, en el desarrollo mobile y ahora en inteligencia artificial. Contamos con un AI Workforce que representa el 20% de capacidad adicional dentro de la compañía y estamos construyendo tecnología para potenciar no solo nuestra operación, sino también la de hoteles, aerolíneas y partners en toda Latinoamérica. Ser parte del ecosistema Prosus nos permite acelerar esta visión de largo plazo, manteniendo el espíritu emprendedor con el que nacimos, pero ahora con la escala y las capacidades de una big tech”, agregó.
En los últimos años, Despegar compró en la región a Best Day, HotelDO, Viajes Falabella, Koin, ViajaNet y Stays.net, todas empresas digitales vinculadas con el turismo. El share de sus ingresos es similar al histórico, con Brasil a la cabeza, con el 40% del negocio. México tiene cerca del 20%, Argentina entre el 15 y el 20%, y el resto se reparte entre los demás países.

También ponen foco en un negocio no tan visible, el B2B o ventas a otras empresas. Es un segmento que ya representa el 20% de sus ingresos y en el que tienen clientes como Liverpool Viajes (México), BBVA Viajes (Argentina), los paquetes de la aerolínea Volaris, unas 17.000 agencias en la región y un proyecto en marcha para entrar al mercado de Estados Unidos con una alianza white label con una entidad financiera de gran escala, cuyo nombre aún revelan.
Prosus, que antes fue el fondo sudafricano Naspers (que compró en su momento OLX, otro unicornio local fundado por el actual embajador en EEUU, Alec Oxenford), es una empresa global de tecnología que es dueña de unas 100 compañías que suman 2.000 millones de clientes. Es el principal accionista de la china Tencent –dueña de Wechat, entre muchas otras– y parte de su objetivo es replicar en otras regiones el modelo de ecosistemas de servicios y aplicaciones virtuales en un mismo entorno. Tiene foco en servicios Entrega de Alimentos, Clasificados y Fintech y en la región es dueña de marcas de peso como iFood, Sympla y OLX Brasil, además de Despegar. Hoy, el 20% de las transacciones de Decolar (así se llama tourist tech en Brasil) provienen de clientes de iFood, un gigante del delivery de comida. Esa es la sinergia que busca Prosus. De hecho, Fabricio Bloisi, ex CEO de iFood es el actual CEO del Grupo Prosus.
“La empresa tiene muy buenas perspectivas, se reconstruye y supo adaptarse a todos los contextos. Es un orgullo ver cómo pasa todo eso, ahora desde afuera”, le dijo a Infobae Alejandro Tamer, uno de los cofundadores que ahora es funcionario del gobierno de Javier Milei. Se desempeña como subsecretario de Reforma Estatal dentro del ministerio de Desregulación de Federico Sturzenegger.
Despegar nació el 3 de agosto de 1999 con una inversión inicial de USD 15.000 por cabeza que pusieron cinco amigos, todos “sub 30” que la cofundaron
«Fueron casi 20 años de manejarla y los primeros años después de la salida se extrañó un poco, pero ahora ya no. Estoy muy contento con lo que hago desde el Gobierno para ayudar a que el país crezca y mejore”, destacó Tamer.
Los cinco fundadores y amigos siguen haciendo negocios juntos por medio del fondo Blue Sky Ventures, con inversiones en real estate y una startup de créditos, entre otros. Souviron se volcó también a la educación: es uno de los fundadores de los Colegios María Guadalupe, en Garín y Tigre (este último fue la primera escuela argentina en ganar el World’s Best School Prize, en 2024) y Amundsen. Además, junto a Tamer, es miembro de Argentinos por la Educación.
La estrategia de Despegar combina tecnología, distribución e IA. La empresa busca llevar su volumen de “gross bookings” de los actuales USD 6.000 millones a un rango de USD 18.000 millones con una inversión anual cercana a los USD 100 millones en tecnología, inteligencia artificial y desarrollo de producto.
“Hoy, definitivamente, es el mejor momento de Despegar en toda su historia. Está creciendo más rápido que nunca, porque está desarrollando tecnología a una gran velocidad», aseguró en charla con este medio Marcelo Grether, Chief Travel Partners de la compañía.
«Ya no somos una empresa standalone de viajes sino que formamos parte de un ecosistema: le vendemos viajes a gente que está comprando comida o eventos, por ejemplo; clientes que confían en la marca. Despegar se posiciona como el one stop shop, el lugar donde se compra todo: vuelos, hoteles, paquetes, autos, actividades”, agregó el ejecutivo.
— ¿Cuánto factura la empresa?
— En 2025, Despegar facturó cerca de USD 6.500 millones, con un crecimiento superior al 20% respecto al año anterior. En una industria donde los crecimientos típicos son de entre el 8 y 12%, es un ritmo agresivo. Para este año vamos a estar en torno al 30 por ciento. El objetivo a tres o cuatro años es multiplicar el tamaño de la empresa más de tres veces, el ritmo de una startup.
— ¿Qué rol juega la inteligencia artificial en esa estrategia?
— Despegar siempre usó machine learning para marketing, producto y revenues. La nueva IA lo que hace es acelerar todo mucho más. No se trata solo de reemplazar tareas manuales: es reconfigurar la manera completa de operar. Un ejemplo concreto es Sofía, nuestro asistente de viajes con IA, lanzado hace dos años. Hoy más del 3% de las ventas online se generan a través de Sofía, y ese número sigue creciendo. Asesora al cliente como lo haría una persona desde un call center. Además, nuestro servicio posventa es el mejor de la industria, algo que hace diez años no pasaba.
— ¿Cuál es la clave de la resiliencia de Despegar?
— Son cuatro factores. El primero es la apuesta consistente por la tecnología: eso permitió escalar siempre. En la región, el 50% de los viajes se compra online, contra el 75% en Estados Unidos y Europa. Fuimos la única empresa local que apostó por lo digital desde el principio y no dejó de invertir. El segundo es la diversificación geográfica: Brasil, México, Colombia, Chile, Argentina y Perú son realidades muy distintas, y no todos los mercados van al mismo ritmo. El tercero es el contenido turístico: la oferta disponible es la más amplia del mercado, lo que genera confianza en el consumidor. El cuarto es el talento: Despegar siempre apostó por profesionales de primer nivel.
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ECONOMIA
El FMI elogió al Gobierno, pero enciende luces amarillas: incertidumbre electoral, fatiga social y percepción de corrupción

(AP Foto/Matilde Campodónico, Archivo)
La semana pasada estuvo plagada de buenas noticias sobre la marcha de la economía. En el frente externo, las exportaciones siguen aumentando y en abril se registró un superávit comercial récord, de USD 2.710 millones. El Central aceleró compras y las reservas están a punto de superar los USD 47.000 millones, un nuevo máximo para este gobierno.
En el frente interno, la actividad económico marcó en marzo una clara recuperación respecto de febrero. Según el último valor, la economía creció al 5,5% interanual y se consolida en máximos en lo que va de la gestión de Javier Milei. Prácticamente todos los sectores mostraron mejoras interanuales, incluso lo más complicados, como construcción, industria y comercio.
Pero no todas son buenas noticias. La demanda interna es a esta altura un karma para el Gobierno y no exhibe signos de repunte. Según un informe de la consultora Claves, el consumo masivo está 11% abajo de los niveles de enero de 2023. Los aumentos de tarifas y la caída de ingresos en términos del salario, en un marco de aún elevada inflación, impactan negativamente a la hora de las compras en el supermercado.
Estos datos no hacen más que dejar a la vista el contraste de un país que marcha a dos velocidades. Por un lado están los sectores ganadores como agro, energía y minería. Pero luego están la industria y el comercio, que recién ahora empiezan a encontrar un piso luego de fuertes caídas en 2024 y 2025. El resultado es que algunas provincias presentan fuerte crecimiento (Neuquén es el caso más claro) y otras siguen en situación crítica: sucede en el Gran Buenos Aires y otros grandes aglomerados urbanos que dependen de sectores hoy en declive.
Según un informe de la consultora Claves, el consumo masivo está 11% abajo de los niveles de enero de 2023
La baja de la inflación pasó a ser clave para que los salarios recuperen terreno. Pero todo apunta a un proceso lento. Las expectativas de un índice de 2% o incluso menos en mayo se van diluyendo a partir de algunos aumentos puntuales en alimentos. Ahora el promedio de consultoras estiman cerca de 2,3%, mejor que en abril pero todavía lejos del nivel deseado por el equipo económico.
El economista y profesor del CEMA, Jorge Ávila, se mostró cauteloso respecto al proceso de desinflación en los próximos meses: “Va a ser difícil que baje mucho más allá del 2% porque el Central está emitiendo muchos pesos para comprar dólares. Y esos pesos los precisa el Tesoro para luego comprarle divisas al BCRA y pagar deuda. Por eso es muy importante que el riesgo país baje de los 400 puntos y Argentina recupere el acceso al mercado internacional. Pero lo veo difícil porque el mercado tiene miedo al regreso del kirchnerismo”.
Justamente a esos riesgos aludió de manera bastante más explícita que de costumbre el FMI en el Staff Report de la segunda revisión del acuerdo vigente con la Argentina, difundido el viernes a la noche.
El Fondo es muy elogioso con el Gobierno, en especial por los continuos esfuerzos por mantener el superávit fiscal. También enfatiza que es fundamental fortalecer al BCRA vía acumulación de reservas. E insiste en la necesidad de regresar a los mercados internacionales para asegurar financiamiento. Esto se transformó en algo relevante para el propio FMI, a partir de los USD 7.000 millones que Argentina debería pagarle al organismo entre capital e intereses en 2027.
Pero junto a los elogios llegaron las advertencias, que ponen en palabras lo que les sucede a los inversores que evalúan oportunidades y riesgos en Argentina.
En un apartado, el Fondo hace foco en los peligros que conlleva el proceso electoral y la volatilidad que podría traer sobre las variables financieras y en particular al dólar. Además, hace referencia al “cansancio social” producto de una bonanza económica que no llega aún a los grandes conglomerados urbanos. En ese sentido, aconseja al Gobierno a mantener o profundizar los programas de asistencia a los sectores más vulnerables. Y pone el acento en el aumento del desempleo, especialmente el joven. “Estas situaciones podrían restarle apoyo popular a las reformas”, advierte.

Sin hacer referencia a ningún episodio en particular el Fondo menciona también el aumento de “percepción de corrupción”, que podría derivar en un menor respaldo al oficialismo y una disminución de la confianza.
El propio presidente Milei introdujo la cuestión electoral esta semana, en su anuncio de rebaja de retenciones al dcir: “el cronograma de reducción va a continuar en 2028, si es que nos reeligen”. Es una de las primeras veces que refiere explícitamente su intención de continuar por cuatro años, pero sobre todo deja en claro que se vienen medidas que tendrán un inevitable tinte electoralista.
Luis “Toto” Caputo también hizo una referencia electoral en un reportaje radial: “Aún si la economía no repunta la gente no lo va a votar a Kicillof, porque no quiere volver al pasado”.
La evolución de las distintas variables económicas muestra que en la mayoría de los sectores se habría tocado un piso. Algunos están volando y los más rezagados empiezan a recuperar, aunque desde niveles muy bajos como sucede con la industria y la construcción.
A diferencia de lo que le ocurrió a Mauricio Macri, la posibilidad de una crisis cambiaria -al menos este año- lucen minúsculas. Al contrario, el BCRA seguirá comprando muchos dólares al menos hasta julio. Después ingresarán divisas de la energía, emisiones de deuda provinciales y de empresas. Todo indica que el 2026 luce con una oferta adecuada de divisas.
Las dudas se concentran en la dinámica del 2027. Carlos Melconian consideró “inexorable” un proceso de dolarización en la previa electoral. Los antecedentes le dan la razón. La compra récord de divisas de 2025 en medio de las elecciones legislativas requirieron de la ayuda del Tesoro americano para evitar un descontrol cambiario.
Todo eso volverá el año que viene. Las PASO serán en agosto y en el primer trimestre empezarán a definirse las candidaturas. La “ventana” de tiempo del Gobierno para que el fuerte superávit comercial llegue a los bolsillos es relativamente corto. En el mejor de los casos, deberá conformarse con haber evitado un nuevo estallido cambiario, ponerle un piso a la actividad y continuar con un proceso suave de desinflación.

¿Alcanza para que Milei consiga su reelección? No solo es demasiado prematuro ensayar una respuesta, sino que será una incógnita imposible de despejar posiblemente hasta octubre del año que viene.
La economía y las mercados entrarán en pocos meses en un estado de alta incertidumbre. Será difícil evitar que el riesgo país, las tasas de interés, el dólar y el nivel de actividad eviten el impacto.
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