ECONOMIA
“Consumidor inmediatista”: cómo el estrés económico, la salud y la IA cambiaron los hábitos de compra de los argentinos

El consumidor argentino cambió. La incertidumbre económica, el deterioro del poder adquisitivo y la necesidad de resolver problemas inmediatos transformaron la manera en que las personas compran, consumen, ahorran y se relacionan con las marcas. En paralelo, la inteligencia artificial empezó a modificar hábitos cotidianos y la salud se convirtió en una prioridad cada vez más presente en las decisiones de consumo.
Ese fenómeno quedó reflejado en el informe Consumer Pulse 2026 de Bain & Company, que definió al nuevo perfil regional como el “consumidor inmediatista”. Según la consultora, se trata de personas que priorizan rapidez, practicidad y beneficios concretos en un contexto atravesado por estrés financiero, inflación, presión sobre el costo de vida y aceleración tecnológica.
Son varios los estudios que se han dado a conocer en los últimos meses respecto de un cambio profundo en los hábitos de compra, que definen a un consumidor más cauto y precavido, que compara precios y que consume de forma estratégica, haciendo uso, cada vez más, de los descuentos y promociones.
Este giro se produce no sólo por lo económico, que hace que los consumidores elijan marcas más baratas o resignen categorías, sino también por tendencias mundiales, como por ejemplo las que se están observando en materia de bienestar y salud. Y lo mismo sucede con la tecnología. De hecho, el e-commerce crece cuando el consumo en locales físicos está sumamente resentido.
“Hoy el consumidor argentino está enfrentado a bastantes tendencias y disrupciones. El alto costo de vida y la inflación siguen presentes, y eso se refleja en una visión pesimista sobre la actualidad, aunque existe un optimismo de cara al futuro. Es interesante ver cómo el ánimo promedio es negativo, pero cuando se pregunta a cinco años, la mirada se vuelve mucho más positiva”, dijo Alejandro Pérez de Rosso, Partner y Office Head de Bain en Argentina.
Consumidor más cauto y precavido, que compara precios y que consume de forma estratégica, haciendo uso, cada vez más, de los descuentos y promociones
El estudio organizó esta transformación alrededor de cuatro grandes ejes: gestión del presupuesto, cuerpo en transformación, comercio conectado y beneficios tangibles. Detrás de cada dimensión aparecen cambios profundos en los hábitos de los argentinos y del resto de Sudamérica.
La primera gran transformación pasa por la economía doméstica. Bain detectó altos niveles de estrés y preocupación financiera en toda la región. Cerca del 40% de los consumidores sudamericanos afirmó atravesar niveles de estrés “altos o extremos” durante los últimos tres meses. Y ese porcentaje es similar particularmente en la Argentina.

Las principales fuentes de tensión están directamente relacionadas con el dinero. El 59% -de los 8.000 encuestados- destacó a las cuestiones financieras como principal causa de estrés, mientras que el 49% mencionó salud y bienestar y el 39% apuntó a problemas vinculados con trabajo y empleo. El informe también registró preocupaciones asociadas con crimen y violencia, relaciones personales, falta de tiempo y política local e internacional.
“Lo interesante para mí es que la razón de salud y bienestar pasó a segundo plano o a número dos, junto con las cuestiones financieras. En Argentina, la fuente principal de estrés es económica, seguida por la salud y el bienestar, y en tercer lugar aparece el trabajo. Tres de cada diez consumidores no llegan a fin de mes y, de esos, la mitad ya está incumpliendo pagos básicos. Esto se traduce en un consumidor muy apretado en el tema del bolsillo”, explicó Perez de Rosso.
Ese deterioro emocional impactó directamente sobre el consumo. Bain mostró que una parte relevante de la población enfrenta dificultades crecientes para sostener gastos básicos y ahorrar dinero. El 30% de los consumidores de bajos ingresos manifestó temor a no poder pagar alguna cuenta durante los próximos tres meses y el 14% reconoció que dejó impago al menos un servicio recientemente. Si bien son datos regionales, en la Argentina los números son semejantes.
El 30% de los consumidores de bajos ingresos manifestó temor a no poder pagar alguna cuenta durante los próximos tres meses
La capacidad de ahorro también se deterioró. De un 33% que logra ahorrar dinero para el mes siguiente, apenas el 8% afirmó que lo puede hacer sin resignar compras deseadas, mientras que el otro 25% aseguró que solo consigue guardar dinero comprando exclusivamente bienes y servicios esenciales.
Estos datos coinciden con los números de consumo que publican algunas consultoras, como por ejemplo Scentia, que mide las ventas de alimentos y productos de limpieza y tocador y muestran caídas pronunciadas desde hace ya varios meses. El último número, de abril, reflejó una caída de 3,8% respecto del mismo mes del año pasado en todos los canales, y de 4,5% específicamente en las grandes cadenas de supermercados.

El Indicador de Consumo (IC) de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC) mostró un crecimiento en abril pero de apenas 0,1% en la comparación interanual, aunque el acumulado del año refleja una merma de 0,8%. Según el informe, más allá del componente estacional en la baja de la inflación -que fue de 2,6% frente al 3,4% de marzo- esta desaceleración le da aire a los ingresos reales de los hogares y, con ello, a su capacidad de consumo.
“Para continuar en este sendero será fundamental, de cara a los próximos meses, monitorear la evolución de los precios y analizar si se reanuda de forma duradera un sendero desinflacionario”, precisó la entidad.
“Si uno mira la serie de estos estudios del consumidor en Argentina, en 2021 se veía a un consumidor en la casa, preocupado. En 2022, salimos de la pandemia felices, con dinero en el bolsillo y con ganas de gastar. En 2023, nos chocamos de frente con una realidad de aumento de costos e inflación y se habló del consumidor reprimido. En 2024, se empezó a poner en la balanza temas más emocionales, de salud física y mental. Y hoy estamos hablando de un consumidor inmediatista, con patrones de consumo mucho más acelerados, exacerbados por el uso de la inteligencia artificial, las drogas GLP-1 -medicamentos desarrollados para tratar la diabetes, pero que también se usan para bajar de peso porque reducen el apetito- y la búsqueda de promociones”, describió el ejecutivo de Bain.
Los consumidores empezaron a reducir gastos considerados menos prioritarios y a concentrarse en necesidades concretas (Pérez de Rosso)
Ese contexto empujó una lógica de consumo más inmediata y pragmática. Los consumidores empezaron a reducir gastos considerados menos prioritarios y a concentrarse en necesidades concretas.
Bain detectó fuertes caídas en categorías como alcohol, restaurantes y comida a domicilio, especialmente entre consumidores de ingresos bajos y medios. “Sacrifican consumo en categorías como bebidas alcohólicas, restaurantes, comida a domicilio, ropa o productos de belleza. Ese dinero se redirige a bienes primarios o de primera necesidad, como supermercado, salud, alquiler y educación. Es un consumidor que prioriza lo esencial, porque no le sobra nada y tiene dificultades para ahorrar”, explicó Perez de Rosso.

El informe mostró además diferencias marcadas según el nivel de ingreso. “El uso del crédito también muestra diferencias según el nivel de ingreso. Los sectores de menores ingresos utilizan la tarjeta para emergencias y gastos básicos, mientras que los de ingresos altos la emplean para viajes o bienes durables. El acceso al crédito está muy ligado a la realidad económica de cada segmento”, sostuvo el directivo.
La segunda dimensión identificada por Bain se relaciona con el “cuerpo en transformación”. El informe mostró que los consumidores sudamericanos otorgan cada vez más relevancia a la salud y al bienestar, incluso por encima de consumidores de mercados desarrollados. El 52% aseguró que la salud es “extremadamente importante” y afirmó mantener hábitos saludables. Según el estudio, esa proporción supera los niveles registrados en Estados Unidos y Europa.
Según Alejandro Pérez de Rosso, “la salud hoy aparece como una preocupación central en todas las franjas de ingreso, aunque algunos pueden acceder a productos saludables y otros no. Se observa una caída en el consumo de snacks azucarados, ultraprocesados y comidas rápidas, y un auge de alimentos frescos, proteínas y lácteos. La categoría de lácteos, por ejemplo, está reivindicada”.
La salud hoy aparece como una preocupación central en todas las franjas de ingreso, aunque algunos pueden acceder a productos saludables y otros no (Pérez de Rosso)
Entre los principales objetivos personales aparecieron mantener un peso saludable, mejorar el sueño y optimizar la condición física. En paralelo, el informe registró cambios en hábitos alimenticios. Los consumidores empezaron a reducir comidas rápidas y alimentos ultraprocesados y aumentaron la búsqueda de productos naturales y saludables.
Sin embargo, esa preocupación creciente convivió con otra tendencia: el aumento sostenido de la obesidad en Sudamérica. En ese escenario, Bain detectó una expansión acelerada de medicamentos GLP-1 y análogos, utilizados para bajar de peso y tratar diabetes. El 10% de los consumidores sudamericanos aseguró que usa o ya usó este tipo de medicamentos. La penetración escaló especialmente entre consumidores de altos ingresos, donde alcanzó el 20%. En sectores de ingresos medios llegó al 9% y en segmentos de menores ingresos alcanzó el 8 por ciento.
“La penetración de las drogas GLP-1 para el control de peso es muy significativa, sobre todo en clases altas, pero también está creciendo en otros segmentos. Esto genera cambios de hábitos que persisten en el tiempo e impactan en categorías adyacentes, como ropa y servicios de belleza”, afirmó Pérez de Rosso.
El fenómeno empezó a modificar patrones de consumo en distintas industrias. Bain detectó caídas en categorías asociadas con snacks salados, postres, fast food y consumo fuera del hogar entre usuarios de GLP-1. Al mismo tiempo crecieron categorías vinculadas con proteínas magras, alimentos frescos, suplementos, vitaminas, fitness y bienestar.
La tercera gran dimensión del consumidor inmediatista es el “comercio conectado”. La digitalización del consumo siguió acelerándose y modificó la manera en que las personas compran y toman decisiones. Bain detectó un crecimiento sostenido de los canales digitales en Sudamérica y sostuvo que todavía existe margen para seguir ampliando la penetración online.
Las plataformas ya establecidas continúan liderando las compras digitales, aunque WhatsApp y las redes sociales ganaron espacio como herramientas de compra. Según el informe, esos canales registraron niveles de adhesión de entre 16% y 26%, dependiendo de la categoría analizada.
La inteligencia artificial apareció como otro de los grandes motores de transformación. Bain registró un avance significativo en la adopción de IA respecto de 2025, especialmente entre consumidores de altos ingresos. Las herramientas más utilizadas fueron ChatGPT y Google Gemini. Los consumidores comenzaron a incorporar inteligencia artificial para búsquedas, productividad, recomendaciones y asistencia durante el proceso de compra.

“Un dato que me sorprendió fue el alto uso de inteligencia artificial en la Argentina. Siete de cada diez personas utilizan IA en alguna instancia del proceso de compra, ya sea para investigar productos, comparar precios o pedir recomendaciones. No es un fenómeno limitado a las clases altas, sino que se da de manera transversal”, indicó Perez de Rosso.
Bain también registró que las personas muestran más entusiasmo y confianza en utilizar inteligencia artificial para decidir compras que para concretarlas automáticamente. Es decir, los consumidores aceptan con mayor facilidad que la IA recomiende productos o ayude a comparar opciones, pero todavía mantienen cierta cautela frente a compras completamente automatizadas.
La cuarta dimensión del consumidor inmediatista gira alrededor de los “beneficios tangibles”. En un escenario de presión económica, los consumidores priorizan cada vez más recompensas concretas, rápidas y visibles.
Ese fenómeno impulsó un fuerte crecimiento de los programas de fidelización. El 76% de los consumidores aseguró que participa actualmente en al menos un programa de beneficios y cada usuario afirmó estar inscripto, en promedio, en 6,6 programas distintos. Las categorías con mayor penetración fueron supermercados, estaciones de servicio y servicios financieros. Bain detectó además que los consumidores de altos ingresos participan con mayor frecuencia en programas de fidelización en prácticamente todas las categorías.

“Los programas de lealtad tienen una penetración muy alta en el país. Ocho de cada diez argentinos participa en algún programa y, en promedio, cada persona tiene seis o siete programas activos. Esto influye directamente en la elección de supermercados, estaciones de servicio y bancos”, señaló Perez de Rosso. Los programas asociados con supermercados y servicios financieros aparecen entre los más valorados por los consumidores. El 49% consideró importantes o muy importantes los beneficios vinculados con comercio minorista de alimentos, mientras que el 44% destacó los relacionados con servicios financieros.
El informe también mostró que los consumidores prefieren beneficios rápidos y tangibles. Descuentos inmediatos, promociones concretas y recompensas visibles aparecen entre los factores que más influyen al momento de elegir programas de fidelización.
Si bien la coyuntura económica pesa fuerte en las decisiones de consumo, detrás de eso está ocurriendo una transformación profunda en los hábitos, marcada por la búsqueda de salud, la digitalización y la inmediatez (Pérez de Rosso)
“Si bien la coyuntura económica pesa fuerte en las decisiones de consumo, detrás de eso está ocurriendo una transformación profunda en los hábitos, marcada por la búsqueda de salud, la digitalización y la inmediatez en las decisiones de compra. Es fundamental mirar ambas tendencias para entender al consumidor argentino de hoy”, concluyó Perez de Rosso.
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ECONOMIA
Ante empresarios en el Coloquio de IDEA, la CGT consideró que “la representación sindical no debe limitarse sólo a los trabajadores formales”

Cristian Jerónimo, cosecretario general de la CGT, participó este viernes del panel “Cómo se construye la influencia hoy” en el marco del 62° Coloquio de IDEA, que se desarrolló en Mar del Plata. Jerónimo compartió el escenario con María Migliore, cofundadora de Popurrí, y Diego Leuco, director de contenidos de Resumido, en la última jornada del encuentro empresarial, que llevó como lema “Invirtiendo la historia. 20 años: de promesa a potencia”.
El dirigente sindical, que también se desempeña como secretario general del Sindicato de Empleados de la Industria del Vidrio y Afines de la República Argentina (SEIVARA), centró parte de su exposición en la desconfianza social hacia las instituciones. “No estar a la altura nos fue llevando a ese grado de desconfianza” respecto de las instituciones y sostuvo, y agregó que esa desconfianza es alimentada porque “la sociedad considera que las instituciones no le resuelven los problemas cotidianos”. Ante ese diagnóstico, planteó que la reconstrucción del vínculo institucional requiere acciones concretas y que en el caso del sindicalismo y los empresarios hay que “trabajar en la construcción de ámbitos saludables de encuentro y diálogo entre empleados y empleadores”.
Jerónimo dedicó un tramo de su intervención a la irrupción de la inteligencia artificial en las relaciones laborales. “No tenemos que mirar cómo la frenamos, sino cómo complementamos la inteligencia artificial para mejorar la vida de los trabajadores”, afirmó. El sindicalista planteó que todas las herramientas que generen competitividad para las empresas deben analizarse también desde la perspectiva de la formación: “cómo capacitar a los trabajadores para que sean más calificados y puedan aportar a ese nuevo escenario laboral”.
El dirigente vinculó esa discusión con el modo en que el sindicalismo construye representación. Según planteó, esa representación se edifica a partir “de escuchar y ser escuchado, con tolerancia y concordancia”, en momentos donde, según su diagnóstico, predominan los discursos virulentos. “Si queremos seguir siendo representantes del trabajo, tenemos el deber de interpelar a los nuevos trabajadores”, señaló.
El dirigente de la central gremial también describió un cambio generacional en la forma de vincularse con el trabajo. Las nuevas generaciones, dijo, no solo valoran lo salarial, sino que intercambian tiempo por trabajo en un contexto de mayor dinamismo. Antes se pensaba en un trabajo en el cual jubilarse. Eso no existe más».
En este contexto es que la representación gremial busca encajar en un nuevo contexto. Y lo graficó señalando que “hoy no alcanza con defender derechos adquiridos: hace falta ofrecer qué pueden aportar los trabajadores y dar discusiones que resultan saludables para la organización sindical y para el crecimiento empresarial”.
El cosecretario cegetista destacó que la incorporación de jóvenes y mujeres a los espacios gremiales permite sostener una perspectiva de corto y largo plazo dentro de la organización. Pero, en paralelo, advirtió sobre la situación del mercado laboral en donde la precarización y los empleos de plataforma crecen más que el trabajo en relación de dependencia.
“El empleo formal hoy es un sector cada vez más chico, atravesado por el pluriempleo y la migración laboral hacia la informalidad. Por ese motivo es que la representación sindical no debe limitarse a los trabajadores formales, sino ser transversal a todas las modalidades de empleo. Nosotros le hablamos a un sector cada vez más chico”, reconoció, y planteó el interrogante de cómo recuperar trabajos con derechos en ese marco.
Hacia el cierre de su exposición, Jerónimo subrayó la necesidad de recuperar la noción de que el trabajo ordena socialmente y que el esfuerzo individual habilita el crecimiento. En esa línea, cuestionó la idea de una estabilidad macroeconómica desvinculada de lo social. “No alcanza con la estabilidad macro, eso está bien, el superávit y la baja de la inflación, pero tiene que ir acompañado de un equilibrio social”, expresó.
El dirigente planteó que todos los sectores tienen el deber de aportar a ese equilibrio y cuestionó la idea de un Estado que se desentienda de los problemas estructurales de la sociedad. Cerró su intervención con un planteo sobre la necesidad de sostener de manera simultánea estabilidad productiva, social e institucional como condición para el desarrollo del país.
Ley de tierras
Por último, a la salida de su exposición, el delegado sindical habló con periodistas e hizo referencia a la sesión del próximo 15 de octubre en la que la oposición busca derogar el decreto 70/2023 como consecuencia de la ley de tierras.
“Nosotros lo repudiamos de arranque ese DNU, no existía ninguna necesidad de urgencia en ese momento entendimos que ese gobierno lo construyó con una carga ideológica y lamentablemente en estos últimos días vemos como con un fallo de la Corte Suprema que no entendemos por qué algo que ya se había resuelto en el Congreso sobre la liberación de la ley de tierras. A nosotros nos parece sumamente importante que se trate y se pueda bajar el DNU 70″
Con respecto a la relación con el Gobierno, Jerónimo dijo que es “intermitente. El gobierno hace oídos sordos, se desentiende de los trabajadores, no solo de los formales sino de todos los sectores del trabajo. Lo mismo con la deuda de las familias que dice que es un problema entre privados y la gente se endeudó porque no llega a fin de mes, no porque se fue de viaje”.
ECONOMIA
Mercados: suben las acciones y los bonos argentinos, con el empuje positivo de Wall Street

Los indicadores de Wall Street suben hasta 1,6% este viernes después de que los nuevos datos de nóminas de septiembre mostraran que la economía estadounidense creó muchos menos puestos de trabajo de los que los analistas habían previsto.
A la vez, el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años bajó al 5,18% tras la publicación del informe de laboral. El rendimiento de los bonos a 30 años cayó al 5,57%. En ambos casos, estos rendimientos habían tocado el jueves su punto más alto desde 2002.
En septiembre, Estados Unidos solo creó 29.000 empleos, cifra inferior a las expectativas de los economistas, que preveían 90.000 nuevos puestos. La tasa de desempleo norteamericano subió al 4,2%, según datos del Departamento de Trabajo publicados el viernes. Los economistas esperaban que se mantuviera estable en el 4,1 por ciento.
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A las 11:20 horas, el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires gana un 0,4% en pesos, en los 2.770.000 puntos. Entre los ADR y acciones de empresas argentinas que son negociados en dólares en Nueva York hay mayoría de subas, lideradas por Banco Supervielle (+2,2%).
Los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales-rebotan un 0,5% en promedio, aunque el riesgo país de JP Morgan sube un entero para la Argentina, en los 650 puntos básicos, un máximo desde el 27 de noviembre último, debido al movimiento bajista de las tasas de los bonos del Tesoro de EEUU.

Un reporte del equipo de Research de Balanz precisó que “los datos de agosto fueron revisados a la baja hacia 133.000 desde 162.000 inicialmente reportados. Parte de la sorpresa está explicada por una menor creación de empleo privado, la cual fue de 46.000 puestos versus 81.000 esperados (los datos de agosto también se revisaron a la baja en este segmento hacia +89.000 desde +127.000 inicialmente reportados). Tanto los sectores productores de bienes como los de servicios mostraron una menor creación de empleo en septiembre (18.000 y 28.000) que en agosto (89.000 y 55.000, respectivamente). El sector público tuvo una destrucción de 17.000 puestos en contraposición a los 44.000 empleos creados en el mes previo”.
“La tasa de desempleo sorprendió levemente al alza al incrementarse hacia 4,2% desde 4,1% (se esperaba 4,1%). La participación laboral fue de 61,8%, también por encima del registro previo de 61,6% y de lo esperado (61,6%) Las tasas del Tesoro americano están reaccionando de manera favorable a la sorpresa en los datos de empleo, al mostrar compresiones cercanas a 7 puntos básicos a lo largo de la curva de rendimientos”, añadieron desde Balanz.
Los datos podrían influir en la decisión de la Reserva Federal (Fed) de subir los tipos de interés en su próxima reunión. Tras la publicación del informe, los operadores de bonos se apresuraron a reducir sus apuestas sobre una subida de tasas por parte de la Fed en octubre, viendo una probabilidad del 16% frente al 64% que se estimaba hace una semana.
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“En los últimos días, los funcionarios de la Reserva Federal han argumentado que el banco central tiene tiempo para evaluar los datos de inflación antes de actuar, aunque coinciden en que la inflación sigue siendo demasiado alta”, indicó Yahoo Finance.
“Los datos el informe laboral le reducen la probabilidad a una suba de tasa de política monetaria de la Reserva Federal para la reunión de octubre, algo que el mercado está reflejando. No obstante, sigue incorporando una suba de 25 puntos básicos para la reunión de diciembre”, apuntó el reporte de Balanz.
La guerra en curso en Oriente Medio, que ya lleva ocho meses, ha sido un factor determinante en la inflación. El presidente Donald Trump declaró que está considerando reanudar los bombardeos contra Irán tras las elecciones de mitad de mandato, pero también ha afirmado que busca una solución al conflicto para entonces. Según informó Bloomberg, el jueves Estados Unidos envió un portaaviones adicional y 10.000 marineros e infantes de marina al Golfo Pérsico.
Los contratos futuros del crudo Brent del Mar del Norte para entregar en diciembre cayeron a 99 dólares por barril.
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ECONOMIA
El empleo que viene, según los empresarios de IDEA: el avance de la IA, el desafío de formar talentos y la informalidad




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