ECONOMIA
Crecieron los cheques rechazados por falta de fondos y duplican el nivel de hace un año

(Freepik)
La cantidad de cheques rechazados por falta de fondos en la Argentina mostró en marzo de 2026 un deterioro respecto a la situación del año anterior, con un aumento interanual por encima del 100%. Según un informe del Banco Central de la República Argentina (BCRA) el fenómeno se explica por un retroceso en la capacidad de pago de los emisores, consolidando una tendencia ascendente tanto en cantidad como en valor de las operaciones impagas.
En concreto, el total de cheques rechazados llegó a 112.000 durante marzo, mientras que en el mismo mes de 2025 la cifra rondaba los 55.000, según detalla el BCRA. El incremento no solo es significativo en términos interanuales: en la comparación mensual, el alza fue del 24,4% respecto a febrero, mes en el que se habían registrado unos 90.000 rechazos. La tendencia, además, se consolida como el nivel más elevado de los últimos 12 meses.
El Informe de Pagos Minoristas del BCRA destaca que, en términos proporcionales, la tasa de cheques rechazados en marzo alcanzó el 2,2% sobre la cantidad compensada y el 1,6% sobre el monto total, cifras superiores a las de febrero de este año —cuando los respectivos indicadores se encontraban en torno al 2% y el 1,5%— y más que duplican los valores observados un año atrás, cuando la tasa de rechazos apenas superaba el 1 por ciento.

Durante marzo de 2026, el sistema compensó un total de 5,1 millones de cheques por $22,4 billones. El segmento electrónico (ECHEQ) consolidó su dominio al concentrar el 82,9% del monto global con $18,6 billones. Sin embargo, la nota de alerta la dio el monto nominal de los rechazos, que ascendió a $357.800 millones, lo que representa un salto real del 59,8% respecto al año pasado. En paralelo, los pagos digitales siguen batiendo récords: las transferencias ‘push’ movieron $82,2 billones, reafirmándose como el medio de pago más dinámico de la economía.
El monto nominal de los cheques rechazados en marzo ascendió a $357.800 millones, reflejando un aumento del 21% frente a febrero. Si se considera el efecto de la inflación, el incremento real en el monto rechazado fue del 14,2%. En el plano interanual, si se ajusta por inflación, el crecimiento real del monto rechazado supera el 59,8% frente a marzo de 2025.
Más allá de los rechazos de cheques, el informe del BCRA detalla transformaciones intensas en los principales sistemas de pago del país. Los pagos con transferencia interoperables (PCT) se expandieron con fuerza: en marzo se realizaron 100,8 millones de operaciones en pesos, cifra que representa una suba interanual del 62,7%, por un valor ajustado de $2,3 billones (67,5% i.a. real). En este segmento, el 98,8% de las transacciones se canalizó a través de códigos QR, estableciendo a esta tecnología como la dominante en el ecosistema de pagos minoristas. El informe agrega que la mayoría de los PCT —el 53,5%— se inició desde cuentas bancarias (CBU), y el 46,5% restante desde cuentas de pago (CVU).

Crédito Indecopi
La tendencia de crecimiento también se observa en las transferencias inmediatas “push”, que sumaron 731,5 millones de operaciones en pesos —con un alza del 25,6% interanual— y alcanzaron $82,2 billones (15,7% i.a. real), consolidando a las transferencias electrónicas como motor principal en la evolución de los pagos.
El uso de tarjetas de débito se mantuvo por encima del de crédito en cantidad de transacciones, aunque ambos reflejaron descensos en términos interanuales tanto en el número de operaciones como en el monto total, de acuerdo con el BCRA. Los pagos con QR interoperable y las transferencias electrónicas ganan cada vez mayor participación, desplazando paulatinamente a los métodos tradicionales y adaptándose a las nuevas preferencias de usuarios y comercios argentinos.
De esta forma, los datos del Banco Central muestran un panorama atravesado por la persistencia del problema de los cheques devueltos y, en simultáneo, por una acelerada transformación en la forma en que empresas y particulares interactúan con el sistema financiero, con claros signos de avance de los pagos digitales y electrónicos durante el primer trimestre de 2026.
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ECONOMIA
Se desploma el uso de efectivo: las extracciones en cajeros automáticos cayeron a la mitad en los últimos dos años

El avance de los pagos digitales impacta con fuerza en el uso de efectivo, que se ubica en los niveles más bajos de los últimos tiempos. La modificación en las costumbres del consumidor a moverse sin billetes es rotunda, especialmente entre los jóvenes, y se puede explicar con los números crecientes de transferencias, pagos QR y pagos con tarjeta, en especial de débito. Pero también se puede exhibir del otro lado: la red de cajeros automáticos cada vez se usa menos.
Las extracciones de efectivo muestran una caída pronunciada, según datos del Banco Central. En julio de 2024, el sistema registraba 99 millones de operaciones mensuales; dos años después, el total descendió a 46 millones, una reducción de más de la mitad. El retroceso se explica sobre todo por el menor uso de los cajeros automáticos, que pasaron de cerca de 90 millones de extracciones mensuales a poco más de 40 millones en ese período.

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La entrada en circulación del billete de $20.000 en noviembre de 2024 pudo haber contribuido a reducir la necesidad de hacer extracciones frecuentes, al permitir retirar montos más altos con menos unidades. Sin embargo, su efecto fue limitado por la inflación acumulada desde entonces, que redujo rápidamente el poder de compra de la denominación y, por lo tanto, su capacidad para explicar por sí sola la baja en el uso de cajeros.
Para impulsar la digitalización (o incomodar el uso de efectivo, como quiera verse), el Banco Central sigue sosteniendo un billete de máxima denominación con un valor muy bajo, de apenas 13 dólares. Tampoco modificó el límite por extracción que todos los cajeros deben entregar a clientes de otros bancos, que es de solamente $60.000. Pese a esas decisiones del BCRA, la cantidad de extracciones sigue en baja.
Si bien la red de comercios (supermercados, estaciones de servicio, farmacias y otros) en los que se puede retirar efectivo en la línea de cajas es extensa, su uso también mermó. Los datos no muestran que el retiro en comercios esté reemplazando al retiro por cajeros. Aunque su participación en el total es menor, el gráfico muestra que esta modalidad perdió operaciones durante la misma etapa, sin compensar el desplome de los retiros tradicionales. En el mismo plazo de dos años, las operaciones pasaron de 7 millones por mes a algo más de 3 millones.
Sin efectivo en las góndolas de supermercado
Otro dato duro para analizar el desplome del uso del efectivo es la estadística que publica mes a mes el Indec sobre los medios de pago en las compras de supermercado. Allí también cada vez se paga menos con billetes. A comienzos de 2021 explicaba el 32,5% de las ventas, mientras que en junio de 2026 representó apenas el 16,6%. En poco más de cinco años, su participación se redujo casi a la mitad, en línea con la menor circulación y utilización del cash.

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El espacio que deja el efectivo fue ocupado, sobre todo, por los otros medios de pago, cuya participación pasó del 5,3% al 15,6%. Allí se agrupan alternativas como transferencias, pagos con código QR y billeteras virtuales. Las tarjetas de crédito mantienen un lugar central —el crédito avanzó del 35,1% al 41,9%, mientras el débito se mantuvo cerca de una cuarta parte del total—, favorecidas por las promociones y descuentos frecuentes de los supermercados. Algunas grandes cadenas, incluso, emiten sus propias tarjetas. Sin embargo, el cambio también responde a una tendencia más amplia: el hábito del consumidor a no llevar dinero en efectivo.
El cambio de hábitos es tan fuerte que para los bancos el alcance de la red de sucursales y cajeros dejó de ser vital. Y la mayoría de las entidades, aún las más tradicionales, muestra más interés en crecer de manera virtual que en infraestructura física. Incluso para la banca pública se volvió más relevante actualizar y mejorar los canales digitales que asentarse en pequeñas localidades o barrios periféricos para estar presente con una oficina.
Los datos oficiales también muestran que la red de sucursales comenzó a achicarse. Hoy existen por lo menos 500 sucursales menos que cinco años atrás en todo el país. A la par de la aparición de los bancos digitales, las fusiones entre entidades registradas en los últimos años también eliminaron muchas sucursales. La cantidad de cajeros automáticos en la Argentina también comenzó a estancarse y se estabilizó entre 19.000 y 20.000 máquinas, con su consecuente costo en seguridad, mantenimiento y abastecimiento. Un incentivo más para que los bancos sigan impulsando la digitalización.
ECONOMIA
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