ECONOMIA
Crisis en la mayor avícola del país: cuál es el plan para pagar una deuda de USD 350 millones a sus acreedores

Granja Tres Arroyos, la mayor empresa avícola de la Argentina, presentó a sus acreedores una propuesta para reestructurar una deuda total de USD 350,9 millones. Según un documento al que accedió Infobae, el plan elaborado por la firma de banca de inversión VALO Columbus, divide la deuda en cuatro grandes bloques y ofrece a cada tipo de acreedor condiciones distintas. Además, reserva un tramo especial con mejores condiciones para quienes se comprometan a seguir proveyendo de materia prima e insumos, de manera que la empresa pueda retomar su actividad. La fecha prevista para cerrar el acuerdo es el 30 de junio de 2026.
La propuesta llega en el momento más crítico de la historia reciente del grupo. Fundado en la década de 1930 por el inmigrante italiano Gaspar De Grazia, que vendía pollos en carreta por las calles de Buenos Aires, el grupo creció durante décadas hasta convertirse en el actor dominante del sector: procesaba hasta 760.000 aves por día, empleaba a más de 6.500 personas, exportaba a más de 60 países y facturaba alrededor de USD 1.300 millones anuales. Hoy, tiene sus plantas paralizadas y, según datos oficiales, acumula más de 1.800 cheques rechazados por más de $29.000 millones, adeuda salarios a sus trabajadores y opera con una faena diaria que cayó a cerca de 200.000 aves.
La empresa, conducida por Joaquín De Grazia, agrupa a tres sociedades: Granja Tres Arroyos S.A., WADE S.A. y Avex S.A. La reestructuración abarca la deuda de las tres en forma conjunta.
El pasivo total de USD 350,9 millones —calculado al tipo de cambio de $1.450 por dólar— se divide en cuatro categorías. La deuda comercial es la de mayor monto individual, con USD 123 millones, e involucra a proveedores de granos como ACA, Bunge y Dreyfus, laboratorios veterinarios, fleteros, pequeños granjeros y proveedores de energía.
La deuda fiscal suma USD 88,1 millones, principalmente con ARCA (ex AFIP) por USD 56,2 millones y con organismos provinciales como ARBA por otros USD 31,9 millones.

La deuda financiera garantizada asciende a USD 85,1 millones y tiene cuatro acreedores: Rabobank (USD 43,8 millones), ACA (USD 36 millones), el Banco de la Nación Argentina (USD 3,5 millones) y el BICE (USD 1,8 millones). La deuda financiera sin garantía suma USD 54,7 millones y se distribuye entre más de diez bancos —entre ellos BBVA, Banco Santander, BAPRO, Credicoop y Supervielle—, más acreedores no bancarios, fideicomisos y cheques diferidos emitidos en el mercado de capitales. A ese total se le suma, con monto aún por determinar, una deuda con Proteinsa S.A. por saldo de precio de una compra anterior.
Consultadas fuentes de la empresa, precisaron a Infobae: “Estamos totalmente abocados a encontrar soluciones que nos permitan salir de esta difícil situación para continuar operando en Argentina y preservar las fuentes de trabajo de nuestros más de cinco mil empleados”. Y agregaron: “Para eso, hemos decidido iniciar un proceso de reordenamiento y reestructuración de deuda con el asesoramiento de Columbus Investment Banking que esperamos tengan un impacto positivo en el mediano plazo y poder así consolidar el legado que hemos construido con esfuerzo y compromiso por el país”.
La parte más elaborada de la propuesta es la que concierne a la deuda comercial, porque son los proveedores quienes sostienen el abastecimiento diario de la planta. El plan les ofrece cuatro opciones —llamadas tramos— y cada uno puede elegir la que prefiera, o combinarlas.
El Tramo 1 es el más agresivo para el acreedor: acepta una quita del 75% del capital. Es decir, si un proveedor tiene un crédito de USD 100.000, le perdonan USD 75.000 y solo cobra USD 25.000. A cambio, lo recupera en 12 cuotas mensuales a una tasa del 1% anual en dólares, con seis meses de gracia antes de que empiecen los pagos.
El Tramo 2 reduce la quita al 50%: el acreedor cobra la mitad de lo que le deben, en 24 cuotas mensuales al 2% anual, también con seis meses de gracia.
El Tramo 3 no aplica ninguna quita: el acreedor cobra el 100% de su crédito, pero espera hasta siete años (84 cuotas mensuales al 3% anual, con seis meses de gracia).
Los tres primeros tramos están respaldados por un mecanismo de garantía, de manera que GTA cede a un fiduciario —un administrador independiente— los derechos sobre sus cobros presentes y futuros. Ese fiduciario recibe el dinero que entra a la empresa y lo aplica al pago de los acreedores en orden de prioridad: primero cobra el Tramo 1, luego el Tramo 2 y finalmente el Tramo 3. Si en algún momento sobra caja por encima de lo necesario para cubrir el próximo vencimiento, ese excedente se destina automáticamente a cancelar deuda por adelantado —un mecanismo conocido como cash sweep— para reducir el saldo pendiente más rápido.
El Tramo 4 tiene una lógica distinta: no es para acreedores que ya tienen deuda con GTA, sino para proveedores estratégicos dispuestos a seguir abasteciendo a la empresa durante los 120 días posteriores al cierre del acuerdo. Cada uno debe comprometerse a entregar materia prima e insumos por al menos USD 5 millones en ese período, y el conjunto debe sumar un mínimo de USD 20 millones. A cambio, la deuda preexistente se refinancia en 60 cuotas mensuales al 4% anual con garantía hipotecaria sobre activos de GTA, y la nueva asistencia de emergencia se consolida en una facilidad al 6% anual en 8 cuotas trimestrales, también con hipoteca de primer grado.
Según el informe de VALO al que accedió Infobae, el plan no puede cerrarse si la empresa no consigue, antes del 30 de junio, al menos USD 80 millones de capital de trabajo fresco para sostener la operación durante la transición. El documento identifica cuatro fuentes posibles para reunir ese monto.

La primera es el propio Tramo 4: los proveedores estratégicos que se sumen aportarían al menos USD 30 millones en materia prima e insumos. La segunda es la venta de activos no estratégicos por al menos USD 30 millones; el documento menciona explícitamente cinco propiedades en carpeta: la planta de deshidratados en Zárate (Buenos Aires), un tambo en Santa Elena (Entre Ríos), una cría de porcinos en Bella Vista (Entre Ríos), la Planta Becar en Concepción del Uruguay (Entre Ríos) y la Planta Wade I en Ezeiza (Buenos Aires).
La tercera fuente son anticipos de grandes clientes y contratos de maquila —donde GTA faena para terceros usando su capacidad instalada ociosa— por al menos USD 10 millones. La cuarta, y la más abultada, es la incorporación de un nuevo inversor que aporte al menos USD 45 millones bajo la forma de deuda o capital.
GTA ya dio un paso en esa dirección: a principios de 2026 vendió a ACA la planta de Avex en Río Cuarto (Córdoba) bajo un esquema de leaseback —venta con alquiler posterior— que le permitió obtener liquidez inmediata sin perder el uso de las instalaciones, con opción de recompra en cuatro años.
Para que el acuerdo entre en vigor, el plan exige condiciones estrictas de adhesión. El 100% de los acreedores financieros —tanto los garantizados como los no garantizados— debe aceptar la propuesta. En el caso de los acreedores comerciales, el umbral es del 90% de la deuda total de ese bloque.
Además, todos los acreedores deben renunciar a cobrar los intereses por mora y punitorios acumulados hasta la fecha de cierre, y liberar las garantías personales que hayan otorgado personas físicas y la sociedad HAI S.A.

Como condición adicional, GTA debe ceder al fideicomiso de garantía un conjunto de productos destinados a la exportación —principalmente garras de pollo y otros subproductos— valuados en USD 35 millones. Esa cesión está condicionada a la reapertura de los mercados de China, la Unión Europea y Chile, que se cerraron para la empresa tras el brote de influenza aviar que golpeó al sector en 2024 y que, según estimaciones del sector, implicó una pérdida de alrededor de USD 160 millones en exportaciones.
El plan financiero proyecta un rebote productivo en nueve meses. La empresa estima que, una vez cerrada la reestructuración, la producción mensual de pollitos bebé pasaría de los 10 millones actuales a 14,9 millones, la tasa de mortandad en la crianza bajaría del 18% al 12%, y la faena diaria volvería a 430.000 aves —lejos aún del pico histórico de 760.000, pero más del doble de las 200.000 actuales.
En términos financieros, las proyecciones elaboradas por VALO prevén que las ventas caigan a USD 450,8 millones en 2026 —el año del ajuste—, para luego recuperarse a USD 763,2 millones en 2027 y estabilizarse en torno a USD 780 millones anuales a partir de 2030. El resultado operativo, negativo en USD 34,7 millones en 2026, pasaría a positivo en USD 46,4 millones en 2027.
El EBITDA —indicador que mide la capacidad de generar caja antes de impuestos, intereses y amortizaciones— se proyecta en USD 50,2 millones para 2027 y en USD 65,6 millones anuales desde 2030 en adelante. Las proyecciones macroeconómicas que sustentan el modelo fueron elaboradas por la consultora Eco Go y asumen una inflación del 32% para 2026, una devaluación del 10% ese año y un tipo de cambio de $1.600 por dólar a fin de diciembre.
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ECONOMIA
La City se prepara para una parálisis en el mercado financiero por el efecto Messi y Selección

La pasión de los argentinos por el fútbol se sentirá (y mucho) este miércoles en el mercado local: la Selección Argentina y Lionel Messi derrumbarán la operatoria en el último tramo de la jornada. Además, obligará a anticipar negociaciones tanto en la Bolsa como en la plaza cambiaria para que los inversores y operadores tengan margen para sintonizar el histórico enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra en la semifinal de la Copa del Mundo. Se trata del último partido del torneo en día hábil, que afectará a la jornada. La expectativa y el nerviosismo se sentirán desde temprano en la City.
Si bien el mercado oficial de cambios cierra a las 15:00, una hora antes del arranque del partido, los operadores contactados por iProfesional afirman que la cercanía podría afectar la operatoria cerca del cierre porque muchos apuntarán a terminar más temprano de lo habitual y anticipar las actividades finales. La operatoria cambiaria que más se verá afectada será la que se realiza en la Bolsa, ya que el MEP y CCL normalmente operan hasta las 17:00.
Incluso, el Ministerio de Economía también ajustó sus actividades para liberar antes al personal y sintonizar el partido desde temprano. Este miércoles, el ministro Luis Caputo realizará otra licitación de deuda en el mercado local para refinanciar vencimientos en pesos y emitir un nuevo bono en dólares. Esta vez, de manera excepcional, el horario de cierre de la convocatoria será las 13:00, dos horas antes de lo habitual (15:00). Los funcionarios no explicaron públicamente los motivos, pero el recorte de horario en la recepción de ofertas está vinculado con el adelantamiento del proceso por el partido.
La plaza bursátil sentirá el impacto completo en el último tramo de la jornada, a partir de minutos antes de las 16:00: todo el mercado descuenta que se derrumbará la operatoria. A partir de ese momento, se producirá un virtual «cierre» del mercado, con muy pocas negociaciones en todos los segmentos: bonos en pesos, bonos en dólares, acciones, Cedear, cauciones. La parálisis se reflejará en los precios de los activos, que se moverán entre poco y nada porque prácticamente nadie, ni operadores ni inversores, estarán negociando. Las miradas dejarán las pantallas de precios para centrarse en los televisores.
Movimientos que anticipan un derrumbe en el mercado financiero
Un anticipo de lo que ocurrirá este miércoles se observó el martes de la semana pasada. El «infartante» encuentro entre Argentina y Egipto, en el que el equipo de Lionel Scaloni evitó una derrota por 2 a 0 y empezó a dar vuelta la situación cuando faltaban apenas 11 minutos para que finalizara el tiempo reglamentario y sellara la fecha con un triunfo por 3 a 2, paralizó la operatoria de todo el mercado financiero. El impacto se reflejó en el derrumbe del volumen negociado a partir del primer silbatazo del juez del partido.
Por ejemplo, en esa jornada del martes 7 de julio, en el mercado oficial de cambios se negociaron apenas u$s432 millones y casi todo el monto se operó hasta las 13:00, previo al inicio del juego. La cifra contrasta con los volúmenes operados en el resto de las jornadas del mes:
- Miércoles 1 de julio: u$s824 millones
- Jueves 2 de julio: u$s558 millones
- Viernes 3 de julio: u$s799 millones
- Lunes 6 de julio: u$s726 millones
- Miércoles 8 de julio: u$s585 millones
- Lunes 13 de julio: u$s498 millones
- Martes 14 de julio: u$s605 millones
Lo que este miércoles podría jugar a favor de la operatoria financiera es que, a diferencia del partido contra Egipto, que arrancó a las 13:00 y partió la jornada, esta vez arrancará tres horas más tarde, es decir, una hora después del cierre del mercado oficial de cambios y una hora antes del cierre de la Bolsa. Sin embargo, seguramente el encuentro de hoy tendrá más convocatoria y muchas personas frenarán sus actividades con mayor anticipación para no quedarse afuera ni un minuto: se trata de una semifinal y nada más y nada menos que contra Inglaterra (sobra explicar la carga histórica que contiene).
La City se adapta: trabajo remoto y operatoria congelada para alentar a Messi
«Desde un poco antes de que arranque el partido, de ahí en adelante, no va a operar nadie. Se frena todo. En general, va a ser una jornada con poco movimiento. Sólo el personal indispensable vendrá a la oficina. El resto, va a estar trabajando home office hasta las 16:00. A partir de ahí, estarán en guardia activa: es decir, no se van a pactar reuniones ni nada, pero si algún cliente hace alguna consulta se le responderá, pero no creo que alguien consulte algo en ese momento», detalla off the record un directivo de uno de los principales brókers de bolsa de la City.
El líder de estrategia de otra importante sociedad de bolsa confesó que pararán actividades «un rato antes» antes de las 16:00, porque considera que no tiene sentido trabajar en ese momento: casi todo el país estará alentando a la Selección Argentina y en la convocatoria están incluidos los operadores e inversores del mercado financiero.
El jefe de research y estrategia de otro bróker de bolsa anticipó que «no va a haber mucho mercado después de las 15:00» porque «nadie va a querer saber nada de mercados», similar a lo que ocurrió el martes de la semana pasada, durante el partido de Argentina contra Egipto. También comentó que durante toda la jornada la mayoría de los empleados de la empresa trabajará de manera remota, desde sus casas, para ver el partido con sus amigos y familias.
«Nosotros, particularmente, nos vamos a quedar en la oficina. Tenemos una tele grande y nos quedamos, así que lo veremos acá. De todas maneras, aunque nos quedemos, va a pasar lo mismo que en el partido contra Egipto: se va a paralizar todo el mercado completo, no va a operar nadie y los precios de los activos no se van a mover. Por más que estemos, la persiana va a estar abajo», agrega el líder de trading de otro agente bursátil.
Un operador de cambios afirma que en su mesa de operaciones van a trabajar «normal», ya que la negociación en el segmento oficial finaliza a las 15:00. Precisa que también trabajarán de manera remota, desde sus casas, pero pararán actividades tras el cierre de operaciones y «todo lo demás quedará para el jueves», en referencia a las habituales gestiones y tareas administrativas que realizan posterior al cierre. El informe de cierre de mercados lo enviarán a los clientes después de que el BCRA difunda el balance de la jornada. De todas maneras, resalta: «No sé quién le va a dar bola a eso hoy».
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ECONOMIA
En medio de la crisis, Granja Tres Arroyos parará por completo por dos semanas su planta con 350 trabajadores

Granja Tres Arroyos, empresa que supo ser la mayor procesadora de pollos del país, negocia una reestructuración de deuda con sus acreedores mientras enfrenta el impacto combinado de la caída del consumo interno, la pérdida de mercados de exportación y una seguidilla de medidas de ajuste que se extendieron durante los últimos meses en varias de sus plantas.
En ese marco, la empresa confirmó que la planta de Avex, en Río Cuarto, provincia de Córdoba, detuvo su actividad por dos semanas. Según indicaron fuentes de la compañía, se trata de “una parada programada por dos semanas” que “se planificó con tiempo suficiente y se coordinó con el personal y el sindicato”. La medida alcanza a los 350 trabajadores de ese establecimiento y fue definida puertas adentro como una parada técnica.
En lo que respecta a los sueldos, desde la empresa remarcaron que la situación salarial no presenta atrasos adicionales a los ya conocidos. “El pago de los sueldos de los empleados no está atrasado sino que se está pagando en cuotas según el cronograma definido previamente al igual que el resto de las plantas pertenecientes a Granja Tres Arroyos”, señalaron. De esta manera, la compañía buscó despejar versiones sobre la continuidad de los ingresos del personal durante el receso productivo, en momentos en que el resto de sus plantas también opera bajo esquemas de pago escalonado.
La crisis en Granja Tres Arroyos tiene su origen en diciembre de 2024, cuando la compañía solicitó ante la Secretaría de Trabajo de la Nación la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis. La empresa atribuyó entonces sus dificultades al impacto de la influenza aviar y a la pérdida del mercado chino, un destino que hasta ese momento representaba una porción sustancial de sus exportaciones y cuyo cierre implicó, para todo el sector, una caída estimada en USD 160 millones. El expediente nunca llegó a aprobarse de manera formal a nivel nacional, pero el escenario aceleró los recortes dentro de la compañía.

Durante 2024 la firma cerró su planta de Tristán Suárez y desvinculó a 200 de los 270 empleados que trabajaban allí. Un año después, en noviembre de 2025, anunció el cierre definitivo de la planta de Becar, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, y trasladó a los 270 trabajadores que se desempeñaban en ese establecimiento a la planta La China, ubicada a metros de distancia. La estructura productiva del grupo se redujo de manera considerable en poco tiempo: de una dotación cercana a los 7.000 trabajadores y una faena diaria de 700.000 pollos, la compañía pasó a operar con una dotación menor y un volumen de procesamiento que llegó a caer a cerca de 200.000 aves por día.
Ante el deterioro financiero, la empresa avanzó en los últimos meses en una serie de medidas de ajuste acordadas con los sindicatos y con la autoridad laboral, con el objetivo declarado de evitar despidos masivos. En la planta de Concepción del Uruguay, donde trabajan alrededor de mil personas, se había implementado un esquema de cuatro días laborales por semana, con los lunes sin actividad y remunerados al 65% del salario. En la planta La Lonja, en tanto, se aplicó un esquema más restrictivo, con actividad limitada a tres días semanales y pago del 50% del salario en las jornadas sin faena. A la par, la compañía llevó adelante retiros voluntarios, jubilaciones anticipadas y desvinculaciones que recortaron cerca de 400 puestos de trabajo.
No todas las plantas atravesaron el ajuste de la misma manera. A comienzos de este año, en la planta La China se registró el cese de actividades más prolongado desde 2001, con más de diez días de paralización, motivado por atrasos en el pago de haberes, bonos y el aguinaldo de diciembre. El conflicto se resolvió tras la intervención del gobierno de Entre Ríos, encabezado por el gobernador Rogelio Frigerio, que solicitó la mediación de la Secretaría de Trabajo provincial. Meses más tarde, a fines de mayo, la planta de Concepción del Uruguay volvió a quedar en el centro de la escena: cerca de 950 trabajadores se encontraron con los accesos bloqueados y sin comunicación oficial previa por parte de la empresa. “A nosotros no nos notifican nada, no nos dicen nada”, planteó en ese momento un delegado gremial, en referencia a la falta de aviso formal sobre la decisión.
La parada de la planta de Río Cuarto se da en simultáneo con un proceso más amplio: la negociación que la compañía mantiene con sus acreedores para reestructurar un pasivo total de USD 350,9 millones. El plan, elaborado por el área de banca de inversión de VALO, divide la deuda en distintos bloques —comercial, fiscal, financiera garantizada y financiera sin garantía— y contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago de hasta siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos del grupo.

Sobre este proceso, la compañía había señalado semanas atrás: “Estamos totalmente abocados a encontrar soluciones que nos permitan salir de esta difícil situación para continuar operando en Argentina y preservar las fuentes de trabajo de nuestros más de cinco mil empleados”. El plan de recuperación que maneja la empresa proyecta, además, un rebote productivo en un plazo de nueve meses, con una faena diaria que podría volver a ubicarse por encima de las 400.000 aves, todavía lejos del pico histórico de 760.000 pollos por día que la compañía llegó a procesar en sus mejores momentos.
La situación actual no es un hecho aislado en la historia del grupo. Antes de integrarse a Granja Tres Arroyos, la planta que hoy opera como Wade —adquirida por la compañía en 2018 con el aval del gobierno nacional— funcionó bajo el nombre de Cresta Roja y ya había atravesado una crisis profunda una década atrás, con deudas millonarias, cheques rechazados y despidos masivos que derivaron en una quiebra decretada por la Justicia en 2015. En su momento, el entonces presidente Mauricio Macri había definido a esa planta como “un ejemplo de fábrica” tras su recuperación.
Granja Tres Arroyos es conducida hoy por Joaquín De Grazia, hijo del fundador de la compañía, Gaspar De Grazia, un inmigrante italiano que comenzó a vender pollos por las calles de Buenos Aires junto a su hermano en la década de 1930. Desde 2022, el 34% del capital de la empresa pertenece a la estadounidense Tyson Foods. A comienzos de este año, dentro del mismo proceso de búsqueda de liquidez que hoy atraviesa a toda la compañía, el grupo vendió a ACA la planta de Avex en Río Cuarto bajo un esquema de venta con alquiler posterior, que le permitió obtener fondos de manera inmediata sin perder el uso de las instalaciones, con opción de recompra dentro de cuatro años.
ECONOMIA
Bajó sus persianas una fábrica de alfajores premium y se complica otro nicho clave de las golosinas

A muy poco de confirmarse que Alfajores Baltazar S.A., fabricante de Alfa Pampa, entró en concurso preventivo a raíz de la caída que presentan el consumo masivo, y mientras en otros segmentos del rubro alimentos como la lechería o la producción de dulce de leche también proliferan las complicaciones, otra protagonista del ámbito de las golosinas decidió poner fin a su vida comercial. Se trata de Lanín, la firma que producía los alfajores de la misma marca, y cuyo dueño acaba de informar que cerrará la planta que operaba en Lomas de Zamora, en la provincia de Buenos Aires. Se indicó que este parate definitivo responde a una merma en las ventas por demás agravada, y que la decisión pone fin a un emprendimiento que sumó 6 años de funcionamiento y alcanzó notoriedad a partir de su alta calidad y variedad de sabores. La suba de los costos operativos también tuvo incidencia en la decisión de alfajores Lanín de salirse del mercado.
La novedad del cierre de alfajores Lanín fue expuesta por sus propietarios a través de sendos posteos en los espacios de la marca en redes sociales.
Alfajores Lanín y una despedida que se concentró en las redes
«Hoy cerramos las puertas de Alfajores Lanín. Nunca imaginamos lo difícil que sería escribir estas palabras», compartieron sus dueños en este tramo de julio.
«Detrás de cada alfajor hubo horas de trabajo, sacrificio, ilusión y muchísimo amor. Este proyecto fue mucho más que un emprendimiento: fue un sueño que nos permitió conocer personas increíbles, compartir momentos únicos y formar parte de la vida de muchos de ustedes», añadieron.
Para luego concluir: «Llegó el momento de despedirnos. No fue una decisión fácil, pero sí la última de este hermoso camino. Gracias a cada cliente que nos eligió, a quienes nos recomendaron, nos alentaron cuando más lo necesitábamos y confiaron en nosotros durante todos estos años. Sin ustedes, esta historia nunca habría existido».
Ya en mayo de este año, los dueños de alfajores Lanín dieron cuenta de complicaciones para sostener el ritmo de ventas, por lo que optaron por aplicar cambios como el packaging, la materia prima de base y el mismo chocolate. Pero el contexto de menor consumo no hizo más que profundizarse y de ahí la decisión de frenar por completo la producción de la golosina.
Frutos del bosque blanco y negro, crema de maní, y el extrarelleno de chocolate, fueron algunas de las versiones de alfajores que distinguieron a esa marca desde su inicio de actividades en tiempos de pandemia.
También cayó el fabricante de Alfa Pampa
La novedad del cierre de alfajores Lanín ocurre a pocos días de conocerse que el concurso preventivo de Alfajores Baltazar S.A., el fabricante de Alfa Pampa. Como expuso iProfesional, la decisión judicial fue adoptada el 25 de junio pasado pero se conoció públicamente a partir del edicto publicado el miércoles 8 de julio.
El caso resulta significativo por el recorrido previo de la compañía que en poco más de una década, pasó de una producción inicial de pequeña escala a superar el millón de alfajores mensuales y contar con una capacidad instalada muy superior a ese volumen.
Ese crecimiento, sin embargo, terminó chocando con un escenario de menor consumo, caída de la producción efectiva y mayores dificultades para sostener una estructura industrial preparada para trabajar a una escala más elevada.
En concreto, la empresa llegó a producir alrededor de 1,2 millones de unidades mensuales en sus mejores momentos. Posteriormente, ese volumen descendió hasta un promedio cercano a las 750.000 unidades, al mismo tiempo que la compañía avanzó con un ajuste de su estructura de personal.
En esta nueva instancia, la apertura del concurso preventivo traslada formalmente esas dificultades al terreno judicial y abre una extensa negociación con los acreedores.
La historia del proyecto comenzó en 2011 de la mano de Mariano Bonaventura y Sebastián Espina, dos empresarios que contaban con experiencia en el negocio de la distribución de productos de consumo masivo.
El salto hacia la actividad industrial comenzó con la adquisición de una máquina usada para fabricar alfajores. La producción inicial rondaba las 80.000 unidades mensuales, una escala muy inferior a la que la compañía alcanzaría años más tarde.
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