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CHIMENTOS

Daniel Melingo: “Digamos que soy una suerte de Charlie Chaplin que canta tangos”

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«En este primer volumen son once artistas que interpretan nuevas versiones de las canciones de mi disco ‘Tangos bajos’», dice sobre su show en el Coliseo, el próximo 21 de septiembre, que incluirá a notorios invitados

El equívoco sigue ahí, por más que Daniel Melingo (Parque Patricios, 22 de octubre de 1957) lo aclare una y otra vez: no es que del rock se pasó al tango. ¡Es al revés! El tango llegó primero, aclara enérgico. “¡Antes que de la cuna! ¡Mi vieja cantaba tangos conmigo en la panza!“, dirá.

Pero el equívoco sigue ahí, y seguirá, sobre todo a los que ya soplaron más de 40 velitas, porque lo disfrutaron/mos demasiado en Los abuelos de la nada, en Los Twist o metiendo su saxo en la banda de Charly García, etapa Piano Bar, por citar tres escalas rockeras ineludibles.

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Hasta que en 1998 irrumple el Melingo tanguero con ese discazo que es Tangos Bajos, un clásico y moderno, que irradia el ayer invocando la guitarra de Edmundo Rivero, y apunta a un mañana que ya es hoy…

Melingo presentó recientemente su nuevo single “José, el cuchiyero”, con la colaboración de Malandro, “un raper de la nueva escena”, atraído por sus líricas que reflejan siempre a los “barrios populares”, su “culto a la amistad” y la empatía con los suyos. El lanzamiento forma parte del álbum Tangos bajos (Rework) —que presentará en el teatro Coliseo el próximo 21 de septiembre— y a la vez parte del Vol 1 de la banda sonora del documental Tangos Bajos, dónde participan grandes artistas. Y para hacer más interesante esta oferta, los sibaritas y amantes del buen beber podrán descorchar un buen Malbec, Tangos bajos, porque ahora Melingo también tiene vino propio. Todo esto y más abarca esta charla…

—El disco que vas a presentar se llama Tangos bajos (Rework), ¿por qué?

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—Primero dejame machetearme con el teléfono, y te canto uno por uno los temas del Volumen 1, que no me quiero olvidar de nadie. Cara A, “Pesar” (con Pity Alvarez), “José, el cuchiyero” (con Malandro), “Ayer” (con Stefanie Ringes), “Narigón” (con Pablo Lescano), “Noche tra” (con Vinicio Capossela) y “Laberinto” (con Andrés Calamaro). Cara B: “La guitarra” (con Fito Páez), “José, el Cuchi” (con Maxi Prietto), “Este cuore” (con Broke Carrey), “Ayer” (con Juli Laso), “Narigón” (con Juliette Noureddine) y “Noche transfigurada” (otra vez con Pity). Ahora sí, ¿cómo era la pregunta?

-¿Por qué lo de Rework?

—Te explico. En este primer volumen son once artistas que interpretan nuevas versiones de esas canciones icónicas de mi disco Tangos bajos. Cosa que en el volumen dos se amplía un poco con otros artistas. En total, participaron casi cuarenta artistas. Y estoy muy feliz de poder presentarlo en el Coliseo acompañado de estos enormes artistas.

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«Pesar», tango de Daniel Melingo cantado por Pity Álvarez

—¿Y cómo fue que se te dio por meterte con los vinos?

—Eso fue una idea de un fan mío de Mendoza, Francisco Evangelista, que es el CEO de CrowdFarming.Wine, vinos del Valle de Uco, Mendoza. Él es un productor de vinos que labura muy artesanalmente, muy cuidado, que es lo que yo hago con la música también. Cuidamos la obra como si fueran nuestros bebés y hubo una simbiosis ahí. Y a la vez, te digo, en mis cincuenta años de trabajar cien por ciento con la música, es el primer emprendimiento extramusical.

—¿Qué variedad hiciste?

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—Es un Malbec 2020 de cosecha pandémica, que agarró muy bien porque se mantuvo un poquito más en la tierra. Es exquisito, estoy muy contento. Encontramos un paralelismo de la cepa del Malbec —que en francés quiere decir mal boca—, una cepa que en Francia se descartó. Pero ocurre que es nuestra cepa emblemática. Te digo esto porque empezamos a encontrar un paralelismo en el tango, que es a lo que me dedico los últimos treinta años y el puente que tiene con Francia, ¿no? La homologación del tanguero al ir a París. Yo laburo hace veinte años en Francia, con sede en París, donde tengo mi orquesta. Encontramos un ida y vuelta que me pareció tan curioso que hasta escribí un ensayo, El vino y la música.

Daniel Melingo
«Es un Malbec 2020 de cosecha pandémica, que agarró muy bien porque se mantuvo un poquito más en la tierra. Es exquisito, estoy muy contento», cuenta sobre el lanzamiento de su propio vino

—Contame del documental…

—Se llama Tangos bajos y el foco es rastrear, justamente, las raíces negras en nuestra música popular. El candombe porteño, por ejemplo, que difiere del candombe uruguayo, el candomblé, es una batida diferente al candombe porteño. Afortunadamente pude filmar testimonios varios de afrodescendientes de la línea colonial, descendientes de esclavos del siglo XVIII: afroargentinos. Hay mucha colonia en Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán y ahí se explica un poco toda la evolución de nuestra música.

—Un gran aporte que refutará esa idea -mal informada- de que en Argentina no había negros; en ese sentido, siempre pensamos en Brasil o Uruguay, ¿no?

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—Sí, porque eso depende según cómo se cuenta la historia…

—Ya lo dijo Lito Nebbia, ¿no?: “Si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia”. O sea, el documental se propone rescatar la negritud autóctona, criolla…

—Claro, porque no sólo se esconde la raíz africana, sino la raíz nativa también. Lamentablemente, se impuso la forma absolutista europeizante. Actualmente estamos editando. Además, tuve la ayuda invalorable de grandes amigos míos que son grandes cineastas como Mariano Galperín, Luis Ortega y Lucrecia Martel, entre otros.

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—¿Cuánto llevás embarcado en la grabación y la filmación del documental?

—Cuatro años, aunque ya van siete años que vengo con la orquesta típica, que ya la presenté en varias oportunidades. Son quince músicos, en los cuales hay una formación de orquesta típica de tango —cuatro bandoneones, cuatro violines, contrabajo y piano— y yo la agrando un poco, agregándole el violonchelo y el bouzouki.

—¿Perdón?

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—El bouzouki, lo toca uno de mis colaboradores más cercanos, Juan Ravioli. Es un instrumento griego que descubrí porque yo tengo ancestros griegos. Mi abuelo era de familia griega. Además incorporo la guitarra eléctrica y el serrucho musical, que lo toca Muhammad Habibi, mi otro colaborador estrecho. Digamos que si Juan es mi mano izquierda, Muhammad es mi mano derecha, dos grandes productores, grandes músicos, colaboradores míos desde hace veinte años. Y también está la trompeta, a cargo del maestro Miguel Ángel Tallarita. Todo esto, digamos, conforma toda una gran orquesta tímbrica que nos acompaña.

—O sea, una típica atípica…

—Claro, es de base típica con estos colores, porque hay antecedentes en el tango también, debo decirlo: formaciones con derivados como la orquesta de Aníbal Troilo, con la celesta, el arpa, diferentes instrumentos para darle otra tímbrica. Ese es el camino que voy a trazar en este concierto de presentación.

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—Se ve mucho en las nuevas versiones de Tangos Bajos y también en lo que hiciste en su momento con la nueva “Chalaman”. Sos muy partidario de encontrar nuevos timbres y arreglos en los covers, alejarte del arreglo original, ¿no?

—Es necesario, y es algo que terminé de confirmar después de una larga charla y colaboración autoral con Enrique Cadícamo. El era insistente en las revisiones. Retocar, ¿no? Y es algo que también con Andrés (Calamaro) llegamos a la conclusión de que a veces la canción en el estudio hay que abandonarla porque no se termina nunca, ¿viste? Es como una instancia.

Daniel Melingo
“Cuando la terminamos de grabar, la obra está inconclusa, se termina de anidar en el oído de cada uno que la escucha”, dice

—De hecho, Andrés lo está haciendo cada vez más en sus vivos; un enfoque similar al de Dylan, que de pronto recién cuando llega al estribillo te enterás que lo que está haciendo es “Blowin’ in the Wind”… Tanto, que desde hace tiempo, para mí, en vivo, Dylan no hace temas de Dylan… Dylan hace covers de Dylan, ¿me explico?

—Hay algo muy importante de eso que decís, que es: una vez que se lanza un tema a la industria —y ojo, hay que diferenciar la música y la industria de la música—, porque muchos músicos estamos confundidos con eso. La gente absorbe la primera versión donde conoció la canción y le queda formateado eso. Entonces, el músico que va en una evolución constante, necesita ese quehacer de darle forma. Yo siempre digo: cuando la terminamos de grabar la obra está inconclusa, se termina de anidar en el oído de cada uno que lo escucha.

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—Me hablabas de tu relación con Cadícamo. ¿Con qué otro prócer llegaste a tratar?

—A Cadícamo me acerqué primero porque me llamó la atención su obra. Leí mucho porque él no solo era letrista de tango, era novelista, guionista de cine, ensayista; tengo gran parte de su obra en casa. Y antes de estrenar Tangos bajos llamo por la guía de teléfono -¡mirá qué tiempos!- al doctor Luis Alposta, otro socio autoral mío, que es el vicepresidente de la Academia Lunfardo, una persona muy importante para mí, tanto que es el día de hoy que tenemos una enorme amistad. Creamos una sociedad autoral, tenemos más de cuarenta tangos hechos juntos. Para mí es un prócer, un tipo de cerca de los noventa años ya…

—¿Siguen componiendo?

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—Claro, está bárbaro. Es el poeta lunfardo vivo más importante, así de corta. Al Dr. le debo gran parte de mi conocimiento sobre el tango y de su mano pude entrar a la puerta grande del tango. Ojo, no porque haya un letrero que diga La puerta grande del tango, porque acá nos seguimos peleando en Argentina: ¿qué es tango, qué no es tango, viste? Daría la sensación de que es como venderle cubitos a los esquimales, ¿no? Cuando el tango es tan reconocido, tan definitivo y nos marca en nuestra idiosincrasia. En el resto del mundo el tango es percibido de otra manera que como lo percibimos acá.

—¿De qué manera?

—Claro, porque yo tengo la suerte de estar hace veinticinco años haciendo giras varias veces por año por toda Europa. Solo en Francia actué en cuarenta y cinco ciudades… Y no es que me va a ver solo el gueto de inmigrantes argentinos, sino que penetré —digamos— en el oído de un público local que no entiende lo que yo digo, lo cual me favoreció en desarrollar una gestualidad que antes no tenía: digamos que soy una suerte de Charlie Chaplin que canta tangos.

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Daniel Melingo
“Me siguen asociando al rock, sin embargo ¡ya tengo más años en el tango que en el rock!», enfatiza

Es una necesidad que aprendí justamente tocando para públicos europeos. Y te digo, me sorprendí muchísimo, por ejemplo en Hungría. Toqué en centros culturales enormes como nuestro CCK —ahora malamente llamado Palacio Libertad—; y digo Hungría porque a mí siempre me gustó Béla Bartók, la música húngara, porque tiene esa raíz folclórica que se sigue respetando al día de hoy; un público con gran facilidad rítmica, cosa que en Francia no me pasa. Y aunque no entiendan la letra de los tangos, yo funciono como un médium, digamos.

—O sea, el poder de la música, ¿no? Sonido puro…

—Exacto, lo que nos pasaba de chico con los Beatles, ¿no? Lo que atrae es la música; eso hipnotiza y te lleva a querer saber qué está diciendo esto que me engancha tanto.

—Según leí, también tuviste cercanía con Edmundo Rivero, ¿no?

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—Sí, lo conocí personalmente porque mi padrastro era su mánager personal. Sin dudas, otro de los grandes y un gran guitarrista. Yo iba al Viejo Almacén de chiquito. Me daba un poco de miedo Rivero. Después, de más grande, lo empecé a apreciar.

—Sé que no es una pregunta nueva para vos, pero vos sabés, el público se renueva. Ya son años del Melingo tanguero, sin embargo, para mi generación -lo he comprobado- decís Melingo y antes que nada pensás en Los abuelos…, pensás en Los Twist, en la banda de Charly etapa Piano Bar, o sea, en el Melingo rockero…

—(Se ríe) Te voy a explicar un poco porque no sos la primera persona que me plantea esto, un planteamiento que empezaron a hacerme cuando empecé con el tango hace treinta años o más. Lo curioso es que ¡ya tengo más años en el tango que en el rock! Me siguen diciendo: “¿Por qué te pasaste del rock al tango?” Y yo digo: ¡No me pasé, yo nací en Parque Patricios! Con toda mi familia tanguera, por parte de mi vieja y por parte de mi viejo, abuelo cantante de ópera. O sea, tengo un sincretismo entre el tango y la ópera. Y con mis primos mayores aprendí el rock, esas son mis tres patas. La cuarta pata la creé como una voz propia, digamos.

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Charly Garcia presenta su álbum Piano Bar en Chile acompañado
por Fito Paez (teclados y coros), Pablo Guyot (guitarra), Alfredo Toth
(bajo y coros), Willy Iturri (batería), Daniel Melingo (saxo).

—Más allá de tus orígenes, ¿hubo un click para encarar el sendero tanguero en forma profesional?

—Siempre hay un click… que pertenece un poco a la industria musical. Los músicos somos músicos. La industria musical se va de nuestras manos. Mi primer disco solista es H2 O, producido por Cachorro López, con una intención entre funk y reggae. Era algo que yo venía trabajando hacía más de diez, quince años. Y después de diez años de vivir afuera, vuelvo con una pulsión rumiante con el tango. Y empiezo a hacer canción tras canción tras canción, que serán las canciones de Tangos Bajos.

—¿Que salé en el…?

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—En el ‘98. Ahí rompo el contrato con una multinacional y digo: “Voy a hacer esto”, algo que me sale de las tripas. Yo le hago mucho caso a la intuición; los músicos laburamos mucho con la intuición, con ese ochenta y cinco por ciento de sombra que es el inconsciente.

—¿Cómo sería eso?

—En el inconsciente es donde se genera y se crea todo lo que después nos representa de alguna manera. Es un trabajo intuitivo, más allá de la formación académica que puede tener uno. Yo siempre digo: “La partitura es para estudiar, la música es de oreja”. Porque dicen: “No, este músico lee música, este músico no lee…” No importa, la cuestión es el resultado: qué generás con esa abstracción que es la música.

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—¿Qué está escuchando Melingo?

—De todo.

—¿Qué entra en “de todo”?

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—Todo. También quiero decir algo que es muy importante para mí: el silencio. Yo me nutro muchísimo del silencio. No soy de llegar a casa y poner música. La música la escucho atentamente: la escucho, no la oigo, porque hay una diferencia, ¿viste? Yo, para pensar en música necesito el silencio. Nutrirme de eso para abastecerme. Y cuando quiero escuchar, me siento, no la pongo de fondo; si no me parece como la radio o TN, que lo ponés de fondo. O disfruto el silencio o si voy a escuchar, escucho. Y cuando te decía “de todo”, puedo ir de Bach o Beethoven hasta las últimas tendencias sónicas que pueda haber en esta nueva escena: el trap, el hip hop. Soy muy omnívoro en ese sentido.

—Hablando de tendencias, ¿cuándo ganaban más los músicos, vendiendo CDs o en esta era Spotify?

—Yo puedo decir sacando pecho que hace cincuenta años vivo de la música. “¿Pero cuánto…?» “¿Vivís bien?» Vivo cómodamente, a veces de manera ajustada. Eso es invariable, porque cuando decidimos por la música sabíamos que iba a ser así. Muchas veces me preguntan: “Ey, ¿pero cuánto cobrás por este tema, por el otro?”. Y es algo que nunca lo veo, no lo discrimino. Lo importante es el resultado.

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Siempre digo que no es menor poder vivir dedicándome no solo a la música, ¡sino a la música que quiero hacer! Porque, además, nunca di el brazo a torcer con la industria. Están los que dicen “No, pero a la gente le gusta”. Eso es falso, el músico tiene que escucharse a él mismo, porque la música trasciende la honestidad que debe haber en el artista al hacer este proceso. En definitiva, cuando vos decís: “Como a la gente le gusta eso, voy por ahí”, eso se nota. Tenemos el ejemplo de Bob Dylan: ¿por qué llegó tan lejos? Por la honestidad. Y de ahí, también, el gran título del álbum de mi amigo Andrés (Calamaro), Honestidad brutal.

—Te llevo a un tema que muy actual que genera polémica, que es el uso de la IA para la creación artística, en este caso la música… ¿Te preocupa? ¿Cómo lo ves?

—Mirá, hay algo en la música… volvemos a lo mismo. El espíritu de la música implica algo que la IA no tiene, que es el alma. Y es algo muy importante; que muchas veces está en entre líneas y no nos llama la atención, pero hay algo que es por ahí. Y eso nos diferencia: el espíritu, el alma, la humanidad o como lo quieras llamar.

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—No puedo dejar de preguntarte por lo del Indio Solari. ¿Qué te sugiere semejante muestra de cariño popular?

—Semejante despedida demuestra la importancia que tiene como ser humano, como alma, como espíritu, dentro de nuestro imaginario musical, popular y nacional, ¿no? Yo soy una persona que conocía al Indio, por supuesto, con un cariño especial, porque él venía a mis conciertos de tango desde que comencé con este experimento. Y siempre estaba el Indio.

Leyenda Linyera de Daniel Melingo.

—¿Ah, te fue a ver muchas veces?

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—Sí, y se manifestaba de una manera anónima, pero quería estar ahí. Eso me dio una pauta de la profundidad de la búsqueda del tipo, ¿no? Que nos habla casi desde el más allá, ahora más que nunca, ¿no? Esa búsqueda insaciable para el ser humano, sobre todo conociéndose y haciendo hincapié en el eco interno cuando muchas veces estamos atosigados por el ruido exterior, ¿no? El es un fundamentalista de eso. Semejante expresión de amor popular también expresa lo que estábamos hablando: cómo anida la música en el que escucha, que es tan importante, y cómo cada oyente termina de completar la obra del artista.

—¿Podés nombrar tres, cuatro o cinco discos que llevarías siempre en tu mochila?

—No, porque volveríamos a lo de la industria. Sí te puedo nombrar grandes artistas.

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—A ver…

—Carlos Gardel, el inventor del tango canción: Gardel es un gran médium, un gran chamán… Igor Stravinsky, Béla Bartók y Maurice Ravel, mi trilogía de lo que se conoce como música clásica, sinfónica o erudita, que me marcaron muchísimo. Charles Mingus (a quien vi en vivo), Thelonious Monk y Miles Davis, mi trinidad en el jazz. Y los Beatles.

—¿A qué edad descubrís a los Beatles?

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—Muy tempranito, te diría que ya con siete, ocho años. Recuerdo los primeros singles… Son absolutamente gravitantes, una banda que a medida que la escuchás la seguís redescubriendo y redescubriendo.

—Totalmente, así como señalabas a Gardel como el inventor del tango canción, ellos inventan un sonido dentro del pop y el rock, tanto que pasan a ser un género en sí mismo, ¿no?

—Así es, hay algo que son las capas en la música que se puede atribuir a la profundidad. Con los Beatles pasa eso. Tienen tantas capas de lectura que vos las vas descubriendo en cada escucha.

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Daniel Melingo
“La despedida del Indio Solari demuestra la importancia que tiene como ser humano, como alma, como espíritu, dentro de nuestro imaginario musical, popular y nacional”, dice, sobre la pérdida del líder ricotero

—Especialmente en su etapa del estudio como laboratorio, a partir de Rubber Soul, ¿no? ¿Coincidís con esa teoría que dice que desde que Dylan les convida su primer porro, en septiembre de 1964, nace la psicodelia? Después de eso van a encadenar Rubber Soul, Revolver y Sgt. Pepper’s…

—No, yo no lo diría tan preciso, con tantos datos periodísticos. Te diría que un artista necesita un tiempo de maduración. Y ellos lo ejercitaron a lo largo de toda su trayectoria. Porque el artista, si bien nace, después se va haciendo. Son las dos cuestiones. Es tremenda la obra que crearon en menos de diez años, con una profundidad que teminó impactando en todo el mundo. Con un dato no menor: ¡aún hoy gravitan!

Fotos: Jaime Olivos

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CHIMENTOS

El “Colo” Barco continúa su gira teatral después del Mundial: anoche fue a ver su cuarta obra en una semana

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Colo Barco y su mujer, Yaz, disfrutaron de Misery, protagonizada por Julia Calvo y Juan Gil Navarro (RS Fotos)

La reciente vuelta de Valentín Barco a la Argentina tras el subcampeonato en el Mundial 2026 ante España marcó una pausa distinta para el futbolista de 22 años, quien decidió aprovechar las noches porteñas lejos de la rutina deportiva. En compañía de su pareja, Yazmín Jaureguy, y su hija Gemma, Barco se sumergió en la oferta teatral y de espectáculos familiares que nutre la cartelera de la Ciudad y el Conurbano. Su presencia, discreta en los primeros minutos, pronto se convirtió en un fenómeno de reconocimiento público en cada escenario que visitó.

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El lateral izquierdo eligió comenzar su descanso en el país con actividades culturales. Pocos días después de la final en la que el conjunto albiceleste quedó subcampeón, Barco y su familia fueron vistos en la sala del teatro Metropolitan, donde presenciaron la función de Misery. La obra, encabezada por Julia Calvo y Juan Gil Navarro, fue la última de varias paradas nocturnas del futbolista.

Colo Barco en el Circo Rodas y le regaló una camiseta a Francella
El Colo Barco le regaló una camiseta a Francella

El interés por las salidas teatrales no fue aislado. En los días anteriores, Barco y su familia eligieron asistir al Circo Rodas, uno de los espectáculos más tradicionales del invierno en Buenos Aires. Allí, el plan familiar se transformó en una escena inesperada cuando, al final del show, dos integrantes del elenco lo invitaron a subir al escenario principal. Vestido con la camiseta de la Selección, Barco se sumó a la formación final ante la ovación del público.

La reacción en la sala fue inmediata. Los aplausos y gritos de aliento ocuparon el ambiente, mientras el futbolista, visiblemente emocionado, llevó la mano derecha al corazón y agradeció con gestos el cariño recibido desde las gradas. Ese momento espontáneo lo convirtió en protagonista, más allá de la función circense.

El Colo Barco visitó "La Granja de Zenón"
El Colo Barco visitó «La Granja de Zenón»

Al día siguiente, se presentó en el teatro Metropolitan, esta vez para presenciar la función de Desde el jardín, protagonizada por Guillermo Francella. La sala, repleta de espectadores, vivió un nuevo episodio de reconocimiento público cuando el actor, al cierre de la obra, hizo una mención especial: “Hoy estamos muy felices de que nos haya venido a visitar alguien que amamos en todo este proceso, un actual subcampeón del mundo del fútbol argentino”.

La ovación se repitió. Barco se puso de pie y respondió con gestos de gratitud. El reconocimiento no quedó solo en el escenario, ya que luego se trasladó a los camarines, donde el jugador mantuvo un breve encuentro privado con Francella. Allí, le entregó una camiseta de la Selección argentina con el dorsal número 8 y la dedicatoria: “Para Guille con cariño”.

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Un gesto de los artistas llevó al Colo al centro de la pista con la camiseta argentina y recibió el cariño del público presente

La visita teatral no se limitó a propuestas para adultos. El futbolista también eligió compartir con su familia uno de los shows infantiles más populares: La Granja de Zenón: En busca del arcoiris. Acompañado por su esposa y su hija, disfrutó de la función desde un palco, en plena temporada de vacaciones de invierno. Al finalizar el espectáculo, se acercó a los personajes principales, compartió un momento con el elenco y firmó una camiseta, lo que generó sorpresa y alegría entre los presentes.

En pocos días, Barco recorrió las principales propuestas teatrales y circenses de la Ciudad de Buenos Aires, optando por actividades familiares y culturales como modo de transitar el regreso al país tras la final mundialista. La agenda del futbolista incluyó obras para adultos y espectáculos infantiles, siempre en un marco de disfrute junto a su pareja y su hija, y con una exposición pública que fue creciendo en cada salida.

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A pesar de optar por un perfil bajo y evitar declaraciones públicas, la figura de Barco se volvió un punto de atracción en cada evento. La combinación de agenda familiar y presencia en espacios culturales lo expuso a constantes muestras de cariño por parte del público, que lo reconoció como uno de los protagonistas recientes de la Selección argentina.

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¡La sorprendente guerra de los meteorólogos! José Bianco se fue de TN y disparó contra todos: «Roggiano el de Telefe me da bronca…»

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¡Rayos y centellas!

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A falta de vedettes -casi no existe el género más conflictivo en la historia de la farándula- buenos son meteorólogos. José Bianco dejó su histórico lugar en TN (integrante del grupo empresario que también contiene a Canal 13) y quizás liberado de «esa mochila» cargó en contra «de todo el mundo», sobre todo de «sus colegas que no son sus colegas».

¿Cómo es eso? Fácil: Bianco asegura que muchos de los que «dan el tiempo» o «hablan del pronóstico» en otros canales «no son meteorólogos» como él y que eso se contrapone con «la seriedad» que debería tener «la profesión». En una transmisión de streaming, el muchacho de Bahía Blanca soltó amarras y contestó todas las preguntas que le hacían los «viuers».

Como le preguntaron por qué se fue de TN, Bianco respondió «Chicos, me fui de TN porque me cansé. ¡Me cansé!». Pocos segundos después aclaró que «tengo la mejor con los chicos que siguen saliendo al aire, la mejor con ellos» y puntualizó en que «me cansé de un par de jefes nada más. Me cansé de ellos y me fui».

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Después, a medida que le fueron trasladando otras inquietudes, cargó contra otros canales y «supuestos colegas». «En C5N no hay ningún meteorólogo, no. (Meterológos son) Matías, Marina, una chica nueva que está trabajando en TN que tengo entendido que también es». Después, disparó contra alguien clave de «la industria»: Daniel Roggiano, el simpático y didáctico «hombre del tiempo» de Telefe.

LA GUERRA DE LOS METEOROLOGOS: JOSE BIANCO SE FUE DE TN Y LE APUNTO CON TODO A DANIEL ROGGIANO DE TELEFE

«No, Roggiano no es meteorólogo. Peor no conviene decir que no son meterorólogos. No les conviene decirlo. Así que no, en Telefe no hay ninguno. No me quiero poner en policía, pero un poco me da bronca que la gente crea que son meteorólogos porque inventan pronósticos porque la verdad, posta, lo hacen desde…» se le soltó la cadena.

Para Bianco, esos supuestos metorólogos «le hacen mal a la profesión». Sin embargo, se quejó de que «tampoco hay una ley que se los impida, porque los que no son meteorólogos anteriormente militares siempre pidieron que haya una ley profesional, y con este gobierno les vino bárbaro así que no va a salir una ley. Más adelante cuando se pueda intentaremos de que haya para que no sean ustedes los que tienen que andar adivinando si son meteorólogos o no».

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Daniel Roggiano, José Bianco, TN

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El video que lo cambió todo: la trastienda de la ruptura entre Luck Ra y La Joaqui

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Tuli Acosta y Luck Ra bailan bajo el texto «Seríamos la pareja perfecta»

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Todo parecía una simple amistad entre Luck Ra y Tuli Acosta, pero un conjunto de episodios recientes puso en duda esa versión y avivado los rumores de un vínculo más allá de lo amistoso. Un video viral y una serie de coincidencias llamativas alimentan las sospechas sobre la verdadera naturaleza de la relación entre ambos artistas, en medio de la separación del cantante y La Joaqui.

El video que reavivó la polémica surgió a partir de una publicación original de Tuli Acosta a fines del año pasado. En las imágenes, se los ve a ambos bailando al ritmo de la canción “Fingí demencia”, justo en el fragmento de la letra que dice: “Fingí demencia por más que te conozca de memoria y nos juramos una eternidad, por más que el mundo sepa que sos mi debilidad”. Este fragmento del video, que volvió a circular en las últimas horas, se viralizó porque sobre las imágenes aparece un texto sobreimpreso: “Seríamos la pareja perfecta, si a los dos no nos gustaran los hombres”. El propio Luck Ra comentó en la publicación: “Same amiga”, lo que generó aún más especulaciones sobre el tipo de vínculo entre ambos.

La amistad entre Luck Ra y Tuli Acosta surgió a raíz de su convivencia en la pandemia, que los llevó a reforzar el vínculo y compartir proyectos (Instagram)

No fue solo el video lo que llamó la atención. De acuerdo a testimonios recogidos y relatos de allegados al entorno, se repitieron situaciones que muchos interpretaron como señales de una cercanía especial entre Luck Ra y Tuli Acosta. Por ejemplo, tal como detalló Pepe Ochoa en LAM, se observó que, cuando Luck Ra subía a sus historias de Instagram alguna foto de un paisaje, pocas horas después Tuli hacía lo mismo, utilizando la misma imagen pero sin agregar comentarios o epígrafes.

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Otra de las actitudes que se señalaron como indicio fue la imitación de pequeños hábitos. Uno de estos episodios relatados refiere a que, cuando La Joaqui se compró un termo, a la semana siguiente, durante una gira, Tuli adquirió el mismo termo. Además, circuló una foto en la que Tuli aparece bromeando con el termo junto a Luck Ra, imagen que fue enviada a un grupo cerrado de amigos, lo que alimentó versiones de una complicidad particular.

La polémica del supuesto romance entre Luck Ra y Tuli Acosta: Un análisis en el programa LAM sobre las repercusiones tras la separación con La Joaqui

Entre los rumores que más peso cobraron en el entorno, se mencionó la existencia de encuentros privados entre Luck Ra y Tuli Acosta en un hotel. Según contó Ochoa, La Joaqui se habría enterado de estos encuentros a través de una persona de su confianza. Cuando la cantante le planteó la situación a su entonces pareja, Luck Ra respondió: “Sí, bueno, dormimos juntos, estuvimos en la misma cama, pero nada de lo que te contaron pasó”. Sin embargo, la cantante “nunca le creyó”.

Personas del entorno de la pareja aseguran que La Joaqui percibía actitudes ambiguas y ciertas “mojadas de oreja” por parte de Tuli. Según los comentarios de quienes conocen a la expareja, La Joaqui llegó a advertirle a Luck Ra: “Hay muchas cosas que no me cierran. Como pareja, ¿podemos cuidarlas?”. A pesar de estos planteos, la artista sentía que sus inquietudes no eran atendidas y que Tuli seguía presente, lo que alimentó su malestar.

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La Joaqui y Luck Ra la rompieron en Halloween con sus disfraces inspirados en un clásico animado
La Joaqui anunció en redes sociales su separación de Luck Ra y aseguró que la ruptura no tuvo que ver con desamor

En medio de las especulaciones, La Joaqui optó por dar a conocer la noticia de la separación a través de un comunicado publicado en sus redes sociales: “Queremos comunicar antes que sigan las especulaciones erradas sobre los porqués; que nuestra relación llegó a su fin. Ha sido una decisión aceptada con respeto, entendimiento, cariño y agradecimiento, que no tiene que ver con desamor ni mucho menos afectos familiares”.

Con este mensaje, la cantante intentó cortar con los rumores sobre las razones de la ruptura. Sin embargo, la información que circulaba en el ambiente artístico y en las redes sociales continuó creciendo, especialmente cuando se hizo público el video de Tuli y Luck Ra y se conocieron testimonios sobre sus supuestos encuentros.

El desesperado pedido de colaboración de Tuli Acosta: "Me ayudan, por favor"
La desconfianza sobre el vínculo entre Luck Ra y Tuli Acosta persiste en el ambiente artístico y en el círculo cercano de la expareja

En LAM, Pepe Ochoa se convirtió en una de las voces sobre el tema al exponer públicamente sus opiniones y relatos. Fue explícito al referirse al papel de Tuli Acosta en la dinámica del grupo y en la separación de la pareja. Dijo: “Ella es la amiga metida, la que llena cabezas. Ahora anda de metida con Luck Ra. Todos en el ambiente la odian y no se animan a decirlo”.

El último dato conocido sobre la relación entre los protagonistas es que, a pesar de las explicaciones públicas y privadas, la desconfianza persiste y el círculo cercano mantiene las versiones sobre el vínculo especial entre Luck Ra y Tuli Acosta.

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