DEPORTE
De furor viral en el Mundial a la Copa Sudamericana: el neozelandés Tim Payne firmaría con un histórico club

El defensor neozelandés Tim Payne está a un paso de concretar su llegada al Club Olimpia de Paraguay, un movimiento que ha captado la atención tanto de la prensa internacional como de los aficionados sudamericanos. Según fuentes británicas citadas por Sky Sports y recogidas por diferentes medios paraguayos, como La Nación y Diario Hoy, el futbolista de 32 años, quien actualmente representa a la selección de Nueva Zelanda en el Mundial 2026, firmará contrato con el club una vez finalizada la participación de su país en la principal cita futbolística.
La noticia del inminente fichaje fue confirmada por el periodista argentino César Luis Merlo, especialista en el mercado de pases, quien aseguró en sus redes sociales: “Tim Payne es nuevo refuerzo de Olimpia. El acuerdo está totalmente cerrado con el futbolista y con Wellington Phoenix, dueño de su pase. Se espera que el club lo haga oficial en las próximas horas”. A este anticipo se sumó la cuenta oficial de Olimpia, que publicó un mensaje en X con dos emojis —un brazo flexionado y la bandera de Nueva Zelanda—, interpretado como un guiño inequívoco al inminente refuerzo.
El paso de Payne al fútbol sudamericano se daría en un contexto de alta exposición mediática. Hasta hace pocas semanas, el jugador era desconocido fuera de su país natal, pero una campaña digital promovida por un influencer argentino lo catapultó a la fama mundial. Su cuenta de Instagram pasó de menos de 5 mil a más de 5 millones de seguidores, fenómeno que lo transformó en la sensación viral del Mundial 2026. Sky Sports destacó: “El lateral derecho neozelandés y sensación viral Tim Payne se unirá al equipo paraguayo Olimpia procedente de Wellington Phoenix”.

El valor de la ficha de Payne ronda los USD 350 mil, según el portal especializado Sofascore. Este monto lo posiciona como una incorporación llamativa para el equipo dirigido por Olimpia, que afronta los octavos de final de la Copa Sudamericana después del Mundial.
El equipo, que actualmente dirige el argentino Pablo Vitamina Sánchez, fue líder del Grupo G de la Sudamericana con 13 puntos sobre 18 posibles con cuatro victorias, un empate y una derrota, aventajando a Vasco da Gama de Brasil, Audax Italiano de Chile y Barracas Central de Argentina. Se clasificó directo a los octavos de final y su rival saldrá del duelo entre Vasco da Gama e Independiente Medellín de Colombia. Olimpia acaba de consagrarse campeón del Torneo Apertura de Paraguay y se aseguró el boleto a la próxima Libertadores 2027.
El propio Payne, consultado por la prensa sobre la posibilidad de jugar en Argentina o Sudamérica a futuro, adoptó un tono mesurado. “Mira si, si eso llega a pasar, será algo a considerar. Pero en este momento me enfoco en representar a Nueva Zelanda”, declaró el jugador en diálogo con ESPN. La frase, pronunciada antes de despedirse con un “Aguante Argentina”, refleja la cautela del defensor mientras dura su compromiso mundialista.
Payne, quien puede desempeñarse como central o lateral derecho, defendió los colores del Wellington Phoenix desde 2019 y previamente tuvo un paso por el Blackburn Rovers de Inglaterra, donde se profesionalizó. Durante la temporada 2025/2026, acumuló 14 partidos oficiales y 867 minutos en la liga australiana, siendo titular en 12 ocasiones y aportando 5 asistencias. Su rendimiento se vio complementado por una conducta intachable, sin recibir tarjetas amarillas ni expulsiones.

Payne, actualmente titular en los “All Whites”, jugó este lunes en el empate 2-2 frente a Irán en Los Ángeles. Nueva Zelanda se prepara para enfrentar a Egipto y Bélgica en Vancouver, con el objetivo de avanzar a la siguiente ronda.
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DEPORTE
El lado B del “Elijo creer”: las impactantes marcas que Argentina rompió en el Mundial y las cinco que podría alcanzar si es campeón

Argentina llegó a los cuartos de final del Mundial 2026 con una remontada que ya ocupa un lugar propio en la historia de la competencia. Después de estar 2-0 abajo ante Egipto a falta de doce minutos, la Scaloneta convirtió tres goles para ganar 3-2 y establecer una marca que ningún equipo había logrado antes: remontar una desventaja de dos tantos en una instancia de eliminación directa, dentro de los 90 minutos, con el marcador adverso en el minuto 78. Además, la Scaloneta nunca había ganado un partido tras comenzar 0-2. La pregunta que queda flotando, con el equipo de Lionel Scaloni todavía con vida en el torneo, es cuántas barreras más puede derribar para quedarse con el tan ansiado título.
La victoria en Atlanta no fue solo un resultado, Argentina rompió su propio récord histórico al ganar por primera vez un partido de Copa del Mundo después de ir perdiendo al término del primer tiempo. La única situación comparable había ocurrido en la semifinal de Italia 1990 frente al local: el equipo perdía 1-0 al descanso, empató 1-1 y avanzó por penales, aunque ese encuentro figura oficialmente como empate. La estadística marcaba 10 partidos, con el antecedente mencionado y otras 9 derrotas. Ante Egipto, en cambio, no hubo ambigüedad, fue una remontada completa.
El gol que selló la clasificación llegó con la firma de Enzo Fernández, cuyo cabezazo a los 91 minutos y 55 segundos se convirtió en el tanto de la victoria más tardío anotado por un futbolista argentino en tiempo reglamentario de un Mundial.
Ese mismo gol pasó a la historia por otro motivo: fue el gol número 3.000 en la historia de las Copas del Mundo. Antes de ese remate, cuando Cristian Romero descontó a los 79 minutos, las chances de victoria para Argentina eran del 0,6%, de acuerdo con los registros de Opta.
La remontada también permitió que la Albiceleste alcanzara otra marca colectiva: 11 partidos consecutivos marcando al menos dos goles, igualando el récord que Uruguay había establecido entre los Mundiales de 1930 y 1954.
El invicto del equipo en la competencia se extendió a 11 partidos —nueve triunfos y dos empates—, la racha más larga de la Selección Argentina en la historia del torneo. A ese registro se sumaron nueve victorias consecutivas frente a seleccionados africanos en Copas del Mundo y nueve triunfos en los últimos once partidos de eliminación directa.
Como si todo eso fuera poco, Lionel Messi ante Egipto llegó a 31 partidos disputados en Copas del Mundo, la cifra más alta de toda la historia de la competencia. Cristiano Ronaldo aparece segundo con 27, seguido por Lothar Matthäus con 25 y Miroslav Klose con 24.
El capitán argentino también convirtió su gol número 21 en Mundiales, una marca que lo mantiene como el máximo goleador histórico de la competencia, por encima de Kylian Mbappé (20), Klose (16) y Ronaldo (15). Además, extendió su racha a nueve partidos consecutivos de Copa del Mundo con gol, una cifra sin antecedentes en el torneo. Desde los octavos de final de Qatar 2022, convirtió en seis encuentros consecutivos de eliminación directa, otro registro sin precedentes.
Con Argentina ya en cuartos de final y la historia reciente de su lado, el camino hacia la final trae consigo un conjunto de marcas que el equipo de Scaloni debería desafiar para llegar al título. Todas ellas, documentadas antes del inicio del torneo.

Desde que la FIFA implementó su ranking oficial a fines de 1992, ninguna selección que llegó al Mundial liderando el escalafón logró ser campeona. Brasil llegó primero en 1998, 2006, 2010 y 2022 sin alzar el trofeo. Francia encabezó la tabla en 2002 y se fue en primera ronda.
España llegó número uno en 2014 y quedó eliminada en fase de grupos. Alemania repitió esa salida anticipada en 2018. Argentina, sostenida en la cima del ranking tras Qatar 2022, enfrenta ese mismo historial.
Cabe mencionar, que durante la última actualización del ranking, emitida esta semana, el seleccionado francés le arrebató el primer lugar a la Scaloneta, que quedó segunda con 1925.15 puntos.

En toda la historia de la Copa del Mundo, ninguna selección que le haya ganado o empatado a Suiza en un Mundial terminó siendo campeona de esa edición.
La única excepción fue España en Sudáfrica 2010, pero los españoles perdieron ese partido ante los helvéticos (0-1) antes de coronarse.

Los antecedentes más actuales son de Brasil en 2018 y 2022, Francia y Argentina en 2014: todos sumaron puntos contra Suiza y ninguno levantó el trofeo.
Justamente, el seleccionado europeo es el próximo rival de la Argentina, este sábado desde las 22, en donde los dirigidos por Scaloni buscarán el pase a las semifinales y empezar a enterrar este “fantasma” estadístico.

Si Argentina gana la Copa en 2026, lograría algo sin precedentes en la historia del fútbol: cuatro torneos mayores consecutivos (Copa Continental – Mundial – Copa Continental – Mundial).
El récord actual está en tres títulos encadenados, conseguido por la España de Xavi e Iniesta con la Eurocopa 2008, el Mundial 2010 y la Eurocopa 2012.
La Selección Argentina igualó esa marca con la Copa América 2021, el Mundial de Qatar 2022 y la Copa América 2024.

Ninguna selección sudamericana que llegó a una Copa del Mundo como bicampeona vigente de la Copa América logró ganar el torneo. La última vez que Argentina llegó a un Mundial en esa condición fue en Estados Unidos 1994, tras las Copas del 91 y el 93, y quedó eliminada en octavos.
Brasil, bicampeón continental en 2004 y 2007, tampoco pudo en Sudáfrica 2010. Chile, tras los títulos de 2015 y 2016, ni siquiera clasificó a Rusia 2018.

Nadie gana dos Mundiales consecutivos desde el Brasil de Pelé y Garrincha en Suecia 1958 y Chile 1962. Desde entonces, generaciones como la Alemania de Beckenbauer, la Argentina de Menotti y la de Bilardo, la Francia de Zidane y la España de Vicente del Bosque intentaron retener el título y no lo lograron. Son 64 años de intentos fallidos en la tarea de revalidar una corona mundialista.
Cinco estadísticas, cinco barreras sin derribar en décadas de historia mundialista. La Scaloneta, sin embargo, llegó a los cuartos de final de Estados Unidos 2026 después de remontar un 0-2 con doce minutos en el reloj, de anotar el gol número 3.000 de los Mundiales y de estirar los registros de Messi hasta donde ningún jugador había llegado antes. El equipo que protagonizó la remontada estadísticamente menos probable de una eliminación directa en la historia de la competencia tiene, al menos, antecedentes propios para creerle a la hazaña.
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River Plate vs Racing Club (Torneo Proyección): formaciones, hora y dónde ver por tv

River Plate vs Racing Club por el Torneo Proyección 2026. Foto: Twitter @RiverPlate @RacingClub
El Torneo Proyección Apertura 2026 llegará a su fin este viernes con una final de alto vuelo entre River Plate y Racing Club. El encuentro se disputará desde las 12:00 en la cancha de Banfield y enfrentará a dos de los equipos que mostraron mayor regularidad a lo largo del certamen. Ambos dejaron en el camino a rivales de peso en las semifinales y ahora buscarán quedarse con el primer título de la temporada en la categoría.
En cuanto a los equipos, River Plate accedió a la definición luego de eliminar a Boca en el Superclásico de Reserva. Tras igualar sin goles durante los 90 minutos, el conjunto dirigido por Marcelo Escudero se impuso en la definición por penales y volvió a meterse en una final del Torneo Proyección, ratificando el gran trabajo realizado por sus divisiones inferiores durante los últimos años.
Del otro lado estará Racing Club, que llega con el ánimo por las nubes tras superar por 1-0 a Vélez en las semifinales. El equipo dirigido por Sebastián Romero mostró una gran solidez defensiva y encontró el gol que le permitió sacar boleto para la definición. La Academia intentará cerrar un torneo muy regular con una consagración que premie el rendimiento exhibido durante toda la competencia.
La final enfrentará a dos estilos diferentes. River buscará imponer el protagonismo y la intensidad que lo caracterizaron durante el campeonato, mientras que Racing apostará al orden táctico y a la eficacia que mostró en los encuentros decisivos.
Un clásico del fútbol juvenil argentino
Más allá del título en juego, el partido representa una nueva oportunidad para observar a varias de las principales promesas del fútbol argentino. Tanto River como Racing cuentan con futbolistas que ya fueron convocados a los planteles profesionales y que aparecen como proyectos de cara al futuro.
Con el trofeo del Torneo Proyección Apertura 2026 como objetivo, ambos equipos prometen protagonizar una final intensa y pareja. El campeón se conocerá este viernes al mediodía, cuando River Plate y Racing Club definan quién se queda con el primer gran festejo del año en la Reserva del fútbol argentino.
Probable formación de River Plate vs Racing Club, por el Torneo Proyección 2026:
Franco Jaroszewickz, Matías Unyicio, Cirilo Pereyra, Bryan Gutiérrez, Quinto Robinho; Agustín De La Cuesta, Santiago Espíndola, Thiago Acosta; Roman Fernández, Felipe Esquivel ,Lucas Flores. DT: Marcelo Escudero.
Probable formación de Racing Club vs River Plate, por el Torneo Proyección 2026:
Luciano Latorre, Samir Meza, Mateo Martínez, Galo Volpe, Bautista Pérez; Gonzalo Escudero, Gonzalo Leiva, Alejandro Tello; Francisco Fraga, Ezequiel Pérez, Felipe Schaare. DT: Sebastían Romero
Datos del partido entre River Plate y Racing Club, por el Torneo Proyección 2026:
- Hora: 12 horas
- Estadio: Florencio Sola (Banfield)
- TV: LFP Play
River Plate,Racing Club
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Mohamed en Rincón Stone: futuro en Boca, final con PSG, charlas con La Volpe y más

“Huracán para mí es todo”. Antonio Mohamed fue uno de los grandes protagonistas de Rincón Stone, el ciclo de entrevistas que lleva adelante Daniel Osvaldo en una producción de Olé y La Canchita. El Turco repasó su historia como jugador y entrenador, recordó sus inicios junto a Dani en el Globo, habló de su paso por Boca, Independiente y México, y contó detalles de su manera de entender el fútbol: el grupo por encima de todo, la alegría como método y una identidad clara para salir a jugar. También se refirió a su deseo de dirigir a la Selección, la espina que le dejó Europa y la posibilidad de, algún día, volver a Huracán como presidente. Una charla imperdible con uno de los técnicos argentinos más ganadores.
—Venís de salir campeón como siempre, en el Toluca. ¿Te acordás de cuándo me tuviste en Huracán?
—Obvio, Dani me puteó mucho en un partido en la cancha de Aldosivi. Él estaba vendido a Italia y yo no lo quise poner.
—“Sos un vigilante, ¿cómo no me vas a poner? Me vienen a ver hoy”.
—¿Sabés cómo estaba la cancha de Aldosivi? A ver si le arruino la carrera a este pibe. Te puse 15 minutos porque vinieron a verte y eran medio picantes. Me puteó a mí, y yo después lo encontré muchas veces y le dije: “Yo no voy a arriesgar al pibe”. No por él, sino porque nos pagaban el sueldo con su venta, jajaj…
—¿Seguís con el estilo de entrenamiento alegre, como hacías con nosotros en Huracán? Yo me acuerdo que era muy lúdico todo.
—Seguimos con el estilo de trabajo de mucha alegría. Obviamente, yo me acuerdo que en esa época tenía una idea táctica revolucionaria. Imaginate que vos te fuiste y llegó una evolución del equipo. El Cordobés, Larrivey, Poggi, hasta que se soltaron. El fútbol en general era tirársela al 9 en esa época. Era un equipo muy técnico. Cuando te fuiste, perdimos la final. Y después, al otro año, ascendimos ganandole bien a Godoy Cruz.
—A vos te gusta ganar con tu sello.
—Llegamos al ascenso con nuestro sello e identidad. Yo con el Cordobés le expliqué todo. Le dije que tenía que jugar 20 metros más adelante porque lo tenían como un picapiedra, pero jugaba espectacular. De hecho, después de eso se lo lleva Estudiantes para reemplazar a Verón. No le fue bien porque se peleaba con todos, viste cómo era.
—¿De ahí te fuiste al Rojo? Te quieren mucho ahí, no solo porque saliste campeón. Yo tengo amigos que te adoran.
—No, me fui a Colón en Primera. Estuve dos años. Con Independiente salimos campeones de la Sudamericana con nada. Cuando llegué a Colón, el equipo estaba casi descendido, fui y nos salvamos del descenso. Una vez salvados, empezamos a construir un equipo. Busco pibes que tengan buena relación con el equipo. Me gustan los cancheros que sean queribles por el grupo. Yo, por encima de todo, pongo el grupo. A mí me gusta el jugador que sea técnico, que tome decisiones y que me desafíe, siempre y cuando tenga un ida y vuelta con respeto.
—No sos un técnico que diga: “Es así o así”.
—No me pasan mucho esas charlas porque es lo que dijiste vos. Porque si vos jugás de delantero, te llegan 200 pelotas. Después depende del delantero. Cuando vas con el conocimiento y te ven que le das información, se va generando el vínculo. ¿Te acordás que practicamos los laterales de cabeza al arquero y salimos jugando? Me pasaba que cuando era jugador… Yo debuté 20 años antes que vos, en 1985. Yo veía que los tipos eran malísimos. Iba a la cancha de Cipolletti y me gritaban: “Marcá al 3, marcá al 4”. Yo quería jugar a la pelota, encararlo, uno contra uno. Después ibas a la cancha de Huracán y te divertías porque les pegabas un baile…
—¿Te acordás de esa época en Huracán, en 2005?
—Un día viene Guggi y me dice: “Turco, tenemos un problema”. Le pregunto si pasó algo con los pibes y me dice: “No tenemos dónde ir. Les debemos a todos los hoteles. Les debemos mucho”. Ese partido hiciste un golazo vos, picándola, con Racing de Córdoba. Ese día puse a todos los pibes: vos, Juancito Sosa…
—Ese día ganamos bien, me acuerdo.
—Estaba Larrivey, estaba Dani, estaba Hernández. Ese terminó con vos adelante. Joaquín apareció a los 20 días en Alemania. Estabas vos fachero, él fachero con los ojos claros. Larrivey apareció y me dice: “Me fui a Alemania por una publicidad”. Mauro Milano y él, con el Cabezón.
—Estamos en el Senior con los chicos de Huracán.
—Me escribió Fede Poggi. Voy a ir a verlos y a comer un asado.
—¿Te imaginabas, cuando jugabas, que ibas a ser entrenador?
—Sí, me lo imaginaba porque tuve una carrera corta. Yo todo lo que hice joven. Debuté en la mayor, tuve una lesión y mi carrera cambió. Me compró la Fiorentina y, cuando yo vuelvo acá… Allá me ofrecen ir al Zaragoza. En ese momento no existía España: era Barcelona, Real Madrid y el Calcio. A mí me compran con Bati y Latorre, los tres juntos. Bati se queda, Diego se vuelve, y yo tuve la chance de quedarme, pero como cuarto delantero. Ahí aparece Boca y me vengo a Boca. Ahí aparece el famoso gol con Huracán.
—Te voy a mostrar algo. Mirá estos dos álbumes: en Boca y en el Rojo. ¿Cuánto valen ahora? Jaja.
—Primero fue Boca y después en Independiente. Me quedo con Mohamed de Boca, porque arranqué con cinco goles en seis partidos. Sucede el partido de Huracán…
El gol errado del Turco ante Huracán
—No te creo que la tiraste afuera a propósito.
—Es mentira, es imposible. El Maestro Tabárez me dice: “Se está hablando esto”. Suceden cosas. Si buscás las imágenes, cuando yo salgo del túnel había cantos en esa época. Estaba Giunta, Navarro Montoya, Simón y yo. Salgo y toda la gente de Huracán empezó: “Turco, Turco”, y la de Boca también. Pasa este momento y la gente de Huracán empezó a cantar: “El Turco los cagó…”. No me ayudaron para nada. Me clavaron los clavos en el ataúd. Cada pelota me chiflaban y Tabárez me sacó, y no jugué más. Yo entrenaba todos los días y no jugaba. Un día me dijeron: “Jugá en Tercera”, y le dije que no. Ahí le agarré el gusto a la joda, cobraba de Boca y de Italia y no jugaba. ¿Qué hacía los fines de semana? Ahí volví a Independiente y no pude cambiar.
—Después te vas a México.
—Tenía para ir a otros equipos de México. Me pagaban mucha plata. Me dicen que es un equipo que recién ascendió. Me puse a entrenar un mes y les pasé el trapo. Estos tipos fueron y le compraron mi pase a la Fiorentina a los siete meses. Yo les decía que no firmaba. El Coco me llevaba a la Selección del 94 porque ganábamos todos los partidos. Yo ya no estaba, yo solo ponía la música, jaja. En Inglaterra, en Wembley, meto los dos centros de gol. El Coco ahí dijo: “No lo sacó más”. Entraba antes en la lista que Ruggeri y Caniggia.
—¿Cómo era el Coco como DT?
—Era como yo. Valoraba el grupo. No era tan cercano, era un padre con la mirada. Muchas veces les digo a mis jugadores que no se pasen de la raya. Si estamos bien en Cancún, no te vayas a República Dominicana. No te pases de la raya. Si un día te tenés que pasar es con comunicación, y ahí está todo bien. Todo se mantiene dentro de la cancha: si rendís, seguís.
—Nosotros en Toluca tenemos una manera de jugar que los chicos están convencidos que vamos a someter al rival, más de local. Movemos la pelota, tac, tac, tac… Recuperamos la pelota, los centrales juegan en mitad de cancha y eso es porque también tenemos un césped mojado y bien cortado, y además tenemos altura. Toluca es el lugar que más altura tiene, alrededor de 2600 metros. Bolivia tiene altura y no marca la diferencia. Tenés que tener un buen equipo. En el Toluca estoy cómodo.
—Monterrey fue muy importante.
—Monterrey es el equipo que más cariño le tengo. Toluca también, en este último año. Yo jugué en Monterrey. Jugué cinco años en Toros Neza y ahí me compra Monterrey, donde jugué tres años. Yo, en el 2000, tenía tendinitis con el tendón rotular. Era operarse o todos los días hacer recuperación, pero no podías hacer fuerza en las piernas. La fui perdiendo. Entonces, ¿qué hacía? Les decía: “Andá para allá, para acá”. Ya era técnico a los 30 años y a los 32 me retiré. A los 33 años fui técnico-jugador en el Zacatepec, un club de la segunda de México. Me sacaba solo, porque quería que el equipo jugara de una manera, pero conmigo no se podía. Le decía al profe que me mande a calentar, para dar indicaciones. Era buenísima.
—Vos siempre fuiste un jugador más, pese a ser el técnico. ¿Lo seguís siendo? ¿Seguís haciendo trampa en el fútbol tenis?
—Vos me agarraste muy joven. Ahora ya no juego más. Desde que te gané no juego más.
—Yo jugaba con vos. ¿Te pensás que soy boludo? La única manera que tenía de ganar era jugar con el técnico. Yo te la dejaba a media altura y vos sacabas unos latigazos… Pero si no se la dejabas perfecta, te liquidaba. ¿Y qué significa Huracán en tu vida?
—Para mí es todo. Me crié y fue mi primer club como DT. Yo vuelvo de afuera tras el fallecimiento de mi viejo. Me cayó la ficha. Porque cuando vos estás afuera, decís: “No vuelvo más”. Es distinto como jugador, porque sabés que te ibas. Pero cuando volvés y ves a los afectos… Me encuentro con mi hermano, con mis hermanas y mis amigos. Les dije que me quedo hasta mitad de año y justo me llamó Huracán. Me llamó Labruna y no conocía nada. Fui a ver el partido ante Tiro Federal y decía: “Lo que tenemos que trabajar con estos pibes…”. La gente se alteraba, era la herencia. Hoy sigue siendo parecido. La gente necesita un campeonato, pero no se consigue de un día para el otro. Es trabajo.
—Vos hasta que ascendiste tuviste dos años para prepararlo.
—Yo chocaba mucho con los dirigentes, porque me decían que tenía que ascender ya. Yo les decía que si potenciábamos a algunos chicos, el club iba a crecer, y me pedían ya. Vos podés traer cinco jugadores de Nacional B. Nosotros enfrentamos grandes equipos contra ustedes, que eran todos pibes. Vos, Migliore, Zellay, Andújar, Ale Alonso, Monzón, Sosa…
Su sueño de ser presidente de Huracán
—¿Volverías a Huracán como DT? ¿Cómo presidente?
—Como entrenador ya no. Ser presidente me gustaría, pero lo miro de reojo en los últimos años. No digo que no. Es un anhelo mío. Veo lo que pasa con Milito, Riquelme, y la ingratitud es pesada. Lo pienso. A Milito, que está hace poco, lo insultan. Cuando entrás a conducir, hay otra. La gente te empieza a mirar diferente porque piensan distinto, pese a que todos deben mirar el club. A mí me decían que fui a robar a Huracán. Yo le daba plata a Guggi para que vaya a comprar al Mercado Central y haya para comer. Hacíamos todo con amor. Ponía videos, teníamos películas en DVD, queríamos concentrar ahí. Había un mexicano que filmaba los entrenamientos y partidos y nosotros se los mostrábamos. Ustedes no se van a acordar porque eran pendejos.
La Selección de Argentina y de México
—¿La Selección te gustaría dirigir?
—Yo podría dirigir México o Argentina. Tuve chances de otras selecciones, pero no me veo cantando otro himno que no sea el argentino. En México llevo media vida y media acá en Argentina. Pero a México le cerré las puertas porque me tenían que elegir para este Mundial, estuve candidateado, me reuní con todos, pero no. Ya estoy en equipos. De los 26 de la lista, dirigí alrededor de 16. A Raúl Jiménez lo hice debutar en el América y lo llamé al Cholo para que lo lleve al Atlético Madrid. Me hubiese gustado, porque conozco mucho el fútbol mexicano. Lo de jugar bien lo saqué de la liga de México. Yo juego con nueve u ocho extranjeros. Tengo un lateral izquierdo y Alexis Vega que van a la selección de México. Después tengo dos uruguayos, tengo a Santi Simón, Paulinho, que es portugués; Franco Romero, que es el 5 que la rompe, y Nico Castro, que lo trajimos del Elche. Yo encontré a Castro, Simón y Romero.
—De Europa te quedó la espina.
—A los DT argentinos en España no nos quieren. Allá es bloque corto, posesión. Cuando llegué al Celta no me dieron tiempo. Yo quería ajustar en lo defensivo. Es un equipo que siempre tiene que jugar bien. Recibían 60 goles, pero me dieron solo 12 fechas. Había un partido con el Getafe, el equipo más sudamericano de Europa, entonces qué se me ocurre hacer: cuando meten dos delanteros para tirar pelotazos, saco un volante y meto un central. En ese momento, me hacen el gol. Sacaron los pañuelos y me tildaron de defensivo. Ahí no la revertís más. Yo no me sentía querido. Yo necesito eso. En Toluca es así. Me quieren. En Boca me sentí querido en el murmullo de la gente, cuando soné esta última vez. Ya va a llegar Boca… Yo en España no me sentía de esa manera.
-Estoy de acuerdo con eso de Boca. En el último tiempo, con respeto a todos los entrenadores que estuvieron, no se viene haciendo…
—Yo creo lo mismo, que hay que hacer carrera para dirigir a Boca. Yo lo dije con Scaloni, que salió bien. Algunos dijeron que había que respaldarlo y salió bien. Yo creo que hice todo, pero ahora apunto a enfrentar al campeón de la Libertadores (en la Copa Intercontinentasl de fin de año), que sé que le vamos a hacer un gran partido, y después el PSG (campeón de Champions). Que, obvio, lo voy a salir a atacar. Con Monterrey tuvimos once tiros contra seis ante el Liverpool. Lo perdimos al 91’ y Alisson fue la figura. Obvio que quería ganar, pero me quedé con eso. Lo único que le pedía a Dios era tener ese partido. Yo quiero tener el arco cerca y vamos a jugarle mano a mano. Yo, si juego con el PSG, voy a salir a jugarle mano a mano. Me gusta Luis Enrique, pero no me gusta que regale la pelota cuando la tira afuera. Es como regalar a tu novia, no la podés regalar, la pelota.
—¿Qué técnicos te gustaban cuando arrancaste?
—Yo comparto muchas cosas de La Volpe. Aprendí mucho de él, me gusta cómo juegan los equipos de Guardiola y Luis Enrique. Me gusta más Luis, porque sus equipos tienen verticalidad.
—Con Luis, en la Roma, jugábamos más a perder la pelota y recuperar rápido.
—Yo en Toluca busco lo mismo, porque muchas veces se me tiran atrás.
—Ahora que nombraste a La Volpe, ¿qué le pasó en Boca?
—Él no tiene empatía con los pibes. Hay un momento cuando llegan esas cosas, es difícil. Yo, en ese momento, estaba en Huracán, nos concentramos a metros de ellos. Yo todas las noches me iba a tomar un café con él y me quedaba con él hablando de fútbol. Me acuerdo que él me hacía una pregunta. Yo tenía a Joaquín Larrivey y Mauro Milano. Él me decía: “Pero, ¿a quién marca el 5 acá en Argentina?”. Y yo le dije: “Viene un 9”. Y él me dijo: “¿Cómo hago yo para que Palacio o Palermo sigan al 5?”. Ahora juego contra todos mano a mano.
—Ahora le tenés que ganar al PSG.
—Primero tenemos que jugar contra el campeón de la Libertadores, a ese le vamos a ganar. Y si jugamos contra el PSG, venís vos allá a ver el partido.
Antonio Mohamed,Toluca,Rayados de Monterrey,Selección de México
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