POLITICA
Demasiado temprano o muy tarde, el dilema de la CGT

En política, el sentido de la oportunidad lo es casi todo. Para el éxito o el fracaso. Los dirigentes sindicales lo saben como pocos y han mostrado durante décadas un olfato hipersensible para captar el momento político y el humor social para acordar o para confrontar.
Pero hoy están confundidos y este jueves solo lograron despejar algunas incógnitas básicas como para advertirle al Gobierno que “se acabó la paciencia” y prometer, sin precisiones, “medidas mucho más fuertes”. Sin atreverse a pronunciar la amenaza extrema del paro general, que demandaban muchos de los presentes y al que en otras épocas no tan lejanas la CGT recurría casi por defecto.
Fue una demostración de que, aún ante la masividad de la protesta, el sensor de climas políticos y humores sociales de los sindicalistas ha dejado de ser infalible hace mucho. Por distancia del objeto a medir y por los cambios en el ecosistema, incluida la debacle y la atomización peronista, que permitió la llegada al poder de una fuerza ubicada en sus antípodas (económicas).
Por eso, la manifestación tuvo por propósito hacer algo más que una demostración de fuerza y de malestar frente al gobierno de Javier Milei y sus políticas económicas y laborales. Fue también un laboratorio para medir qué plafón tiene una profundización de la disputa y qué capacidad conservan organizaciones sindicales tradicionales como vehículo de oposición al oficialismo.
La pregunta crucial que procuraron empezar a develar los dirigentes cegetistas con el acto de este jueves es si es demasiado pronto o muy tarde para estas acciones y para iniciar una escalada, que los dirigentes llaman plan de lucha, con parada central en el paro general.
El clima social, si se lo considera de forma estática, le viene dando y le dio a los gremialistas una respuesta positiva (aunque muy germinal) para profundizar las protestas, pero también que tienen mucho camino por correr y que deberían sumar a otros actores para poder canalizar el malestar creciente. Especialmente, para llegar a una masa fragmentada de desencantados y resignados, que aún así prefieren esperar para salir a reclamar o para romper con el Gobierno. Eso sin ninguna certeza de que, aunque se profundice el malhumor, los descontentos no canalicen sus emociones por otro lado. O por ninguno y prefieran seguir desenchufados.
El problema para los dirigentes de la CGT es que el universo en el que debe encontrar respuestas no es unidimensional y ellos suele tener una inclinación hacia la monofocalidad. Trabajadores eran los de antes.
Es ese un problema mayor para un sindicalismo que, además, padece crisis de liderazgo y de representación, que este jueves volvieron a quedar expuestas. Saúl Ubaldini o Hugo Moyano son figuras prehistóricas. Ninguno excede los estrechos márgenes en los que cada uno se mueve. Lo demostraron el perfil de los asistentes al acto, que era mayoritariamente de militantes, así como la fragmentación y las disputas internas por el poder como por el rumbo a tomar entre la dirigencia, que son y resultaron inocultables. Los testimonios recogidos por los movileros fueron suficiente muestra.
A eso se suma que el prolongado aburguesamiento de muchos dirigentes que hicieron de muchos gremios empresas cuasiprivatizadas llevó a que algunos de sus intereses o problemáticas particulares entren en colisión con los de sus representados. Y ni hablar con los del resto de la sociedad. Los motivos que permitieron firmar acuerdos salariales por porcentajes que están por debajo de la inflación son un buen ejemplo de esos conflictos de intereses entre dirigentes y dirigidos o de la acotada capacidad de negociación sindical en estos tiempos de transformación y de vigencia del rechazo al pasado. Todo no se puede. La paritaria del gremio de los camioneros, del siempre combativo (en apariencias) clan Moyano, es un caso testigo.
El documento de la CGT leído desde el palco reafirmó así un intento de ampliar la base de sustentación y conectar con algo más que el universo de la militancia sindical y política opositora, al hacerse eco de una diversidad de reclamos y preocupaciones de índole económica y social (empleo, ingresos, derechos laborales. Tanto como dejó expuestas las inconsistencias, la fragilidad política y dificultad para aunar demandas y convertirlas en banderas mayoritarias y unificadoras.
En este laberinto, la primera conclusión que se llevó la cúpula cegetista es que la manifestación de este jueves alcanzó el piso mínimo de masividad necesario para mostrar los dientes y poder amenazar con una escalada.
También los dirigentes pudieron comprobar que su capacidad para representar el creciente malestar social es acotada, no solo al mundo de los trabajadores formales, que representan, apenas, la mitad del total de los asalariados del país.
En este contexto, el sentido de la pregunta sobre la oportunidad de la protesta y las perspectivas para profundizarla adquiere más valor cuando la variable central a tener en cuenta es una incógnita mayúscula y tiene que ver con la dinámica de la macroeconomía, su impacto en la microeconomía y sus consecuencias sociales e individuales.
¿Demasiado tarde o demasiado temprano? Cuando el que contesta la pregunta es el Gobierno, la respuesta es que a los dirigentes sindicales y sociales opositores se les está pasando la hora, porque lo peor ya fue y se viene un cambio de tendencia. “Los mejores 18 meses”, diría Toto Caputo, quién alguna vez también prometió brotes verdes y no en sus cuentas de inversiones personales.
Una encuesta de Management & Fit (M&F) conocida ayer enciende muchas luces de alarma, pero también deja margen para sostener algunas ilusiones mileístas y no habilita a darle carta blanca a opositores frontales. Aun cuando en general los resultados son tan críticos para el Gobierno como los que mostraron los índices de confianza de los consumidores y de confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, que tuvieron caídas récord este mes.
Puestos frente a la variable continuidad o cambio de cara a las próximas elecciones, poco más de la mitad de los encuestados dijeron que preferían un cambio, pero casi un 43% se inclinó por la continuidad de lo que hoy hace y representa el Gobierno, aunque con algunas modificaciones. Mucho para este contexto complicado.
Dada la atomización extrema que hoy muestran los opositores y el hecho de que la situación actual es, según esa encuesta, la más difícil desde que asumieron los libertarios, con eso números Milei podría ilusionarse todavía con su reelección. Un horizonte que muchos de los propios ya ponen entre signos de interrogación cuando hace apenas un mes deban por hecho. Demasiado temprano, pero puede servir para sostener la esperanza. Tanto como para equivocarse.
Un estudio sobre conversaciones en redes de la consultora Methodo abona lo que surge de la encuesta de M&F en cuanta a matices y hasta aparentes contradicciones que expresa la sociedad.
“El Presidente mantiene la centralidad, pero pierde volumen. El nivel de negatividad de la performance digital de Milei está en el peor momento desde que asumió. De todas maneras, resultan sorprendentes los índices de positividad que alcanza cuando se contempla la combinación de una economía que incomoda a la sociedad, los escándalos de corrupción que lo salpican y se sostienen, y una inflación en alza que funciona como una contraindicación para aquellos que querían creer”, explica el politólogo Patricio Hernández, director de Méhodo.
Lo cierto es que, a juzgar por los resultados de la inmensa mayoría de las encuestas, la caída de imagen del Gobierno y de Milei se ha convertido en una tendencia que no tiene freno desde hace cinco meses, muy poco después del triunfo libertario en las elecciones legislativas nacionales.
La subestimación del efecto salvataje trumpista y la sobrestimación de sus propios logros por parte de Gobierno a la hora de explicar el triunfo electoral de 2025 podría ser a un grave error de diagnóstico. Ahora y sobre todo en los próximos meses.
El reconocimiento y la adhesión a la gestión y las políticas mileístas no son unívocos ni tan férreos aún entre quienes votaron las listas violetas como creen en la Casa Rosada. Pero Milei sigue jugando solo en la cancha y todavía en los vestuarios visitantes no asoma nadie con atributos para desafiarlo con éxito. Por ahora. También eso podría inducir al error de previsiones y de praxis.
Al respecto, vale considerar la respuesta a la pregunta sobre la premura o la demora de la protesta sindical que proviene de un creciente número de economistas no oficialistas, pero tampoco opositores, y de cientistas sociales. Va en sentido contrario a lo que se contesta en la Casa Rosada y el Palacio de Hacienda.
Aun cuando mejoren o dejen de caer algunos indicadores macro (lo que muchos pronostican), nadie se anima a vaticinar que en los próximos meses la calidad de vida de la gran mayoría de los argentinos y, principalmente, de los asalariados (privados y estatales) vaya a elevarse. Con el agravante de que estos comprueban cuanto y cómo mejoró la vida de varios funcionarios de primera línea, empezando por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Miembros destacados de un gobierno que venía a terminar con los privilegios de la función pública. Una cachetada sobre pieles sensibilizadas.
En la encuesta de M&F, en línea con otras recientemente publicadas, la corrupción volvió a instalarse en podio de los problemas del país, aunque rodeada de cuestiones de índole económica, como el aumento de precios, que volvió al primer lugar, y el empleo, que se mantiene firme en el tercer escalón.
En las redes sociales, donde el mileísmo ha dicho que se considera local, no es diferente, según el relevamiento de Méthodo. “La crisis económica se metió en la conversación digital. Esto es una novedad en la actualidad, cuando rigen la imagen y el hedonismo. En las redes la gente suele mostrar su costado más aspiracional o exitoso y, sin embargo, el nivel de menciones sobre déficits personales que los ciudadanos están atravesando está en los niveles más altos de los últimos tres gobiernos”, advierte Hernández.
La voz del economista Alfonso Prat Gay resonó en estos días precisamente por señalar que ”no hay programa económico que enamore si no genera empleo y producción». Y del desamor al rechazo puede haber un solo paso.
El Gobierno ya ha dicho hasta el cansancio que esos dos ítems no son asunto de su incumbencia directa, sino que serán la consecuencia de sus políticas macroeconómicas. La orientación del modelo permite avizorar que aún cuando tenga éxito no necesariamente irán de la mano, sino que pueden ir muy desacoplados, al menos por mucho tiempo, advierten numerosos economistas, incluidos profesionales respetados por el Gobierno, como Ricardo Arriazu.
Una remake de la noventista teoría del derrame no sólo es impronunciable por su fallido antecedente: el menemismo empezó su final cuando se cristalizó la caída del empleo y se profundizó la desigualdad. También, porque la transformación tecnológica y las características de las actividades ganadoras dejarían en ridículo a quien las pronunciara.
Eso no impide que muchos funcionarios libertarios, empezando por el propio Mieli y su colosal ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sean acólitos de ese credo, pero sin animarse a llamarlo en público por su maldito nombre. Solo hay que escuchar y leer las razones que esgrimen en defensa de la sustitución de la industria nacional y la apertura total de las importaciones. Otra vez, una cuestión de tiempo y de políticas. La destrucción va mucho más rápido que la creación.
La sensibilidad de la dirigencia política y de los sindicalistas está a prueba para saber si es demasiado temprano o muy tarde. No será para todos igual, ni para todo. La CGT hizo un primer testeo y los dirigentes gremiales salieron conformes. Pero sin respuestas definitivas.
hoy están confundidos,La tentación populista del Presidente,Claudio Jacquelin,CGT,Javier Milei,Día del Trabajador,Conforme a,CGT,,Minuto a minuto. Javier Milei y sus medidas, en vivo: las repercusiones de la visita de Adorni al Congreso y la marcha de la CGT,,Desafío a Milei. La CGT cuestionó el rumbo económico, pero por ahora evita activar otro paro general,,Todos los cortes. El mapa de la marcha a Plaza de Mayo por el Día del Trabajador convocada por la CGT
POLITICA
Sicarios cibernéticos en el mar: la guerra electrónica que amenaza a la flota pesquera Argentina

Desde el 28 de febrero de 2026, los capitanes que intentan cruzar el Estrecho de Ormuz observan en sus pantallas de navegación algo que desafía toda lógica: supertanqueros que circulan sobre tierra firme, cargueros que atraviesan aeropuertos, buques que derivan a través de una central nuclear. No se trata de fallas técnicas aleatorias. Es el resultado de operaciones de interferencia satelital desplegadas por el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, que desde el inicio del conflicto con Estados Unidos e Israel convirtió ese corredor marítimo —por el que transita el 20% del petróleo y gas del mundo— en el primer escenario documentado de guerra híbrida marítima a escala masiva. Lo que ocurre allí no es una amenaza futura ni un escenario hipotético. Es el presente del ciberespacio marítimo. Y es exactamente lo que el capitán Jorge A. Frías, secretario general de la Asociación Argentina de Capitanes, Pilotos y Patrones de Pesca y presidente de la Fundación Centro de Estudios Superiores del Mar Argentino (FUNCESMAr), advirtió durante las Jornadas de Intereses Marítimos Argentinos celebradas en Mar del Plata: la flota pesquera argentina enfrenta las mismas vulnerabilidades, y el país carece todavía de un marco normativo que las contemple.

Los expositores organizaron el problema en torno a un marco de origen naval, hoy directamente aplicable al sector pesquero: información, tecnología y personas. La información es el activo estratégico. Las decisiones de navegación y de captura ya no dependen solo de la observación directa del capitán, sino de un flujo continuo de datos como el AIS ((Automatic Identification System, o Sistema de Identificación Automática) y entre otros, la trazabilidad blockchain.
En palabras llanas: la tecnología blockchain es una base de datos distribuida, en lugar de almacenarse en un único servidor central, la información se replica simultáneamente en miles de nodos (computadoras) conectados en red. En el sector pesquero, la trazabilidad blockchain permite registrar y verificar:
- Dónde y cuándo se capturó el pescado.
- Qué embarcación lo capturó y bajo qué licencia.
- La posición GPS del buque en el momento de la captura.
- La cadena de frío durante el transporte.
- El procesamiento en tierra y la distribución hacia los mercados.
Cada uno de esos datos queda grabado de forma permanente e inmutable en la cadena. En este punto aparece lo que el capitán Frías denominó «el problema del oráculo“: el blockchain garantiza que un dato no fue modificado después de registrado, pero no puede garantizar que ese dato fuera verdadero en el momento de ingresar. Si un buque pesca en una zona prohibida del Atlántico Sur y su GPS fue manipulado mediante spoofing (técnica de engaño digital que consiste en suplantar o falsificar una señal, una identidad o una fuente de información para que un sistema receptor la tome como legítima) para mostrar una posición falsa, ese dato falso queda registrado en la cadena con la misma solidez que uno verdadero. El certificado de origen resultante es formalmente impecable y sustancialmente fraudulento.

Es por eso que la integridad de la información satelital —y su protección frente a un engaño digital que se denomina spoofing— es la base sobre la que descansa todo el sistema de trazabilidad, por más robusto que sea tecnológicamente.
Según se advirtió en la exposición, cada sensor y cada sistema automatizado de las embarcaciones es también una puerta de entrada potencial para actores maliciosos, “los sicarios cibernéticos”, según Frías. La digitalización de puertos y buques convirtió al ecosistema pesquero en un objetivo de alto valor.
Los expositores destacaron que ante esta situación crítica, que ya es una realidad en el mundo, Argentina carece de un instrumento que articule de manera integrada la ciberseguridad, la actividad pesquera y la soberanía marítima. Y la manipulación de señales satelitales -el llamado “GNSS spoofing”- no es solo una amenaza a la navegación: es, según se planteó, una herramienta técnica para el blanqueo de pesca ilegal y el fraude en la certificación de origen, con implicancias directas sobre la soberanía argentina en el Atlántico Sur.

El Estrecho de Ormuz: laboratorio de guerra híbrida marítima
Una demostración palpable sobre las advertencias y recomendaciones que se realizaron en las jornadas sobre «La ciberseguridad marítima en la cadena de valor del sector pesquero», presentada por el Capitán Jorge A. Frías quedó al descubierto en el conflicto de Medio Oriente.
Tras los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán en la operación “Epic Fury”, el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica declaró el Estrecho de Ormuz “cerrado” y aplicó una estrategia de bloqueo que combina tres métodos simultáneos: ataques físicos con misiles, drones y lanchas rápidas; minado de la ruta de separación de tráfico oficial; e interferencia electrónica masiva sobre los sistemas de posicionamiento satelital. La combinación resultó más eficaz que cualquiera de esos métodos por separado.
El Institute for the Study of War calificó el mecanismo como un esquema de extorsión y advirtió que cualquier acuerdo que reconociera el control iraní sobre el estrecho constituiría un precedente con implicancias para el comercio global.

La guerra invisible a escala sin precedentes
La dimensión electrónica del bloqueo resultó tan disruptiva como la física. En las primeras 24 horas tras el inicio del conflicto, más de 1.100 buques en aguas de los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Omán e Irán sufrieron interferencias en sus sistemas de navegación satelital, según datos de la firma de inteligencia marítima Windward.
Los analistas vinculados a esa firma identificaron 35 clústeres de jamming activos de forma simultánea en la región. Los clústeres de jamming son zonas geográficas donde se concentran múltiples equipos o fuentes que emiten interferencias electrónicas de manera deliberada para bloquear o degradar señales de radiofrecuencia, especialmente las utilizadas por sistemas de navegación y posicionamiento como el GPS/GNSS.
La firma Lloyd’s List Intelligence documentó 1.735 instancias de interferencia GPS que afectaron a 655 buques solo entre el inicio del conflicto y el 3 de marzo. Los incidentes diarios escalaron de 350 al comienzo a 672 el 3 de marzo. Para el 7 de marzo, más de 1.650 embarcaciones habían experimentado interferencias en sus sistemas GPS y AIS en toda Asia Occidental, un incremento del 55% respecto a la semana anterior, según Windward.

De Ormuz al Atlántico Sur: la misma vulnerabilidad, otro escenario
Lo que la Guardia Revolucionaria iraní aplicó en el Estrecho de Ormuz no es una capacidad exclusiva de las grandes potencias militares. Es, precisamente, la advertencia que Frías llevó a Mar del Plata: los ataques cibernéticos contra el sector marítimo mundial crecieron un 300% entre 2019 y 2024, y la totalidad de los incidentes registrados en buques durante 2023 comprometió sistemas operativos críticos de navegación. La brecha entre el escenario del Golfo Pérsico y el del Atlántico Sur no es tecnológica. Es de conciencia y de preparación.

La exposición de Frías partió de una transformación que ya está en marcha en la flota argentina: la denominada “Pesca 4.0” incorpora sensores inteligentes, conectividad satelital permanente, inteligencia artificial para optimizar rutas, blockchain para la trazabilidad de los productos y sistemas automatizados que enlazan la embarcación con puertos, organismos de control y mercados internacionales. Esa misma arquitectura digital que multiplica la eficiencia es, al mismo tiempo, una superficie de ataque en expansión constante.
Un ecosistema hiperconectado con vulnerabilidades estructurales
El núcleo del problema reside en la convergencia entre dos tipos de sistemas que históricamente operaron de forma separada. Los sistemas IT —gestión comercial, comunicaciones satelitales, reportes regulatorios, trazabilidad— se integraron progresivamente con los sistemas OT, responsables del funcionamiento operativo del buque: el GPS, el AIS, las cartas electrónicas ECDIS (el sistema de navegación digital que reemplazó a las cartas náuticas en papel en los buques modernos); el control de máquinas, la propulsión y la cadena de frío. “Esa convergencia -explicó el capitán Frías-, es lo que habilita la eficiencia de la Pesca 4.0, pero también elimina el aislamiento que durante décadas protegió a los sistemas críticos. Un correo electrónico infectado o una contraseña comprometida pueden convertirse en la puerta de entrada al sistema de navegación de una embarcación”.

A esa vulnerabilidad estructural se suma una asimetría económica notable: un ataque que puede costarle al atacante apenas unos cientos de dólares tiene capacidad para paralizar una embarcación valuada en millones.
El desarrollo de la inteligencia artificial de frontera agrega una variable nueva: según se advirtió en la exposición, sus capacidades reducen la barrera técnica que antes limitaba a los atacantes menos sofisticados.

En estos caso, reforzaron los expositores, “la tecnología funciona como una espada de doble filo”. Cuanto más sofisticada, más frágil ante ataques dirigidos. La respuesta de mayor impacto y menor costo que propuso Frías es también la más simple: segmentar las redes operativas y administrativas para evitar que una intrusión en el área de gestión comercial escale hasta los sistemas de control de la embarcación.
Las personas constituyen el eslabón más crítico y el que no admite parches de software. Entre el 82% y el 95% de los incidentes exitosos comienzan con un error humano o una manipulación, no con un ataque técnico sofisticado. La paradoja del sector pesquero es que la misma conectividad satelital que acerca al tripulante con su familia lo expone durante las 24 horas como blanco de phishing, ingeniería social y chantaje digital. La respuesta exige formación obligatoria, principio de mínimo privilegio y una cultura de seguridad sostenida.

El ciberespacio como nuevo campo de batalla marítimo
Agencias de inteligencia y organismos de seguridad occidentales atribuyeron en los últimos años campañas de espionaje, sabotaje e interferencia electrónica a grupos vinculados con Rusia, China, Irán y Corea del Norte. Estos actores fueron señalados por operaciones destinadas a infiltrarse en infraestructuras críticas, interferir señales de navegación mediante técnicas de spoofing y jamming del GPS, realizar espionaje industrial, atacar puertos, empresas logísticas y redes de transporte marítimo, y obtener información estratégica sobre movimientos navales y comerciales. Ante la creciente competencia entre potencias, los buques mercantes dejaron de ser únicamente medios de transporte para convertirse también en blancos potenciales dentro de la disputa por el control de las rutas marítimas y de la información.
Para la Argentina, la amenaza más delicada es la manipulación deliberada de señales satelitales, el llamado GNSS spoofing. Esa técnica —la misma que el CGRI desplegó en el Estrecho de Ormuz— puede falsear la posición real de un buque y, además de poner en riesgo la navegación, facilitar el encubrimiento de actividades de pesca ilegal, el fraude en la certificación del origen de las capturas y afectar directamente el ejercicio de la soberanía en el Atlántico Sur.
Un llamado urgente de decisión
Uno de los mensajes centrales de la exposición apunta a desactivar una objeción previsible: la implementación de estas prácticas no requiere grandes inversiones iniciales. La higiene cibernética básica -segmentación de redes, formación del personal, protocolos mínimos de verificación de datos- genera un retorno significativo y constituye, se planteó, el punto de partida realista para la flota argentina.

Lo que sí exige la propuesta es una decisión política y gremial que integre en una única mesa de trabajo al Estado, industria y trabajadores dado que tienen un rol único e insustituible para liderar esta agenda: la oportunidad de comprometer a esa tríada en la defensa cibernética del mar argentino.
En la reunión de expertos que se realizó en Mar del Plata, se recordó que la Organización Marítima Internacional (OMI) incorporó desde enero de 2021 la gestión de riesgos cibernéticos dentro de los sistemas obligatorios de seguridad para los buques que navegan internacionalmente y una circular que aporta el marco técnico para identificar sistemas críticos y definir salvaguardias. Ambas normas son de aplicación obligatoria para los buques de bandera argentina en aguas internacionales.
Según el capitán Frías, la legislación de nuestro país, no obstante, carece de un instrumento que articule de manera integrada la ciberseguridad, la actividad pesquera y la soberanía marítima. La Ley 24.922 de Régimen Federal de Pesca no contiene disposiciones específicas de ciberseguridad para la flota ni para la cadena de valor, y el Acuerdo sobre Medidas del Estado Rector del Puerto no contempla la dimensión cibernética del monitoreo satelital de buques. El aporte normativo actual proviene de ordenanzas de la Prefectura Naval Argentina que, sugirió Frías, requerirán actualización.

Las propuestas de los especialistas
La exposición no se limitó al diagnóstico. Frías presentó una hoja de ruta con dos ejes: uno político-gremial y otro de capacitación.
La convocatoria incluye organismos nacionales como la Subsecretaría de Recursos Acuáticos y Pesca, la Agencia Nacional de Puertos y Navegación, los ministerios de Seguridad, Defensa y Relaciones Exteriores, la Armada Argentina, la Prefectura Naval, el INIDEP y el Consejo Federal Pesquero, junto con organismos internacionales como la OMI, la FAO, la OEA, Interpol y la ENISA.
El eje de capacitación se traduce en una propuesta institucional concreta: desde FUNCESMAr se impulsará el Seminario Internacional de Ciberseguridad Marítima para el Sector Pesquero, de modalidad híbrida y alcance internacional, con edición inaugural prevista para la segunda mitad de 2027.
El producto final del proceso será la primera Guía de Mejores Prácticas en Ciberseguridad para el Sector Pesquero argentino, además de un curso especializado que se incorporaría a la Diplomatura de Capitán de Pesca.
Frías finalizó su ponencia con una reflexión: “La ciberseguridad no es un costo: es una inversión en la integridad del producto argentino en el mundo”, afirmó al cierre de su exposición. “El mar no se pide prestado, se defiende. Y en el siglo XXI, defenderlo significa también defender sus datos, sus señales y su soberanía digital.”
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POLITICA
La ironía de Nigeria. El país donde el más rico gana 8000 veces más que el más pobres

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Nigeria es como el dios romano Jano: tiene dos caras. Una de ellas muestra que es la mayor economía de África, con gran crecimiento de su producto bruto interno (PBI) desde 2003, mientras que la otra exhibe que es el país que más pobres genera en el mundo.Solo dos datos bastan para reflejar ese contraste: su PBI total es de US$405.000 millones (más alto que el de Noruega), pero su PBI per cápita anual apenas llega a los US$1968 (la mitad que el de Sudán).
Según cifras del Banco Mundial, 110 de los 190 millones de habitantes de este país del África subsahariana viven en la pobreza; es decir, 60% de su población sobrevive con menos de un dólar diario. Se dice que el hombre más rico del país, Aliko Dangote, gana cada día 8000 veces más que lo que un compatriota pobre gastaría en sus necesidades básicas en un año entero.
Silvia Perazzo, magister en Historia y especializada en Historia de África Contemporánea, ratifica la paradoja nigeriana. «En términos macroeconómicos es el gigante africano, pero eso no se traduce en el bienestar y desarrollo de su población, porque no se distribuye la riqueza. Esa riqueza se origina principalmente en el petróleo y queda en manos de magnates locales e internacionales», explica la historiadora.
La vida diaria en este país, con capital política en Abuja y comercial en Lagos, no es fácil. Sulaimon Olanrewaju, editor de Negocios del Nigeria Tribune, cuenta a que aun los productos de primera necesidad son caros para la mayoría. «Muchas personas están sin trabajo, sobre todo los jóvenes, y eso los han reducido a un alto nivel de pobreza», relata.
Por otro lado, lo cierto es que las cifras de actividad en los últimos años fueron buenas, lo que le permitió arrebatar a Sudáfrica el título de mayor economía del continente. Tiene un crecimiento sostenido desde 2003, a un promedio de 4% anual, pero con picos de 11,3% en 2010 y 8,4 en 2009. Según señala Olanrewaju, hubo un bache en 2016, cuando se entró en recesión, pero en 2017 recobró la senda positiva.
La explicación de por qué los excelentes datos macroeconómicos no se derraman en la población hay que buscarla en un cóctel nocivo de falencias políticas y económicas. «Yo creo que siempre la política condiciona a la economía y en el caso nigeriano eso se puede ver de forma nítida», analiza Perazzo.
Los condicionamientos políticos, según detalla Perazzo, son los siguientes: 1) hay una democracia muy débil, instaurada recién en 1999; 2) la calidad democrática es baja (elecciones poco claras, entre otras cosas) y 3) existe un altísimo nivel de corrupción (en el índice de percepción de la corrupción de Transparency International está 144 entre 180 países).
En tanto, los problemas económicos estructurales son dos: 1) es una economía que no está diversificada y depende mucho del petróleo (produce 2 millones de barriles diarios y el sector representa 65% de los ingresos del Estado) y 2) carece de desarrollo tecnológico y digital, porque gran parte de su matriz productiva no está adaptada a los cánones de la cuarta revolución industrial.
Perazzo remarca que los efectos de no tener una economía diversificada son una alta inflación constante (12,5% anual en 2018), enorme desempleo y elevado nivel de endeudamiento (su deuda asciende a US$94.350 millones. «Desde la independencia, Nigeria es un país endeudado», destaca la especialista.

En tanto, el daño de la corrupción enferma a la vaca lechera, el petróleo. «Hay mucho robo y se vende en negro, con la participación de todos los estamentos estatales. Es increíble: pinchan las tuberías para extraer el petróleo con mangueras y después lo comercializan. Encima, Nigeria no tiene tecnología adecuada para su extracción y refinamiento, por lo que tiene que recurrir a empresas extranjeras o a la compra de tecnología foránea, lo que limita la ganancia», dice Perazzo.
Asimismo, Olanrewaju comenta que otro gran problema que enfrenta la economía de su país es la mala generación de electricidad. «Eso hace que nuestra productividad sea baja. Las empresas deben generar su propia electricidad y esto aumenta su costo de producción. Como resultado, no pueden competir a nivel mundial ni pueden optimizar sus procesos», afirma.
Además de todas estas razones, hay otros dos males que condicionan lo político y lo económico: 1) el terrorismo en el norte, con el grupo islámico Boko Haram y 2) la represión de la piratería en el golfo de Guinea que baña sus costas (que incluye robo de petróleo y secuestro de personas, entre otros delitos), que también quita gran parte del presupuesto. «Ambas cosas obligan a que gran parte del presupuesto deba ir a defensa, en lugar de destinarse a educación, ayuda social o mejora de las condiciones laborales», subraya Perazzo.
Como lo demuestran «Las águilas verdes», su seleccionado nacional de fútbol, Nigeria es el país del eterno contraste: en la cancha, es temible a la hora de atacar, pero inocente al momento de defender; en economía, es un gigante generador de divisas, pero un pésimo distribuidor de la riqueza. Quizás, el tirón de orejas de las Naciones Unidas impulse un cambio, que será tanto o más importante que su independencia, lograda en 1960.
Carlos Manzoni,LA NACION,Política
POLITICA
Lavado de activos: dictaron una nueva prisión domiciliaria para el exsenador Edgardo Kueider en Paraguay

El exsenador Edgardo Kueider y su pareja, Iara Guinsel, enfrentan desde este miércoles una nueva medida de prisión preventiva en Paraguay, dictada en el marco de la investigación por lavado de activos.
La resolución se suma a la condena que recibieron días atrás por contrabando en grado de tentativa que se cumplirá con arresto en domicilio.
El juez de Garantías Humberto Otazú resolvió otorgarles la prisión domiciliaria al considerar que ambos imputados carecen de arraigo en territorio paraguayo por tratarse de extranjeros. La medida incluye la prohibición de cruzar la frontera sin autorización expresa del juzgado.
Kueider y Guinsel se encuentran alojados en un departamento ubicado en la localidad de Luque, a unos 11 kilómetros de Asunción.
La causa por lavado de activos se originó a partir de la detención de Kueider y Guinsel el 4 de junio de 2024 en el puente de la Amistad, en la frontera con Brasil, cuando portaban 200 mil dólares en efectivo sin declarar. Esa intervención derivó primero en una imputación por tentativa de contrabando, que culminó con una condena de dos años de prisión condicional.
Posteriormente, las fiscales Luz Guerrero y Verónica Valdéz impulsaron la acusación por lavado de dinero, al entender que los fondos de origen ilícito habrían ingresado a Paraguay y se habrían blanqueado a través de operaciones inmobiliarias.
En junio pasado, el juez penal de Garantías Rodrigo Estigarribia dispuso el embargo de seis departamentos y cocheras ubicados en el edificio Innova Las Mercedes, en Asunción. El magistrado fundamentó la medida en la necesidad de asegurar la eventual reparación del daño.
La condena a Kueider
El 13 de julio pasado, la Justicia paraguaya condenó a Kueider a dos años de prisión en suspenso al hallarlo culpable de tentativa de contrabando de dinero. Guinsel recibió una pena menor, de un año y 10 meses de arresto en suspenso, como coautora del delito.
En esa oportunidad Kueider hizo uso de la palabra y se declaró inocente antes de la sentencia: “No corresponde pedir disculpas por un delito que no cometí”.
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El exdirigente entrerriano, que fue senador aliado a La Libertad Avanza y tuvo pasado vinculado al kirchnerismo, aseguró que es víctima de una “feroz persecución política” y defendió la inocencia de su secretaria Guinsel.
El proceso judicial se originó el 4 de diciembre de 2024, cuando ambos fueron detenidos en el Puente Internacional de la Amistad, que une Foz de Iguazú (Brasil) con Ciudad del Este (Paraguay). Allí, autoridades aduaneras hallaron en el auto en el que viajaban 211.000 dólares, 3,9 millones de pesos argentinos y 646.000 guaraníes no declarados.
Edgardo Kueider, Paraguay, LAVADO DE ACTIVOS
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