POLITICA
Demasiado temprano o muy tarde, el dilema de la CGT

En política, el sentido de la oportunidad lo es casi todo. Para el éxito o el fracaso. Los dirigentes sindicales lo saben como pocos y han mostrado durante décadas un olfato hipersensible para captar el momento político y el humor social para acordar o para confrontar.
Pero hoy están confundidos y este jueves solo lograron despejar algunas incógnitas básicas como para advertirle al Gobierno que “se acabó la paciencia” y prometer, sin precisiones, “medidas mucho más fuertes”. Sin atreverse a pronunciar la amenaza extrema del paro general, que demandaban muchos de los presentes y al que en otras épocas no tan lejanas la CGT recurría casi por defecto.
Fue una demostración de que, aún ante la masividad de la protesta, el sensor de climas políticos y humores sociales de los sindicalistas ha dejado de ser infalible hace mucho. Por distancia del objeto a medir y por los cambios en el ecosistema, incluida la debacle y la atomización peronista, que permitió la llegada al poder de una fuerza ubicada en sus antípodas (económicas).
Por eso, la manifestación tuvo por propósito hacer algo más que una demostración de fuerza y de malestar frente al gobierno de Javier Milei y sus políticas económicas y laborales. Fue también un laboratorio para medir qué plafón tiene una profundización de la disputa y qué capacidad conservan organizaciones sindicales tradicionales como vehículo de oposición al oficialismo.
La pregunta crucial que procuraron empezar a develar los dirigentes cegetistas con el acto de este jueves es si es demasiado pronto o muy tarde para estas acciones y para iniciar una escalada, que los dirigentes llaman plan de lucha, con parada central en el paro general.
El clima social, si se lo considera de forma estática, le viene dando y le dio a los gremialistas una respuesta positiva (aunque muy germinal) para profundizar las protestas, pero también que tienen mucho camino por correr y que deberían sumar a otros actores para poder canalizar el malestar creciente. Especialmente, para llegar a una masa fragmentada de desencantados y resignados, que aún así prefieren esperar para salir a reclamar o para romper con el Gobierno. Eso sin ninguna certeza de que, aunque se profundice el malhumor, los descontentos no canalicen sus emociones por otro lado. O por ninguno y prefieran seguir desenchufados.
El problema para los dirigentes de la CGT es que el universo en el que debe encontrar respuestas no es unidimensional y ellos suele tener una inclinación hacia la monofocalidad. Trabajadores eran los de antes.
Es ese un problema mayor para un sindicalismo que, además, padece crisis de liderazgo y de representación, que este jueves volvieron a quedar expuestas. Saúl Ubaldini o Hugo Moyano son figuras prehistóricas. Ninguno excede los estrechos márgenes en los que cada uno se mueve. Lo demostraron el perfil de los asistentes al acto, que era mayoritariamente de militantes, así como la fragmentación y las disputas internas por el poder como por el rumbo a tomar entre la dirigencia, que son y resultaron inocultables. Los testimonios recogidos por los movileros fueron suficiente muestra.
A eso se suma que el prolongado aburguesamiento de muchos dirigentes que hicieron de muchos gremios empresas cuasiprivatizadas llevó a que algunos de sus intereses o problemáticas particulares entren en colisión con los de sus representados. Y ni hablar con los del resto de la sociedad. Los motivos que permitieron firmar acuerdos salariales por porcentajes que están por debajo de la inflación son un buen ejemplo de esos conflictos de intereses entre dirigentes y dirigidos o de la acotada capacidad de negociación sindical en estos tiempos de transformación y de vigencia del rechazo al pasado. Todo no se puede. La paritaria del gremio de los camioneros, del siempre combativo (en apariencias) clan Moyano, es un caso testigo.
El documento de la CGT leído desde el palco reafirmó así un intento de ampliar la base de sustentación y conectar con algo más que el universo de la militancia sindical y política opositora, al hacerse eco de una diversidad de reclamos y preocupaciones de índole económica y social (empleo, ingresos, derechos laborales. Tanto como dejó expuestas las inconsistencias, la fragilidad política y dificultad para aunar demandas y convertirlas en banderas mayoritarias y unificadoras.
En este laberinto, la primera conclusión que se llevó la cúpula cegetista es que la manifestación de este jueves alcanzó el piso mínimo de masividad necesario para mostrar los dientes y poder amenazar con una escalada.
También los dirigentes pudieron comprobar que su capacidad para representar el creciente malestar social es acotada, no solo al mundo de los trabajadores formales, que representan, apenas, la mitad del total de los asalariados del país.
En este contexto, el sentido de la pregunta sobre la oportunidad de la protesta y las perspectivas para profundizarla adquiere más valor cuando la variable central a tener en cuenta es una incógnita mayúscula y tiene que ver con la dinámica de la macroeconomía, su impacto en la microeconomía y sus consecuencias sociales e individuales.
¿Demasiado tarde o demasiado temprano? Cuando el que contesta la pregunta es el Gobierno, la respuesta es que a los dirigentes sindicales y sociales opositores se les está pasando la hora, porque lo peor ya fue y se viene un cambio de tendencia. “Los mejores 18 meses”, diría Toto Caputo, quién alguna vez también prometió brotes verdes y no en sus cuentas de inversiones personales.
Una encuesta de Management & Fit (M&F) conocida ayer enciende muchas luces de alarma, pero también deja margen para sostener algunas ilusiones mileístas y no habilita a darle carta blanca a opositores frontales. Aun cuando en general los resultados son tan críticos para el Gobierno como los que mostraron los índices de confianza de los consumidores y de confianza en el Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella, que tuvieron caídas récord este mes.
Puestos frente a la variable continuidad o cambio de cara a las próximas elecciones, poco más de la mitad de los encuestados dijeron que preferían un cambio, pero casi un 43% se inclinó por la continuidad de lo que hoy hace y representa el Gobierno, aunque con algunas modificaciones. Mucho para este contexto complicado.
Dada la atomización extrema que hoy muestran los opositores y el hecho de que la situación actual es, según esa encuesta, la más difícil desde que asumieron los libertarios, con eso números Milei podría ilusionarse todavía con su reelección. Un horizonte que muchos de los propios ya ponen entre signos de interrogación cuando hace apenas un mes deban por hecho. Demasiado temprano, pero puede servir para sostener la esperanza. Tanto como para equivocarse.
Un estudio sobre conversaciones en redes de la consultora Methodo abona lo que surge de la encuesta de M&F en cuanta a matices y hasta aparentes contradicciones que expresa la sociedad.
“El Presidente mantiene la centralidad, pero pierde volumen. El nivel de negatividad de la performance digital de Milei está en el peor momento desde que asumió. De todas maneras, resultan sorprendentes los índices de positividad que alcanza cuando se contempla la combinación de una economía que incomoda a la sociedad, los escándalos de corrupción que lo salpican y se sostienen, y una inflación en alza que funciona como una contraindicación para aquellos que querían creer”, explica el politólogo Patricio Hernández, director de Méhodo.
Lo cierto es que, a juzgar por los resultados de la inmensa mayoría de las encuestas, la caída de imagen del Gobierno y de Milei se ha convertido en una tendencia que no tiene freno desde hace cinco meses, muy poco después del triunfo libertario en las elecciones legislativas nacionales.
La subestimación del efecto salvataje trumpista y la sobrestimación de sus propios logros por parte de Gobierno a la hora de explicar el triunfo electoral de 2025 podría ser a un grave error de diagnóstico. Ahora y sobre todo en los próximos meses.
El reconocimiento y la adhesión a la gestión y las políticas mileístas no son unívocos ni tan férreos aún entre quienes votaron las listas violetas como creen en la Casa Rosada. Pero Milei sigue jugando solo en la cancha y todavía en los vestuarios visitantes no asoma nadie con atributos para desafiarlo con éxito. Por ahora. También eso podría inducir al error de previsiones y de praxis.
Al respecto, vale considerar la respuesta a la pregunta sobre la premura o la demora de la protesta sindical que proviene de un creciente número de economistas no oficialistas, pero tampoco opositores, y de cientistas sociales. Va en sentido contrario a lo que se contesta en la Casa Rosada y el Palacio de Hacienda.
Aun cuando mejoren o dejen de caer algunos indicadores macro (lo que muchos pronostican), nadie se anima a vaticinar que en los próximos meses la calidad de vida de la gran mayoría de los argentinos y, principalmente, de los asalariados (privados y estatales) vaya a elevarse. Con el agravante de que estos comprueban cuanto y cómo mejoró la vida de varios funcionarios de primera línea, empezando por el jefe de Gabinete, Manuel Adorni. Miembros destacados de un gobierno que venía a terminar con los privilegios de la función pública. Una cachetada sobre pieles sensibilizadas.
En la encuesta de M&F, en línea con otras recientemente publicadas, la corrupción volvió a instalarse en podio de los problemas del país, aunque rodeada de cuestiones de índole económica, como el aumento de precios, que volvió al primer lugar, y el empleo, que se mantiene firme en el tercer escalón.
En las redes sociales, donde el mileísmo ha dicho que se considera local, no es diferente, según el relevamiento de Méthodo. “La crisis económica se metió en la conversación digital. Esto es una novedad en la actualidad, cuando rigen la imagen y el hedonismo. En las redes la gente suele mostrar su costado más aspiracional o exitoso y, sin embargo, el nivel de menciones sobre déficits personales que los ciudadanos están atravesando está en los niveles más altos de los últimos tres gobiernos”, advierte Hernández.
La voz del economista Alfonso Prat Gay resonó en estos días precisamente por señalar que ”no hay programa económico que enamore si no genera empleo y producción». Y del desamor al rechazo puede haber un solo paso.
El Gobierno ya ha dicho hasta el cansancio que esos dos ítems no son asunto de su incumbencia directa, sino que serán la consecuencia de sus políticas macroeconómicas. La orientación del modelo permite avizorar que aún cuando tenga éxito no necesariamente irán de la mano, sino que pueden ir muy desacoplados, al menos por mucho tiempo, advierten numerosos economistas, incluidos profesionales respetados por el Gobierno, como Ricardo Arriazu.
Una remake de la noventista teoría del derrame no sólo es impronunciable por su fallido antecedente: el menemismo empezó su final cuando se cristalizó la caída del empleo y se profundizó la desigualdad. También, porque la transformación tecnológica y las características de las actividades ganadoras dejarían en ridículo a quien las pronunciara.
Eso no impide que muchos funcionarios libertarios, empezando por el propio Mieli y su colosal ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, sean acólitos de ese credo, pero sin animarse a llamarlo en público por su maldito nombre. Solo hay que escuchar y leer las razones que esgrimen en defensa de la sustitución de la industria nacional y la apertura total de las importaciones. Otra vez, una cuestión de tiempo y de políticas. La destrucción va mucho más rápido que la creación.
La sensibilidad de la dirigencia política y de los sindicalistas está a prueba para saber si es demasiado temprano o muy tarde. No será para todos igual, ni para todo. La CGT hizo un primer testeo y los dirigentes gremiales salieron conformes. Pero sin respuestas definitivas.
hoy están confundidos,La tentación populista del Presidente,Claudio Jacquelin,CGT,Javier Milei,Día del Trabajador,Conforme a,CGT,,Minuto a minuto. Javier Milei y sus medidas, en vivo: las repercusiones de la visita de Adorni al Congreso y la marcha de la CGT,,Desafío a Milei. La CGT cuestionó el rumbo económico, pero por ahora evita activar otro paro general,,Todos los cortes. El mapa de la marcha a Plaza de Mayo por el Día del Trabajador convocada por la CGT
POLITICA
El PJ cree que la situación de Adorni desgasta al Gobierno pero no es capitalizada por la oposición

“Lo que está pasando con Adorni solo le pica más el boleto al Gobierno, pero no beneficia al peronismo. Sirve para que los que lo votaron de desencanten más con lo que están haciendo”. Sencillo, pero al hueso, la frase de un senador nacional del peronismo da cuenta del pensamiento que atraviesa a la oposición por estas horas traumáticas para el Gobierno.
Las explicaciones del Jefe de Gabinete no convencieron a nadie. Ni a los propios ni a los rivales. Ni a los militantes de la causa libertaria ni a sus compañeros ministros, que no hicieron demasiados esfuerzos para cerrar filas y realizar una defensa compacta de un funcionario al que Javier Milei considera intocable.
En el PJ son realistas y nadie considera que el ruido sin fin que atormenta a Adorni, por la inconsistencia de sus explicaciones patrimoniales, puede beneficiarlos. “Nosotros tenemos que ordenarnos. Mientras tanto, todo nos pasa por al lado”, se sinceró un legislador del interior. No hay ganancias, pero si hay alivio. El foco no está puesto en la interna justicialistas, sino en los conflictos del oficialismo.
En la oposición advierten que las últimas explicaciones de Adorni lo complicaron más de lo que ya estaba. Su discurso solo puede ser una buena salida legal, pero no tiene la credibilidad política suficiente para dar una batalla dialéctica en el campo de batalla de la comunicación, que supo ser el terreno cómodo por donde deambulaba el ex vocero. Esa historia ya quedó sepultada en el pasado.
“Con esto se consolida el desgaste del gobierno. Esto le importa a la gente porque el bolsillo está mal, porque la economía está mal. Pero esto al peronismo no le sirve”, reflexionó uno de los referentes más importantes que tiene la oposición.
En gran parte del justicialismo adhieren a la hipótesis de que lo único que mueve el amperímetro de la percepción social es la economía doméstica. Y que cuando eso no está bien, los casos donde hay indicios de corrupción o de comportamientos amorales, golpean con más fuerza sobre la gestión.
Sin embargo, hay una creencia compartida de que en este momento el Gobierno “se está desangrando” y que lo que está haciendo el jefe de los ministros “es un papelón total”, porque sus explicaciones “rozan el absurdo y son poco creíbles”. Son pocos los que dicen a viva voz que Adorni se tiene que ir del Gobierno. No hay un reclamo masivo de renuncia, pero sí la decisión de marcar las incongruencias o mentiras de su relato.
El peronismo presiona para cercarlo con una moción de censura o, directamente, un llamado a interpelación. Va a buscar asfixiarlo en el Congreso y contarle las costillas. Sobre todo porque nadie que pertenece al mundo de la política tradicional, logra entender cómo el ministro sigue teniendo tanta banca por parte de los hermanos Milei.

En este caso no hay un gobierno defendiendo al ministro más preciado del Presidente. Ni tampoco un oficialismo consustanciado con la situación. No existe una defensa irrestricta de los ministros. No hay voceros que lo puedan defender con argumentos. Entonces, en ese punto débil que se divisa la distancia, el PJ trata de hacer mella para derruir el relato libertario. “Son todo lo que dijeron que no son”, sostienen en el peronismo.
La oposición trata de manejar el momento de crisis política de su adversario con absoluta cautela. No quieren hacer un paso de más porque saben que a ellos no les sobra la credibilidad. Pero, en esta vuelta, salen completamente ilesos de la trifulca. El futuro de Adorni es incierto. El del peronismo, no. Tienen un blanco de ataque que les brindó argumentos para solidificar una postura y al que le apurarán, con absoluta frecuencia, en los días que están por venir.
POLITICA
El juicio por los gasoductos adjudicados a Odebrecht quedó a un paso del veredicto

El Tribunal Oral Federal N° 2 fijó el martes 23 de junio la audiencia de últimas palabras de los imputados en el juicio por presuntas irregularidades en la licitación de las obras de segunda ampliación de los gasoductos Transportadora Gas del Norte (TGN) y Transportadora Gas del Sur (TGS), adjudicadas a la constructora brasileña Odebrecht entre 2006 y 2008.
Una vez finalizada esa instancia, el tribunal anunciará durante la misma jornada el horario en que dará a conocer el veredicto.
El proceso tiene su origen en investigaciones iniciadas hace casi dos décadas a partir de la causa por sobornos de la empresa sueca Skanska.
La causa investiga el presunto direccionamiento en la contratación de las obras. Según la acusación fiscal, el entonces ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, habría creado el marco normativo necesario y delegado facultades en funcionarios del área de Energía para confeccionar un procedimiento “a medida” de Odebrecht.
Entre las medidas adoptadas se incluyó la creación de fondos fiduciarios para financiar las ampliaciones, con aportes obligatorios de los grandes usuarios de gas, y una reglamentación que permitía al adjudicatario seleccionar proveedores de bienes y servicios según su propio criterio.
El fiscal federal Diego Luciani sostuvo que todo el proceso se enmarcó en la declaración de emergencia económica y energética vigente en ese período.
Luciani aseguró que hubo un “un claro e inadmisible direccionamiento hacia la empresa Odebrecht, en una contratación pública de enorme envergadura. Estamos hablando de la ampliación de capacidad de transporte de gas de la República Argentina entre los años 2006 y 2008; estamos hablando de una inversión del Estado argentino que supera los 2.300 millones de dólares”.
“Se organizó este desvío negocial al amparo de una compleja ingeniería burocrática. Esto, en definitiva, permitió a los acusados sortear controles ineludibles e indispensables para una obra pública de la magnitud de lo que implica obviamente la ampliación de la red troncal de gasoductos de un país”, aseguró el fiscal.
Los imputados son Julio De Vido, el exsecretario de Energía, Daniel Cameron, el exsubsecretario de Combustibles, Cristian Folgar, el exvicepresidente de CAMMESA, Luis Beuret y el exsubgerente de esa compañía, Julio Armando Bragulat.
La fiscalía solicitó cuatro años de prisión para De Vido y Cameron, tres años y seis meses para Folgar y Beuret, y la absolución de Bragulat por considerar que no se acreditó su participación en los hechos.
Durante los alegatos, las defensas reclamaron la absolución de todos los acusados. La defensa de De Vido cuestionó lo que calificaron como “retórica fiscal estigmatizante” y afirmaron que las decisiones se adoptaron dentro del marco normativo vigente en un contexto de emergencia energética.
Los representantes de Cameron y Folgar sostuvieron que no se probaron sobreprecios, sobornos ni un direccionamiento efectivo de las contrataciones. La defensa de Beuret argumentó que su asistido se limitó a cumplir instrucciones de la Secretaría de Energía para garantizar el abastecimiento de gas destinado a la generación eléctrica, mientras que la de Bragulat planteó la falta de elementos que justifiquen su inclusión en la causa.
El juicio oral, que tramita ante el TOF 2, ingresa así en su etapa final. El tribunal deberá resolver si las conductas investigadas configuran el delito de negociaciones incompatibles con el ejercicio de la función pública o si, como sostienen las defensas, se respetaron los procedimientos legales aplicables en un período de crisis energética declarado por el Estado.
Odebrecht, juicio, Justicia
POLITICA
“Campaña permanente”: Bullrich profundiza su autonomía y expone la necesidad de los Milei por sostenerla

“Con Patricia no alcanza, sin Patricia no se puede”, ilustró ayer, con cierto grado de humor por la alusión a Cristina Kirchner, un importante referente libertario. “Ni en pedo se va Patricia”, agregó, poco sutil, un alto funcionario de la Casa Rosada, dos horas después de que Patricia Bullrich volviera a desmarcarse de la bajada de línea de los Milei sobre Adorni
En la Casa Rosada ratifican a la ex PRO por pura necesidad de retener el voto huérfano amarillo que acaparó Milei, y en el entorno de la propia titular del bloque de La Libertad Avanza en el Senado la sienten intocable. Están convencidos no sólo de que no se va, sino que su figura es de alta importancia para el Gobierno, donde tiene una libertad de acción quizás inédita en el celoso y estricto reinado de Karina Milei.
De hecho, aseguran con confianza, Bullrich mantendrá intacto su esquema de “campaña permanente”, con frecuentes mensajes, tuits y spots para sacar provecho de los momentos políticos -aunque compliquen al Gobierno, como en el caso de la respuesta a Adorni. También tiene previstos viajes al interior: uno de los próximos es a Santa Fe, viene de Mendoza y Chile, y planea una nueva actividad en CABA. Y, sobre todo, sin consultar sus pasos y planes a nadie que no integre el círculo bullrichista.

Bullrich participa de la mesa política del Gobierno como una más, por debajo del liderazgo de Karina Milei y del propio Adorni, al que fustiga por su causa por supuesto enriquecimiento ilícito cada vez que tiene oportunidad. De hecho, ayer estuvo en la más reciente edición de esa instancia de decisiones que comanda el jefe de Gabinete a pesar de que minutos antes había emitido declaraciones contra Adorni y su falta de “ética”. Pero en paralelo Bullrich mantiene vigente, semana a semana, su propia instancia de decisiones estratégicas.
La mesa política de Patricia Bullrich se reúne todas las semanas, sin falta, y actúa en modo de “campaña permanente”, tenga o no un rumbo claro hacia un cargo específico. Está integrada por su Director de Comunicaciones y vocero histórico, Carlos Cortés, el ex diputado nacional Gerardo Milman y actual Damián Arabia, y el legislador porteño Juan Pablo Arenaza, junto al asesor en estrategias digitales, funcionario en el Ministerio de Seguridad, Lucas Palatnik, entre otros.
Esa mesa, por caso, diseñó el video con la canción “Se dice de mí” que difundió Bullrich en sus redes el lunes, y que cayó como un balde de agua fría en el karinismo, porque fue registrado como evidencia cabal de que Patricia coquetea con la posibilidad de presentarse como candidata a la Presidencia a pesar de que Milei ya manifestó sus intenciones de buscar la reelección y la quiere como jefa de Gobierno de la Ciudad. En el bullrichismo, en cambio, ven bien que la karinista Pilar Ramírez se quede con CABA. “Sería lo natural”, deslizan, mientras los libertarios niegan que esa sea una opción real.
Cuentan que fue “Gerry” Milman quien le susurró al oído y envalentonó a Bullrich con la posibilidad de apuntar nuevamente a la Presidencia, aunque en su entorno aseguran que no hay ninguna intención de su parte en ese sentido. Además, ella “no necesita que la convenzan de nada”, dicen.

Bullrich está en boga desde que se plantó con Adorni, se envalentonan en su círculo, donde la miden prácticamente todas las semanas. Subió en las encuestas, recibe más invitaciones a eventos, y el nivel de atención que recibe en los medios y las redes es exponencial. De todas formas, en un ejercicio de realismo, algunos de los que trabajan con ella desde hace décadas no se dejan endulzar. “Ella tiene picos, pero también bajones. Y en general está estable. Pero nunca se va a la B”, dijo un colaborador.
El mencionado video con la versión de “La Joaqui” de la mítica canción de Tita Merello fue el segundo del año en tono de spot de campaña. En el verano, Patricia Bullrich había lanzado uno similar, con el tema Vogue, de Madonna, por la reforma laboral.
Ella y su equipo están abocados a la misión de que la tarea legislativa, que los políticos con ambiciones de liderazgo evitan, no apague a Bullrich. “En un lugar donde hay riesgo de transformarte en un dinosaurio hay que ser creativo”, deslizan. Pero se muestran confiados en su voluntad, férrea y diaria, de mantenerse en el centro de la escena, aunque le cueste ganar enemigos en el propio Gobierno. Por el momento, esos enconos internos en su contra están latentes, pero bien disimulados.
Sin ir más lejos, el Presidente le publicó ayer una dedicatoria por su cumpleaños número 70, a pesar de que todo el Gobierno daba por sentado que la senadora volvería a caerle a su protegido Adorni. Y una vez concretada la crítica de Bullrich, Karina Milei redobló las demostraciones de cariño, con una foto de Bullrich frente a una torta de cumpleaños en la mesa política. “Debatimos la agenda legislativa que tenemos por delante en una nueva reunión de la mesa política. Y no pasó desapercibido el cumpleaños de Patricia .¡FELIZ CUMPLE PATO!!“, escribió la secretaria general de la Presidencia.
Cumpleaños,Celebración,Mujer,Globos,Pastel,Setenta,Alegría,Fiesta,Velas,Argentina
ECONOMIA2 días agoLa advertencia del economista más escuchado por Milei: «Si Argentina tiene éxito, va a ser cara»
POLITICA1 día ago“Me parece una vergüenza”: la dura crítica de Victoria Villarruel a la declaración jurada de Manuel Adorni
POLITICA2 días agoManuel Adorni y su esposa decidieron acogerse al régimen de “inocencia fiscal” aunque aseguran que no declararán dólares

















