ECONOMIA
Digi y Movistar sumaron más de 90.000 líneas móviles netas en febrero Por EFE
Madrid, 13 abr (.).- Los operadores y ganaron más de 90.000 líneas de telefonía móvil netas el pasado mes de febrero, en un contexto en el que MasOrange, y los operadores virtuales las perdieron.
De este modo, Digi ganó 71.007 líneas móviles, mientras que Movistar 21.830, según los datos que ha dado a conocer este lunes la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC).
El que más líneas netas perdió el pasado febrero fue MasOrange con 60.615, seguido de Vodafone España, con 31.530 y por los operadores virtuales, con 692.
Se portaron 523.520 números móviles, un 2,8 % más que en el mismo mes del año anterior.
El mes de febrero cerró con 62,54 millones de líneas móviles activas, con una penetración de 126,2 líneas por cada 100 habitantes, un punto más que hace un año.
MasOrange tiene 41 % de cuota de mercado, seguido de Movistar, con el 26 %; de Vodafone, con 19 % y de Digi, con 12 %. Conjuntamente los cuatro tienen una cuota superior al 98 %.
56,3 millones de líneas en febrero, un 3,1 % más que en 2025
En cuanto a la banda ancha móvil minorista, se contabilizaron 56,3 millones de líneas, lo que supone un crecimiento del 3,1 % interanual.
En cuanto a la banda ancha fija, ésta sumó en febrero 56.344 nuevas líneas, hasta los 19,63 millones, con una penetración de 39,6 líneas por cada 100 habitantes (frente a 38,4 hace un año).
Movistar, Vodafone y Masorange concentraron el 81,7 % del total de líneas de banda ancha fija. Si se añade Digi, la cuota se eleva al 95,3 %.
Las líneas fijas cayeron en 12.003 líneas en febrero, hasta los 17,6 millones
En febrero se portaron 104.180 números fijos, un 3,4 % menos que en el mismo mes de 2025.
ECONOMIA
Federico Domínguez: “El superávit fiscal es la política social más efectiva que tuvo Argentina en décadas”

La caída del 1,5% de la actividad económica en abril, medida por el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), volvió a poner sobre la mesa los interrogantes sobre la velocidad de la recuperación. En ese contexto, el analista financiero Federico Domínguez analizó en Infobae al Regreso el escenario económico, defendió el rumbo fiscal del Gobierno y sostuvo que el principal desafío sigue siendo consolidar la estabilidad macroeconómica sin perder de vista el impacto social de la transición.
Durante la entrevista con Gonzalo Aziz, Diego Iglesias, Malena de los Ríos, Matías Barbería y Gustavo Lazzari, Domínguez afirmó que “el superávit fiscal es la política social más efectiva que tuvo Argentina en décadas” y sostuvo que las principales variables económicas muestran una mejora respecto del inicio de la gestión de Javier Milei.
Según explicó, desde diciembre de 2023 el Gobierno logró reducir la pobreza, mejorar algunos indicadores sociales y ordenar las cuentas públicas. “Bajaste la pobreza del 54 al 28, la pobreza infantil, tenés superávit fiscal, bajaste la deuda consolidada y estás construyendo sobre bases firmes”, resumió.
El impacto de la demanda de dinero
Para Domínguez, uno de los factores que limitó el crecimiento durante los últimos meses fue la fuerte caída de la demanda de pesos registrada el año pasado, especialmente durante el proceso electoral.
“Los argentinos, frente al miedo de que pudiera sufrir el programa económico o hubiera un regreso del populismo, dijeron: ‘No queremos pesos’. Eso obligó al Gobierno a absorber liquidez, elevó las tasas de interés y terminó resintiendo la actividad económica”, explicó.
Aun así, consideró que el escenario de mediano plazo continúa siendo favorable. Recordó que el Producto Bruto Interno creció 4,4% el año pasado y destacó que la mayoría de los organismos internacionales proyectan una expansión de entre 3% y 4% para este año.
En ese sentido, sostuvo que, si se mantiene el orden fiscal, avanza la desregulación y continúa la apertura económica, “Argentina puede duplicar sus exportaciones en cinco o seis años”.
Domínguez también reconoció que la mejora no alcanza de la misma manera a todos los sectores de la economía y que la transición genera costos.
“No podés arreglar ochenta años de populismo en dos años”, sostuvo, aunque insistió en que la tendencia general es positiva. Señaló que actividades como los hidrocarburos, la minería y el agro están liderando la recuperación, especialmente en el interior del país, pero admitió que esos beneficios tardan en trasladarse al resto de la economía.
“El tiempo que tarda en girar esa rueda es mucho y hay gente que no tiene tanto tiempo para esperar”, reconoció.
La discusión derivó hacia la situación de las pequeñas y medianas empresas y de la industria del conurbano bonaerense, dos de los sectores que todavía muestran mayores dificultades. Frente a ese escenario, el analista aseguró que el margen de acción del Gobierno nacional desde el frente fiscal es limitado y reclamó un mayor compromiso de provincias y municipios.
“Las provincias siguen masacrando con Ingresos Brutos, que se acumulan en toda la cadena productiva, y las tasas de Seguridad e Higiene son delictivas. Ese esfuerzo tiene que ser compartido”, planteó.
Consultado por la lenta recuperación de la inversión privada y del empleo formal, pese a la desaceleración de la inflación, Domínguez atribuyó parte de esa situación a la incertidumbre que atravesó el año electoral.

“Las decisiones de inversión se toman con meses de anticipación. La volatilidad política impactó sobre los proyectos futuros y también hubo un anticipo de importaciones de bienes de capital por expectativas de una suba del tipo de cambio”, explicó.
Respecto de las preocupaciones sociales por el empleo y el poder adquisitivo, consideró que todavía existen sectores que atraviesan dificultades, aunque insistió en que el balance general es mejor que el de fines de 2023.
“El conjunto de los argentinos está mejor que en 2023. Después hay sectores más perjudicados y gente que la sigue pasando mal. Pero las políticas públicas tienen que pensar en el conjunto de la sociedad, no solamente en sectores específicos”, afirmó.
Al volver sobre el eje fiscal, reiteró que el equilibrio de las cuentas públicas constituye el principal activo del programa económico. “El superávit fiscal es la política social más efectiva que tuvo Argentina en décadas”, insistió.
Como cierre, relativizó que la preocupación por el empleo sea un fenómeno nuevo. “Siempre existió. En 2023 la gente también tenía miedo porque no llegaba a fin de mes y había un 54% de pobres. Es natural que haya temor a perder el trabajo en un país con la inestabilidad macroeconómica que tiene Argentina”, concluyó.
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ECONOMIA
El BCRA salió a ponerle un freno al dólar, tras la inyección de pesos del Tesoro en el mercado

El Gobierno está dando señales de que, pese a que en el discurso defienda la flotación cambiaria, no le gusta la aceleración que tomó el dólar y está dispuesto a intervenir para frenarlo.
El dólar mayorista llegó este lunes hasta los $1.481, el valor más alto en ocho meses. Esto, además, supone un quiebre de tendencia: al término de junio, por primera vez en el año, la tasa devaluatoria será mucho más alta que la inflación del mes, dado que el dólar subió un 5,2%, y los analistas esperan un IPC inferior al 2%.
Y todo indica que hay una demanda sostenida como para que continúe en esa senda. Por lo pronto, este es el momento del año en el que se produce el «efecto aguinaldo», por el cual hay una transferencia masiva de capital desde la caja de las empresas a los bolsillos de los asalariados. Tradicionalmente, suele ser un momento de suba estacional en la compra de billetes en los bancos.
La expectativa es que el balance de junio arroje una compra de dólares superior a la de mayo –unos u$s2.667 millones, de los cuales lo que se compró en efectivo con finalidad de ahorro fue u$s1.804 millones.
Y, también coincidiendo con esa necesidad de mayor liquidez en el mercado, Toto Caputo hizo el viernes pasado algo que no había hecho en todo el año: apagó la «aspiradora de pesos» que venía aplicando en cada licitación del Tesoro, canceló parte de la deuda en vez de «rollearla» y, en definitiva, inyectó $3 billones con los que expandió la base monetaria.
En los bancos había una queja por la falta de liquidez, algo que se venía evidenciando en las subas de las tasas de operaciones interbancarias o en los préstamos de cortísimo plazo.
Pero se está produciendo un contraste entre los dos jugadores principales de la política económica, porque mientras el Tesoro expande pesos, el Banco Central asumió, como tantas veces, la tarea de cuidar que ese dinero no vaya a presionar el precio del dólar. Para ello, está utilizando las herramientas de vender bonos ajustables por dólar -conocidos en el mercado como Lelinks-.
La mano del BCRA para contener al dólar
Y, además, el BCRA sigue interviniendo en el mercado de futuros, con posturas que no sólo tiraron abajo las cotizaciones de los contratos, sino que hicieron mucho más barata la toma de los «seguros contra devaluación».
Este lunes se llegó a un volumen de 3,9 millones de contratos en interés abierto del mercado A3 -ex Rofex-, y los analistas ven una clara intención, por parte de Santiago Bausili, presidente del Central, de ponerle un freno al dólar.
El síntoma que llamó la atención es la gran compresión en la tasa implícita de los contratos futuros. Esa tasa es el costo de la cobertura que toma el inversor para estar a resguardo de una devaluación imprevista.
Ya la semana pasada había llamado la atención que, en las posiciones más cortas, la tasa había caído a 12% nominal anual. Es una tasa menor que la que se consigue por hacer una colocación en pesos, que puede superar el 24% en bonos de renta fija.
Con el correr de los días, esa tasa de corto plazo cayó a 9,88% y este lunes pasó directamente a terreno negativo. Es decir, la cobertura en futuros no sólo no cuesta dinero sino que tiene una ganancia y, de esa manera, estimula a quienes tienen liquidez a mantenerse en activos pesificados.
El contrato que vence a fines de julio también vio una reducción de la tasa, que quedó en 17,3% nominal anual, mientras que la cobertura de agosto quedó en 19,9%.
Si bien es típico que todos los fines de mes haya un volumen haya un aumento en la operatoria de los futuros, por un manejo de caja de las empresas, en esta ocasión hay un condimento particular: los analistas del mercado financiero habían previsto que, una vez pasada la fecha de vencimiento del bono «dólar linked» -algo que ocurrió el jueves-, el BCRA ya no tendría tantos motivos para intervenir.
El argumento era que el Central estaba «pulseando» contra los bonistas, que querían hacer subir al tipo de cambio, porque les permitía cobrar más pesos al vencimiento de las Lelinks -el volumen que vencía, en pesos, era equivalente a u$s2.000 millones. Sin embargo, después de pasado ese momento, el BCRA no sólo no se retiró, sino que intensificó su intervención.
«Chau dólar alto»
Lo que está llamando la atención de economistas y empresarios es el hecho de que, pese a esta intervención oficial, y sobre todo pese a la abundancia de dólares en un momento de boom exportador, el tipo de cambio continúa su tendencia alcista.
Para quienes se quejaban del atraso cambiario y de las dificultades competitivas de la industria, lo que está ocurriendo es una buena noticia. Pero en el gobierno sienten que lo que ocurre va en contra de su discurso.
Sin ir más lejos, este mismo lunes, ante un auditorio de empresarios pyme, el secretario de Finanzas, Federico Furiase, dijo que la nueva etapa de la economía argentina le iba a decir «adiós al dólar alto y a los salarios bajos», y que los empresarios debían esperar la mejora de competitividad no a través de devaluaciones sino de mejoras en la eficiencia.
El funcionario instó a los empresarios a «cambiar el chip», en el sentido de no continuar con la estrategia de acumular stock y trabajar con márgenes altos. La nueva etapa implicará, desde su punto de vista, menores márgenes y más apalancamiento crediticio, para aprovechar la tendencia al abaratamiento de las tasas de interés.
El auditorio lo aplaudió al término del discurso, pero las encuestas entre directivos pyme siguen mostrando que hay una queja generalizada por el elevado costo de la financiación, así como por las condiciones más exigentes que plantean los bancos. Ese punto se agravó tras la crisis de morosidad, que en los hechos llevó a un desplazamiento del crédito hacia el sector de mejor calidad.
Un segundo semestre en verde
Pero la frase de Furiase que dejó más en claro la resistencia a convalidar una aceleración del dólar fue la que describió la situación de fines del año pasado. El funcionario dijo que si el gobierno hubiese hecho caso a quienes pedían la devaluación, se habría producido un contagio inflacionario, con el agravante de que el BCRA igualmente no habría podido comprar dólares.
Además, recordó que la expectativa oficial es que este año termine con un superávit comercial de más de u$s23.000 millones y que, quebrando una saga de varios años en rojo, la cuenta corriente -que incluye también la salida de capital por turismo y servicios- terminaría con saldo positivo.
Es una forma indirecta de contradecir el argumento de que en el segundo semestre, ya pasado el mejor momento de la exportación agrícola, haya condiciones para que el dólar vuelva a tomar impulso.
La cifra en sí no es preocupante, porque el nivel actual del dólar todavía está un 18% por debajo del techo de la banda cambiaria -$1.805 al fin de junio-. Sin embargo, las acciones del gobierno demuestran que el gobierno no quiere correr riesgos.
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ECONOMIA
Jornada financiera: Wall Street anotó un nuevo récord, subieron las acciones argentinas y cayó el riesgo país

Las acciones estadounidenses subieron este lunes tras una esperada decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, que dictaminó que la gobernadora de la Reserva Federal, Lisa Cook, permanecería en su cargo por el momento, runa medida que significó un rechazo a los intentos del gobierno de Donald Trump de destituirla. La Corte amplió la autoridad del presidente para destituir a funcionarios de otras agencias independientes, pero, notablemente, estableció una excepción para la independencia de la Reserva Federal.
También ayudaron a la tendencia positiva del mercado los informes de que Estados Unidos e Irán acordaron detener los ataques recíprocos que estallaron durante el fin de semana, lo que permite que continúen las conversaciones de paz.
Los principales indicadores de Wall Street negociaron con una amplia ganancia en un rango de 0,6% a 2,1 por ciento. El Dow Jones de Industriales rompió por primera vez el techo de los 52.000 puntos, en un récord nominal.
Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL, destacó que “la jornada bursátil del lunes se definió por un fuerte rebote en el sector tecnológico, disipando parte del mal humor de la semana previa. Por su parte, los activos argentinos también experimentaron un repunte tanto en el equity como en la renta fija”.
“Las bolsas norteamericanas inauguraron una semana abreviada por el feriado del 4 de julio con ganancias contundentes, lideradas por el regreso del apetito hacia las empresas de alta capitalización vinculadas a la Inteligencia Artificial”, añadió Vlassich. Resaltaron las subas de Tesla (+8,5%), Apple (+2,1%) y de Alphabet (+3,7%), esta última, como nueva incorporación al índice Dow Jones en reemplazo de Verizon. “La modificación incrementa de manera drástica la ponderación del índice más antiguo de Wall Street hacia los sectores de la nube, la inteligencia artificial agéntica y la publicidad digital, restando peso a los sectores maduros de conectividad tradicional”, indicó el experto de IOL.
El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires ganó un 1,7% en pesos, a 3.176.751 puntos. Las acciones y ADR de compañías argentinas que son negociados en dólares en Wall Street ofrecieron predominio de alzas, encabezadas por Satellogic (+22,1%) y Edenor (+4,9%). Satellogic, un activo de mucha volatilidad, recuperó la mayor parte de la pérdida de la semana pasada (-22,7%).
Francisco Speroni, analista de Estrategia de Cohen Aliados Financieros, afirmó que “el sector bancario argentino muestra señales de estabilización: mejoran los márgenes, se desacelera la mora y la rentabilidad rebota desde mínimos. Sin embargo, las valuaciones ya descuentan una recuperación exigente”.
Los bonos soberanos en dólares -Globales y Bonares- marcaron un alza de 0,4% en promedio, más pronunciada para los títulos públicos de mayor duration. El índice de riesgo país de JP Morgan cayó seis unidades para la Argentina, en los 431 puntos básicos.
Los precios del petróleo rebotaron moderadamente en un rango de 1 a 2 por ciento. El barril de Brent del Mar del Norte para agosto quedó negociado a USD 72,89 (+1,3%), mientras que el crudo intermedio de Texas se pagó a USD 70,52 (+1,9%).
“El petróleo inició la semana cerca de sus niveles más bajos desde el comienzo del conflicto entre Estados Unidos e Irán, reflejando un cambio significativo en las expectativas del mercado energético global. Detrás de este movimiento existe una razón cada vez más evidente: los inversionistas comienzan a descontar una normalización gradual de la oferta y una reducción de los riesgos sobre el suministro mundial”, expresó Sergio Cisternas, analista de mercados de EBC Financial Group.
El dólar valió a ser negociado en alza este lunes y anotó sus valor más alto en ocho meses en la rueda mayorista, en línea con el sendero ratificado a lo largo de junio, mes en el que acumula una suba próxima al 5 por ciento.
El dólar mayorista finalizó este lunes con leve alza de 4,50 pesos o 0,3%, a $1.481,50, el precio más alto desde el 3 de noviembre de 2025 ($1.482), con un muy elevado monto operado de USD 818 millones en el segmento de contado.
“El volumen operado hoy en el segmento mayorista es el más elevado desde el 24 de abril pasado”, comentó Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio.
“Ya sobre el final, con una importante actividad propia de fin de mes, reflejada en un volumen operado de USD 818 millones, la divisa volvió a ganar impulso, escaló posiciones y cerró en $1.481,50″, aportó Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios.
En junio el dólar mayorista anota una ganancia de 73,50 pesos o 5,2%, mientras que en lo que va de 2026 la ganancia es de solo 26,50 pesos o 1,8%, aún lejos de una inflación próxima al 16% acumulado en el primer semestre.
El BCRA fijó un techo para su esquema de bandas cambiarias en los $1.805,38, que dejó al tipo de cambio oficial a 323,88 pesos o 21,9% de ese límite.
Al público en el Banco Nación finalizó a $1.495 para la venta por cuarto día operativo, en lo más alto desde el 5 de enero. El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar minorista promedió $1.498,22 para la venta y $1.447,18 para la compra.
La cotización informal del dólar restó cinco pesos o 0,3%, a $1.510 para la venta. En el mes de julio el dólar blue conserva una ganancia de 80 pesos o 5,6 por ciento.
El Banco Central compró USD 25 millones en la plaza spot, solo el 3,1% de la oferta privada y por debajo del nivel tentativo del 5% del monto operado que tiene en vista la autoridad monetaria.
Las reservas internacionales brutas de la entidad cedieron en USD 415 millones, a USD 46.666 millones, el stock más bajo desde el 20 de mayo. La baja de reservas se explicó en USD 70 millones por la caída en la cotización de activos como el oro (-1,7%), otros USD 30 millones por pagos a organismos, y el resto, por movimientos habituales de carteras de bancos a fin de mes.
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