ECONOMIA
Economía a ras del piso: qué dice un índice sobre el costo de vida, el poder de compra, el consumo y las expectativas del “argentino de a pie”

(Imagen ilustrativa Infobae)
Un nuevo índice privado se sumó a la batería de indicadores que rastrean la evolución de la economía. En particular, este ya desde su nombre “Índice del argentino de a pie” busca auscultar la situación económica “desde una perspectiva más cercana y realista”. A diferencia de los tradicionales, que usualmente miden variables agregadas, el foco de este nuevo indicador es “la experiencia cotidiana de las personas: cómo impactan los precios, el consumo y los ingresos en la vida diaria.
En un contexto donde variables como la inflación y la caída del consumo reflejan tensiones en el bolsillo de los hogares, este tipo de medición permite traducir los grandes números macroeconómicos en percepciones concretas. Así, no solo aporta datos, sino también contexto sobre cómo viven los argentinos la economía en tiempo real”, indicó Damián Di Pace, director de la Consultora Focus Market, que elaboró el Índice buscando responder a preguntas básicas: ¿cómo vive la economía una persona de carne y hueso? ¿Le alcanza el sueldo? ¿Resignó algo este mes? ¿Qué espera para los próximos meses?
Se trata de un índice híbrido, que entremezcla datos duros, como precios y salarios con percepciones detectadas en encuestas de hogares y se compone de cuatro pilares:
- Ingreso real: cuánto rinde el sueldo
- Costo de vida: Alimento, transporte, servicios
- Consumo posible: qué se puede comprar y qué se resigna
- Expectativas: Sobre el futuro económico
En una escala de 0 a 100, en la que puntajes de 0 a 40 marcan un rojo de “deterioro” (que va de “colapso estructural” a “deterioro leve”, puntajes de 40 a 70 indican “tensión” (desde “crítica” a “contenida”) y puntajes de 70 a 100 identifican situaciones de “estabilidad” (desde “frágil” a “plena”), el puntaje para la primera versión del índice arrojó un resultado de 61,8 puntos (esto es “tensión contenida”) en febrero/marzo de este año. “Significa que la economía del hogar promedio no está en colapso, pero tampoco en calma: hay presión sostenida sobre el bolsillo, con señales mixtas según el pilar que se mire”, dice el informe que acompaña la primera publicación.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Ese resultado, explica, “describe un escenario donde las presiones económicas siguen presentes, pero sin un desborde inmediato. Los hogares continúan ajustando consumos, postergando decisiones y administrando con mayor cautela sus ingresos, lo que evita un deterioro más brusco en el corto plazo. Sin embargo, esta “contención” no implica mejora, sino más bien una capacidad de adaptación que tiene límites. La persistencia de esta dinámica refleja una economía que aún no logra recomponer el poder adquisitivo de forma sostenida, dejando a los consumidores en una situación de equilibrio frágil, donde cualquier shock adicional podría reactivar tensiones más profundas”, explicó Di Pace.
El primer pilar mide si el ingreso “alcanzó” en la experiencia concreta de un hogar a fin de mes. Un 37% de los hogares no solo cubrió sus gastos sino que logró ahorrar algo —señal de estabilidad relativa”, a un 27% le alcanzó ”justo” y a poco más del 35% restante no le alcanzó e incluso una parte de ellos debieron recurrir al crédito para cubrir (con deuda) sus consumos. “Un trabajador registrado con antigüedad, pareja con doble ingreso y sin deudas vive una realidad completamente diferente a la de un trabajador informal, monoparental o con cargas de crédito. El índice los promedia en 60 puntos, pero detrás de ese número conviven situaciones que poco tienen en común”, dice el informe.
Pilar de datos duros, compara la variación de la Canasta Básica Total (CBT, elaborada por el Indec, que mide la “línea de pobreza”) con la del salario formal que surge de la evolución del Ripte, otro indicador oficial que mide el promedio de ingresos de los trabajadores formales entre diciembre de 2025 y enero de este año. En ese lapso, el costo de la CBT aumentó casi cuatro puntos más que el salario, una brecha negativa que muestra que el ritmo del costo de vida le está ganando al de los ingresos.

Según Focus Market, es el pilar más revelador. Si bien no mide lo que le cuesta vivir mensualmente ni cuánto gana el trabajador, ausculta “lo que dejó de comprarse”. En la pregunta sobre a qué renunció, dice el informe, aparece la dimensión más humana y cruda del ajuste. Al respecto, los datos muestran que el ajuste del consumo tiene varias capas. La primera y más extendida es el recorte de salidas, entretenimiento, vacaciones, gastos pueden postergarse sin consecuencias inmediatas.
Por esa experiencia, según Focus, ya pasó la mayoría de los hogares. Una segunda capa es la renuncia a bienes durables y semi-durables como ropa, calzado, electrodomésticos, arreglos del hogar y también está “muy extendida”. La tercera capa y más preocupantes es el recorte de alimentos, que afectó a 14% de los encuestados, quienes dijeron haber reducido “la cantidad o calidad de lo que come”. Ergo, “uno de cada siete hogares relevados ya no está ajustando por el lado del lujo ni del confort: está ajustando por lo básico. Es el indicador más directo de vulnerabilidad real que arroja el índice y el que más interpela a cualquier lectura optimista del período”, dice Focus. De hecho, el puntaje de ese pilar, 55,9 puntos, está en el rango de “tensión marcada” en la vida del “argentino de a pie”.

El cuarto y último pilar se refiere no a lo que pasó al encuestado sino lo que se espera y arroja una nota sorprendente difícil de interpretar: casi la mitad de los encuestados (46,9%) espera que su situación económica mejore en los próximos tres meses, el mejor resultado de la primera versión del índice, en contraste con resultados de los demás pilares.
Según Focus, ese optimismo en medio de consumos recortados y salarios que corren detrás de la inflación admite dos lecturas posibles. Una más bien psicológica, según la cual tras período prolongado de deterioro, la expectativa de mejora surge más como necesidad que como cálculo o proyección racional. La idea básica sería que “lo peor ya pasó”, aunque los datos no lo sostengan. La otra lectura, más optimista, es que una parte sustancial de los encuestados esté anticipando mejoras concretas, como una mejora salarial, un trabajo nuevo o la cancelación de una deuda, no capturadas por índices generales pero significativas en la vida concreta de una persona o familia.
“Lo que sí queda claro es la tensión entre ese optimismo y los datos del período: el salario formal creció apenas 0,78% mientras la inflación fue tres veces mayor. Por ahora, la expectativa de mejora flota sobre evidencia en sentido contrario. Si en la próxima edición del índice esa brecha empieza a cerrarse — salarios acelerando, inflación desacelerando —, el optimismo habrá sido una señal adelantada valiosa. Si no, habrá sido, simplemente, esperanza”, subraya el informe, que precisa también que quienes esperan deterioro (el 26%) son una proporción no son una minoría marginal: uno de cada cuatro hogares perdió esperanzas de recuperación, al menos a corto plazo.

(Imagen ilustrativa Infobae)
El informe hace también algunos cruces analíticos. El primero y más directa es cuánto resto tiene concretamente una familia que vive del salario formal promedio. Con el RIPTE de enero 2026 en $1.646.344 y una Canasta Básica Total y una familia tipo de cuatro personas en $1.397.672, la brecha es de $248.673, apenas un 17,8% sobre el umbral de pobreza, un colchón mínimo para cubrir imprevistos, gastos en salud o un gasto fuera de lo habitual. Margen, dice Focus, que en un contexto de inflación mensual superior al 2% se licúa rápidamente, pese a tratarse del segmento más protegido —tiene obra social, aportes jubilatorios, paritarias y estabilidad relativa- del mercado laboral.
La pregunta que surge es qué sucede con quienes están afuera del registro formal. Según el índice, la respuesta es que el 31,6% de los hogares relevados simplemente no llega a fin de mes.
Otro cruce analítico confronta expectativas fue el más alto: 46,9% de los encuestados espera mejorar en los próximos tres meses, pero esa expectativa no cuaja con el hecho de que en el período relevado los precios aumentaron a un ritmo tres veces superior a los ingresos. “Los datos del período no ofrecen aún ningún punto de inflexión visible: ni una aceleración salarial, ni una desaceleración sostenida de la inflación, ni una mejora en el empleo informal que pudiera explicar ese salto en las expectativas”, dice Focus, quien resalta al respecto una gran disparidad de situación entre distritos.
En un extremo están CABA y Neuquén, donde el ingreso per cápita supera por buen margen la CBT y permite cierta acumulación o cobertura de gastos adicionales. En esas jurisdicciones donde el índice supera el promedio de 61,8 y podría incluso subestimar la mejor situación del hogar promedio. El extremo opuesto son provincias como Chaco, Formosa, La Rioja, Santiago del Estero, donde la mediana del ingreso per cápita no llega al 65% del costo de vida. Esto es, la mitad de la población está 35% o más por debajo del mínimo que necesita para vivir. “Los hogares de esas regiones no están cerca del umbral de pobreza: están por debajo o bordeándolo de manera estructural”, concluye el informe.
ECONOMIA
Por qué el entusiasmo por la inteligencia artificial empieza a mostrar grietas en Wall Street

Fueron semanas para el olvido para las acciones en Wall Street. Las dudas sobre el sector tecnológico activaron el risk-off y, en un contexto en el que el precio del crudo Brent cotiza por encima de USD 110 por barril, los rendimientos de los Treasuries comprimieron con fuerza a lo largo de la curva. La tasa a 10 años cotiza nuevamente por debajo del 5% anual al ubicarse en el 4,96% (28 pb menos en las últimas dos semanas), reflejando en parte la rotación fuera de las tecnológicas, en un contexto donde el Nasdaq cayó un 5% en las últimas dos semanas y el S&P 500 cedió un 1,9 por ciento.
La corrección en las acciones respondió a una secuencia de eventos que se fueron desencadenando entre la semana pasada y esta:
- Monetización: OpenAI informó a sus inversores un ingreso anualizado unos USD 20.000 millones por debajo de lo que se suponía.
- Competencia: la empresa china CXMT anunció avances en una nueva arquitectura de DRAM, y luego DeepSeek presentó un modelo más eficiente que reavivó el temor a que la IA necesite menos memoria.
- Costo del capital: tras el IPC los bonos de CoreWeave pasaron a rendir más de 16%. Meta sumó ruido al subir el piso de su inversión y anunciar acciones sin voto para financiarla, lo que sacudió el mercado de crédito corporativo en compañías relacionadas a la IA.
Por un lado, dentro de la cadena de valor de la IA se identifican eslabones puntuales que mostraron un fuerte deterioro.
Dentro de la cadena de valor de la IA se identifican eslabones puntuales que mostraron un fuerte deterioro
Los laboratorios y los hyperscalers compran aceleradores a Nvidia y Broadcom, fabricados por TSMC en nodos de vanguardia con equipos de ASML. Cada acelerador requiere memoria HBM, chips de DRAM apilados que alimentan de datos al procesador, provistos por SK Hynix, Samsung y Micron.
Las acciones vinculadas a la memoria fueron las más castigadas, lo que llevó al Kospi a registrar su peor semana desde 2008 y a Kioxia a caer más del 60% desde su máximo de junio, al tratarse del eslabón más comoditizado y con mayor exposición a China. Por su parte, los neoclouds que alquilan capacidad de cómputo apalancándose con deuda (entre ellas CoreWeave) sufrieron un severo impacto, y algunos analistas advierten que este negocio podría terminar absorbido por los propios hyperscalers.

Por otro lado, reaparece la discusión sobre la sostenibilidad del ecosistema de IA, dado que el nivel de monetización de las compañías que ofrecen el servicio al usuario final, como OpenAI o Anthropic, resulta inferior al esperado, mientras que gran parte de la expansión continúa financiada con deuda y capex de los hyperscalers.
A esto se suma el dilema de las valuaciones. Si bien la relación precio-ganancias proyectado (P/E forward) se ubica en niveles razonables frente a su media histórica, el contrapunto radica en que las ganancias actuales ya se encuentran en niveles extraordinarios, abriendo interrogantes sobre si esa rentabilidad podrá sostenerse en el tiempo.
Un ciclo de inversión en IA más moderado reduce la demanda agregada de capital y, con ella, la tasa neutral de la economía
Todo este proceso terminó favoreciendo a los bonos, puntualmente a los Treasuries, no solo por la búsqueda de cobertura (risk-off), sino porque un ciclo de inversión en IA más moderado reduce la demanda agregada de capital y, con ella, la tasa neutral de la economía. Al mismo tiempo, se descomprime la oferta de deuda corporativa vinculada al sector tecnológico, factor que venía presionando el tramo largo de la curva. De esta manera, la probabilidad implícita de que la Fed vuelva a subir la tasa de interés en diciembre, que se ubicaba en el 100%, cayó al 82 por ciento.
Si eventualmente se desacelera el ciclo de inversión en IA, el impacto negativo sobre el nivel de actividad operaría a través de dos frentes:
- La inversión directa, componente fundamental del crecimiento del PBI.
- El consumo, apuntalado principalmente por los estratos de mayores ingresos, cuyo patrimonio neto aumentó sensiblemente en relación con sus salarios al compás del rally en las acciones.
Una reversión de este efecto riqueza podría resentir la pauta de gasto de este segmento. Si bien proyectar este escenario de forma concluyente luce prematuro, la dinámica ayuda a explicar por qué la probabilidad de una suba de tasas por parte de la Fed comienza a ceder en el margen.
El autor es analista de PPI (Portfolio Personal Inversiones)
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ECONOMIA
El riesgo país volvió a superar los 700 puntos y la volatilidad internacional golpeó a los bonos argentinos

Wall Street atravesó una semana de altibajos: aunque el Dow Jones de Industriales avanzó un 0,5%, los valores tecnológicos iniciaron un proceso de baja de cotizaciones (el Nasdaq cayó 1,7%) que amplificó la aversión al riesgo y relegó a los activos de países emergentes.
“Las acciones estadounidenses cayeron ante las dudas sobre el gasto en inteligencia artificial y los balances del sector tecnológico. La búsqueda de refugio hizo bajar los rendimientos del Tesoro, mientras el petróleo avanzó por la tensión en Medio Oriente”, señaló Cohen Aliados Financieros.
Factores locales, como los flojos datos de actividad económica de agosto y el índice de salarios informados por el Indec influyeron por su lado a la tendencia de acciones y bonos, que sondearon el jueves 22 -en términos generales- sus cotizaciones más bajas en un año.
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No obstante, con un repunte de más de 4% el viernes desde aquel piso, el nuevo índice de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, el MSCI Merval, registró esta una ganancia en pesos de 2,2% en el balance semanal, en los 102.200 puntos. En dólares el panel líder quedó prácticamente sin variantes entre puntas.
Los títulos hard dollar de Argentina cedieron 2,2% en promedio en las cinco ruedas operativas de la semana. El riesgo país de JP Morgan avanzó cerca de 60 unidades, a 707 puntos básicos, un máximo desde el 24 de octubre de 2025.
“El desempeño del índice estuvo fuertemente influenciado por el contexto internacional desfavorable para la renta variable global, y, en lo local, un dato de actividad que mostró una recuperación más lenta de lo esperado”, sintetizó IEB.

Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, consideró que “el mercado internacional tuvo el jueves un fuerte sell-off en tecnológicas, con la incertidumbre geopolítica también sumando ruido” e indicó que “en este contexto, bajaron los rendimientos de bonos del Tesoro norteamericano, con el de 10 años cayendo a 4,95%, en el clásico movimiento de flight to quality”.
“Los bonos soberanos argentinos no logran revertir la tendencia a la baja, con el riesgo país que supera los 700 puntos, nivel no visto desde la semana posterior a las elecciones legislativas de octubre 2025. Consideramos que el mercado va poniendo en precios la prima electoral, por lo que además de variables clave como las cuentas públicas y la acumulación de reservas, el seguimiento de variables de la economía real con incidencia sobre el humor social serán fundamentales”, refirió Juan Manuel Franco.
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“Este deterioro de la percepción crediticia coincidió con un comportamiento dispar en la curva de los títulos públicos soberanos”, expresó Ignacio Morales, Chief Investments Officer de Wise Capital.
El economista Gustavo Ber señaló que los inversores “reconocen que las próximas elecciones representan principalmente un plebiscito sobre el régimen económico actual y, por ende, sobre su sustentabilidad política en el tiempo.
“Tras años de esfuerzos sociales en el marco de un plan de estabilización que buscó, en simultáneo, promover fuertes inversiones en los sectores de energía y minería, resulta entendible el cansancio de gran parte de la sociedad respecto del proceso de normalización. De allí que el gobierno venga haciendo énfasis en la importancia de dar continuidad al rumbo para ver, a futuro, los frutos de un mejor clima de inversión”, continuó el titular del Estudio Ber.
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“Estimamos que la continuidad del Gobierno incorporada en los precios ahora está en torno al 63%, frente al 80% de julio. Estas probabilidades reflejan, en parte, el aumento de las primas de riesgo a nivel global y están vinculadas a una visión implícita de los inversores según la cual, en un escenario negativo, la probabilidad de default aumentaría gradualmente luego de un salto inicial, algo que puede observarse al analizar las valuaciones relativas”, puntualizaron los analistas de Max Capital.
“En el plano real, la economía argentina ofrece una imagen de fuertes contrastes. La producción de petróleo alcanzó un nuevo récord y el sector energético acumuló un superávit significativo, pero las ventas en supermercados y autoservicios mayoristas volvieron a retroceder. La confianza del consumidor mostró una mejora mensual modesta, sostenida por bienes durables y con expectativas futuras todavía en baja”, definieron los analistas de Vector Investments.
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Martin Mazza , director de MM Investments, aseguró que “el verdadero desafío de Argentina ya no pasa solamente por ordenar las cuentas públicas o reducir la inflación, sino por transformar esa estabilidad en confianza, inversión y acceso genuino al crédito internacional. Mientras el riesgo país permanezca elevado, no solamente se verá afectado el financiamiento del Estado, sino también el costo de capital de las empresas y sus posibilidades de crecimiento”.
TSA Bursátil indicó que “la semana volvió a mostrar debilidad para la renta fija hard dollar, que fue acompañada por la renta variable, aunque esta última con una recuperación durante el viernes. Las caídas llevaron al riesgo país a superar los 700 puntos básicos, con una dinámica mixta para la renta fija emergente, y una curva de Treasuries que se desplazó hacia abajo a lo largo de los vencimientos”.
Suba del dólar y compra de reservas
En el mercado de cambios, el dólar confirmó el sendero de suave deslizamiento para avanzar en todas las ruedas operativas. El dólar mayorista quedó ofrecido a $1.529,50, un nuevo máximo nominal. En la semana acumuló un incremento de 11,50 pesos (+0,8%).
El BCRA estableció el techo para el esquema de bandas cambiarias en los 1.943,56 pesos. El tipo de cambio oficial quedó a 414,06 pesos o 27,1% de ese limite para la flotación administrada.
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El dólar mayorista anota ahora un alza de 12,5 pesos o 0,8% en octubre; una ganancia de 74,50 pesos o 5,1% en lo que va de 2026, y un ascenso de 50,50 pesos o 3,4% en los último doce meses.
Las paridades bursátiles del dólar también subieron en un rango de 23 a 27 pesos, para anotar máximos nominales: el “contado con liquidación” finalizó $1.653,17, y el dólar MEP, a 1.560,17 pesos.
El dólar al público terminó a $1.550 para la venta, según la referencia del Banco Nación. En la semana el billete minorista subió 15 pesos o 1 por ciento. El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar al público promedió $1.549,77 para la venta y $1.496,32 para la compra.
El dólar blue quedó ofrecido a $1.565, para anotar una suba semanal de 10 pesos o 0,7 por ciento.
El BCRA compró USD 270 millones en el total de cinco ruedas. Las reservas internacionales brutas cedieron USD 33 millones, a USD 50.203 millones, debido puntualmente a la variación de precios de activos como el oro.
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ECONOMIA
La inflación se resiste a bajar del 2%: qué espera el mercado para el resto del año y cuáles son los riesgos para el año que viene

La estacionalidad también aparece entre los factores que explican las dificultades para consolidar una trayectoria descendente
- La debilidad de la demanda limita la capacidad de las empresas para trasladar mayores costos a los consumidores.
- La inercia de los ajustes de tarifas y combustibles y determinados aumentos estacionales impiden que el índice general descienda con mayor rapidez.


La carne y los combustibles pueden meter ruido y hacer que la inflación esté más cerca del 2% que del 1,5% (Menescaldi)

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Una eventual normalización de la región, acompañada por una reducción de los costos energéticos, podría favorecer una desaceleración más rápida de la inflación (Caamaño)
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