ECONOMIA
El beneficio del Santander UK baja el 46 % en el primer trimestre Por EFE
Londres, 29 abr (.).- El banco Santander UK informó este miércoles de que su beneficio neto se situó en 146 millones de libras (167 millones de euros) en el primer trimestre del año, una caída del 46 % frente al mismo periodo de 2025, debido a unos pagos relacionados con las comisiones de financiación de vehículos en el Reino Unido.
En un comunicado remitido a la Bolsa de Valores de Londres, la entidad señaló que el beneficio antes de impuestos retrocedió el 44 % en el periodo hasta 202 millones de libras (232 millones de euros), mientras que los ingresos operativos netos llegaron en el trimestre a 1.153 millones de libras (1.325 millones de euros).
Los gastos operativos disminuyeron un 7 %, impulsados por la simplificación y la automatización, indica el banco.
Las provisiones por deterioro crediticio aumentaron en 21 millones de libras (24,25 millones de euros), debido «al deterioro de las perspectivas económicas en nuestro escenario base».
El consejero delegado de la entidad, Mahesh Aditya, dijo que el Santander UK consiguió un buen desempeño en el primer trimestre «gracias a nuestro enfoque estratégico en el fortalecimiento de las relaciones con los clientes y la inversión en tecnología, que sigue generando un valor real.»
«Nuestras capacidades digitales y tecnológicas son cada vez más visibles a medida que implementamos soluciones de IA en toda la empresa y lanzamos nuevas funciones en nuestra aplicación, aprovechando las capacidades del grupo en beneficio de nuestros clientes en el Reino Unido», agregó.
Los resultados del primer trimestre de 2026 muestran un crecimiento continuo de los préstamos netos, así como una reducción de los gastos operativos impulsada por la simplificación, dijo.
«Sin embargo, el beneficio antes de impuestos disminuyó a 202 millones de libras esterlinas, debido a un aumento en la provisión relacionada con los pagos históricos de comisiones de financiación de vehículos», puntualizó.
La comisión de financiación de vehículos del Santander UK se refiere principalmente a los pagos que el banco realizaba a los concesionarios de coches por vender sus préstamos.
Eran acuerdos donde Santander UK permitía al concesionario ajustar el tipo de interés del préstamo y cuanto más alto era el interés que cobraban, mayor era la comisión que el vendedor recibía del banco. La Autoridad de Conducta Financiera (FCA) prohibió estas prácticas en enero por considerarlas injustas, ya que creaban un conflicto de intereses que perjudicaba al cliente.
Asimismo, el consejero dijo que, de cara al futuro, confía en que la adquisición de la entidad TSB, tras la reciente aprobación regulatoria, se complete próximamente.
«Esta adquisición representa la mayor inversión extranjera directa en el sector bancario del Reino Unido en más de 15 años y subraya el compromiso de Banco Santander con el Reino Unido», subrayó.
ECONOMIA
Los nuevos riesgos del mercado

Las empresas que componen los principales índices bursátiles suelen ser como una foto de la economía.
En 1985, entre las principales empresas que componían el S&P500 estaban Standard Oil, Exxon, IBM, General Motors y AT&T. Por entonces, las empresas que extraían petróleo, fabricaban automóviles y tendían cables de cobre representaban alrededor del 20% del índice.
Hoy, las mayores empresas del índice explican el 38% del S&P500 y son, casi en su totalidad, tecnológicas. La foto está tomada antes de que SpaceX, OpenAI y Anthropic ingresen a los índices.

El índice capta los cambios en la estructura de la economía americana. Estados Unidos es líder indiscutido en empresas tecnológicas, y el índice S&P500 lo refleja con su creciente ponderación. Pero para el inversor esto implica un riesgo: el índice pierde atractivo como herramienta de diversificación y concentra el riesgo en un sector.
Otro aspecto a seguir por el inversor es la evolución de la relación precio-beneficio (P/E o PER) del S&P500, actualmente en 20, muy cerca de su máximo. Esto significa que el mercado está pagando USD 20 por cada dólar de ganancia annual que generan las empresas del índice. Dicho de otra forma, el flujo de dividendos del S&P500 está cerca de su mínimo histórico, actualmente en 1,6% anual.

Ambos fenómenos (menor diversificación y menor flujo de dividendos) en los principales índices del mercado americano se explican por el ingreso de empresas tecnológicas que generan más expectativas que dividendos, al menos en el corto plazo. Este rasgo se potenciará con el ingreso de SpaceX y, en breve, OpenAI y Anthropic.
Tras su salida a Bolsa días atrás, la capitalización de SpaceX ya supera los USD 2,4 billones, y se posiciona como la sexta empresa más valiosa del mundo, por debajo de Microsoft y Amazon.

Pero el mecanismo por el cual SpaceX entra a los índices también afecta su valuación.
Días antes de que SpaceX cotice en bolsa, Nasdaq aprobó nuevas reglas de entrada rápida: cualquier empresa entre las 40 más grandes por capitalización puede ingresar al Nasdaq-100 en apenas 15 días hábiles, sin requisito mínimo de free float.
Con un float público del 3-5% y una capitalización de USD 2,4 billones, SpaceX en breve entraría al Nasdaq-100 con un peso estimado de entre 1,8% y 2,6 por ciento.

S&P500
El S&P 500 resistió la presión: mantuvo sus requisitos de 12 meses de cotización y cuatro trimestres de ganancias GAAP positivas. SpaceX, con pérdidas de $4.940 millones en 2025, no califica.
El abrupto ingreso de SpaceX a los índices crea un flujo de compra “forzada” en dos actos: el primero inmediato (Nasdaq-100 y Russell), el segundo diferido a 2027 (S&P 500).
El riesgo para el inversor es que el precio de SpaceX no necesariamente refleje las expectativas del mercado sobre la empresa, sino la necesidad de compras masivas solo para replicar el índice.

El resultado es que el inversor que tiene un ETF del QQQ (Nasdaq) en breve se convertirá en comprador de una empresa que cotiza a 70 veces ingresos futuros y cuyo modelo de negocio central -Starship, datacenters orbitales, Grok- aún no genera un dólar de revenue comercial.
SpaceX cotiza a 156 veces su Ebitda de 2025 y a 70 veces sus ingresos proyectados para 2026. El sector aeroespacial y de defensa cotiza, en promedio, a 13,8 veces.
SpaceX cotiza a 156 veces su Ebitda de 2025 y a 70 veces sus ingresos proyectados para 2026
La diferencia -más de USD 1,2 billones de capitalización adicional- es el precio que el mercado le asignó a tres promesas sin revenue comercial demostrado: Starship como plataforma de lanzamiento masivo de bajo costo, datacenters orbitales alimentados por energía solar en órbita baja y Grok de xAI como modelo de IA competitivo.
El propio S-1 de SpaceX lo reconoce con inusual franqueza: el fracaso en escalar Starship ‘retrasaría o impediría nuestra capacidad de lograr otros objetivos comerciales’.

El mercado tiene todo el derecho de creer en Elon Musk. Su historial lo avala: los cohetes reutilizables que la industria descartaba, los autos eléctricos que Detroit ignoró, la internet satelital que parecía ciencia ficción.
Es un disruptor genuino, de la estirpe más rara, y el primer trillonario de la historia no llegó a esa cifra por azar. Pero el respeto por el constructor no puede sustituir al análisis del activo ni al escrutinio del sistema que ese activo transforma.
No está en discusión que todo negocio tiene sus tiempos de maduración. SpaceX todavía no genera ganancias, pero el mercado apuesta a que las generará. Lo mismo sucede con las principales empresas de IA que en breve desembarcan en bolsa y piden espacio en los índices.
El ecosistema de empresas que hoy dominan la IA tiene una compleja red de participaciones accionarias cruzadas y acuerdos comerciales entre ellas
Esto genera una segunda capa de riesgo: la concentración de empresas no solo del mismo sector, sino -además- interdependientes entre sí, lo que eleva el riesgo del índice por falta de diversificación.
El ecosistema de empresas que hoy dominan la IA tiene una compleja red de participaciones accionarias cruzadas y acuerdos comerciales entre ellas. Eso hace que un shock en cualquier nodo del negocio se propague a todas con suma facilidad. Dicho de manera simple: se hace difícil diversificar incluso dentro del sector tecnológico. Pero existe una capa de riesgo adicional.

El inversor que anticipó el colapso subprime en 2008, Michael Burry, advirtió que las empresas del Magnificent 7 están “subestimando la depreciación” de su infraestructura de IA para proteger sus ganancias reportadas, y extienden artificialmente la vida útil de chips y servidores.
Burry estima que si se usara un ciclo de depreciación más exigente, la rentabilidad reportada desaparecería en varias de las empresas. El mismo ecosistema que se financia entre sí, se vende chips entre sí y se compra cloud entre sí también reporta las ganancias de esas transacciones circulares con criterios contables artificialmente optimistas. La consecuencia directa es que la “diversificación” que promete un índice como el S&P 500 o el Nasdaq-100 es, en este contexto, una ilusión.
Si se usara un ciclo de depreciación más exigente, la rentabilidad reportada desaparecería en varias de las empresas (Burry)
Si Nvidia sufre un shock competitivo -un chip chino más barato, una restricción de exportación más severa, una desaceleración del capex en IA-, el impacto no se limita a Nvidia: se propaga a OpenAI y Anthropic (sus clientes de chips), a Microsoft y Amazon (que venden esos chips vía cloud), a todos los que tienen participaciones cruzadas en esas empresas y, a través de ellos, al índice entero.
Un shock que antes habría afectado a un sector hoy afecta al 40-45% del S&P 500 simultáneamente, y pone en evidencia la magnitud del riesgo sistémico.
Lo que este análisis revela es un riesgo sistémico de tres capas:
- Concentración histórica en índices, con el 38% del S&P 500 en diez empresas relacionadas con IA, camino al 42-46% cuando ingresen SpaceX, OpenAI y Anthropic.
- Interconexión entre esas mismas empresas mediante participaciones cruzadas, contratos circulares de chips y cloud, y acuerdos de inversión que hacen que un shock en cualquier nodo se propague al resto y, por extensión, al índice entero.
- El más oscuro: las ganancias contables que muchas de estas empresas proyectan a futuro. Michael Burry estima que desaparecen con solo aplicar una depreciación del capital más acelerada.

En definitiva, el mecanismo de transmisión al ahorrista en índices es concreto e inevitable: cuando SpaceX entre al Nasdaq-100 en julio de 2026 y al S&P 500 en 2027, los fondos indexados estarán obligados a comprar. No porque hayan analizado el S-1, no porque crean en Starship, no porque hayan decidido asumir ese riesgo: solo porque la mecánica del índice lo exige.
¿Qué ocurre si la carrera de modelos de IA converge hacia un único superviviente y no es Grok? ¿Qué ocurre si China desarrolla un chip que desplaza el monopolio de Nvidia? ¿Qué ocurre si los reguladores exigen a estas empresas depreciar su infraestructura a mayor velocidad? ¿Qué ocurre si de los cuatro motores de IA solo sobrevive uno?
El índice que tiempo atrás lograba proteger al ahorrista a través de la diversificación fue perdiendo esa cualidad
Cada una de esas preguntas, que antes era un riesgo idiosincrático de un sector, hoy es un riesgo sistémico de mercado. El índice que tiempo atrás lograba proteger al ahorrista a través de la diversificación fue perdiendo esa cualidad ante la nueva estructura de la economía de EEUU, con notable protagonismo de las empresas tecnológicas, muchas de ellas ligadas entre sí.
No hay duda de que la IA ya está aumentando la productividad de toda la economía de Estados Unidos. Nadie niega lo disruptivo de esta nueva tecnología. El punto es el riesgo sistémico que acarrea para el inversor una apuesta casi unidireccional, llena de desafíos tecnológicos que aún no conocemos.
El autor es CEO Pampa Capital / Profesor MFIN – UTDT
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ECONOMIA
Límite entre la promoción de inversiones legítimas y nuevas aduanas internas

San Juan atraviesa una oportunidad histórica impulsada por la creciente demanda mundial de cobre, la transición energética y la consolidación de proyectos mineros de escala global, que han colocado a la provincia en una posición estratégica no recordada en su historia. En ese contexto, resulta razonable discutir cómo transformar la inversión minera en un mejor empleo, desarrollo territorial, fortalecimiento de proveedores, capacidades industriales y generación de valor agregado local.
Sin embargo, esa discusión encuentra un límite que no puede ignorarse: la Constitución Nacional. Un proyecto de Ley de Desarrollo Local Minero, en tratamiento legislativo, esboza una finalidad deseada: aumentar la participación de trabajadores sanjuaninos, promover proveedores locales, generar información económica y fortalecer el vínculo entre minería y desarrollo territorial.
La cuestión relevante no es establecer un fin, sino los medios elegidos para alcanzarlo. Y es precisamente allí donde aparecen los interrogantes constitucionales.
La Constitución Nacional reconoce a las provincias el dominio originario de sus recursos naturales. San Juan posee amplias facultades para regular la actividad minera y diseñar políticas destinadas a maximizar sus beneficios económicos y sociales, pero ese dominio no equivale a una soberanía económica absoluta. Las provincias ejercen sus competencias dentro de un sistema federal que garantiza la existencia de un mercado nacional libre de barreras internas y sin discriminaciones territoriales.
La Constitución Nacional reconoce a las provincias el dominio originario de sus recursos naturales
Los artículos 9, 10, 11 y 12 de la Constitución prohíben las aduanas interiores. Los artículos 14 y 16 garantizan la libertad de trabajar, comerciar y ejercer toda industria lícita, así como la igualdad ante la ley. A su vez, el artículo 75, inciso 13, reserva al Congreso Nacional la regulación del comercio interjurisdiccional. Por ello, las provincias no pueden utilizar sus facultades regulatorias para crear ventajas competitivas para actores locales ni dificultar el acceso al mercado de empresas radicadas en otras jurisdicciones.

La Corte Suprema ha mantenido una posición consistente sobre esta cuestión. En numerosos precedentes vinculados a tributos y regulaciones provinciales, ha declarado inconstitucionales aquellas normas que favorecen a contribuyentes locales o perjudican a operadores provenientes de otras provincias, ya que, cuando una regulación genera ventajas territoriales obligatorias, termina fragmentando el mercado nacional. Aunque no exista formalmente una aduana, el efecto económico puede resultar equivalente.
La Corte también ha señalado que las provincias no pueden utilizar mecanismos regulatorios o fiscales para obligar indirectamente a las empresas a radicarse localmente para poder competir en igualdad de condiciones. Ese criterio resulta especialmente relevante para analizar cualquier normativa que vincule beneficios económicos o acceso al mercado con requisitos de residencia, domicilio fiscal o localización territorial.
La mina Veladero, con más del 90% de empleo local, muestra que no se necesitó de una ley: fueron bienvenidas las políticas de innovación y desarrollo de proveedores
La iniciativa propone objetivos de contratación de trabajadores locales equivalentes al 80% de las nóminas laborales vinculadas a los proyectos mineros y metas de participación de proveedores locales del 60% de las adquisiciones y contrataciones. La mina Veladero, con más del 90% de empleo local, muestra que no se necesitó de una ley: fueron bienvenidas las políticas de innovación y desarrollo de proveedores. Pero la situación cambia cuando las metas dejan de ser instrumentos de promoción para convertirse en obligaciones sujetas a control y sanción.
En este punto surge una tensión constitucional evidente. La libertad de contratación, la igualdad de acceso al empleo y la libre circulación de trabajadores dentro del territorio argentino se verían afectadas si las preferencias territoriales pasan a operar como condiciones obligatorias.

Una cosa es promover la competitividad de las empresas locales mediante capacitación, financiamiento, asistencia técnica o transferencia tecnológica. Otra, muy distinta, es imponer cuotas obligatorias de contratación basadas en el domicilio o la radicación de los oferentes. Mientras la primera alternativa fortalece la capacidad competitiva local, la segunda puede convertirse en un espanto para la confianza de los inversores.
La misma preocupación aparece respecto de determinados requisitos previstos para acceder a categorías de proveedor local o beneficios contemplados por la norma, tales como exigencias vinculadas al domicilio legal y fiscal en San Juan, la residencia previa de trabajadores, porcentajes de participación local en el capital societario o la registración provincial de vehículos afectados a la actividad.
La preocupación aparece respecto de determinados requisitos previstos para acceder a categorías de proveedor local o beneficios contemplados por la norma, tales como exigencias vinculadas al domicilio legal y fiscal, la residencia previa de trabajadores
La verdadera pregunta es cómo generar desarrollo local sin afectar los principios básicos del federalismo económico argentino. San Juan necesita proveedores competitivos, empleo calificado, innovación y la mayor integración posible de la minería con el resto de la economía provincial. Pero esos objetivos deben alcanzarse respetando la Constitución.
La experiencia internacional demuestra que los programas más exitosos de desarrollo local son aquellos que construyen competitividad, fortalecen empresas, promueven innovación y facilitan la transferencia tecnológica. Crean condiciones para que los proveedores locales ganen mercados por eficiencia y capacidad, no por protección regulatoria.
La minería puede convertirse en una verdadera herramienta de desarrollo para toda la provincia. Por esa importancia, toda norma debe construirse respetando la Constitución. La discusión no es si los gobiernos deben promover el desarrollo local: el verdadero debate debería girar en cómo hacerlo.
Una política pública moderna debe ser capaz de alcanzar simultáneamente tres objetivos: generar desarrollo local, respetar la Constitución y ser capaz de atraer, incluso, grandes inversiones. Es el desafío. No desaprovechemos esta nueva oportunidad.
El autor es abogado, especialista en negocios mineros
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ECONOMIA
Daniel Marx: “No deberíamos ver un tipo de cambio que llegue al techo de la banda”

El comienzo del segundo semestre encontró a la economía en un movimiento de subibaja de la actividad agregada -aunque sin perder la tendencia moderadamente ascendente-, con una recuperación incipiente de los ingresos reales por la desaceleración de la inflación y la recomposición de salarios en negociaciones paritarias; récord de exportaciones, baja de retenciones al agro y la industria que se reflejaron en la disminución de los recursos tributarios -tanto de los que se comparten con las provincias como los que se destinan de forma plena a la Administración Central- y mejora de los indicadores financieros y del mercado de capitales, donde el índice de riesgo país cayó a niveles de ocho años antes.
Frente a ese escenario, Daniel Marx, economista, ex secretario de Finanzas, director ejecutivo de la consultora Quantum Finanzas y presidente de Edenor, dijo en diálogo con Infobae: “Consolidar el proceso de desinflación se demuestra a lo largo del tiempo e involucra elementos que van más allá de lo estrictamente fiscal y monetario”.
— ¿El superávit comercial actual tiene aspectos menos visibles que podrían modificarse con el fin de la guerra en Medio Oriente y una eventual reactivación de la economía argentina en el segundo semestre? ¿Qué impacto pueden tener estos cambios externos e internos sobre el resto de las variables de la economía doméstica?
—El conflicto armado en Medio Oriente afectó el precio de materias primas sensibles, como los precios internacionales del petróleo, el gas y sus derivados, que aumentaron significativamente durante inicios del conflicto. Si bien luego cayeron, quedaron en niveles más altos que los previos. El precio del petróleo parece hoy más estabilizado, acompañando movimientos de cese de hostilidades. Sin embargo, otros precios -como los de fertilizantes-, insumos que Argentina importa, siguen elevados. Tomando el agregado, hay efectos sobre inflación, resultado del balance de pagos, actividad, ingresos y empleo, entre otros.
“El precio del petróleo parece hoy más estabilizado, acompañando movimientos de cese de hostilidades. Sin embargo, otros precios -como los de fertilizantes-, insumos que Argentina importa, siguen elevados”
La inflación tiende a aumentar inicialmente, dada la incidencia de combustibles y alimentos en el índice. Esto se notó particularmente en marzo y abril pasados. Hay una mejora de perspectivas en el resultado comercial externo, que se refleja en más holgura en la oferta potencial de divisas por esa fuente.
Sin embargo, también debe tenerse en cuenta la particular incidencia en Argentina de movimientos de fondos tendientes a cambios de moneda y localización de portafolios, así como aspectos de repagos de compromisos de financiamiento y otros flujos de fondos recibidos -o a obtenerse- dirigidos tanto al sector público como al privado.
La actividad, ingresos y empleo, notamos que el momento del conflicto bélico se montó sobre una transformación y transición de mayor envergadura, que abarca el funcionamiento de la estructura productiva de Argentina. Esto es una clara distinción entre sectores primarios y derivados, que ya venían con mejores perspectivas e incentivos anteriores al reacomodamiento internacional, y otros más vastos, en tamaño local en actividad y empleo.

De aquí en adelante, vienen efectos muy diferenciados en niveles de ingresos, transformaciones particulares de actividades, localización regional y momentos en que estos pueden comenzar a sentirse por la población. El desafío subyacente es la evolución del alcance y el derrame a partir de los que están posicionados, de manera de aprovechar las ventajas señaladas y cómo se va materializando la transformación del resto de la economía.
Esta separación no significa que sean cuestiones excluyentes. Bien pueden reforzarse entre sí, pero también podría ocurrir lo contrario, particularmente si no se articula la secuencia de acciones en materia macro y microeconómica.
“En el corto plazo debería esperarse alguna tendencia a mejora general de indicadores agregados en la economía, aunque con volatilidad”
En definitiva, en el corto plazo debería esperarse alguna tendencia a mejora general de indicadores agregados en la economía, aunque con volatilidad en su lectura de alta frecuencia y con discrepancias importantes entre los elementos individuales que los componen, sea en ingresos, actividades, precios y regiones, entre otros.
— ¿Debería esperarse un aumento en la demanda de dólares y una suba en la cotización hasta el límite superior de la banda de flotación?
— En un contexto donde se consolida el sendero de desinflación bajo la combinación de políticas que lo sustenten y manteniendo ancladas las expectativas no deberíamos ver movimientos del tipo de cambio que repercutan en que su cotización llegue al techo de la banda. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que, en materia internacional, estamos pasando por momentos de apreciación del dólar estadounidense y, aquí, persiste algún grado de inflación, pero además tenemos una historia de importantes y notables cambios en la denominación monetaria (pesos u otros signos) de los portafolios, que repercuten de manera notable en los niveles del tipo de cambio.

En ese sentido, influyen la evaluación tanto la sostenibilidad económico-comercial de determinadas paridades del peso contra monedas relevantes como la posibilidad de cambios sustanciales en las reglas de juego domésticas y de otras condiciones que afectan la demanda de pesos. Estas alteraciones pueden derivar en cambios no solo en la trayectoria del tipo de cambio sino también sobre la estabilidad financiera y toda la economía en general. En ese sentido, ayudaría reforzar los aspectos institucionales que hacen a un funcionamiento ordenado y sustentable en los mercados que involucran a componentes de Argentina en sus transacciones.

— Si se produjera ese escenario, ¿podría convertirse en un obstáculo para consolidar el proceso de desinflación iniciado en abril, o considera que la baja de la inflación está principalmente respaldada por el superávit fiscal y la disciplina monetaria?
— La oferta primaria (creación neta de base) en materia monetaria depende en gran medida de mantener un comportamiento disciplinado en las cuentas del Tesoro Nacional y de mantener el orden y la disciplina en la creación de la moneda. A partir de ahí, también hay que considerar otros factores que hacen a la demanda de dinero en pesos. Por ello, consolidar el proceso de desinflación se demuestra a lo largo del tiempo e involucra elementos que van más allá de lo estrictamente fiscal y monetario.

— El equipo económico anticipó colocaciones de deuda y acumuló reservas para afrontar vencimientos a partir de julio. ¿Esto permite prever que el segundo semestre tendrá menos emisiones y reducción de activos externos en el Banco Central?
— Hay fuertes indicaciones de que durante el segundo semestre del año continuará una política tendiente a preservar el manejo de caja del Tesoro Nacional, que implica sostener un superávit primario (antes del servicio de deuda) y, simultáneamente, emisiones de deuda acordes con ese comportamiento, aunque actuando en emisiones según cómo se juzguen las conveniencias y oportunidades de financiamiento. En ese sentido, puede preverse una cierta fluctuación en salidas a mercados específicos incluidos montos, condiciones de instrumento, denominación, tasas y localización.
En lo referido a activos externos del BCRA, esperaría una continuidad en la decisión de tratar de seguir acumulando reservas, aunque teniendo en cuenta que debería ir afrontando también la estacionalidad (aplanada comparada con la historia) del saldo comercial y los movimientos del balance de pagos, como pueden ser los de fondos del sector privado (sea financiamiento u otros), turismo o servicios.

— ¿La reciente pausa en la baja del índice de riesgo país refleja dudas del mercado sobre el rumbo económico de mediano plazo? En materia de financiamiento externo, ¿qué condiciones considera imprescindibles para que Argentina recupere el acceso a los mercados internacionales en mejores términos?
— Efectivamente. En muchos otros países se aceptan revisiones en determinadas políticas, pero también está más consolidado un funcionamiento de aspectos fundamentales que hacen más predecible el rumbo económico, aunque con posibles desvíos que respondan a ciertos cambios de circunstancias.
Además, hay aspectos específicos técnicos que influyen. Entre ellos, el armado y la evaluación de criterios e implementación del plan financiero, el balanceo de términos mitigando descalce de monedas y la atención a distintas fuentes de fondos, combinación de rango y de deuda que se incurre (p.ej. grado de preferencia en la escala de pagos).
— ¿Estos riesgos también influyeron en la decisión del MSCI de mantener a la Argentina como mercado de frontera y en la demora del regreso al mercado internacional de deuda?
— Hay alguna relación, pero se trata de cuestiones distinguibles. El MSCI es un índice referido al mercado público de acciones (renta variable) de compañías. El llamado “riesgo país” dimensiona el diferencial de cotizaciones de deuda soberana (renta fija) en moneda extranjera emitidas en moneda y mercados externos.
“En la calificación del MSCI, influye mucho la libertad en las transferencias externas dentro de movimientos de capitales”
En las revisiones y calificación del mercado, hay ciertos factores comunes, pero también varios particulares a cada tipo de instrumento afectado, que son distinguibles e importantes en las evaluaciones específicas. Por ejemplo, en la calificación mencionada del MSCI, influye mucho la libertad en las transferencias externas dentro de movimientos de capitales.

— ¿Cuáles considera que son los desafíos principales que enfrentará el equipo económico antes del inicio de la campaña para las elecciones generales de 2027? ¿Qué recomendaciones considera fundamentales para consolidar la estabilidad y fomentar el crecimiento sostenible en Argentina?
— Un desafío importante es pensar y actuar sin enfocarse solo en usar una única “bala de plata” para solucionar todo. Las conductas humanas cuentan con la habilidad de anticiparse a probables evoluciones futuras. En ese sentido, tampoco debe pensarse que en un día determinado se inicia lo asociado a las elecciones generales de 2027.
En términos específicos, se reparten entre impulsar un esquema que minimice la posibilidad de un eventual cambio en los portafolios de dinero de los locales y el manejo de la transición productiva en la que estamos, en un mundo crecientemente cambiante. Ambos, con su impacto no despreciable sobre el presente y futuro del país y su gente, llevan a una serie de acciones conducentes a resolver las situaciones planteadas.

— ¿Cuáles serán, a su juicio, los retos más relevantes para el sector privado, especialmente para las grandes empresas que emitieron deuda de corto y mediano plazo?
— Del sector privado se espera que motorice las oportunidades que se abren potenciando los recursos a su alcance. Para ello, se parte de distintos niveles de competitividad y eficiencia. En ese sentido, hay cuestiones que hacen al marco de su funcionamiento y otras que son mucho más controlables por los administradores directos de empresas.
En lo primero se incluyen el reparto de cargas tributarias y sus contraprestaciones por parte del sector público y otros más dependientes de decisiones del Estado. Es preferible que, de haber incentivos puntuales, sean acotados y tengan una justificación aceptable. Por supuesto, el marco institucional, incluyendo la validez efectiva de los contratos, también provee una base sustancial para dar viabilidad a los mismos. El costo de capital, particularmente afectando a compañías y personas humanas más expuestas a circunstancias locales, es un complemento que corresponde atender.
“Del sector privado se espera que motorice las oportunidades que se abren potenciando los recursos a su alcance. Para ello, se parte de distintos niveles de competitividad y eficiencia”
Las empresas, en diverso grado, tienen a cargo la tarea de concretar los desafíos específicos en un ambiente que demandará asignación de recursos, y las correspondientes inversiones, para competir productivamente dentro de un esquema que demanda reacciones cada vez más rápidas. Esto es, que estén dotadas de la correspondiente flexibilidad.

— ¿Cómo evalúa el desempeño del Banco Central en la administración de reservas y política monetaria?
— En ambos frentes se vislumbra haber registrado y reaccionado incorporando lecciones dejadas por las vivencias de 2025. Hay un manejo más prudencial en las políticas aplicadas en lo cambiario y las condiciones de lo monetario. Ello se refleja en una reducción en los riesgos asociados y las consecuencias de una volatilidad excesiva en diversos indicadores.
Pero persisten discusiones de grado sobre el detalle, lo específico. Esto abarca tanto el alcance de la intervención en lo cambiario como los instrumentos de creación y absorción monetaria y la división de potestades entre el BCRA y el Tesoro. Así, la tasa de interés de política, o su sustituto, aplicable a los pesos, contempla un balance entre las expectativas de evolución del tipo de cambio e índices de precios.
Fotos: Maximiliano Luna
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