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El contundente informe del árbitro Sebastián Zunino sobre la expulsión de Marcos Rojo: la serie de insultos del futbolista

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Marcos Rojo fue expulsado en el tramo final del encuentro entre Racing y River Plate en el estadio Presidente Perón, luego de aplicarle un fuerte golpe con el antebrazo a Lucas Martínez Quarta. Horas después del incidente que le valió insultos de la hinchada local al defensor con pasado en Boca Juniors, se conoció el informe del árbitro Sebastián Zunino.

La acción, registrada por las cámaras a diez minutos del cierre, condicionó a la Academia en una derrota que complica sus opciones en el Torneo Apertura. La jugada se produjo en una pelota detenida, donde Rojo, en un forcejeo con Fausto Vera, giró bruscamente y golpeó a Martínez Quarta, quien cayó de inmediato.

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La expulsión de Marcos Rojo

La revisión evidenció con claridad la conducta violenta del defensor de 36 años, marco en el que las Reglas de Juego establecen la expulsión directa por agresión sin posibilidad de disputar la pelota. La secuencia fue decisiva: Racing quedó con un hombre menos y River, a través de Sebastián Driussi, amplió la diferencia a 2-0 tras capitalizar la superioridad numérica.

Aunque la acción escapó al control visual de Zunino, el protocolo VAR, que estaba a cargo de Ariel Penel, se aplicó de manera rigurosa: se revisaron las imágenes en una On-Field Review y, tras constatar la agresión, el juez procedió a expulsar al jugador de Racing. En ese momento, Rojo se acercó al árbitro y, visiblemente alterado, lo insultó. “Es un hijo de mil puta”, se pudo leer en sus labios.

Justamente, el juez del encuentro expuso los improperios que le propinó el zaguero subcampeón del mundo con la selección argentina en Brasil 2014 en un lapidario informe.

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Según reveló el periodista Silvio Maverino en un artículo publicado en El Gráfico, Zunino indicó que el insulto que se llegó a observar en primera instancia existió como tal y reveló los que no pudieron tomar las cámaras de la transmisión. “¿Quién te puso acá? Sos un desastre, la concha de tu madre, cagón de mierda”, detalla el informe al que accedió el reportero.

La tensión no se limitó al terreno de juego. Tras el pitazo final, el informe arbitral confirmó la expulsión de José Francisco Bersce, ayudante de campo de la Academia, por protestar de forma desmedida y gritar “hijo de puta” a Zunino.

Previo a la acción que derivó en la tarjeta roja, Rojo ya había sido amonestado por protestar, sumando tensión en un partido en el que también cometió un error clave: en la jugada del primer gol, parecía llegar a tiempo frente a Facundo Colidio, pero el delantero riverplatense lo superó y firmó el 1-0. En ese momento, la defensa de Racing evidenció desajustes que terminaron siendo determinantes en el marcador final.

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Frente a estos hechos, el Tribunal de Disciplina tomará una decisión. La suma de la agresión directa y la reincidencia en insultos agravados podría traducirse en una sanción de varias fechas para el defensor de la Academia.

El incidente protagonizado por Rojo no solo alteró el desarrollo del partido, sino que además reafirma una tendencia estadística particular: según datos publicados por el propio Silvio Maverino en sus redes sociales, el defensor ha recibido seis tarjetas rojas en el fútbol argentino, de las cuales tres le fueron mostradas en torneos nacionales y siempre ante River Plate.

“No podemos dejar al equipo con diez, hay que ser más inteligentes”, expresó Gustavo Costas de manera contundente en la conferencia de prensa posterior al encuentro. “No nos pueden pasar esas cosas. No podemos dejar al equipo con diez y cuando vamos perdiendo…”, agregó el DT de la Academia.

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Showtime de Messi: doblete y asistencia a menos de un mes del Mundial

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13/05/2026 19:57hs.

En la semana en la que Lionel Scaloni dio un paso más rumbo a la ilusión de ver a Messi en su sexto Mundial, el 10 volvió a dar que hablar. La cita mundialista está a la vuelta de la esquina y es por ello que cada pasito es cuestión de estado. Así ocurrió con la prelista de 55 futbolistas que la AFA publicó el pasado lunes. Allí, como era de esperar, estaba el rosarino, que si bien aún no confirmó su presencia en los Estados Unidos, México y Canadá, todo hace indicar que estará allí para defender la corona conseguida en Qatar 2022. Claro, se espera que exista un anuncio oficial aunque, a esta altura, no sería raro que sea por decantación y que tan solo la publicación de la lista final sea la confirmación de ello.

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A un mes del Mundial, Messi brilló en el Inter Miami con tres goles

Ahora bien, mientras tanto, a menos de un mes del Mundial, Messi sigue adelante con la acción con el Inter Miami. Luego del triunfo del fin de semana pasado por 4-2 frente a Toronto FC, en donde Leo se anotó un gol y un doblete de asistencias, las Garzas enfrentaban a Cincinatti en condición de visitante. Las buenas noticias llegaron rápido, ya que a los 24 minutos de la primera parte, Messi abrió el marcador. Con una carambola, el campeón del mundo puso el 1-0 de los de Guillermo Hoyos. El local golpeó en el cierre de la primera parte y el inicio de la segunda con goles de Denkey y Bucha. Sin embargo, el 10 volvió a poner en partido al conjunto rosado tras una asistencia de Rodrigo De Paul. Tras los goles de Evander, Silvetti y Berterame, el mejor del mundo apareció nuevamente para casi anotarse un hat trick que no lo fue porque, antes de ingresar, la pelota rebota en la espalda del arquero del Cincinatti.

Inter Miami CF midfielder Lionel Messi, left, celebrates after scoring a goal during the second half of an MLS soccer game Wednesday, May 13, 2026, in Cincinnati. (AP Photo/Joshua A. Bickel)

La carrera con Cristiano Ronaldo

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El doblete le permitió al rosarino alcanzar los 909 goles a lo largo de su carrera para quedar 62 tantos por debajo de Cristiano Ronaldo, que lidera la tabla de goleadores históricos del fútbol mundial con 971. Al igual que Messi, CR7 tiene todo encaminado para disputar por sexta vez en su carrera una cita mundialista.

De esta forma, a Leo le quedarán apenas dos encuentros por disputar antes del inicio del receso mundialista. Dichos encuentros serán frente a Portland el próximo domingo y ante Philadelphia Union. Posteriormente y en caso de finalmente ser parte de la lista final de Lionel Scaloni, el 10 deberá jugar los dos amistosos pactados por la Selección en la previa del Mundial frente a Honduras (6/6) e Islandia (9/6).

Los tres goles de Messi a Cincinatti

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Inter Miami,Lionel Messi

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Lucas Torreira, ex del Atlético y jugador del Galatasaray, agredido en Estambul por un hombre obsesionado con su pareja

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El futbolista uruguayo Lucas Torreira, exjugador del Atlético de Madrid y actualmente en las filas del Galatasaray, vivió un episodio muy desagradable en Estambul tras ser víctima de una agresión en un centro comercial del distrito de Beyoglu. El mediocentro recibió varios golpes por parte de un hombre presuntamente obsesionado con su pareja, la actriz y modelo turca Devrim Ozkan.

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Lucas Torreira,Atlético,Galatasaray

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La previa de México 86: una reunión decisiva, la pelea definitiva entre Maradona y Passarella y una frase premonitoria de Bilardo

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Con una particular camiseta, Maradona y Burruchaga maniobran en la increíble derrota frente a Noruega

“Llegó Argentina, empezó el Mundial”. La frase recorrió el planeta. La pronunció Sergio Peláez, el jefe de prensa de la Copa del Mundo, el lunes 5 de mayo de 1986, cuando el avión que transportaba a la delegación nacional desde Tel Aviv, aterrizó en el aeropuerto internacional Benito Juárez de la capital azteca. No era un arribo más. Allí estaba llegando un plantel golpeado, en estado de conmoción y lleno de incertidumbre, tanto dentro como fuera de la cancha. Sin embargo, ese sería el punto de partida de una resurrección casi increíble. Poder estar 30 días juntos, le iba a hacer muy bien a ese grupo de jugadores y al entrenador, Carlos Salvador Bilardo, en vistas del gran objetivo.

Las dudas de la Selección. Aunque también podríamos escribir las dudas en la Selección. Luego del ajetreado abril, con la palabra “polémica” adherida en cada momento. El intento de echarlo al Narigón y la lista definitiva, que desató una incontable cantidad de declaraciones en su contra, que no ayudaban en nada. Como tampoco lo hacían las flojas actuaciones de la primera gira a fines de marzo (Francia – Nápoli – Grasshopers) y el saldo de la segunda.

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Portada de la revista El Gráfico con título rojo y blanco, mostrando a dos futbolistas argentinos con camisetas celestes y blancas en la cancha
Tapa de El Gráfico tras la goleada 7-2 ante Israel que abría la puerta a una ilusión a un mes del Mundial

El jueves 24 de abril habían partido desde Buenos Aires hacia los dos compromisos. El primero fue el jueves 30 en la fría Oslo frente a Noruega. Un amistoso contra una selección de menor nivel y que había quedado fuera del Mundial. El ideal para recobrar la confianza y apuntar con más optimismo la recta final hacia México. Pero nada de eso sucedió. Otra vez un equipo inconexo, dubitativo, que parecía no entender lo que pretendía el entrenador. Fue una dolorosa derrota 1-0, que hacía aumentar los agoreros presagios en que estaba envuelto el equipo. Fue tocar fondo.

Dos días antes, había explotado la central nuclear de Chernobyl en Ucrania. Fue una catástrofe mundial, que afectó a varios países, entre ellos, Suecia, Finlandia y Noruega. Por suerte, ninguno de los argentinos (jugadores, cuerpo técnico y periodistas) fueron afectados por el escape radioactivo. Pero una pesada nube parecía haberse posado por sobre ese grupo a la deriva en el plano futbolero, intoxicado por una parte de la prensa, que sostenía su idea en contra de Bilardo.

Un futbolista con camiseta celeste y blanca dribla el balón en un estadio, con un oponente caído y un árbitro cerca
Maradona y Borghi la noche del 0-0 ante Junior en Barranquilla donde la Selección mereció golear

Luego de un breve descanso, llegó el viaje para unir Oslo con Tel Aviv, la cita siguiente de la gira. De manera tan increíble como inesperada, algo se modificó en la delegación, como lo detalló la crónica de la revista El Gráfico: “En esa travesía, con escala en Amsterdam, fue el rato más alegre de la semana. Se vio a Clausen reír, a todos hablar naturalmente con los periodistas. A los jugadores tirarse papelitos y llamar Camello a Pumpido y Caballito a Brown, tirarse del pelo y juguetear, mientras caminaban por el insuficiente pasillo del avión. Algo había cambiado. Como testimonio de una respuesta espontánea, individual, pero milagrosamente coordinada, donde los cuerpos y las almas de la selección parecían revivir, haber pasado la etapa de circunspección, entrando plenamente en la alegría responsable”.

El viernes 2 en horas de la mañana, el plantel fue recibido por el Primer Ministro Israelí, Simón Peres. Más tarde, en la ciudad de Jerusalem, Bilardo dio la autorización (algo poco habitual en él, permitir ese tipo de actividades) para visitar el Muro de los Lamentos y el Santo Sepulcro. Se respiraba un ambiente distinto. Ahora había que salir a la cancha a cumplir con el compromiso deportivo.

Pintura de un hombre sentado o reclinado contra una pared de ladrillo rojo, vestido con una camiseta blanca con diseño rojo y cubierto por una manta marrón rojiza
Ricardo Bochini en una de las pequeñas y no tan cómodas habitaciones de la concentración del club América

Pumpido en el arco. Passarella como líbero con Ruggeri y Garré actuando de stoppers sobre los dos hombres de punta rivales. El Vasco Olarticoechea en su antigua función de lateral derecho, con total libertad para pasar al ataque. En el medio, Giusti y Batista para cortar, más adelantados Burruchaga y Maradona, con Borghi y Almirón como delanteros.

El primer tiempo terminó con un apretado 2-1 y que se convirtió en sorprendente empate a los cuatro del segundo. Fueron diez minutos de confusión, contra un cuadro que era menos, aún, que Noruega. Pero bastó que Almirón pusiera el 3-2, para que el equipo comenzara a funcionar de otro modo. Con encuentros asociados, circulación y buen toque de pelota, hasta certificar un concluyente 7-2. Una victoria que templó los ánimos allí y que pasaría a ser la cábala de la selección argentina previa a cada Copa del Mundo en las tres ediciones siguientes.

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Tres hombres en un campo verde; uno con camiseta azul Le Coq Sportif es examinado por dos hombres, uno con un estetoscopio y otro palpando su muñeca
El doctor Raúl Madero y Carlos Pachamé le controlan la presión a Jorge Valdano en el predio del club América

En su autobiografía “Doctor y campeón”, Carlos Bilardo recordó cómo fueron los primeros momentos en suelo mexicano: “Nos instalamos en el predio del club América. Una parte de los jugadores se alojó, en parejas, en las habitaciones del edificio principal, donde concentraba habitualmente el equipo local: Pumpido – Olarticoechea, Bochini – Giusti, Borghi – Cuciuffo, Garré – Zelada, Maradona – Pasculli, Tapia – Enrique, Islas, Batista. En esa sección también estuvieron Pachamé, el doctor Madero y el profe Echavarría. En la parte nueva, donde se habían levantado las habitaciones con paneles de madera, a la que llamábamos “La isla”, y que fue desmontada al finalizar el campeonato, nos hospedamos Passarella – Brown, Trobbiani – Valdano, Ruggeri – Almirón y yo solo, el único que no compartía pieza, en un cuarto que era muy chico. Tenía dos metros por tres y un bañito. Entraba una cama y un perchero para colgar ropa. Nada más, pero para mí era suficiente. La peor habitación siempre debe ser la del técnico, porque es el que menos necesita descansar”.

Todos podemos suponer que no fue una estadía placentera para el Narigón, más allá que los resultados luego iban a acompañarlo. Era algo intrínseco en él, vivir así el fútbol, y por ello fueron días especiales: “En mi cuarto tuve que dormir en el piso porque el elástico de la cama estaba vencido: lo saqué, tiré el colchón al piso y dejé la cama parada contra la pared. En realidad casi no dormí por dos meses. Para estar atento a todo, apenas descansaba dos horas al momento de la siesta, de 14 a 16. Le decía a Pachamé: ‘Ahora quedate vos levantado’. A la noche dormitaba una o dos horas, nada más. Una rutina que mantuve fue visitar los cuartos de los jugadores antes que se durmieran. Así, mantuve extensas charlas con todos, no solo referidas a los entrenamientos o las disposiciones tácticas para los partidos”.

Cuatro hombres en un campo de fútbol. Un jugador celebra con brazos en alto. Otro está caído boca abajo y uno tendido cerca de la portería
Daniel Passarella festeja un gol en una práctica del mes de mayo con Carlos Bilardo detrás

Se respiraba un muy buen clima en la concentración del América. El grupo parecía ir haciéndose más sólido día a día, soñando con el gran objetivo. Solo abandonaron el predio para viajar a Colombia, porque tenían que enfrentar al Junior en Barranquilla, en el último amistoso previo al Mundial. Finalizó 0-0, pero fue una gran injusticia, porque la Selección mereció golear, hecho que fue evitado por la grandiosa actuación de Carlos Goyén, el ex arquero de Independiente, que tuvo una noche perfecta. El equipo estaba dejando en claro los grandes progresos en el funcionamiento, como preludio de los que se iba a vivir en la Copa del Mundo.

Pero lo más importante ocurrió fuera de la cancha. En uno de los salones del hotel donde se hospedaron, se produjo una reunión en la que solamente estuvieron los 22 jugadores. Había varios puntos que aclarar y ese cónclave terminaría marcando un antes y un después. Como lo recordó Diego Maradona en su autobiografía: “Yo llegué 15 minutos tarde a una reunión junto con los rebeldes, que éramos, según Passarella: Pasculli, Batista, Islas y yo. Entonces nos comimos un discurso de él, muy a su estilo, bien dictador, donde me recriminaba que un capitán no podía llegar tarde. Lo dejé hablar hasta que le pregunté si había terminado. ‘Entonces, ahora vamos a hablar de vos’, le respondí. Y conté delante del plantel lo que era él. Y se armó un lío grande, porque en aquella selección había dos grupos. Passarella le había llenado la cabeza a Valdano y a Bochini, diciéndoles que habíamos llegado tarde porque estábamos tomando falopa. Allí dije: ‘Yo asumo que tomo, pero acá hay otra cosa, porque en este caso no lo estuve haciendo. Además, estás mandando al frente a los pibes que están conmigo y no tienen nada que ver. ¿Entendiste buchón?’“.

Dos futbolistas masculinos, Maradona y Passarella, con camisetas de Argentina y sombreros mexicanos, posan sonriendo en un campo verde
Diego Maradona y Daniel Passarella posan sonrientes. Pero ya estaban distanciados

Fue el punto final para la relación entre ambos que nunca más se reanudó. Unos días más tarde, ambos posaron juntos para una histórica tapa de la revista El Gráfico donde se los puede ver con típicos sombreros mexicanos. Los dos se habían comprometido a hacerla, porque sería la portada de la edición previa al inicio del Mundial. Cumplieron su palabra y estuvieron allí, pero sin dirigirse la palabra en ningún momento.

Más allá del picante contrapunto entre las dos grandes figuras, aquella reunión en tierras colombianas, le hizo muy bien al grupo y lo terminó de fortalecer. En los días posteriores, los entrenamientos eran con buena onda y se veían los resultados en trabajos coordinados dentro de las prácticas. En ese laboratorio del doctor Bilardo, se fueron puliendo detalles tácticos, de pelota parada, relevos y sincronía, sobre todo en la última línea, que comenzaba a ensayar el sistema 3-5-2, con el que sorprendería ya en plena competencia.

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Portada de El Gráfico (1986) con Diego Maradona y Daniel Passarella. Ambos sonríen, visten uniformes de Argentina y grandes sombreros mexicanos
La histórica tapa de El Gráfico con Maradona y Passarella con los sombreros mexicanos. Posaron juntos pero ya no se hablaban. Días antes habían discutido muy fuerte, culminando una amistad que nunca se reanudó

Faltaba poco para el debut y se produjo otro momento clave, que reveló Daniel Passarella: “El shock que tuvo el equipo fue un 25 de mayo. El día anterior, vino el empresario Jimmy Goldsmith y me preguntó si yo cumplía años el 25. Cuando le respondí que sí, me dijo que él también y que debíamos hacer una fiesta. Efectivamente se hizo y ahí Bilardo se puso a bailar, llamándonos la atención a todos, que desconocíamos que era algo que le gustaba. Entonces algunos de los muchachos se sumaron y la cosa se puso muy alegre. Hasta el punto que todos cantábamos ‘Borombombón es el equipo del Narigón’. Cada vez que lo vi a Bilardo, después de eso, le dije que ese día había ganado el Mundial”.

Se acercaba la hora. En el último día de mayo del ‘86, el Mundial levantó el telón con el empate en un tanto entre Italia y Bulgaria, dos de los rivales del grupo de Argentina, que tendría su debut ante Corea del Sur el lunes 2 de junio. La Selección ya llevaba casi un mes en suelo mexicano, desde aquel momento en que fue recibida por el jefe de prensa, que anunciaba que con su presencia, había comenzado el torneo. En ese mismo momento, aquel 5 de mayo, consultado por los periodistas, el doctor Bilardo dejó una sentencia premonitoria: “Fuimos los primeros en llegar, porque seremos los últimos en irnos”…



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