CHIMENTOS
El director Alberto Maci habla sobre su documental sobre China Zorrilla: “Era una mujer magnética, un don de Dios”

“Fue un ser magnético, una narradora oral como no hay dos. Te podías haber quedado seis horas escuchándola, maravillado, se te volaba el tiempo. Era un don, de Dios”, expresa el director Alejandro Maci en una charla con Teleshow. Encuentra cada una de las palabras que quiere transmitir, para hablar de ella, de China Zorrilla,
“Era como un imán, capaz de suspender el tiempo con una anécdota”. No es una exageración: la actriz uruguaya atravesó generaciones, escenarios y fronteras con una naturalidad que, para Maci, solo podía explicarse como un encanto otorgado por Dios.
La memoria oral de Zorrilla se convirtió en leyenda mucho antes de que existieran los homenajes. El cine, el teatro y la televisión la vieron reinventarse en cada personaje, pero fuera de escena, la fascinación seguía intacta. Su nombre convocaba, su relato capturaba, y la sala —o la sobremesa— quedaba atrapada en ese “don” que Maci describe.
La directora teatral, actriz y embajadora cultural cruzó el Río de la Plata para instalarse como una de las figuras centrales del espectáculo en Sudamérica. La anécdota se repetía: quienes compartieron una charla con ella, quienes la escucharon improvisar una historia, coincidían en la duración invisible de esas horas. “Te podías haber quedado seis horas escuchándola”, insistió Maci. La percepción del tiempo se alteraba. El magnetismo de China Zorrilla escapaba a la convención de la fama. Su presencia no se explicaba por los premios o los títulos, sino por la forma en que transformaba la conversación en un acontecimiento.
—¿Por qué quisiste tomar la figura de China Zorrilla para tu documental?
—Por varias cosas, un diálogo como el que estamos teniendo es un corte transversal en un proyecto. Yo había hecho el documental El eco de mi voz sobre María Luisa Bemberg. Ese documental lo vio Marcos Carnevale, lo vio Pablo Echarri, que ya venían amasando una coproducción con Uruguay, con Alfredo Caro, con la productora Sinapsis, para este documental. Llega a mí de ese modo, una historia provocó la llegada de la otra.
—¿Trabajaste con ella?
—Hace miles de años, cuando empezaba en cine y en equipo, trabajé en dos películas, pero yo no la dirigí. Yo tenía veintipocos años. La vi en funcionamiento, pero no fue n mi amiga. Por eso te digo con todos los límites que tiene esto. Estuve meses con ella en un set, y siempre me pareció un personaje atractivísimo.
—¿En cuáles películas?
—Nunca estuve en Viena, producción que hizo Teresa Costantini. Y Las cuatro caras de Victoria, que dirigió Barney Finn. Eran sobre Victoria Ocampo. Eran cuatro actrices: Carola Reyna, Nacha Guevara, China y Julia Von Grolman. Encarnaban en distintos momentos de la vida de Ocampo.

—¿Cómo era en el set?
—Las dos películas por distintos motivos fueron largas. Entonces, la vi bastante. De hecho, estuve en su casa, pero por motivo de trabajo. No porque ella me invitara a la casa. Me pareció una mujer muy única en su género. Una artista en el sentido más abarcador que una actriz. Una mujer muy culta. Completamente trilingüe, con una gran exquisitez en sus gustos, en sus lecturas. Muy cinéfila, una fanática espectadora teatral. Un personaje con un sentido del humor único que todo el mundo conoció por los medios. Sumamente disparatada, muy amiguera, siempre rodeada de gente, muerta de risa, y al mismo tiempo una actriz con una formación muy dura teatral.
—¿Cómo fue esa formación?
—Por un lado, en Inglaterra, por otro lado con Margarita Xirgu a cargo de la Comedia Nacional Uruguaya, en los años cuarenta, que era bravísima. Y con teatro de repertorio. De actriz de esa generación que hacía un William Shakespeare, y un Tirso de Molina, sin parar.

—Luego llega a la Argentina…
—Viene a la Argentina, un poco a regañadientes, hace una tira con Alberto Migré y con Alejandro Doria. Se vuelve terroríficamente popular, al punto de que la gente… que iba en colectivo, la veía caminando por la calle, y la gente sacaba la cabeza por la ventanilla para gritarle cosas al personaje. Cambió su vida de ser o de provenir de un país pequeñísimo como Uruguay, sin industria cinematográfica, sin televisión, porque esto es previo a la televisión, una actriz de teatro, que cuando viene a la Argentina es una mujer de cincuenta años, una mujer madura que ya no se había casado, no había tenido hijos, y que había dedicado toda su energía a su profesión.
—¿Y los amores de China?
—En principio uno que fue muy doloroso, de una especie de bon vivant uruguayo llamado Capurro. Era un chico de clase alta uruguaya. Era de una familia completamente de campo, pero empobrecida. Para la época, un poco polista, un poco jugador, un poco a la usanza de ese momento. Guapísimo. Vi fotos de él. Del que ella se enamora desesperadamente. Él, ansioso por conseguir recuperar la fortuna perdida, se casa con una empresaria alemana o una cosa por el estilo, y la deja. Para ella fue un dolor espantoso. Ël ya recién casado, con esta empresaria tan importante, visitando a su familia en Uruguay, cuando había nacido recién su bebé, se mata en un accidente con el auto en una ruta. El hijo se salva. La mujer queda muy mal en terapia intensiva. China se entera se acerca partida en dos al mismo tiempo, con una mezcla con sentimientos encontrados. Ella nunca se terminó de recuperar de este golpe por varios motivos: el abandono, la no elección, luego la muerte, de su gran amor.

—¿Cómo fue el proceso de adaptación de China Zorrilla a la Argentina?
—Ella viene a la Argentina, se instala, estaba prohibida en Uruguay. No te olvides que el proceso militar uruguayo es anterior, no mucho, pero es anterior a la Argentina. Y estar prohibido en Uruguay es estar prohibido en todo, porque ya te dije que no había ni cine. Y había escasamente tele. Con lo cual, si no te dejan actuar en teatro, en principio no hay nada para hacer.
—Entonces…cómo sigue…
—Llega en el año 1973. Aprovecha una oferta de trabajo que es la de Eduardo Murua con Un guapo del 900. Ahí trabaja por primera vez en cine. Luego, todo lo de televisón. Pobre diabla. Luego le ofrecen, con Marina Ross, Piel Naranja, también con Arnaldo André como galán en aquella época, que es fue un éxito rotundo.
—¿Qué ocurrió durante la dictadura militar en Argentina?
—Paradojas de la vida, golpe militar en la Argentina, 1976. Se arma una cosa extrañísima donde acá, bueno, después de contactos y cosas, le permiten actuar, pero solo en teatro, no en cine, y menos en televisión.

—¿Cómo era su relación con el público y su capacidad de improvisar?
—Un día, no sé en qué gira de Eva y Victoria, a ella le gustaba salir de gira, hubo un problema con el transporte, Soledad Silveyra no llegaba. Estaban en la disyuntiva de suspender la función. Y China se sube al escenario y le propone al público conversar. Por supuesto, el que quería podía ir a que le devolvieran la plata, dado que la obra que iba a ver no se iba a dar. Nadie pidió un centavo de regreso porque fue una noche magnética, porque ella se sentaba y, sin nada, se ponía a contar y se podían haber quedado horas escuchándola, maravillados.
—¿Qué buscaste al retratar a China Zorrilla en el documental?
—A mí siempre me importa, cuando me estoy aproximando para retratar a alguien, intentar oírlo hablar por su propia voz. Por eso busco tanto, porque a mí, como público, no me gustan los documentales que se acercan más a un informe televisivo donde hay solo personas contándonos cómo era alguien. No me interesa eso, porque si yo te cuento algo que me sucede a mí, no dejará de ser mi visión, mi óptica de eso. Yo prefiero hacer hablar al retratado.

—¿Y el compromiso social y político de China ?
—En principio, tenía algo que haría bastante falta hoy, que es un sentido de la solidaridad y de la generosidad muy interesante. Siempre ha compartido todo lo que ha tenido, ha dado todo lo que ha tenido. También pienso en un aspecto; yo no soy religioso, pero esa formación cristiana también le dio algo de la sensibilidad por el otro, por el dolor ajeno, por la necesidad ajena. Muy necesario en nuestros tiempos.
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Salió a la luz el dato más explosivo de la separación de Enzo Fernández y Valentina Cervantes: «Se habló de infidelidades y..»

La Selección Argentina consiguió un triunfo arrollador, histórico y emotivo por donde se lo mire. La Scaloneta logró sobre el tramo final vencer por 3-2 a Egipto en un partido que tuvo de todo, y la cabeza de Enzo Fernández permitió la clasificación a cuarto de final.
De la tristeza absoluta, a la euforia plena en 15 minutos. Eso tiene esta selección imparable que va una y otra vez, contra todos y todos los pronósticos. A partir del cabezazo de Enzo, muchos programas se hiciero alarde de su actuación.
En plena negociación que se habla que tiene a su vez con el Real Madrid, para dejar el Chelsea ni bien finalice el Mundial, desde Puro Show decidieron destacar la figura de Valentina Cervantes. Su pareja y mamá de sus dos hijos.
“Ella es divina y estuvo con Enzo desde el comienzo. Acompañó todo ese sufrimiento”, comenzó destacando Matás Vázquez, a lo que en la mesa rápidamente agregaron: “Ella en un momento comentó que ella lo mantenía a Enzo”.
LA SEPARACIÓN DE ENZO FERNÁNDEZ Y VALENTINA CERVANTES QUE HIZO ESTALLAR TODO
“Claro, trabajaba en un call center. Se tomaba el colectivo y le compraban la ropa a la nena en el marketplace, de la plataforma”, comentaron en la mesa, y un tema fue llevando a otro, siendo su separación público algo que para ellos marcó un antes y después.
No solo porque a partir de esa ruptura y posterior reconciliación se unieron como nunca, sino porque fue muy sensible todo lo que ocurrió en esa ruptura. “Cuando se separaron, y perdón que lo traiga pero ellos lo hicieron público, se vino con una mano adelante y otra atrás. Vos quedate con todo, se vino a lo de la abuela. No le interesa el lujo, es una piba muy centrada”, sostuvo Pampito.
En esa línea, Pochi de Gosippeame indagó en lo que fue la interna más fuerte de la pareja, y qué se comentó sobre una separación que fue realmente escandalosa, y hasta involucró a otras famosas: “Se había hablado de infidelidades, a ella no le interesó hurgar en sí fueron reales o no”
Lo que rescató Nancy Duré es la postura que Enzo tomó frente a la situación, pese a ser una persona muy joven “El también fue honesto, en otros casos, los hombres van y te engañan, te mienten, empiezan a hacer otras cosas, y fue honesto. Entendió que les faltaba vivir un montón de cuestiones, cuando tuvo esa libertad, se dio cuenta de lo que tenía con ella”, cerró.
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María Becerra habló de sus diferencias con las cantantes pop: “Es un ambiente donde juega mucho el ego”

A principios de este año, la escena artística argentina se vio envuelta en una grieta inesperada entre dos de sus máximos exponentes del pop: Tini Stoessel y Emilia Mernes. Sin declaraciones directas que confirmaran el conflicto y con el hermetismo habitual de ambas, las especulaciones y supuestas internas no tardaron en dividir al ambiente y movilizar a fanáticos, colegas y medios. El tema, lejos de disiparse, fue alimentado por los gestos, silencios y el posicionamiento de otras figuras, en un clima donde elegir bando se volvió casi inevitable. Ahora, en un contexto de aparente calma y sin que ninguna de las protagonistas haya dado detalles, María Becerra reavivó el debate durante una entrevista en Los 40 de España, donde habló de su lazo con Tini, la competencia en la industria y la compleja dinámica entre mujeres en la música.
Uno de los momentos más emotivos de la charla llegó cuando Becerra recordó la grabación de “High Remix”, la colaboración que la reunió con Tini y Lola Índigo en 2020. Para la cantante, ese trabajo fue mucho más que un éxito profesional. “La amo. No sé la verdad cómo describirlo. Es una relación en la que siento que la quiero cuidar mucho. Yo la conozco y sé lo sensible que es, y a veces me molesta mucho que el mundo sea tan cruel con ella, que digan cosas que no son así”, confesó sobre su relación con La Triple T.
Becerra profundizó sobre el vínculo: “No quiero hablar de más, pero me da mucha bronca que lleven todo a un lugar que no es. Es más fácil decir que una pop star tiene problemas superficiales y es todo una pelot…, cuando en realidad todo es muchísimo más profundo. Ella es una de las mejores personas que he conocido en mi vida. Es una piba hecha y derecha y se maneja con moral en su vida. Yo sé que ella no hace las cosas mal. La he pasado muy mal cuando se decían cosas muy fuertes sobre ella y por lo que ella sufría también. Entonces, esa es la relación que tengo: la quiero cuidar y proteger porque siento que el mundo es muy malo y que ella es muy buena. No quiero decir que es frágil, pero es muy sensible. Siento que la debo proteger”.
La artista reconoció su rol protector y su carácter fuerte: “Si algo le pasa, enseguida voy y la defiendo. Le digo: ‘¿Quién te hizo esto?’. Soy muy así. Ese es nuestro vínculo”, resumió, dejando claro que el lazo con Tini es mucho más que profesional, y está atravesado por un profundo afecto y una lealtad inquebrantable.
La entrevistadora resaltó el peso generacional de Tini, una artista que marcó a toda una camada de jóvenes. “Hay mucha gente que creció viéndola”, comentó, a lo que Becerra respondió: “Yo misma, sí”. Y agregó: “Está donde está por eso, porque la gente la quiere, los artistas la queremos y la bancamos. Por eso también hay gente que le debe querer hacer mal, porque tiene una luz, un ángel que no lo tiene nadie. Ella llega a cualquier lugar y, aunque no sepas quién es, te das cuenta de que hay algo distinto”.
El diálogo viró hacia el clima de la escena musical argentina, con mención a otros artistas como Milo J y Trueno, quienes también habían pasado por el programa. Becerra fue consultada sobre la famosa “división” interna: “Yo pienso que sí, que es verdad. Está dividida en varias cosas: géneros, estilos, movidas… Hay artistas que hacen una onda muy nueva, otros más pop, otros versátiles, otros más estancados, están los rockeros… Es muy variado”.

Pero también admitió que hay tensiones personales: “Es un ambiente donde se juega mucho el ego, hay mucha envidia, hasta el ‘se puso este vestido y yo me lo puse primero’. Imaginate qué pelotu… atómica. Pero bueno, así es. Y el público también quiere avivar la llama”.
La pregunta sobre si lo que pasa entre las mujeres de la escena está exagerado o es real fue directa. Becerra no esquivó el tema: “Por un lado está exagerado, por otro hay versiones que son un cuento de fantasía. Pero también hay una realidad: ciertas personas estamos divididas, y tenemos formas muy diferentes de pensar y de encarar la vida. Yo hay cosas que no pongo en duda, formas de actuar que no cambio ni pongo en juego. Soy de una forma y si no comparto la forma de ser con alguien, no compro y ya. Hay gente con la que no compro, se lo digo en la cara. Si no me gusta cómo actúa, lo que le hizo a tal persona, yo me paro del lado de esa persona. Es así”.

Sin mencionar a Mernes, Becerra dejó en evidencia que las diferencias y lealtades se sienten y se dicen, tanto en privado como en la industria: “Toda la gente que a mí no me cae bien lo sabe y lo he hablado con ellos, con ellas, y no tengo ningún drama. Es la situación que es y yo con vos no compro”.
Así, mientras Tini y Emilia eligen mantener el bajo perfil, María Becerra se posicionó como voz propia y leal, y dejó claro que, en la música argentina, las amistades y los bandos existen, y que la honestidad y la defensa de los valores personales siguen siendo moneda corriente, aun a riesgo de quedar en el centro de la tormenta.
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Floppy Tesouro hundió a un jugador de Argentina que está jugando el Mundial y la quiso conquistar: “Está casado y…”

En medio del furor mundialista, Floppy Tesouro se abrió con Pampita en una entrevista a fondo y terminó revelando un jugoso dato que le dejó los pelos de punta a las mujeres de la Selección Argentina. Es que lo que Floppy contó, a grandes rasgos, responde a una mecánica de seducción de la que no se salva nadie. Ni el más casado de los casados.
Emocionada, Tesouro estalló, exultante, con una revelación a primera vista ingenua. “¡Me reaccionó la historia un futbolista de la Selección!”, le dijo a Pampita en un mano a mano para Infobae. La modelo, atónita, repreguntó: “¿A Floppy Tesouro le escribió un futbolista de la Selección por Instagram…?”.
Entre risas, la bailarina aseguró (o así lo quiso hacer creer) que el deportista de élite apenas le mandó “unos aplausitos” a su foto. “¡Eso no es que te haya escrito un mensaje! ¡Eso es una reacción! Si ponés aplauso querés que el otro… conteste algo. ¿Lo hiciste?”, fue al hueso Pampa. “¡Nada, nada! Por las dudas, que nada se malinterprete”, aclaró.
“¿Pero era un señor comprometido?”, fue a más Pampita, metiéndose en el barro. “Sí”, reconoció la otra, divertida en ese ping pong. A continuación, la mamá de Moorea agregó un dato clave: el futbolista en cuestión está actualmente en Estados Unidos, en pleno Mundial con la Selección. “No vamos a decir nada. Para no desconcentrar a nadie. ¡Por favor te lo pido!”, rogó Pampa.
FLOPPY TESOURO CONFESÓ QUÉ LE PASA CON LOS HOMBRES QUE ESTÁN EN PAREJA
Así las cosas, Floppy Tesouro intentó encontrarle una explicación a esa reacción con la que un día se encontró entre sus historias. “Capaz que es de buena onda, claro”, estimó, y de inmediato aclaró que, para ella, los que están en pareja no entran en su radar: “No hay manera de que yo toque a un hombre casado. Y habiendo tantos hombres, ¿por qué te tenés que meter con uno casado?”.
“¿Bajo qué concepto te puede atraer un hombre de familia? No la veo, no la haría y no me gusta que lo hagan”, dijo, y señaló: “Y me parece que hay mujeres que les da morbo salir con alguien que está en pareja, porque si no… no entiendo. O sea, algo les tiene que pasar interiormente, pero yo veo un tipo casado ¡y para mí ya tiene bombacha!”.
Floppy Tesouro










