ECONOMIA
El Gobierno aplicará una suba del 90% a los pasajes de tren del AMBA de aquí a septiembre: a cuánto llegará el boleto

El esquema tarifario de los trenes metropolitanos del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) pasó al centro de la escena luego de que la Secretaría de Transporte comunicara aplicará una suba acumulada de hasta un 91,39% en los pasajes entre mayo y septiembre de 2026, según el tramo y la modalidad de pago. La medida alcanza a las líneas Sarmiento, Roca, Mitre, San Martín, Belgrano Sur, Belgrano Norte y Urquiza, e involucra tanto a usuarios con beneficios sociales como a quienes pagan la tarifa general con tarjeta SUBE. Fue comunicada junto a aumentos de la tarifa de colectivos bajo jurisdicción nacional.
Desde el 18 de mayo, cuando superado el período de audiencia pública llamado por el Gobierno se aplique el primer aumento del nuevo cuadro tarifario en el Boletín Oficial, habrá una suba del 18% en los pasajes de trenes del AMBA este mismo mes.
Como consecuencia, así quedará el tarifario para viajes con SUBE nominalizada cuando se aplique el primer ajuste:
- Sección 1: $ 330,00
- Sección 2: $ 429,00
- Sección 3: $ 528,00
Estos precios comparan con el siguiente nivel actual:
- Sección 1: $ 280,00
- Sección 2: $ 360,00
- Sección 3: $ 450,00
Luego de este ajuste, se continuará con incrementos del 15% en junio, 13% en julio, 12% en agosto y 10% en septiembre
La actualización del cuadro tarifario se detalla en la Resolución 26/2026, publicada en el Boletín Oficial, que incluye un cronograma de aumentos mensuales. Según el texto oficial, el boleto mínimo con SUBE registrada en la primera sección (hasta 12 kilómetros) pasará de los $280 que valía al comienzo de mayo a costar $530 en septiembre, lo que representa un incremento del 89,29%.
En la segunda sección (de 12 a 24 kilómetros), el valor subirá de $360 a $689, con un aumento del 91,39%. Para la tercera sección (más de 24 kilómetros), el pasaje pasará de $450 a $848, lo que implica una suba del 88,44%. Estas cifras surgen del Anexo 2 de la resolución, que detalla la propuesta de cuadro tarifario para los trenes metropolitanos, y se aplican específicamente a quienes cuenten con la SUBE nominalizada.
El esquema de aumentos contempla subas mensuales de diferente magnitud: un primer ajuste del 18% en mayo, seguido por incrementos del 15% en junio, 13% en julio, 12% en agosto y 10% en septiembre. Así, el Gobierno distribuye la carga del ajuste tarifario a lo largo de varios meses, en vez de aplicar una única suba abrupta.
Los usuarios alcanzados por la Tarifa Social, entre los que se encuentran jubilados, pensionados y beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo (AUH), también verán aumentos en sus boletos. El pasaje mínimo para este grupo pasó de $126 a $148,50 en la primera sección, lo que equivale a un incremento del 17,86%. En la segunda sección, la tarifa subió de $162 a $185,25 (14,35%), y en la tercera sección, de $202,50 a $227,25 (12,23%), manteniendo el descuento sobre la tarifa general, pero siguiendo la progresión de aumentos mensuales establecida en la resolución.
Para quienes no registren la SUBE, el impacto será mayor, ya que la tarifa será el doble de la correspondiente a la SUBE nominalizada. Así, el boleto mínimo para este grupo pasó de $560 a $1.060 en la primera sección (un aumento del 89,29%), de $720 a $1.378 en la segunda sección (91,39%) y de $900 a $1.696 en la tercera sección (88,44%). El pago en efectivo, por su parte, tendrá un valor de $1.100 para el pasaje mínimo, lo que representa un aumento del 22,22% respecto de los $900 iniciales.
La Secretaría de Transporte fundamentó la medida en la necesidad de actualizar los valores tarifarios para garantizar la sustentabilidad del servicio ferroviario. Según el documento oficial, los incrementos buscan acompañar la evolución de los costos operativos y asegurar la continuidad de las prestaciones en el marco de las políticas públicas orientadas al transporte público masivo.
El cuadro tarifario se presentó de manera pública y la convocatoria a la audiencia fue comunicada oficialmente. Las autoridades pusieron a disposición de los usuarios un detalle del cronograma y los nuevos valores que regirán en cada etapa del aumento.

De acuerdo con el esquema oficial, el aumento porcentual varía según el tramo y la modalidad de pago: el mayor incremento se observa en la segunda sección para usuarios generales y quienes viajan sin registrar la SUBE, mientras que la Tarifa Social y el pago en efectivo muestran subas más moderadas. Esta característica fue confirmada tanto por la información de la Secretaría de Transporte como por los anexos oficiales publicados.
El impacto sobre los usuarios se manifiesta en los valores finales que deberán abonar a partir de septiembre. Quienes cuenten con la SUBE nominalizada pagarán $530 en la primera sección, $689 en la segunda y $848 en la tercera. Los beneficiarios de Tarifa Social mantendrán el descuento proporcional, aunque con los mismos ajustes mensuales. Para los usuarios sin SUBE registrada, el costo será el doble, mientras que el pago en efectivo se establece en $1.100.
La medida forma parte de una política más amplia de actualización tarifaria en el sector del transporte público. El Gobierno nacional convocó a una audiencia pública para debatir los nuevos cuadros tarifarios de trenes y colectivos, difundiendo el esquema propuesto y habilitando la participación de las partes interesadas. El llamado a audiencia y la publicación de la resolución permiten un marco de transparencia y consulta previo a la aplicación definitiva de los aumentos.
El contexto en el que se anunció la medida incluye un proceso de revisión de subsidios y costos operativos en el sistema de transporte urbano. El Gobierno justificó la decisión en la necesidad de adecuar las tarifas a la estructura de costos y garantizar la viabilidad de los servicios, en un escenario de presión inflacionaria y actualización de insumos esenciales.
La implementación de los nuevos cuadros tarifarios se hará efectiva en etapas, según el cronograma publicado por las autoridades. El esquema contempla subas automáticas en las fechas determinadas, con la posibilidad de revisión en caso de que el contexto lo requiera. Las empresas operadoras de trenes metropolitanos ya comunicaron a los usuarios los nuevos valores que regirán en los próximos meses.
El debate sobre el impacto de los aumentos involucra a diversos sectores sociales y políticos, que analizan la medida en función de sus efectos sobre los usuarios y la economía familiar. Las organizaciones de usuarios, sindicatos y autoridades locales siguen de cerca la evolución del proceso, atentos a las condiciones de aplicación y a eventuales modificaciones en el cronograma.
El acceso a la SUBE nominalizada se mantiene como requisito para acceder a la tarifa general, mientras que la Tarifa Social se otorga a través de mecanismos de registro y validación definidos por la Secretaría de Transporte. El pago en efectivo, por su parte, queda como opción para quienes no puedan acceder a la SUBE, aunque con un costo mucho más elevado.
ECONOMIA
El FAL y el nacimiento de un nuevo inversor institucional argentino

La Ley de Modernización Laboral estableció que los empleadores privados deberán realizar una contribución mensual equivalente al 1% de las remuneraciones computables en el caso de las grandes empresas y del 2,5% para las micro, pequeñas y medianas empresas

La CNV habilitó dos grandes vehículos para administrar estos recursos: Fondos Comunes de Inversión Abiertos destinados al FAL y Fideicomisos Financieros FAL
- Cada empleador puede elegir la entidad habilitada y el vehículo en el que se administrarán sus recursos.
- El régimen contempla portabilidad entre vehículos y administradores y,
- cuando una empresa no realiza la elección correspondiente, existe un mecanismo de asignación de oficio.

La regulación establece criterios de seguridad, liquidez, diversificación, transparencia y preservación del capital
- empresas y proyectos que busquen financiamiento, y
- ahorro dispuesto a financiarlos.
- Financiarse a plazos mayores.
- Emitir más obligaciones negociables.
- Estructurar proyectos de infraestructura.
- Desarrollar crédito de largo plazo.
- Reducir progresivamente la dependencia del financiamiento bancario o del capital propio.
- Los aportes ingresan todos los meses.
- Los recursos se invierten.
- Las inversiones generan rendimiento.
- Ese rendimiento se reinvierte.
- Nuevos aportes vuelven a ingresar al mes siguiente.

El FAL alinea el crecimiento del mercado de capitales con el crecimiento del empleo registrado
- Uno que recibirá recursos todos los meses.
- Uno cuyo patrimonio podrá crecer junto con el empleo formal.
- Y uno que puede ayudar a transformar ahorro argentino en financiamiento para la economía argentina.
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ECONOMIA
El palo de hockey de la economía argentina

La economía tradicional suele trabajar con rendimientos decrecientes: incorporar una unidad adicional de capital genera un aumento de producción, pero cada vez menor
- El umbral de declive. Por debajo de determinada escala, la economía no genera suficientes recursos para sostener la acumulación de capital.
- El piso de estancamiento, una zona en la que la economía puede sobrevivir, pero todavía no tiene los incentivos suficientes para iniciar una expansión autosostenida.
- El umbral de despegue. Superado ese punto, los rendimientos crecientes hacen que la inversión genere condiciones para nuevas inversiones. ¿Y Bellman?

La mayor escala atrae proveedores y capital. Los proveedores reducen costos

- Escenario A: continuidad del programa de Milei: Simplemente imaginemos que un segundo gobierno mantiene durante varios años una combinación de equilibrio fiscal, estabilidad monetaria, desregulación, apertura, reformas pro-inversión y expansión de sectores exportadores. Si el crecimiento pasara gradualmente de 4% a 5%, luego a 6% y finalmente a 7% a medida que se acumulan inversiones y aparecen efectos de escala, Argentina podría acercarse al umbral de despegue. Si se toma el PBI de 2027 como 100, una trayectoria ilustrativa de ese tipo llevaría el índice hacia 210 unidades en 2040. Esto implica que, si se materializara esa trayectoria, la acumulación podría comenzar a generar una dinámica de rendimientos crecientes.
- Escenario B: triunfo opositor (¿Kicillof?) y regreso a la tasa histórica de crecimiento. Parte de una hipótesis diferente: un cambio de régimen económico y una evolución del PBI similar a la observada por Argentina durante los últimos 15 años. Entre 2011 y 2025, el crecimiento promedio anual del PBI argentino fue de aproximadamente 0,8%. Si esa tasa se mantuviera durante todo el período 2027-2040, y nuevamente hacemos 100 al PBI de 2027, el resultado sería muy diferente al escenario de crecimiento acelerado: en 2040 el nivel del PBI sería aproximadamente 110 unidades. Es decir, después de 13 años, la economía habría aumentado apenas alrededor de un 10% respecto del punto de partida, contra 110% en el escenario anterior.
El contraste entre el escenario A y el B es enorme. Una diferencia aparentemente pequeña en la tasa de crecimiento anual, sostenida durante muchos años, termina produciendo diferencias extraordinarias
El umbral puede ser el punto de transición hacia un proceso endógeno, donde, en una economía que lo atraviesa, el crecimiento empieza a generar las condiciones para producir más crecimiento

El énfasis permanente del presidente Milei acerca de la importancia de la inversión en capital humano podría anunciar su intención de fusionar ambos enfoques para obtener un resultado mucho más potente aún
ECONOMIA
Daniel Schteingart, de Fundar: “2025 fue el primer año en 30 donde el PBI creció y el empleo formal privado cayó”

“No es casualidad que el gobierno de Alberto Fernández terminara con el menor desempleo desde 1991, pero también con la mayor inflación desde 1991″

“En el corto plazo, la variación de la pobreza y la informalidad a nivel nacional está muy condicionada por lo que ocurre con la economía en su conjunto y, por lo tanto, por políticas que dependen fundamentalmente del gobierno nacional”

“Para bajar sustancialmente la informalidad se necesitan varias cosas al mismo tiempo. La primera, sin la cual todo lo demás es imposible, es crecer durante bastante tiempo”
- Porque genera los dólares que la Argentina necesita para que el resto de la economía pueda crecer sin chocar recurrentemente con la falta de divisas. Es una condición de posibilidad, aunque no suficiente: hoy exportamos bastante más y, sin embargo, la economía está planchada.
- Porque esos sectores pueden generar mucho más empleo indirecto si traccionan un entramado denso de proveedores industriales y de servicios: ingeniería, metalmecánica, químicos, transporte, software o construcción.

“Hacen falta políticas horizontales: simplificar la contratación y la registración, reducir los costos de formalización para trabajadores de bajos salarios y empresas chicas, mejorar la fiscalización y, sobre todo, aumentar la productividad”

“El Indec prevé que entre 2025 y 2040 Neuquén va a pasar de ser el 1,5% de la población argentina al 1,6%: no es un cambio para nada titánico”

“La historia es, simultáneamente, de progreso en términos absolutos y decadencia en términos relativos, y eso no es necesariamente una contradicción”
- Argentina no está ni cerca de ser uno de los peores países del mundo: en la enorme mayoría de los indicadores de desarrollo estamos de mitad de tabla para arriba, comparado con la media mundial y regional. Somos más ricos, educados, democráticos, vivimos más años, reportamos más satisfacción con la vida y somos cívicamente más tolerantes que gran parte de los países. En ese sentido, no somos un país de mierda.
- Contrariamente a lo que creemos, las condiciones de vida de Argentina tendieron a mejorar en el largo plazo. Me peleo bastante con el discurso nostálgico de que hace 50 o 100 años vivíamos mejor. En casi todo, vivíamos peor. Hoy somos más ricos, democráticos, culturalmente tolerantes, vivimos más años, tenemos mucha menos mortalidad infantil, más años de escolarización y menos hacinamiento que entonces.
- La más triste, es que aun cuando progresamos, otros países lo hicieron de forma mucho más rápida que nosotros y nos fueron pasando. Así, la Argentina se fue cayendo de los rankings de casi cualquier indicador de desarrollo, y se fue volviendo cada vez más irrelevante a nivel global. Chile, España, Polonia o Corea del Sur son ejemplos de países que unas décadas atrás vivían peor que nosotros y hoy nos superaron en la mayoría de las métricas de desarrollo, no porque nosotros retrocediéramos, sino porque ellos avanzaron más rápido. Por eso el “todavía” del título: si la tendencia de las últimas décadas sigue, Argentina un día va a dejar de ser un país de mitad de tabla para arriba, y va a empezar a pelear el descenso.

“A pesar de nuestras quejas recurrentes, Argentina da relativamente bien en los rankings mundiales de felicidad”
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