ECONOMIA
El Gobierno nacional modificó el Prespuesto 2026 para cumplir con el plan de retiro voluntario de la ANSES

El Gobierno nacional modificó el Presupuesto para el ejercicio 2026 mediante la Decisión Administrativa 20/2026, publicada esta madrugada en el Boletín Oficial. Los principales cambios incluyen ajustes por deudas previsionales y el plan de retiro de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES).
La medida lleva firma del jefe de Gabinete de Ministros, Manuel Adorni, y el ministro de Economía, Luis Andrés Caputo, y abarca tammbién la modificación de créditos presupuestarios del Consejo de la Magistratura y la redistribución de cargos dentro de la estructura nacional.
Mediante el artículo 3°, incrementaron $500.000 millones el techo fijado por el artículo 40 de la Ley N° 27.798 para la cancelación de sentencias judiciales de origen previsional y deudas establecidas en acuerdos transaccionales bajo la Ley N° 27.260. El nuevo límite queda determinado en $712.288 millones.
Según indica el documento, la ampliación responde a retroactivos originados en ajustes practicados sobre las prestaciones del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). ANSES, organismo descentralizado bajo la órbita de la Subsecretaría de Seguridad Social del Ministerio de Capital Humano, es el ente responsable de afrontar esos pagos.

Además, la decisión contempla también un refuerzo de los créditos de gastos en personal destinado a financiar el Plan de Retiros de Voluntad Recíproca para el personal de ANSES. Por esto, se incorporaron 162 mil millones de pesos como transferencia figurativa desde el Tesoro Nacional, bajo la categoría de “Gastos en personal”.
Aquellos interesados en aplicar a este sistema de retiros debieron presentar sus formularios hasta el 26 de abril y, tal como establecía la medida, tenían que cumplir con una serie de requisitos. Por ejemplo, no tener reclamos laborales pendientes y aceptar que no podrán trabajar en el sector público nacional dentro del plazo fijado. Además, aquellos que ocupen cargos sindicales deberán renunciar tanto a esos puestos como a la tutela sindical si desean acceder al beneficio.
Este refuerzo se ejecuta específicamente para la instrumentación de los retiros voluntarios y figura en el desglose presupuestario publicado.
El artículo 2° adecúa la distribución de cargos y créditos para reflejar una serie de movimientos de personal ya dispuestos por decisiones administrativas previas. El primero de ellos, establecido por la Decisión Administrativa N° 40 del 30 de diciembre de 2025, transfirió ocho agentes de planta permanente de la Jefatura de Gabinete de Ministros al Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado. Algo similar ocurrió con el traspaso de un agente del Ministerio de Defensa a un organismo descentralizado de la cartera.
En el Ministerio de Economía, la medida consolida dos movimientos adicionales: el ingreso de un agente proveniente de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social del Ministerio de Capital Humano —dispuesto por la Decisión Administrativa N° 7 del 11 de febrero de 2026— y el traspaso de tres agentes de la Secretaría de Minería al Servicio Geológico Minero Argentino (SEGEMAR), organismo descentralizado en esa misma órbita, según la Decisión Administrativa N° 11 del 7 de abril de 2026. Las planillas anexas muestran la disminución y aumento de estos puestos en los cuadros correspondientes de cada organismo.
La adecuación presupuestaria alcanza también al Consejo de la Magistratura, organismo del Poder Judicial de la Nación. El refuerzo se expresa en el incremento de 115.194 millones de pesos para gastos en personal en el programa “Actividades Centrales” y 22 mil millones de pesos para bienes de uso en el programa “Justicia de Máxima Instancia”. Según indica el considerando de la medida, la modificación apunta a posibilitar su normal funcionamiento, con la distribución desagregada por programas y partidas consignada en los anexos.
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ECONOMIA
El otro lado de la mora: ¿qué quieren los argentinos endeudados? ¿no pagar más o tener condiciones más favorables?

Mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, asegura que “la gente se sobreendeudó a tasas muy altas esperando que la inflación licúe su deuda”, lo cierto es que la morosidad es un problema cotidiano en muchos hogares argentinos. Según el último Estudio de Medios de Pago de D’Alessio IROL, 6 de cada 10 argentinos conviven con algún tipo de compromiso financiero, una situación que ya forma parte de la organización habitual del hogar.
“La deuda dejó de ser un problema excepcional para transformarse en parte de la vida cotidiana de millones de personas. Ya no aparece solamente vinculada a grandes créditos o situaciones límite: hoy atraviesa el consumo diario, las compras financiadas, el pago de servicios y hasta las relaciones familiares”, explica el informe.
Más allá de los datos duros sobre la irregularidad en los pagos a bancos, tarjetas y billeteras, el informe rescata el otro lado de la mora: ¿qué esperan los que tienen alguna deuda? ¿Quieren ponerse al día o buscan zafar del compromiso? ¿De quién esperan una ayuda?
Las preguntas resultan tan relevantes como oportunas. Mientras los bancos y las fintech empezaron a lanzar planes de refinanciación de deudas, apoyados en la baja de las tasas de interés de las últimas semanas. A la vez, en el Congreso empiezan a aparecer planes de la vieja escuela: ya se presentó una decena de proyectos de ley desde la oposición para fijar condiciones en la refinanciación de los créditos, tales como topes a las tasas o cantidad de cuotas. En el sistema financiero, esas ideas generan resquemores: se sabe que la respuesta de los bancos a esa clase de planes oficiales, en general, es que el crédito se reduce.

“Los argentinos no están pidiendo dejar de pagar sus deudas. Lo que están pidiendo es poder respirar”, afirmó Nora D’Alessio, directora de Investigación de D’Alessio IROL. “Aun en un contexto difícil, persiste una fuerte cultura del esfuerzo y del cumplimiento. Lo que empieza a agotarse es la sensación de que, aun esforzándose, nunca se termina de salir”, explicó.
La preocupación central de los argentinos, se desprende del informe, no es la condonación de los compromisos financieros, sino la posibilidad de encontrar una manera viable y menos asfixiante de enfrentarlos.
Frente a la consulta sobre qué ayudaría más a ponerse al día con sus deudas, los encuestados priorizan medidas asociadas a la flexibilización y adecuación de los pagos. Dentro del universo de los que tienen al menos una deuda, los encuestados pidieron tasas de interés más bajas (33%), reducción o congelamiento de intereses (26%), cuotas más bajas aunque se extienda a un plazo más largo (25%) y propuestas ajustadas a la capacidad de pago efectiva (22%) y hasta que les unifiquen sus deudas en una sola entidad (10%).
Apenas el 17% de los consultados mencionó una quita parcial de la deuda como principal alternativa para regularizar su situación. Este dato refleja que la sociedad “aún acepta la lógica del cumplimiento, pero rechaza cada vez más mecanismos financieros que percibe como interminables o imposibles de sostener en el tiempo”.
En la actualidad, entre los que tienen deudas, las tarjetas de crédito bancarias lideran el ranking (64%). Otros endeudados, seguidos por las compras en comercios financiadas en cuotas, de electrodomésticos u otros bienes (22%), préstamos personales en bancos (18%) y deudas con familiares o conocidos (18%). “Incluso empiezan a consolidarse los préstamos tomados a través de billeteras digitales como Mercado Pago o Ualá, que ya alcanzan al 14% de los endeudados”, señaló D’Alessio IROL.

Con ese esquema, los acreedores comienzan a superponerse: para cancelar total o parcialmente deudas con tarjetas de crédito, que suelen tener tasas más caras, muchas familias toman créditos personales con bancos o billeteras a un costo más bajo. Los mismos bancos comenzaron a ofrecer ese mecanismo para que la refinanciación de la tarjeta no se vuelva impagable entre los que optaron, en exceso, por el pago mínimo.
Según el informe, este fenómeno revela un cambio cultural: la deuda se volvió “doméstica, fragmentada y permanente”. Deja de ser una cuestión financiera y “empieza a formar parte del funcionamiento habitual del hogar”, afectando la manera de consumir, planificar y proyectar el futuro.
El impacto de la deuda ya no es únicamente económico y adquiere “un fuerte desgaste emocional asociado a la imposibilidad de saldar los compromisos. Aunque el 34% de los argentinos siente que podrá salir adelante aunque le lleve tiempo, un 22% se percibe estancado y un 18% reconoce directamente que la deuda lo supera y no encuentra salida viable.

Un bloque de respuestas clave del Estudio de Medios de Pago de D’Alessio IROL indaga acerca de dónde apuntan los argentinos para conseguir ayuda para salir de esta situación frente a la percepción de que los mecanismos actuales no permiten salir nunca del ciclo de endeudamiento. Ante la consulta sobre quién puede ayudar para salir de las deudas, el 31% de los endeudados, sencillamente, respondió “yo”. Solo confía en ayudarse a sí mismo.
Un 25% directamente dijo que nadie puede hacerlo, y apenas el 18% mencionó a su banco o tarjeta. Menos aún encuentran chances de ayuda en las billeteras (2%). “El sistema financiero, aunque sigue siendo importante, no siempre es percibido como cercano o contenedor. En cambio, se percibe una fuerte sensación de soledad en el proceso de intentar regularizar la situación financiera. Hay un sentimiento de orfandad entre los clientes”, dijo D’Alessio.
La responsable del informe advirtió sobre un fenómeno relevante para bancos, tarjetas y fintech: muchas personas sienten “que fueron empujadas o tentadas a consumos, créditos o financiaciones que terminaron superando sus posibilidades reales. En varios casos, la responsabilidad por las deudas empieza a recaer sobre las propias entidades donde se originaron”.
La visión de Nora D’Alessio aporta otro matiz sobre el rol de las entidades financieras: “Castigar al cliente sin ofrecerle ni explicarle caminos posibles para salir de las deudas debilita la relación y la voluntad de pago”. El contacto humano y la personalización de las propuestas aparecen como factores críticos para revertir la tendencia creciente de morosidad.
El estudio concluye que muchas personas sienten que las estrategias de bancos y entidades de crédito no contemplan la realidad de quienes tienen problemas para pagar. La reducción de límites de crédito sin comunicación clara y la falta de atención personalizada generan desgaste y frustración, y ni siquiera las mejores estrategias de orientación al cliente logran compensar esa percepción.
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ECONOMIA
Cómo evitar estafas durante el Hot Sale

La próxima edición del Hot Sale se realizará la semana que viene y se espera una alta demanda por parte de los consumidores. Ante el crecimiento esperado de las operaciones digitales, la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) recomendó extremar los recaudos para evitar fraudes.
Este año el evento contará con más de 800 marcas, de las cuales el 48% son pymes, y se desarrollará desde el lunes 11 al miércoles 13 de mayo.
Como regla general, las empresas deben ofrecer al menos un 5% de descuento y tres o más cuotas sin interés, o bien un 10% de rebaja directa sobre el precio de lista. Como referencia, en la edición 2025 el descuento promedio alcanzó el 30 por ciento.
En primer lugar, para minimizar riesgos de estafas, CACE aconsejó ingresar siempre a las tiendas desde la web oficial del Hot Sale, lo que permite asegurar que se navega en páginas auténticas y no en sitios falsos.

Además, antes de pagar, es fundamental confirmar que la página es segura. Según CACE, se debe verificar que la dirección comience con “https” y que aparezca el ícono de candado amarillo en la parte inferior derecha del navegador durante el pago.
Estos elementos indican que la conexión es segura y que los datos personales estarán protegidos. También se recomienda comprobar la reputación del sitio y del vendedor antes de concretar la compra.
Es importante revisar la información de contacto publicada en la tienda: dirección física, teléfono, CUIT, razón social y políticas de cambios, devoluciones y envíos. Si alguno de estos datos resulta confuso o proviene de un país ajeno a la marca, se sugiere desconfiar del sitio.
Otra de las recomendaciones de CACE es escribir la URL directamente en el navegador, evitando acceder desde enlaces en correos electrónicos o páginas de terceros.
Asimismo, se aconseja compartir solo los datos indispensables para la compra. Si un sitio solicita información innecesaria, es mejor no avanzar con la operación.
Llevar un registro escrito de las compras facilita conservar la información enviada por el comercio, como comprobantes y términos legales. CACE sugiere guardar estos datos hasta que finalice el período de garantía del producto.
La entidad remarcó que, ante problemas con la compra, los usuarios pueden presentar un reclamo ante la Dirección Nacional de Defensa del Consumidor.

Para hacerlo, es necesario contar con la documentación vinculada al bien o servicio adquirido: factura, ticket de compra, certificado de garantía, contrato, presupuesto u orden de servicio. Esta información será solicitada al momento de la conciliación.
Por otra parte, vale recordar que los consumidores podrán encontrar 11 categorías: Electro y Tecno, Viajes, Bebés y Niños, Salud y belleza, Deportes y Fitness, Indumentaria y Calzado, Muebles, Hogar y Deco; Supermercado, Gastronomía y Bodegas; Motos y Autos, Servicios y Varios.
Andrés Zaied, presidente de CACE, destacó: “En un contexto donde el consumidor es cada vez más racional y planifica sus compras, el Hot Sale se consolida como la oportunidad clave para acceder a descuentos reales y, fundamentalmente, a opciones de financiación que no se encuentran en otros canales”.
El foco de esta edición estará puesto en:
- Más cuotas sin interés
- Descuentos fuertes
- Liquidación de stock
- Envíos más rápidos y gratuitos
En cuanto a las expectativas, Alfonso Astudillo, Managing Director & Partner de BCG, apuntó: “El Hot Sale en Argentina se da en un contexto de consumo resiliente, en línea con lo que BCG observa para los mercados emergentes. El 44% de los consumidores argentinos proyecta aumentar su gasto en los próximos seis meses, lo que genera expectativas positivas tanto para marcas como para consumidores”.
“Para este Hot Sale esperamos un consumidor muy selectivo, que no deja de comprar pero compara más, busca financiamiento y prioriza oportunidades concretas de valor”, señaló.
En un contexto de economía a dos velocidades, “las categorías con mayor tracción deberían ser aquellas donde la promoción resuelve una decisión postergada o mejora el acceso, como tecnología, dispositivos móviles, viajes, ocio, cuidado personal y bienes durables”, agregó Astudillo.
ECONOMIA
Otra textil en crisis: la fábrica del empresario coreano que vivió en la villa 1-11-14 entró en concurso por la presión importadora

La presión de la importación de productos textiles, sumada al desplome del consumo local, llevó a Textil Amesud, la empresa fundada por el empresario coreano Yeal Kim, a solicitar la apertura de su concurso preventivo. La firma, que en sus mejores épocas fue líder en la producción de tejidos de punto en el conurbano bonaerense, opera hoy con apenas entre el 20% y el 30% de su capacidad instalada y enfrenta caídas de ventas que rondan el 70% respecto a tres años atrás.
Esta situación, que se replica en muchas compañías del sector, está vinculada directamente al crecimiento de importaciones a través de plataformas como Shein y Temu, así como a la liberalización de los controles aduaneros y la caída sostenida del consumo interno.
En los primeros dos meses del año, la industria textil argentina llegó a un nivel crítico de capacidad ociosa, con siete de cada 10 máquinas detenidas y una baja productividad que se consolidó durante los últimos dos años, según datos de la Fundación Pro Tejer. Un informe de la entidad reveló que, solo en febrero de 2026, la producción industrial textil mostró un descenso del 33% interanual y una contracción del 36% en comparación con el mismo mes de 2023. El retroceso se extendió también al sector de prendas de vestir, cuero y calzado, cuya fabricación cayó 18% frente a 2025 y 20% frente a 2023.
La apertura del concurso preventivo por parte de Amesud es consecuencia de una suma de factores que afectan al sector. Según reveló el propio Yeal Kim, quien fue presidente de la Fundación Pro Tejer y es integrante del Consejo de Administración de la entidad, su empresa está produciendo en niveles muy bajos. “Es inviable una empresa que pueda trabajar con menos del 30% de su capacidad”, dijo. El empresario detalló que el comienzo del deterioro fue cuando grandes marcas que solicitaban sus servicios empezaron a importar productos terminados en lugar de abastecerse de fabricantes locales.
En los últimos dos años, Amesud redujo su plantilla de 430 a 250 empleados y acotó su producción de 700 toneladas mensuales en 2018 a apenas 150 toneladas en 2025, según confirmó David Kim, gerente de la firma e hijo del fundador, en diálogo con el diario español El País. Además, advirtió que estaban considerando suspensiones y reducciones horarias, dado que las ventas “bajaron 60% desde mediados de 2023”.
La crisis que atraviesa Amesud refleja una tendencia general en el sector, atravesado por una caída del consumo que afecta especialmente a bienes no esenciales como indumentaria y textiles para el hogar. El informe de Pro Tejer explicó que la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento de servicios básicos —agua, electricidad, gas, alquileres, educación y salud— restringen los fondos que los consumidores destinan a este tipo de productos.

En 2025, las importaciones de prendas de vestir y artículos del hogar aumentaron un 185% en cantidades, según el informe de Pro Tejer. La entidad denunció condiciones de “competencia desleal” derivadas de la reducción de los mecanismos de protección comercial y de las falencias en el control aduanero. Señaló, además, que la postergación de una reforma fiscal para estimular la producción nacional continúa siendo una dificultad significativa: “En el caso de una prenda vendida en un shopping, aproximadamente el 50% del precio final corresponde a impuestos”, advirtió la entidad que nuclea a distintos empresarios locales del mundo textil.
Yeal Kim llegó a Argentina desde Corea en 1976, a los 18 años, acompañado por su familia, sin recursos ni conocimientos del idioma local. La familia Kim se estableció en la villa 1-11-14, en el Bajo Flores, donde comenzaron a trabajar con una sola máquina textil que operaban entre todos, repartidos por turnos y muchas veces durmiendo en el piso.
En una nota que Kim dio en Infobae en junio de 2018 recuerda su historia: “Nos dividíamos toda la familia, un par de horas cada uno, para que la máquina trabajara las 24 horas”. En un año, ya contaban con 20 máquinas. De esos inicios, la familia Kim fundó una compañía que se transformó en una de las mayores tejedurías del país, con una planta de 30.000 metros cuadrados en San Martín y más de 470 empleados registrados en 2018.

Sin embargo, su trayectoria estuvo marcada por los recurrentes vaivenes de la economía argentina. En 1998, Amesud afrontó su primera crisis grave, lo que lo llevó a solicitar lo que fue su primer concurso preventivo. El acuerdo con los proveedores fue homologado un año después, pero el proceso se extendió hasta 2013.
La experiencia y la mirada del empresario quedaron plasmadas en sus evaluaciones sobre el contexto industrial del país. Hacia 2018 señaló a Infobae: “Este gobierno no demuestra una clara política industrial. Corea en los ’70 era un país muy pobre. Hoy es el único país que en los últimos 50 años pasó de ser un país muy pobre a uno desarrollado. El secreto fue la política de industrialización y de exportación. Uno de los motores que traccionó muy fuerte la economía de Corea fue el textil”.
Y aseguró: “Seguramente se conozca acá Daewoo Electronics Es una empresa netamente textil. Y Samsung, otra de las empresas más conocidas, es un conglomerado que tenía un proyecto textil de muchos años. Argentina es un país muy destacado intelectualmente, los argentinos son muy inteligentes. Aún así, sería ideal que tengamos trabajo digno con altos salarios y que sean trabajos muy tecnológicos. Pero para crear esos trabajos yo considero que se necesita preparación. Falta mucha educación y política de apoyo y fomento. En nuestro rubro, el textil, podemos tomar mucha mano de obra aún sin preparación. Lamentablemente en Argentina hay mucha desocupación y pobreza. Para nuestro sector, cuando crece la pobreza, nuestro mercado se achica».
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