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ECONOMIA

El Gobierno tuvo déficit fiscal en junio por el aguinaldo, pero cerró el semestre con superávit

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El Sector Público Nacional (SPN) registró en junio un déficit primario de $696.843 millones y un déficit financiero de $1.024.891 millones, en un resultado que el equipo económico ya tenía previsto debido al impacto estacional del pago del medio aguinaldo a los empleados públicos. A pesar del rojo mensual, el primer semestre de 2026 concluyó con saldo positivo en las cuentas fiscales.

El dato fue informado por el ministro de Economía, Luis Caputo, a través de su cuenta en la red social X. Según explicó, el déficit financiero se produjo luego de afrontar pagos de intereses netos por $328.049 millones y estuvo además condicionado por una menor recaudación derivada de la postergación del vencimiento del Impuesto a las Ganancias para personas humanas.

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El primer semestre terminó con superávit fiscal

Más allá del resultado de junio, el Gobierno destacó que el balance acumulado del año continúa siendo superavitario.

Entre enero y junio, el SPN alcanzó un superávit primario equivalente al 0,6% del PBI, mientras que el superávit financiero se ubicó en 0,1% del PBI, manteniendo el objetivo de equilibrio de las cuentas públicas.

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El Gobierno considera al superávit fiscal uno de los ejes centrales de su programa económico y busca sostenerlo durante la segunda mitad del año y de cara al escenario electoral de 2027. En ese marco, semanas atrás el Ministerio de Economía presentó su programa financiero para 2026 y 2027, en el que volvió a ratificar el compromiso de preservar el equilibrio de las cuentas públicas como principal ancla de la política económica.

Luis Caputo defendió el ajuste del gasto público

Al difundir los datos fiscales, Caputo remarcó que «el orden en las cuentas públicas es un pilar fundamental del programa económico» y sostuvo que ese objetivo se alcanzó «a través de una fuerte reducción en el gasto público».

El ministro también afirmó que esa estrategia hizo posible avanzar con una reducción de impuestos nacionales acumulada desde 2024 equivalente a casi tres puntos del PBI.

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El resultado de junio representó el primer déficit financiero mensual registrado en lo que va de 2026. Sin embargo, desde el Palacio de Hacienda atribuyeron el rojo principalmente a cuestiones estacionales, especialmente al pago del medio aguinaldo, además del efecto transitorio generado por la postergación del vencimiento del Impuesto a las Ganancias para personas humanas.

El peso de los impuestos todavía presiona en los bolsillos

Lo cierto es que, más allá del dato, la presión impositiva continúa presionando los bolsillos, pese a que el Gobierno de Javier Milei convirtió la reducción de impuestos en una de las principales banderas de su gestión.

La eliminación del Impuesto PAIS, la rebaja de retenciones para distintos sectores y otros cambios tributarios alimentaron la idea de que la presión fiscal comenzó a ceder. Sin embargo, buena parte de las cámaras empresariales, profesionales y trabajadores formales todavía no perciben un verdadero alivio en sus bolsillos.

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Un trabajo del IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal) va al punto: concluye que la carga tributaria formal que soporta una familia asalariada sigue ubicándose en torno al 50% del ingreso laboral total.

Dicho de otro modo: de cada $100 que representa el costo laboral de un trabajador registrado, alrededor de $50 terminan absorbidos por impuestos nacionales, provinciales y municipales.

La diferencia entre la percepción oficial y la realidad que viven quienes pagan impuestos tiene una explicación técnica, pero de enorme impacto práctico: mientras el Gobierno suele destacar la baja de la presión tributaria medida como porcentaje del Producto Bruto Interno (PBI), el IARAF analiza otra variable: cuánto termina pagando efectivamente un contribuyente formal que cumple con todas sus obligaciones impositivas.

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La clave de la simulación

No es una diferencia menor. La presión tributaria refleja lo que el Estado consigue recaudar. La carga tributaria formal, en cambio, estima cuánto debería pagar un contribuyente que no evade y cumple íntegramente con el sistema vigente.

Y allí aparece la sorpresa.

Según el estudio, la reducción respecto del año pasado resulta prácticamente imperceptible. Para tres de los cuatro perfiles familiares analizados, la carga tributaria baja apenas una décima porcentual, mientras que para el segmento de mayores ingresos directamente permanece sin cambios.

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En otras palabras, hubo rebajas impositivas, pero todavía no alcanzan para modificar de manera significativa el peso que soporta el contribuyente formal.

La cuenta que explica la sensación de ahogo

El informe incorpora un indicador muy gráfico: el denominado «Día de la Independencia Tributaria».

La idea consiste en calcular cuántos días debería trabajar una persona únicamente para cumplir con todas sus obligaciones fiscales. El resultado vuelve a mostrar la magnitud del fenómeno.

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Dependiendo del nivel de ingresos, un asalariado formal necesita trabajar entre 172 y 182 días del año para cancelar todos los tributos que recaen sobre su actividad económica.

Recién entre el 21 de junio y el 1 de julio comienza, en términos simbólicos, a generar ingresos para sí mismo.

Es un cálculo teórico, pero ayuda a comprender por qué la percepción de la carga impositiva continúa siendo tan elevada aun cuando algunos impuestos hayan sido reducidos.

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El empleo sigue siendo uno de los más castigados

Otro dato que sobresale es la fuerte incidencia de los impuestos vinculados al trabajo.

Los aportes personales, las contribuciones patronales y, para determinados ingresos, el Impuesto a las Ganancias, siguen representando el componente más importante de la carga tributaria.

A eso se suman los tributos que aparecen ocultos en prácticamente todos los bienes y servicios consumidos: IVA, Ingresos Brutos, tasas municipales, impuesto al cheque, combustibles e impuestos internos, entre otros.

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Es decir, la presión no termina cuando el trabajador cobra su sueldo. Continúa cada vez que consume.

Precisamente por esa superposición de gravámenes, el estudio contabiliza impuestos nacionales, provinciales y municipales que muchas veces pasan inadvertidos para el contribuyente, aunque igualmente terminan reduciendo su poder de compra.

El desafío pendiente de Milei

El informe del IARAF no contradice que el Gobierno haya iniciado un proceso de reducción de impuestos. De hecho, proyecta una nueva caída de la presión tributaria consolidada durante 2026.

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Lo que sí muestra es que ese proceso todavía no logró modificar la estructura de fondo del sistema tributario argentino.

Para empresarios y profesionales, la conclusión resulta evidente. Más allá de las rebajas puntuales implementadas durante los últimos meses, la carga impositiva que enfrenta quien trabaja y cumple con todas las normas continúa cerca de uno de cada dos pesos que genera.

Esa, probablemente, sea la principal paradoja tributaria que enfrenta hoy la administración de Milei: los impuestos comenzaron a bajar, pero el alivio todavía no logra sentirse con la intensidad que esperaba el sector privado.

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ECONOMIA

El fin del mundo tiene tu atención y la IA merece una discusión mejor

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Si alguien te dice que una herramienta puede ayudarte a trabajar mejor, quizás lo escuchás. Si te dice que esa misma herramienta puede matarte, capta completamente tu atención.

Recientemente, Jacob Coxon anunció su renuncia a Anthropic, la empresa detrás de Claude. Había trabajado también en OpenAI y cuestionó la responsabilidad de ambas compañías. Dijo que quienes construyen estos sistemas creen que podrían matarnos a todos antes de que termine la década.

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Hay una diferencia entre advertir sobre un riesgo y demostrar que algo va a suceder. Pero cuando lo que está en juego es nuestra existencia, ese matiz tiene pocas chances de sobrevivir al titular.

La catástrofe es un motor de conversión de atención.

Convierte a una persona que estaba pasando de largo o con la atención puesta en otra cosa en alguien que necesita saber más del tema. Toma ideas, miedos y símbolos del inconsciente colectivo y los transforma en relatos capaces de capturar la atención. Convierte la incertidumbre en urgencia, y puede convertir esa urgencia en una suscripción, una compra o apoyo a una decisión política.

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Yo no creo que la IA esté destinada a convertirse en nuestro asesino. Es una creación humana

En este caso toca algo muy profundo. Podés imaginarte cambiando de trabajo, perdiendo plata o teniendo que aprender de nuevo. Imaginar tu propia inexistencia es otra cosa. Se terminan tus proyectos, tus vínculos y tu existencia. El miedo entra por ahí.

Un estudio publicado en Nature Human Behaviour analizó más de 105.000 titulares. En los experimentos estudiados, agregar una palabra negativa a un titular promedio aumentaba un 2,3% la tasa de clics.

No hace falta suponer que Coxon está inventando su preocupación. Puede estar completamente convencido. Lo que digo es que una advertencia sincera también puede entrar en un circuito que premia su versión más alarmante.

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Y cuando toda la conversación gira alrededor de nuestra desaparición, dejamos de mirar decisiones que ya están afectando nuestra vida.

Yo no creo que la IA esté destinada a convertirse en nuestro asesino. Es una creación humana. Surge del conocimiento que acumulamos y de decisiones sobre qué construir, cómo entrenarlo y qué permitirle hacer.

Que la hayamos creado nosotros no la vuelve inofensiva. También creamos tecnologías capaces de causar daños enormes. Un sistema puede hacer daño por una falla, por cómo se lo usa o por perseguir un objetivo mal definido. Ni siquiera necesita tener una intención parecida a la nuestra.

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Pero tampoco hay motivo para asumir que una mayor capacidad implica, inevitablemente, una voluntad de exterminarnos. Me parece mucho más útil discutir qué autonomía damos, quién supervisa y quién responde cuando algo sale mal. Son decisiones sobre una tecnología que estamos construyendo. Todavía tenemos muchísimo para decidir.

La concentración de esa capacidad en pocas empresas sí me preocupa.

Si una misma compañía desarrolla el modelo, decide quién puede usarlo y define los límites de lo que permite hacer, tiene una influencia enorme sobre el trabajo de los demás.

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Para una empresa argentina eso puede significar que una decisión tomada a miles de kilómetros cambie sus costos o le cierre el acceso a una herramienta central de su operación.

Incluso el argumento de la seguridad merece atención cuando se usa para justificar esa concentración. Si aceptamos que la tecnología es demasiado peligrosa para estar en manos de otros, podemos terminar dejando todas las decisiones en manos de quienes ya la controlan.

Creo que esa exclusividad va a perder fuerza a medida que las capacidades se vuelvan más accesibles. Hay antecedentes concretos. Las computadoras estuvieron durante años reservadas a gobiernos, universidades y grandes empresas. La caída de costos y la llegada de equipos más fáciles de usar las llevaron a hogares y pequeños negocios.

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El costo de usar un modelo con un rendimiento comparable al de GPT-3.5 cayó más de 280 veces entre noviembre de 2022 y octubre de 2024

Con la IA ya vimos parte de ese proceso. El costo de usar un modelo con un rendimiento comparable al de GPT-3.5 cayó más de 280 veces entre noviembre de 2022 y octubre de 2024. Una capacidad que era cara se volvió mucho más accesible.

Eso no garantiza que desaparezcan los gigantes. El acceso puede ampliarse mientras el negocio sigue concentrado. Por eso hacen falta alternativas, investigación abierta, mayores competidores y posibilidades reales de cambiar de proveedor.

Ahí es donde veo el cambio más profundo. Estamos ampliando nuestra capacidad de investigar, de relacionar información y de probar caminos que antes quedaban afuera por falta de tiempo o recursos.

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Para alguien que tiene un negocio, la escala es otra, pero la posibilidad es parecida. Poder analizar información que antes no llegaba a revisar. Probar una idea que siempre quedaba pendiente. Construir una herramienta que hasta hace poco estaba fuera de su presupuesto.

Mi expectativa es que aparezcan capacidades humanas que todavía no sabemos reconocer, porque nunca tuvimos las herramientas para desarrollarlas. Los descubrimientos actuales me dan motivos para pensar en esa dirección. No aseguran un futuro perfecto. Muestran que ya podemos hacer cosas que antes no podíamos.

Podemos exigir seguridad, discutir el poder de las empresas y al mismo tiempo querer que esta tecnología avance. De hecho, cuanto más puede aportar, más importa que podamos participar de sus beneficios y de las decisiones sobre su uso.

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El miedo a dejar de existir como seres humanos consigue nuestra atención enseguida. Me interesa que también le demos lugar a lo que podemos llegar a ser con los avances que estamos logrando.

El autor es arquitecto de soluciones en IA

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ECONOMIA

Presupuesto 2027: cuánto perdió cada área desde 2023 y qué partidas seguirán rezagadas

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El análisis del OCEPP sostiene que el Presupuesto 2027 debe compararse con 2023 porque el gasto público total cayó más de una cuarta parte desde el inicio de la gestión Milei

Salud y PAMI recibirían más fondos en 2027, pero el OCEPP advierte que la mayor demanda del sistema público puede absorber parte del refuerzo presupuestario (Imagen Ilustrativa Infobae)
Las universidades nacionales tendrían en 2027 una reducción del 25% frente a 2023, según el análisis del OCEPP sobre el Presupuesto REUTERS/Agustin Marcarian
Las universidades nacionales tendrían en 2027 una reducción del 25% frente a 2023, según el análisis del OCEPP sobre el Presupuesto REUTERS/Agustin Marcarian

Salud y PAMI recibirían más fondos, pero con mayor demanda

Javier Milei y Luis Caputo sentados ante una mesa con carpetas, tazas de café, una computadora portátil y una pizarra detrás.
El bono previsional quedaría 60,8% por debajo de 2023 y el congelamiento en $70.000 profundizó la pérdida de los jubilados (Imagen Ilustrativa Infobae)



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ECONOMIA

Cuatro compañías grandes presentaron un programa de trabajo con pasantías rotativas para nativos IA: cómo participar

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Entre quienes la emplean todos los días IA, el 71% percibe una mejora de productividad y el 54% afirma sentirse más seguro en su trabajo (Imagen Ilustrativa Infobae)

“Creemos que las mejores ideas surgen cuando combinamos distintas miradas y nos mantenemos abiertos a aprender” (Belaustegui)

“Creemos en el potencial de quienes están dando sus primeros pasos profesionales, y por eso impulsamos programas robustos que abren oportunidades concretas” (Reunoso)

“Buscamos personas para las que usar inteligencia artificial ya sea algo natural” (D’Onofrio)

  • Jóvenes profesionales con un mínimo de 2 años de experiencia.
  • Graduados o estudiantes próximos a graduarse de cualquier carrera, universidad o formación autodidacta.
  • Mentalidad digital y ADN AI Native: uso de IA para aprender, crear, optimizar y encontrar soluciones en el día a día.
  • Disponibilidad full time.
  • Perfiles predominantes de Ingeniería, Tecnología, Data, Negocios, Marketing o afines, sin dejar de lado a quienes se formaron de forma autodidacta.



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