CHIMENTOS
El horóscopo de hoy: jueves 16 de abril

ARIES (del 21 de marzo al 20 de abril)
La conjunción ocurre en tu signo, generando una mezcla de intuición y confusión. Podés sentirte inspirado pero también desorientado respecto a lo que querés o pensás. Es clave no tomar decisiones apresuradas y darte espacio para aclarar tu mente.
TAURO (del 21 de abril al 20 de mayo)
Este tránsito activa tu mundo interno. Pensamientos difusos, recuerdos o sensaciones difíciles de explicar pueden aparecer. La intuición está alta, pero también la confusión. Necesitás silencio para distinguir qué es real y qué es proyección.
GÉMINIS (del 21 de mayo al 21 de junio)
La conjunción impacta en tu vida social. Podés idealizar amistades o proyectos, o sentir cierta desilusión si las expectativas no se cumplen. Es importante no confiar ciegamente y observar antes de comprometerte.
CÁNCER (del 22 de junio al 22 de julio)
Tu área profesional puede verse atravesada por dudas o falta de claridad. Mercurio en conjunción con Neptuno en Aries puede generar confusión sobre tu rumbo. Evitá tomar decisiones importantes hasta tener mayor certeza.
LEO (del 23 de julio al 22 de agosto)
Este tránsito toca tu visión de vida. Podés sentirte inspirado por nuevas ideas o creencias, pero también confundido sobre hacia dónde ir. Es un momento para explorar sin necesidad de definir.
VIRGO (del 23 de agosto al 21 de septiembre)
La conjunción activa emociones profundas. Puede haber confusión en temas íntimos o económicos compartidos. Es importante no sacar conclusiones apresuradas y darte tiempo para procesar lo que sentís.
LIBRA (del 22 de septiembre al 22 de octubre)
Tus vínculos pueden verse envueltos en malentendidos o idealizaciones. Mercurio y Neptuno en Aries generan dificultad para ver con claridad al otro. Es clave no proyectar ni asumir sin hablar.
ESCORPIO (del 23 de octubre al 21 de noviembre)
Tu rutina puede volverse caótica o desorganizada. La mente está dispersa y podés sentirte menos enfocado. Es importante no exigirte demasiado y aceptar que no todo puede resolverse con lógica.
SAGITARIO (del 22 de noviembre al 22 de diciembre)
La conjunción activa tu creatividad, pero también puede traer confusión en el plano afectivo. Podés idealizar a alguien o una situación. Canalizá esta energía en el arte o la expresión emocional.
CAPRICORNIO (del 23 de diciembre al 21 de enero)
El foco está en tu hogar y tu mundo emocional. Podés sentirte más sensible o confundido en temas familiares. Es importante no reaccionar desde la emoción sin claridad.
ACUARIO (del 22 de enero al 21 de febrero)
Tu comunicación puede verse afectada por malentendidos o falta de precisión. Mercurio en conjunción con Neptuno en Aries te pide revisar bien lo que decís y escuchás. No todo es lo que parece.
PISCIS (del 22 de febrero al 20 de marzo)
Este tránsito impacta en tus valores y recursos. Podés sentir inseguridad o falta de claridad en temas económicos. Es importante no tomar decisiones importantes sin verificar la información.
CHIMENTOS
Dormís bien pero te levantás agotado: la razón que pocos conocen

Dormir ocho horas suele considerarse el estándar ideal para un buen descanso. Sin embargo, cada vez más personas se despiertan con sensación de cansancio, como si no hubieran dormido lo suficiente. Este fenómeno, lejos de ser aislado, tiene explicación y está relacionado con la calidad del sueño más que con la cantidad.
Durante la noche, el descanso no es uniforme. El cuerpo atraviesa distintos ciclos que incluyen fases profundas y ligeras. Cuando estos ciclos se interrumpen o no se completan correctamente, el descanso pierde efectividad. Es ahí donde aparecen los llamados microdespertares, pequeños despertares de los que la persona no siempre es consciente, pero que fragmentan el sueño.
Estos microdespertares pueden estar provocados por múltiples factores: ruidos, luz, cambios de temperatura o incluso el uso del celular antes de dormir. Aunque duren apenas segundos, afectan la continuidad del sueño y evitan que el cuerpo alcance las fases más reparadoras.
Otro punto clave es el estrés. Las preocupaciones acumuladas durante el día pueden generar un estado de alerta que impide que el cerebro desconecte por completo. Esto hace que, aunque la persona duerma varias horas, no logre un descanso profundo y reparador.
También influye la rutina. Acostarse a horarios irregulares o cambiar constantemente el momento de dormir altera el reloj biológico. El organismo necesita regularidad para sincronizar sus ciclos, y cuando eso no ocurre, el descanso pierde calidad.
Por qué podés despertarte cansado aunque duermas suficiente
- Microdespertares que interrumpen los ciclos del sueño
- Uso de pantallas antes de dormir que afecta la producción de melatonina
- Estrés o ansiedad que mantienen al cerebro en estado de alerta
- Ambientes con luz, ruido o temperatura inadecuada
- Horarios irregulares para acostarse y levantarse
- Consumo de cafeína o estimulantes cerca de la noche
- Falta de sueño profundo, clave para la recuperación del cuerpo
Además, algunos hábitos cotidianos pueden empeorar la situación sin que se note. Cenar muy tarde, dormir con la televisión encendida o revisar el celular en la cama son prácticas que alteran el descanso y favorecen un sueño más superficial.
Los especialistas recomiendan priorizar la higiene del sueño: mantener horarios regulares, reducir el uso de pantallas antes de dormir y generar un ambiente adecuado para el descanso. Pequeños cambios pueden marcar una gran diferencia en cómo se siente el cuerpo al despertar.
En definitiva, despertarse cansado no siempre significa haber dormido poco. Muchas veces, el problema está en cómo se duerme. Entender los factores que afectan la calidad del sueño es clave para mejorar el descanso y recuperar la energía en el día a día.
Dormir; Descanso; Sueño
CHIMENTOS
Ginette Reynal: “El momento dorado de mi vida es este”

En el histórico escenario del Teatro Nacional Cervantes, Ginette Reynal se reinventa como una de las cinco protagonistas de “Doradas”, la obra escrita y dirigida por José María Muscari con el auxilio de la inteligencia artificial. El espectáculo reúne a Cristina Alberó, Marta Albertini, Judith Gabbani, Carolina Papaleo y la propia Reynal, todas debutantes en este emblemático teatro de Buenos Aires.
Como parte del elenco, Reynal afronta el reto de integrar una propuesta teatral que fusiona tecnología y vivencias personales. La obra explora el paso del tiempo, la fama y la transformación en la escena artística, permitiendo a la actriz compartir su visión sobre creatividad, resiliencia y cada etapa de su carrera.
—¿Cómo describirías tu presente profesional con “Doradas” y qué te atrajo de la propuesta de José María Muscari?
—Mirá, yo trabajé muchas veces con José María Muscari. Estuve en “La casa de Bernarda Alba”, en “Sex” y siempre me interesó lo que hace, porque me gusta mucho su forma de abordar el trabajo, tanto en un clásico como García Lorca en “Bernarda Alba” y también habiendo hecho cosas como “Sex” o esta obra, que no es solo de él, es algo en lo que participa también la inteligencia artificial. Me interesó mucho cuando me llamó, la propuesta entera.
—Además, nunca habías estado sobre las tablas del Teatro Nacional Cervantes.
—Para mí es un honor trabajar allí como actriz, especialmente habiendo sido una “chica Sofovich”. Llegar a este teatro tiene mucho significado. Esta obra es un hito en mi camino, suma a mi carrera. Disfruto los desafíos y me gusta trabajar en proyectos que me exigen salir de mi zona de confort. Ojalá me invitaran más seguido a papeles diferentes. Creo que todo lo que se hace en la vida sirve si se realiza con seriedad, y cada paso forma y forja nuestra identidad. Ese es uno de los motivos por los que acepté este reto de Muscari. Para mí, él es un gran director, muy personal. Me gustan las propuestas originales y el trabajo de nicho.

—¿Cuál es tu participación en “Doradas”, cómo te involucraste?
—“Doradas” sucede en el marco de los treinta años de carrera de Muscari, que celebra este año. El teatro lo convocó para dirigir y crear un espectáculo inédito. Para el proceso, hizo entrevistas a todas nosotras. Salimos a almorzar y él grabó nuestras charlas; tiene una manera muy particular de preguntar, su mente es divertida y poco clásica. A partir de esas entrevistas que realizó, volcó el material en la inteligencia artificial y escribió un texto. Junto con Cristian Morales, trabajaron sobre ese texto y nos enviaron el guion. Empezamos los ensayos a fines de enero. La obra fue tomando forma, elegimos la música, los movimientos, cada decisión se fue sumando. Muscari trabaja de forma muy orgánica.
—¿Qué contenidos abordás en tu parte? ¿Qué cuenta “Doradas”?
—El espectáculo está profundamente centrado en nuestras carreras, nuestras experiencias, en lo que significa el dorado de manera abstracta y también aplicado a momentos de la vida, a la filosofía, incluso al contexto argentino. La obra crea un pasillo entre nuestras historias y cómo se manifiesta el dorado a lo largo de la vida. No es fácil de explicar: es muy performática, es una experiencia destinada, sobre todo, a gente de nuestra edad. Tal vez para el público más joven es más difícil aprovecharla o disfrutarla a fondo, porque tiene mucho que ver con el pasado. Pero también incorpora la novedad de la inteligencia artificial, hablamos bastante de eso, de la luz, de la novedad, de la velocidad de la información. El gran valor es que une esas energías, lo retro y lo nuevo.
—Mencionabas tu época dorada como modelo, ¿extrañás algo de ese tiempo?
—No, para nada. Siento que el momento dorado de mi vida es este. Me siento dorada ahora por muchas razones. Primero, porque agradezco siempre la familia en la que nací, la educación que me dieron. Eso me “doró” ya de entrada (ríe). Además, fui construyendo mi camino, me pasaron muchas cosas. Me gusta vivir, entregarme a la vida, y trato de que tanto lo positivo como lo negativo dejen un aprendizaje.
—Eso significa que no renegas de tu pasado.
—Todo lo contrario, no reniego de nada. Todo lo que hice me sirvió. Y como dije al principio, cada experiencia, si uno sabe ver la parte llena del vaso, te deja algo. Para mí, el vaso siempre está lleno, o medio lleno, o llenándose.

—¿El arte te ayudó en la reconstrucción personal?
—Sí, a mí me ayudó muchísimo. Creo que en general se sobrevalora la capacidad artística, porque todos podemos expresarnos de alguna forma artística. El arte es como la energía más profunda, una paleta de colores única para cada persona, y depende de la historia, las circunstancias, el aprendizaje y si uno se profesionaliza o no. La energía creativa es original; surge del instante artístico y del momento creativo, de todo eso a la vez. Cuando uno pasa por un mal momento, el arte ayuda. Por ejemplo, durante toda la enfermedad de mi marido yo pinté. Él venía conmigo al taller y también pintaba. Cuando falleció, atravesé una etapa muy oscura. En ese tránsito, mi pintura reflejaba esa oscuridad. Luego hubo una etapa de frialdad en la que sentía que no podía crear nada, como si estuviera muerta por dentro. Pero aun entonces, pude hacer algunas cosas. Tengo una profesora de pintura, Rebecca Mendoza, que es extraordinaria: sabe ver el hilo para tirar y ayudarte a crear, con ejercicios creativos y lúdicos. Ella fue clave y yo me entregué al proceso.
—Siempre hablás de tu marido y el gran amor que vivieron. Tras esa experiencia tan intensa, ¿te fue difícil abrirte a nuevas relaciones?
—Después de que él murió estuve de novia un par de veces. Fueron relaciones intensas, incluso con un primo hermano mío donde hubo mucho amor. Con el tiempo, llevo bastante sola. No lo padezco, porque aprendí a vivir sola, y lo hago bien. Tengo tiempo para mí, para mi nieto, para mis hijos y mi trabajo. No se da una pareja, por algún motivo Dios me quiere así ahora.
—¿Recibís propuestas o invitaciones para salir, o es por decisión tuya?
—Claramente, soy yo. Las experiencias te cincelan como un pedazo de bronce o mármol. No quiero que se entienda desde la arrogancia, sino por el cambio profundo que hice en mi vida, sobre todo con el tema de las drogas y el alcohol, y por la viudez, me volví muy responsable e introspectiva, y a veces, en la cultura en la que vivimos, no es fácil encontrar alguien que reúna todo eso y te sacuda el piso o la cabeza.
—Mencionabas que quisieras que te llamaran más para actuar, ¿sentiste prejuicio tras hablar públicamente de tus adicciones?
—No, no creo que sea por eso. Pienso que tiene que ver más con la presencia escénica o el “tipo de papel”. En nuestro país hay mucho arte, pero ahora no son años de vacas gordas. Es más fácil para las producciones hacer un casting rápido; no van a ponerme a interpretar el papel de una cocinera paraguaya o una policía.

—Bueno, ese es un tipo de prejuicio…
—Ese es el tipo de prejuicio que enfrentamos. Pero todos somos víctimas de alguno. Lo importante es cómo respondemos a esos prejuicios, cuál es nuestra reacción y si tomamos venganza o no. En “La casa de Bernarda Alba” era la criada, el personaje más pequeño. Muscari le escribió un monólogo a esa criada: trabajaba con un uniforme gris, sin maquillaje, pañuelo en la cabeza. Él supo borrar el estereotipo y buscar que el color saliera de mi interior.
—Fuiste portada de revistas, desfilaste, fuiste un ícono de belleza. ¿Tu historia con la adicción cambió tu percepción de la belleza y los mandatos sociales?
—Absolutamente. Mi marido me dejó la enseñanza más valiosa: hay que disfrutar la vida, porque nadie sabe qué hay más allá. Yo creo en la vida después, pero no sé si existe o no. A mí me tocó quedarme y a él irse. Lo honro siendo feliz, alegre, generosa. Sobre la belleza y los mandatos, sí cambié. Antes seguía más las modas, aunque amo la moda y soy muy coqueta. Hoy solté muchas cosas, especialmente en mi relación con el cuerpo y el envejecimiento. Estoy en paz con los cambios físicos. No quiero convertirme en una muñeca con una cara distinta a la mía. No coincido con el criterio estético actual: ya venía con pómulos, labios gruesos. Mi hija, que también es actriz y modelo, heredó lo mismo. No me gusta lo excesivo en lo estético.

—¿No tenés cirugías?
—Nunca fui de someterme a cirugías. Solo tengo algún retoque mínimo, la nada misma, pero nunca me operé la nariz ni me rellené los labios. Hace treinta y cinco años que me cuida la piel la misma dermatóloga, Laura Alfie. Ella jamás haría algo que no corresponda; si le pido un cambio excesivo, me dice que busque otro profesional. Cuido mucho mi piel.
—Lo que no te bancaste fueron las canas…
—(Se ríe) Las canas no me las banqué, pero encontré un sustituto: estoy en camino de dejarlas, aunque por ahora llevo el pelo claro con mechas, así disimulo el contraste cuando crece el blanco. En mi familia, del lado paterno, el pelo blanco es común.
—En tu recuperación mencionaste que tus hijos fueron fundamentales y que fuiste a Alcohólicos Anónimos. ¿Qué herramientas aprendiste allí y considerás esenciales?
—Mira, lo más importante es entender que un alcohólico se recupera con otro alcohólico. No hay cura, es una enfermedad que no se cura sino que se detiene. Eso fue clave para mí. Te detenés y seguís viviendo una vida normal. Sos una persona recuperada y adaptada a tu entorno mientras permanezcas limpia. El programa de Alcohólicos Anónimos, creado por Bill y Bob, está muy bien diseñado. La diferencia es que los alcohólicos nos readaptamos, no nos curamos. Mantenemos la enfermedad a raya entre nosotros porque reconocemos nuestra vulnerabilidad ante Dios, o ante el poder superior que cada uno elija.
Fotos: Mauricio Cáceres (Prensa Teatro Nacional Cervantes)
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El famoso actor y conductor que chocó por querer levantarse una chica en plena calle: «Destruí toda la trompa»

En esta era moderna donde la gente se conoce, socializa, encara y acuerda citas a través de las redes sociales, hay algunos que aún prefieren hablar por teléfono o chamuyar cara a cara. Y ese es el caso de Alejandro Cupitó quien al ver una mujer que lo atrajó no dudó en ir al frente.
Tal como el propio conductor de Más que Sinvergüenzas compartió al aire, si bien recurrió a esa vieja forma de levantar… no terminó como esperaba. En tanto charlaba en su programa de El Nueve con Adriana Brodsky, invitada del día y compañera suya de teatro, no dudo en contar esa mala racha en el amor.
Es que mientras debatían sobre cómo cambió con el tiempo la forma en que los hombres encaran, y que ya no sucede eso de que griten desde un vehículo en movimiento o piropeen en la calle, el ex Susano lanzó: “Tenemos miedo hoy de piropear”.
“Es real eso. Hay tanta sensibilidad. Nos fuimos al otro extremo. Antes era uno detrás del otro y eso era lindo. Lo tomaban bien”, sumó Cupitó. A lo que la ex chica Olmedo acotó: “Me acuerdo cuando era chiquita que los hombres sacaban la mitad del cuerpo de auto para decirte algo”.
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A raíz de ese comentario, Alejandro confesó: “Yo choqué por eso. En Martínez. Iba por Alvear y había una chica parada ahí. Hice así para decirle un piropo, frenó el de adelante y pum. Juro por Dios. Encima choqué con el de adelante que tenía para golpe de fierro. Me destruyó la trompa”.
Tras escuchar el relato de Cupitó, su compañera, la periodista Luciana Elbusto, lo interrumpió: “Vayamos a lo importante. ¿Te dio bola la chica después de eso?”. Con total franqueza, el modelo, actor y conductor remató: “No. ni bola. Cuando me vio chocar… . Me quería morir”.
Alejandro Cupitó
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