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CHIMENTOS

El reproche al aire de Sebastián Ortega a Mario Pergolini por una crítica: “Me acuerdo lo que dijiste”

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El reproche de Sebastián Ortega a Mario Pergolini por las críticas del pasado (Video: Otro día perdido. El trece)

En su visita a Otro día perdido, el director Sebastián Ortega le hizo un reproche al conductor Mario Pergolini por unas críticas que le había hecho en el pasado. El responsable de obras como El marginal y En el barro puso sobre la mesa un comentario que el presentador había hecho en referencia a su serie Tumberos, original del 2002. Lo que pudo haber sido un momento tenso se matizó con el oficio de ambos, entre elogios cruzados, pasos de comedia y reconocimiento.

El diálogo comenzó con Pergolini recordando la juventud de Ortega y cierta luz verde para arriesgar en los contenidos: “También vos tenías veintipico, es tu época para estar loco.” Ortega respondió: “Pero me acuerdo un día que…” y Pergolini interrumpió: “Nosotros te dábamos un poco”. Ortega admitió: “Un poquito, y no pararon nunca”, Esta interacción demostró que el vínculo entre ambos incluía una cuota de humor y cierta complicidad generacional. Ortega marcó que, aunque avanzaba en su carrera y emprendía nuevos proyectos, el tono crítico de Pergolini y su equipo se mantenía, generando una continuidad en la forma de tratarlo públicamente.

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Luego, el hijo de Palito y Evangelina Salazar fue al centro de su reproche: “Yo dije, bueno, después hicimos Tumberos, otras cosas, y pensé que iban a aflojar”, y ante la negativa retro de Pergolini, sumó otra anécdota: “Un día me acuerdo que estabas llegando a la productora y habíamos estrenado Tumberos y dijiste: ‘Es como Oz, pero en español’”, una comparación que al parecer no le gustó y quedó grabado en su memoria hasta hoy. La serie protagonizada por Germán Palacios, Belén Blanco y Carlos Belloso y rodada en la cárcel de Caseros fue un hito en la cadena productiva de Ortega.

Sebastián Ortega y Adrián Caetano, creador y director de series como Tumberos y El Marginal

“No lo hacía rencoroso”, reaccionó Pergolini en un intercambio que dejó en claro que el recuerdo no era una cuenta pendiente, sino parte de una historia compartida. Al mismo tiempo, surgió una complicidad evidente en el ida y vuelta, ya que ambos reconocieron que la exposición mediática trae consigo ese tipo de situaciones. La conversación evitó el tono de enfrentamiento y giró hacia una reflexión sobre el humor y la crítica pública.

La charla derivó en cómo funciona el humor en los medios y por qué ciertos proyectos, como los de Ortega, se convierten en blanco de chistes. “Uno no habla de lo que pasa inadvertido, porque tenés que contar, tenés que explicar el chiste. Uno puede hacer chistes, a veces un poco duros con respecto a la gente que lo va haciendo, pero porque no tenés que aclarar nada. En el chiste de lo muy conocido, solo con hacer referencia todo el mundo sabe de qué estás hablando”, explicó Pergolini a modo de elogio.

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Ambos mostraron que la notoriedad de una obra implica inevitablemente exposición y humor, una dinámica que aceptan y entienden desde su lugar como protagonistas de la industria. Mario admitió haber visto Tumberos y Sebastián se reconoció como su oyente de Cuál es?.

Hacia el final, Pergolini resaltó la carrera de Ortega: “La verdad que siempre has hecho cosas que se han destacado. El que niegue esto hoy en día es un tonto. La carrera que has hecho fue siempre creciendo. Casi no tenés pasos en falso, es destacable”. Ortega agradeció y la charla terminó entre aplausos, dejando expuesta una relación construida sobre la franqueza, la ironía y el respeto profesional. La escena mostró que, más allá de las diferencias y los cruces del pasado, ambos comparten una visión sobre el valor de la crítica y el reconocimiento en la televisión.

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CHIMENTOS

El director Alberto Maci habla sobre su documental sobre China Zorrilla: “Era una mujer magnética, un don de Dios”

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Documental El último viaje a China

“Fue un ser magnético, una narradora oral como no hay dos. Te podías haber quedado seis horas escuchándola, maravillado, se te volaba el tiempo. Era un don, de Dios”, expresa el director Alejandro Maci en una charla con Teleshow. Encuentra cada una de las palabras que quiere transmitir, para hablar de ella, de China Zorrilla,

“Era como un imán, capaz de suspender el tiempo con una anécdota”. No es una exageración: la actriz uruguaya atravesó generaciones, escenarios y fronteras con una naturalidad que, para Maci, solo podía explicarse como un encanto otorgado por Dios.

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El director del documental Alejandro Maci

La memoria oral de Zorrilla se convirtió en leyenda mucho antes de que existieran los homenajes. El cine, el teatro y la televisión la vieron reinventarse en cada personaje, pero fuera de escena, la fascinación seguía intacta. Su nombre convocaba, su relato capturaba, y la sala —o la sobremesa— quedaba atrapada en ese “don” que Maci describe.

La directora teatral, actriz y embajadora cultural cruzó el Río de la Plata para instalarse como una de las figuras centrales del espectáculo en Sudamérica. La anécdota se repetía: quienes compartieron una charla con ella, quienes la escucharon improvisar una historia, coincidían en la duración invisible de esas horas. “Te podías haber quedado seis horas escuchándola”, insistió Maci. La percepción del tiempo se alteraba. El magnetismo de China Zorrilla escapaba a la convención de la fama. Su presencia no se explicaba por los premios o los títulos, sino por la forma en que transformaba la conversación en un acontecimiento.

China Zorrilla en un duelo actoral en Atreverse, el recordado unitario de Alejandro Doria

—¿Por qué quisiste tomar la figura de China Zorrilla para tu documental?

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—Por varias cosas, un diálogo como el que estamos teniendo es un corte transversal en un proyecto. Yo había hecho el documental El eco de mi voz sobre María Luisa Bemberg. Ese documental lo vio Marcos Carnevale, lo vio Pablo Echarri, que ya venían amasando una coproducción con Uruguay, con Alfredo Caro, con la productora Sinapsis, para este documental. Llega a mí de ese modo, una historia provocó la llegada de la otra.

—¿Trabajaste con ella?

—Hace miles de años, cuando empezaba en cine y en equipo, trabajé en dos películas, pero yo no la dirigí. Yo tenía veintipocos años. La vi en funcionamiento, pero no fue n mi amiga. Por eso te digo con todos los límites que tiene esto. Estuve meses con ella en un set, y siempre me pareció un personaje atractivísimo.

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—¿En cuáles películas?

Nunca estuve en Viena, producción que hizo Teresa Costantini. Y Las cuatro caras de Victoria, que dirigió Barney Finn. Eran sobre Victoria Ocampo. Eran cuatro actrices: Carola Reyna, Nacha Guevara, China y Julia Von Grolman. Encarnaban en distintos momentos de la vida de Ocampo.

Sólita Sylveira China Zorrilla
Soldedad Sylveira junto a China Zorrilla: El recorrido de una artista que dejó una huella única a través de relatos orales cautivadores y un carisma natural que trascendió premios y escenarios

—¿Cómo era en el set?

—Las dos películas por distintos motivos fueron largas. Entonces, la vi bastante. De hecho, estuve en su casa, pero por motivo de trabajo. No porque ella me invitara a la casa. Me pareció una mujer muy única en su género. Una artista en el sentido más abarcador que una actriz. Una mujer muy culta. Completamente trilingüe, con una gran exquisitez en sus gustos, en sus lecturas. Muy cinéfila, una fanática espectadora teatral. Un personaje con un sentido del humor único que todo el mundo conoció por los medios. Sumamente disparatada, muy amiguera, siempre rodeada de gente, muerta de risa, y al mismo tiempo una actriz con una formación muy dura teatral.

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—¿Cómo fue esa formación?

—Por un lado, en Inglaterra, por otro lado con Margarita Xirgu a cargo de la Comedia Nacional Uruguaya, en los años cuarenta, que era bravísima. Y con teatro de repertorio. De actriz de esa generación que hacía un William Shakespeare, y un Tirso de Molina, sin parar.

Alejandro Maci recuerda: “Te podías haber quedado seis horas escuchándola, maravillado, se te volaba el tiempo” sobre China Zorrilla
Alejandro Maci recuerda: “Te podías haber quedado seis horas escuchándola, maravillado, se te volaba el tiempo” sobre China Zorrilla

—Luego llega a la Argentina…

—Viene a la Argentina, un poco a regañadientes, hace una tira con Alberto Migré y con Alejandro Doria. Se vuelve terroríficamente popular, al punto de que la gente… que iba en colectivo, la veía caminando por la calle, y la gente sacaba la cabeza por la ventanilla para gritarle cosas al personaje. Cambió su vida de ser o de provenir de un país pequeñísimo como Uruguay, sin industria cinematográfica, sin televisión, porque esto es previo a la televisión, una actriz de teatro, que cuando viene a la Argentina es una mujer de cincuenta años, una mujer madura que ya no se había casado, no había tenido hijos, y que había dedicado toda su energía a su profesión.

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—¿Y los amores de China?

—En principio uno que fue muy doloroso, de una especie de bon vivant uruguayo llamado Capurro. Era un chico de clase alta uruguaya. Era de una familia completamente de campo, pero empobrecida. Para la época, un poco polista, un poco jugador, un poco a la usanza de ese momento. Guapísimo. Vi fotos de él. Del que ella se enamora desesperadamente. Él, ansioso por conseguir recuperar la fortuna perdida, se casa con una empresaria alemana o una cosa por el estilo, y la deja. Para ella fue un dolor espantoso. Ël ya recién casado, con esta empresaria tan importante, visitando a su familia en Uruguay, cuando había nacido recién su bebé, se mata en un accidente con el auto en una ruta. El hijo se salva. La mujer queda muy mal en terapia intensiva. China se entera se acerca partida en dos al mismo tiempo, con una mezcla con sentimientos encontrados. Ella nunca se terminó de recuperar de este golpe por varios motivos: el abandono, la no elección, luego la muerte, de su gran amor.

El documental sobre China Zorrilla surge como una coproducción entre Argentina y Uruguay, sumando directores y figuras del ámbito cultural de ambos países
El documental sobre China Zorrilla surge como una coproducción entre Argentina y Uruguay, sumando directores y figuras del ámbito cultural de ambos países

—¿Cómo fue el proceso de adaptación de China Zorrilla a la Argentina?

—Ella viene a la Argentina, se instala, estaba prohibida en Uruguay. No te olvides que el proceso militar uruguayo es anterior, no mucho, pero es anterior a la Argentina. Y estar prohibido en Uruguay es estar prohibido en todo, porque ya te dije que no había ni cine. Y había escasamente tele. Con lo cual, si no te dejan actuar en teatro, en principio no hay nada para hacer.

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—Entonces…cómo sigue…

—Llega en el año 1973. Aprovecha una oferta de trabajo que es la de Eduardo Murua con Un guapo del 900. Ahí trabaja por primera vez en cine. Luego, todo lo de televisón. Pobre diabla. Luego le ofrecen, con Marina Ross, Piel Naranja, también con Arnaldo André como galán en aquella época, que es fue un éxito rotundo.

—¿Qué ocurrió durante la dictadura militar en Argentina?

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—Paradojas de la vida, golpe militar en la Argentina, 1976. Se arma una cosa extrañísima donde acá, bueno, después de contactos y cosas, le permiten actuar, pero solo en teatro, no en cine, y menos en televisión.

Entrevista a Alejandro Maci, director del documental sobre China Zorrilla
La solidaridad y la sensibilidad social formaron parte esencial de la personalidad de China Zorrilla, impregnando su legado artístico y humano

—¿Cómo era su relación con el público y su capacidad de improvisar?

—Un día, no sé en qué gira de Eva y Victoria, a ella le gustaba salir de gira, hubo un problema con el transporte, Soledad Silveyra no llegaba. Estaban en la disyuntiva de suspender la función. Y China se sube al escenario y le propone al público conversar. Por supuesto, el que quería podía ir a que le devolvieran la plata, dado que la obra que iba a ver no se iba a dar. Nadie pidió un centavo de regreso porque fue una noche magnética, porque ella se sentaba y, sin nada, se ponía a contar y se podían haber quedado horas escuchándola, maravillados.

—¿Qué buscaste al retratar a China Zorrilla en el documental?

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—A mí siempre me importa, cuando me estoy aproximando para retratar a alguien, intentar oírlo hablar por su propia voz. Por eso busco tanto, porque a mí, como público, no me gustan los documentales que se acercan más a un informe televisivo donde hay solo personas contándonos cómo era alguien. No me interesa eso, porque si yo te cuento algo que me sucede a mí, no dejará de ser mi visión, mi óptica de eso. Yo prefiero hacer hablar al retratado.

China Zorrilla joven
Dotada de una formación teatral rigorosa, China Zorrilla estudió en Inglaterra y con Margarita Xirgu en la Comedia Nacional Uruguaya durante los años cuarenta

—¿Y el compromiso social y político de China ?

—En principio, tenía algo que haría bastante falta hoy, que es un sentido de la solidaridad y de la generosidad muy interesante. Siempre ha compartido todo lo que ha tenido, ha dado todo lo que ha tenido. También pienso en un aspecto; yo no soy religioso, pero esa formación cristiana también le dio algo de la sensibilidad por el otro, por el dolor ajeno, por la necesidad ajena. Muy necesario en nuestros tiempos.

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CHIMENTOS

No es casualidad: por qué algunas comidas parecen más ricas al día siguiente cuando las recalentás

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Hay comidas que parecen tener una segunda vida. Un guiso, una salsa, una lasagna, un estofado o un curry pueden estar muy buenos recién hechos, pero al día siguiente, después de pasar por la heladera y volver a calentarse, muchas veces se sienten más sabrosos, más intensos o más equilibrados.

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La explicación no tiene que ver con magia ni con nostalgia, sino con procesos físicos y químicos que siguen ocurriendo después de apagar el fuego. Cuando una comida queda en reposo, los ingredientes tienen más tiempo para integrarse: las grasas absorben compuestos aromáticos de especias, verduras y carnes; los líquidos se distribuyen mejor; y los sabores fuertes pueden suavizarse.

Esto se nota sobre todo en platos húmedos y cocidos durante bastante tiempo, como salsas, sopas, guisos y preparaciones con carne, tomate, legumbres o condimentos. En ese tipo de comidas, el reposo permite que los aromas se mezclen de forma más pareja y que el resultado parezca más redondo. No significa que necesariamente haya más sabor, sino que los sabores pueden sentirse mejor combinados.

También influye la textura. En preparaciones con almidón, como pastas, arroz o papas, el enfriado puede modificar la estructura interna de esos alimentos. Al recalentarse, algunos platos quedan más compactos, cremosos o integrados, especialmente si tienen salsa, queso, caldo o grasa. Por eso una porción de lasagna o pastel de papas puede sentirse más firme y sabrosa al día siguiente.

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Qué comidas suelen mejorar después de reposar

  • Guisos y estofados: los sabores de la carne, las verduras y el caldo se integran mejor.
  • Salsas con tomate: la acidez puede sentirse más equilibrada después de varias horas.
  • Curry y comidas especiadas: muchas especias liberan aromas que se mezclan con grasas y líquidos.
  • Lasagna y pastas al horno: el reposo ayuda a que las capas se asienten y la textura sea más pareja.
  • Legumbres: lentejas, porotos y garbanzos absorben más sabor del líquido de cocción.
  • Sopas espesas: suelen ganar cuerpo cuando los ingredientes terminan de integrarse.

En definitiva, algunas comidas parecen más ricas al día siguiente porque el descanso les da tiempo a los sabores para mezclarse y a la textura para asentarse. Por eso ciertos platos caseros no solo sobreviven al recalentado: a veces encuentran ahí su mejor versión.

 

TEMAS


 

Alimentación; Nutrición

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CHIMENTOS

Traiko Pinuer, de Meta Guacha: “Me perdí cosas con mis hijos por llevar esta vida”

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Traiko Pinuer, cantante de Meta Guacha, con Manu Jove en Nunca me faltes

A los dos años, Traiko Pinuer cruzó la Cordillera de los Andes junto a su familia, huyendo del golpe militar que en 1973 derrocó a Salvador Allende en Chile. El exilio marcó el inicio de una vida signada por la búsqueda de dignidad. La familia Pinuer se instaló en Mendoza para luego bajar hacia el Conurbano Bonarense en busca de un futuro mejor. A lo largo de su infancia, el desarraigo, el nacimiento de hermanos menores y la ausencia de sus padres configuraron un contexto que forjaría su sensibilidad artística y social.

En 1999, Pinuer fundó Meta Guacha, una formación que lo tendría como líder y referente hasta la actualidad. La agrupación, cuyo primer disco se tituló Lona, cartón y chapa (2000), emergió como símbolo de la cumbia villera con un fuerte contenido social. A diferencia de otros exponentes del género, Meta Guacha eligió abordar la marginalidad, la desigualdad y el respeto en sus letras, desmarcándose del tono provocador que dominaba la escena por ese entonces.

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La canción “Alma Blanca”, inspirada en la peregrinación de Pinuer a la Virgen de Luján, sintetiza el enfoque narrativo y la defensa de la identidad de barrio frente a los estigmas y la discriminación. La letra, “No me digas negro, soy igual que tú… No vale que sientas que tienes dinero, que vivo en el barro y tú en la gran ciudad. Soy negro de abajo con el alma blanca”, que puede leerse como una declaración de principios, refleja la conciencia social que distinguió al grupo desde sus inicios.

Su hit, «Alma Blanca”, se inspira en una peregrinación de Pinuer a la Virgen de Luján. Allí canta: “No me digas negro, soy igual que tú… No vale que sientas que tienes dinero, que vivo en el barro y tú en la gran ciudad. Soy negro de abajo con el alma blanca”, toda una declaración de conciencia social, un rasgo que distinguió al grupo desde sus inicios

Invitado a Nunca me faltes, Traiko comparte su trayectoria de veintiséis años, detalla los desafíos y momentos difíciles que enfrentó, incluyendo una etapa complicada con adicciones y la sensación de hipocresía y abandono cuando su popularidad decreció, por parte de personas que creía amigos y el medio artístico. Además, reflexiona sobre su origen humilde en el Conurbano Bonaerense y la influencia de su familia, especialmente su padre laburante, en sus valores y en la formación de sus cuatro hijos.

Acá, los momentos más destacados de la charla:

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Nunca me faltes, hoy con Traiko de Meta Guacha. Gracias por venir. ¿Casi treinta años de carrera ya?

—Gracias por invitarme. Sí, veintiséis años estamos cumpliendo este año. Es increíble. Nunca hubiéramos pensado que íbamos a durar y a trascender tanto, la verdad.

“Dios me está dando la oportunidad de reivindicarme con mis hijos”

—Fuiste padre muy joven también, ¿no? En el secundario.

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—Sí, a los dieciocho años. Y en ese momento no sabía a qué me estaba enfrentando. Y quizá también me equivoqué en las decisiones que tomé. Pero bueno, hoy entiendo que a ser padre se aprende todos los días. Y por suerte, Dios me está dando la oportunidad de reivindicarme con mis hijos, de tratar de devolverles lo que en algún momento no pude. Pero sí, me perdí cosas con ellos por llevar esta vida…

—¿Por qué decís que te equivocaste?

—Porque no cumplí como papá lo que tenía que haber cumplido en su momento; por ejemplo, con mi hija más grande, con la cual hoy estoy teniendo una relación impresionante…

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—¿Julieta es la más grande?

—Sí, Julieta; Carla, la que sigue; Thiago, el que me anda acompañando y Malena, que es la más chica.

Nunca me faltes . Invitado: Traiko Milenko Pinuer . Cantante de Metal Guacha
«Llegó un momento que sentí la hipocresía de este medio, lo de los amigos del campeón que te palmean la espalda y después, cuando esto baja un poco, no queda nadie. Eso sí me dolió un montón y ahí fue donde tuve mi peor etapa de alcohol y drogas», reflexiona

—Te escuché asumir que tuviste una adicción al alcohol.

—Sí… siempre dicen que en la música y la noche hay drogas y alcohol, pero la droga y el alcohol está en todos lados y en cualquier momento, y en los ámbitos donde menos pensás. Llegó un momento donde sentí la hipocresía de este medio. Los amigos del campeón que te palmean la espalda cuando somos número uno y después, cuando esto baja un poco, no queda nadie. Eso sí me dolió un montón y ahí fue donde tuve mi peor etapa de alcohol y drogas. Gracias a Dios, después de un tiempo pude asumir mi problema, enfrentarlo y hoy estoy mucho mejor, ¿no? Porque esto es una lucha permanente. Pero estoy orgulloso del cambio, porque hubiera sido más fácil quedarse ahí.

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—¿Hubo una situación clave que te hizo dar cuenta del problema?

—Siempre hay un clic, algo sucede que decís “hasta acá nomás” y listo. O sea, hay que cambiar, ¿me entendés? Es muy difícil, pero se puede lograr.

“Sentís la hipocrecía en la cumbia cuando ves que para la gente que te rodeaba eras lo que facturabas”

—Hablabas de la hipocresía del ambiente, ¿dónde la notabas?

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—Cuando te das cuenta que para la mayoría de la gente que estaba alrededor tuyo eras un número, lo que facturabas: productores, dueños de boliche, amigos o supuestos amigos, ¿entendés? Pasó en 2006, sobre todo, cuando la cumbia villera tuvo problemas con el COMFER. Nos habían cerrado un poco las puertas de los boliches, bajó la difusión y empezó a decaer muy de golpe… Ahí muchos dijeron “ya está, esto no va a funcionar más”. Los mismos productores que hoy se quieren matar porque no imaginaban que después de veintiséis años sigamos vigentes, trabajando y hasta haciendo gira por Europa.

—¿Te llegaste a sentir un producto?

—Eso es lo que sentí, tal cual, me sentí un producto. Fue lo que más bronca me dio… me dio depresión, me hizo muy mal. Siempre consumí alcohol, ¿me entendés? Pero en ese momento fue peor, yo estaba mal anímicamente y eso hizo que me hundiera en un pozo del que era muy difícil salir, pero por suerte se salió.

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—Para vos, que viviste en un barrio como Florencio Varela casi toda tu vida, pleno Conurbano, ¿cuál es el diferencial que tiene eso respecto al resto de de los lugares de Argenitna y de Latinoamérica?

—Yo creo que el Conurbano Bonaerense no tiene comparación con nada, es como un mundo aparte. Una mezcla de nostalgia, de gente que la tiene que padecer, que sufre, que está tratando de levantar su casita para sus hijos, ¿me entendés? Vos mirás una estación de tren a la mañana y cuántas historias hay ahí, ¿no? Yo fui parte de esa estación de tren muchos años, yéndo a laburar a las cuatro de la mañana; gente queriendo salir adelante todo el tiempo: trabajadores. ¡Ahí está la esencia de este país, amigo!

—Y al mismo tiempo, muchas veces asociado con un montón de cosas negativas que sí, habrá casos, pero no es la realidad…

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—¡Claro! Olvidate, delincuencia y drogas hay en todos lados. Pero sí, estamos estigmatizados, ¿me entendés? El fuerte del conurbano es la gente laburadora.

—La importancia que le das al laburo, ¿te quedó de tu viejo?

—Sí, mi viejo fue un laburador toda la vida. Empezó a laburar a los diez años, ¡imaginate! Cumplió su sueño de comprarse un terreno y hacerse su casa en Varela, donde nos mudamos. Porque antes nosotros vivíamos en Lanús, en Valentín Alsina.

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Nunca me faltes . Invitado: Traiko Milenko Pinuer . Cantante de Metal Guacha
«A pesar de que me he equivocado un montón en esta vida, mis hijos son buenas personas. Y yo siento que hice algo bueno para que hoy sean lo que son», dice con orgullo

—¿Y cuánto de eso le transmitiste vos a tus hijos? ¿Hoy qué ves en ellos que te refleje a vos o a tu viejo?

—El respeto y laburar, porque mi viejo me dejo eso, el laburo. Ojo, tampoco era un tipo que estaba lleno de guita pero, por ejemplo, si vos le pedías una mano, el tipo siempre estaba y te ayudaba con laburo, amigo. Y por ahí ibas a laburar con él dos horas, ¿me entendés? O sea, me enseñó que para ganar hay que laburar. Y yo creo que mis hijos aprendieron todo eso. Hoy, ponele, mi hijo también está trabajando en la música. Estoy feliz porque se acaba de comprar un auto con la música, con su arte, ¿me entendés? Súper feliz de haberles dado las mínimas herramientas para que hoy en día puedan salir adelante. Y gracias a Dios todos mis hijos son buenas personas y eso creo que es lo mejor. A pesar de que me he equivocado un montón en esta vida, mis hijos son buenas personas. Y yo siento que hice algo bueno para que hoy sean lo que son.

Fotos:

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