ECONOMIA
Empezó a bajar la inflación y ahora el Gobierno tiene un plazo acotado para darle impulso el consumo

REUTERS/Mike Blake
La largamente esperada baja de la inflación llegó después de diez meses. El 2,6% de abril no dejó demasiado margen para el festejo, pero al menos cortó la racha de diez meses consecutivos al alza. Mayo también viene bien y el índice se ubicaría más cerca del 2 por ciento. Pero romper ese piso no parece tan sencillo y posiblemente haya que esperar un par de meses más para conseguirlo.
El propio Javier Milei debió recalcular sus estimaciones. El objetivo de un nivel de inflación mensual de “0 y pico” ya no es para agosto, sino que pasó para mediados del año que viene y aún así luce difícil de lograr.
La disminución de la inflación sigue siendo prioritaria para el Gobierno: es el principal activo para llegar lo mejor parado posible a las elecciones del año que viene, aunque no está claro que vaya a ser suficiente.
Todas las encuestas de humor social coinciden en que la confianza en el gobierno y de la propia imagen presidencial vienen en franco descenso en los últimos meses. Las exigencias viraron: la lucha contra la inflación ya no encabeza las prioridades. Aparecen otras inquietudes, como el miedo a perder el empleo y especialmente la preocupación por ingresos que no alcanzan.
Para Milei es innegociable la estabilidad macro y en varias oportunidades dejó en claro que prefiere morir “con las botas puestas” antes que entregar el equilibrio fiscal. Apagar el motor de la emisión monetaria que se usa para financiar al Tesoro es la piedra fundamental del modelo económico en marcha.
La disminución de la inflación es, en esta lógica, lo que debería promover una mejora de los ingresos tanto en el sector formal como en el informal. La fórmula sería algo así como “menor inflación, mejores salarios”. Pero es una gran incógnita si esto ocurrirá o no en los próximos meses.
La disminución de la inflación es, en la lógica oficial, la que debería promover una mejora de los ingresos formales e informales
Lo que está claro a esta altura es que no habrá “plan platita” ni medidas que impulsen la actividad poniendo en peligro las cuentas públicas. Esta vez no habrá atajos como impulsar la emisión para generar una sensación de prosperidad o reactivar la obra pública para generar puestos de trabajo.
Una de las opciones más claras que se presentan es poner de una vez en marcha el plan de “remonetización” de la economía que presentó el equipo económico a fines del año pasado. El fundamento de la denominada “fase 4” del plan monetario” es que los pesos que utiliza el Central para la compra de dólares no sean luego reabsorbidos, sino que ayuden a impulsar la actividad. Pero el proceso aún no arrancó.
En lo que va del año el BCRA ya compró USD 8.000 millones, pero la base monetaria cayó 5% en términos nominales. Y en las licitaciones de bonos el Tesoro sigue absorbiendo por encima de los vencimientos que se presentan. La prioridad estuvo puesta en mantener el apretón monetario para evitar que no se desboque la inflación y mantener al dólar bajo control.
En el mejor de los escenarios, y con el plan de expansión monetaria en marcha, la recuperación de los ingresos sería más bien lenta. En general las empresas se muestran muy cuidadosas en un contexto que requiere mucha eficiencia para mantenerse a flote. La apertura económica, mayor competencia, impuestos altos y un tipo de cambio apreciado implican también mucha moderación en la política salarial.A pesar de que el consumo interno por ahora no arranca, la economía igual tiene casi asegurado un crecimiento en torno al 3%. El problema es que el impulso proviene de sectores que no son generadores de mano de obra: agro, energía y minería. No queda claro por ahora si en los próximos meses se sentirá el “derrame” de la gran cosecha gruesa en otros sectores, por ejemplo mercado inmobiliario.
Los bancos todavía deben lidiar con un gran incremento de la morosidad, especialmente en la cartera de individuos
Es probable que el crédito empiece a repuntar, pero lo hará de manera lenta. Los bancos todavía deben lidiar con un gran incremento de la morosidad, especialmente en la cartera de individuos. Si bien precisan aumentar el volumen de préstamos después de varios meses de caídas en términos reales, al mismo tiempo serán mucho más cuidadosos a la hora de elegir quiénes son sujetos confiables a la hora de prestar.
Falta ademán que se imponga una baja de tasas sobre todo para préstamos personales y tarjeta de crédito, que se mantienen en niveles cercanos al 100% pese a que la inflación interanual se ubica en el 32%. El universo de las empresas presenta diferencias significativas. El descuento de cheques garantizados, por ejemplo, se ubica en alrededor del 27% anual.
Con este panorama, la “ventana” de tiempo para conseguir una reactivación que se sienta en la demanda interna es relativamente breve. Lo que no se consiga en los próximos meses difícilmente tenga lugar en el 2027, año electoral.

Carlos Melconian advertía esta semana que “el proceso de dolarización es inexorable”. El economista alude a la demanda de dólares por atesoramiento, que inevitablemente debería aumentar a medida que se acerquen las elecciones presidenciales.
El año pasado, en solo seis meses los argentinos compraron USD 30.000 millones básicamente para cubrirse antes de una elección legislativa. Fue necesario que el Tesoro americano saliera al rescate para equilibrar el mercado y ponerle un techo al precio de la divisa.
En 2025, en solo seis meses, los argentinos compraron USD 30.000 millones para cubrirse antes de una elección legislativa
¿Es esperable una dinámica distinta del mercado cambiario para el año próximo? Todo hace pensar que no. Sin certezas sobre el resultado electoral y con un gobierno que llegaría más débil, la incertidumbre política será mayúscula. En ese caso, es esperable que la demanda de dólares aumente sustancialmente, tal como sucedió en 2025.
La estabilidad cambiaria es relevante para forzar la baja de la inflación en los próximos meses. Por ahora se dio el mejor de los escenarios, porque las fuertes compras del Central no impulsaron la cotización del dólar, con una cotización mayorista que hace varios meses oscila en una “minibanda” de $ 1.350 a $ 1.400.
Es razonable preguntarse qué sucederá con el arranque del segundo semestre. La oferta de dólares se reducirá notoriamente y está por verse hasta qué punto el Central seguirá comprando al ritmo actual. En todo caso, parece difícil que se mantenga la dinámica de los primeros meses del año: dólar quieto pero con una inflación que ya acumuló 12,3% hasta abril.

Los mercados reflejan con bastante claridad estas dudas que surgen respecto a los tiempos electorales. En la licitación de la última semana, el Tesoro El Bonar 2027 se colocó con un rendimiento de apenas 5,1%, pero el Bonar 2028 se emitió al 8,5%. Semejante diferencia de rendimiento en apenas un año se entiende exclusivamente por las dudas sobre quién estará gobernando para ese momento.
La resistencia que muestra el riesgo país para perforar los 500 puntos básicos refleja esas mismas dudas. Por el superávit fiscal y comercial, el nivel de compra de dólares del Central y el proceso gradual de recuperación de reservas netas, ese nivel debería ubicarse posiblemente en un rango de 350 a 400 puntos.
El motivo para que esto no suceda pasa justamente por la extrema cautela respecto al proceso electoral que se avecina. Hasta que los futuros candidatos no dejen claro su compromiso respecto al futuro pago de la deuda, será difícil que los bonos argentinos presenten una mejora sustancial.
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ECONOMIA
Las ventas de autos mejoraron en junio, pero aún están lejos de los niveles de 2025: los modelos que lideran el ranking

A tres días hábiles de terminar junio, y también de cerrar el primer semestre del año, el mercado automotor no consigue remontar la caída de ventas de autos 0 km respecto a los valores de 2025.
Si bien hay una recuperación leve en comparación con mayo, adjudicada principalmente a la suba de la cotización oficial del dólar registrada en las últimas dos semanas, la caída interanual se viene acentuando en los últimos tres meses, y este viernes con menos de 30.000 unidades registradas, en el sector ya proyectan que el mes cerrará cerca de los 46.000 patentamientos entre todos los segmentos y categorías de automotores, es decir autos particulares, vehículos comerciales livianos y transporte pesado.
Con este resultado, junio mostraría una mejora de casi un 10% sobre el resultado del mes anterior, señal que confirma la idea de recuperación suave que varios ejecutivos esperan para la segunda mitad del año. En mayo se habían patentado solamente 41.921 vehículos en total. Sin embargo, cuando la comparación se hace contra el mismo mes del año anterior, se mantendrá una caída cercana al 12 por ciento.
En el acumulado del primer semestre, con una referencia del año pasado de 326.039 unidades, la baja esperada ronda el 10%, ya que se calcula que se patentarán unos 293.200 automotores. Para la segunda parte del año hay un dato que no puede pasar desapercibido, y que jugará a favor de 2026.
Entre julio y noviembre del año anterior, la suba de las tasas de interés y la incertidumbre política previa a las elecciones de medio término, generaron un aumento del dólar y una retracción de ventas. Este año va en la dirección contraria, lo que permitirá que las cifras sean mejores si no hay grandes cambios políticos que vuelvan a generar inestabilidad económica.

“Esta muy flojo. En abril, las proyecciones para junio eran de 50.000 unidades, pero las tuvimos que corregir dos veces. En mayo ya bajamos a 48.000 y ahora nuevamente a 46.000. Se movió un poco más con la suba del dólar y eso nos permitió mejorar el número del mes pasado. Pero el nivel general sigue por debajo de lo que se había calculado”, confesaron este viernes desde una de las automotrices líderes del mercado argentino.
Sin embargo, en el análisis del sector, varios ejecutivos hicieron mención en las últimas semanas a una expectativa de mejora a partir de julio. “Salvo situaciones como la del año pasado, fuertemente marcada por problemas políticos que impactaron en la economía, el segundo semestre suele mejorar respecto a la primera mitad del año. Esperemos que ese sea el caso desde el mes que viene, y que lleguemos a 2027 con un nivel de patentamientos nuevamente cercano a los 615.000 autos este año”, agregó.
Toyota sigue siendo la referencia del mes en volumen de ventas con 5.556 unidades. En segundo lugar está Volkswagen, que registra 3.972, y en tercero está Fiat con 3.065 patentamientos. Muy cerca, pero todavía sin subir al podio de las que más autos patentan cada mes, está Ford, que alcanza provisionalmente las 2.978 unidades, y en quinto puesto se mantiene Chevrolet con 2.653 automóviles vendidos en junio.
En el análisis de los modelos, nuevamente Toyota lidera las ventas con su pick up Hilux, que lleva patentados 2.516 camionetas, más del doble que sus más próximos seguidores, que son la pickup Ford Ranger con 1.151 ventas y Ford Territory con 1.094.

Por debajo de las 1.000 unidades, luego están cinco modelos en un rango de 100 autos de diferencia. El Fiat Cronos es cuarto con 941, el Toyota Yaris Cross quinto con 858, el Toyota Yaris hatchback sexto con 851, la pickup Volkswagen Amarok séptima con 831, el Volkswagen Tera octavo con 783 y el Chevrolet Tracker noveno con 748 unidades.
El Top 10 cierra con el Toyota Corolla Cross, que está algo más lejos de subir alguna posición, ya que a tres días de fin de mes, tiene patentados 584 automóviles. De hecho, el Peugeot 208, que vuelve a tener un mes complicado de operaciones, está 11mo con 577, muy cerca de entrar a la lista de los 10 modelos de mayor demanda en el mes. Más atrás aparecen el Volkswagen Taos (536), BYD Atto 2 (475), Chevrolet Onix (457) y el Volkswagen Polo (444).
ECONOMIA
Argentinos compran más dólares pero hay una buena noticia para Caputo: no van al colchón

Era algo esperado por el boom de exportación típico de esta época del año. Pero, aun así, no deja de sorprender: en mayo se registró otro superávit en la cuenta corriente, aun cuando los argentinos siguieron comprando dólares para hacer turismo.
De esta manera, el superávit acumulado en los últimos 12 meses es de u$s5.109 millones, lo cual abona el optimismo de quienes creen que es factible que en 2026 se quiebre el crónico déficit de las cuentas externas, temido por los economistas por ser uno de los factores que gatillan las devaluaciones.
Como todavía quedan, al menos, dos meses de un flujo potente por dólares de la exportación, es factible que junio y julio vuelvan a dar sumas positivas en el balance. E, incluso, en el gobierno hay expectativas de que, aun cuando haya pasado el período de mayor aporte del agro, y a pesar de la caída en el precio del petróleo, las buenas cifras continúen por todo el resto del año.
Hablando en números, Toto Caputo prevé que, gracias al boom productivo de Vaca Muerta, entren u$s100.000 millones por comercio exterior, lo cual dejaría un superávit de balanza comercial mayor a u$s20.000 millones, una suma lo suficientemente alta como para financiar el déficit de la cuenta de turismo y servicios y, encima, dejar que el Banco Central siga comprando billetes verdes.
En definitiva, lo que se palpita en el gobierno es que el cambio de signo en la cuenta corriente no parece un mero accidente, sino un cambio de tendencia. Hasta ahora, los meses en los que entraban más dólares que los que salían eran siempre aquellos en los que el gobierno daba un incentivo a los productores agrícolas para que liquidaran su stock.
Por ejemplo, en septiembre pasado -cuando se cortó la racha negativa, con un impactante superávit de u$s5.510 millones en un solo mes-, estaba claro que el número era el resultado del «tax holiday» por el cual Caputo bajó a cero las retenciones a la exportación sojera, en un contexto de necesidad aguda de dólares ante la corrida pre-electoral.
Y en mayo, aun con productores sojeros enojados por considerar que los dos puntos de baja de retenciones son insuficientes frente al encarecimiento de costos, otra vez se batió un récord exportador.
Sigue el ahorro, pero queda en los bancos
También mayo fue un mes particular en cuanto a la demanda de dólares por parte del público minorista, que totalizó u$s2.667 millones, lo que implica una caída de 16% respecto del mes previo.
De ese total, lo que se compró en efectivo con finalidad de ahorro fue u$s1.804, de los cuales, destaca el BCRA, unos u$s700 millones quedaron depositados en el sistema bancario local.
Este es otro de los hechos que se celebran en el Gobierno, dado que, si bien no ha cesado el apetito dolarizador de los ahorristas argentinos, se observa una tendencia creciente a abandonar «el colchón» y volver a confiar en los bancos.
Para Caputo, que desde su asunción viene intentando la «dolarización endógena» -a la que intenta ayudar con el régimen de «presunción de inocencia fiscal»-, esto supone un cambio importante, dado que los dólares que no ingresan al sistema no inciden en la economía, o lo hacen de modo marginal. En cambio, el dinero que queda en el sistema bancario puede ser aplicado a créditos y, también, al fondeo del propio Tesoro, que colocó dos bonos para financiarse con inversores locales a una tasa de interés mucho más barata que la que le pedían los fondos de inversión del exterior.
Los otros rubros de salida de dólares son los giros a cuentas del exterior, que ascendieron a u$s408 millones, y los servicios, con una salida neta de u$s648 millones.
El turismo, en calma
Los gastos de turistas argentinos que usaron sus tarjetas de crédito en el exterior fueron de u$619 millones, una cifra relativamente menor, si se tiene en cuenta que fue 25% más baja que el registro de abril, y que en los meses veraniegos suele rondar los u$s1.000 millones.
No obstante, es probable que en los próximos balances del BCRA se vuelva a ver un crecimiento de este rubro, dado el mix del «efecto Mundial» -que todavía no se refleja a pleno en el balance de mayo- y las vacaciones invernales.
Además, hubo u$s115 millones por importaciones hechas por servicios postales -lo que en la jerga se conoce como «dólar Shein» o «dólar Temu»-, lo que representa un volumen que se está manteniendo relativamente estable.
Y, en una categoría que el BCRA contabiliza aparte, están los servicios digitales provistos desde el exterior -el «dólar Netflix»-, que sumó una salida de capitales por u$s163 millones.
Como siempre, el informe del BCRA se encarga de destacar que un 70% de los gastos por turismo y pasajes aéreos al exterior son cancelados con los dólares que los propios usuarios tienen en sus cuentas bancarias. Es decir, es un error metodológico sumar las compras de divisas para ahorro y el total de las compras de pasajes y gastos con tarjeta de crédito.
El objetivo de esa aclaración es contradecir la percepción de que un alto volumen de turismo emisivo implica, necesariamente, un sacrificio de reservas del Central o una presión al alza del tipo de cambio.
Aun así, en los últimos días, en medio del debate respecto de si el dólar se encuentra equilibrado, economistas influyentes volvieron a salir en defensa de un impuesto específico para el turismo -como hasta hace dos años fue el impuesto PAIS- que deje al tipo de cambio turista en un valor efectivo de $2.000. Entre ellos destaca Rodolfo Santangelo, socio de Carlos Melconian en la consultora Macroview.
Se viene el «efecto aguinaldo»
Para los próximos informes cambiarios, los economistas prevén que podría haber un quiebre en la relativa calma que se viene notando, y uno de los motivos es estacional: el pago del medio aguinaldo, que en los hechos implica una transferencia de liquidez desde la caja de las empresas a los bolsillos de los asalariados.
El pago se realiza en la segunda mitad de junio, y su impacto financiero suele impactar sobre este mes y sobre el siguiente. Esta situación, típicamente puede generar tres efectos:
*un mayor nivel de cancelación en las deudas de las familias -cuyo nivel de morosidad asciende al récord de 12,1%, según los últimos datos del Banco Central-;
*un incremento en los niveles de consumo, que podría recuperarse tras las mejoras del salario real como consecuencia de los convenios firmados por los gremios más numerosos;
*una canalización de la mayor liquidez del público hacia los dólares, ya sea con fines de atesoramiento, de turismo o de compra de activos dolarizados mediante las plataformas online.
Los economistas prevén que ocurrirá una combinación de las tres situaciones, aunque observan que las compras para atesoramiento podrían ir en un camino ascendente, dado el incentivo que implican los recientes movimientos en la cotización del dólar.
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ECONOMIA
Leve mejora en la cadena de pagos: cayó la cantidad de cheques rechazados, pero siguen 40% por encima de 2025

La baja de cheques rechazados por falta de fondos dio una señal de alivio en mayo de 2026, aunque el nivel siguió muy por encima del de un año antes. Según datos oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA), hubo 99.431 rechazos de ese tipo, un 3,7% menos que en abril, pero 43,4% más que en el mismo mes de 2025.
En mayo bajaron los cheques rechazados por falta de fondos, pero el resto del sistema de pagos mostró resultados dispares. De acuerdo con el Informe de Pagos Minoristas, esos rechazos equivalieron al 2,1% del total de cheques compensados en cantidades y al 1,4% en montos, mientras crecieron las transferencias inmediatas y los pagos con transferencia.
La relación entre los rechazos sin fondos y el total compensado se ubicó en 2,1% en cantidades y 1,4% en montos. Frente a abril, el indicador bajó 0,1 puntos porcentuales en cantidades y se mantuvo sin cambios en montos.
El tablero del informe distinguió además entre los rechazos sin fondos y el total de cheques rechazados. En conjunto, estos últimos sumaron 139.378 en mayo, con una caída mensual de 6,1% y un alza interanual de 23,7 por ciento.
En abril de 2026, el mercado de cheques en la Argentina ya había dado la primera señal de alivio en la serie de rechazos por falta de fondos. Ese mes, el Banco Central informó que se rechazaron 103.233 cheques, un 8,1% menos que en marzo, cuando se habían registrado 112.000 rechazos.
Fue el primer retroceso mensual relevante del año y, aunque el nivel seguía siendo 60,7% superior al de abril de 2025, marcó un quiebre en la tendencia ascendente que se había observado hasta marzo. De esta forma, la baja registrada en mayo representa el segundo mes consecutivo con una caída en la cantidad de cheques rechazados por falta de fondos.
El universo general de cheques siguió por debajo del nivel de un año atrás. El Central consignó que se compensaron 4,7 millones de cheques físicos y electrónicos en pesos por $22,9 billones, con una baja interanual de 5,6% en cantidades y de 2,1% en montos reales.
Dentro de ese total, el cheque electrónico (ECHEQ) amplió su peso en el sistema. Alcanzó 63,5% de los cheques compensados en cantidades y 84,9% en montos, tras reunir tres millones de operaciones por 19,4 billones de pesos.
Esa participación implicó mejoras frente a mayo de 2025. La cuota del ECHEQ subió 8,2 puntos porcentuales en cantidades y 5,4 puntos en montos.
También hubo actividad en moneda extranjera. En mayo se compensaron 152 cheques en dólares por USD 29 millones, de acuerdo con el mismo documento.

Mientras los cheques mostraron una baja interanual, los instrumentos digitales de transferencia mantuvieron un crecimiento marcado. Las transferencias inmediatas “push” en pesos alcanzaron 759,9 millones de operaciones por $87,5 billones, con subas de 26,6% en cantidades y 12,9% en montos reales.
Ese segmento concentró además una fuerte presencia de cuentas de pago. El 76,6% de las transacciones tuvo origen y/o destino en una CVU, según el informe.
Las transferencias inmediatas “pull” también crecieron. En mayo sumaron 43,9 millones de operaciones por $4,2 billones, con aumentos interanuales de 15,1% en cantidades y 8% en montos reales.
El salto más pronunciado apareció en los pagos con transferencia interoperables. Totalizaron 103,7 millones de operaciones en pesos por $2,4 billones, con alzas de 63,7% en cantidades y 57,7% en montos reales.
Casi toda esa operatoria se inició con códigos QR. El 98,8% de los pagos con transferencia usó ese mecanismo, equivalente a 102,5 millones de pagos por el mismo total de 2,4 billones de pesos.
Otros indicadores del informe mostraron un mapa heterogéneo del sistema de pagos y del consumo. Los débitos directos llegaron a 11 millones en mayo, con una caída interanual de 7,7%, por un total de $1,9 billones y una tasa de efectividad de 40 por ciento.
En tarjetas, los últimos datos disponibles corresponden a abril de 2026. Las tarjetas de crédito registraron 172,1 millones de pagos por $9,9 billones, con descensos de 6% en cantidades y 13,3% en montos reales.
Las tarjetas de débito también retrocedieron. Sumaron 164,3 millones de transacciones por $4,9 billones, con bajas de 7% en cantidades y de 13,9% en montos reales.
Las extracciones de efectivo siguieron en descenso. En cajeros automáticos hubo 40,2 millones de operaciones por $4,1 billones en abril, con una caída interanual de 33% en cantidades y de 13% en monto real.
La factura electrónica MiPyME aportó otra referencia para la cadena de pagos entre empresas. En mayo ingresaron al sistema de circulación abierta 71,1 mil facturas en pesos por $1,7 billones, dentro de un total en el que 86,7% de las operaciones se hizo en moneda local.
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