ECONOMIA
Por qué el Gobierno no vuelve a los mercados internacionales pese al auge de endeudamiento de empresas y provincias

A pesar del auge de endeudamiento corporativo y provincial en el mercado internacional que tuvo lugar desde las elecciones legislativas de 2025, el gobierno de Javier Milei todavía aguarda mayor compresión del índice de riesgo país para regresar a los mercados internacionales de deuda.
Según analistas, los factores que limitan la reducción del indicador elaborado por JP Morgan son los desafiantes compromisos financieros de cara a 2027, así como la incertidumbre política y electoral que suscitan los comicios presidenciales del año que viene.
El índice de riesgo país, que refleja la diferencia entre el rendimiento de los bonos argentinos y los títulos estadounidenses de igual plazo, se mantiene desde hace meses dentro del rango de 500 a 600 puntos básicos. Tras una marcada reducción posterior a las elecciones, el índice no logra ubicarse por debajo de 500 pb, lo que le permitiría al equipo económico obtener financiamiento externo a un costo más bajo.
El índice de riesgo país no logra ubicarse por debajo de 500 pb, lo que le permitiría al equipo económico obtener financiamiento externo a un costo más bajo
Esa compresión permitió que las compañías emitan más de USD 13.000 millones en obligaciones negociables y otros instrumentos desde octubre de 2025. Las provincias también aprovecharon la mejora y distritos como CABA, Santa Fe, Chubut, Córdoba y Entre Ríos acudieron al financiamiento externo, en su mayoría, para el refinanciar vencimientos. En ambos casos, se consiguieron tasas de interés que van desde el 6% hasta el 9% anual.
Sin embargo, los analistas del mercado consideran que con el nivel actual de índice riesgo país, si la administración libertaria intentara emitir deuda en el exterior, debería abonar una tasa de interés que oscila entre 9% y el 10% anual.
El ministro de Economía, Luis Caputo, sostiene que el acceso al crédito internacional sigue siendo costoso. Además, considera que, en función de los indicadores macroeconómicos, la variable debería encontrarse en valores inferiores. Atribuye la persistencia de estos niveles a la cautela de los inversores ante la posibilidad de un regreso del kirchnerismo o de políticas de control más estrictas.
En ese sentido, el presidente Javier Milei remarcó en declaraciones recientes que “Argentina tiene acceso al mercado, pero queremos tasas más bajas y mientras que no las consigamos, vamos a buscar otros mecanismos que son más baratos”, en referencia a la colocación de bonos en dólares en el ámbito doméstico y el acuerdo de garantías de endeudamiento con el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Argentina tiene acceso al mercado, pero queremos tasas más bajas y mientras que no las consigamos, vamos a buscar otros mecanismos que son más baratos (Milei)
La diferencia en las tasas de los bonos AO27 y AO28, ambos emitidos por el Tesoro para afrontar pagos superiores a USD 4.300 millones en julio, muestra la prudencia del mercado frente al actual panorama político. El AO27, que vence en octubre de 2027, paga una tasa anual mayor a 5%, mientras que el AO28, con vencimiento en octubre de 2028, ofrece un rendimiento por encima del 8% anual.
Según analistas, esta diferencia de casi 300 puntos básicos responde a la incertidumbre sobre el futuro político tras las próximas elecciones presidenciales. Ese spread representa el rendimiento adicional que los inversores exigen para mantener posiciones más allá del actual ciclo electoral.

Algunos especialistas opinan que si el Gobierno logra realizar alguna colocación que demuestre acceso a los mercados, aunque sea con una tasa más alta, esto impactaría positivamente en los bonos y podría reducir el riesgo país, facilitando la posibilidad de obtener más financiamiento y en mejores condiciones en el futuro. Esto se debería a que el mercado dejaría de tener dudas sobre la capacidad del país para afrontar los vencimientos de 2027.
En diálogo con Infobae, el director de la consultora C&T, Camilo Tiscornia, la principal duda que limita la reducción del riesgo país es el calendario de vencimientos de deuda. “Si el mercado no está muy dispuesto a prestarle al Gobierno, que se conozcan con más detalle las fuentes alternativas que cerró el equipo económico sería un factor que ayudaría”, apuntó.
El economista añadió: “La acumulación de reservas es un factor que puede jugar para la baja del riesgo país, que hoy tendría que estar más cerca 400 puntos básicos para que fuera factible para el Gobierno. Y obviamente que también puede ayudar es que se calme la situación internacional, porque eso ha levantado el riesgo país de todos los países”.
La acumulación de reservas es un factor que puede jugar para la baja del índice de riesgo país, que hoy tendría que estar más cerca 400 puntos básicos para que fuera factible para el Gobierno (Tiscornia)
En cuanto al proceso de endeudamiento corporativo y subsoberano, Tiscornia planteó que ocurrió, mayoritariamente, en empresas y provincias que están vinculadas a sectores energéticos o con capacidad exportadora.
Para el jefe de Research de Parakeet, Matías de Luca, la diferencia entre la toma de deuda por parte de las compañías y las jurisdicciones pasa por una cuestión de historial: “El soberano está sujeto a cambios de gobierno, controles de capitales y más. Es un riesgo político. En cambio, las empresas y/o provincias pueden ‘aislarse’ parcialmente si son generadoras de dólares o cobran regalías. Eso explica en parte el spread entre distintos créditos».
Por otra parte, de Luca consideró que el escenario global juega en contra de los intereses del Gobierno. «Hoy la tasa de Estados Unidos está en su punto más alto del último año y medio, con un conflicto bélico en Medio Oriente que agrega mucho ruido a los mercados internacionales y cuyos potenciales efectos adversos tienen distintos resultados para los activos de riesgo. Es decir, quizás no es el mejor punto de entrada», manifestó.
Bajo su perspectiva, un riesgo país en torno a los 400 puntos básicos es asequible para Argentina en el mediano plazo. “De todos modos, es algo binario que se definirá en octubre 2027. Creo que si el gobierno actual es reelecto, la apertura a los mercados se dará de forma automática por una cuestión de expectativas”, apuntó.
Las empresas y/o provincias pueden ‘aislarse’ parcialmente si son generadoras de dólares o cobran regalías (De Luca)
En tanto, Emilio Botto, jefe de Estrategia de Mills Capital, evaluó que los rendimientos de 10% de la deuda argentina responde a varios factores: “Por un lado, es la concentración de vencimientos futuros; por otro, la necesidad de consolidar previsibilidad respecto de la continuidad del programa económico. A eso se suma el historial de defaults y reestructuraciones argentinas en la percepción de riesgo y en la valuación de los activos soberanos.”
“La diferencia de tasas entre bonos que vencen dentro del actual mandato y aquellos con duration más larga muestra que el mercado sigue asignando una prima vinculada al escenario político y a la continuidad del programa económico. El spread entre AO27 y AO28 refleja justamente esa sensibilidad: más que la calificación crediticia puntual, hoy pesa la capacidad de sostener consistencia macroeconómica en el tiempo», puntualizó Botto.
Un informe reciente de GMA Capital advirtió que incluso después de la mejora de la calificación crediticia de la Argentina por parte de Fitch Ratings (de CCC+ a B-), los bonos soberanos continúan operando con rendimientos cercanos al 10% anual, niveles que todavía se ubican por encima de países con calificaciones similares.

Destaca el reporte de la ALyC: “En un universo emergente, donde los retornos generosos están en extinción, Argentina sigue destacándose por ofrecer un plus de rentabilidad esperada. La comparación regional refuerza esa idea. Bonos soberanos de países ubicados en escalones equivalentes como Bolivia, Egipto o Nigeria, operan por debajo con TIR de 8,8%, 7,2% y 6,7% anual, respectivamente, aun compartiendo perfiles de riesgo elevados. Dicho de otro modo, el mercado continúa asignándole a Argentina una penalidad diferencial pese a la mejora crediticia reciente”.
¿Qué tendría que ocurrir para cerrar parte de esa brecha? “Los drivers favorables deberían consolidarse y, sobre todo, reducirse los factores de incertidumbre política y financiera. En un mercado que todavía mira más allá del corto plazo, las dudas de cara a 2027 y la continuidad del actual régimen económico siguen funcionando como un límite para una compresión más contundente del riesgo país”, definieron los economistas de la ALyC.
Argentina,Fitch Ratings,finanzas,economía,calificación de riesgo,bandera,inversión,mercado,deuda,global
ECONOMIA
Los depósitos privados en dólares tocaron un récord tras el pago de deuda, pero un factor externo tensionó el riesgo país

Ningún día se parece al anterior. La guerra en Medio Oriente, que presiona al alza la inflación global, tiene la misma incidencia que los datos relacionados con las empresas de inteligencia artificial culpables de la rueda negativa de las Bolsas de Nueva York.
Estos datos se sumaron a las noticias adversas sobre el crecimiento de las solicitudes de desempleo y la tenue alza de 0,2% de los gastos del consumidor en Estados Unidos. El combo se transformó en una amenaza de suba de las tasas de interés, un tema que ayer se había esfumado tras conocerse el martes los buenos datos de inflación.
Sin embargo, la presidenta del Banco de la Reserva Federal del estado norteamericano de Dallas, Lorie Logan, derrumbó a los optimistas. Señaló que “unas tasas de interés ligeramente más altas equilibrarían mejor las perspectivas y los riesgos” para frenar la inflación y elevar el empleo.
Los inversores recordaron que la opción de aumento de tasas está en la mente de la mayoría de los integrantes del Comité Federal de Mercado Abierto que se reunirá dentro de 11 días. No son pocos los que apuestan que de esa reunión de dos días que finaliza el 29 de julio, podría salir una suba de un cuarto de punto de las tasas de interés.
Con estos datos, el dólar se revalorizó, los bonos del Tesoro norteamericano siguieron pagando las tasas más altas de los últimos dos años, las Bolsas de Nueva York cayeron, el oro se derrumbó a USD 3.986 por onza y el petróleo se mantuvo por encima de los USD 80. Un escenario complicado e imprevisible porque varía diariamente; caídas y rebotes son una alarmante monotonía.
Este panorama es necesario para valorar el comportamiento de los activos argentinos que están bajo fuego cruzado. Sin el ajuste que se hizo, el país estaría en una situación de real emergencia y cerca del default. Tener un riesgo país que ayer subió apenas 5 unidades a 410 puntos básicos, mientras el índice de Emergentes caía 2,1% y el de Brasil, 1,5%, es un buen resultado.
Si se observa de forma más detenida, la confianza de los inversores locales está marcada en el récord de depósitos de privados que superó los USD 40.000 millones, el mayor nivel en 26 años, porque buena parte lo que cobraron por el pago de capital e intereses de los bonos que vencieron la semana pasada quedaron en bancos locales.
A esto hay que sumarle la buena licitación de ayer donde se captaron USD 150 millones por la segunda vuelta del AO29 y se rechazaron 126 millones de dólares. Estos bonos vencen después de las elecciones presidenciales y en plenos comicios de medio término. En la Argentina apostar a esa fecha es el largo plazo.
El mercado local registró una fuerte caída. El índice Merval retrocedió 3,2% en pesos y 3,6% en dólares, impulsado principalmente por los bancos, con bajas de hasta 5,3% como ocurrió con Supervielle. También se sumaron las pérdidas de las empresas energéticas, entre ellas Metrogas, que descendió 4,7%, e YPF, con una baja de 3,2%. Este comportamiento refleja que los inversores optan por realizar ganancias rápidas ante la volatilidad. Por eso, las acciones que lideraron las subas el miércoles fueron las que más retrocedieron ayer.
En el Mercado Libre de Cambios (MLC) se operaron USD 684 millones y el Banco Central hizo otra notable compra de 230 millones de dólares. Esta vez no tuvo que salir del MLC para hacerse de dólares debido a que la oferta fue abrumadora. De hecho, el dólar mayorista cerró con una leve suba de $1,50 a 1.476 pesos.
En la plaza financiera, el MEP se mantuvo en $1.512 y el contado con liquidación (CCL) aumentó $6,63 (+0,4%) a 1.567 pesos. el “blue” cedió $5 y cerró a 1.525 pesos. El MEP sigue siendo el dólar libre más bajo.
Según la consultora F2 que dirige Andrés Reschini el banco Central acumula en la semana “USD 1.115 millones, que es un nivel propio de pico de cosecha gruesa, aunque a mediados de julio, la sospecha de esta remontada recae en la cuenta financiera. Según los datos del BCRA, se deduce que le habría vendido al Tesoro USD 920 millones el 8 de julio superando levemente el límite de USD 6.700 millones fijados para este año en el Programa Financiero. De modo que el resto de las compras de este año de la autoridad monetaria, pasarían a engrosar reservas si es que se cumple el programa”.
La contracara, para F2, fue “el resultado fiscal de junio que arrojó un déficit primario de $696.843 millones y un déficit financiero de $1.024.891 millones. El acumulado de 12 meses para el primario es el menor desde setiembre de 2024 y el acumulado del primer semestre es el menor desde 2024. No se ha alcanzado la meta del FMI, pero presumiblemente habrá waiver (perdón). Bajar la presión tributaria sin una respuesta del nivel de actividad hace que el desafío de sostener el resultado fiscal sea mayor para el Gobierno”.
Anoche en el overnite, había tensiones. Todos los índices de las Bolsas de Nueva York estaban operando en bajas definidas. El oro seguía sin detener su caída, mientras el dólar se revalorizaba ante las seis principales divisas del mundo. El petróleo no marcaba tendencia, pero el Brent cotizaba en 85 dólares.
La noticia que conmovía a los inversores era el fallido lanzamiento del Starship de SpaceX que se postergó unos días por fallas en los motores. Las acciones de la compañía caían 4% después del cierre y cotizaron a USD 126,77, 10 dólares menos que los USD 135 del lanzamiento y lejos del máximo de 176 dólares. Esta acción es un ejemplo del cambio de humor de los inversores. Estas variaciones se dieron en un mes calendario.
En este escenario, es difícil prever que sucederá hoy, pero los inversores siguen apostando a los bonos soberanos y a las tasas de interés en pesos a través de las LECAP que elevaron su rendimiento a más de 1,8% efectivo mensual, en línea con la inflación esperada.
american,americas,business news,economy,manhattan,markets,new york city,new york stock exchange,north american,nyse,stocks, securities,u.s.,u.s. stock market,u.s.a.,united states of america,us,usa
ECONOMIA
Más del 40% de los empleados del sector privado trabaja en la informalidad: cuáles son los sectores más afectados

Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), la cantidad total de asalariados en el sector privado creció casi 1% en el primer trimestre de este año en relación al mismo período del 2025, pero el aumento no se tradujo en más empleo registrado, sino en una expansión del trabajo no declarado. El fenómeno no es uniforme: hay ramas de actividad donde la informalidad supera ampliamente la mitad de los puestos de trabajo, mientras que en otras se mantiene en niveles relativamente bajos.
De acuerdo con el estudio de “Cuenta de generación del ingreso e insumo de mano de obra” del Indec, en los primeros tres meses de 2026 había 12.887.000 asalariados privados en el país, de los cuales 5.622.000 no estaban registrados. Eso equivale a una tasa de informalidad del 43,6%, un nivel que supera holgadamente la tercera parte del total de trabajadores asalariados privados y que representa un incremento de 1,1 punto porcentual respecto del 42,5% registrado un año antes.
El servicio doméstico continúa siendo, por lejos, la actividad con mayor proporción de trabajo no registrado dentro del sector privado. De los 1.731.000 asalariados que trabajan en hogares particulares, 1.261.000 lo hacen sin aportes ni cobertura social, mientras que apenas 470.000 están en blanco (72,8% de informalidad).
En la agricultura, la relación es similar: de un total de 865.000 asalariados, 521.000 no están registrados (60,2% de empleo en negro). Se trata de una de las ramas donde la informalidad estructural se mantiene estable desde hace años, sin variaciones significativas en el margen.
La construcción, por su parte, combina un alto nivel de informalidad con una de las pocas caídas del período: de los 930.000 asalariados del sector, 551.000 no están registrados, una cifra que retrocedió respecto de los 571.000 no registrados de un año atrás. Es el único de los sectores más informales donde la tasa bajó en la comparación interanual (60,2% en 2025 y 59,2% en 2026).
La comparación entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de 2026 muestra comportamientos dispares según la rama de actividad. En comercio, el sector con mayor cantidad absoluta de asalariados del país, la informalidad subió 1,9 punto porcentual, hasta 42,5%, con una suba de 66.000 trabajadores no registrados y una caída de 13.000 en los registrados en el último año.
La industria manufacturera perdió 42.000 puestos registrados en el último año, mientras que el empleo no registrado creció en 26.000. Como resultado, la tasa de informalidad del sector pasó de 30,8% a 32,6%, un aumento de 1,8 punto porcentual.
En sentido inverso, la construcción fue la única rama entre las de mayor informalidad donde la tasa bajó, con una reducción de 1,0 punto porcentual. Ahora bien, ese descenso convivió con una pérdida neta de 18.000 asalariados totales en el sector, producto de una caída de 20.000 trabajadores no registrados que no fue compensada por el leve aumento de 2.000 en los registrados.

Otras ramas con menor peso relativo en el total de asalariados mostraron subas más pronunciadas en los niveles de informalidad. La pesca pasó de una informalidad de 19,0% a 26,1%, con un salto de 7 puntos, mientras que la electricidad, gas y agua subió 3,9 puntos, hasta 15,8%. La explotación de minas y canteras también tuvo un incremento relevante, de 3,7 puntos, hasta 12,6%.
El servicio doméstico, pese a ser ya la rama con mayor informalidad, sumó otro punto y medio porcentual en el último año, al pasar de 71,3% a 72,8%. En términos absolutos, el sector incorporó 103.000 asalariados, de los cuales 100.000 corresponden a trabajo no registrado.
La cantidad total de asalariados privados del país aumentó en 91.000 personas entre el primer trimestre de 2025 y el mismo período de 2026. Sin embargo, ese crecimiento estuvo impulsado exclusivamente por el empleo no registrado, que sumó 186.000 puestos, mientras que el empleo registrado retrocedió en 95.000 puestos en el mismo lapso.
De mantenerse esta dinámica, la composición del empleo asalariado privado seguirá desplazándose hacia la informalidad, incluso en un contexto de crecimiento neto del número total de trabajadores. El resultado combinado de ambos movimientos, la caída del empleo registrado y el alza del no registrado, fue el que llevó la tasa de informalidad general del sector privado del 42,5% al 43,6% en apenas un año.
10 mayo 2023,calor,category_code_new,construcción,economía,eduardo parra,golpe de calor,obra,ola de calor,sol,trabajo
ECONOMIA
Importación, tecnología eléctrica y nuevos mercados: cómo está cambiando el negocio de las fábricas y marcas de autos en Argentina

Este 16 de julio de 2026, además de ser el día después de la clasificación de la Selección Argentina a otra final de la Copa del mundo de fútbol, es un día que puede quedar marcado en la agenda del mercado automotor argentino por ser el del lanzamiento de una nueva marca producida en Oriente que llega de la mano de una terminal automotriz local.
Se trata de Leapmotor, un nuevo fabricante que forma parte de Stellantis a nivel mundial desde 2024, cuando el holding con mayor cantidad de marcas del mundo adquirió una participación accionaria de esta automotriz que le permite comercializar e incluso producir vehículos en todo el mundo salvo su país de origen.
La diferencia entre esta nueva marca china y las otras que llegaron para traer la tecnología de electrificación a Argentina desde el año pasado está en que es parte de un conglomerado de fabricantes occidentales históricos, que tienen filial argentina y producción regional de vehículos, como son Fiat, Peugeot, Citroën, Jeep, Ram y DS.

Este es el primer caso de una marca de ese país que entra a la Argentina a través de la gestión de una compañía automotriz instalada con producción local, pero el modelo de negocios en general es similar al que ya está funcionando con otros vehículos de ese mismo origen y que son importados por terminales argentinas como una solución para poder ofrecer en el mercado local, una tecnología de última generación con costos más bajos que si provinieran desde mercados occidentales.
El más representativo es el de Ford Territory, un modelo que se fabrica íntegramente en JMC, uno de los dos socios estratégicos de la marca americana en China (el otro es Changan), y que hoy es el tercer vehículo más vendido del mercado, el más vendido de Ford en el primer semestre, y el SUV con mayor demanda entre todos los modelos y segmentos.
Territory no es solo electrificada, de hecho, llegó con su primera generación que se renovó en 2024, y tiene dos de sus tres actuales modelos con motores de combustión interna además del híbrido. Incluso, en los próximos días se presentará una nueva versión y se espera que para 2027 también pueda llegar un híbrido enchufable.

El otro caso, paradójicamente, es también es de una automotriz americana, General Motors, que produce con SAIC dos modelos electrificados que llegaron el año pasado a Argentina. Son el Spark EUV, un SUV del segmento B 100% eléctrico, y el Chevrolet Captiva PHEV, un vehículo híbrido enchufable que se lanzó a la venta en enero de este año.
Si bien los tres son autos fabricados al 100% en su país de origen, lo que asemeja la situación a la de los nuevos Leapmotor B10 y C10, es que en todos los casos se trata de vehículos que tienen el respaldo de la marca que está por detrás, que es conocida por los usuarios argentinos, un modelo de negocio que ya están aplicando otros fabricantes y que se verá en 2027.

En ese camino de lograr un producto con tecnología electrificada, aunque no excluyentemente, está también Volkswagen, que ya anunció su inversión de USD 580 millones en la planta de General Pacheco, provincia de Buenos Aires, para fabricar la nueva generación de Volkswagen Amarok.
Esta será una pickup completamente nueva que llegará en el primer trimestre del año próximo, y que tiene la plataforma de otro vehículo oriental, Maxus T90, y que tendrá también una versión híbrida enchufable, sobre la cual los ingenieros de Argentina, Brasil e incluso Alemania, desarrollaron un vehículo capaz de adaptarse a la geografía y el uso de los países de Latinoamérica, hacia donde será exportada.
automóvil,cadena de montaje,caminando,fábrica de coches/automóviles toyota,hombre,interior,mascarilla,operarios
DEPORTE1 día agoEl machete del arquero inglés en una botella que sorprendió a Messi tras el triunfo: el dardo de un ayudante de Scaloni a Inglaterra
ECONOMIA2 días agoVaca Muerta promete renta anual del 15% y desata una fiebre inmobiliaria sin precedentes
ECONOMIA3 días agoArgentina, Brasil y México: los tres modelos que hoy conviven en la industria automotriz regional


















