ECONOMIA
Empresa textil con 80 años de historia cayó en concurso y estuvo a punto de apagar sus máquinas

Con casi 80 años de trayectoria, Texilo SA se convirtió en una nueva muestra de la crisis que atraviesa la industria manufacturera argentina. La empresa, dedicada a la producción de hilos, sogas, hilados y lonas para distintos sectores productivos, solicitó la apertura de su concurso preventivo luego de reconocer un pasivo superior a $2.500 millones, producto de años de caída en la actividad, aumento de costos, endeudamiento financiero y una pesada carga impositiva y laboral. En paralelo, la compañía estuvo al borde de quedarse sin suministro eléctrico en su planta santafesina, un escenario que hubiera significado la paralización de la producción.
La firma opera desde Barrio Caima, en Desvío Arijón, provincia de Santa Fe, donde fabrica hilos y sogas de fibras naturales, artificiales y sintéticas, hilados de polipropileno y lonas de algodón que comercializa bajo las marcas Texilo, Hilos Parval y Caima. En su presentación ante la Justicia destacó que desarrolla esa actividad desde hace casi ocho décadas, que mantiene 24 puestos de trabajo directos y que el objetivo del concurso no es liquidar la compañía sino preservar una unidad productiva que todavía tiene mercado y capacidad para generar ingresos.
Cómo una empresa histórica terminó en cesación de pagos
En el expediente, la propia compañía reconstruyó el camino que la llevó al concurso. Explicó que durante los últimos ejercicios la planta comenzó a trabajar muy por debajo de su capacidad instalada, mientras la estructura de costos permanecía prácticamente sin cambios, lo que deterioró los márgenes y volvió deficitaria la operación. En el período contable analizado, las ventas netas alcanzaron $637,9 millones, frente a un costo de ventas de $940 millones, lo que arrojó un resultado bruto negativo superior a $302 millones.
La empresa sostuvo además que el contexto macroeconómico terminó de agravar la situación. Aunque reconoció un escenario de desaceleración inflacionaria, afirmó que los costos de los insumos textiles, la energía eléctrica y la mano de obra continuaron aumentando, mientras los plazos de cobro se extendieron y deterioraron el capital de trabajo. A eso se sumó un creciente sobreendeudamiento financiero, con préstamos y descubiertos en bancos como BBVA, Macro, Supervielle, Provincia y Nación, cuyo servicio dejó de ser compatible con la generación de fondos de la empresa.
Otro de los factores que pesó sobre la caja fue la acumulación de obligaciones impositivas y previsionales. Texilo informó que al 28 de febrero de 2026 mantenía planes de regularización con AFIP/ARCA por casi $750 millones, reflejo, según la propia compañía, de la imposibilidad estructural de afrontar en término impuestos y cargas sociales. A eso se agregaron $534,7 millones de deuda por remuneraciones y aportes laborales, además de una creciente litigiosidad judicial con condenas y reclamos laborales.
La empresa ubica el inicio de la cesación de pagos entre el segundo semestre de 2025 y los primeros meses de 2026, aunque identifica un hecho puntual que terminó por volver irreversible la crisis.
Según relató, el 16 de enero de 2026 dejó impagas cuotas de 15 planes de facilidades de pago con AFIP/ARCA por $51,5 millones y apenas un mes después, el 16 de febrero, volvió a incumplir otros $47,3 millones, acumulando en treinta días casi $99 millones de cuotas vencidas que ya no pudo refinanciar ni incorporar a nuevos planes de pago.
Para la empresa, ese fue el momento en que la continuidad del giro normal dejó de ser posible y quedó expuesta la cesación de pagos.
El expediente también enumera otros hechos que evidenciaron el deterioro: sentencias laborales con embargos sobre bienes de la compañía, descubiertos bancarios superiores a $52 millones, préstamos que pasaron a ser exigibles por $143 millones, mora en salarios y cargas sociales y la necesidad de que el presidente de la empresa, Fernando Andrés González, aportara $432,9 millones de su patrimonio personal para mantener la operación.
Cheques rechazados, bancos y una fábrica que casi se queda sin energía
La delicada situación también aparece reflejada en el sistema financiero. De acuerdo con la Central de Deudores del Banco Central, Texilo registra las siguientes obligaciones:
- $224,8 millones con Banco Supervielle y $11 millones con Argenpymes SGR en situación 2
- $221,5 millones con BBVA en situación 3
- $108,3 millones con Banco Provincia en situación 3
- $53,3 millones con Banco Macro en situación 3
Además, acumula 55 cheques rechazados por más de $48 millones, otra muestra de las dificultades para atender sus compromisos de corto plazo.
La crisis llegó a un punto crítico cuando la Empresa Provincial de la Energía de Santa Fe (EPE) intimó a la compañía por una deuda cercana a $12 millones y le notificó que procedería a dar de baja el suministro eléctrico, retirar el medidor y desmontar las instalaciones de la planta industrial. Para una fábrica cuya producción depende íntegramente de maquinaria eléctrica, la medida implicaba, en los hechos, detener completamente la actividad. Frente a ese escenario, Texilo pidió una medida urgente dentro del concurso y, en las últimas horas, la sindicatura dictaminó a favor de mantener el suministro, al recordar que la Ley de Concursos y Quiebras impide suspender servicios públicos por deudas anteriores a la apertura del proceso.
Pese al cuadro financiero, la empresa asegura que todavía tiene posibilidades de recuperarse: acompañó un flujo de fondos proyectado entre junio de 2026 y mayo de 2027 que prevé un resultado positivo acumulado de $287,6 millones, sobre el cual sostiene que buscará formular una propuesta de acuerdo a sus acreedores. La continuidad de la fábrica representa una mejor alternativa que su liquidación, tanto para preservar los puestos de trabajo como para maximizar el recupero de los créditos.
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ECONOMIA
Caputo tras la mejora de Moody’s: qué implica y qué falta para que repunte la actividad

Fue una semana ambigua para el ministro de Economía, Luis Caputo, en términos de noticias. Porque si bien llegó la mejora en la calificación de Caa1 a B3 por parte de Moody’s, y se logró la suba de la nota crediticia por parte de tres agencias en lo que va del año, también se conoció que en mayo la actividad tuvo una nueva caída del 0,5% en términos mensuales. Lo que expone el contraste entre lo que sucede con la evolución favorable de indicadores clave (superávit fiscal, acumulación de reservas, inflación) con la realidad de la calle sobre todo en los sectores ligados al consumo interno que aún no logran despegar.
Sumado a que el viceministro de Economía, José Luis Daza, sostuvo que ya están los “brotes verdes” para que la sociedad empiece a percibir en forma generalizada los beneficios del orden macroeconómico, una expresión que hizo acordar a los tiempos de Mauricio Macri.
La suba en la calificación de la deuda soberana argentina a B3 por parte de Moody’s marcó un nuevo punto en la secuencia de respaldos obtenidos por el equipo económico. El hecho de que tres agencias de peso internacional hayan mejorado la nota crediticia del país en lo que va del 2027 habla ya de una tendencia.
La suba en la calificación de la deuda soberana argentina a B3 por parte de Moody’s marcó un nuevo punto en la secuencia de respaldos obtenidos por el equipo económico
Este movimiento, sin embargo, coincidió en el tiempo con la difusión de los datos oficiales de actividad de mayo, que reflejaron una nueva contracción en términos intermensuales y reintrodujeron la preocupación sobre la solidez de la recuperación que se esperaba.
La expectativa en torno al dato de mayo fue especialmente alta porque Caputo lo había dicho como el inicio de los “mejores 18 meses”. Tiempo atrás, el ministro buscó instalar la idea de que en el quinto mes del año iniciaría un proceso de crecimiento distinto, más fuerte sobre todo en industria y construcción. Pero eso no llegó.

Las agencias de calificación suelen centrar su análisis en la capacidad de pago y el riesgo de default de los gobiernos. En el caso argentino, los registros recientes de superávit fiscal, de acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central (BCRA) y del proceso de desinflación funcionaron como argumentos centrales para la mejora de la nota de los bonos soberanos.
El director de C&T Asesores Económicos, Camilo Tiscornia, describió el proceso de calificación como un mecanismo que “le pone una nota al Gobierno argentino como deudor”.
Según Tiscornia, la mirada de Moody’s y otras agencias no se detuvo en la caída puntual de actividad en mayo, sino que ponderó una visión más amplia sobre los sectores que pueden aportar crecimiento y flujos de divisas, como energía y minería, junto a la proyección de que el país cuente con mejores posibilidades para cumplir sus compromisos en los próximos años.
La mirada de Moody’s y otras agencias no se detuvo en la caída puntual de actividad en mayo, sino que ponderó una visión más amplia sobre los sectores que pueden aportar crecimiento y flujos de divisas (Tiscornia)
En esa misma línea, el economista de EconViews, Alejandro Giacoia, consideró que la consolidación fiscal y el proceso de desinflación, sumados al crecimiento de las reservas internacionales, permitieron que las principales agencias otorgaran una mejor calificación al país.
Giacoia remarcó que el programa financiero del 2026-2027 que presentó Luis Caputo resultó “razonable” a los ojos del mercado, y que la Argentina quedó más cerca de volver a financiarse en el exterior tras un largo período de aislamiento. Sin embargo, la pregunta que se genera es inmediata: si las variables clave evolucionan tan bien ¿Por qué eso no se refleja en el nivel de actividad? ¿O cuánto tiene que pasar para que haya derrame y que la gente sienta los beneficios de las cuentas públicas ordenadas de la gestión de Javier Milei?.

Para Claudio Caprarulo, economista jefe de Analytica, la sostenibilidad de la deuda y la consolidación fiscal resultaron determinantes para la mejora, aunque advirtió sobre la importancia de los sectores rezagados, que son esenciales para la recaudación tributaria. La divergencia en la recuperación entre ramas productivas genera interrogantes sobre la viabilidad de sostener la estabilidad financiera.
Caprarulo recordó que el resultado fiscal primario de junio quedó por debajo de la meta pactada con el Fondo Monetario Internacional (FMI), reflejando el desafío de mantener el equilibrio fiscal sin una mejora homogénea en toda la economía.
El contraste entre los progresos macroeconómicos y las dificultades en la vida cotidiana atraviesa el debate público. El equipo económico defiende la estrategia de estabilización como base para un crecimiento más robusto en el futuro, pero no puede escapar a reconocer que la recuperación aún no se siente de manera generalizada.
Ser pobre es una tragedia, pero evitamos una catástrofe (Daza)
Esta semana, fue el viceministro de Economía, José Luis Daza, quien sostuvo que ser pobre es una tragedia, pero que ellos evitaron una catástrofe. Pero lo más controversial, por el recuerdo reciente, fue que aseguró que “ya están los brotes verdes” para que la gente empiece a sentir los beneficios del orden macroeconómico. Una frase que se utilizó durante la gestión de Cambiemos y que no terminó bien.

El Gobierno, y sobre todo la sociedad, convive con señales alentadoras provenientes de los mercados internacionales y desafíos persistentes en el tejido productivo interno.
La mejora en la calificación de Moody’s, sumada a la de otras agencias internacionales, ofrece argumentos para sostener la expectativa de una mayor estabilidad financiera y un eventual regreso del país a los mercados voluntarios de crédito.
No obstante, el deterioro de la actividad en mayo y las advertencias sobre los sectores ligados al consumo interno muestran que la recuperación no está consolidada y que los riesgos estructurales aún persisten. Sobre todo, la paciencia social.
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ECONOMIA
Empresas del biodiesel proponen cambios al proyecto del Gobierno para «resguardar 10.000 empleos»

La Cámara de Empresas PYMEs Regionales Elaboradoras de Biocombustibles (Cepreb) presentó este viernes una propuesta alternativa al proyecto de ley presentado en el Congreso por el Gobierno nacional pero que entienden concentra la producción en las compañías no integradas y en las grandes aceiteras, y pone en riesgo 25 plantas del interior del país.
«Para el sector pyme, el proyecto oficial de biocombustibles no es una reforma, sino la sentencia de cierre de 25 plantas del interior y de los 10.000 empleos, directos e indirectos, que dependen de ellas», afirmó la entidad al dar a conocer «una propuesta alternativa, con el objetivo de garantizar que el aumento del corte obligatorio (del gasoil) se traduzca en más producción federal y no en una redistribución del mercado hacia los actores de mayor escala».
La propuesta de las pymes es sostener el reparto que hoy permite que esas plantas existan, llevando el corte obligatorio al 12,5% -más alto que el 10% que plantea el proyecto oficial de la senadora Patricia Bullrich- distribuido en 5% para las 17 plantas pyme regionales, 2,5% para las 8 compañías no integradas y 5% para las aceiteras.
«La discusión no es contra nadie. Es a favor de que la ley respete la inversión de las 25 pymes del interior del país que están en riesgo. El resultado de una buena ley lo define la escala, y ahí las plantas regionales pyme no tienen forma de competir con las plantas no integradas y con las aceiteras, que son las productoras de la materia prima que es el aceite», señalaron desde Cepreb.
El proyecto de biocombustibles y la advertencia de las empresas
El sector remarca que no se opone a que se sancione una nueva ley, a que suba el corte obligatorio, ni a que ingresen nuevos actores como las aceiteras. De hecho, su propuesta plantea un corte más alto que el oficial -12,5% en lugar de 10%- para dar lugar a todos los eslabones sin sacrificar a ninguno.
Hoy en día, las plantas regionales compran su materia prima -aceite de soja- a las mismas empresas con las que después va a competir por el mercado del biodiesel.
Detrás de esas 25 plantas hay una cadena de valor que empieza en la producción agrícola. Las pymes de biodiesel se abastecen de aproximadamente 400 extrusoras que les proveen aceite, agregando valor en cada eslabón antes de llegar al producto final. «Es una cadena que generó arraigo, empleo calificado y desarrollo en el interior del país durante años», asegura la entidad.
El criterio que el sector reclama ya está contemplado en el propio proyecto oficial, dado que la ley establece porcentajes de corte diferenciados para proteger al bioetanol de caña de azúcar del norte argentino frente al bioetanol de maíz, en reconocimiento de su impacto socioeconómico y territorial.
«Si el criterio federal sirve para los ingenios, sirve también para las plantas regionales de biodiesel. Es el mismo problema y la misma solución», plantearon desde el sector.
Lo que está en juego para las pymes
Las plantas radicadas en Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa y San Luis, hoy producen 900.000 toneladas anuales para cubrir el corte del 7,5% del gasoil. Se distribuye en las plantea de Santa Fe, 360.000 toneladas; Buenos Aires, 355.000; La Pampa, 85.000; Entre Ríos, 55.000; y San Luis, 45.000.
Son unidades productivas diseñadas para hasta 50 mil toneladas por año, con empleo calificado, proveedores locales y arraigo territorial en ciudades del interior donde suelen ser uno de los principales empleadores industriales.
«Elevar el corte al 12,5% sumaría 600.000 toneladas nuevas de demanda, y Santa Fe -donde ya están radicadas las principales plantas no integradas- sería la provincia que más se beneficie de ese crecimiento», aseguran en la cámara.
Esto no representa un problema en sí mismo, debido a que ese beneficio surge del aumento del corte, no de quitarle producción a las pymes de otras provincias. El punto que el sector remarca es que ese crecimiento debe darse sin tocar lo que ya producen las 25 plantas regionales y no integradas, para que el nuevo mercado se sume sin desplazar al que ya existe.
El proyecto oficial, sin embargo, no garantiza esa frontera entre lo nuevo y lo existente. Al habilitar el co-procesamiento y no fijar un reparto explícito, no hay nada que impida que las compañías no integradas y las aceiteras -concentradas en Santa Fe- absorban también parte de la producción que hoy sostienen las pymes de Buenos Aires, Entre Ríos, La Pampa y San Luis, además de quedarse con el crecimiento nuevo.
Que Santa Fe crezca por el aumento del corte es una cosa; que crezca corriendo a las pymes de las demás provincias es otra, y es exactamente lo que el reparto explícito busca evitar, explicaron los voceros del sector. Esa pérdida, de ocurrir, no sería solo económica: implicaría riesgo de despidos y, en las localidades donde estas plantas son uno de los principales empleadores, riesgo de desarraigo de la población.
La asignación del porcentaje de corte a los combustibles
El sector remarca que los porcentajes de corte no son una concesión discrecional, sino el resultado de un mecanismo reglado que otorga a quien acredita el cumplimiento de los requisitos de inversión previstos por la normativa, con independencia de la escala o la estructura societaria de cada empresa.
Ese fue el criterio con el que se construyó el mapa productivo actual del biodiesel, y es el mismo criterio que el sector pide que se sostenga hacia adelante: reglas claras, conocidas de antemano, aplicadas por igual a quien decida invertir.
El sector insiste en que no busca bloquear una nueva ley, sino que ésta se construya con previsibilidad. La Ley 27.640 estableció ese marco, y a quien invirtiera bajo sus condiciones se le garantizaba un porcentaje de corte y un período de recupero. «Modificar esa lógica no es un buen mensaje para quien evalúa invertir en el país, y pone en riesgo los empleos que se generaron», advierten.
«Por eso el sector busca intervenir en el debate parlamentario, pero no para frenar la ley, sino para que sea una ley equitativa, con reglas previsibles, que permita seguir invirtiendo y creciendo sin sacrificar a ninguna región del país» finalizan en su análisis.
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ECONOMIA
El mal clima internacional golpeó a los activos argentinos y empujó a la suba del riesgo país

Los indicadores de Wall Street exhibieron movimiento dispar este viernes, con un Dow Jones de Industriales que subió 0,5% y el panel tecnológico Nasdaq que cerró un 0,6% negativo. El índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires cayó 1,1% en pesos, a 3.283.854 puntos.
Entre los ADR y acciones de compañías argentinas que son operados en dólares en Nueva York hubo mayoría de bajas, aunque de escasa magnitud. Destacaron Satellogic (-5,8%) y Loma Negra (-4,3%).
Los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- restaron 0,2% en promedio, mientras que el riesgo país de JP Morgan ascendió tres unidades para la Argentina, en los 437 puntos básicos, en lo más alto desde el 11 de junio.

Los precios de los futuros del petróleo cayeron cerca de un 2%s, pero siguieron apuntando a importantes ganancias semanales en torno a 18% debido a la preocupación por la interrupción de los flujos energéticos en el Mar Rojo y al temor a una mayor escalada en la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Los futuros del Brent del Mar del Norte para septiembre cedieron 2,4% a USD 98,32 el barril, tras haber cerrado por encima de los 100 dólares en la sesión anterior por primera vez desde mayo, después de que los hutíes, alineados con Irán, dijeron haber atacado dos petroleros saudíes en el Mar Rojo. Los futuros del WTI (West Texas Intermediate) en EEUU bajaron 1,8%, a USD 90,51 por barril.
“Los principales centros de producción de petróleo o las rutas de suministro están rodeados por la guerra. Las perspectivas a corto plazo son alcistas”, afirmó a Reuters John Evans, analista de PVM Oil Associates.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, prometió un “castigo militar de gran envergadura” para Irán y sus aliados hutíes tras los ataques en el Mar Rojo.
Irán había estado presionando a los hutíes para que cerraran el estrecho de Bab el-Mandeb, puerta de acceso al Mar Rojo, si Estados Unidos continuaba atacando las infraestructuras energéticas iraníes. Se trata de la segunda ruta más importante para el transporte de energía, después del Estrecho de Ormuz.
Además, los hutíes habían declarado el lunes que imponían un bloqueo naval a Arabia Saudita, que había estado desviando su petróleo a través de un oleoducto para eludir el cierre del Estrecho de Ormuz por parte de Irán.
El tránsito diario de buques por el estrecho de Ormuz se mantuvo estable en tres durante cada uno de los últimos tres días, mostraron los datos preliminares de seguimiento de buques de Kpler. Otros dos buques -entre ellos el superpetrolero Noble, que viajaba vacío- también entraron en el golfo Pérsico a través del estrecho el jueves.
En tanto, en el estrecho de Bab el-Mandeb, los tránsitos de buques de mercancías ascendieron a 32 el 23 de julio, frente a los 26 del día anterior, según datos de Kpler, con dos cruces registrados hasta el momento para el 24 de julio.
“En las aguas adecuadas, los buques siguen circulando… así que no se trata de un bloqueo total, como algunos podrían haber temido”, afirmó a Reuters Giovanni Staunovo, analista de UBS.
Balanz subrayó que “esta semana publicaron sus balances 86 empresas, las cuales representan cerca del 18,2% de la capitalización del S&P 500. Del total de los reportes conocidos, el 94,7% exhibió resultados mejores a lo previsto. Lo más relevante fueron los balances de dos de las siete magníficas: Alphabet (-8,8% semanal) y Tesla (-19% semanal)”.
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