ECONOMIA
Estados Unidos generó 115.000 puestos de trabajo en abril y la tasa de desempleo se mantiene en 4,3%

El empleo en Estados Unidos aumentó más de lo esperado en abril, mientras que la tasa de desempleo se mantuvo estable, según datos del gobierno, lo que demuestra la consolidación del mercado laboral respecto al mes anterior.
“El empleo total no agrícola aumentó en 115.000 puestos en abril, y la tasa de desempleo se mantuvo sin cambios en el 4,3%”, informó la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS).
Los aumentos se concentraron principalmente en los sectores de salud, transporte y almacenamiento, y comercio minorista.
El crecimiento del empleo en Estados Unidos ha fluctuado entre expansión y contracción durante el último año, lo que ha generado preocupación sobre la salud de la mayor economía del mundo.
Los datos del viernes superaron las expectativas de los analistas, ya que los economistas consultados por Dow Jones Newswires y el Wall Street Journal esperaban un crecimiento de 55.000 puestos.
El sector de la salud ha mantenido un desempeño constante, a medida que la población estadounidense envejece y aumenta el número de jubilaciones, impulsando así el crecimiento del empleo en los últimos meses.

En abril, el sector sumó 37.000 empleos, en línea con su promedio mensual de 32.000 durante el último año, según la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS). Los aumentos se concentraron principalmente en residencias de ancianos y centros de atención residencial.
El sector del transporte y el almacenamiento experimentó un crecimiento en abril, impulsado principalmente por el aumento de mensajeros y repartidores, pero aún se encuentra 105.000 empleos por debajo de su máximo alcanzado en febrero de 2025.
El empleo en el gobierno federal continuó disminuyendo. El presidente estadounidense Donald Trump ha asediado duramente al sector, cerrando agencias enteras y presionando a los empleados federales para que renuncien.
El empleo en el sector ha disminuido un 11,5%, es decir, 348.000 empleos menos, desde su máximo en octubre de 2024.
El nuevo informe de la BLS también revisó las cifras de febrero y marzo, mostrando 16.000 empleos menos de los reportados anteriormente.
La tasa de desempleo en Estados Unidos se ha mantenido relativamente estable en torno al 4,3 por ciento, a pesar de la agitación en la demanda de mano de obra, y los economistas citan una caída en la oferta de mano de obra como la causa.
La guerra con Irán ha provocado la mayor interrupción del suministro mundial de petróleo de la historia y ha disparado el precio promedio de la gasolina en Estados Unidos por encima de los 4,50 dólares por galón esta semana. Sin embargo, el conflicto no ha afectado significativamente al mercado laboral estadounidense hasta el momento.

El sector de la salud creó 37.000 empleos el mes pasado, y las empresas de transporte y almacenamiento, 30.000. No obstante, el sector manufacturero recortó 2.000 empleos en abril y ha perdido 66.000 en el último año, a pesar de las políticas proteccionistas del presidente Donald Trump destinadas a crear empleos en las fábricas.
Las revisiones del Departamento de Trabajo supusieron la pérdida de 16.000 empleos en las nóminas de febrero y marzo.
El salario promedio por hora aumentó un 0,2% con respecto a marzo y un 3,6% con respecto a abril de 2025, en línea con el objetivo de inflación del 2% de la Reserva Federal.
El número de personas en la fuerza laboral estadounidense disminuyó el mes pasado, y el porcentaje de quienes trabajan o buscan trabajo —la llamada tasa de participación laboral— cayó al 61,8%, el nivel más bajo desde octubre de 2021.
Las jubilaciones de la generación del baby boom y la política migratoria restrictiva de Trump implican que hay menos personas compitiendo por un empleo y que la economía no necesita generar tantos puestos de trabajo como antes.
Matthew Martin, de Oxford Economics, afirma que el llamado punto de equilibrio —el número de nuevos empleos necesarios cada mes para evitar que aumente la tasa de desempleo— se encuentra ahora cerca de cero. De hecho, se espera que la tasa de desempleo se haya mantenido en un bajo 4,3% en abril, según FactSet.
Tras los ataques de Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, Irán cerró el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y el gas natural licuado del mundo. Esta interrupción ha provocado un fuerte aumento en el precio de la energía y ha llevado a muchos economistas a revisar a la baja sus previsiones de crecimiento económico mundial y estadounidense.
Pero las repercusiones aún no se notan en el mercado laboral estadounidense.
La empresa de procesamiento de nóminas ADP informó el miércoles que los empleadores privados añadieron 109.000 puestos de trabajo en abril. La cifra de ADP no es un indicador fiable de lo que el Departamento de Trabajo publicará el viernes, pero el ritmo de contratación que mostró fue el más rápido desde enero de 2025. Además, el martes, el Departamento de Trabajo informó que la cifra bruta de contrataciones —antes de restar a quienes dejaron o perdieron su empleo— fue mayor en marzo que en los últimos dos años.
La economía se está viendo impulsada por los generosos reembolsos de impuestos de esta primavera, derivados de la ley de recortes fiscales de Trump del año pasado; estos reembolsos permiten a los consumidores gastar con mayor libertad, lo que incentiva a las empresas a contratar personal en respuesta al aumento de las ventas.
El mercado laboral muestra signos intermitentes de recuperación tras un sombrío 2025. El año pasado, los empleadores crearon apenas 9.700 empleos al mes, la cifra más baja fuera de un año de recesión desde 2002. Las altas tasas de interés y la incertidumbre sobre las políticas económicas de Trump frenaron la contratación.
Este año se han registrado avances, pero han sido desiguales: un fuerte crecimiento (160.000 nuevos empleos) en enero, 185.000 en marzo y 115.000 en abril, y un mes negativo (los empleadores recortaron 156.000 empleos en febrero).
Sin embargo, la contratación en EE. UU. ha estado dominada por un sector: las empresas de atención médica, que atienden a una población estadounidense que envejece, han añadido 456.000 empleos durante el último año; otros empleadores, en conjunto, recortaron 205.000 empleos en los 12 meses que terminaron en abril.
Sin embargo, Heather Long, economista jefe de Navy Federal Credit Union, señaló que el aumento de empleos del mes pasado se extendió más allá del sector salud. Los minoristas, por ejemplo, añadieron 22.000 puestos de trabajo y las empresas de construcción, 9.000.
«La recesión en la contratación en Estados Unidos parece haber terminado», escribió. «El promedio de creación de empleos en 2025 fue de apenas 10.000 al mes. En lo que va de 2026, el promedio es de 76.000. La mala noticia es que la inflación está absorbiendo nuevamente el aumento salarial. Los salarios crecieron un 3,6%. Esto sin duda no será suficiente en un momento en que se espera que la inflación alcance el 4%. Los estadounidenses aún conservan sus empleos, pero se ven afectados económicamente por el aumento vertiginoso de los precios de la gasolina y los costos del transporte».
Estos sólidos datos de contratación coinciden con los buenos resultados trimestrales que las empresas estadounidenses han presentado al inicio del año.
(Con información de AFP y AP)
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- mayor desregulación de la economía para facilitar las transacciones entre privados,
- salida del cepo para individuos,
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- reconstitución de las reservas brutas y netas del BCRA, y
- política económica internacional que migró hacia países más liberales y democráticos.
Los tres pilares de la política de Gobierno son justamente el equilibrio fiscal, la baja en la tasa de inflación, y mantener estable el tipo de cambio

Javier Milei,Luis Caputo,Argentina,elecciones presidenciales,supermercado,urna electoral
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Por qué el entusiasmo por la inteligencia artificial empieza a mostrar grietas en Wall Street

Fueron semanas para el olvido para las acciones en Wall Street. Las dudas sobre el sector tecnológico activaron el risk-off y, en un contexto en el que el precio del crudo Brent cotiza por encima de USD 110 por barril, los rendimientos de los Treasuries comprimieron con fuerza a lo largo de la curva. La tasa a 10 años cotiza nuevamente por debajo del 5% anual al ubicarse en el 4,96% (28 pb menos en las últimas dos semanas), reflejando en parte la rotación fuera de las tecnológicas, en un contexto donde el Nasdaq cayó un 5% en las últimas dos semanas y el S&P 500 cedió un 1,9 por ciento.
La corrección en las acciones respondió a una secuencia de eventos que se fueron desencadenando entre la semana pasada y esta:
- Monetización: OpenAI informó a sus inversores un ingreso anualizado unos USD 20.000 millones por debajo de lo que se suponía.
- Competencia: la empresa china CXMT anunció avances en una nueva arquitectura de DRAM, y luego DeepSeek presentó un modelo más eficiente que reavivó el temor a que la IA necesite menos memoria.
- Costo del capital: tras el IPC los bonos de CoreWeave pasaron a rendir más de 16%. Meta sumó ruido al subir el piso de su inversión y anunciar acciones sin voto para financiarla, lo que sacudió el mercado de crédito corporativo en compañías relacionadas a la IA.
Por un lado, dentro de la cadena de valor de la IA se identifican eslabones puntuales que mostraron un fuerte deterioro.
Dentro de la cadena de valor de la IA se identifican eslabones puntuales que mostraron un fuerte deterioro
Los laboratorios y los hyperscalers compran aceleradores a Nvidia y Broadcom, fabricados por TSMC en nodos de vanguardia con equipos de ASML. Cada acelerador requiere memoria HBM, chips de DRAM apilados que alimentan de datos al procesador, provistos por SK Hynix, Samsung y Micron.
Las acciones vinculadas a la memoria fueron las más castigadas, lo que llevó al Kospi a registrar su peor semana desde 2008 y a Kioxia a caer más del 60% desde su máximo de junio, al tratarse del eslabón más comoditizado y con mayor exposición a China. Por su parte, los neoclouds que alquilan capacidad de cómputo apalancándose con deuda (entre ellas CoreWeave) sufrieron un severo impacto, y algunos analistas advierten que este negocio podría terminar absorbido por los propios hyperscalers.

Por otro lado, reaparece la discusión sobre la sostenibilidad del ecosistema de IA, dado que el nivel de monetización de las compañías que ofrecen el servicio al usuario final, como OpenAI o Anthropic, resulta inferior al esperado, mientras que gran parte de la expansión continúa financiada con deuda y capex de los hyperscalers.
A esto se suma el dilema de las valuaciones. Si bien la relación precio-ganancias proyectado (P/E forward) se ubica en niveles razonables frente a su media histórica, el contrapunto radica en que las ganancias actuales ya se encuentran en niveles extraordinarios, abriendo interrogantes sobre si esa rentabilidad podrá sostenerse en el tiempo.
Un ciclo de inversión en IA más moderado reduce la demanda agregada de capital y, con ella, la tasa neutral de la economía
Todo este proceso terminó favoreciendo a los bonos, puntualmente a los Treasuries, no solo por la búsqueda de cobertura (risk-off), sino porque un ciclo de inversión en IA más moderado reduce la demanda agregada de capital y, con ella, la tasa neutral de la economía. Al mismo tiempo, se descomprime la oferta de deuda corporativa vinculada al sector tecnológico, factor que venía presionando el tramo largo de la curva. De esta manera, la probabilidad implícita de que la Fed vuelva a subir la tasa de interés en diciembre, que se ubicaba en el 100%, cayó al 82 por ciento.
Si eventualmente se desacelera el ciclo de inversión en IA, el impacto negativo sobre el nivel de actividad operaría a través de dos frentes:
- La inversión directa, componente fundamental del crecimiento del PBI.
- El consumo, apuntalado principalmente por los estratos de mayores ingresos, cuyo patrimonio neto aumentó sensiblemente en relación con sus salarios al compás del rally en las acciones.
Una reversión de este efecto riqueza podría resentir la pauta de gasto de este segmento. Si bien proyectar este escenario de forma concluyente luce prematuro, la dinámica ayuda a explicar por qué la probabilidad de una suba de tasas por parte de la Fed comienza a ceder en el margen.
El autor es analista de PPI (Portfolio Personal Inversiones)
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