ECONOMIA
Fiesta de 15 o casamiento en 2026: cuánto cuesta para 50 y 100 personas y qué salones convienen

Organizar un cumpleaños de 15 o un casamiento en la Argentina se transformó en un proyecto que requiere planificación financiera. En 2026, el costo de estos eventos escaló fuerte y ya se mide en millones de pesos, con diferencias marcadas según la cantidad de invitados, el tipo de salón y el nivel de servicios contratados.
El dato clave es el valor por cubierto, que hoy funciona como referencia principal del mercado y define gran parte del presupuesto total. Para eventos de 50 personas, los valores actuales arrancan en torno a los $8 millones a $15 millones en versiones más simples, mientras que propuestas de nivel medio se ubican entre $15 millones y $25 millones. En opciones premium, el presupuesto puede superar los $25 millones con facilidad.
Cuando la lista se amplía a 100 invitados, el salto es significativo. Un evento económico se mueve entre $12 millones y $18 millones, mientras que las opciones intermedias oscilan entre $20 millones y $35 millones. En el segmento más alto, los costos ya parten de los $40 millones y pueden superar ampliamente ese nivel dependiendo de la locación, el catering y los servicios adicionales.
En términos de precio por persona, el mercado muestra una banda que va desde los $100.000 hasta más de $250.000, con picos superiores en propuestas de alta gama.
Salones y formatos: cuánto influye el tipo de espacio
Uno de los factores que más impacta en el precio final es el tipo de salón. Hoy conviven tres grandes modelos: los espacios económicos o barriales, los salones intermedios con servicios incluidos y las propuestas premium all inclusive.
Un club barrial sencillo suele cobrar entre $300.000 y $900.000 solo el alquiler del salón para unas 50 personas. Para 100 personas, el rango normalmente sube a entre $800.000 y $2.000.000, dependiendo de la zona, si incluye cocina, parrilla, mesas, vajilla, seguridad o limpieza. Si además se agrega comida, bebida, DJ y decoración, el presupuesto cambia bastante.
La diferencia de precio también está muy vinculada al día elegido. Los sábados por la noche suelen ser los más caros, mientras que los domingos al mediodía o los viernes pueden tener descuentos importantes. Además, algunos clubes cobran extras por seguridad, limpieza, uso de vajilla o horas adicionales.
Según operadores del mercado, un evento en salones intermedios para 50 invitados puede ubicarse entre $9 millones y $18 millones, dependiendo del paquete, mientras que para 100 personas los valores suelen ir de $16 millones a $30 millones, con opciones que superan los $35 millones en sedes premium o con servicios reforzados.
Entre los espacios más buscados para este tipo de eventos aparecen cadenas como Jano’s lugares como Casa Meraki – Eventos, Espacio Amenábar, Gran Córdoba y Craigmhor, que suelen trabajar con fiestas de 15, casamientos y eventos sociales completos. También marcan tendencias con formatos llave en mano y propuestas también exclusivas como Puerto Salguero, ROOFTOP o Sitio Buenos Aires, donde el costo sube fuerte por ubicación, vista, infraestructura y nivel de servicio.
«Los formatos all inclusive crecieron mucho porque permiten tener previsibilidad. El cliente sabe desde el inicio cuánto va a gastar», explica una organizadora de eventos que trabaja con salones de CABA y zona norte. Sin embargo, aclara que los adicionales —como shows, barra premium o ambientación especial— pueden elevar el presupuesto final varios millones de pesos.
En un escalón similar se ubican espacios como Axioma Eventos o Espacio Gabu, que combinan infraestructura, tecnología y gastronomía en propuestas integrales. En estos casos, los valores suelen ubicarse en la franja media a alta del mercado.
Los eventos más exclusivos ya trabajan con valores por cubierto que pueden ir desde u$s150 hasta más de u$s300 por persona, especialmente cuando se contratan chefs reconocidos, barras internacionales, shows en vivo o decoración de alto nivel. En muchos casos, además, se suman extras como pantallas LED gigantes, pistas 360°, cabinas de streaming, fuegos fríos, drones y experiencias inmersivas.
En el segmento más alto, una fiesta para 50 personas difícilmente baje de los $15 millones a $25 millones si incluye catering premium, barra libre, DJ profesional, ambientación, fotografía y coordinación integral. Para 100 invitados, los presupuestos normalmente arrancan entre $30 millones y $60 millones, aunque pueden superar ampliamente esas cifras dependiendo del nivel gastronómico y la producción.
Por otro lado, las quintas y estancias, como Finca Madero o Quinta El Tata, ofrecen espacios abiertos muy demandados, especialmente para casamientos. Allí, el costo inicial puede ser más bajo, pero se deben contratar servicios por separado, lo que agrega complejidad y puede encarecer el resultado final.
Qué incluye el precio y qué se paga aparte
En la mayoría de los salones, el paquete base incluye catering completo (recepción, plato principal y postre), bebidas, DJ, sonido, iluminación, mobiliario y coordinación. En propuestas más completas se suman pantallas LED, pista, shows y organización integral.
Sin embargo, hay costos que muchas veces no están incluidos: fotografía y video extendido, ambientación especial, vestimenta, souvenirs o música en vivo. Estos extras pueden representar entre un 20% y un 40% adicional sobre el presupuesto inicial.
La comparación: qué opción conviene hoy
El mercado muestra una tendencia clara. Los salones económicos permiten reducir el costo total, pero requieren mayor coordinación y pueden implicar sorpresas en el presupuesto final. Las quintas ofrecen flexibilidad, aunque con más logística. En cambio, los espacios all inclusive simplifican la organización y aportan previsibilidad, pero con un ticket más alto.
«Hoy vemos que muchas familias achican la lista de invitados para sostener la calidad del evento. Prefieren 60 personas con buen servicio antes que 120 con un nivel más bajo», explican desde el sector.
En tal sentido, el fuerte aumento de costos está redefiniendo la forma de festejar. Tanto en fiestas de 15 como en casamientos, crecen los eventos más íntimos, pero con mayor inversión por invitado. También ganan terreno los formatos de día y las celebraciones en un solo lugar, que permiten optimizar la logística.
En este contexto, el salón deja de ser solo el escenario y se convierte en el principal componente del presupuesto. Elegir bien no solo define la experiencia, sino que puede significar una diferencia de decenas de millones de pesos en el costo final.
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ECONOMIA
Aumentó la desigualdad en el primer trimestre: el 10% más rico gana 15 veces más que los sectores con menores ingresos

La distribución del ingreso en la Argentina urbana se deterioró en los primeros tres meses de 2026. El indicador que mide la desigualdad entre los hogares retrocedió a un nivel que no se registraba desde comienzos de 2024, según el informe de Evolución de la Distribución del Ingreso que el Indec publicó este miércoles, basado en la Encuesta Permanente de Hogares (EPH).
El Coeficiente de Gini del ingreso per cápita familiar de las personas llegó a 0,442 puntos en el primer trimestre de 2026, frente a 0,435 que había registrado en el mismo período de 2025. Es el valor más alto desde el primer trimestre de 2024, cuando había alcanzado 0,467 en el pico más elevado de la serie reciente, en pleno impacto de la devaluación de diciembre de 2023.
El Coeficiente de Gini es uno de los instrumentos estadísticos más utilizados para medir la desigualdad en la distribución del ingreso. Toma valores entre 0 y 1: cuanto más cerca del 0, mayor es la igualdad; cuanto más cerca del 1, mayor es la concentración. A diferencia de otros indicadores —como la brecha entre los extremos de la distribución—, el Gini toma en cuenta al conjunto de la población y no solo los valores en los extremos. El Indec lo calcula con datos desagregados, lo que lo hace más preciso que si se utilizaran agrupamientos por deciles.
Otro indicador que mide la distancia entre los extremos de la distribución es la brecha entre el decil más alto y el más bajo del ingreso per cápita familiar. En el primer trimestre de 2026, la mediana del decil 10 fue 15 veces mayor que la del decil 1, el mismo cociente que en igual período de 2025. Sin embargo, ese valor es superior al que se registró durante los tres trimestres anteriores, cuando la brecha había sido de 13, en el tercer trimestre de 2025. El propio informe aclara que esta variación responde en parte al “efecto del aguinaldo”: los resultados del primer y tercer trimestre de cada año están afectados por su captación, mientras que los del segundo y cuarto no lo están.

El decil 10 concentró el 33,5% del ingreso total, con un ingreso medio de $2.435.937. En el extremo opuesto, el decil 1 reunió apenas el 1,8% del ingreso, con un promedio de $130.550. La diferencia de promedios entre ambos extremos fue de 19 veces.
El ingreso promedio per cápita del total de la población, que abarcó 30,1 millones de personas, fue de $728.008 en el primer trimestre de 2026, con una mediana de $500.000. La suma total de ingresos para esa población ascendió a $21.909.502 millones, lo que implicó un incremento nominal del 35,6% frente al mismo trimestre de 2025.
La distancia entre estratos fue pronunciada. El ingreso medio del estrato bajo —los cuatro primeros deciles del ingreso per cápita familiar— fue de $264.131, mientras que el del estrato alto —los dos últimos deciles— llegó a $1.823.599, casi siete veces más. El estrato medio, que agrupa los deciles del 5 al 8, tuvo un ingreso promedio de $644.818.
El 61,9% de la población total —18.634 miles de personas— percibió algún ingreso. Dentro de ese grupo, el ingreso promedio individual fue de $1.153.457, siempre hablando del primer trimestre del año.
Entre quienes perciben ingresos, la desigualdad también se expresó en la diferencia entre varones y mujeres. El ingreso promedio individual de los varones fue de $1.352.247, frente a $959.030 de las mujeres.

La brecha de género en el ingreso de la ocupación principal —calculada como la diferencia entre ambos promedios en relación al de los varones— fue del 29,1% en el primer trimestre de 2026, frente al 27,8% del mismo período de 2025. Es el valor más elevado de toda la serie que releva el Indec desde el primer trimestre de 2022.
La condición de formalidad marcó una diferencia significativa. Entre los trabajadores asalariados —9,7 millones de personas con un ingreso promedio de $1.136.558—, quienes contaban con descuento jubilatorio percibieron en promedio $1.375.143, un 35,9% más que en igual trimestre del año anterior. Los asalariados sin descuento jubilatorio, en cambio, tuvieron un ingreso promedio de $731.150, con una variación interanual del 51,3%, aunque partiendo de una base significativamente más baja. La relación entre ambos grupos evidencia que los trabajadores informales ganaron, en promedio, poco más de la mitad que sus pares formales.
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ECONOMIA
Juan Carlos De Pablo sobre la suba del dólar: «Todavía estamos muy lejos…»

En el marco de un seminario virtual organizado por la empresa Planexware, el economista Juan Carlos de Pablo buscó llevar tranquilidad frente a la reciente suba del dólar y sostuvo que el comportamiento del tipo de cambio debe analizarse en un contexto de inflación, sin caer en interpretaciones alarmistas.
La cotización del dólar oficial mayorista acumula una suba cercana al 5% durante junio. Sin embargo, en lo que va del año el avance es de apenas 1,5%, muy por debajo de la inflación acumulada de 14,7% registrada hasta mayo.
Frente a ese escenario, De Pablo consideró que el movimiento del tipo de cambio es compatible con un contexto inflacionario y descartó que represente una señal de preocupación para el Gobierno. Según explicó, «si tenemos inflación, que se mueva el tipo de cambio nominal no es para suicidarse». Además, afirmó que la administración de Javier Milei no buscará competir con una demanda circunstancial de dólares y remarcó que el tipo de cambio todavía está «muy lejos de la parte superior de la banda que obligaría al Banco Central a vender».
Por qué sube el dólar, según Juan Carlos de Pablo
El economista atribuyó parte del aumento de la demanda de divisas al cobro del medio aguinaldo, un fenómeno que calificó como transitorio.
Según explicó, en un escenario donde los precios continúan subiendo resulta difícil esperar que el dólar permanezca completamente inmóvil.
Además del análisis cambiario, De Pablo destacó dos datos económicos conocidos durante la semana: el crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) en el primer trimestre y la estabilidad de la tasa de ocupación.
En ese sentido, recordó que durante los primeros meses del año existía un fuerte pesimismo sobre la economía y señaló: «Esto nos sirve para educarnos. En el primer trimestre decíamos que se iba todo al demonio».
También puso el foco sobre el desempeño del sector externo y sostuvo que, aunque una economía creciendo más demandaría mayores importaciones, «con los valores a los que están creciendo las exportaciones, sobran dólares».
Reservas, deuda y riesgo país
Para De Pablo, el fortalecimiento del superávit comercial está permitiendo mejorar la posición financiera de la Argentina. En ese sentido, afirmó que el Banco Central está aprovechando ese excedente para comprar reservas y aseguró que, junto con las garantías ya obtenidas, eso permite que «estén prácticamente asegurados los pagos de deuda hasta 2027». A su juicio, ese escenario explica tanto la mejora en la calificación de la deuda como la baja del riesgo país.
El economista consideró además que, si el escenario económico mantiene cierta estabilidad, la ausencia de grandes novedades también puede interpretarse como una señal positiva.
En esa línea, diferenció el debate político de las decisiones concretas que se publican diariamente. «En el Boletín Oficial suceden cosas. No hay que agotarse en el estilo del Presidente», afirmó, al mencionar como ejemplos el avance del Super RIGI y las medidas vinculadas al cumplimiento de los compromisos con los acreedores externos.
El mensaje para los empresarios: invertir y no esperar una gran devaluación
Durante el encuentro organizado por Planexware, De Pablo sostuvo que las decisiones empresariales deben apoyarse en los hechos y no en las expectativas de una crisis cambiaria.
Al referirse a las inversiones, recomendó que quienes tengan una oportunidad de negocio partan de la premisa de que la probabilidad de reelección de Javier Milei es alta y concluyó que «desde el punto de vista de la toma de decisiones, no es racional quedarse paralizado».
También relativizó la caída de la inversión reflejada en las cuentas nacionales y remarcó que la medición del PBI no siempre refleja toda la actividad económica. En ese contexto, sostuvo que seguramente «alguien está haciendo algo» y advirtió a los empresarios que no esperen una fuerte devaluación. «No soñemos con que el dólar pueda irse a $6.000 porque no va por ahí. No sueñen con una devaluación y enfoquen los cañones en los elementos que están fuera de control», recomendó.
Qué dijo sobre el consumo
Respecto de la evolución del consumo interno, el economista señaló que el comportamiento de los distintos sectores es dispar y descartó una recuperación acelerada.
Según indicó, no habrá una mejora repentina de la demanda: «No va a aparecer un helicóptero con dinero para que la gente salga a comprar». Aunque reconoció que en abril los salarios le ganaron a la inflación, explicó que el consumo de bienes durables no depende únicamente del ingreso, sino también de la cantidad de pesos, los dólares disponibles y las expectativas de los consumidores.
En la apertura del seminario, el director comercial de Planexware, Guido Pinto, destacó que la compañía trabaja en soluciones de automatización para procesos comerciales y administrativos destinadas a mejorar la eficiencia de las empresas.
Pinto señaló que la firma invierte en la Argentina y que sus plataformas conectan de manera colaborativa a proveedores, clientes, retailers y servicios fiscales. Además, destacó como diferencial que la empresa cuenta con una mesa de ayuda atendida las 24 horas, los siete días de la semana.
Según detalló, la comunidad de Planexware reúne alrededor de 15.000 empresas que intercambian unos ocho millones de documentos por mes a través de sus plataformas.
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ECONOMIA
Jornada financiera: los activos argentinos operaron dispares, mientras Wall Street anticipa que seguirán las tasas altas

En los Estados Unidos el indicador de inflación preferido de la Reserva Federal mostró que los precios se dispararon hasta el nivel más alto en tres años, lo que probablemente mantendrá al banco central norteamericano con las tasas de interés estables, con la vista puesta en una posible subida si la inflación no disminuye.
Mientras que los indicadores de Wall Street negocian con bajas en un rango de 0,2% a 0,6%, el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires resignó un 0,5%, en los 3.096.068 puntos.
Los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- promediaron una suba de 0,2%, mientras que el riesgo país de JP Morgan quedó sin variantes para la Argentina, en los 437 puntos básicos, debido al recorte de unos dos puntos básicos en las tasas de retorno de los bonos del Tesoro de EE.UU.
“Los soberanos hard dollar mostraron fortaleza en el tramo largo de la curva. En contraste, la renta variable continuó débil, en una semana en la que también pesó la noticia de que MSCI no reclasificó a la Argentina ni como mercado emergente ni como de frontera», consideró Matías Migliore, Team Leader de Mesa IFA en Balanz.
El índice de gastos de consumo personal en los Estados Unidos subió un 4,1% en mayo, en línea con las expectativas, y un 3,8% respecto a abril. La inflación mensual aumentó hasta el 0,4%, una décima de punto porcentual menos de lo previsto y al mismo nivel que en abril.
“En un jueves volátil, el alivio provisto por los excelentes resultados de Micron Technology (+11%) coexistió con un fuerte retroceso en Apple (-5%). En paralelo, la publicación del indicador de inflación preferido de la Reserva Federal (PCE) se ubicó en línea con las previsiones, trayendo calma transitoria a los rendimientos de la renta fija y habilitando un respiro para el dólar a nivel global”, definió Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL.
“Por su parte, el mercado local se mantuvo más estable, intentando asimilar y dejar atrás el impacto bajista del ‘efecto MSCI’ observado en la sesión previa”, acotó Vlassich.
Los precios del petróleo operaron con ligeras ganancias, para despegar desde sus precios más bajos desde marzo. El barril de crudo Brent del Mar del Norte ganó 1,5%, a USD 74,84 para los contratos con entrega en agosto. El crudo intermedio de Texas en los EEUU subió 1,8%, a 71,58 dólares.
“Considero que este cierre técnico y el hundimiento del Índice de Miedo y Codicia hasta los 26 puntos confirman que el mercado ha entrado en una fase algo defensiva pero justificada, en mi opinión, el repunte de la inflación estructural y el fuerte incremento en el costo de coberturas sugieren que los operadores finalmente están asimilando la amarga realidad de tasas restrictivas prolongadas, lo que a mi parecer deja a diferentes activos de riesgo bajo amenaza latente en las próximas sesiones”, afirmó Laura Torres, directora de Inversiones de IMB Capital Quants.
Con un importante volumen de USD 622,6 millones operados en el segmento de contado, el dólar mayorista descontó dos pesos (-0,1%) este jueves, a $1.477 para la venta, tras haber anotado su nivel más alto desde el 3 de noviembre este miércoles. El tipo de cambio oficial hizo así una pausa en su racha alcista que le permitió sumar 51 peso o 3,6% desde el 12 de junio.
“Luego de varias jornadas operando con una fuerte demanda, hoy encontró algo de respiro, al menos de manera momentánea. Desde las primeras operaciones comenzó a retroceder de forma lenta y gradual, descontando parte de las subas recientes hasta encontrar un equilibrio en la zona de $1.477″, sintetizó Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios.
En lo que va del mes, el dólar mayorista anota un ascenso de 69 pesos o 4,8%, mientras que en el recorrido de 2026 el incremento se ajusta a 22 pesos o un 1,5 por ciento.
El BCRA estableció un techo para su esquema cambiario en los $1.799,21: el dólar mayorista quedó a 322,21 pesos o 21,8% de dicho límite para la libre flotación.
El dólar al público permaneció sin cambios, a $1.495 en el Banco Nación. En junio, el billete minorista sube 65 pesos o un 4,5 por ciento.
El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar promedió $1.498,11 para la venta y $1.447,59 para la compra.
A su vez el blue siguió operado sin variantes a $1.530, máximo desde el 2 de enero.
En cuanto al dólar futuro, la mayoría de los contratos en la plataforma A3 Mercados negociaron con mínima baja. La posición más negociada, para fin de junio cedió 4,50 pesos o 0,3%, a $1.479, frente a un techo de las bandas cambiarias previsto en 1.803,03 pesos.
El Banco Central compró en el mercado USD 50 millones, el 8% de la oferta de contado, mientras que las reservas internacionales brutas crecieron en USD 24 millones, a 46.961 millones de dólares.
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