ECONOMIA
El Gobierno ya devolvió casi 90% de los fondos que adeudaba del swap con China

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) cerró el ejercicio 2025 con una fuerte reducción del tramo activado del swap de monedas con el Banco Popular de China, que llegó a escalar hasta 5.000 millones de dólares durante el mandato de Alberto Fernández.
Según el informe de Estados Contables del Ejercicio 2025 del organismo presidido por Santiago Bausili, los fondos en uso cayeron de 21.000 millones de yuanes —unos 3.097 millones de dólares— al cierre de 2024, a 7.000 millones de yuanes —aproximadamente 1.032 millones de dólares— al 31 de diciembre de 2025, según surge de los Estados Contables del Ejercicio 2025 publicados por la entidad.
La tendencia continuó en los primeros días de 2026. Al 14 de enero, los fondos en uso dentro del acuerdo bilateral descendieron a 4.600 millones de yuanes, equivalentes a unos 679 millones de dólares, con vencimientos graduales a lo largo del año. El dato figura como información posterior al cierre del ejercicio en el propio balance del BCRA y confirma que la devolución de los tramos activados mantuvo su ritmo tras el fin del período fiscal.
De este modo, la deuda por uso del swap se redujo en 78% a lo largo de 2025 y en 87% desde el inicio del actual gobierno.
El acuerdo bilateral de swap de monedas entre ambas instituciones tiene una historia que se remonta a 2009, cuando se firmó el primer convenio. Fue complementado en 2014 y 2015, y el marco vigente fue renovado el 6 de agosto de 2023 por un plazo de tres años, con vencimiento el 6 de agosto de 2026.
El techo total del acuerdo asciende a 130.000 millones de yuanes —alrededor de 19.174 millones de dólares al tipo de cambio actual—, y durante 2025 todos los tramos fueron renovados. Los próximos vencimientos operarán en julio de 2026. Cabe destacar que el monto total del swap con China forma parte de las reservas brutas que el Central informa a diario.
El mecanismo de funcionamiento del instrumento está descripto con precisión en el balance del BCRA. Según el documento, “el banco que requiera una transacción de swap debe depositar en una cuenta en sus libros a nombre de la otra parte el monto equivalente en su moneda local”, mientras que “el banco requerido deposita en una cuenta en sus libros a nombre de la otra parte el monto equivalente en su moneda local”.
El reporte oficial aclara que “ambas cuentas son no remuneradas en tanto no se apliquen efectivamente los fondos requeridos” y que “al vencimiento de cada transacción de swap cada banco debita el mismo monto depositado originalmente”.
En términos prácticos, el mecanismo permite que la Argentina disponga de yuanes chinos para los usos autorizados en el acuerdo —entre ellos, el pago de importaciones— sin necesidad de desembolsar reservas propias en el momento de la operación. La contraparte asume el mismo compromiso en pesos. El costo financiero solo se activa cuando los fondos son efectivamente utilizados; mientras permanecen depositados sin aplicar, las cuentas no generan rendimiento para ninguna de las partes.
La reducción del tramo activado del swap se inscribe en el proceso de normalización de las reservas internacionales. En los años previos, la Argentina había recurrido al instrumento como fuente de liquidez en moneda extranjera ante la escasez de reservas netas en el BCRA.

El descenso sostenido refleja que la entidad monetaria redujo su exposición al instrumento chino para cubrir necesidades de corto plazo. El acuerdo marco, renovado en agosto de 2023, mantiene su vigencia hasta agosto de 2026, fecha en que ambas partes deberán decidir si extienden el convenio. Los próximos vencimientos de los tramos operarán en julio de 2026, según consigna el balance del ejercicio 2025 del BCRA.
Un swap entre bancos centrales es un acuerdo mediante el cual dos entidades monetarias se intercambian sus monedas por un período determinado y se comprometen a revertir la operación al tipo de cambio acordado al inicio.
Estos convenios tienen dos propósitos centrales: garantizar liquidez en divisas y contribuir a la estabilidad del sistema financiero. Si un país necesita dólares para abastecer la demanda de importadores o entidades locales, su banco central puede activar un swap con la Reserva Federal de Estados Unidos o con el banco central chino para obtenerlos.
La operación sigue tres pasos. Primero, el banco central entrega su moneda a la contraparte y recibe a cambio la divisa extranjera. Segundo, durante la vigencia del acuerdo, utiliza esos fondos para atender necesidades de liquidez. Tercero, al vencimiento, devuelve la moneda extranjera, recupera la propia y abona los intereses pactados.
- Crisis de divisas: permiten cubrir faltantes de moneda extranjera en el mercado local.
- Comercio bilateral: habilitan transacciones directas en monedas locales, sin necesidad de pasar por el dólar como intermediario.
- Respaldo monetario: funcionan como señal de apoyo internacional y refuerzo de las reservas.
- El intercambio es reversible: no hay transferencia definitiva de fondos.
- Las divisas recibidas pueden tener restricciones de uso: en algunos acuerdos, solo se aplican al comercio bilateral y no permiten intervención libre en el mercado cambiario.
- El costo financiero suele ser menor al de la deuda externa, dado que se trata de operaciones entre bancos centrales.
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ECONOMIA
Jornada financiera: los activos argentinos operaron dispares, mientras Wall Street anticipa que seguirán las tasas altas

En los Estados Unidos el indicador de inflación preferido de la Reserva Federal mostró que los precios se dispararon hasta el nivel más alto en tres años, lo que probablemente mantendrá al banco central norteamericano con las tasas de interés estables, con la vista puesta en una posible subida si la inflación no disminuye.
Mientras que los indicadores de Wall Street negocian con bajas en un rango de 0,2% a 0,6%, el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires resignó un 0,5%, en los 3.096.068 puntos.
Los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- promediaron una suba de 0,2%, mientras que el riesgo país de JP Morgan quedó sin variantes para la Argentina, en los 437 puntos básicos, debido al recorte de unos dos puntos básicos en las tasas de retorno de los bonos del Tesoro de EE.UU.
“Los soberanos hard dollar mostraron fortaleza en el tramo largo de la curva. En contraste, la renta variable continuó débil, en una semana en la que también pesó la noticia de que MSCI no reclasificó a la Argentina ni como mercado emergente ni como de frontera», consideró Matías Migliore, Team Leader de Mesa IFA en Balanz.
El índice de gastos de consumo personal en los Estados Unidos subió un 4,1% en mayo, en línea con las expectativas, y un 3,8% respecto a abril. La inflación mensual aumentó hasta el 0,4%, una décima de punto porcentual menos de lo previsto y al mismo nivel que en abril.
“En un jueves volátil, el alivio provisto por los excelentes resultados de Micron Technology (+11%) coexistió con un fuerte retroceso en Apple (-5%). En paralelo, la publicación del indicador de inflación preferido de la Reserva Federal (PCE) se ubicó en línea con las previsiones, trayendo calma transitoria a los rendimientos de la renta fija y habilitando un respiro para el dólar a nivel global”, definió Damián Vlassich, Team Leader de Estrategias de Inversión en IOL.
“Por su parte, el mercado local se mantuvo más estable, intentando asimilar y dejar atrás el impacto bajista del ‘efecto MSCI’ observado en la sesión previa”, acotó Vlassich.
Los precios del petróleo operaron con ligeras ganancias, para despegar desde sus precios más bajos desde marzo. El barril de crudo Brent del Mar del Norte ganó 1,5%, a USD 74,84 para los contratos con entrega en agosto. El crudo intermedio de Texas en los EEUU subió 1,8%, a 71,58 dólares.
“Considero que este cierre técnico y el hundimiento del Índice de Miedo y Codicia hasta los 26 puntos confirman que el mercado ha entrado en una fase algo defensiva pero justificada, en mi opinión, el repunte de la inflación estructural y el fuerte incremento en el costo de coberturas sugieren que los operadores finalmente están asimilando la amarga realidad de tasas restrictivas prolongadas, lo que a mi parecer deja a diferentes activos de riesgo bajo amenaza latente en las próximas sesiones”, afirmó Laura Torres, directora de Inversiones de IMB Capital Quants.
Con un importante volumen de USD 622,6 millones operados en el segmento de contado, el dólar mayorista descontó dos pesos (-0,1%) este jueves, a $1.477 para la venta, tras haber anotado su nivel más alto desde el 3 de noviembre este miércoles. El tipo de cambio oficial hizo así una pausa en su racha alcista que le permitió sumar 51 peso o 3,6% desde el 12 de junio.
“Luego de varias jornadas operando con una fuerte demanda, hoy encontró algo de respiro, al menos de manera momentánea. Desde las primeras operaciones comenzó a retroceder de forma lenta y gradual, descontando parte de las subas recientes hasta encontrar un equilibrio en la zona de $1.477″, sintetizó Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios.
En lo que va del mes, el dólar mayorista anota un ascenso de 69 pesos o 4,8%, mientras que en el recorrido de 2026 el incremento se ajusta a 22 pesos o un 1,5 por ciento.
El BCRA estableció un techo para su esquema cambiario en los $1.799,21: el dólar mayorista quedó a 322,21 pesos o 21,8% de dicho límite para la libre flotación.
El dólar al público permaneció sin cambios, a $1.495 en el Banco Nación. En junio, el billete minorista sube 65 pesos o un 4,5 por ciento.
El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar promedió $1.498,11 para la venta y $1.447,59 para la compra.
A su vez el blue siguió operado sin variantes a $1.530, máximo desde el 2 de enero.
En cuanto al dólar futuro, la mayoría de los contratos en la plataforma A3 Mercados negociaron con mínima baja. La posición más negociada, para fin de junio cedió 4,50 pesos o 0,3%, a $1.479, frente a un techo de las bandas cambiarias previsto en 1.803,03 pesos.
El Banco Central compró en el mercado USD 50 millones, el 8% de la oferta de contado, mientras que las reservas internacionales brutas crecieron en USD 24 millones, a 46.961 millones de dólares.
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Ni plazo fijo ni dólar: las mejores alternativas para invertir el aguinaldo

La llegada del aguinaldo suele reactivar una pregunta recurrente entre los ahorristas argentinos: qué hacer con ese ingreso extra. Si bien muchas personas lo usan para pagar deudas o realizar compras, algunos ahorran e invierten parte o todo este dinero.
Y, si bien el plazo fijo y la compra de dólares suelen ser las opciones más populares, por lo general no son las más rentables, en especial a largo plazo. Según los expertos, la clave pasa menos por elegir un único activo y más por construir una cartera acorde al perfil de riesgo de cada inversor.
Las obligaciones negociables, entre las favoritas para quienes buscan renta en dólares
Para Fernando Villar, asesor financiero independiente, una de las estrategias más razonables para un perfil conservador es construir una cartera dolarizada pensando en un horizonte de uno a dos años.
El especialista considera que el escenario electoral que comenzará a tomar protagonismo de cara a 2027 puede generar episodios de volatilidad, por lo que recomienda incorporar instrumentos que permitan obtener rendimientos en dólares sin depender exclusivamente de la evolución del tipo de cambio.
En ese marco, las obligaciones negociables de empresas argentinas de primera línea aparecen entre las principales alternativas. Compañías como Aeropuertos Argentina, Pampa Energía, Cresud, IRSA, YPF y Vista son, según su punto de vista, ejemplos de emisores con buen perfil crediticio y rendimientos que rondan entre el 6% y el 6,5% anual en moneda dura.
Desde Balanz coinciden con esa visión. Según explican, las obligaciones negociables corporativas siguen siendo una de las herramientas más elegidas por quienes buscan generar ingresos en dólares manteniendo un nivel de riesgo relativamente acotado.
La firma destaca particularmente las emisiones de Vista y Pampa Energía, que ofrecen rendimientos cercanos al 7% anual en dólares y combinan previsibilidad con la fortaleza financiera de empresas líderes dentro de sus respectivos sectores.
«En este momento, la elección se centra en MGCRO y VSCXO, ambas ubicadas en el tramo más largo de la curva, con vencimientos en 2037 y 2038, respectivamente», destacan desde el broker.
Los fondos comunes de inversión como alternativa
Para Villar, la alternativa anterior se puede combinar con fondos que inviertan en bonos de Latinoamérica y Estados Unidos.
«Hay varios fondos LATAM que ofrecen los agentes de bolsa, que pueden exponer al inversor a alternativas en el exterior, quitando de la cartera la volatilidad electoral», asegura.
En este sentido, desde Balanz resaltan que, para aquellos que priorizan la diversificación sin la necesidad de invertir en activos puntuales, los fondos comunes de inversión en dólares son la opción ideal.
«Por un lado, el fondo Balanz Corporativo permite invertir en una cartera diversificada de deuda privada de alta calidad. Por otro, el fondo Balanz Dólar Corto Plazo combina instrumentos conservadores, como ONs, con activos líquidos como bonos del Tesoro de Estados Unidos, adaptándose a perfiles más cautelosos o con horizontes más flexibles que buscan muy baja volatilidad», aseguran.
En paralelo, desde el broker consideran que los instrumentos en pesos siguen ocupando un rol relevante en la administración de liquidez y la búsqueda de tasa. A través de fondos de inversión de corto y mediano plazo, es posible capturar tasas atractivas manteniendo disponibilidad, posicionándose como una alternativa más dinámica frente al plazo fijo tradicional.
«En este sentido, destacamos el fondo BALANZ Money Market, con un rendimiento en torno al 17%, y el fondo BALANZ Ahorro Pesos, con una TIR aproximada del 29%, combinando cobertura inflacionaria con tasa fija soberana», detallan.
Los activos de renta variable ganan terreno para los inversores con perfiles moderados y agresivos
Villar considera que, para un perfil moderado, a lo expuesto anteriormente se le puede sumar alguna obligación negociable que rinda entre el 7% y el 7,5% anual en dólares, frente al 6% y 6,5% de las anteriormente mencionadas.
La mayor tasa se debe a que el inversor asume un poco más de riesgo. A estos activos se le puede sumar algo de renta variable, principalmente del exterior según el especialista para evitar los riesgos electorales.
No obstante, aquellos que les interese tener algo de Argentina en el sector financiero, el experto considera interesante tener presente a BYMA, A3, Banco de Valores (VALO) y alguna petrolera como YPF.
Desde Balanz consideran que se puede incorporar a los Cedears, los cuales tienen potencial de crecimiento y diversificación internacional. «Gracias a estos instrumentos se pueden lograr exposición a sectores innovadores como Microsoft, IBM o Nvidia, lo que complementa al perfil conservador de la renta fija».
«En conjunto, se propone una cartera balanceada entre instrumentos en dólares, pesos y renta variable que prioriza estabilidad, diversificación y oportunidades de crecimiento en el mediano plazo. Según el tipo de inversor y riesgo buscado es la ponderación que se le dará a cada activo», añaden.
Por último, para un perfil agresivo, Villar considera que se debería tener una buena parte de la cartera en renta variable. «Se puede especular en pesos, tratando de hacer tasa por si el tipo de cambio queda estable o baja. Los bonos atados a la inflación también se deben tener en cuenta para este perfil, teniendo en cuenta los vencimientos para fin del año que viene», asegura.
Dentro del sector acciones, el analista considera que se debe tener presente a las acciones tecnológicas en Estados Unidos. Es importante tener presente que esta última cartera siempre se puede complementar con alguna parte «defensiva» y que el horizonte de inversión ronda los dos años en adelante.
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ECONOMIA
Ni el Mundial salva a Globant: claves del duro presente del unicornio argentino cuya acción ya perdió el 90% de su valor

La cotización de Globant, uno de los unicornios tecnológicos con raíces argentinas, experimentó en los últimos días una de las caídas más pronunciadas en la Bolsa de Nueva York. El valor de la acción perdió más del 90% desde su máximo histórico, registrando ahora niveles similares a los de 2017. Este desplome generó interrogantes sobre los motivos que impulsaron la crisis y sobre el futuro del sector, aun cuando la firma mostró presencia global durante el Mundial 2026.
La situación de Globant despertó preocupación entre analistas e inversores, que observaron cómo el precio de la acción descendió desde los 354,44 dólares, alcanzados el 9 de noviembre de 2021, hasta ubicarse en 29,12 dólares al 24 de junio de 2026. Al cierre de esta nota, perdía otro 1,55% en la rueda de hoy. La empresa tecnológica argentina quedó expuesta a una pérdida absoluta de 325,32 dólares por acción, lo que equivale a una baja porcentual del 91,8%. El derrumbe también se reflejó en el último año, período en el que la acción pasó de 91,11 dólares a 29,12 dólares, una caída del 68,1%.
Los reportes de resultados trimestrales y las previsiones de crecimiento se convirtieron en el principal foco de atención entre los inversores, no tanto por una situación financiera en rojo -la empresa gana dinero y no está endeudada- sino por expectativas pesimistas para el sector de servicios profesionales de energía.
Uno de los factores que más influyó en el valor de Globant fue la reducción de contratos con grandes clientes tecnológicos como resultado del auge de la inteligencia artificial (IA). El ajuste en la demanda de servicios de consultoría y transformación digital afectó los ingresos recurrentes de la compañía.
Es una tendencia que golpea a todo el sector de servicios tecnológicos en la medida en que las empresas tratan de resolver sus necesidades recurriendo a sus propias soluciones asistidas con IA antes que contratar los servicios de Globant o empresas similares.
Esa tendencia, que lleva varios años, se acentuó la semana pasada cuand todas las tecnológicas de servicios profesionales se hundieron en bloque tras una advertencia de Accenture. La empresa líder del sector anunció que facturará menos en los próximos meses por el impacto de la inteligencia artificial sobre su negocio, y su acción se desplomó hasta 19%, la mayor caída intradía de su historia. Globant y el resto de las competidoras se derrumbaron a la par.
El entorno global adverso para el sector tecnológico, marcado por la volatilidad, también impactó en la valoración de la empresa. El sector enfrentó un ajuste generalizado de las valuaciones, algo que se vio especialmente exacerbado tras las subas de tasas de interés en Estados Unidos, que redujeron el atractivo de las empresas de crecimiento.
La pérdida de confianza de los inversores institucionales se tradujo en una salida de fondos masiva de los mercados tecnológicos y emergentes. Los analistas señalaron que la caída en el precio respondió tanto a factores propios de la empresa como a condiciones externas. A pesar de la visibilidad global que logró Globant en el Mundial 2026, la exposición mediática no alcanzó para revertir las tendencias negativas ni para modificar la percepción de los inversores sobre la rentabilidad futura.
El contexto internacional de las empresas tecnológicas presentó desafíos adicionales. La competencia en el sector aumentó y muchos clientes ajustaron presupuestos, recortaron gastos en transformación digital y pospusieron nuevos proyectos. Este escenario perjudicó a compañías como Globant, que dependían de contratos de largo plazo con grandes corporaciones internacionales.
El ajuste de las valuaciones en el sector tecnológico se acentuó por el endurecimiento de la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos. El aumento de las tasas de interés incrementó el costo de financiamiento y redujo el atractivo de las acciones tecnológicas. Los fondos de inversión reorientaron sus estrategias y migraron hacia sectores considerados más defensivos, dejando en evidencia la vulnerabilidad de empresas de alto crecimiento como Globant.

El efecto sobre la acción de Globant se reflejó en la evolución diaria de su cotización, que mostró caídas sucesivas y una tendencia sostenida a la baja a partir de su máximo en 2021. El año 2026 resultó especialmente adverso, ya que el desplome se acentuó en los primeros meses y la acción alcanzó valores mínimos históricos. La compañía vio evaporarse el valor acumulado durante años de expansión y crecimiento.
La exposición global durante el Mundial 2026 no alteró el rumbo de la acción. La compañía buscó capitalizar su presencia en el evento deportivo para reforzar su posicionamiento internacional, pero los efectos no fueron inmediatos: la empresa invierte fuerte en visibilidad para intentar repuntar en ventas. Tal como lo explicó su CEO y cofundador, Martín Migoya, en una carta a inversores la estrategia de la empresa es un cambio en la forma de proveer servicios de IT de manera tal que los contratos sean más simples y escalables, en lugar de largo plazo.
Un cambio similar al pasaje del videoclub analógico a Netflix, según ejemplifican en el sector, que debería permitir a los clientes comprar los servicios del unicornio cuando y como lo necesitan. Se trata de servicios puntuales, bautizados como “AI Pods”, que permiten incorporar soluciones de inteligencia artificial supervisada por humanos y aumentar -o reducir- las compras del servicio de acuerdo a la necesidad.
Migoya argumentó ante inversores que ese es el futuro de la industria, una nueva forma de contratación y comercialización, pero que los resultados se verán con el tiempo.
Los analistas coincidieron en que la crisis de Globant no respondió únicamente a factores coyunturales. La salida de grandes fondos de inversión y la menor demanda de servicios digitales incidieron en la evolución del precio, pero las advertencias sobre perspectivas de menor rentabilidad futura también jugaron un papel relevante. El mercado ajustó sus expectativas y castigó a la acción, incluso en un contexto de alta visibilidad mediática.
El impacto de la crisis se reflejó en la comparación con años anteriores. La acción de Globant cotizaba sobre los 354 dólares en su pico máximo, mientras que en junio de 2026 apenas superó los 29 dólares. En los últimos doce meses, la baja alcanzó el 68%, un porcentaje que expone la magnitud de la corrección y la velocidad del ajuste.
El recorte de contratos con grandes clientes tecnológicos se sumó al entorno más desafiante para la industria. Empresas globales redujeron presupuestos de transformación digital y ralentizaron la aprobación de nuevos proyectos, lo que afectó la facturación de Globant y de sus competidores. El entorno de tasas de interés altas y la búsqueda de rentabilidad por parte de los fondos de inversión profundizaron la tendencia.

La serie histórica de la acción muestra que el derrumbe no fue abrupto en una sola jornada, sino que se extendió durante varios trimestres, con caídas recurrentes y rebotes acotados. Los reportes financieros de Globant y las previsiones de los analistas anticiparon que la empresa enfrentaría desafíos para recuperar el crecimiento y la rentabilidad de años anteriores.
La crisis de confianza se reflejó en la salida de fondos de inversión que, ante la desaceleración del sector tecnológico global, modificaron sus carteras y buscaron refugio en activos menos volátiles. El ajuste en la valuación de Globant respondió tanto a factores sectoriales como a la evolución propia de la empresa, que no logró compensar la menor demanda de servicios digitales.
El análisis de la evolución del precio de la acción permite identificar que la baja se aceleró en los últimos meses, especialmente tras la publicación de resultados por debajo de las expectativas y las advertencias sobre el crecimiento futuro. Los analistas recalcaron que la visibilidad global conseguida por la empresa, incluso en el Mundial 2026, no logró revertir la tendencia negativa.

Las perspectivas de menor rentabilidad y la reducción de la demanda de servicios digitales condicionaron la visión de los inversores institucionales. La reacción del mercado mostró que la visibilidad mediática y la presencia en eventos globales no resultaron suficientes para modificar la percepción sobre la solidez financiera de Globant.
La acción perdió más del 90% de su valor desde su punto máximo, mientras que la caída en el último año superó el 68%. El desplome expuso la vulnerabilidad de las empresas de alto crecimiento en un contexto de ajuste global para el sector tecnológico.
La serie histórica muestra que la corrección fue sostenida, con caídas sucesivas y rebotes puntuales que no lograron revertir la tendencia. El mercado castigó a Globant por la desaceleración de ingresos, la menor demanda, la salida de fondos y las perspectivas negativas sobre la rentabilidad futura.
El futuro de la acción de Globant permanece incierto para los analistas del sector, que monitorean la evolución de los ingresos, la recuperación de contratos y la capacidad de la empresa para adaptarse a un entorno global más desafiante.
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