INTERNACIONAL
Fue el hombre más rico del mundo, pero regateó hasta el rescate de su propio nieto: “Tenía otros 13 nietos”

Alguna vez, en una de sus escasas entrevistas, le preguntaron cómo eran sus días. Él respondió: “Son todos muy parecidos entre sí. Me levanto temprano, trabajo hasta muy tarde, encuentro petróleo, gano dinero. Mucho dinero”.
J. Paul Getty fue uno de los primeros billonarios del mundo, en algún momento llegó a ser el hombre más rico del mundo. Forjó un imperio petrolero. Tuvo una ética de trabajo profunda. Fue ascético y misterioso. Pero su principal característica fue otra. Se trató del millonario más amarrete de la historia. Su avaricia fue proverbial, ascendió hasta cimas desconocidas y ridículas. Algunos ejemplos: llegó a poner teléfono con monedas en su casa, quejarse con una de sus esposas por gastar demasiado en el tratamiento para el cáncer de su propio hijo o poner en riesgo la vida de su nieto secuestrado por la mafia calabresa por negociar. durante meses, el pago del rescate. Sus acciones para ahorrar, para evitar gastar, traspasaron la frontera del ridículo.
J. Paul Getty, que murió 50 años atrás, fue el millonario más miserable.
Su padre era abogado especializado en seguros. En uno de sus negocios le ofrecieron unas tierras como parte de pago. El hombre aceptó y cambió su suerte. Se convirtió en millonario: encontró petróleo en esas hectáreas. J. Paul Getty, su hijo, estudió en Oxford y se dedicó a sus propios negocios. También se volcó al petróleo. Multiplicó su fortuna con velocidad.
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Diversificó las inversiones y fue creando un imperio de miles de millones de dólares. Fue de los primeros en extraer petróleo en Medio Oriente y cada crisis mundial la utilizó en su favor para que su patrimonio creciera sin parar. A principios de la década del cincuenta negoció con un jeque árabe la concesión de terrenos en la frontera de Arabia Saudita y Kuwait. Parecía una pésima decisión: cuatro años de búsqueda infructuosa y de millones invertidos hasta que el petróleo brotó en medio del desierto. Y se convirtió en uno de los negocios más lucrativos del Siglo XX. El magnate J. Paul Getty en su mansión Sutton Place. (Foto: Reuters)
Tenía la cara alargada, afilada, el gesto recio y la mirada atenta y desconfiada. Parecía que nada quedaba fuera de su alcance. No se recuerda que haya encarado un negocio deficitario. De pozos petroleros a hoteles, de centrales eléctricas a bancos. Siempre sometía a sus rivales y también a sus socios. Un hombre implacable que no paraba de trabajar, cuya ambición no descansaba. Siempre quería más. Siempre quería más dinero. Cuando le pidieron que definiera qué era ser millonario respondió: “Si podés contar cuánta plata tenés, entonces no sos millonario”, dijo.
Si bien era una persona muy cuidadosa con el dinero, había un flanco en el que se mostraba vulnerable. Sus divorcios. Todo el mundo sabe que los divorcios no son baratos. Y menos los de un hombre con mucho dinero. Se casó y se divorció cinco veces. Su vida amorosa fue la única dimensión de su existencia que lo inclinó al despilfarro.
Su padre, horrorizado por su inestabilidad emocional, lo castigó sacándole parte de su herencia, con temor de que alguna mujer se quedara con lo que él había construido. Durante su juventud, J. Paul Getty desarrolló una especie de adicción hacia las mujeres, era una especie de depredador -esa adicción persistió hasta el final de sus días. Alguien que lo conoció dijo: “No podía decirle que no a una mujer, ni sí a un hombre”, refiriéndose a su escasa generosidad y a su desconfianza con los negocios que le proponían posibles socios comerciales o a su dureza frente a los pedidos de ayuda económica. Jean Paul Getty fue un magnate petrolero recordado por su tacañería extrema. (Foto: Reuters)
Entre 1923 y 1936 se casó cuatro veces. Enhebró una pareja tras otra, sin brechas temporales entre ellas. El modus operandi siempre era similar. Conocía a alguien, la cortejaba, le proponía casamiento, se casaba, la mujer quedaba embarazada, él dejaba de prestarle atención a ella (y a los hijos), encontraba un nuevo interés amoroso, abandonaba a la anterior, le proponía matrimonio a la siguiente y así sucesivamente. Siempre eran mujeres mucho más jóvenes que él. Que terminaban siendo abandonadas apenas se casaban y las embarazaba.
Entre el cuarto y el quinto matrimonio hubo un período inédito de tres años de soltería. Se casó recién en 1939 y se divorció tras veinte años. Pero el amor, la convivencia y hasta el respeto se perdieron muchísimo antes. Con esta mujer, Teddy Getty Gaston, tuvo a su quinto hijo. Cuando el chico cumplió cinco años, acusó a su esposa de despilfarrar el dinero, le enrostró que gastaba demasiado en doctores e intervenciones quirúrgicas para su hijo que padecía de un extraño tumor cerebral que al poco tiempo lo dejó ciego; el chico murió cuando tenía 12 años. Getty no fue al funeral de su hijo.
El más célebre de sus ahorros familiares fue el que estuvo relacionado con John Paul Getty III, uno de sus 14 nietos. El joven de 16 años fue secuestrado por la Ndrangheta en 1973. La mafia calabresa se puso en contacto con el multimillonario (ya billonario en ese momento) abuelo. Pidió un rescate de 17 millones de dólares (alrededor de 125 millones actuales). Para sorpresa de los delincuentes, el abuelo del secuestrado ni siquiera se molestó en responder los mensajes. Al principio creyeron que se trataba de un error, de algún problema de comunicación debido a la diferencia idiomática. O acaso pensaron que Getty desplegaba alguna táctica negociadora encriptada, que estaba planteando una guerra de nervios. pero no había nada de eso: el abuelo dejó claro que no movería un dedo por su nieto, pero en especial que no pondría ni un dólar para obtener su libertad. Adujo que no se negocia con secuestradores y terroristas. John Paul Getty III fue secuestrado en Roma a sus 16 años. (Foto: AP)
El chico tenía fama de díscolo y el abuelo lo primero que pensó fue que era una estratagema, un secuestro simulado, para sacarle dinero que de otra manera él no hubiera donado jamás. Su hijo, el padre del secuestrado, le pidió con desesperación la plata para pagar el rescate. El billonario se negó de plano. Pasadas unas semanas, un sobre dirigido a J. Paul Getty llegó a la redacción de un diario italiano. El que lo abrió quedó horrorizado. Dentro había un mechón de pelo y una oreja ensangrentada. Los secuestradores habían perdido la paciencia y el pobre nieto del avaro, una oreja. Para colmo, una larga huelga de los trabajadores del correo italiano demoró las siguientes comunicaciones y amenazas de los mafiosos calabreses. El segundo mensaje decía algo así: “Ya recibió una oreja de su nieto. Si no pagan 3,2 millones de dólares dentro de los próximos 10 días, en breve recibirán la otra. Y luego, si se siguen negando, lo seguiremos mutilando. En otras palabras: se lo iremos devolviendo, pero en pedacitos”.
Lo que el mensaje estaba diciendo también era que los secuestradores habían reducido su demanda a un sexto del monto inicial. Buenas noticias para Getty. Eso no fue suficiente para él que, como si estuviera en uno de sus negocios habituales, contraofertó un pago de 2,2 millones de dólares. De lo que nadie se dio cuenta en ese momento fue que esa cifra no era arbitraria: era lo que el fisco le permitía deducir de impuestos. Sellado el acuerdo, el que puso el dinero fue el hijo de Getty, el padre del pobre chico. Pero al hombre le faltaban todavía 800 mil dólares que le prestó J. Paul Getty, su padre. Eso sí: antes le hizo firmar un contrato por el que lo comprometió a devolverlos en un plazo perentorio y con interés del 4%.
John Paul Getty III fue liberado en diciembre de 1973, poco después del pago del rescate. El cautiverio duró medio año. El joven, obligado por su padre, llamó al abuelo para agradecerle, pero J. Paul Getty no atendió el teléfono: dijo que estaba en medio de una importante reunión de negocios. Jean Paul Getty celebrando una navidad en su mansión Sutton Place. (Foto: Reuters)
Cuando le preguntaron por qué con la fortuna inmensa que poseía no cedió a las demandas de la mafia calabresa, por qué dejó que el calvario de su nieto se extendiera por seis meses, Getty dijo que tenía otros 13 nietos y que era probable que, si él accedía a los pedidos de los delincuentes, los fueran secuestrando de a uno; que su pago inmediato convertiría a los otros 13 en blancos muy tentadores para los secuestradores. Y que además había motivos morales: no podía favorecer a financiar a delincuentes, mafiosos y terroristas. Muchos creen que los principales motivos no fueron ninguno de estos, sino otros dos. Su desinterés y desapego por el destino de su familia y su proverbial amarretismo.
El joven nieto quedó con un severo trauma. A los pocos años, tras un cóctel de alcohol y drogas, sufrió una sobredosis que lo dejó con severos daños cerebrales, casi ciego e inmovilizado. Murió a los 54 años luego de décadas de postración. Sería la primera de varias tragedias familiares que incluyeron suicidios, accidentes misteriosos y muertes por sobredosis que atravesaron tres generaciones.
Lo de Getty y el ahorro, más allá de su fortuna colosal, más que un hábito ascético, era una manía, un desorden compulsivo que en ocasiones rozaba lo ridículo y en otros lo monstruoso, como en el caso de la enfermedad de su hijo o el secuestro del pobre nieto. La inmensa mansión de Sutton Place de J. Paul Getty. (Foto: AP)
Una de sus obsesiones era que no se gastara ni se desperdiciaran los artículos de librería. Obligaba a sus empleados a utilizar los lápices hasta que eran difíciles de asir de tanto que se les había sacado punta, acopiaba banditas elásticas, los sobres siempre se utilizaban más de una vez y había escrito mensajes y directivas muy importantes en el dorso de hojas ya usadas para no desperdiciar nada.
Se dice que J. Paul Getty nunca compró nada sin antes regatear su precio. Para él nada valía lo que su propietario decía. Siempre exigía un descuento. Desde un libro a un palacio, de un auto a la compra en una verdulería. Y lo más increíble es que casi siempre lo conseguía. No tenía chofer y buena parte de su ropa la lavaba a mano mientras se bañaba.
Uno de sus amigos contó que una vez habían decidido ir a ver un espectáculo en Londres y que al llegar al teatro les pidió que antes dieran unas vueltas a la manzana. Todos aceptaron sin preguntar el motivo. Luego se dieron cuenta de que lo había hecho porque minutos antes de la función, las entradas excedentes eran más baratas.
Nadie recuerda alguna invitación de J. Paul Getty.
Vivió muchos años en Sutton Place, una imponente e inmensa mansión Tudor del Siglo VXI ubicada en Surrey. Allí se hizo famosa una orden/restricción que impuso. Al poco tiempo de vivir en la mansión descubrió que la factura telefónica era muy abultada. Se enojó con los múltiples empleados y con los invitados. Los acusó de llamar a novias y familiares en el extranjero y hasta de hacer negocios desde su casa, a costa suya. Puso teléfono con monedas dentro de su propia vivienda y el resto de los aparatos tenía un candado que impedía realizar llamadas, sólo recibirlas.
A principios de los años setenta, las múltiples crisis en Medio Oriente siguieron ayudando a que multiplicara su fortuna. Murió a los 84 años. En esos momentos continuaba con los hábitos que había mantenido a lo largo de toda su vida adulta. Trabajaba buena parte del día, se preocupaba por multiplicar su dinero, mantenía una relación distante y poco afectiva con sus hijos y nietos, tenía varias amantes simultáneas: llegó a tener a tres viviendo al mismo tiempo en Sutton Place, aprovechando la inmensidad del lugar. Había conseguido un producto medicinal experimental, una especie de proto-Viagra, para poder mejorar su vida sexual.
Y, por supuesto, siguió siendo amarrete hasta el último segundo de su vida.
Sumario, millonario, Petróleo
INTERNACIONAL
El Salvador: Feria Integra llevó más de 3.000 atenciones gratuitas, vacunas por dengue y sarampión a comunidades de Cabañas

La Dirección de Integración (DI) de El Salvador llevó a cabo una nueva edición del programa Ferias Integra en el distrito de Sensuntepeque, ubicado en el municipio de Cabañas Este, con el objetivo de acercar servicios esenciales a la población de comunidades rurales y distritos vecinos. La jornada, desarrollada en el Centro Escolar Fermín Velasco, inició a las ocho de la mañana y reunió a cientos de habitantes que accedieron a servicios médicos, asistencia psicológica, asesoría legal y actividades culturales y deportivas, todo de forma gratuita.
De acuerdo con lo informado por la Dirección de Integración, más de 3.000 atenciones fueron habilitadas en áreas que abarcan desde medicina general, odontología, oftalmología y dermatología, hasta fisioterapia y masajes clínicos. Además, profesionales de la Procuraduría General de la República ofrecieron apoyo legal a personas que enfrentan trámites judiciales, mientras que equipos de salud proporcionaron consultas y seguimiento a casos previos detectados en visitas anteriores.
El evento incluyó espacios de prevención y educación en salud, con la instalación de puntos de vacunación gratuitos ante la alerta por dengue y sarampión. Un joven participante relató: “Nos han brindado atención médica y salud ambiental. Ya con el caso de dengue, las cuestiones que hay que tomar a prevenir, más que todo con la cuestión del zancudo que estamos ahorita y la epidemia que se está dando con el sarampión, pues hay centro de vacunación también gratuitamente”.

La institución gubernamental recogió testimonios de beneficiarios, como el de un representante comunitario de Cabañas: “Estamos beneficiando alrededor de mil quinientas personas, en las cuales, eh, son parte de esto y son totalmente gratuitas. Estamos ofreciendo servicios médicos, profesionales, áreas de entretenimiento, arte, educación y deporte. Asimismo, tenemos desde los pequeños, jóvenes y adultos mayores beneficiándose de todos estos servicios”.
La jornada contempló además actividades lúdicas y artísticas para niños y adolescentes, junto con competencias deportivas que reunieron a jóvenes de la zona oriental del país. El equipo organizador dispuso transporte para facilitar la llegada de los asistentes desde comunidades alejadas, según informó la Dirección de Integración.
El comunicado institucional detalló que estas acciones forman parte de la estrategia del Gobierno de El Salvador para fortalecer la integración social y el acceso equitativo a servicios de calidad en todo el territorio. Autoridades confirmaron que el programa Ferias Integra continuará su recorrido por otras regiones, ampliando el alcance de sus atenciones y actividades comunitarias.

“Como siempre, hubo asesoría legal de la mano de profesionales de la Procuraduría General de la República (PGR), quienes atendieron a cientos de salvadoreños que buscaban una solución efectiva a distintos procesos. Como siempre, brindaron asistencia psicológica y seguimiento a los casos que anteriormente había atendido en visitas anteriores”, destaca el comunicado.
Una madre con su bebé en brazos señaló: “Nosotros pasamos en odontología y rápido nos pasaron. Hay bastantes doctores. Sí ayudan bastante a todas las personas que vienen a participar aquí”.
El domingo anterior, La institución abrió en San Miguel una nueva Escuela Integradora que ofrecerá cursos vocacionales gratuitos todos los fines de semana para personas desde los siete años.
corresponsal:Desde San Salvador, El Salvador
INTERNACIONAL
Frustrated blue-collar union bosses rip socialist politicians, warn of labor exodus from Dem party

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Two leaders of a prominent New York City union slammed the Democratic Party and Democratic Socialists of America (DSA) for being out of touch with blue-collar members of the working class — the very people they ran their campaigns on supporting.
«I think they’re communists, and I don’t think they have the benefit of the working class — the real working class, the taxpayers’ — support,» Robert «Bobby» Bartels, Jr., the business manager of Steamfitters Local 638 in New York City, told Fox News Digital.
The union, which has existed for 150 years and has mostly supported Democrat candidates in the past, represents blue-collar steamfitters, pipefitters, HVAC technicians, welders and industrial and mechanical service technicians. It previously broke ranks with Democrats and endorsed President Donald Trump in 2024.
Robert «Bobby» Bartels speaks during the first day of the 2024 Republican National Convention at the Fiserv Forum in Milwaukee, Wis., on July 15, 2024. (Patrick T. Fallon/AFP)
Bartels ripped the far-left DSA candidates who won primary elections in New York last week against incumbent and establishment Democrats.
Winners include Darializa Avila Chevalier in New York’s 13th Congressional District and Claire Valdez in New York’s 7th Congressional District. Both are members of the Democratic Socialists of America and have radical views that were highlighted by rivals during the campaign.
RISING SOCIALIST STARS ON TRACK TO CONGRESS: WHO ARE DARIALIZA AVILA CHEVALIER, BRAD LANDER AND CLAIRE VALDEZ?
«They do have the people’s support that want everything for free and want everything handed to them without working for it, and I think the Democratic Party is going way far to the left,» Bartels acknowledged. «And as a matter of fact, the more building trades people you speak to, the more they’re going away from the Democratic Party.»
Bartels described Democrats in power as «narcissists,» and expressed frustration that when progressive policies fail, the party doubles down and goes further to the left instead of correcting course. Specifically, he addressed concerns of open border policies that he says drives down wages for union members.

Plumbers attach metal pipes to a cooling-heating system at the new Fraunhofer Building Technology Showcase under construction in the Innovation District of Boston, Mass., on Oct. 2, 2012. (Robert Nickelsberg/Getty Images)
«That we don’t like,» said Bartels. «You know why? Because they’re bringing the illegal immigrants in here to steal the Americans’ jobs and lower the rates.»
«They’re working to tear down the people that are working and building everything.»
ADAMS REBUKES MAMDANI FOR ‘ROMANTICIZING’ SOCIALISM IN NYC MAYORAL CAMPAIGN
He said it offends him when leftists like Avila Chevalier say they support the working class and they don’t feel represented by such politicians.
«Because I’m the working class, and they’re not here to support me,» explained Bartels. «They want to support the people who want to take from the working class.»
Brian Kearney is the president of Steamfitters Local 638.
DEMOCRATIC SOCIALIST MAYORAL NOMINEE CREATES GROWING HEADACHE FOR VULNERABLE NEW YORK DEMOCRATS
He says much of the DSA’s work isn’t aligned with labor, particularly people in the building trades.

Michael Paz uses a torch to cut a pipe while continuing his pipefitter education at the Air Conditioning, Refrigeration and Pipefitting Education Center in Opa Locka, Fla., on Jan. 5, 2012. (Joe Raedle/Getty Images)
«I mean, we traditionally have been working class labor Democrats,» said Kearney.
«I think that DSA is going to have to try to find inroads through the labor movement in New York City because the labor movement in New York City — and I don’t want to speak for everybody, but you know, personally — it feels like we align on things when we can, but a lot more of their policy has gone towards progressive politics that could end up getting in the way sometimes.»
He said Mayor Zohran Mamdani has tackled his own progressive pet projects since taking office, but still hasn’t shown the building union that he will support them, as promised. Thursday night, the New York City Rent Guidelines Board (RGB) voted in favor of one of Mamdani’s core promises — freezing rent.
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«He’s mentioned union labor, union labor, union labor quite a few times throughout his campaign,» said Kearney. «Affordable housing was a big political issue in New York City. He said it was going to be built, and it was going to be built by union labor, but nothing’s been done yet, you know what I mean?
«He’s taken care of a lot of I think the agenda that he campaigned on that pertains to like more of the socialist policies, the super socialist stuff… but, he’s mentioned building with union labor, and I’d like to see him fulfill that promise and utilize union labor throughout the city.»
Mamdani, Valdez and Avila Chevalier did not return Fox News Digital’s requests for comment.
immigrant rights, zohran mamdani, labor unions, democratic party, socialism
INTERNACIONAL
Sergio Ramírez, de vicepresidente a “traidor” y exiliado: “Daniel Ortega durará poco pero yo no sé si volveré a Nicaragua”

Sin embargo, le queda bien el escritor Sergio Ramírez a esta sala elegante que es el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Sin embargo, aunque está lejos de su tierra, aunque es un exiliado nicaragüense, aunque su casa fue confiscada, aunque ni sus hijos ni sus nietos pueden vivir en su país, aunque carga con todo eso, Ramírez camina altísimo, tranquilo, digno, entre las sillas caoba. Aunque, hay que decirlo, un aire espeso le pesa en los hombros y eso se ve. ¿Cómo podría ser de otra manera?
Ramírez llega de la mano de Tulita, la mujer con la que se casó hace más de 60 años. En esa vida juntos pasaron cosas como que el escritor se uniera al movimiento sandinista, que llegó al gobierno, tras una revolución, en 1979. Entre 1985 y 1990, él fue el vicepresidente de Daniel Ortega en Nicaragua. Después perdieron las elecciones, después -años después- Ramírez se alejó del sandinismo: lo contó todo en su libro Adiós muchachos. Para cuando Ortega retomó el poder, en 2007, ya era un opositor, considerado un enemigo. En 2017 ganó el Premio Cervantes, el Nobel de las letras en español. En 2021 lo acusaron de incitación al odio y lavado de dinero: estaba por salir del país para una gira literaria, así que salió y, en España, el corazón -el de carne- se resintió. Lo internaron. Y ahí andaba cuando, en 2023, lo declararon “traidor a la patria”. Se quedó en España pero, algunas tardes, el consagrado, el Premio Alfaguara, el Premio Cervantes, espía su pueblo en los videos caseros que la gente sube a Tik Tok o a YouTube cuando hay una fiesta.
Todo eso cargan los hombros de Sergio Ramírez cuando llega la confitería del Circulo de Bellas Artes de Madrid. Donde, un poco, la excusa es que hace un mes fue elegido para entrar a la Real Academia Española, en el sillón que antes ocupaba Mario Vargas Llosa.

Por eso, hablaremos del idioma, pero también de cómo se vive en otra variante del idioma en que uno hizo su obra y, un poco de qué pasa y qué pasará en Nicaragua. “Es una dictadura familiar muy tradicional”, dice. Pero también que, con las políticas de Donald Trump, ese gobierno correrá la suerte del de Maduro. Y pronto.
-Ahora que va a estar en la Real Academia, ¿piensa que va a influir más en la lengua que como escritor?
-Influir en la lengua desde la academia me parece que es bastante pretencioso, ¿no?
-Bueno, “limpia, fija y da esplendor” es el lema histórico…
-Yo creo que es una oportunidad de divertirse con las palabras. Que la Academia no es más que un laboratorio de, de palabras. No es un tribunal sino que un observatorio en el que se ve cómo se comportan las palabras, cuáles palabras nuevas surgen, cuáles pasan de moda. Una de las cosas que más me ha llamado la atención es cómo hay palabras que son dadas de baja del diccionario porque ya nadie las usa. Y otras dadas de alta.
-¿Se acuerda de algunas?
-No, pero sí que muchas de las que son dadas de alta vienen del inglés. El idioma es un cuerpo vivo, cambia. Algunas células se mueren, otras nacen… mira todo lo que recibió el español del Río de la Plata del italiano… Entonces, que el español reciba influecia del inglés, sobre todo cuando el español penetra dentro del territorio de Estados Unidos, no es ninguna novedad. No son sólo términos, las estructuras también se modifican.

-¿Por ejemplo?
-Transformar sustantivos en verbos en el inglés es muy común, en el español es más difícil.
-Como “googlear”.
-¡Como “microfonar”, que es una palabra espantosa! ¿Cuál es la gran dificultad? Que cuando una cultura no genera términos nuevos, no le queda más que adaptarlos o copiarlos. Y toda la tecnología se genera en inglés. Así como los términos médicos se generaban en francés en el siglo XIX. Entonces, todo buen médico tenía que saber cómo manejar los términos en francés.
-Y ya estamos hablando de por qué los países que hablan español no generan tecnología. Es imposible no volver a la política.
-No, no generan tecnología. Pero no le pasa solo al español. Alemania no genera tecnología. La tecnología la generan los estadounidenses, los chinos, los indios y, en alguna medida, los japoneses.
-Pero la lengua franca de la tecnología es el inglés.
-Igualmente, el español sigue siendo un idioma muy elástico, muy receptivo, muy adaptable y mantiene su integridad en la diversidad que tiene. Un idioma que se habla en un territorio tan vasto, necesariamente tiene que ser diverso.
-¿Vivir fuera de su país lo hace más consciente de las diferencias del idioma?
-Mucho, mucho. Cuando vienes a vivir aquí -no a pasar unos días, a vivir- tienes que hacer todo un proceso de readaptación de tu oído, de tu lengua y perder el miedo a dejarte ir en otra corriente. A mí no hay nadie que me haga decir “vosotros”. En mi estructura mental el “vosotros” no existe. Eso no, pero sin darse cuenta uno se va haciendo cargo de los términos de la lengua corriente, de la calle.
-¿Cuando pasa el tiempo va haciendo suyos esos términos?
-Sí. Una dificultad del exilio es que el idioma se transforma todos los días. Y cuando te vas a dar cuenta, el idioma que tú hablabas cuando saliste de tu país ya ha mutado totalmente. Entonces me contaban de alguien que vive en otro país y cuando vuelve habla un español de los años ochenta. El que se hablababa cuando se fue, cincuenta años antes.

-La lengua de su país para esa persona quedó cristalizada…
– Y es que lo que suele pasar con el exilio es que uno sueña con volver a un lugar y muchas veces ese lugar ya no existe. Ahora que se han dado estas expulsiones masivas de Estados Unidos, de repente montan a la gente en un avión y aparece en su país, pero no ya es su país. Esta gente vivió ilegal en los Estados Unidos veinte, treinta años y de repente te ponen en un aeropuerto y no tienes para dónde coger. No tienes familiares, no tienes amigos. La ciudad a la que has llegado es otra, las calles son otras.
-¿Le da miedo eso?
-Sí, claro. Por mucho que te esfuerces, siempre vas a volver a un lugar extraño. Yo me asomo a Nicaragua buscando los videítos estos que producen en las redes sociales ahora, domésticos, de TikTok, de YouTube. Y de repente, hace poco estaba viendo unas fiestas patronales de mi pueblo, Masatepe, que es un pueblo pequeño de la sierra. Son unas fiestas patronales, folclóricas, con santo y trono. Y ahí vas viendo cómo queda registrado el pueblo, las casas, las calles. A mí me sigue siendo igual. Y la gente sigue siendo la misma. Pero Managua no, aunque Managua no es una ciudad que alguna vez fue mía.
-¿Dónde están sus nietos?
-Mis nietos están repartidos. Hay dos en Estados Unidos, dos en Inglaterra y la mayor de tdos en España.
-No quedó nadie en Nicaragua.
-No pueden vivir allá, les prohibieron la entrada. Se fueron de vacaciones y cuando volvieron no los dejaron entrar. Un drama terrible para mi nieto, porque tenía a su novia en Nicaragua y ya no la pudo ver más.

-¿Qué va a pasar en Nicaragua?
-Yo creo que en el esquema que Trump está imponiendo en América Latina -y que los electorados están imponiendo- un régimen como el de Daniel Ortega no tiene cabida. Simplemente, no podrá existir.
-¿Cómo define ese régimen?
-Una dictadura familiar muy tradicional, donde a la cabeza está un matrimonio y, alrededor, los hijos. Cada hijo maneja un sector de poder y cada vez barren con escoba para afuera, eliminando a quienes logran destacar
-¿Y cómo está viviendo la gente?
-En Nicaragua no hay hambruna, no hay apagones como en Cuba. La gente vive de las remesas que llegan de quienes se fueron al exterior, unos seis mil millones de dólares. Pero eso ya se estancó: la política migratoria de Trump ha estancado las remesas.
-¿Usted piensa que el gobierno de Daniel Ortega va a durar poco?
-Sí, creo que van a transformar el régimen en algo como Venezuela, o lo que quieren hacer con Cuba: quitar a la cúpula y entenderse con las estructuras. Y creo que esa política va a sobrevivir a Trump, porque hay un movimiento universal de la derecha contra la migración. Es fuerte en Europa también. En Alemania, si hubiera elecciones mañana, las gana la ultraderecha.
-¿Usted e imaginan volver a Nicaragua?
El escritor levanta la cabeza mira como a lo lejos, sonríe.
-Pregúntale a Tulita -dice, mirando a su mujer. Pero Tulita niega con la cabeza: “Yo lo sigo”, dice.
-¿Se lo imagina?
-Bueno, me gustaría regresar. Pero a vivir otra vez, a empezar una vida ya no estoy tan seguro. No sé si volveré a Nicaragua. Reconstruir todo a esta altura de la vida… Pero bueno, habría que ver qué pasa cuando llegue el momento, ¿no?
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