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Gastón Portal habló de la actualidad de la industria cultural: “Es el peor momento desde la dictadura”

Gastón Portal recordó en Infobae a las Nueve cómo su vínculo con los medios y la industria del entretenimiento nació al calor del trabajo y la figura de su padre, Raúl Portal. Invitado por Gonzalo Sánchez, Cecilia Boufflet, Ramón Indart y Tatiana Schapiro al ciclo de Infobae en Vivo, repasó sus primeros pasos profesionales y transitó la influencia formativa de un apellido central en el espectáculo argentino.
Portal relató que su ingreso al mundo de la comunicación se dio desde muy chico, siempre junto a Raúl primero en la radio y luego en la televisión. “Empecé acompañando a mi viejo en la radio. A los 15 años le hacía compaginaciones de audio. En ese momento era con casetes”, rememoró. Ese trabajo artesanal de edición y mezcla, que más tarde desembocaría en segmentos como PNP, fue el semillero desde donde Gastón aprendió el oficio, muchas veces en vivo y con la complicidad total de su padre: “Le pasaba todo al operador mientras mi viejo estaba al aire”.
La relación entre ambos no solo se dio en el plano técnico, sino también en la transmisión de valores y actitudes. Portal destacó que, aunque Raúl no lo hiciera de manera deliberada, terminó inculcándole la curiosidad como motor creativo. “El primero es la curiosidad y es algo que trato de pasarle a mis hijos. Cuando tenés curiosidad estás como abierto a un mundo que mucha gente ni lo ve”, analizó. También valoró la pasión temprana por el trabajo: “En el verano mis amigos se iban a Pinamar, y yo me pasaba todo el día en una radio y ni siquiera con él, haciendo producción. Tenía 16 años y era feliz de la vida”.
En su anecdotario familiar y profesional, Gastón recordó momentos de humor y espontaneidad en los programas que compartió con Raúl, como Los Juegos del Terror, donde la irreverencia y la originalidad eran moneda corriente. “La tele no era cualquier cosa, pero valía hacer cualquier cosa porque se valoraba la originalidad. Entonces, lo que tiraras, entraba”, explicó sobre aquella época de creatividad desenfrenada.
Ese aprendizaje inicial, marcado por la cercanía y la confianza de su padre, fue el cimiento de una carrera que después se extendió a la literatura, el guion y la dirección en cine y televisión. Portal reconoció el valor de haber crecido en un entorno donde la experimentación era bienvenida, y donde, más allá de la herencia de un apellido, el oficio se forjaba día a día, entre la curiosidad, el juego y la pasión por contar historias.
En su paso por el ciclo Portal analizó el presente de la cultura y la industria audiovisual argentina, dejando una visión crítica sobre el contexto actual y los desafíos que enfrenta el sector. El guionista y director, con décadas de experiencia en televisión, cine y literatura, situó el momento en perspectiva histórica y no dudó en señalar que “desde la dictadura es el peor momento para lo audiovisual o para lo artístico de la historia argentina”.
“No quieren que se vea el cine porque consideran que ese cine no tiene que ver con la ideología que quieren”, sostuvo, marcando una diferencia con épocas anteriores en las que, incluso bajo condiciones restrictivas, existía un interés –aunque fuera sesgado– por la producción cultural.
El director defendió los mecanismos de financiamiento tradicionales de la industria audiovisual, como el cobro de porcentajes a las plataformas o a las entradas de cine, y recordó que esos sistemas de apoyo existen en la mayoría de los países, incluso en Estados Unidos: “Que Netflix tenga que pagar un porcentaje para que la industria cinematográfica argentina funcione me parece perfecto. Que el que va al cine tenga un porcentaje para que la industria funcione es en todo el mundo así, incluso en Estados Unidos”, argumentó
El productor y escritor también se detuvo en el fenómeno del streaming y la democratización de la producción de contenidos, reconociendo que si bien hoy existe una mayor posibilidad de acceso y de mostrar trabajos propios, aún no se consolidó un lenguaje propio para las plataformas digitales: “Estamos en un proceso y ahí van a despuntar los que mejor lo hagan. Hay menos exigencia, pero también está la parte positiva en que hay muchísima gente que tiene acceso y que antes no tenía”.
El análisis de Gastón Portal dejó en claro que el presente de la cultura y la industria audiovisual en Argentina atraviesa un momento delicado, marcado por el retroceso de políticas públicas y la necesidad de reinventarse. Para el director, la resiliencia del sector y el talento de sus protagonistas serán claves para sostener la producción y la diversidad cultural, aun cuando el panorama sea complejo y el futuro, incierto.
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Soledad Silveyra le reveló a Mirtha Legrand que no está bien de salud: “Me dicen ‘caminá aunque te duela’, pero no puedo”

Soledad Silveyra se sentó esta noche en la mesa de Mirtha Legrand junto al conductor y actor José María Listorti, el periodista Leo Montero y la humorista Evelyn Botto, en una nueva emisión de La Noche de Mirtha por la pantalla de El Trece. Antes de que la conversación tomara otro rumbo, la conductora fue directo al punto: “¿Cómo estás de salud, Sole?”. La actriz no esquivó la pregunta. “Bueno, tocamos el tema. No estoy bien de salud”, respondió con una mezcla de franqueza y emoción contenida que detuvo la mesa en seco.
Lo que siguió fue un relato en el que Silveyra fue hilando, casi sin querer, una cadena de eventos que explica los últimos seis meses de su vida. Todo comenzó a la vuelta de una semana en un spa en Punta del Este. Al llegar, se tropezó con una valija y cayó de golpe. Lo que en ese momento pareció un tropiezo menor derivó en algo mucho más serio: una fractura en la sexta vértebra lumbar. “Yo no sabía que estaba quebrada”, admitió ante la mesa.
Lo que vino después fue, según sus propias palabras, diez días de funciones arriba del escenario con la espalda fracturada. La obra era Quién es quién, el espectáculo que protagonizaba junto a Luis Brandoni, con quien compartió un año y medio de funciones en soledad sobre el escenario. “Estábamos los dos solitos durante un año y medio, con una relación fantástica”, recordó con la voz quebrada. La química entre ambos era visible para el público, y esa complicidad hacía aún más difícil frenar. “Como a Beto no le gustaba suspender las funciones, yo seguía”, explicó Silveyra. Recién al décimo día, cuando el dolor ya no daba tregua, decidió parar.
Al día siguiente de ese viernes en que ella suspendió, Brandoni se cayó en su casa, se golpeó la cabeza y desarrolló un hematoma. Una semana después, el actor falleció a causa del golpe. La pérdida tiñó toda la charla de una emoción que Silveyra apenas logró contener. “O sea que la alegría enorme que me queda de Quién es quién es que la obra se levantó por Solita, no por Beto”, dijo, con una ironía que convivió con el dolor evidente por la muerte de su compañero. “Qué maravilla de actor, qué maravilla”, agregó, mientras Legrand asentía con la misma emoción.
En ese marco, Silveyra lamentó no haber podido estar presente en el homenaje que el mundo del teatro le rindió a Brandoni en los Premios Pinti, celebrados en el Teatro Colón. Había aceptado entregar un premio, pero la magnitud del edificio y la distancia que implica recorrerlo la superaron. “No tomé en cuenta que era en el Colón. Y cuando… no, muchísimo se camina”, explicó con pesar. La dolencia que la limita físicamente le impidió homenajear a su compañero como ella hubiera querido.
A la fractura lumbar se sumó una trocanteritis, una inflamación de los tendones y músculos que se insertan en la cadera, que la aqueja desde hace seis meses. La dolencia, que pertenece a la familia de las tendinitis, es conocida por su lenta y difícil recuperación. “Es toda la inflamación de todos los músculos que se insertan en la cadera. Entonces es muy difícil la cura. Las tendinitis son jorobadas”, explicó Silveyra, que señaló la zona afectada ante la pregunta de Legrand.

El tratamiento actual consiste en un parche analgésico, luego de que sus médicas —entre ellas su cuñada, neumonóloga, y la doctora Roura— le retiraran todos los medicamentos orales para protegerle el estómago. “Si no, no sé cómo estaría”, reconoció. Ante la consulta de uno de los comensales sobre si existe una solución definitiva, fue categórica: “No, no hay. Que tengo que hacer gimnasia, que tengo que poner voluntad”. Y agregó con frustración: “Viste cuando uno está mal y te dicen ‘poné voluntad’. Bueno, caminá aunque te duela, pero es que no puedo”.
Al cierre del intercambio, Silveyra miró hacia adelante con la esperanza de poder volver a trabajar en el verano. “Los extraño horrores a la gente. Cómo se extraña”, dijo, en referencia al público y al escenario, su espacio de toda la vida. Legrand lo resumió con un dato que la actriz confirmó sin dudar: lleva en actividad desde los 15 años.
mirtha legrand
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Soledad Silverya reveló detalles del duro diagnóstico de salud que recibió: «Es un horror. Me estoy tratando, ya me sacaron todo»

Soledad Silveyra pasó por la mesaza de Mirtha Legrand y dejó a todos preocupados al hablar de su trocanteritis. Este problema de salud, el cual por el momento no tiene cura, contó que le quitó la posibilidad de caminar y la afecta rotundamente en su día a día.
Todo comenzó con la pregunta que le hizo la Chiqui, al consultarle cómo estaba de salud. Entre lágrimas, y algo sensibilizada por lo que fue la muerte de Luis Brandoni, Soledad abrió su corazón al contar cómo está siendo su vida a los 74 años.
“Yo vivo sola, con Lucila que es mi asistente, mi nieta, mi hija, mi todo, que me cuida. Al no poder caminar estoy muy limitada. Estoy haciendo de todo para volver al teatro, que es lo que más amo en la vida, y de por salir con mis nietos”, sostuvo Soledad.
A medida que hablaba, iba relatando de todo lo que se lamentaba de no poder vivir a partir de esta situación. “Es un horror Chiquita, no sabés, he sufrido mucho. Es muy feo. Con este parche que me pusieron, con eso puedo hacer los ejercicios, moverme un poquito más”.
SOLEDAD SILVEYRA CONTÓ EL DRAMA DE SALUD QUE PADECE
Lamentablemente hoy este problema de salud la impide de tener una independencia total a la hora de realizar ciertas actividades, tareas, o mismo ir a trabajar al teatro. Y si bien no pierde las esperanzas de volver a tener una mejor calidad de salud, a sus 74 años, el panorama es preocupante.
“Me estoy tratando, lo estoy poniendo todo, lo que pasa es que me duele mucho, es justo la cadera. Es toda inflamación de todos los músculos que se insertan en la cadera, es muy difícil la cura. Las tendinitis son jodidas”, sostuvo.
Y al finalizar, agregó: “Ahora me pongo un parche, porque me iba a quedar sin estómago, entonces me sacaron todo, todo, una médica extraordinaria, y mi cuñada que es mi neumóloga, también me sacó todo, y me pusieron un parche que me alivia mucho. Me dicen que tengo que hacer gimnasia, que tengo que poner voluntad. Pero cuando uno está mal y que dicen ‘poné voluntad, bueno camina aunque te duele’ y es que no puedo, ¡no puedo!”.
Soledad Silveyra
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Nico Cotton, el productor argentino que redefine la música en español: cómo es su relación con Cazzu y su rol clave en “Latinaje”

A los 37 años, Nico Cotton ya dejó su marca en la música en español. El productor argentino, ganador del Grammy al Productor del Año en 2025, camina entre consolas y melodías con la misma naturalidad con la que, de chico, tocaba cualquier objeto que encontrara en su casa. Su nombre aparece en los créditos de discos de Juanes, Jorge Drexler, Soledad Pastorutti, Cazzu, Wos, Conociendo Rusia, Aitana, Ca7riel y Paco Amoroso. Desde los estudios de Buenos Aires, donde vive y crea, hasta las ceremonias de los Latin Grammy, su trabajo cruzó fronteras y se coló en los rankings más importantes.
Cotton habla del éxito sin solemnidad: reconoce la sorpresa de un premio, la intensidad de una nominación y la emoción de ver su labor reconocida en una industria donde todo parece medirse en números. Pero insiste en que lo esencial está en la música, en la búsqueda de un sonido propio y en la conexión con los artistas. Así fue como, junto a Cazzu, construyó “Latinaje”, álbum que conquistó el Gardel y los Latin Grammy, y como produjo canciones que llegaron al #1 en Argentina y España.
En esta charla con Teleshow, Cotton abre la puerta a su universo creativo. Recuerda anécdotas con Juanes y Drexler, revela el proceso detrás de hits como “Con Otra” y cuenta cómo la amistad, la intuición y el trabajo constante se mezclan en cada proyecto. Lejos de la pose de estrella, el productor se muestra tan apasionado como el adolescente que grababa casetes en casa, convencido de que, al final, la mejor recompensa sigue siendo hacer música.
— ¿Cómo te sentís tras ganar un Latin Grammy?
— Me sorprendió lo de los Latin Grammy el año pasado, tuve la suerte de llevarme el Latin Grammy a productor del año y eso sí me tomó bastante por sorpresa. Fue loco. Yo vivo en Buenos Aires y para mí, que me toca viajar mucho por trabajo, es muy lejos, vivimos muy lejos. Y cuando estás en los Latin Grammy, que hay gente de todas partes de Latinoamérica, y no solo de Latinoamérica, sino también de España, es muy loco estar tan lejos y poder llegar a esos lugares. Para mí no me deja de sorprender.

— ¿Cómo es el detrás de escena de esos eventos?
— Primero, vos postulás tus proyectos, en este caso yo soy miembro, pagás una membresía en los Latin Grammys. Si sos músico, productor, ingeniero, podés postular tus proyectos y después pasa por un comité de un montón de gente especializada en el tema y te nominan. Tuve la suerte de que me hayan nominado cuatro veces y la cuarta recién ahí lo pude ganar. Y cuando estás nominado es una locura porque ya se te viene todo ese viaje de esa semana de Latin Grammys que es un flash porque estás ahí rodeado de artistas y de productores, colegas, conocés mucha gente también. Es muy intensa, muy divertida a la vez.
— ¿Cómo te sentiste cuando ganaste?
— La verdad no tenía nada armado porque realmente pensé que no lo iba a ganar. Me tomó por sorpresa. Encima el premio al productor te lo dan en una premiación a la tarde que no se televisa, que es más para la industria. Entonces estás todo ese día esperando a que digan tu nominación recontra nervioso. Y cuando toca el momento es terrible. Es muy loco porque uno no le quiere dar la importancia, porque obviamente un premio no es lo más importante en la vida, ya tener la suerte de trabajar de lo que me gusta es el premio más grande. Pero cuando estás ahí, están por decir tu nombre, se te afloja todo. Yo lo que no quería era ponerme a llorar, soy medio sensible, entonces te ponés a pensar en tus viejos, pero creo que pude decir algunas cosas coherentes (risas).
— En unos Latin Grammy también conociste a Juanes, con quien trabajaste hace poco…
— Sí, estábamos en un evento con Mateo de Conociendo Rusia, esto fue hace dos o tres años, y de repente aparece Juan. Y viene a Juanes a saludarlo a Mateo, a decirle: “Yo soy muy fan de lo que vos hacés”. Y yo estaba ahí, el productor atrás, escuchando y viendo todo, y contento por Mateo. Ahí Juan no me saludó nunca. Y el año pasado produje su álbum y se lo conté, le dije: “¿Te acordás cuando saludaste a Mateo? Yo estaba ahí atrás”. Me dice: “No lo puedo creer”. Así que fue divertido contarle esa anécdota.
— ¿Cómo es trabajar con Juanes?
— Él es un capo total, una leyenda viva, superfácil, superabierto musicalmente, está todo el tiempo curioseando y pegamos mucha onda porque yo también soy bastante obsesivo a la hora de grabar. Y me acuerdo que él después me dijo que eso fue lo que más le gustó de trabajar conmigo, de esa dedicación y esa pasión por el sonido y por la producción. Fue como cumplir un sueño haber trabajado con Juan.

— ¿Cuál fue la máxima figura que te cruzaste en los Latin Grammy?
— La primera vez que fui a los Latin Grammy, creo que 2018, fuimos al baño ahí con unos colegas y de repente lo cruzamos a Jorge Drexler y le dijimos: “Jorge, te admiramos. ¿Nos podemos sacar una foto?” Y nos sacamos una selfie con Jorge. Y después, hace poquito, pude producirle una canción a Jorgito y con Mateo también de Conociendo Rusia.
— ¿Cómo fue tu infancia? ¿a qué jugabas?
— Al Family Game. Era muy fanático del Mario Bros y el Wonder Boy. Jugaba esas cosas con mis hermanas, suena medio raro lo que voy a decir, pero estaba todo el día tocando cosas, instrumentos. Había un tacho, lo tocaba, había un minicomponente que tenía doble casetera y grababa cosas, cantaba.
— ¿Cómo reaccionaron tus papás cuando les dijiste que querías ser músico?
— La verdad que no les di mucha opción, ya de chiquito era como que lo único que hacía era hacer música y medio que se dieron cuenta. Por suerte tuve dos papás muy capos que me dieron todo el apoyo del mundo. Mi viejo me llevaba a los 12 a tocar la batería en algunas bandas. Cargábamos la batería en el auto y me llevaba ahí a tocar.
— ¿Alguna vez sentiste envidia por un colega?
— No envidia. Sí, a veces te pasa que como la música a veces se pone media competitiva simplemente por el hecho de que todo hoy en día se mide con números, ¿no? Los seguidores, las escuchas mensuales, cuántos views tuvo tu video. Entonces, se me pudo armar como una cosa de: “Che, ¿por qué esto no tuvo tantos plays o esto no tuvo tantos likes?”. Pero después con el tiempo entendí que eso no sirve para nada, que realmente para un artista que está tratando de hacer música, lo más importante es la música, no la cantidad de escuchas. Si después sucede que la canción, como me pasó con Cazzu, que tuvimos “Con otra”, que fue una de las canciones más vistas en YouTube en el mundo, eso se celebra.

— ¿Cómo fue la producción de esa canción?
— “Con otra” fue una canción que vino de después de una búsqueda muy grande con Juli. Estábamos haciendo “Latinaje”, su último álbum, y yo le estaba insistiendo bastante para que haga una cumbia y ella no quería. Entonces estábamos haciendo un merengue, después haciendo una bachata, y en un momento le digo: “Juli, tenemos que hacer una cumbia”. Entonces, medio enojada, me dijo: “Okey, dale, vamos a una cumbia”. Y la primera que hicimos fue “Con otra”.
— ¿Por qué no quería que sea cumbia?
— No sé, imaginate que Juli respira cumbia porque empezó con eso y es increíble cuando empezamos a componer esa canción, yo le tiraba unos acordes y ella tiraba melodías, y yo dije: “Claro, esta piba tiene la cumbia en la sangre”. Fue como esas canciones que rompen todo lo que uno espera y uno no está preparado para eso.
— ¿Y siempre tuvo esa línea o podría haber tenido otra letra?
— Juli tiene eso de que va componiendo y va escribiendo. Entonces la ayudo más en la parte de la música, pero ella agarra un cuaderno, arranca y no para. Entonces, me dice: “A ver, grabame esto”. Y ya cuando empieza a cantar, yo dije: “Hija de p…, cómo escribe”. La verdad que tiene un talento muy grande para lo que es letra, melodía y para cantar, obviamente. Pero me sorprende cada día más cómo escribe y cómo está perfeccionándose.

— ¿Qué cosas te gustan musicalmente de la canción?
— Y también tiene esta cosa de falso vivo, que si la escuchan cuando empieza, se escucha el público y yo quería lograr una especie de falso vivo, de como que la canción está viva, la está cantando ahí en el momento. Me encanta esa canción y aparte tiene muchos acordes, no es tan sencilla. Eso también me gusta, que tenga como una riqueza musical interesante.
— Por la dimensión de Latinaje, ¿es el álbum más grande que has producido?
— Todos los álbumes que hago los hago porque elijo hacerlos y los disfruto mucho. Tengo la suerte hoy en día de poder elegir lo que hago. En el caso de “Latinaje”, lo que tiene de especial es que fue un proceso de casi dos años con Juli. Veníamos de hacer un álbum super urbano, “Nena trampa”, y yo medio que le venía rompiendo a Juli para que cante: “Che, probá sin autotune a ver qué pasa”. Y fue todo un proceso de no querer hacer eso a de repente meternos de a poquito en géneros que nunca habíamos hecho juntos, y viviendo todo ese proceso hasta llegar a un concepto que se armó en el medio de un viaje con Juli, de que cada canción tenga un ritmo latino.
— Con Cazzu son amigos, ¿sos casi un tío de su hija Inti?
— Sí, cuando grabamos, a veces le digo que la traiga al estudio. Es muy divertida Inti, es hermosa. Y ella es una madre espectacular. Uno cuando produce a un artista te terminas haciendo amigo. Porque pasás mucho tiempo, se generan cosas muy lindas.
— Incluso los han relacionado amorosamente…
— Sí, es gracioso. A veces se dicen cosas que no son verdad. Lo tomamos con mucho humor, por suerte. Obviamente hay cosas que uno habla con el artista: “Che, mirá, pasó esto”. “Che, no pasa nada. O sea, cag…de risa, listo y ya está”. Pero sí, me pasó eso y bueno, en un momento muy delicado también donde se decía cualquier cosa, hay que tomárselo con humor.
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