CHIMENTOS
Gustavo Sofovich le ganó un largo juicio a Nazarena Vélez por calumnias e injurias: “Lo voy a donar al hospital Garraham”

Luego de varias veces dar por sentado que fue víctima de acoso por parte de Gustavo Sofovich, la angelita y actriz Nazarena Vélez fue demandada por el hijo de Gerardo Sofovich y productor de Polémica en el Bar, después de que el 9 de mayo del 2024, al aire de LAM, lo acusara nuevamente de supuesto abuso sexual y laboral.
Casi un año después, la parte demandante logró notificar en el teatro en el que estaba Nazarena Vélez y comenzó la batalla legal. Finalmente, este lunes 11 de mayo salió la sentencia a favor de Sofovich quien, conforme con los resultados, contó qué hará con lo que pague la panelista de América.
Ni bien comenzó Polémica en el Bar el productor estaba sentado en la mesa junto a Mariano Iúdica y manifestó: “Calumnias e injurias y la plata va rumbo al Hospital Garrahan. Le gano la demanda. La abogada de ella utiliza un recurso de acción penal”.
“Tiene una multa de 30 mil pesos. Que no se actualiza desde la época de Carlos Menem. La abogada evita el juicio oral y público. Ella lo fijo varias veces, lo vivía diciendo. Hago esto, está terminado, gané. El juicio lo pierde porque no lo puede demostrar. No hay testigos y se baja porque pierde al no poder demostrarlo”, continuó Gustavo.
REVES JUDICIAL Y UNA MALA PARA NAZARENA VELEZ
A lo que amplió: “Había cuatro testigos que son de este canal. No sé en el momento que ella soñó que yo la toqué en el 95, hace como 30 años. Me molestó porque tengo una hija, una mujer. Me lo pidió mi hijo. Cuando dijo que era un sorete estaba cenando con mi hijo y los amigos en un restaurante. Agarran el teléfono y me lo muestran”.
“Al día siguiente me llama Tatiana de 35 ahora, ahi 31, mi hija. Me dijo ´tenés que parar esto´. Y la única forma de pararlo es en la justicia. Son calumnias e injurias. Ahora está la parte civil pero para mí ya está terminado. Logro la donación de 300 mil pesos al Garrahan. La acepté pensando que iba a haber una disculpa pública, pero no existió”, agregó Sofovcih.
Finalmente, Gustavo remató: “Tuvimos una mediación en la que el juez le preguntó a ella qué tenía para decir y ella dijo que nada. El juicio se suspende. En el fondo cree que el juez va a pedir que se retracte en el medio en que se hizo. Acá no se hizo. Ella no pudo probarlo y elige la forma más fácil de escapar a este problema pagando 30 mil pesos”.
Gustavo SOfovich, NAzarena Vélez
CHIMENTOS
Lionel Messi a los 39: el Mundial que juega como siempre y la vida que sufre como nunca

En la jerga de los números, la quiniela y las carambolas de la timba, el 39 significa la lluvia. Creer o reventar: Lionel Andrés Messi Cuccittini llega a esa edad envuelto en una lluvia de goles, de elogios, de adoraciones, de promesas, de buenos deseos, de gestos de admiración, de alabanzas. Llega, como todos los que abrevan en ese intrincado mundo de las cifras y de las suertes, lleno de sueños.
Curiosamente, también se despierta el día de su cumpleaños en el medio de la tormenta. En un momento clave y distinto de su vida. Esta vez, el rival no es la maldición de no ganar la Copa como era en Qatar, o la constelación de estrellas que armó Francia para vengarse de lo que pasó aquella vez, o CR7, o Haaland y sus vikingos, o Harry Kane con Inglaterra tratando siempre de piratear a la Argentina, o la frescura de Lamine Yamal. No, ahora el rival no está en la cancha.
No hará falta entrar en precisiones. No será necesario. Todos saben de qué se trata. El mismo Leo lo dijo después de clavarles tres pepas a los argelinos. Las lagrimas que derramó tras el primer gol no eran de emoción, o sí, de emocionado desahogo después de pasar las de Caín por «un problema extradeportivo, personal». Más tarde vino todo lo que vino: los rumores, el gol en contra descomunal de Florencia Peña, y el comunicado oficial de la familia Messi aclarando que es Jorge, el papá de Lionel, el marido de Celia, el suegro de Anto, el abuelo de Cirio, Mateo y Thiago, el que está pasando una «instancia de salud» que parece bastante brava.
Y esos rayos y esas centellas y esas inclemencias y esas tempestades, se sabe, hacen más ruido y causan más estragos que un nueve que se pone otra camiseta y se anota en la carrera por ser el máximo goleador de los mundiales de todos los tiempos o que un defensor riguroso o medio patadura que apela a un raspado profundo para detenerlo. Eso es papel picado, cotillón, la nada misma, al lado de lo otro.
Y el tipo, aun con esos nubarrones amenazando con descargar toda su furia sobre su cuerpo de 170 centímetros de longitud, con la cabeza en otro lado, con el celular a veces como aliado y a veces como enemigo terrorífico que puede dar malas noticias, va y la rompe. Sale a la cancha y demuestra, como tantas otras veces pero también como nunca, que sigue siendo un elegido, alguien único, distinto y diferente a cualquier cosa que se haya visto hasta ahora.
LIONEL MESSI, EL MEJOR DE TODOS
Canta Divididos que «El 38 está cargado» y Messi se lo puso a gritar allá en Estados Unidos, que se ha convertido en su segunda casa desde que se fue a jugar al fútbol ahí. Él vive en Miami y la rompió toda primero en Kansas y después en Dallas, para despedir a esos años con todo y a lo campeón mundial. Mirando de reojo a los pibes y dejándoles en claro a ellos, al resto, a los propios y a los ajenos, también a los entrenadores y a los dirigentes, y mucho más a los periodistas y a los comentaristas, que los grandes y los tocados por la varita mágica son los grandes y los tocados por la carita mágica siempre, y que hay que respetarlos y tenerlos en cuenta pase lo que pase.
Messi ha logrado un nivel de idolatría tal que erra un penal con el partido contra los fornidos austríacos 0-0 y nadie le cuestiona absolutamente nada. Al contrario. Aumenta el cariño. Se multiplica. Explota. La gente no grita «uhhh» o «noooo» ni suelta ningún insulto. Bueno, eso puede ser, pero a las apuradas. Una puteadita rápida y a la carrera para no perder tiempo porque hay que cobijar y abrigar y darle cariño al más grande. Hay que abrazarlo, contenerlo, darle afecto, está sensible, está especial. La gente lo sabe y actúa en consecuencia.
Entonces, 15 o 20 segundos después de que la pelota se fuera al lado del palo derecho del arquero de ellos, que nadie nunca jamás de los jamases sabrá cómo se llama, atrona el «que de la mano de Lio Messi, todos la vuelta vamos a dar».
No hay reproches. Ya no. Si alguna vez los hubo -pocos, escasos, por cierto- ya fueron a parar al tacho de basura de los malos recuerdos.
La vida tiene curiosidades que son inexplicables. Vueltas que no hay manera de encontrarles una razón o algo que las justifique. Alguien, algún designio del destino, Dios o quien quiera que haya sido decidió o se alió con él para que el «mejor Messi en la Selección Nacional» llegue sobre el último tramo de su carrera y no sobre el principio, ya como jugador maduro y no en aquellas épocas de juventud maravillosa.
A ver: acá sí toca hacer una aclaración. Messi siempre fue un crack, una cosa de locos, un arma mortal demoledora y eficaz. La exquisitez y la delicadeza hechas jugador de fútbol. Pero durante muchos años todo lo que ganó, lo ganó con el Barcelona. Con Argentina no se le daba. Si hasta amagó con renunciar después de perder contra Chile la tercera final seguida (Mundial 2014 contra Alemania y copas América 2015 y 2016 versus Chile) y hubo que convencerlo para que reviera aquel «ya está, ya lo intenté y no se dio, ahora que prueben otros muchachos» que le dijo a Martín Arévalo, el marido de la ex Paparazzi Cora Debarbieri.
Eso también fue en Estados Unidos, donde parecen mezclarse siempre sus luces y sus sombras, sus días soleados y sus anocheceres encapotados. ¿Qué hubiera pasado si hubiera mantenido esa postura, si no le hubieran dicho nada, si él no se habría decidido a probar una vez más? Por favor, menos mal que eso se le fue de la cabeza y cuando charló con Scaloni aceptó sumarse a su grupo.
Si bien es medio contemporáneo suyo y hasta fueron compañeros en el seleccionado, Scaloni puede ser considerado una suerte de «segundo padre» para Messi. Y Chiqui Tapia, cuestionado como pocos en la historia de la Argentina, vendría ser algo así como ese tío que le da todos los gustos. Son ellos, también ahora, claves en la contención cuando toca jugar una parada brava que se reduce a esperar que los goles los hagan otros, los que están vestidos con delantal blanco.
Las lluvias tienen intensidades diferentes. A veces generan alertas, a veces caen a baldazos, a veces son lloviznitas, a veces mojan y molestan, a veces apenas salpican, a veces no generan nada. Cuando se acercan al final, muy de vez en cuando, dejan una imagen única, multicolor, imponente, hermosa, inigualable, sensacional, majestuosa, magistral. Messi, 39 años ya, también está en el arco iris de su vida. Y aunque es imposible, aunque no va a suceder, quién no quisiera que esto dure para siempre.
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Lionel Andres Messi nació el 24 de junio de 1987 en el Hospital Italiano Garibaldi de la ciudad de Rosario. Pasó su infancia y se crii en el barrio La Bajada, en la zona sur de esa ciudad, pegadito al batallón 121. Fue a la escuela número 66 General Las Heras, a pocas cuadras de su casa. Se destacaba en educación física y las maestras lo recuerdan como «un chico tímido y tranquilo». Empezó a jugar a la pelota en el potrero del club El Campito y después pasó al Abanderado Grandoli, donde deslumbró tanto que lo llevaron primero a Central Córdoba y después a Newells, equipo del que además es hincha y que espera contarlo, alguna vez, entre sus filas. A los 13 años se fue Barcelona, y lo demás es historia harto conocida. Allí ganó 4 Champions, 10 ligas españolas, 7 Copas del Rey, 8 Supercopas Españolas, 3 Supercopas Europeas y 3 Mundiales de Clubes. Después se fue al PSG de Francia, donde logró 2 ligas y una Supercopa de Francia. Ahora se fue al Inter Miami de Estados Unidos, y allí obtuvo una Leagues cup, dos MLS Suporter Shields y una MLS Cup. Con la Selección Argentina fue campeón olímpico, campeón mundial juvenil, ganó dos Copas Américas, una Finalissima y un campeonato Mundial. A nivel individual le dieron 8 veces el Balón de Oro como mejor jugador del mundo y en dos mundiales fue elegido el mejor jugador. Lleva convertidos 915 goles en toda su carrera.
Entre el final de los 38 años y la llegada de los 39, el lunes 22 de junio de 2026, se convirtió en el máximo goleador de los mundiales, con 18 goles.
Y cuidado, que seguirá lloviendo… o contando.
¡Qué jugador, papá!
Lionel Messi, Jorge Messi, Antonela Roccuzzo, Mundial 2026
CHIMENTOS
El festejo de Sofía Jujuy en el Mundial que generó una ola de críticas: “Gracias por hacerme hincha de Argentina”

Sofía “Jujuy” Jiménez publicó un video en el Mundial 2026 durante Argentina vs Austria en Dallas y su festejo por un gol de Lionel Messi se viralizó en redes (Video: Instagram)
Durante el partido entre Argentina y Austria en el AT&T Stadium de Dallas, Sofía “Jujuy” Jiménez se filmó desde la tribuna celebrando uno de los goles de Lionel Messi y lanzó una frase que se viralizó de inmediato y dividió las opiniones en las redes: “¡Te amo Messi! ¡Gracias pá por hacerme hincha de Argentina!”. El video, publicado en sus historias de Instagram junto a Mica Vázquez, acumuló miles de reproducciones en pocas horas y desató una catarata de comentarios que iban desde la emoción hasta la ironía más filosa.
La frase que más repercutió fue la última. Varios usuarios de X cuestionaron la lógica detrás del agradecimiento. “¿Hincha de Argentina? ¿No se supone que nació en Argentina?”, escribió uno. “¿De qué ibas a ser hincha si no era de Argentina?”, sumó otro. “Nadie te hace hincha de Argentina si naciste siendo argentina”, planteó un tercero. Desde la cuenta oficial de LAM (América TV) también se hicieron eco del video con una frase directa: “Qué fantasma, Jujuy”. Otros apuntaron al tono general de la celebración: “Todo lo que hace me parece sobreactuado” y “Qué vergüenza grabarse así” fueron algunos de los comentarios que circularon.
Jujuy, sin embargo, optó por no responder a las críticas. La modelo se mantuvo en silencio frente a la repercusión y siguió compartiendo imágenes de su paso por el estadio texano. En una de ellas se la ve sentada en posición de loto sobre el césped del campo de juego, con un abanico con la bandera argentina en la mano. “Me senté en la cancha donde nuestro capitán demostró una vez más que es el más grande del mundo mundial. ¡Y aunque parezca de otro planeta, es argentino! ¡Qué orgullo!”, escribió. En otra postal posó desde el banco de suplentes. “Y estuve también sentada donde se sientan todos los jugadores. ¡Qué flash, Dios mío!… ¡Sigo sin creerlo!”, expresó.

La frase del festejo no fue un hecho aislado. Jujuy ya había recurrido a ese mismo agradecimiento a su padre días antes, durante la previa del debut argentino ante Argelia, lo que reforzó la idea de un gesto personal que repite cada vez que la emoción la desborda frente a la Selección. Más allá de la polémica, el mensaje tuvo también una lectura afectiva entre quienes se identificaron con la idea de que el amor por la camiseta celeste y blanca se transmite de generación en generación.
La conductora llegó al Mundial 2026 como parte del grupo de figuras argentinas del espectáculo que viajaron a los Estados Unidos para seguir de cerca al seleccionado. Su presencia en el estadio de Dallas le permitió acceder a zonas reservadas para pocos: además de las tribunas, tuvo acceso al campo de juego y al banco de suplentes tras el partido, espacios que aprovechó para registrar y compartir con sus seguidores.

Al cierre de su paso por el estadio, Jujuy publicó una reflexión que excedió el marco del partido y apuntó a su propia trayectoria. “Los sueños están para hacerlos realidad. Por favor, no pares hasta cumplirlos. Sea lo que sea que te dicte tu corazón. De Jujuy, sin conocer absolutamente a nadie con mis 19 años, a estar hoy trabajando en un mundial (¡Sí, ya con 35, pero 16 años no son nada, vamos por muchos más!)”, escribió.
Antes del debut argentino, la modelo también había compartido una producción de fotos desde el balcón del departamento donde se hospedaba, con una microbikini de base celeste con estampado de nubes blancas y una gorra de Argentina con las tres estrellas. “Salió bookcito post siesta-pre partido. Hoy juega Argentina, a manijear fuerte, vamos con todo”, escribió en el pie de foto.
CHIMENTOS
La tía de Loan Danilo Peña, cada vez más complicada: las tres pruebas que la comprometen

La desaparición de Loan Danilo Peña sigue siendo uno de los casos más conmocionantes de la Argentina y, a más de un año del hecho, la situación judicial de Laudelina Peña continúa agravándose. Para los fiscales que investigan el expediente, la tía del niño no solo tuvo un rol central en las horas posteriores a la desaparición, sino que además habría participado activamente en distintas maniobras destinadas a entorpecer la investigación.
En el requerimiento de elevación a juicio, la fiscalía identificó tres episodios que considera fundamentales para sostener las acusaciones contra Laudelina. Según los investigadores, estos hechos muestran un patrón de conductas orientadas a ocultar información y desviar el foco de la búsqueda de Loan.
La primera de las maniobras apunta a lo ocurrido durante las horas posteriores a la desaparición del niño, el 13 de junio de 2024. De acuerdo con distintos testimonios incorporados a la causa, Laudelina y su esposo, Antonio Benítez, habrían intentado impedir que uno de sus hijos relatara lo que había visto ese día en el naranjal donde Loan fue visto por última vez.
Según declararon testigos cercanos a la familia, el menor intentó colaborar con los efectivos que participaban de la búsqueda, pero sus padres habrían evitado que brindara detalles sobre lo sucedido. Para la fiscalía, esta conducta resulta especialmente relevante debido a que el niño integraba el grupo que estuvo junto a Loan momentos antes de su desaparición.
La segunda situación que genera sospechas está vinculada al hallazgo del famoso botín atribuido al menor. El calzado apareció en una zona alejada del recorrido que, según los investigadores, habría realizado Loan aquel día. Para la fiscalía, existen fuertes indicios de que esa evidencia fue colocada deliberadamente con el objetivo de instalar una pista falsa.
Uno de los elementos que alimenta esa hipótesis es la distancia entre el lugar donde desapareció el niño y el sitio donde fue encontrado el botín. Además, varios testimonios señalaron irregularidades en torno al hallazgo y pusieron en duda que se tratara de un descubrimiento casual.
El tercer episodio está relacionado con una de las teorías que más impacto generó durante la investigación: la hipótesis del accidente vial. En sus declaraciones judiciales, Laudelina aseguró que Loan había sido atropellado accidentalmente por Victoria Caillava y Carlos Pérez.
Aquella versión provocó un fuerte giro en la causa y concentró la atención sobre la pareja. Sin embargo, con el avance de la investigación comenzaron a surgir contradicciones y la propia Laudelina terminó modificando su relato. Para los investigadores, las diferentes versiones aportadas por la acusada, sumadas a los cambios en sus declaraciones, fortalecen la sospecha de que existió una estrategia destinada a confundir a la Justicia y desviar el rumbo de la investigación.
Mientras el caso avanza hacia una instancia decisiva, la situación de Laudelina Peña aparece como una de las más comprometidas dentro del expediente. La fiscalía considera que las tres maniobras analizadas forman parte de un mismo entramado que buscó obstaculizar el esclarecimiento de qué ocurrió con Loan, cuyo paradero continúa siendo un misterio que conmueve al país entero.
Loan Danilo Peña
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