INTERNACIONAL
How mutiny at Southern Poverty Law Center triggered leadership collapse

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The Southern Poverty Law Center (SPLC) is facing federal fraud allegations less than a year after a staff mutiny triggered a leadership shakeup that has plagued the organization ever since.
The Justice Department has accused the self-styled civil rights nonprofit of using paid informants to infiltrate extremist groups and funneling money to extremist groups — claims the organization is now forcefully disputing.
Margaret Huang, who led SPLC, resigned last July after 92% of staff backed a no-confidence vote months earlier, according to The Las Vegas Sun. The center laid off about 80 employees — about 25% of its workforce — in June 2024, the outlet reported.
Huang said she stepped down because she could not both care for her parents and meet the demands of the job, while the SPLC said at the time she left after five years at the helm «to prioritize family life.»
PRO-POLICE GROUP ASKS DOJ TO PROBE SOROS-BACKED VIRGINIA PROSECUTOR USING BIDEN-ERA LAW ONCE AIMED AT COPS
SPLC President Margaret Huang attends the Art For Amnesty Pre-Golden Globes Recognition Brunch in Los Angeles on Jan. 8, 2016. (Rob Latour/Variety/Penske Media)
The leadership rupture exposed deep tensions between staff and senior management at the Montgomery, Alabama-based group, which is known for civil rights litigation and racial justice advocacy.
Bryan Fair, a constitutional law professor at the University of Alabama and former chair of the SPLC board, stepped in as interim president and CEO following Huang’s departure.
Fair has since taken charge of the organization’s response to the Justice Department’s allegations. The group faces federal charges, including wire fraud, bank fraud and money laundering tied to its past use of paid informants.
«This use of informants was necessary because we are no stranger to threats of violence,» Fair said in a video message this week, pushing back on the allegations and framing the investigation as politically motivated.
«For 55 years, the Southern Poverty Law Center has stood as a beacon of hope, fighting white supremacy and various forms of injustice to create a multiracial democracy where we can all live and thrive. We are therefore unsurprised to be the latest organization targeted by this administration.»
He added that the SPLC «frequently shared what we learned from informants with local and federal law enforcement, including the FBI.»
EXCLUSIVE: TRUMP-ALIGNED LEGAL GROUP FILES FOIA REQUEST FOR DC CRIME DATA, CITING ALLEGED MANIPULATION

SPLC interim President and CEO Bryan Fair speaks during a wreath-laying ceremony at the Southern Poverty Law Center Civil Rights Memorial in Montgomery, Ala., on March 5, 2026. (Jake Crandall/Advertiser / USA TODAY NETWORK via Imagn Images)
«We will vigorously defend ourselves, our staff and our work,» Fair said.
Huang’s high-profile departure marked the latest leadership turmoil at the SPLC.
The organization underwent a major upheaval in 2019 when it fired co-founder and chief trial counsel Morris Dees and removed him from its board, according to the SPLC, triggering a broader restructuring.
That overhaul led to Huang becoming the organization’s first permanent president and CEO under a new leadership model, according to the SPLC. Huang currently serves as a senior advisor at the Leadership Conference on Civil and Human Rights, a coalition of civil rights organizations.
Dees’ dismissal followed internal allegations of misconduct and workplace culture concerns, including claims of racial discrimination and harassment, according to multiple reports. He was not charged with any crime.
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Acting Attorney General Todd Blanche spoke during a press conference alongside FBI Director Kash Patel at the Department of Justice on April 21, 2026, in Washington, D.C., following the indictment of the Southern Poverty Law Center. (Nathan Posner/Anadolu via Getty Images)
Dees co-founded the SPLC in 1971 with civil rights attorney Joseph Levin Jr., while civil rights leader Julian Bond served as its first president.
Fox News Digital has reached out to the SPLC and the Leadership Conference on Civil and Human Rights for comment.
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INTERNACIONAL
Ni solo músculos ni trajes caros: qué revela la obsesión de los hombres de Trump por verse poderosos

En el caso de los hombres del gobierno de Donald Trump, el enfoque en su aspecto es una constante, y las declaraciones políticas y los comentarios en las redes sociales están impregnados de exhibiciones de fuerza física, frases de hombre rudo e ímpetu masculino.
Al mismo tiempo, esos principios tradicionales de masculinidad han ido acompañados de destellos de vulnerabilidad sobre el aspecto y la forma de vestir de los hombres: el otoño pasado, por ejemplo, el presidente se quejó de una foto de la revista Time que, según él, lo hacía parecer calvo.
“Me ‘borraron’ el pelo”, dijo el presidente en Truth Social, y añadió que la foto era “malísima y se merecen que lo haga notar”.
En diciembre, una serie de fotos para Vanity Fair –incluidos primeros planos del secretario de Estado Marco Rubio y del vicepresidente JD Vance– fueron duramente criticadas por Rubio, que las calificó de “deliberadamente manipuladas”. (La revista negó cualquier alteración de las fotos).
Además, las acusaciones de mala praxis fotográfica volvieron a surgir el mes pasado, cuando The Washington Post informó que el secretario de Defensa, Pete Hegseth, había prohibido a los fotógrafos de prensa asistir a las sesiones informativas sobre la guerra de Irán porque consideraba que sus fotos eran “poco favorecedoras”. (El Pentágono lo negó, señaló que se había acomodado a varios fotógrafos en sesiones informativas recientes y calificó de “falsa” la premisa del artículo del Post).
A pesar de todo lo que se dice sobre la cirugía estética inspirada en Mar-a-Lago para las mujeres del entorno de Trump, también destacan la atención prestada al ego masculino y los esfuerzos por salvaguardarlo.
“Son constantes intentos de cultivar una personalidad que, a sus ojos, parezca fuerte, poderosa, dominante y estoica”, afirmó Zac Seidler, psicólogo clínico y director mundial de investigación de Movember, organización benéfica para la salud masculina. “Pero una vez que rascas la superficie de eso, todo lo que ves es fragilidad”.
El presidente Donald Trump, por supuesto, lleva mucho tiempo obsesionado con la estética personal y es conocido por sus opiniones implacables y a veces ofensivas sobre la apariencia de las mujeres.
Sin embargo, Trump también ha normalizado la costumbre de hablar y criticar el aspecto de los hombres, con lo que ha inaugurado una nueva era de evaluaciones aduladoras y comentarios habituales sobre el aspecto de los miembros de su gabinete y de otras personas.
Anna Kelly, portavoz de la Casa Blanca, dijo que “el presidente Trump ha reunido al gobierno con más talento y logros de la historia”.
“Por si fuera poco”, añadió en un correo electrónico, “¡parecen salidos de un casting!”.
La atención prestada al aspecto físico podría considerarse parte de una tendencia más amplia entre los hombres –sobre todo los más jóvenes– que incluye ideas como el “lookmaxxing” (tratar de aumentar el atractivo propio mediante cirugías y otros métodos) y el “mogging” (dominar a otro hombre en apariencia), que se están filtrando constantemente por la llamada “andrósfera”.
Sea como sea, el interés de Trump por las imágenes externas ha sido adoptado e imitado por su personal, según Dan Cassino, profesor de gobierno y política en la Universidad Fairleigh Dickinson, que ha estudiado el enfoque del presidente sobre la masculinidad.
“Los hombres del gobierno de Trump están representando un tipo muy específico de masculinidad para intentar atraer a Trump”, afirmó Cassino.
Por supuesto, las mujeres en el mundo laboral han estado acostumbradas y preocupadas por los comentarios y juicios sobre su aspecto.
Ahora, al parecer, los hombres también lo están.
“Comentar el aspecto o la apariencia de alguien es una de las formas más básicas de juego de poder que tenemos”, dijo Rose Hackman, autora de “Emotional Labor”, un estudio sobre el papel, a menudo subestimado, de las mujeres en el lugar de trabajo y en otros ámbitos.
Hackman añadió que lo que Trump ha dicho sobre los hombres de su círculo íntimo “los reduce efectivamente a activos”, lo que puede “hacerlos sentir que tienen que estar saltando a su alrededor, o de lo contrario su estatus a sus ojos podría cambiar en cualquier momento”.
El propio Trump va casi siempre de traje y parece gustarle la formalidad de épocas anteriores. Cultiva una apariencia que refleja una aparente obsesión por la década de 1980, incluidos los trajes y las corbatas rojas que suelen llevar sus asesores más cercanos y el pelo peinado hacia atrás, al estilo Gordon Gekko (como el que luce actualmente Hegseth). El secretario de Defensa Pete Hegseth se refleja en una ventana mientras habla con los periodistas durante una rueda de prensa en el Pentágono en Arlington, Virginia, el 31 de marzo de 2026. (Eric Lee/The New York Times)
El presidente dijo que no quería que los miembros de su gabinete usaran zapatos deportivos y hace poco mostró su predilección por cierta marca de zapatos de vestir de 145 dólares, pues les compró pares a Rubio y a Vance. También tiene un claro aprecio por los hombres en buena forma física, y recientemente elogió los músculos de un líder de la Marina y de los agentes federales, y dijo que un luchador de la UFC era un “tipo guapísimo”, que “podría ser modelo”.
“Eres demasiado guapo para ser luchador”, le dijo Trump a Paulo Costa, que agradeció el cumplido.
Por otro lado, ese tipo de evaluación presidencial también puede desencadenar las inseguridades de los hombres, parte de “esta creencia generalizada de que debes tener un aspecto y una apariencia determinados o habrás fracasado”, explicó Seidler.
“Cuando la imagen se ve amenazada”, agregó, “todo el edificio se tambalea”.
Durante la última década, Trump ha hecho de sus evaluaciones estéticas una potente aunque burda herramienta política, y ha menospreciado a sus oponentes por todo, desde su peso (incluido Chris Christie, exgobernador de Nueva Jersey) hasta su estatura (se burló del congresista Adam Schiff, de California, a quien le dijo “pequeño”).
La teoría política de Trump parece sostener que ser menos atractivo, o imperfecto, es débil y, por tanto, marca a un perdedor. Es un punto de vista quizá extraído de su fijación con la televisión, donde el aspecto y la apariencia son primordiales.
Además, Trump, que también fue estrella de reality shows, lleva años premiando a las personas que le expresan su apoyo frente a las cámaras, sobre todo a las que combinan el aspecto de los presentadores de informativos con la soltura de los artistas.
Es una lista que incluye a Hegseth, antiguo presentador de Fox News; Sean Duffy, secretario de Transportes y antiguo participante en “Real World” de MTV; y Mehmet Oz, que se hizo famoso como médico televisivo antes de dirigir los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid.
Los presidentes han intentado a menudo proyectar fortaleza y restar importancia a sus retos físicos: Franklin Delano Roosevelt, por ejemplo, ocultó que iba en silla de ruedas. John F. Kennedy ocultó fuertes dolores y otras dolencias.
No obstante, Trump ha llevado ese control de imagen aún más lejos. Sus sustitutos pregonan con frecuencia su vitalidad, y el presidente se relaciona a menudo con hombres que muestran rasgos masculinos, como influencers musculosos.
Presentó a Hulk Hogan, el histriónico luchador profesional, en la Convención Nacional Republicana de 2024, donde se arrancó la camisa, y también encabezará –y promocionará– un combate de la UFC en la Casa Blanca en junio, tras un “seminario de entrenamiento exclusivo” que los luchadores celebraron con agentes del FBI en marzo.
El machismo del segundo mandato también es evidente en una serie de demostraciones al estilo rudo de un hombre de gimnasio, incluido un video reciente –duramente criticado por algunos demócratas– de Robert F. Kennedy Jr., secretario de Sanidad, y el veterano rapero Kid Rock, en el que se les ve haciendo ejercicio juntos.
Parece que Trump aplaude todo eso, a pesar de su propia aversión a ese tipo de actividades de macho alfa, pues, a excepción de sus frecuentes partidas de golf, Trump no hace ejercicio.
Al mismo tiempo, hay indicios de una inseguridad común en muchos hombres: la caída del cabello. Esas preocupaciones dieron lugar a las quejas de Trump sobre la portada de Time, así como a que utilizara un medicamento para el crecimiento del pelo y bromeara de vez en cuando sobre ocultar su “calva”.
Tom Wooldridge, decano fundador de la facultad de Psicología de la Universidad Golden Gate, que ha estudiado el impacto emocional de la calvicie, dijo que esos temores son a veces profundamente primarios.
“Muchos de nosotros morimos sin mucho pelo”, comentó Wooldridge. “Así que para muchos hombres es un símbolo de envejecimiento y mortalidad”.
Los expertos afirman que la masculinidad a menudo se “gana” de otros hombres. Evalúan constantemente la aparente hombría de los demás en función de ideales estereotipados como la dureza, la agresividad y la dominación, y, por extensión, la revocan cuando un hombre no supera esas pruebas subjetivas.
“Es frágil”, afirma Maryam Kouchaki, profesora de Gestión y Organizaciones de la Universidad Northwestern, que ha estudiado el fenómeno de lo que denomina “hombría precaria” en el lugar de trabajo. “Se pierde fácilmente”, dice.
Sin embargo, ese proceso de evaluación se ha sobrealimentado en la era Trump, dijo Michael Kimmel, autor de “Manhood in America”, y añadió que muchos miembros varones del gobierno de Trump parecen “disfrazarse de Rambo” para impresionar al presidente.
Parte de la adulación, presidencial o de otro tipo, no es más que política anticuada: elogiar a la gente como medio de congraciarse. El propio Trump sigue prodigándose en elogios, ya se trate del tamaño físico del equipo masculino de hockey de Estados Unidos o del atractivo de un veterano herido en el Estado de la Unión.
Dicho esto, el presidente también ha mostrado un atisbo ocasional de sensibilidad sobre el aspecto de otros hombres, como en febrero, cuando hizo una especie de cumplido a Santiago Peña, presidente de Paraguay, de 47 años, describiéndolo como un “tipo joven y guapo”.
“Siempre es agradable ser joven y guapo”, dijo el presidente. “Eso no significa que tengas que agradarnos”.
*Por Jesse McKinley
The New York Times, Donald Trump
INTERNACIONAL
El Salvador abre paso a una nueva generación universitaria

Miles de jóvenes salvadoreños, acompañados por sus familias, colmaron el Gimnasio Los Pinitos en Ahuachapán durante dos jornadas consecutivas, constituyendo el evento Futuro Becado DI, que reunió a 3 mil estudiantes de último año de bachillerato con el propósito de cimentar el acceso universal a la educación superior.
Este encuentro marca un punto de inflexión en la historia educativa nacional: por primera vez, El Salvador avanza hacia una política integradora que asegura el ingreso universitario a la gran mayoría de sus bachilleres, una transformación impulsada por la Dirección de Integración.
Según destacó el medio organizador, esta política posiciona al país como pionero regional al garantizar la continuidad académica, abriendo paso a una generación que el gobierno denomina “Generación que Florece”.
El evento Futuro Becado DI incluyó una masterclass en la que Alejandro Gutman, presidente de la Dirección de Integración, exhortó a los estudiantes a persistir en su formación superior y convocó a los padres a sostener el apoyo familiar como base de un mejor porvenir. La presencia de universidades a través de una feria académica para ofrecer cupos y programas para el ciclo 2027 ilustró el nuevo compromiso del sistema de educación superior: según datos presentados en la segunda jornada, instituciones de educación han dejado de ser excluyentes, participando activamente en la orientación de los jóvenes y sus familias respecto a la oferta académica disponible.

De acuerdo con palabras de Gutman recogidas durante el encuentro y reproducidas por los organizadores, el 70 % de los jóvenes inscritos en el ciclo están participando ya en este proceso formativo, lo que considera un “récord absoluto en el mundo” y el mayor indicador del entusiasmo con el que esta generación enfrenta la oportunidad de acceder a la universidad. En su evaluación, este dato contradice el prejuicio arraigado de que los jóvenes salvadoreños desestiman la educación o el trabajo: “Lo increíble es que ya hay un 70 % de los jóvenes de la matrícula total del Ministerio inscriptos para ser parte de este proceso, lo cual demuestra un interés inusitado, un interés increíble y debe ser un récord, este, absoluto en el mundo, de que el 70 % de los jóvenes del total de la matrícula quieran continuar sus estudios”, declaró Gutman durante el acto en Ahuachapán. El directivo agradeció además el respaldo constante del presidente Bukele y subrayó la transformación social, cultural y educativa que atraviesa el país.
La política educativa constituye una ruptura radical con una realidad de décadas, durante las cuales solo entre el 1 % y el 5 % de los bachilleres, según datos históricos reiterados en el evento, accedían a la universidad. Ahora, madres, padres y docentes coinciden en la importancia de aprovechar este cambio. Así lo describió Mercy Zaldaña, madre de familia, quien comentó ante el auditorio: “Uno como padre, el consejo, ¿verdad? Que ellos sigan estudiando y, ya que hay esa oportunidad, pues de aprovecharlo”. En la misma línea, Cesar Zaldaña, del COED Profesor Pablo Soriano Urquilla, destacó la motivación y el agradecimiento generalizados: “Todos estamos supermotivados y contentos y superagradecidos por este tipo de actividades, ya que al final es un gran beneficio para nosotros, ya que por medio de esto podemos lograr un mejor futuro y culminar nuestra meta académica”.

Por su parte, Luis Ascencio, maestro del COED Antonio J. Alfaro, relató la diversidad de aspiraciones profesionales manifestadas por sus estudiantes y valoró el acompañamiento estatal: “Muchos me han contado que, mire, yo quiero ser licenciado en Ciencias Jurídicas. Otros me dicen: Mire, yo quiero ser ingeniero en Desarrollo de Software. Y qué bueno, esa motivación que hay, ellos están motivados para seguir adelante y lo bueno es que Dirección de Integración les está dando esta oportunidad para seguir adelante y ellos, yo los veo bien motivados”.
El evento se constituyó en la culminación de una gira nacional previa encabezada por Gutman durante abril, la cual, según los organizadores, motivó a más de 18 mil jóvenes de las promociones 2026 de bachillerato en las regiones oriental, central y occidental de El Salvador. Padres, educadores y autoridades coinciden en que la apertura de oportunidades y el involucramiento directo de las instituciones de educación superior están modificando las expectativas y el destino de una nueva generación de salvadoreños.
corresponsal:Desde San Salvador, El Salvador
INTERNACIONAL
Mike Minogue heads to Mass GOP convention ready to take on Maura Healey: ‘She’s bankrupting our state’

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As the Massachusetts GOP gathers for its convention in Worcester this weekend, Airborne Ranger and former Abiomed CEO Mike Minogue appears to have the wind in his sails.
With a solid business background, he is positioning himself as the practical problem-solver and outsider, running in the primary against two veterans of the Charlie Baker administration.
Minogue, who ran a leading medical devices company for two decades, also benefits from a massive financial advantage over his two GOP rivals, Brian Shortsleeve, former chief administrator of the MBTA, and Mike Kennealy, secretary of Housing and Economic Development under Baker.
COMBAT VETERAN TURNED CEO HAS A NEW MISSION: FLIP GOVERNOR’S OFFICE IN BLUE STATE
Combat veteran-turned-CEO Mike Minogue on Wednesday launched a Republican campaign for governor in Massachusetts (Mike Minogue campaign)
«I am running as the political outsider, and because of that, I have the freedom and the ability to solve problems for our citizens,» Minogue said. «And I think that’s why I’m gonna win, and that’s why we’ve got the most momentum.»
Delegates will vote for the party nomination for governor and other statewide offices. According to party rules, candidates need 15% of the vote to qualify for the September primary ballot and 50% of the vote to receive an official endorsement from the party.
The convention will be a test of Minogue’s ability to capitalize on a robust infrastructure and fundraising effort against two establishment candidates.
Minogue brings a compelling narrative to a campaign in which the GOP will face an uphill battle to unseat incumbent Gov. Maura Healey.
He was awarded the Bronze Star for service during Operation Desert Storm and went on to a highly successful career in the medical device industry, ultimately guiding a deal that sold Abiomed to Johnson & Johnson for $16.6B.
«Well, I think that the campaign has had a message that it’s time for a new kind of governor. And so since I’m not part of the establishment, I’m coming in with a blueprint as a leader,» Minogue said. «So, first of all, people want a leader that has integrity, common sense and compassion. And they want to elect somebody that has a blueprint to bring accountability, affordability, opportunity and will keep our community safe. And so that’s really my platform.
«And on the accountability, the audit that 72% of the voters acted for is something I was able to get involved in as a concerned citizen, and that needs to be done. And, so, that’s something around transparency and holding the one-party system accountable. And as a business person, as the only person who’s run and built the company, as a public company CEO for 19 years, I got audited every three months by an outside agency. That’s the accountability we need.»
Minogue brings a unique set of qualifications to the table, which are essential to his campaign message and its resonance with Bay State voters.
«I’m not a political establishment person. The other two are. I also have the most experience from West Point to being a combat veteran, to running a business for 19 years, to also having several entrepreneurial private businesses and also being a leader in the nonprofit world around education, helping veterans, helping healthcare,» Minogue said.
«So, I bring a skill set. … It’s more about my qualifications, less about policy.

Massachusetts’ Democratic Gov. Maura Healey is running for re-election in 2026. (Adam Glanzman/Bloomberg via Getty Images)
«But, again, people want someone to come in who will solve problems, doesn’t worry about the next election. And, so, I’ve got the most energy. I have more cash on hand, in fact, two times the cash on hand than the incumbent Governor Healey. And I am going to stop the overspending, the overtaxing and the overregulating because, as a business person, I know how to do that.»
Massachusetts has long been dominated by the Democratic Party, except when it comes to the governor’s office. In fact, five of the last six governors prior to Maura Healey were Republicans.
Nonetheless, the GOP nominee will face a challenge in a state in which only 8% of registered voters are Republicans.
DEMOCRAT GOVERNOR AND MAYOR BOOED AT RED SOX HOME OPENER
«So, I think what people don’t understand and why I’m gonna be the next governor is Massachusetts is not a blue state or a red state,» Minogue said. «In fact, we have low percentages for both parties, but people here have principles.»
«More people say they’re conservative as well than the numbers of the Republican Party, but people also want common sense. We’re a gritty group of people. We started the revolution. We endured in order to drive the British out of Boston in 1776. And that culture is still here. And I love that about it.»

Mike Minogue faces two veterans of the Charlie Baker administration in the 2026 primary. (AP Photo/Elise Amendola, File)
Minogue argues that Healey’s energy and fiscal policies have left the state and its business community in a precarious position.
«I think the biggest issue with Governor Healey is two things. One is a failure to be a leader. She hasn’t stepped forward and driven the audit of the legislature that we voted for. In fact, she’s avoiding it,» Minogue said.
«The second thing is she hasn’t solved the energy problem. She doesn’t invest in innovation. She keeps investing more and more tax dollars in green energy — wind and solar. And after two decades and over a billion dollars in tax money, we get less than 6% of our energy in Massachusetts from wind and solar.
«Meanwhile, we get 20% of our energy from the nuclear energy facility in Seabrook, New Hampshire, that we don’t subsidize. And we have natural gas in America. We’re blessed with it. The pipelines need to come from Pennsylvania or New York. That will lower our energy. That’s safe, reliable, cheaper.»
BLUE STATE GOVERNOR DEMANDS PRIVATE AIRLINES STOP PROVIDING ICE FLIGHTS AFTER DEADLY MINNEAPOLIS SHOOTING
Minogue argues that Healey does not have a plan to address the exploding state budget, which is particularly feeling the pinch from skyrocketing health care costs.
«So, first thing is the overall budget, $63 [billion]. Then I would drill in to the healthcare budget, which is 54% of our budget. It’s around $34 billion,» Minogue said. «I’ve been in all the hospitals, I’m an expert in healthcare. It’s what I’ve done for 30 years…It’s known that we are one of the top places for Medicaid, Medicare fraud.
We know our SNAP benefits and food stamps have massive fraud. Every time our U.S. attorney or state auditor looks at it, they find millions to tens of millions of savings. And we have to understand how this is impacting all the other businesses. Because if you drive health care costs up, and you have waste and fraud and the healthcare for entrepreneurs and for individuals is one of the most expensive in the nation and energy is one the most expensive in the nation, people leave. That’s why we got to do math.»

The Massachusetts State House in the Beacon Hill neighborhood of Boston. (Thomas Kurmeier via Getty Images)
In a state in which 65% of the electorate is registered as «unenrolled,» Minogue is cognizant of the need to appeal to independents and Democrats.
«I will work with anyone to solve problems. I don’t care if it’s blue, red or independent. It doesn’t matter to me. But as the governor, there’s some things you can do,» he said.
«So, on day one, you can declare that one third of the energy bills, the climate utility tax, is gone. So, that’s gonna help quality of life immediately. No. 2 is, I can bring in gas pipelines, and I can bring in nuclear energy by talking to companies. And I will do that.
«The third is, I can opt into the federal scholarship tax credit, which immediately will be providing educational grants to about 80% of the parents that have kids. It gives them a choice on how they educate their kids.
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«We need a leader who loves the people more than they hate the other party. And that’s what I will do. I will solve problems. We are not political enemies. We are neighbors, and we just need to help people and understand that the goal is to make Massachusetts the best place to live, work, and raise a family, like I’ve had the blessing to do.»
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