ECONOMIA
Industria: una de cada cinco fábricas anticipa que su producción seguirá bajando en los próximos meses

El panorama para la industria nacional mantiene una tendencia desfavorable de cara al segundo trimestre del año. De acuerdo con los resultados de la última Encuesta de Tendencia de Negocios de la Industria Manufacturera relevada por el Indec, el 20,1% de los empresarios del sector prevé que su nivel de producción disminuirá durante el período comprendido entre abril y junio de 2026. Esta cifra confirma la persistencia de un clima de retracción en la actividad productiva, donde solo una porción minoritaria de los consultados vislumbra una mejora en el corto plazo.
La medición del Indec refleja que la mayoría de las unidades de negocios, específicamente el 63,1%, estima que el nivel de fabricación se mantendrá sin cambios respecto a los niveles actuales. No obstante, el dato de que una de cada cinco fábricas anticipe una nueva caída resulta relevante en un contexto donde los indicadores sectoriales ya muestran retrocesos significativos. Las expectativas de aumento en la producción se ubican en el 16,8%, lo que arroja un balance de respuestas negativo de 3,3 puntos porcentuales.
Esta perspectiva se apoya en un escenario de arrastre complejo. Según los últimos datos oficiales, la industria manufacturera registró en febrero una caída del 8,7% en términos interanuales y una baja de 4% con relación al primer mes del año. Los números demuestran además que la crisis de ha ido profundizando en los últimos meses, afectando a casi la totalidad de las ramas de actividad. De las 16 divisiones que integran el índice, 14 presentaron variaciones negativas en febrero, destacándose sectores sensibles como maquinaria y equipo, que retrocedió un 29,4%, y la industria automotriz, con una baja del 24,6% interanual.
Crece la preocupación por la demanda interna
Un aspecto central que explica la cautela y el pesimismo de los industriales es el comportamiento del consumo doméstico. El informe del Indec señala que el factor identificado como el principal obstáculo para aumentar la producción es la demanda interna insuficiente, mencionada por el 52,5% de las empresas consultadas. Al profundizar en las expectativas para el próximo trimestre, se observa un deterioro en la visión de los fabricantes sobre este punto específico.

De acuerdo con los datos comparativos procesados entre la encuesta realizada en febrero y la actual correspondiente a marzo, la proporción de empresas que esperan una profundización en la caída de las ventas locales ha ido en ascenso. Mientras que en la medición de febrero el 23% de los industriales preveía que la demanda interna disminuiría en el corto plazo, en el relevamiento de marzo ese porcentaje escaló al 24,3%.
Este incremento de 1,3 puntos porcentuales en la expectativa de caída del consumo interno se produce en un marco donde el 58,2% de los consultados cree que el mercado local no presentará cambios y solo un 17,5% apuesta por una recuperación. El deterioro de las expectativas internas es un motor determinante para la decisión de las plantas de mantener o reducir sus ritmos de fabricación, dado que el mercado doméstico es el destino principal de la mayor parte de la producción nacional.
La continuidad de la crisis industrial y la falta de señales claras de recuperación en la demanda también tienen su correlato en las previsiones sobre el mercado laboral dentro de las fábricas. La encuesta de expectativas del Indec muestra que las empresas están ajustando sus planes respecto a la utilización de mano de obra para el trimestre abril-junio.
En cuanto a la dotación de personal, el 17,3% de las firmas anticipa una disminución en el número de empleados para los próximos tres meses. En contrapartida, apenas un 3,7% de los industriales planea incorporar trabajadores, mientras que el 79% estima que mantendrá su plantilla actual sin variaciones. Estas cifras revelan un balance negativo de 13,5 puntos en las expectativas de contratación, lo que sugiere que la tendencia de desvinculaciones o no renovación de contratos podría mantenerse vigente.

En sintonía con esto, las horas trabajadas por el personal afectado al proceso productivo también muestran una tendencia a la baja. El 18,7% de los establecimientos prevé que la cantidad de horas trabajadas disminuirá, frente a un 6,3% que espera un incremento. El 75% restante no anticipa cambios en este indicador.
El frente externo tampoco parece ofrecer un alivio inmediato para compensar la debilidad del mercado local. Según el Indec, el 15,6% de los exportadores industriales estima que sus ventas al exterior caerán en el próximo trimestre. El 66% no prevé cambios significativos y el 18,4% anticipa un crecimiento en sus despachos internacionales.
En definitiva, los datos de las encuestas de tendencia de negocios ratifican que el sector industrial atraviesa un período complejo. La combinación de una demanda interna en retroceso, una caída ya consolidada en los niveles de actividad y expectativas que no logran perforar el piso del pesimismo, coloca a la industria en una posición de vulnerabilidad para el cierre de la primera mitad del año.
La evolución de los próximos meses dependerá, en gran medida, de la capacidad de recuperación que muestre el consumo y de la estabilización de las variables macroeconómicas que afectan directamente a la estructura de costos de las fábricas argentinas. Por lo pronto, en una entrevista reciente, el presidente Javier Milei aseguró que el panorama tenderá a mejorar para la economía en general. “La actividad a partir de abril va a mejorar, la tasa de inflación va a empezar a caer. Hacia adelante vemos, más actividad económica, más empleo, mejores salarios reales y menos inflación”, declaró. Resta conocer si esa proyección se cumple y si el repunte alcanza o no la industria nacional.
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ECONOMIA
¿Con esta macro y esta micro se ganan elecciones?

- La situación macroeconómica con la que Argentina podría llegar a 2027 será mejor que la que enfrentó en las dos últimas elecciones presidenciales.
- Cuando se observan las variables que afectan más directamente la vida cotidiana de las familias, el progreso aparece más moderado e incluso discutible en algunos aspectos.
Frente a las caídas del PBI de 2% en 2019 y 1,9% en 2023, la estimación para 2027 contempla una expansión cercana al 3 por ciento

Durante demasiado tiempo Argentina estuvo atrapada en una dinámica en la que cada ciclo político terminaba dejando una macroeconomía más frágil que la anterior
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Existe una distancia entre que una economía esté objetivamente mejor y que una familia sienta que su situación económica está mejorando

La experiencia internacional muestra que las transformaciones exitosas requieren reasignar capital y trabajo hacia las actividades más productivas
Si el cambio necesita tiempo, la sociedad también requiere resultados intermedios que le permitan sostenerla
La Argentina podría enfrentar una paradoja conocida: celebrar el éxito de sus indicadores mientras una parte importante de la sociedad sigue esperando que ese éxito llegue a su propio metro cuadrado
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ECONOMIA
La Argentina ingresa en una nueva etapa de su desarrollo minero

Argentina necesitará transportar más toneladas. Deberá manejar productos con características físicas, comerciales y ambientales diferente

No resulta eficiente utilizar terrenos portuarios escasos y costosos como depósitos permanentes

Localidades sobre el río Paraná como Ramallo-San Nicolás pueden ser estratégicas si ordenan anticipadamente su territorio

Debería crearse una mesa permanente integrada por autoridades mineras, portuarias, ambientales, aduaneras y de transporte, junto con provincias, municipios, empresas, puertos y parques industriales
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ECONOMIA
Del phishing al temor por los datos críticos: expresidentes, expertos y funcionarios alertaron sobre los riesgos de los ataques con IA

Desde Cancún, México. La inteligencia artificial redujo los costos y los tiempos necesarios para ejecutar fraudes y ataques digitales, pero también amplió las capacidades de prevención y respuesta de organizaciones y gobiernos, y esas dos velocidades abren un amplio abanico de desafíos a nivel global y económico. Esa tensión concentró buena parte de las discusiones entre expresidentes, especialistas en IA, ejecutivos, funcionarios públicos durante un encuentro especializado en ciberseguridad.
Con la predicción de un jefe de seguridad de Anthropic, quien estimó en más de 10% la probabilidad de que la inteligencia artificial provoque la extinción humana en la próxima década, como telón de fondo,, el consenso fue que la tecnología acelera amenazas ya conocidas y obliga a revisar con urgencia las estrategias de protección de datos, infraestructura y servicios esenciales. El desafío abarca desde la identificación de vulnerabilidades hasta la definición de controles sobre sistemas automatizados y el intercambio de información ante incidentes.
Durante dos días y en más de 20 paneles, el Digi Americas LATAM CISO Summit, realizado en Cancún, México, reunió a ex jefes de Estado, referentes tecnológicos, jefes de seguridad cibernética y funcionarios públicos para debatir cómo la inteligencia artificial modifica los riesgos digitales y las respuestas de empresas y gobiernos. Entre los temas abordados estuvieron el phishing, la suplantación de identidad, la cadena de suministro, la soberanía digital, la amenaza latente ante los datos críticos de los países y la cooperación internacional.
Frente a esa dinámica, los expositores insistieron en la necesidad de reforzar principios básicos de seguridad: identificar activos críticos, limitar privilegios, clasificar datos, controlar identidades y mantener visibilidad sobre la superficie de ataque. La incorporación de herramientas generativas y de agentes autónomos también abrió interrogantes sobre el acceso a la información, los permisos de cada usuario o sistema y las decisiones que pueden quedar en manos de procesos automatizados.

La cadena de suministro concentró otra parte de las preocupaciones. La dependencia de proveedores, plataformas en la nube, desarrolladores externos y sistemas interconectados amplía los riesgos más allá de los límites de cada organización. Los panelistas plantearon que la evaluación de terceros ya no puede depender solo de certificaciones o auditorías periódicas: requiere monitoreo continuo, identificación de dependencias y planes de contingencia para sostener operaciones ante la caída de un proveedor crítico.
También hubo acuerdo en que la ciberseguridad debe incorporarse desde el diseño de productos, procesos e infraestructura, en lugar de quedar relegada a una instancia posterior. En sectores como finanzas, salud, energía, transporte y administración pública, esa perspectiva se vincula con la resiliencia operativa: preparar a las organizaciones para contener incidentes, recuperar capacidades y garantizar la continuidad de servicios.
La cooperación entre empresas, gobiernos, reguladores y equipos técnicos fue otro de los puntos de acuerdo del evento. Los ataques aprovechan vulnerabilidades compartidas y se desplazan entre países y sectores, por lo que los participantes reclamaron reglas claras, intercambio de información y capacidades técnicas coordinadas. La inteligencia artificial incrementa la velocidad de las amenazas y, según se planteó en los paneles, exige respuestas colectivas que involucren desde los directorios hasta los usuarios finales.
Durante la conferencia se expusieron ejemplos sobre cómo los nuevos modelos de inteligencia artificial reducen el costo y aceleran las modalidades de fraude digital. Se mencionó que, por unos diez dólares, es posible enviar mil correos electrónicos de phishing con redacción convincente y adaptados a distintos idiomas, lo que facilita las campañas de engaño y suplantación de identidad.
También se alertó sobre el uso de herramientas capaces de replicar una voz a partir de apenas 15 segundos de audio. Esa capacidad puede utilizarse para simular llamadas de familiares, directivos o empleados y pedir transferencias de dinero o datos sensibles. Incluso, los especialistas en la materia recomendaron tener una “palabra de seguridad” con las personas allegadas para evitar ser víctimas de un fraude telefónica vía uso de inteligencia artificial.
El modelo de Estonia
Uno de los expositores más destacados fue el expresidente de Estonia, Toomas Hendrik Ilves, quien planteó que la discusión sobre la modernización del Estado adquirió otra dimensión ante el avance de la inteligencia artificial, la dependencia de proveedores tecnológicos extranjeros y la creciente exposición a incidentes informáticos. “En esta nueva era, la idea de soberanía digital y el rápido desarrollo de la inteligencia artificial cambiaron mucho las cosas, incluso respecto de hace un año y medio”, afirmó.

Ilves señaló que la posibilidad de que servicios tecnológicos sean interrumpidos desde Estados Unidos, junto con la expansión de la inteligencia artificial agéntica, modificó el escenario para los gobiernos. “Es un mundo nuevo respecto del que existía hace apenas dos años”, sostuvo, al defender la necesidad de que los países desarrollen infraestructura y capacidades propias.
El ex jefe de Estado también advirtió sobre la necesidad de resguardar la información crítica frente a conflictos, ciberataques y desastres naturales. Recordó que Japón perdió parte de sus registros nacionales tras el accidente nuclear de Fukushima y afirmó que ese antecedente llevó a Estonia a diseñar un sistema de respaldo externo. “No podemos perder nuestros datos nacionales críticos”, resumió.
En ese marco, mencionó la creación de una embajada de datos en Luxemburgo, donde Estonia conserva copias sincronizadas de sus registros esenciales bajo un régimen de extraterritorialidad diplomática. La iniciativa contempla información vinculada con la identidad de los ciudadanos, registros fiscales, datos de salud y otros sistemas estatales.
Respecto de la aplicación de la IA en la administración pública, Ilves indicó que Estonia lanzó este año un programa para incorporar esta tecnología en los distintos sectores del Gobierno y la economía. “Estamos otorgando una identidad propia a todos los agentes. La finalidad es aumentar la rendición de cuentas: saber quién hace qué”, afirmó.
Seguridad digital y economía
Otro de los disertantes principales, el ex presidente de Colombia, Iván Duque, planteó que los riesgos asociados a la inteligencia artificial y los ataques digitales deben abordarse como un problema económico y de seguridad estatal.

“Mi primera preocupación es que debemos entender que la seguridad digital es un asunto macroeconómico. Debemos entender el costo que esto produce a nivel mundial y el daño económico que genera en un país específico”, afirmó.
También alertó sobre el crecimiento de los ataques en la región: “En América Latina, en los últimos cinco años los ciberataques se han más que triplicado o cuadruplicado en distintos países, y la cantidad de personas investigadas o juzgadas ni siquiera está disponible o registrada”.
Duque sostuvo que la respuesta requiere una conducción política centralizada y con capacidad de coordinación entre organismos públicos. “La gobernanza, en mi opinión, tiene que ser de arriba hacia abajo. Necesitamos jefes de Estado que incorporen cerca de sus oficinas a directores de tecnología, como hicimos en Colombia, que creen un marco de gobernanza y alineen a todo el Estado para pensar en seguridad digital”, señaló.
Bajo su perspectiva, la expansión de las amenazas tecnológicas exige que los gobiernos integren la ciberseguridad en sus decisiones de política pública y en la protección de la actividad económica.
La mirada local
En tanto, el director del Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC) de la Argentina, Ariel Waissbein, planteó que la regulación no puede detener por completo el avance tecnológico. “Por más que exista la legislación, uno no puede impedir ciertas tecnologías, ciertos cambios”, afirmó, al referirse a la IA.

En tal sentido, el funcionario nacional sostuvo que el desafío para los gobiernos consiste en crear condiciones de seguridad para su adopción y en reducir las amenazas sin bloquear la innovación. En ese sentido, consideró que las normas deben tener un alcance amplio y capacidad de adaptación frente a un escenario tecnológico que cambia con rapidez.
Waissbein también puso el foco en la coordinación entre el Estado, las empresas y los organismos internacionales. Señaló que la puesta en práctica de las políticas requiere generar confianza, explicar las amenazas y detectar medidas de aplicación rápida que permitan avanzar en conjunto.
“La cooperación internacional es muy importante”, expresó, porque permite conocer los problemas que enfrentan otros países y las respuestas que desarrollan. A su criterio, esos intercambios facilitan la creación de proyectos específicos para responder a desafíos compartidos.
También participaron senadores y diputados de distintos países de la región como México, Colombia, Brasil y Uruguay, quienes coincidieron en la necesidad de mejorar los marcos regulatorios para reforzar la ciberseguridad en sus respectivos países.

La predicción fatalista
La IA se colocó en el centro de la agenda mediática internacional en los últimos días luego de las declaraciones de Evan Hubinger, responsable de un equipo de seguridad de Anthropic: “De verdad creemos que la IA podría matar a todos los humanos. Yo calculo más de 10% en la próxima década”.
Hubinger remarcó que la empresa para la que trabaja “todavía no tiene un plan para resolver la alineación de una superinteligencia” y que ni siquiera existe certeza de que pueda desarrollarlo. La alineación refiere a que una inteligencia artificial actúe de acuerdo con los valores de sus creadores.
Los dichos del referente tecnológico resonaron tanto en los paneles como en los pasillos del Digi Americas LATAM CISO Summit. La mayor parte de los participantes le puso paños fríos a la teoría de Hubinger, desechando la idea de que la IA se encuentre “fuera de control”.
“Es un título sensacionalista”, sentenció el ejecutivo de una importante compañía americana de ciberseguridad en diálogo con Infobae. Esa mirada se repitió en buena parte de los jefes de seguridad y funcionarios que participaron del encuentro, aunque otros se mostraron más cautos y no descartaron del todo la posibilidad de una “superinteligencia” capaz de superar ampliamente las capacidades humanas en la mayoría de las tareas cognitivas, como el razonamiento, la investigación científica y la toma de decisiones.
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