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ISIS terror leader at large after US strike kills top commander amid rising Africa threat: analyst

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Abu-Bilal al-Minuki, ISIS’s shadow commander in West Africa, was killed May 16 using what an extremism analyst describes as one of the hardest forms of intelligence to detect, after decades being shielded by «deep local networks» across the region.

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While the killing dealt one of the biggest blows to ISIS’s global network in years, disrupting operations in northeastern Nigeria, the terror group’s top leader, Abu Hafs al-Hashimi al-Qurashi, remains at large as Africa becomes the movement’s global epicenter.

«There is no single ISIS ‘headquarters’ in Nigeria; ISWAP (Islamic State West Africa Province) operates dozens of small, shifting camps scattered across the Lake Chad islands and the Borno bush,» Dr. Omar Mohammed, Senior Research Fellow at the GW Program on Extremism, told Fox News Digital.

«Al-Minuki would have had no smartphones, relying instead on courier-based communications and constant movement between these small camps,» he said.

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TRUMP TARGETS ISIS IN NIGERIA AMID WARNINGS SAHEL REGION IS BECOMING ‘EPICENTER OF TERRORISM’

Abu-Bilal al-Minuki, ISIS’s shadow commander in West Africa, was killed May 16. (Pictures from History/Universal Images Group)

President Donald Trump’s explicit reference to «sources who kept us informed» points directly to human intelligence, or HUMINT — the hardest form of intelligence for a target to detect or counter, Mohammed explained.

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The precision strike successfully penetrated defenses that had been held for years.

«He would have utilized deep local networks the Nigerian military has struggled to penetrate for over a decade,» Mohammed added.

MS NOW GUEST SUGGESTS TRUMP STRIKE IN NIGERIA WAS RACIALLY MOTIVATED VIOLENCE

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«His operational security would have been severe,» Mohammed said. «But two things eventually undo even careful targets: time generates patterns, and human sources are extremely difficult to defeat.»

«Despite severe operational security, al-Minuki was ultimately compromised through persistent human intelligence,» he noted. «Al-Minuki knew he was marked.»

ISIS FIGHTERS STILL AT LARGE AFTER SYRIAN PRISON BREAK, CONTRIBUTING TO VOLATILE SECURITY SITUATION

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A Puntland Defense Force soldier firing a machine gun on a frontline near Daabdamale, Somalia

ISIS caliph Abu Hafs al-Hashimi al-Qurashi is believed to have fled to Somalia’s semi-autonomous Puntland region. (Carolyn Van Houten/The Washington Post)

The Nigerian army described the strike as «a meticulously planned and highly complex precision air-land operation» carried out Saturday between midnight and 4 a.m. in Metele, located in Borno State in northeast Nigeria.

U.S. Africa Command, or AFRICOM, placed the strike in northeastern Nigeria, with Nigerian army communications pointing specifically to the Metele region.

Despite the tactical success, the current ISIS «caliph,» or overall leader, remains on the run, according to reports.

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Al-Qurashi was «named following his predecessor’s death in Syria,» Mohammed claimed.

«He is deliberately faceless, with analysts describing this line of leaders as the ‘caliphs of the shadows,’» Mohammed said, noting al-Qurashi assumed leadership after Turkish authorities killed his predecessor in 2023.

While al-Qurashi’s exact location is unknown, reports indicate he traveled from Syria or Iraq through Yemen to Somalia’s semi-autonomous Puntland region.

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«This is where the financial hub also sits, meaning the entire center of gravity of the organization — leadership, finance, operational direction — has been quietly relocating to Africa for years,» Mohammed said.

RUSSIAN MERCENARIES REPLACE WESTERN FORCES AS ISIS SURGES ACROSS AFRICA’S SAHEL REGION

US aircrafts launching from an aircraft carrier

«Africa has transitioned from a peripheral theater to the operational and financial center of global ISIS activity,» Dr. Omar Mohammed, Senior Research Fellow at the GW Program on Extremism, explained to Fox News Digital. (Jaron Willis/AFRICOM)

Data from the Armed Conflict Location & Event Data Project confirms this regional shift, showing more than two-thirds of all Islamic State global activity now takes place in Africa.

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«Africa has transitioned from a peripheral theater to the operational and financial center of global ISIS activity,» Mohammed explained. «Africa is no longer a peripheral theater. It is the main one. Funding is overwhelmingly local and extractive — taxation, ransom, smuggling — which is precisely why these networks are so resilient.»

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«Al-Minuki, for example, rose through ISWAP and operated across the Lake Chad Basin and into the wider Sahel,» he noted.

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«Still, staking out al-Minuki is the most significant blow to ISIS’ global leadership architecture since the al-Baghdadi raid in 2019, executed in the theater that has quietly become the group’s beating heart,» Mohammed said before adding the strike was «not a one-off kinetic moment.»



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La vida efímera del rock progresivo: la cultura de masas con voluntad de gran arte

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Una actuación en directo de «The Dark Side of the Moon» en Earls Court (Londres), poco después de su lanzamiento en 1973: de izquierda a derecha) Gilmour, Mason, Dick Parry, Waters (TimDuncan/Wikimedia Commons, CC BY)

Antes de que existiesen internet y las plataformas de streaming, comprar un disco de vinilo era como hacer una apuesta. A veces conocíamos el álbum o el grupo, pero otras veces no sabíamos nada y simplemente nos dejábamos seducir por las carátulas. Si el disco nos gustaba o no, si era bueno o malo, solo lo averiguaríamos al llegar a casa.

Yo tuve suerte con mi primera compra de un disco de rock progresivo en la mítica tienda de discos Madrid Rock. Fui a dar, casi por pura casualidad, con Selling England by the Pound, considerado el mejor álbum de Genesis y uno de los mejores del género progresivo en general. Han pasado casi cuatro décadas de aquella tarde, pero no he olvidado la impresión que me produjo aquella música extraña, compleja y bellísima cuando llegué a casa y pude reproducirla en mi tocadiscos.

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La crítica cultural que el semiólogo Umberto Eco calificó de “apocalíptica”, y que encarnaba ejemplarmente el filósofo alemán Theodor W. Adorno, estableció una demarcación muy rígida entre el arte serio y la cultura de entretenimiento.

No obstante, Adorno era un observador agudo, y no pasó por alto que algunos fenómenos culturales se sustraían a esa dicotomía. Diagnosticó, por ejemplo, el envejecimiento de la vanguardia musical del siglo XX que él mismo había defendido siempre. También lamentó su transformación en una producción mecanizada y rutinaria de herméticas composiciones destinadas al reducido público de los festivales de música contemporánea. Entretenida no sería aquella música, pero tampoco era ya muy seria.

En cambio, no previó la posibilidad de que brotasen obras genuinas, originales y estéticamente ambiciosas en el campo de la cultura de masas, un terreno que él juzgaba incurablemente estéril para el gran arte.

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Imagen en la calle de la portada del Álbum In The Court Of The Crimson King de King Crimson
Imagen en la calle de la portada del Álbum «In The Court Of The Crimson King» de King Crimson (Ceescamel/Wikimedia Commons, CC BY-SA)

¿Hubiera sabido reconocer Adorno el valor estético de un género musical que surgió en el Reino Unido en el año de su muerte y que alcanzó su efímero apogeo poco después? En 1969 vio la luz el álbum seminal de King Crimson, titulado In the Court of the Crimson King, considerado por muchos el primer disco de rock progresivo. Este álbum contenía ya los principales ingredientes del género: una estética musical más bien fría, incluso sombría, cierto barroquismo y gigantismo en las composiciones, una vocación vanguardista y experimental, y la inequívoca ambición de elevar el rock a la categoría de gran arte.

Para todo hay un precedente, y este género se inspiró en la psicodelia, el pop y el rock británicos de la década de 1960. Pero en lo sustancial fue un estilo completamente nuevo que aspiraba conscientemente a derribar la barrera entre el arte serio y la cultura de masas. Lo hacía, sin embargo, partiendo de esta última, es decir, de la cultura juvenil y de la música compuesta e interpretada con guitarras y bajos eléctricos, sintetizadores y baterías.

Nada, o muy poco, tienen que ver con cualquier otra cosa compuesta antes o después los extensos y complicadísimos temas concebidos por la constelación de grupos que emergieron entonces. Muchos de ellos han caído en un relativo olvido: son pocos quienes hoy recuerdan a Soft Machine, Van der Graaf Generator, Camel, incluso a Jethro Tull y Emerson, Lake & Palmer. Pero los más importantes –Genesis, Yes, Pink Floyd y King Crimson– se ganaron un puesto en la historia del rock por su brillante producción durante un breve periodo que ni siquiera abarca toda la década de los 70.

Cada una de aquellas bandas se aproximaba a diferentes corrientes musicales de una época especialmente creativa: King Crimson orbitaba hacia el rock duro y el jazz experimental, Genesis se inclinaba hacia el glam y el pop, Yes entroncaba con el glam y el rock –pero no con el pop– y Pink Floyd lindaba con el rock y el pop, pero no con el glam.

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Estos parentescos más o menos lejanos no rebajan la originalidad de la música progresiva. Tampoco explican las atmósferas misteriosas e insólitas que fueron capaces de crear unos músicos que parecían abordar la composición de un álbum de rock con la misma ambición con la que Mahler componía sus sinfonías.

Yes en 1973
Foto de prensa de la banda Yes de 1973. De izquierda a derecha y de arriba a abajo, Chris Squire, Jon Anderson, Rick Wakeman, Alan White y Steve Howe (Atlantic Records)

Ciertamente, el rock progresivo era cultura de masas, y los conciertos de estas bandas llenaban teatros y estadios. Pero la autoexigencia y el ascetismo de este género musical parecían contagiarse de algún modo a las personalidades de sus intérpretes. Estos –a excepción, quizás, de Peter Gabriel, líder de Genesis– transmitían una imagen de profesionalidad bastante alejada del histrionismo y el divismo de otras estrellas del rock de la época.

Esta relativa austeridad personal se correspondía con el intelectualismo y la abstracción de unas composiciones musicales que se inspiraban en la literatura y la mitología (como en Genesis), se alejaban de los temas sentimentales y eróticos omnipresentes en el rock y el pop, y se atenían a un tono emocional más bien frío (o gélido, como en Pink Floyd y King Crimson) incluso cuando eran exuberantes (como en Yes).

Su éxito no duró mucho. El denso material de aquellos temas, que con frecuencia ocupaban toda una cara de un disco de vinilo, fue desmembrándose en elementos más fáciles de digerir por el público. Así, el rock progresivo terminó diluyéndose en las corrientes que ejercían una mayor fuerza de atracción desde las posiciones contiguas del campo musical, como el pop y el rock.

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Para confirmarlo basta con observar la evolución de estos grupos. Peter Gabriel abandonó Genesis en 1975, y bajo el liderazgo de Phil Collins el grupo derivó lentamente hacia un estilo pop que le cosecharía sus mayores éxitos en los años 80 y primeros 90. Algo similar sucedió con Yes, cuyas composiciones pop de la década de 1980 apenas guardan relación con sus primeros álbumes. King Crimson siempre eludió esa vía, pero desde finales de los 70 su sonoridad cambió para aproximarse sucesivamente a las heterogéneas exploraciones estéticas de su inquieto líder, Robert Fripp.

Pink Floyd tal vez sea el grupo que mejor supo mantener su personalidad original cuando concluyó la era dorada del género progresivo. Pero su supervivencia –que atravesó incluso una traumática ruptura de Roger Waters con el resto de la banda– exigió también el pago de un tributo a la comercialidad, como muestran álbumes muy exitosos como The Wall (1979) o A Momentary Lapse of Reason (1987).

Genesis en 1974
Genesis (con Peter Gabriel disfrazado) actuando en noviembre de 1974 (tony morelli/Wikimedia Commons, CC BY-SA)

El punk, que irrumpió al final de la década, probablemente contribuyó también a la liquidación de un género cuyo virtuosismo e impronta universitaria resultaban demasiado exquisitos para un público juvenil que demandaba una música más simple, airada e irreverente.

Visto en perspectiva, el rock progresivo puede considerarse como una vía muerta, algo así como el ars subtilior de la cultura popular del siglo XX. No obstante, el oyente que se asoma a esta música a medio siglo de distancia de su fugaz apogeo siente la extraña nostalgia que a veces provocan las imágenes de ciencia ficción retrofuturista: una nostalgia de mundos que nunca existieron ni existirán, pero que podrían haber existido.

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Y es que en aquella música inigualable se anunció durante un breve periodo de tiempo la reconciliación de la alta cultura con el arte de masas, o el surgimiento de una cultura popular que aspiraba a estar a la altura del gran arte, y que lo logró en sus mejores frutos.

Fuente: The Conversation

The Conversation

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Terremotos en Venezuela: el tiempo para hallar más sobrevivientes se acaba y estallan brotes de furia por la falta de ayuda estatal

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«¡Anoche gritaron! ¡Todavía hay gente viva!», exclama fuera de sí Donis Álvarez. Está delante de un edificio a punto de caer y frente a otras ruinas de hormigón en Catia La Mar, una de las zonas más afectadas en La Guaira, Venezuela. Asegura que su hijo estuvo vivo hasta el sábado cuando dejó de hablar y le reclama al gobierno porque le prometió ayuda y no le cumplió.

En medio del caos, los vecinos exigen de forma desesperada colaboración al régimen. A fuerza de plantarse en una avenida lograron desviar un camión con una máquina especial para que trabajara en el lugar donde señalaban que había gente atrapada. Esa pequeña situación es el reflejo del caos en La Guaira.

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El paso de más de 96 horas la esperanza de encontrar personas con vida languidece. Pero además, se empieza a notar un aumento de bronca entre los sobrevivientes. Entienden que sus familiares podrían salvarse si llega ayuda a tiempo. A medida que salen cuerpos sin vida, el dolor se transforma en rabia.

Socorristas, rescatistas y el propio régimen reconocen que encontrar personas con vida ya entra en la categoría de “milagro”. Las autoridades venezolanas confirmaron 1.450 muertos por los dos terremotos simultáneos del último miércoles a la tarde. A lo que se suman 3.150 heridos por la tragedia y más de 70 mil desaparecidos, en especial en La Guaira, a 26 kilómetros de Caracas, donde este domingo estuvo Clarín.

Unos pocos edificios se mantienen erguidos frente al mar. Agujereados como un queso gruyere, algunos están tan inclinados que da la sensación de que en cualquier momento caen.

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Testigos del dolor, los enviados de Clarín en las zonas de mayor emergencia del litoral venezolano. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial

Una de las zonas más complicadas dentro de La Guaira es Catia La Mar. Un equipo de este diario llegó hasta el lugar en una visita organizada por el Ministerio de Comunicación e Información de Venezuela. A diferencia del trato a la prensa extranjera en los últimos años, ahora las autoridades se muestran distintas. Citaron a los periodistas a las 9 de la mañana, y con muy buena predisposición explicaron que habría dos paradas para bajar y preguntar “con total y absoluta libertad”. Solo pidieron volver a los micros a la hora indicada. Y cumplieron.

Solo el primer día se anotaron 327 periodistas extranjeros y 387 locales. En un convoy de tres unidades, antes de llegar a Catia La Mar, las imágenes impactan. Todo está destruido, galpones, viviendas de dos pisos, chalets, comercios. En la ciudad marítima y con puerto, solo están en pie las pilas de containers. Hasta los boulevares de cemento están desarmados.

Los temblores sacudieron con furia a la misma zona que fue víctima de un brutal deslave en 1999. “Nunca habíamos vivido algo así. Si hay sismos aquí, ni se sienten. Esta vaina fue una locura. Cuando reventó el sismo logré salir pero me cayó una viga en el hombro. Me fracturé la clavícula, el omoplato y las costillas. Fui al hospital, me hicieron la radiografía y me lo inmovilizaron para que vaya soldando de manera natural”, le comenta a Clarín Emilio Pacheco (52). Era dueño de seis posadas turísticas en Playa Grande que quedaron destruidas.

Donde hay pilas de escombros sin forma había edificios enteros. Algunos lujosos y con vista al mar. Cuatro pomposos yates amarrados en el puerto, contrastan con los pedazos de hormigón a los que les cuelgan hierros, que quedaron doblados como tallarines.

El paso de vehículos es incesante. Hay muchos agentes de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) para intentar organizar el tránsito, que es otro caos.

Las motos se cuelan por todos lados con personas que llevan y traen herramientas o elementos para la ayuda de los voluntarios. Antes de llegar a La Guaira todos hacen largas filas en la estación de servicio de PDVSA, que entrega el combustible gratis por la tragedia.

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Casas hundidas y edificios sin paredes en Catia La Mar. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial

En la avenida La Armada, el centro comercial de Catia La Mar, quedan pocos comercios en pie. Casi todos tienen sus puertas cerradas y sobre las tapias se lee una misma frase pintada con aerosol: «Ya fui saqueado». Esa ola de robos posterior a la tragedia fue el argumento para la militarización de La Guaira.

La orden fue comunicada el viernes a la noche por el propio Diosdado Cabello, ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz de Venezuela. Esos hombres uniformados están también en los barrios de La Guaira. Pero se cuidan de intervenir en conflictos de los vecinos con la ayuda que manda el régimen.

Vecinos de Playa Grande, en La Guaira, frenaron un camión con maquinaria pesada. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial

Minutos antes del mediodía del domingo, Clarín fue testigo de cómo un grupo de personas que reclamaba colaboración para remover escombros en varias torres destruidas, frenó un camión con maquinaria pesada. Es la más reclamada por la población de La Guaira.

Sobre la avenida principal de Playa Grande, de dos carriles por lado, un grupo se puso delante del camión. Con gestos ampulosos transmitieron un mensaje claro: “No vas a pasar”. Le indicaban que girara a la izquierda para meterse en la calle que llevaba a los edificios caídos donde vivían.

“Hay gente viva, todavía hay gente que podemos sacar. No nos prestan la colaboración. Vienen policías aquí y se toman fotos. Son contados los funcionarios que nos han ayudado”, remarcó a los gritos un joven vestido con ropa de trabajo naranja que se puso delante del camión.

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Destrozos tras el terremoto en La Guaira, Venezuela. Foto: Fernando de la Orden / Enviado Especial

Junto con otros, obligaron a que el camionero apague el motor, se baje y tenga que negociar. Los agentes de la GNB con armas largas, apenas se acercaron al lugar de conflicto y dejaron que se arreglen entre ellos. Al final, uno de los dos camiones fue a donde pedían los vecinos y dejaron pasar al otro.

Esa rabia con la que frenaron al camión crece con el paso de las horas. Cuando de los cascotes ahora solo sacan cuerpos sin vida, la angustia se transforma en bronca. “Perdí mi apartamento con todo adentro. Mi hijo está tapiado. Trabajo para el coronel (Juan Manuel) Suárez -alcalde del municipio de Vargas-, me prometieron ayuda para sacar a mi hijo. ‘Mañana te lo sacamos’, me dijeron. Mi hijo estuvo tres días vivo, murió ayer. No tuve ayuda del Gobierno«, afirma Donis Alvarez ante la consulta de este diario.

Además, remarcó que en todo el domingo no les habían acercado comida. “Solo unos pastores nos trajeron agua y ayer algo de comer”, agrega la mujer desesperada.

Donis habla delante del esqueleto de un edificio inclinado, a punto de caer. Se pueden ver todos los ambientes de cada departamento porque falta todo un lado de la torre. En lo que se ve como el tercer piso, que era más alto porque el resto quedaron debajo de la tierra, tres rescatistas corren a un perro que aún no lo han podido bajar y escapa asustado.

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La destrucción es tan grande que no entra en la vista. Muchos de estos edificios eran lujosos. Tenían canchas de tenis, ahora montículos de escombros y grandes piletas. Uno de esos era el complejo residencial Los Delfines, que al lado tenía su gemelo, Los Delfines II. Apenas quedan en pie. Sus inquilinos suponen que lo que no cayó será demolido.

Por donde se mire hay escombros, esqueletos de edificios y personas arriba buscando a sus familiares. Los vecinos se autoconvocaron como voluntarios. Cada tanto piden silencio y preguntan a los gritos: «¿Hay alguien con vida?».

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Esta es una tragedia que no tiene límites de pensamiento. Estamos necesitando un apoyo nacional, ayúdenos, no perdamos las esperanzas. Están sacando gente con vida. Hay personas que están protegidas por las mismas estructuras, todavía se escuchan voces”, sostiene Dennysser Hernández (28), estudiante y conductor de mototaxi.

La inmensidad del desastre y la posterior catástrofe humanitaria no logran ser del todo transmitidas en fotos y videos. Tampoco el olor a putrefracción que es muy intenso, más cuando llega la brisa del mar. La mayoría de las personas tiene barbijo, porque el lugar se torna irrespirable. No ayuda el calor húmedo que asfixia y que se soporta como se puede. Hay personas que duermen sobre colchones en las rotondas, apenas protegidas del sol por un gazebo.

Unas pocas horas en La Guaira sirven como termómetro para suponer que la bronca podría ir en aumento. A algunas zonas recién ahora llega la maquinaria pesada. Justo cuando familiares ven salir a sus seres queridos en mantas mortuorias.

Otros entienden que el fenómeno supera cualquier posibilidad de respuesta. Pero el escuhar una voz atrapada que se apaga es difícil de procesar.

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Los nuevos ataques de Irán y EE.UU. entorpecen la recuperación del tráfico marítimo en el Golfo

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La reanudación de los ataques por parte de las fuerzas de Irán y Estados Unidos amenazó la incipiente recuperación del comercio en el golfo Pérsico, donde el tráfico por el estrecho de Ormuz había alcanzado recientemente los niveles más altos desde el inicio de la guerra.

Los ataques de los últimos tres días demostraron que ambos países están dispuestos a usar la fuerza militar para hacerse con el control del estrecho, lo que ha llevado a muchos operadores navieros a seguir cautelosos con esta vía marítima, un punto de estrangulamiento crucial para los envíos de petróleo y gas desde el Golfo.

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“El transporte marítimo se encuentra, literalmente, en medio del fuego cruzado mientras EE.UU. e Irán se disputan el control del estrecho de Ormuz», dijo Michelle Wiese Bockmann, analista de Windward, una empresa de inteligencia marítima. “Esto no ayuda mucho a recuperar la confianza en que se pueda garantizar la seguridad para sacar de allí a los barcos varados”.

El sábado, Baréin, un aliado de Estados Unidos en la región, dijo que había sido atacado por drones iraníes, en lo que parece una represalia por los ataques que las fuerzas estadounidenses lanzaron contra Irán el viernes. El ataque de Estados Unidos fue, a su vez, una respuesta a que Irán disparara el jueves contra un buque de carga, el Ever Lovely, que navegaba por el estrecho.

Los ataques se produjeron aproximadamente una semana después de que Estados Unidos e Irán firmaran un acuerdo de paz preliminar que incluía una cláusula para reabrir el estrecho.

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Pero la vía navegable aún no ha vuelto a la normalidad. Tras el ataque iraní al Ever Lovely, la Organización Marítima Internacional, una agencia de las Naciones Unidas, suspendió una operación para evacuar a cientos de barcos varados en el golfo Pérsico.

El sábado, la agencia británica Maritime Trade Operations elevó su evaluación del nivel de amenaza en el estrecho de Ormuz a “sustancial”, citando los ataques a buques. La organización, dirigida por la Armada británica y que actúa como servicio de vigilancia y emergencia para la navegación comercial, dijo que había recibido informes de que un buque petrolero en el estrecho había sido alcanzado por un “proyectil no identificado” el sábado, y señaló que no hubo heridos ni daños medioambientales.

Harry Vafias, director ejecutivo de Stealth Gas, una empresa de servicios de transporte marítimo, dijo el sábado que, de sus tres buques atrapados en el golfo Pérsico desde hace más de tres meses, uno había podido salir del Golfo en los últimos días. Pero los otros dos siguen atrapados y les resulta demasiado difícil salir en este momento. Dijo que “la situación en Ormuz parece estar empeorando de nuevo”.

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En las últimas semanas, Irán ha intentado establecer un control formal sobre el tráfico marítimo en el estrecho, algo de lo que antes no disponía. Irán ha exigido a los operadores de buques que obtengan su permiso antes de atravesarlo, y ha amenazado a los barcos que no lo han hecho.

Irán atacó el buque portacontenedores cuando este navegaba por el estrecho cerca de Omán.

Desde hace casi dos meses, el Comando Central de Estados Unidos ha estado ayudando a los barcos comerciales a atravesar el estrecho por rutas cercanas a la costa de Omán, y esta semana dijo que ha facilitado el paso de más de 500 buques desde principios de mayo.

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“La agresión injustificada contra la navegación comercial por parte de las fuerzas iraníes violó claramente el alto al fuego”, dijo el Comando Central de Estados Unidos en un comunicado el viernes. Añadió que seguía coordinando y prestando apoyo para garantizar un paso seguro a los buques comerciales que transitan por el estrecho.

Antes del ataque de Irán, el tráfico marítimo por esta vía había ido aumentando. El miércoles pasaron 73 barcos y el jueves 54, según datos de Kpler, una empresa de análisis marítimo. Era demasiado pronto para saber qué efecto habían tenido los últimos ataques en el número de barcos que cruzaban el estrecho. El viernes transitaron al menos 34 buques y el sábado al menos 10, pero ese recuento estaba incompleto y se esperaba que aumentara, según Kpler.

Esas cifras de tráfico eran superiores a los minúsculos totales diarios registrados durante la guerra, pero seguían estando muy por debajo de los aproximadamente 130 barcos que transitaban a diario antes del conflicto.

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Las últimas cifras incluyen los barcos iraníes y aquellos que han obtenido permiso de Irán para atravesar el estrecho; los buques que transitan con ayuda de Estados Unidos; y los barcos que formaban parte de la evacuación organizada por la Organización Marítima Internacional, la agencia de las Naciones Unidas.

Arsenio Dominguez, secretario general de la OMI, dijo el viernes que desde el martes se habían evacuado 115 buques, con unos 2500 tripulantes. Del total, 51 salieron el jueves y 16 el viernes.

La OMI dijo que el barco atacado el jueves no formaba parte de la evacuación de su organización, y Dominguez dijo que necesitaba “información adicional” para determinar si el barco formaba parte de la operación del Comando Central de Estados Unidos. Un vocero se negó a confirmar si el Ever Lovely había formado parte de su iniciativa.

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La operación de evacuación de las Naciones Unidas atrajo a operadores de buques que no querían tratar con Irán y que no querían correr el riesgo de seguir adelante con la ayuda de Estados Unidos y convertirse potencialmente en blanco de un ataque iraní, dijo un experto en transporte marítimo.

Tras los ataques iraníes y estadounidenses, lo más probable es que esos operadores de buques eviten ahora el estrecho hasta que la situación parezca más segura, lo que podría retrasar el retorno a los niveles de tráfico previos a la guerra.

Los riesgos seguirán siendo elevados para el transporte marítimo”, dijo Noam Raydan, investigador principal del Washington Institute for Near East Policy. “Irán no está dispuesto a detener sus ataques contra buques ni sus amenazas, y esto seguirá exigiendo una respuesta por parte de EE. UU.”

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Wiese Bockmann, de Windward, dijo que, poco después de los ataques de Estados Unidos, los barcos empezaron a apagar los sistemas que transmiten su ubicación.

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Jenny Gross escribe sobre negocios y economía para The New York Times y está basada en Londres.

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