POLITICA
Javier Milei, el presidente de la conversación cansada

Se suele mirar a las redes sociales como un territorio secundario de la política: un espacio de exageración, ruido, vanidad y desahogo. Y en muchos casos esa visión tiene fundamento. Pero con Javier Milei conviene hacer una excepción. No porque las redes reemplacen a la política real, sino porque en su caso fueron bastante más que un escenario de amplificación: fueron el territorio central de su construcción. Primero como personaje, después como diputado, más tarde como candidato y finalmente como presidente.
Milei creció en televisión, es cierto. Hizo del panelismo una escuela de instalación, de choque y de reconocimiento. Pero desde que llegó a la Casa Rosada dejó de exponerse al debate en los términos en que lo hacía antes. Ya no discute: emite. Y como tampoco cuenta todavía con una red territorial clásica —gobernadores, intendentes, una estructura propia extendida— entender cómo funciona su imagen y sobre todo su narrativa, sigue siendo indispensable para entender su poder. En su caso, mirar la conversación digital no es una moda metodológica. Es analizar una de las fuentes originales de su legitimidad.
Entre enero y abril en la consultora Methodo analizamos más de 326 millones de menciones en Facebook, X, Instagram y YouTube. El primer hallazgo es simple, pero no por eso menor: Milei mantiene la centralidad, pero pierde volumen. Sigue siendo, por lejos, el principal organizador de la conversación política argentina, aunque ya no con la misma potencia expansiva. En el primer trimestre de 2024 reunió 39 millones de menciones. En el primero de 2026, 18 millones. En dos años perdió más de la mitad del volumen de conversación que había logrado en el arranque de su presidencia.
No significa que haya dejado de importar. Significa algo bastante más sutil: importa de otro modo. Sigue en el centro, pero ya no irradia con la misma fuerza. Su conversación ya no crece: se defiende para sostenerse. Y eso es relevante porque el mileísmo fue, desde el principio, una experiencia de intensidad. No solo una oferta electoral sino también una forma de energía. Una máquina de atención. Cuando esa intensidad baja, aunque siga siendo superior a la del resto, lo que aparece ya no es solo un dato de comunicación. Aparece una señal política.
A eso se suma un segundo elemento. En abril de 2026, la conversación sobre Milei mostró 44% de positividad y 56% de negatividad: el peor saldo desde que asumió. El dato, por supuesto, podría leerse de manera lineal. Todo gobierno acumula desgaste. Todo oficialismo que ajusta, confronta y decepciona empieza a pagar costos. Pero acá también conviene ir un paso más allá. Porque aun en ese contexto, el nivel de positividad que conserva sigue siendo llamativo. No hay fervor, pero tampoco intemperie. Hay malestar, hay rechazo, hay fatiga, pero todavía persiste una afinidad o necesidad en una parte nada despreciable de la sociedad.
Eso no ocurre en el vacío. Ocurre con una economía que volvió a incomodar, una inflación que ya no puede administrarse solo como herencia narrativa y una secuencia de escándalos que empiezan a dejar marca. Lo interesante es que ese desgaste no produce, al menos por ahora, una transferencia clara hacia otro lado. Y ahí aparece uno de los rasgos más importantes del momento.
La oposición sigue sin capitalizarlo. Cristina Fernández de Kirchner registra 2 millones de menciones y 60% de negatividad. Axel Kicillof, 1,8 millones y también 60% de negatividad. Mauricio Macri, en cambio, muestra una novedad menor: después de mucho tiempo encerrado en una conversación de círculo rojo, volvió a ser advertido por fuera de ese perímetro, más por su separación y por esa vieja condición de celebrity que por razones políticas. No es un retorno grande, pero sí una visibilidad algo más fresca, como si hubiera dejado de existir solo en la sección política para empezar a asomar también en las de sociedad o espectáculo. Los outsiders, por su parte, no están mal ponderados en la relación entre imagen positiva y negativa, pero generan un volumen tan bajo que la sociedad prácticamente no los advierte: el mejor posicionado es Dante Gebel, que tras su última gira mediática apenas supera las 200.000 menciones.
Ese dato ayuda a leer mejor el fenómeno Milei. El oficialismo se desgasta, pero enfrente no aparece una fuerza que absorba con claridad ese desgaste y lo convierta en alternativa. El sistema político argentino parece hoy más apto para registrar malestar que para producir reemplazo.
El cuadro se vuelve todavía más nítido cuando se observa de qué se habla alrededor de Milei. Allí ya no aparece una agenda de transformación, sino una conversación organizada por tres grandes núcleos.
El primero es la gravitación de Donald Trump, con 7 millones de menciones. Ese volumen empieza a sugerir algo más que afinidad ideológica. Para una parte de la conversación pública, el Gobierno argentino aparece cada vez más ligado a la validación política y simbólica que llega desde Washington. No solo en términos de alineamiento exterior, sino también como dependencia narrativa. El mileísmo todavía conserva centralidad local, pero una parte del país empieza a leerlo como un oficialismo que mira demasiado hacia afuera para sostener su autoridad hacia adentro.
El segundo núcleo es la secuencia de escándalos. $LIBRA, ANDIS, corrupción y, de manera más visible, el caso Adorni. Este último es particularmente revelador porque no se trata de un funcionario lateral, sino de una de las caras más expuestas del dispositivo narrativo oficial. Y ahí se produjo una reversión de imagen de positiva a negativa de una velocidad inhabitual. En términos de volumen, un movimiento semejante solo se había visto antes en Alberto Fernández. La diferencia es que, en el caso del vocero presidencial, ocurrió muchísimo más rápido. Eso no habla solo de él. Habla también de una conversación pública que empezó a castigar con menos paciencia y de un gobierno al que ya no le resulta tan sencillo blindar a sus propios intérpretes.
El tercer núcleo, y probablemente el más profundo, es el económico. Inflación, reforma laboral, pobreza, jubilaciones, salarios y desempleo componen, en conjunto, un volumen de conversación que muestra hasta qué punto el malestar material dejó de ser un ruido de fondo para convertirse en experiencia cotidiana. Ese cambio tiene una importancia especial en redes, donde durante años predominó la exhibición aspiracional: la vida mejorada, la imagen deseable, el éxito aunque fuera transitorio o prestado. Cuando la economía se mete también ahí, cuando atraviesa ese espacio donde las personas suelen disimular sus carencias y exagerar sus logros, el problema dejó de ser técnico para pasar a ser anímico.
Por eso el dato más interesante de esta etapa no es solamente que Milei esté peor. Es que el mileísmo empieza a enfrentar una combinación más corrosiva: menos volumen, más negatividad, malestar económico íntimo y una sospecha moral que ya no parece ser un episodio aislado. Todo eso convive, además, con una oposición que no enciende y con outsiders que todavía no existen como posibilidad perceptible.
La Argentina, entonces, no da muestras de estar encaminándose a una conversación de relevo sino más bien a un diálogo sobre el desgaste.
Milei sigue siendo el centro de la escena pero empieza a tener problemas en torno a su gravitación. Central es aquello que obliga a mirar, gravitante es aquello que todavía logra ordenar el deseo. Lo que empieza a insinuarse en la conversación pública es que Milei conserva la primera, pero ya no está claro que mantenga intacta la segunda.
Tal vez esa sea hoy la mejor definición disponible del momento político argentino: una centralidad herida. Un presidente que sigue ocupando el centro del tablero, pero ya no con la misma capacidad de contagiar, expandir o prometer. Una sociedad que lo sigue mirando, aunque cada vez más desde la incomodidad, la sospecha o el cansancio. Y una oposición que, frente a esa erosión, no encuentra la manera de parecerse al futuro.
La política argentina, mientras tanto, todavía no termina de registrar ese cambio de clima. La conversación digital, en cambio, empieza a decir algo bastante más incómodo: el “libertarismo” no terminó, pero empezó a perder esa característica tan propia como decisiva que alguna vez tuvo de sobra. El entusiasmo.
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El autor es politólogo y CEO de la consultora Methodo
consultora Methodo,Patricio Hernández,Javier Milei,Conforme a,Javier Milei,,Minuto a minuto. Javier Milei y sus medidas: el regreso de Adorni a las conferencias de prensa y el avance de la causa judicial,,»Todos somos iguales ante la ley». La reacción de Milei contra los periodistas por la investigación sobre Adorni,,Malhumor social. Nervios en el círculo rojo de cara a 2027: ¿Y si Milei pierde?
POLITICA
Milei, entre Adorni y el desarrollo sin desarrollismo

Hay dos procesos en marcha que en esta coyuntura desafían al gobierno de Javier Milei. Uno, el rumbo económico y la heterogeneidad de sus resultados. El otro, el enfrentamiento con la prensa conectado con la investigación judicial del caso Adorni y las llamaradas con las que sorprende cada día, como la declaración del contratista y la cifra de 245 mil dólares que se conoció el lunes: ese incendio está lejos de apagarse.
En lo económico, el plan Milei-Caputo demora efectos positivos palpables para los hogares. Y la puja política ya empieza a encontrar nuevos carriles: mientras el Gobierno plantea un desarrollo con macro estable pero sin desarrollismo, cuyos resultados salariales y de empleo están pendientes, una oposición kirchnerista residual se esfuerza por ponerse el traje de la moderación. Intenta darse una oportunidad de representación con la promesa de una “macro con la gente adentro”. Por suerte para el Gobierno, por ahora, esa opción está floja de credibilidad.
Los dos frentes, economía y Adorni versus prensa, se retroalimentan y acentúan la tensión en la percepción de la opinión pública. La misma estrategia del Gobierno refuerza esa retroalimentación: en lugar de hacer pedagogía transversal sobre el sentido y los tiempos de su plan económico y aprovechar para eso el diálogo con cada periodista y cada medio, profundiza la ruptura con la mediación mediática y se dedica a ensayar respuestas malas al tema Adorni.
Se vio en la presentación de Milei en ExpoEFI, el congreso de economía que cerró con sus palabras el miércoles pasado. Su discurso duró una hora y veintiséis minutos, pero la repercusión se concentró en menos de cinco minutos en los que Milei atacó ferozmente a la prensa. Esos ataques se intensificaron desde que estalló el caso Adorni hace más de dos meses.
Milei usó ochenta y cinco minutos para dar respuestas sobre su concepción de la transición y su visión sobre el rol de su política económica en relación a la matriz productiva argentina. Pero el mensaje pasó de largo en medio de los ataques mediáticos mileístas, que se viralizaron. Esos momentos completó la saga que Milei había iniciado a la salida del Congreso, el miércoles de la exposición de Adorni, cuando respondió a una pregunta normal de un periodista con un insulto al periodismo en general: “chorros” y “corruptos”, gritó el Presidente.
¿Le conviene al gobierno sostener y alimentar ese grado de conflictividad cuando cuando debería estar inundando la conversación pública con su pedagogía económica? En 2023, Milei interpretó el sonido del momento: su rabia y su motosierra representaron la rabia de la gente con la política que llevó a una Argentina estancada. ¿Cómo suena la calle hoy? Ahora que ocupa el poder, ¿a Milei se le puede volver en contra la rabia o hastío de la gente? Si no hay respuestas, la rabia ciudadana tiende a orientarse contra el oficialismo en el poder.
La puja política se organiza hoy en torno a Milei y las deudas propias que genera: Cristina Kirchner y el kirchnerismo empiezan a quedar instalados en el espejo retrovisor. El mismo Luis Caputo lo reconoció la semana pasada: “el riesgo kuka es cero”, dijo. Por eso es mayor el desafío del Gobierno: para consolidar el apoyo a su plan económico dejó de alentar el miedo al regreso del kirchnerismo, como lo hizo en la campaña electoral el año pasado. Agitar el “riesgo kuka” impacta en la apetencia de los mercados y genera una profecía de incertidumbre autocumplida: termina complicando el mismo plan económico del Gobierno. El “riesgo kuka” como miedo que sale del mismo Gobierno se integra en el riesgo país. El Gobierno aprendió esa lección.
Ahora Milei y Caputo necesitan ganar voluntades y tiempo con una estrategia distinta mientras esperan que se concreten los efectos positivos más generales de sus políticas. Ese aprendizaje les es esquivo: en lugar de inundar los espacios mediáticos con sus explicaciones, se dedican a romper aún más la conversación transversal con sus votantes menos cautivos. El repliegue en sus cámaras de eco los aísla de una sociedad que está más allá de sus votantes más leales.
La política lo sabe: es más conveniente tener a los críticos a tiro de diálogo posible que cascotearlos desde la vereda de enfrente. Hay una prueba clara: cuando se abrió a la negociación en el Congreso, el Gobierno obtuvo resultados. Para cualquier gobierno, dar su visión de las cosas y responder preguntas y repreguntas incómodas en territorio independiente es una oportunidad más que un problema. Hablarle siempre a los convencidos no aumenta la credibilidad ni la confianza.
En el plano ético, por ahora el caso Adorni es una batalla perdida para el Gobierno: se necesita mucha ira presidencial para apagar ese fuego y distraer a la sociedad con otros conflictos. Esa cantera en algún momento se agota, y aunque no se extinga la cólera presidencial, sí cambia el contexto que la hace efectiva. Cuando el bolsillo se vacía, a la ciudadanía se le achica la paciencia ante los fuegos de artificio del poder político. Lo que quiere es salarios que alcancen y empleo disponible. Es la economía, estúpido, podría decir Milei.
El oficialismo libertario cree ver “sobres” en la persistencia del tema en los medios. En realidad, en los medios independientes, la cobertura responde a ratings y niveles de audiencias, además de un posicionamiento histórico de investigación del poder, no importa quién lo ocupe. Pero aún en la prensa kirchnerista o filo kirchnerista funciona algo más que sus sesgos ideológicos y su intencionalidad política: las audiencias también mueven esa cobertura. Si el caso Adorni sigue presente es porque sigue habiendo preguntas relevantes sin respuestas creíbles y a buena parte de la ciudadanía, traducida en ratings, views y clics, le sigue interesando. El Gobierno debería tomar nota de eso.
La sombra larga del caso Adorni no va a desaparecer rápido. Hay agujeros negros en la batería de respuestas organizadas desde el Gobierno. Aquí, la enumeración de algunos, aunque son más. Primero, que la Justicia archivó la causa de la esposa de Adorni en el avión presidencial por inexistencia de delito: es cierto, pero el problema no era ése sino que tanto Milei como Karina Milei y Adorni habilitaron un privilegio discrecional típico de “la casta” que combaten. Segundo, que Adorni tiene derecho a tomarse vacaciones con su familia: es cierto, pero ése no es el punto. La cuestión es si los ingresos declarados de Adorni le permiten sostener ese nivel de gastos familiares o si fueron financiados por amigos contratistas del Estado.
Tercero, que Adorni no tiene que responder por sus conductas privadas: en realidad, tiene que hacerlo si se sospecha un delito o una falta ética detrás de esas conductas. Cuarto, que sólo responderá ante la Justicia: tampoco es una buena respuesta. Por un lado, porque la ciudadanía también demanda respuestas políticas sobre todo a un proyecto político que pone a la ética como política de Estado. Y además, porque si el esquema de Adorni es tan transparente como asegura, desde que se inició la causa está habilitado para presentar cada comprobante en los tribunales y así ahorrarle a la Justicia y a los contribuyentes tiempo y recursos aplicados para investigarlo judicialmente, sobre todo en un partido que pregona la eficiencia en el uso de los recursos.
Quinto, porque en su primera conferencia de prensa sobre el tema afirmó hechos que no se condicen con la realidad: dijo haber declarado todos sus bienes “en tiempo y forma”, pero la casa del country Indio Cua, comprada en noviembre de 2024, no consta su declaración jurada de 2025. Recién la incluyó este año, luego de iniciada la causa judicial.
Cuándo y dónde quiere, Milei autorregula su barrabravismo de Estado. Lo exacerbó en la Cámara de Diputados el día del informe de Adorni; lo contuvo en ExpoEFI. Planteó a la iniciativa privada del empresario como descubridor de oportunidades con valor agregado en el mercado: “El héroe de esta película es el empresario. Como hacedores de políticas justas, nosotros tenemos que nivelar la cancha y el empresario tiene que decidir dónde invertir. Nosotros no elegimos ganadores. Esto (por los problemas históricos de Argentina) lo van a dar vuelta los empresarios que crean valor, por eso sacamos al Estado del medio”, explicó. Puso al Estado como desregulador de obstáculos para la misión del empresario: “Estamos generando mayor flexibilidad para que la reasignación de recursos sea lo más rápido posible”. Definió las características del escenario actual y el impacto en el momento darwiniano en el que se destruyen empresas y nacen otras: cambio tecnológico, cambios de precios relativos y liberación de rendimientos crecientes a partir de la desregulación y la apertura de mercados.
Sostuvo la estrategia de exportaciones diferenciadas como una oportunidad para la industria argentina, inclusive la industria textil: “La especialización no significa hacer de todo. Vamos a hacer algunas cosas en las que somos mejores. En las que somos malos no vamos a tener chances. Igual cuidado con en qué somos malos y en qué no somos malos. La discusión en el sector textil: dicen que no pueden competir contra China. Sin embargo, Italia tiene salarios más altos que nosotros y sin embargo, tienen industria textil: ¿cómo es eso? Compiten por diseño. Ponen el eje en el diseño. No es que no pueden competir, tienen que buscarle la vuelta. Si van a estar llamando a papá Estado cada vez que algo no les gusta, va a ser difícil competir”.
El Gobierno espera que los resultados de la nivelación racional de la macro le den la razón en una matriz productiva creadora de empleo y de mejora del salario. A la “macro con la gente adentro” con la que lo corre el kirchnerismo en busca de oxígeno, le responde con la baja de la inflación como el primer pilar de ese camino.
Mientras tanto, deja pasar oportunidades para acercar su mensaje. El Gobierno necesita resultados que se noten en el bolsillo de la gente, en las góndolas de los comercios y en los ladrillos de la construcción. No le queda más que esperar al paso del tiempo.
Para ganar tiempo, el Gobierno necesita explicar, explicar, explicar en lugar de construir enemigos en la prensa y retirarse del mercado del diálogo democrático con el periodismo independiente. Ese mercado libre es un escenario potente a la hora de dar batallas conceptuales. Abandonarlo implica un riesgo: generar un vacío y que lo ocupe otro.
Luciana Vázquez,Conforme a
POLITICA
El dueño de la financiera vinculada a la AFA no se presentará a declarar ante la justicia

El empresario Ariel Vallejo, titular del conglomerado Sur Finanzas, sociedad vinculada a negocios con la Asociación de Fútbol Argentino (AFA), no se presentará hoy a prestar declaración indagatoria ante el juez federal de Lomas de Zamora Luis Armella, tal como estaba citado. La razón: una apelación no resuelta interpuesta por su defensa en la causa conocida por el presunto vaciamiento y lavado de activos en el Club Atlético Banfield. El magistrado ya fijó fecha para las indagatorias de los otros involucrados en las presuntas maniobras delictivas que podrían complicar al titular de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, quien hasta el momento no fue mencionado en ese expediente.
Los abogados de Vallejo le explicaron a Infobae los motivos por los cuales su defendido no se presentará a declarar ante el juez federal: “Nosotros presentamos una nulidad de la convocatoria (a indagatoria). Eso es lo que rechazaron. Pero lo apelamos. Vallejo está citado a indagatoria por tres cuestiones que, según entendemos, no corresponden a lavado de dinero del Fideicomiso Banfileño (la cámara ya le dijo a la fiscal Cecilia Incardona y al juez Armella que no existe lavado); la causa de la denuncia de ARCA, la cámara ya dijo que le corresponde al juzgado del juez Federico Hernán Villena. No le corresponde a Armella. No lo puede indagar por eso. La causa de los clubes de AFA, Armella e Incardona ya se declararon incompetentes y la mandaron al juez de Campana Adrián González Charvay. Que nos expliquen cómo lo van a indagar por delitos que ya dijeron que se van al juzgado federal de Campana”.
Será la instancia revisora quien decidirá si corresponde que Armella y la fiscal federal de Lomas de Zamora, Cecilia Incardona, indague al allegado de Claudio “Chiqui” Tapia, titular de la AFA y el pendiente “pedido de ampliación de la imputación efectuada a Maximiliano Ariel Vallejo en orden al delito de defraudación por administración fraudulenta en calidad de partícipe necesario, (art. 45 y 173 inc. 7° del C.P.)”, tal se lee en la resolución judicial fechada el 4 de mayo.

Imputados e indagatorias
Según pudo reconstruir Infobae el magistrado, en esa misma resolución que corresponde a la causa FLP 29107/2025, ya dispuso las citaciones a indagatoria a los principales implicados, pertenecientes a la dirigencia de Banfield:
- Eduardo Juan Spinosa (presidente), se lo indagará por “asociación ilícita en calidad de jefe, defraudación por administración fraudulenta y lavado de activos agravado como coautor”. La cita es para el “18 de junio de 2026, 10:00”.
- Federico José Spinosa (vicepresidente), se lo indagará por “asociación ilícita, administración fraudulenta y lavado agravado como coautor. Cita para el 18 de junio de 2026, 10:30”.
- Ignacio Javier Uzquiza (tesorero), los cargos también son por los presuntos delitos de “asociación ilícita y administración fraudulenta, como coautor. Cita para el 24 de junio de 2026, 10:00”.
- Oscar Fabián Tucker (secretario), se los investiga por “asociación ilícita y lavado agravado como coautor. Cita para el 24 de junio de 2026, 10:30”.
- “Representantes legales de Banfileños S.A. y del Fideicomiso para la Reconstrucción Banfileña, las fechas y horarios de indagatorias fueron previstas para el 25 de junio de 2026, 10:00 y 10:30, respectivamente”.
A todos se les impuso la obligación de prometer sujeción al proceso penal, presentación periódica ante la sede judicial, prohibición de salida del país sin autorización, retención de documentos de viaje y prohibición de contactarse entre sí, junto con la obligación de informar cualquier cambio de domicilio y la prohibición de alejarse a más de 100 km del juzgado sin previa autorización, según lo dispuesto por el artículo 210 del Código Procesal Penal Federal.

La ingeniería financiera
La investigación, impulsada por Incardona, identificó la existencia de una organización criminal profesionalizada, cuya base operativa era la estructura de Sur Finanzas y empresas vinculadas como Banfileños S.A. y el Fideicomiso para la Reconstrucción Banfileña.
La hipótesis, recogida textualmente por el juzgado, sostiene que “esta estructura ofrecía un andamiaje de opacidad diseñado específicamente para el reciclaje de fondos de origen espurio, el cual fue aprovechado por los directivos del Club para perfeccionar el desvío de sus activos institucionales”.
Uno de los datos singulares que surge de la resolución de Armella es el resultado de los allanamientos realizados en la sede central de Sur Finanzas: en el lugar se incautaron biblioratos denominados “CLUBES” y “PSP nómina de clientes”, evidenciando operaciones y contratos con dieciséis clubes de fútbol: Barracas Central, Acassuso, Argentinos Juniors, Deportivo Armenio, Defensores de Glew, Dock Sud, Independiente, Los Andes, Temperley, Victoriano Arenas, Brown de Adrogué, Racing Club, Morón, San Lorenzo, Platense y Banfield.

El juzgado describió un mecanismo donde la dirigencia de Banfield simultáneamente ejercía dominio sobre la administración formal del club y sobre los vehículos societarios como Banfileños S.A. La constitución del Fideicomiso de Reconstrucción Banfileña en 2012 instrumentó que cualquier financiamiento externo obtenido por el club quedara canalizado a través de la fiduciaria, en la práctica bajo el control de las mismas personas físicas.
La maniobra, documentada en los contratos y movimientos bancarios secuestrados por la investigación, permitió que Banfield canalizara tanto el dinero de préstamos como recaudaciones de socios —a través de empresas externas como “PagoTic”— hacia cuentas asociadas al fideicomiso. El sistema se mantuvo sin alteraciones entre febrero de 2019 y agosto de 2023, según la información proporcionada por PagoTic al juzgado.
Montos, acuerdos y sospechas
Según detalla el juzgado, el 12 de diciembre de 2021 se suscribió un contrato de sponsoreo por $4.583.333 más IVA mensuales con Sur Finanzas Group S.A., y el 5 de febrero de 2022 otro con Roma Inversiones S.A. por $12.000.000 más IVA. La principal irregularidad, resalta la resolución, radica en que los ingresos derivados de estos convenios públicos fueron dirigidos al fideicomiso en vez de ingresar a las cuentas institucionales del club.

La administración fraudulenta habría incluido, además, la celebración de contratos de mutuo en efectivo: el 17 de julio de 2023 Banfield se obligó por USD 500.000 a una tasa de interés del 3% mensual; solo tres meses después, el 9 de octubre de 2023, firmó un nuevo mutuo por otros USD 500.000 con tasa al 4% mensual. En ambos casos, las dirigencias del club y Sur Finanzas pactaron la devolución de un total de USD 1.150.000 en menos de seis meses, es decir, USD 150.000 en concepto de intereses, y declararon la recepción del millón de dólares “en dinero efectivo”, lo que imposibilitó la trazabilidad bancaria.
La documentación revela que estos compromisos financieros simultáneos no tuvieron justificación comercial y resultaron gravosos para Banfield, contribuyendo, según el juzgado, al “vaciamiento patrimonial” de la entidad. Los investigadores también detectaron una “triangulación” sistemática de ingresos genuinos del club hacia vehículos societarios controlados por los propios directivos, y una reconversión de los fondos desviados en “dineros negros” finalmente integrados al circuito legal mediante la adquisición de bienes de lujo, como vehículos y propiedades.
El expediente describe la adquisición de bienes —entre ellos, un vehículo Toyota SW4 4X4 valuado en $53.745.000 por Eduardo Spinosa y un inmueble de USD 170.000 por Federico Spinosa— como operaciones presuntamente orientadas a legitimar activos de origen ilícito.
POLITICA
Andrés Malamud, analista político: “Milei no lo hecha a Adorni porque es amigo de su hermana”

El politólogo Andrés Malamud analizó cuáles son los motivos por los que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, permanece en el Gobierno pese a ser investigado por presunto enriquecimiento ilícito. Entrevistado por Carlos Pagni en el programa Odisea argentina (LN+) el lunes por la noche, el analista político desarrolló tres interpretaciones posibles sobre la continuidad del funcionario en el Ejecutivo.
“Algunos piensan que la razón para mantener a Adorni es que es un pararrayos”, planteó Malamud. Según esta interpretación, Adorni estaría siendo utilizado para concentrar la atención pública en él y evitar las críticas sobre las políticas económicas: “La inflación sube, hay otros problemas y la gente habla de la corrupción”.
La segunda hipótesis la denominó como la del “fusible”, que indicaría que Milei “se lo va a sacar de encima cuando acumule demasiados problemas” e implicaría, según explicó, que la permanencia de Adorni resulta funcional al interés del Presidente.
La tercera explicación apunta a los vínculos personales dentro del círculo de poder. “No le hizo lo mismo que a Nicolás Posse o Guillermo Francos, no lo echó como a sus amigos, porque no es su amigo, es el amigo de su hermana”, afirmó. En esa línea, agregó: “Él no la echa a ella y no echa a los de ella”, y definió que existe “una dependencia profunda que es difícil de evaluar”.
En ese contexto, Malamud esbozó, sin desarrollarla, una posible cuarta hipótesis. “Después hay pensamientos mucho más complicados como el testaferro”, indicó, aunque no profundizó en esa línea durante la entrevista.
Más allá del caso puntual de Adorni, el politólogo amplió su análisis al funcionamiento general del Gobierno y señaló que “Milei depende fundamentalmente de la economía”. Explicó que el respaldo social que recibe el Gobierno varía en función de ese factor y que, por el contrario, “cuando mete -Milei- la batalla cultural, le va peor”.
El analista planteó que el actual Presidente representa un cambio respecto de la lógica tradicional. “Vivimos durante 40 años en un péndulo entre la capital y el conurbano”, indicó, y señaló que Milei se posicionó como una opción “contra el AMBA” y que “vino a representar a las otras 22 provincias”.
Noticia en desarrollo.
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