CHIMENTOS
¡Quedan riquísimas! El truco simple para hacer milanesas al horno bien crocantes sin freírlas

Las milanesas al horno son una solución práctica para quienes quieren evitar la fritura sin resignar sabor ni textura. El problema es que muchas veces salen pálidas, blandas o secas. Para que queden crocantes, no alcanza con llevarlas al horno: hay que prestar atención a la temperatura, la placa y el empanado.
La clave principal es usar horno fuerte, entre 200 y 220 grados, y precalentar bien la placa antes de apoyar las milanesas. Ese golpe de calor ayuda a dorar la base desde el primer momento y evita que el pan rallado absorba humedad. También conviene usar una fina capa de aceite, no demasiado: apenas lo necesario para favorecer el dorado.
Para hacerlas, se pueden usar bifes de carne, pollo o cerdo, siempre de grosor parejo. Primero se pasan por una mezcla de huevo batido con sal, pimienta, ajo, perejil y una cucharadita de mostaza si se quiere sumar sabor. Después se empanan con pan rallado, rebozador o una mezcla de pan rallado y avena fina para lograr una textura más firme.
Una vez empanadas, conviene dejarlas reposar unos 10 minutos en la heladera. Ese paso ayuda a que el empanado se adhiera mejor y no se desprenda durante la cocción. Mientras tanto, se calienta el horno con la placa adentro. Luego se pincela la placa con aceite, se colocan las milanesas sin encimarlas y se agrega otro hilo o rocío de aceite por encima.
Cómo hacer milanesas al horno crocantes sin freírlas
- Usá horno fuerte, entre 200 y 220 grados.
- Precalentá la placa antes de apoyar las milanesas.
- No las encimes: necesitan espacio para dorarse.
- Agregá poco aceite, distribuido de forma pareja.
- Dejalas reposar en la heladera antes de cocinarlas.
- Dalas vuelta a mitad de cocción para que se doren de ambos lados.
- Evitá bifes demasiado gruesos, porque tardan más y pueden secarse.
El tiempo de cocción depende del tipo y grosor de la carne, pero suele estar entre 18 y 25 minutos. A mitad de cocción, hay que darlas vuelta con cuidado para que se doren de ambos lados. Si son de pollo, es importante asegurarse de que queden bien cocidas por dentro.
Las milanesas al horno pueden quedar crocantes si se las cocina con el mismo criterio que una buena fritura: calor alto, superficie caliente y espacio suficiente. Con esos cuidados simples, salen doradas, sabrosas y con una textura mucho más tentadora.
Milanesas; Receta
CHIMENTOS
Juli Poggio confesó su fanatismo por los hoteles alojamiento y explicó por qué le hierve la sangre cuando va a uno

Lejos de importarle el qué dirán o queé la puedan juzgar por su forma de ver y vivir su intimidad, sexualidad y forma de transitar la vida en pareja, tras reconocer que elige mantener una relación abierta, Juli Poggio confirmó ahora otra cosa que disfruta en ese ámbito tan privado.
En tanto estaban al aire en Resu en vivo, la propia Juli Poggio se metió en el tema que a lugares para tener sexo refiere y salió a bancar a los hoteles alojamiento. Es que en tanto algunos decían que no era de agrado por la higiene del lugar la ex hermanita salió al cruce con argumentos.
“Me tienen harta con que les da asco el telo. A ver, un hotel es lo mismo. No se hagan los fifí. ¿Qué se piensan? ¿Qué en las sábanas de un hotel no hacen sus cositas? ¿Se piensan que lavan diferente las sábanas?”, remarcó sin filtro la influencer y actriz.
Siguiendo con su descargo y dejando en claro que ella es del «team hotel alojamiento», Poggio continuó: “Me da asco el telo, dicen. Es lo mismo que el hotel. ¿Qué se hace?. Es re divertido ir a un telo, es un re plan para mí. Me encanta”.
JULI POGGIO ES ABIERTA SEXUAL Y MENTALMENTE
“Eso de que no ves a nadie, de que te pasen la comida como por una puertita. Primero que no ves a nadie. El que te atiende está como atrás de algo. Ves las manos nada más. Entonces, ahí a mi ya me da risa. Me divierte”, detalló Juli intentando compartir la experiencia con aquellos que nunca fueron.
Finalmente, Poggio remató: “Después, la habitación no es como la de un hotel. Está pensado para que en muchos lugares puedas hacer muchas cosas. En cuanto a la higiene del lugar, cuando llegás al telo te ponen en el inodoro una banda que dice desinfectado”.
Juli Poggio
CHIMENTOS
Silvina Garré vuelve a sus recuerdos y reflexiona sobre su carrera: “Buenos Aires me dio todo”

“Sentí la necesidad de volver a Rosario, vivir sola en mi ciudad, estar más cerca de mi hermana y su familia, visitar más a mis amigas. Lo sentí íntimamente. No lo había pensado. Nunca había querido volver a vivir a Rosario desde que me vine acá, en 1981”, confiesa Silvina Garré en charla con Teleshow.
Pasaron 45 años, miles de conciertos y unas cuantas canciones inolvidables para que decidiera regresar a Rosario, donde hoy conviven sus recuerdos, sus cuadernos artesanales y su familia, y desde donde sigue ligada a la música: se presenta en escenarios, comparte su herencia con nuevas generaciones y reafirma su lugar en la historia del rock argentino.
Con la Trova Rosarina como marca indeleble en el corazón de la música popular argentina, Garré hoy sigue girando con su nuevo trabajo Con Nombre de Mujer, donde reversiona clásicos y no tanto con títulos femeninos a los que le aporta su estilo inconfundible. Antes de su concierto del 31 de julio en el Café Berlín de Villa Devoto, aquella sentencia sobre las dos ciudades de su vida es la excusa ideal para repasar este camino que no se detiene.
—¿Cuándo te percibiste cantante?
—De chiquitita, muy chiquita. Más o menos entre los doce, trece años. Y, como autora, me he encontrado en situaciones de estar cantando algo y darme cuenta que no era una canción conocida. Ese es el primer recuerdo que tengo. Me acuerdo la sensación de confusión y felicidad al mismo tiempo de haber inventado una canción.
—¿En tu familia había ambiente musical?
—En casa mi mamá tocaba la guitarra. Ella tenía un cuadernito con los acordes marcados por colores. El do mayor era rojo y así…tenía un repertorio de boleros, cantaba en inglés y en francés. Aún tengo ese cuaderno conmigo.
—¿Grababas tus canciones de alguna manera?
—En casa había unos grabadores y cassettes. Grababa una voz en un grabador y en el otro grababa otra voz, las disparaba juntas y pasaba la canción con los dos. Era un juego, el juego que más me gustaba. Yo era super solitaria en mi infancia, y eran mis momentos para jugar.
—¿Sufrías la soledad o la disfrutabas?
—Era mi forma de ser. Una persona muy introvertida.
—¿Conservás recuerdos materiales de esa época?
—Sí tengo el registro de cassettes y esos cuadernos con canciones, poemas, textos. Eso es lo único que conservo, además de una guitarra que traje de Rosario, que no perdí en las mudanzas. Tengo todos esos cuadernos desde los 14 años hasta hoy.
—¿Te inspira el dolor para escribir canciones?
—No, desde el dolor no. Si yo siento mucho dolor, no toco la guitarra ni el piano ni escribo nada, es un estado de inacción muy grande. Necesito crear un clima.
—¿Cómo surgen tus temas?
—Rápidamente. No porque yo sea muy veloz para escribir canciones, sino porque es sobre algo que se ha venido elaborando inconscientemente. De repente aparece como resuelto, bastante listo, pero tiene que ser un momento de estar muy conectada con lo que siento.
—¿Te cuesta conectar ahora con ese clima?
—Ahora es difícil conectar. Ahora todo es para afuera, todo es hacia afuera. A veces veo que todo el mundo está hablando con todo el mundo. A mí me gusta estar con mis pensamientos. No le escapo a los pensamientos, pero veo que no se puede estar en silencio. Están hablando y hablando. Como que siempre hay que estar hacia fuera de uno mismo. Y para mí el acto de la creación siempre para adentro.
—¿De dónde tomás inspiración?
—Puede ser una película, una conversación, algo que escuchás al pasar. Eso después puede aparecer cuando componés. Pero en el momento de hacerlo hay que estar muy conectado.

—¿Por qué dejaste Buenos Aires?
—Me fui. En realidad no la dejé. Fui a recuperar espacios y momentos de mi ciudad que me perdí, porque me vine para acá hace más de 40 años.
—¿Venías pensando en volver a Rosario?
—No lo había pensado. La idea mía era irme a vivir a Mar del Plata, no a Buenos Aires. La pandemia me agarró en Mar del Plata, me salvó la cabeza. Estoy agradecida porque todos los días salía y caminaba y miraba el mar. Tenía mucho miedo, vivía con mucho terror. La idea era quedarme, y finalmente me volví. Un verano quise pasar las fiestas en Rosario, hacía mucho que no veía a mi familia. Me quedé unos días y sentí íntimamente que tenía que volver a vivir allí. Y eso no me había pasado desde que me vine a Buenos Aires en 1981.
—¿Te dio nostalgia volver a Rosario?
—Me dio mucha felicidad porque no era una extraña. Hay lugares que todavía están, otros se modificaron, pero hay lugares, barcitos, que todavía existen. Vivo cerca del río, de la Costanera. Es muy lindo Rosario y el ritmo de la gente es más lento, más tranquilo. Se puede caminar.
—¿Te hizo mal Buenos Aires en algún momento de esos cuarenta años?
—No, Buenos Aires me dio todo. Casi todo. No me arrepiento para nada de haber venido acá. Acá pude construir una carrera. Era mi sueño. En blanco y negro Buenos Aires, porque fue un sueño en blanco y negro. Siento que uno tiene que estar cómodo en los lugares donde está. Dejé de sentirme cómoda en Buenos Aires, sentí como que era otra ciudad, fue hace cinco o seis años. Lo que pasa es que seguí quedándome. Ya hace tres me mudé a vivir a Rosario.

—¿De ahí no te vas a mover?
—No. Eso sí va a ser mi base, donde ya están todas mis cosas, está mi familia. A lo mejor me voy a estudiar a algún lado, pasar un par de meses en algún lugar, pero siempre mi base será Rosario.
—¿Cómo fue tu experiencia como psicóloga?
—Estudié y después no era muy compatible. Atendía, trabajaba en una clínica y en casa. Después grabé un disco con una banda y empecé a grabar discos uno detrás de otro.
—¿Te gustaba atender pacientes?
—Empecé atendiendo a niños, muy chiquitos. Pero después, cuando pasé a adultos, pensé que iba a ser más complicado, pero no. La persona empezaba a hablar de que estaba ahí, automáticamente se hacía un switch.
—¿Hacías psicoanálisis?
—Hacía psicoanálisis. Diván no. Atendí un tiempo y mientras estaba atendiendo, me encontré con un músico en la calle y me dijo: “¿Tenés temas? ¿Qué estás haciendo? Andá a una banda, andá al estudio”. Fui al estudio, compusimos temas, ensayamos y grabamos. Y le dije chau a la psicóloga.
—¿Qué experiencia te dejó la facultad?
—Me gustó muchísimo, más aún que la de la práctica clínica. Porque siempre estuve entre músicos, desde chiquita. Entonces ahí había otra gente, hablaban de otras cosas.

—¿Antes de debutar profesionalmente, hiciste otro trabajo?
—Trabajaba con mi papá en su consultorio médico. Pero no funcionó demasiado, no era buena respecto a la gente. No te digo que no soy agradable, pero no soy una persona de mucha sociabilidad.
—¿Sos autodidacta o estudiaste en el conservatorio?
—Estudié en forma particular con distintos profesores. Primero, cuando era chiquita en Rosario, conservatorio, armonía. Después vino un profesor de piano, otro de guitarra, otro de flauta traversa. Todo en Rosario. Después ya no estudié más, y me lancé a tocar temas de una manera más natural.
—¿Si no hubieras sido cantante, qué te hubiera gustado ser?
—Hubiera estudiado para pintora. Me encanta la pintura. No sé pintar, pero me encanta ver cuadros, me encanta la gente que sabe dibujar bien.

—¿Cómo fue el proceso de selección de temas para tu disco más reciente?
—Siempre existe el desafío cuando uno hace canciones de otros, primero que tenés mucho material para elegir. Tener la posibilidad de elegir estos temazos, de tantas poesías y melodías divinas. El rock argentino tiene unos autores a los que hay que hacer lugar por la calidad. Es un gran placer poder cantar estas canciones y que la gente también se sienta ligada al tema.
—¿Cómo ves al público actualmente?
—Hay gente que no es de mi generación. Yo lo llamo herencia musical. Lo veo en mis sobrinas, que son chicas jóvenes y escuchan música que escuchaba yo cuando era joven. Descubren cosas actuales, pero también la obra del rock nacional, la música de los setenta, los ochenta. Mi público es como el hijo de…porque sus padres escuchaban esa música. Ellos la escucharon desde chicos, entonces hay público de diferentes edades.

—¿Qué representa para vos la Trova Rosarina hoy?
—La Trova es un clásico de la música argentina. Estuvimos hace un mes y medio, hicimos trece conciertos, lleno total.
—¿Van a volver a tocar juntos?
—No, por ahora ya no, porque estuvimos un mes y medio haciendo. Considerá que somos seis, cada uno tiene otras cosas que hacer. Bastante que conseguimos un mes y pico de conciertos.
usina,usina del arte
CHIMENTOS
El video de Luck Ra en medio de su separación de La Joaqui que armó un escándalo: «Qué carajo voy a hacer»

La Joaqui y Luck Ra parecían ser una de las parejas más sólidas y románticas del espectáculo, debido a sus constantes gestos y demostraciones de amor. Sin embargo, en las últimas horas, la noticia de su separación sorprendió a todos. En medio de esta versión, un video del cantante cordobés comenzó a viralizarse en redes sociales y muchos fans lo asociaron a su reciente separación. Vale destacar que ninguno de los artistas hizo declaraciones hasta el momento.
El clip fue compartido por el intérprete de «Hola perdida» en Tik Tok el pasado 16 de junio y en este, el cantante lanza una llamativa frase. «Qué me importa dónde estoy, adónde voy, qué carajo voy a hacer. Mientras me tenga a mí, todo va a estar bien», se puede leer mientras él posa frente a la playa y mira hacia el horizonte. La frase pertenece al fallecido youtuber Gaspi y fue popularizada en las redes sociales tras su muerte.
«¿Será que anda con Tuli Acosta?», «¿Qué pasó con que ella decía que era el mejor hombre que había conocido?», «ese es un mensaje de soltero», «qué bueno que ella abrió los ojos», «para mí es todo marketing», «muy pronto se va a ver con otra», fueron algunos de los comentarios de sus seguidores. Mientras algunos consideraron que Luck Ra fue el que decidió terminar el romance, para otros fue Joaquina quien quiso cortar a pesar del dolor que le generaba la ruptura.
De acuerdo al programa LAM, loa artistas no están juntos desde hace un mes y medio debido al joven. “Él quiere otra cosa para su vida. Ella está muy enamorada y no lo puede entender”, revelaron durante el vivo por América. «Hace seis meses tuvieron una crisis también. Lograron reflotar, salir adelante. Pero bueno, hay un montón de cosas en el medio«, habían contado sobre los supuestos motivos de este distanciamiento.
CÓMO SE HABÍAN CONOCIDO LA JOAQUI Y LUCK RA
Aunque muchos creen que su historia empezó en 2024, el primer encuentro entre los artistas se produjo varios años antes durante una fiesta de 15, donde ambos habían sido contratados para presentarse como invitados musicales. Tiempo después, La Joaqui confesó que desde aquel momento Luck Ra le había parecido muy atractivo. Sin embargo, la relación no avanzó y cada uno siguió con su carrera.
Recién en abril de 2024 retomaron el contacto cuando comenzaron a intercambiar mensajes a través de las redes sociales. Ese acercamiento despertó rápidamente las sospechas de sus seguidores, que no tardaron en vincularlos sentimentalmente. El inicio de la relación no fue tan sencillo como muchos imaginaban.
Según contó la cantante, antes de convertirse en pareja tuvieron al menos cuatro citas sin llegar siquiera a darse un beso. La Joaqui explicó que en ese momento atravesaba un período de «pánico social», una situación que incluso la llevó a cancelar algunos encuentros a último momento por la ansiedad que sentía.
Luck Ra, Joaqui
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