DEPORTE
Juan Martín del Potro volvió a jugar al tenis en una histórica exhibición y un detalle llamó la atención en los fanáticos

El ex tenista argentino vio acción en la inauguración de un centro de tenis en Moldavia
Juan Martín del Potro participó de un histórico momento para el tenis de Moldavia en lo que fue la inauguración de un nuevo Centro Nacional de Entrenamiento de tenis en Chisinau. El tenista argentino, ex número 3 del ranking ATP, estuvo acompañado por otra leyenda de la disciplina como lo es Simona Halep. La apertura buscó impulsar el desarrollo del deporte en el país y habilitar un complejo con canchas para torneos profesionales y programas de formación para jugadores de todos los niveles.
Según indicó la federación del país europeo, el nuevo centro se integra a un plan de la Federación Internacional de Tenis (ITF) para crear 100 instalaciones de este tipo en el mundo. Por ahora existen 29 sedes dentro de ese programa. La inauguración incluyó un partido de dobles mixtos con Del Potro, Halep, el tenista moldavo Radu Albot y la juvenil Lia Belibov, de 17 años, una de las promesas de la disciplina en el país. En el ranking de singles de la ATP, Moldavia solo cuenta actualmente con Albot, ubicado 479°, e Ilya Snitari, 966°.
En las imágenes que se publicaron en las redes sociales, se pudo ver al campeón del US Open 2009 realizar movimiento con dificultad y una protección en su rodilla derecha, lo que demostró las complicaciones físicas que tiene la Torre de Tandil luego de las intervenciones que marcaron su carrera. Si bien se puede ver que Delpo tiene movilidad y mantiene el gesto técnico con su drive de derecha, su mueca de dolor cuando avanza en su costado de la cancha se vio en las imágenes. A pesar de eso, Juan Martín aprovechó la ocasión para volver a su gran amor deportivo.
“Estamos orgullosos y emocionados de dar la bienvenida a los campeones de Grand Slam Simona Halep y Juan Martín del Potro para el evento inaugural del NTC. Su presencia no solo es una celebración para los fans, sino también una poderosa inspiración para la próxima generación de jugadores moldavos. Subraya el nivel de ambición que tenemos para este proyecto y para el futuro del tenis en Moldavia”, declaró el presidente de la Federación Nacional de Tenis de Moldavia Ceslav Ciuhrii. Durante esta semana se disputa el Moldova Open, un torneo Challenger que se convirtió en el segundo de esta categoría en el país tras una edición jugada durante 2025.
Hace algunas semanas, el ganador de 22 títulos ATP describió su retiro como “la decisión más dolorosa de su carrera” y recalcó: “Nunca me quise retirar”. El ex tenista detalló que su alejamiento no fue voluntario: “La realidad es que mi retiro fue forzado por mi situación de la rodilla, porque tuve una lesión, una primera cirugía donde no fue buena y ahí comenzó todo este calvario y pesadilla con mi rodilla”, expresó quien supo alcanzar el 3° puesto en agosto de 2018.
“Nunca fue una decisión personal de decir: ‘estoy cansado con el tenis, no tengo más sueños, no tengo más objetivos por cumplir’. Entonces obviamente no quería y era una cirugía con la ilusión de volver y la otra con la misma metodología, el mismo esfuerzo hasta que finalmente, bueno, ya el cuerpo no me resistía más”, expresó. Al mismo tiempo, Delpo reconoció el peso emocional que lo llevó a tomar la decisión de alejarse del circuito: “Mentalmente tampoco estaba preparado para continuar con las cirugías y los fracasos”.

Del Potro se vio forzado a abandonar el tenis profesional tras una secuencia de 14 lesiones que limitaron persistentemente su carrera. La primera de ellas requirió una operación de su muñeca derecha después de obtener el US Open 2009 y alcanzar los octavos de final del Abierto de Australia en 2019; esa intervención lo mantuvo alejado de las canchas por ocho meses, con regreso en el ATP 250 de Bangkok.
Días atrás, Del Potro volvió a ser noticia por el robo que sufrió en su casa en Tandil. Un grupo de al menos tres delincuentes desvalijó la vivienda en la zona de Don Bosco. Los ladrones ingresaron tras romper uno de los ventanales del frente y aprovecharon la ausencia de la familia del ex tenista para recorrer todas las habitaciones y llevarse dinero, joyas, relojes, trofeos, medallas, raquetas y distintos recuerdos personales. Aunque luego se confirmó que los reconocimientos más valiosos de su carrera no fueron sustraídos.
Entre los objetos sustraídos, el medio local La Voz de Tandil precisó que los ladrones se llevaron las alianzas de los padres del ex tenista, joyas, cadenitas, dinero, trofeos, medallas, raquetas y ropa. También sustrajeron distintos recuerdos que la familia conservaba del padre de Del Potro, fallecido hace algunos años. Al abandonar la vivienda, los asaltantes saltaron un alambrado, donde quedaron tiradas algunas pertenencias robadas: remeras, muñequeras, vinchas y cartas.

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DEPORTE
Experiencia, autoridad y el antecedente de la final de Qatar 2022: quién es el árbitro que dirigirá a la selección argentina en el debut

La FIFA designó al árbitro polaco Szymon Marciniak para conducir el encuentro entre la Argentina y Argelia en el inicio del Grupo J de la Copa Mundial FIFA 2026. La elección no es casual. Se trata de uno de los árbitros más prestigiosos y experimentados de la última década, considerado por muchos especialistas como el mejor árbitro del mundo de la actualidad.
Nacido en Plock, Polonia, el 7 de enero de 1981, Marciniak es árbitro FIFA desde 2011 y pertenece a la máxima categoría arbitral de la UEFA. Su carrera alcanzó la cúspide cuando fue designado para dirigir la final de la Copa Mundial de Qatar 2022 entre Argentina y Francia, convirtiéndose en el primer árbitro polaco en arbitrar una final mundialista. Posteriormente también condujo la final de la UEFA Champions League 2023 entre Manchester City e Inter de Milán.
Además, fue reconocido por la IFFHS como Mejor Árbitro del Mundo en 2022 y 2023, una distinción reservada para muy pocos jueces en la historia moderna del fútbol.

El colegiado polaco tiene una relación particular con la selección argentina. De hecho estuvo presente en varios encuentros relevantes del elenco albiceleste: frente a Islandia, en el Mundial Rusia 2018, contra Australia por los octavos de final del Mundial Qatar 2022 y en esa misma Copa, en la final contra Francia.
De hecho su antecedente más recordado, naturalmente, es la histórica final de Lusail, donde Argentina obtuvo su tercera Copa del Mundo tras vencer a Francia en definición por penales. Aquel partido fue considerado por numerosos analistas arbitrales como una de las actuaciones más sólidas en una final mundialista moderna.

En cuanto a su perfil arbitral, destacan su autoridad natural y liderazgo silencioso. Marciniak pertenece al grupo de árbitros que ejercen el control desde la personalidad antes que desde la sanción.
Sus registros muestran un promedio cercano a las tres tarjetas amarillas por encuentro, una cifra que refleja una filosofía de control basada más en la prevención. En materia de expulsiones, presenta un promedio de una tarjeta roja cada tres partidos, un dato que evidencia que no duda en aplicar la máxima sanción cuando la naturaleza lo exige.
Desde el aspecto físico, Marciniak mantiene un promedio de 9 kilómetros recorridos por partido, una distancia que demuestra su constante búsqueda de proximidad con la jugada. Su modelo de arbitraje se apoya en una ubicación dinámica, procurando reducir los ángulos muertos y obtener la mejor perspectiva posible para evaluar contactos. Posee una capacidad superior para anticipar conflictos y comprender las fases tácticas de los encuentros. Rara vez llega tarde a una acción importante.
Mantiene distancias cortas de control, generalmente entre 10 y 15 metros de la acción principal, lo que le permite una mejor percepción de los contactos.
Asimismo, utiliza mucho el diálogo preventivo con jugadores y capitanes. No es un árbitro de gestos exagerados; transmite autoridad mediante la seguridad de sus decisiones.
Marciniak es uno de los árbitros europeos que mejor interpreta la ventaja, permitiendo continuidad cuando el beneficio es real y no simplemente teórico.
Por otro lado, su lenguaje corporal transmite tranquilidad incluso en contextos de máxima presión. Marciniak no es un árbitro permisivo ni excesivamente sancionador. Su filosofía disciplinaria se basa en la advertencia preventiva, la gestión verbal del conflicto, la escalada progresiva de sanciones y la tolerancia cero frente a conductas violentas o protestas masivas.
Cuando el partido lo requiere, no duda en intervenir disciplinariamente, pero evita transformarse en protagonista del espectáculo. Sus estadísticas internacionales muestran un promedio de amonestaciones moderado para el nivel de competencia que dirige, caracterizado por un criterio uniforme y consistente.
En cuanto a su relación con el VAR, Marciniak es considerado uno de los árbitros que mejor ha logrado integrar la tecnología a su proceso de toma de decisiones. No depende del VAR para arbitrar, pero tampoco se resiste a utilizarlo cuando existe un error claro y manifiesto.

Su filosofía es simple: “Primero decide el árbitro. Luego la tecnología verifica”. Ese enfoque le permitió gestionar con éxito encuentros de enorme complejidad técnica, incluyendo la final de la Copa del Mundo y la final de la Champions League.
La designación de Marciniak representa para Argentina un arbitraje de máxima jerarquía internacional. No es un árbitro que permita excesos físicos ni protestas permanentes. Tampoco suele interrumpir innecesariamente el juego. Su tendencia es favorecer la fluidez, siempre dentro de los límites reglamentarios.
Curiosamente, el mismo árbitro que estuvo presente en el partido más importante de la historia reciente del fútbol argentino —la final de Qatar 2022— vuelve ahora a aparecer en el comienzo de la defensa mundialista de la Albiceleste. Un dato que añade un componente simbólico a una designación que, desde lo estrictamente arbitral, parece estar a la altura de uno de los encuentros más esperados del inicio de la Copa Mundial 2026.
Sports,Middle East
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Carlos Lampe afirmó que Argelia será un rival difícil para Argentina: “Es una selección que puede lastimarla”

La cuenta regresiva para el debut de la selección argentina en el Mundial 2026 ya entró en su etapa final. El elenco comandado de Lionel Scaloni, abrirá su participación en Kansas City frente a Argelia, una selección que para muchos representa una incógnita, pero que para Carlos Lampe dejó una impresión clara tras haberla enfrentado hace pocos días con Bolivia en un amistoso disputado en Estados Unidos.
El experimentado arquero boliviano, que conoce muy bien el fútbol argentino por sus pasos por Boca Juniors y Vélez Sarsfield, considera que el seleccionado africano tiene argumentos para complicar a cualquier rival. En una mano a mano con Infobae en Miami, el golero identificó a varios futbolistas clave y explicó cuál puede ser la principal herramienta táctica para inquietar a la Albiceleste en el estreno mundialista.
“Es una selección que juega de contragolpe y esa puede ser la manera de lastimar a Argentina”, advirtió Lampe, quien destacó especialmente al lateral izquierdo Al-Nouri, al enganche Bentaleb, al centrodelantero Mohammed Amoura y a uno de los extremos Amine Gouiri que ingresó durante el segundo tiempo del encuentro ante Bolivia, aparte del experimentado Riyad Mahrez. “No terminó siendo un partido a puertas cerradas, porque había como 6600 personas. Había argelinos y bolivianos. No fue público en general. Te pedían el pasaporte para ingresar al estadio. Ellos (Argelia) están en el mismo grupo de Argentina y no querían mostrar su juego. Por eso, tomaron esa decisión. Lo tomamos de mal gusto”, confesó Lampe.

Más allá de esa situación que no fue la mejor para Bolivia, el guardavalla, de 39 años, remarcó que Argelia llega con una estructura definida y una identidad de juego consolidada. En un Mundial que considera extremadamente parejo, entiende que los detalles terminarán marcando diferencias entre los candidatos y aquellos equipos que aspiran a dar el golpe.
La ausencia de Bolivia en la Copa del Mundo sigue siendo una espina para Lampe. El guardameta reconoció que el objetivo estuvo cerca y que el plantel hizo todo lo posible para conseguir la clasificación. “Hubiéramos querido estar acá con la selección, pero no se dieron las cosas por muy poquito. Lo intentamos hasta el final. Pero nos queda mirar buen fútbol y disfrutar”, señaló.
Sin embargo, lejos de mostrarse resignado, el oriundo de Santa Cruz de la Sierra, asegura que seguirá disfrutando del torneo como espectador privilegiado. Para él, la edición 2026 aparece como una de las más abiertas de los últimos años. “Va a ser un Mundial muy parejo. Cuando lleguen los cruces se van a enfrentar selecciones que vienen jugando muy bien y que están en niveles muy similares”, explicó.
Esa igualdad también se refleja, según su visión como futbolista, en los resultados de los primeros partidos. “Tenes selecciones que están muy estructuradas, que están fuertes. Pero bueno, el primer partido cuesta un poquito. Por ahí, Brasil viene hace poco reestructurándose y tiene muy pocos partidos con el nuevo técnico Carlo Ancelotti. Cuenta con muy buenas individualidades, y por ahí, colectivamente no están bien”, resalta el arquero. De esta manera, Lampe no se mostró sorprendido por los tropiezos iniciales de varias selecciones sudamericanas y recordó que el debut suele ser el encuentro más difícil de afrontar.

Cuando se le preguntó por una posible revelación, Lampe eligió dos equipos que le dejaron una buena impresión. Por un lado, mencionó a Escocia, una selección que considera competitiva y capaz de complicar a rivales de mayor jerarquía. Pero fue Marruecos el equipo que más elogios recibió de su parte.
“Marruecos tiene una estructura muy clara, sabe a lo que juega y cuenta con futbolistas que atraviesan un gran momento. Ya sabíamos que era una buena selección, pero demostrarlo contra Brasil le da todavía más mérito”, destacó. La actuación del conjunto africano frente a una potencia como Brasil confirmó, a su juicio, que las diferencias entre continentes son cada vez menores y que cualquier exceso de confianza puede pagarse caro.
Si hay una selección que Lampe ubica entre los grandes favoritos, esa es Argentina. El arquero boliviano cree que el ciclo encabezado por Scaloni logró algo que durante años parecía imposible: consolidar una identidad colectiva sólida alrededor de una generación que aprendió a convivir con la presión. “Argentina está para pelear nuevamente el título”, aseguró sin dudar.
Para fundamentar su elección, apuntó directamente al mediocampo argentino, una zona que considera determinante para explicar el éxito reciente del equipo. “Tiene variantes, agresividad, técnica y futbolistas que entienden muy bien el juego. Además, ya se sacó la mochila que tuvo durante muchos años. Es una selección que juega bien, que tiene confianza y que cuenta con el mejor jugador, Messi”, explicó.
No obstante, al momento de elaborar un podio de favoritos, Lampe eligió a tres gigantes del fútbol mundial. “Francia, Argentina y Alemania”, sentenció. Aunque reconoció que le gustaría ver una gran actuación de Brasil y Uruguay, entiende que esas tres selecciones son las que llegan con mayores credenciales para disputar el trofeo. La combinación de experiencia, recambio generacional y estructura táctica aparece como el principal argumento para sostener esa elección.
Durante la entrevista en el Aeropuerto de Miami (MIA), también hubo tiempo para hablar de su relación con el fútbol argentino, una experiencia que marcó profundamente su carrera. Lampe admite que extraña el ambiente de las canchas argentinas, la intensidad de cada partido y la pasión con la que se vive el deporte. “Se extraña la presión y la pasión con la que se juega. Ustedes viven el fútbol de una manera distinta. Yo me acostumbré mucho a eso”, afirmó.
El arquero recordó incluso partidos que presenció como espectador y remarcó que tanto los encuentros de la selección argentina como los de los grandes clubes generan una atmósfera difícil de encontrar en otros lugares del continente. “No me imagino lo que debe ser venir a ver a Argentina en un Mundial. Ver jugar a un equipo argentino o a la selección siempre es algo especial”, agregó.
Pensando en lo que viene, Lampe se mostró optimista respecto del recambio generacional de Bolivia. Según explicó, la selección ya viene incorporando futbolistas jóvenes desde las últimas Eliminatorias y existe una camada prometedora que comienza a sumar experiencia internacional. “Hay muchos chicos jugando en el exterior y eso ayuda muchísimo”, sostuvo el arquero titular del seleccionado boliviano.
También aclaró que los amistosos recientes no fueron una referencia definitiva para medir el potencial del equipo, ya que varios jugadores llegaban desde períodos de vacaciones o recuperándose de lesiones. La clave, según entiende, será que esos futbolistas mantengan continuidad y competencia en sus clubes para llegar en mejores condiciones al próximo proceso clasificatorio.
Mientras tanto, el arquero seguirá observando el Mundial desde afuera. Y en la previa del debut argentino dejó una advertencia que seguramente será tomada en cuenta por más de uno: Argelia tiene menos nombres que otras selecciones, pero posee herramientas suficientes para transformarse en un rival incómodo en el estreno de la vigente campeona del mundo.
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La historia del hijo Zidane, el custodio del arco de Argelia ante Argentina: los secretos de su máscara

La selección argentina debutará el martes ante Argelia en Kansas por la Copa del Mundo 2026, en un partido marcado por la presencia de Luca Zidane en el arco africano y por una coincidencia en la previa: tanto el guardameta, que es hijo de la leyenda francesa Zinedine Zidane, como Emiliano Martínez llegan tras recuperarse de lesiones.
La atención internacional alrededor de su debut mundialista creció por su apellido y por el cambio de federación que lo llevó a representar al país de origen de sus abuelos paternos. Desde fines del año pasado defiende la camiseta argelina tras haber pasado antes por las categorías juveniles de Francia, con la que fue campeón del Europeo Sub 17 de 2015 y también disputó el Mundial de esa categoría.
Luca nació en Aix-en-Provence hace 28 años, creció en Madrid y se formó en las Divisiones Inferiores del Real Madrid, donde también hicieron su recorrido sus hermanos Enzo, Théo y Elyaz. A diferencia de ellos, eligió el arco y desarrolló toda su etapa formativa en ese puesto.
Su carrera profesional avanzó con menos impacto que el de su apellido. Debutó en el primer equipo del Real Madrid el 19 de mayo de 2018, de la mano de su padre que era el entrenador, en un empate 2-2 ante Villarreal, pero no logró afirmarse y después pasó por Racing de Santander, Rayo Vallecano y Eibar hasta encontrar continuidad en Granada, en la Segunda División española.
La decisión de representar a Argelia estuvo vinculada a la historia familiar del arquero. Sus abuelos, Smaïl Zidane y Malika, emigraron a Francia en 1962 para escapar de la Guerra de Independencia y dejaron atrás Aguemoune, un pueblo de la región de Cabilia. Más allá del tema familiar, la adopción de la nacionalidad futbolística argelina respondió a la búsqueda de continuidad internacional, una posibilidad que el esquema de la selección mayor francesa le había dificultado.
Su presencia en el Mundial estuvo en duda hasta hace poco porque en abril sufrió una fractura de mandíbula y mentón tras un choque con el delantero Óscar Naasei en un partido entre Granada y Almería. Después de varias semanas de trabajo diferenciado, regresó con una máscara diseñada para proteger la zona afectada.
Según contó con medios argelinos, la etapa de recuperación ya quedó atrás: “Estoy bien, ya no tengo dolor. La operación salió bien y ya pasaron cinco semanas. Hace dos que volví a entrenarme en el campo y estoy muy contento”.
Desde entonces se distingue por su máscara negra, rígida y ajustada al rostro cubre la frente, el mentón y buena parte de las mejillas. Aún con esa protección, se mueve con naturalidad, sale a descolgar centros y se arroja al piso sin mostrar dolor.

Antes del cruce con Argentina, Zidane fue una de las figuras del triunfo de Argelia ante Países Bajos (en el video están sus atajadas) en el amistoso disputado en Rotterdam como preparación para el Mundial. También había terminado con el arco en cero frente a Uruguay en Torino.
Zidane disputó siete partidos con Argelia, recibió apenas tres goles y mantuvo la valla invicta en cinco ocasiones. En Granada acumuló 27 encuentros, le marcaron 33 tantos y cerró la temporada con nueve partidos sin recibir goles.
Con Iker Casillas como referencia, Zidane llega al debut mundialista con un presente que combina regularidad en su club y una rápida adaptación al seleccionado. Antes del partido con Argentina, resumió así el momento que atraviesa: “Jugar un Mundial, para un futbolista, es lo más bonito que hay. Y poder representar a tu país, con la familia que está detrás de mí y todo el pueblo argelino, es realmente un orgullo”.
El partido del martes también pone el foco sobre el arco argentino porque Emiliano Martínez transita la etapa final de recuperación de una fractura en el dedo anular de la mano derecha. En los últimos entrenamientos en el Compass Minerals National Performance Center volvió a trabajar con pelotas reglamentarias, respondió a remates más potentes y sigue usando un apósito que le inmoviliza el dedo.
La coincidencia instala una historia paralela en la previa del estreno: Argelia llegará con un arquero que protege su rostro y Argentina con otro que todavía no se entrena con absoluta normalidad. De un lado estará Zidane, que afrontará en el Arrowhead Stadium el mayor desafío de su carrera al intentar contener a la ofensiva del equipo de Lionel Scaloni, que busca revalidar el título ecuménico ganado en Qatar 2022.
Europe,Soccer,Sport
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