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Julieta Poggio habló de sus inseguridades tras revertir su retoque estético dental: “Busqué un estándar de belleza perfecto”

La exparticipante de Gran Hermano abordó la polémica entorno a su retoque estético dental
Tras la polémica, las duras opiniones y el hate que recibió en redes sociales, en las últimas horas, Julieta Poggio decidió dar vuelta atrás con su llamativo retoque estético. Aún así, la exparticipante de Gran Hermano quiso tomarse el tiempo para hablar con sus seguidores y explicar las razones detrás de su peculiar decisión.
“Este video empieza citando a la number one y voy a decir: ‘Me impresiona mi fama’. Porque esta semana fui noticia en programas de TV, programas de streaming, portales, en videos de creadores de contenidos, di declaraciones en notas y di memes. Para los que no saben, ustedes me preguntarán: Juli, ¿qué hiciste? ¿Qué pasó? ¿Te metiste en un trío amoroso? ¿Fuiste Tatiana de una amiga? ¿Te peleaste con una persona pública? ¿Estás haciendo gira de tu obra Cortocircuito? ¿Qué es lo tan relevante que hiciste?”, comenzó diciendo Poggio de cara a sus seguidores en TikTok.
Luego, la joven continuó detallando la razón de la polémica: “Decidí probar un procedimiento estético reversible porque tenía ganas, porque trabajo con mi imagen, soy una persona que todo el tiempo se está viendo en cámara y, como toda persona, puede llegar a tener inseguridades viéndose tanto en videos, en fotos. Y sí puede ser que en este caso intenté alcanzar un cierto estándar de belleza perfecto. Soy una persona que tiene libre albedrío y que puede hacer lo que se le cante en su propia cara”.
Acto seguido, la exparticipante del reality aclaró que, antes de empezar con dicho proceso estético, tenía sus dudas: “Porque yo hice este procedimiento, no me convencía cómo me quedaba, fui, me lo saqué. Pero si hay una persona que realmente tiene algo en su cara o en su cuerpo que no puede modificar de esta manera tan fácilmente, imagínense el daño psicológico que le puede llegar a causar. Y si dije que algunas personas opinan desde la envidia, el tiempo y los hechos me terminan dando la razón, porque fui a un evento público hace poco, cuando ya me había retirado las carillas, y la gente seguía comentando: “No puedo dejar de verle los dientes, meme de los dientes”. Entonces, el que es hater va a seguir siendo hater”.
Fue entonces cuando la influencer reflexionó sobre el mensaje que estaba enviando tras revertir su decisión: “No me gustaría comunicar el mensaje de que esta vez los haters ganaron. Probé, le di un tiempo, no me sentí cómoda y me la saqué. ¿Dónde está la noticia? ¿Dónde está el problema? ¿A quién le estoy haciendo mal con esta situación para que esto se haga tan viral? Por favor, Argentina, dame un nuevo qui…para que los medios se busquen un problema honesto del cual hablar”.

Continuando con su descargo, la joven resaltó su fortaleza y se mostró segura de sí misma: “Ya pasó, esto no me define, esto no hace que menos marcas quieran trabajar conmigo, esto no hace que baje mi autoestima. Para mí, esto es un tema cerrado. Es la primera, única y última vez que voy a hablar de esto, porque hubieron tantas personas, tantos profesionales, que opinaron diciendo que seguramente tenía mis dientes limados y no iban a poder volver a su forma natural. Y acá estoy sonriendo para todos ustedes, que yo también me merecía hablar sobre este tema”.
Para cerrar, Poggio apuntó contra sus haters, quienes agrandaron sus inseguridades con este tema: “Y para vos, hater de Twitter, para vos, atrás de una computadora, que pasaste diez minutos editando mi cara en fotos y videos para hacer memes y para que la gente se crea eso, te aviso que sos un fan confundido. Ustedes sigan, que yo me impresiono con mi fama. Empecé el video con una frase icónica y lo termino con otra muy icónica. Hashtag para malas vibras. Mua”.
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Murió Antonio Rattín, gloria de Boca y la Selección: su escena inolvidable en Wembley ante la Reina enfureció a Inglaterra y cambió el fútbol

En un momento tan especial, con la Selección de Messi dejando su huella en el Mundial 2026, el fútbol argentino está de luto. Antonio Ubaldo Rattín, uno de los grandes emblemas de Boca Juniors y una figura histórica del combinado nacional, murió este sábado 11 de julio a los 89 años.
La noticia fue confirmada por el club xeneize, institución a la que Rattín estuvo ligado durante toda su carrera profesional. «Con mucho pesar, lamentamos el fallecimiento de Antonio Ubaldo Rattín, ídolo y emblema de nuestra institución. Hasta siempre, Rata», se lee en el posteo.
Nacido el 16 de mayo de 1937 en Tigre, provincia de Buenos Aires, llegó a las divisiones inferiores de Boca en 1955 y debutó en Primera un año después, con apenas 19 años. Su estreno fue en la Bombonera, ante River, en una victoria por 2-1 en la que tuvo la responsabilidad de marcar a Ángel Labruna, gloria del club de Núñez.
Desde aquel partido Rattín construyó una identificación profunda con la camiseta azul y oro. Mediocampista central de gran presencia física, temperamento y liderazgo, disputó 382 encuentros oficiales, convirtió 28 goles y conquistó seis títulos. Permaneció 14 años en el club, desde 1956 hasta su retiro en 1970, y también fue subcampeón de la Copa Libertadores de 1963.
LA EXPULSIÓN DE ANTONIO RATTÍN EN WEMBLEY QUE QUEDÓ EN LA HISTORIA
Con la Selección Argentina jugó 32 partidos durante una década y participó en los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966. Además, integró el equipo que ganó la Copa de las Naciones de 1964 y fue capitán del seleccionado en la Copa del Mundo disputada en territorio inglés.
Su imagen quedó para siempre asociada al partido de cuartos de final frente a Inglaterra, jugado en Wembley. El árbitro alemán Rudolf Kreitlein lo expulsó de manera verbal, ya que todavía no existían las tarjetas amarillas y rojas. Rattín reclamó un traductor y se resistió a abandonar el campo, lo que provocó una interrupción cercana a los diez minutos.
Antes de retirarse, apretó con desprecio el banderín del córner que tenía grabada la bandera británica. La leyenda asegura que también se sentó sobre la alfombra roja destinada a la Reina, aunque de ese momento no quedaron registros gráficos. Aquel episodio fue una de las situaciones que impulsaron posteriormente la implementación de las tarjetas rojas en el fútbol.
Rattín fue mucho más que aquella escena de Wembley. Fue capitán, referente y símbolo de una manera de vivir el fútbol marcada por la entrega, la personalidad y la fidelidad a los colores. Su muerte despide a una figura irrepetible y deja un vacío profundo en la historia de Boca y de la Selección Argentina.
Antonio Rattín; Selección Argentina; Boca
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Karina La Princesita contó cuál fue su récord de shows en un fin de semana: “Cantaba y escupía sangre”

Karina La Princesita visitó a Mario Pergolini y sorprendió con sus revelaciones sobre la industria musical. Durante la charla, conversaron sobre la cantidad de shows que dan los artistas por fin de semana, uno de los temas que siempre estuvo en debate en la movida tropical. La cantante admitió que había bajado el ritmo laboral y recordó su récord de actuaciones, lo que generó una conversación diferente.
Luego de presentarla ante la audiencia, el conductor repasó la cargada agenda de su invitada, que presenta conciertos en diferentes ciudades del país. “Y eso que bajamos el ritmo de trabajo”, aclaró sin ironías Karina La Princesita, comparando con otros años donde el esquema laboral de otros años, donde las caravanas eran mucho más extensas.
“Ahora si te fijás, hay uno o dos por noche como mucho”, prosiguió la intérprete de “Corazón mentiroso” para sostener su argumento. El contraste con el pasado no tardó en aparecer. “¿Cuánto fue lo que más hiciste?”, le preguntó Pergolini, sin imaginar la respuesta. “34 shows entre viernes, sábado y domingo”, soltó Karina, y el estudio reaccionó con incredulidad. “¿Cómo? Pero no dan las horas del día”, intervino Evelyn Botto. “Empezábamos a las 3 de la tarde, con 50 grados de calor, y terminábamos a las 9 de la mañana, sin parar al otro día en Santiago del Estero. Era en época de carnaval“, contextualizó.
Pergolini, que escuchaba con incredulidad, le preguntó si en algún momento había pedido que pararan. La respuesta fue directa: “Antes yo no decidía”. No había margen para negarse. El ritmo lo imponían otros, y ella simplemente cumplía con su trabajo de salir al escenario.
En ese panorama, cuando no podía decir que no, el cuerpo fue el que puso el límite. “Frené porque ya a lo último me salieron quistes en las cuerdas vocales, cantaba y escupía sangre”, señaló, sobre las lesiones causadas producto del esfuerzo sostenido. Su actual representante, que en aquel entonces era su manager, fue testigo directo de ese deterioro: la acompañaba a cada show y la veía terminar en ese estado.

“Cuando a veces vos no tenés la valentía de decir ‘no, hasta acá’, el cuerpo habla”, sintetizó Karina. A eso se sumó otro dato: en esa época no ganaba acorde al esfuerzo realizado. La cantidad de presentaciones no se traducía en ingresos proporcionales. Pergolini comprendió el análisis y aportó su observación de conocedor de la industria desde otro lugar, cuando muchas veces desde afuera se ve solo el disfrute y el entretenimiento: “Pero uno a veces no ve el sufrimiento del artista”, señaló el conductor, y reconoció que detrás de esa imagen hay un sacrificio que el público raramente percibe.
Pergolini contó que era la primera vez que entrevistaba a Karina y que, desde afuera, siempre le había parecido “una mujer que pone los puntos”. Karina no lo negó: “Tengo carácter, sí. Parece que ya lo tenía, pero como que lo desarrollé mucho más en este trabajo”, explicó. Un trabajo al que ingresó a sus 18 años, en un ambiente dominado por los hombres. “Los jefes, los músicos, todos son hombres y es muy difícil que haya mujeres”, lamentó. Costaba un poco que me escucharan, igual tengo mucho carácter”, concluyó.
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¡Insólito descargo! Las quejas de Nati Jota por tener que trabajar cubriendo el Mundial 2026 y los partidos de la Selección: «Es tan…»

Millones y millones de argentinos desearían encontrarse en los Estados Unidos para mirar los partidos de la Selección Argentina en el Mundial, pero solo unos pocos pueden estar allí y deleitarse en vivo con las últimas pinceladas del mejor jugador de la historia: Lionel Messi.
Algunos lo consiguieron porque hicieron enormes sacrificios para viajar, juntando mango por mango. Otros, porque cuentan con un buen pasar económico. Y claro, no faltan aquellos que, además, cobran por estar en los partidos, como los profesionales que fueron a cubrir la Copa del Mundo para distintos medios de comunicación, por ejemplo. ¡Verdaderos privilegiados que puedieron ver la hazaña contra Egipto! Claro que sí. ¿O no? Bueno, para Nati Jota… no.
Sucede que una de las grandes figuras de Olga hizo un extenso descargo en sus redes sociales, donde compartió su fastidio por estar adonde millones desean. Con un «me duermo» comienza su extenso texto en el que puntualiza la aparente tortura de viajar en avión, quizás desconociendo las desventajas de trasladarse en el tren Sarmiento, en el Conurbano bonaerense, por caso.
LAS RAZONES DEL FASTIDIO DE NATI JOTA POR TENER QUE TRABAJAR CUBRIENDO EL MUNDIAL
«Todavía no embarqué al primer vuelo. Son dos. De Miami a Kansas casi que no hay opción sin escala —describió Jota, quien debe trasladarse para mirar el decisivo encuentro de la Scaloneta contra Suiza, por los cuartos de final—. En avión, entre los dos tramos y la escala, tardás de 5 a mil horas». ¿Tanto…?
Y sigue. Nati confiesa que cuando está de vacaciones suele recorrer poco y nada: «Quiero abrir mi valija, entender el lugar, agarrarle la mano, descansar, establecerme». Claro, aquí está trabajando. Entonces, debe viajar más de lo que le gustaría. Y las sedes en las que se juegan los partidos están muy alejadas entre sí. «Entiendo que en los mundiales inevitablemente te movés mucho», concedió la influencer.
Fue entonces cuando destacó a Qatar, allí donde Messi y los suyos alcanzaron la gloria: «Fue excepcional, todo en la misma ciudad, Doha. Hoy, en el acá para allá tan incómodo de este Mundial, se valora mil el hecho de que fuera todo en la misma ciudad».
Al fin, guiándonos por lo que dice Nati Jota, siempre hay un costado negativo, hasta en la cobertura del evento deportivo más importante del mundo. Quienes, por caso, deben cumplir con su trabajo aquí y no pueden ver los partidos de la Selección Argentina —como aquel colectivero que se hizo viral festejando el gol de Enzo Fernández a Egipto—, seguró la abrazarán a la distancia para decirle: «No estás sola».
Nati Jota; Mundial 2026; Olga
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