POLITICA
Kicillof en España: visitó a la vicepresidenta Yolanda Díaz y esta tarde se reunirá con empresarios en Madrid

MADRID.– Axel Kicillof inició este jueves en España su gira internacional más ambiciosa, que culminará el fin de semana en Barcelona donde pretende coincidir con Pedro Sánchez y Lula Da Silva en un congreso global del progresismo. El viaje es un nuevo paso en su estrategia para proyectarse en el exterior como el líder del peronismo, un posicionamiento clave en la antesala de las próximas elecciones presidenciales.
Su día comenzó con una reunión con la vicepresidenta Yolanda Díaz, la principal aliada del gobierno socialista desde la izquierda española. La líder de Sumar, que mantiene una excelente relación con el sindicalismo argentino y con otros dirigentes kirchneristas, lo recibió al mediodía (las 9 de Argentina) en su despacho del Ministerio de Trabajo y Economía Social.
Fue un encuentro amistoso que duró más de una hora. Kicillof aparece sonriente en las fotos difundidas por el equipo de la vicepresidenta con su característico mate de cuero. Después del encuentro, que se extendió más de una hora, los dirigentes posaron con las banderas de ambos países de fondo y agendaron una próxima reunión cuando la española viaje a Buenos Aires.
“Díaz y Kicillof han coincidido en la necesidad de recuperar una agenda de justicia social en Argentina frente a las políticas de retroceso del gobierno de Milei, y han compartido experiencias sobre cómo el fortalecimiento de los derechos laborales y el papel activo del Estado son la respuesta a la desigualdad y la precariedad”, informaron desde el Ministerio de Trabajo.
La segunda escala de su gira fue la más desafiante: una reunión con empresarios locales. El establishment español lo recuerda a Kicillof como el protagonista de alización de YPF que perjudicó a la petrolera Repsol. Fuentes de la gobernación indicaron que los convocados eran ejecutivos con intereses en la Argentina, pero dijeron que no harían pública la lista de invitados por “temor a represalias del gobierno nacional”.
preguntó hoy en las dos cámaras empresariales más importantes de España, pero en ninguna tenían conocimiento sobre un encuentro con Kicillof.
Kicillof aprovechará hoy para presentar su libro “De Smith a Keynes: siete lecciones de historia del pensamiento económico” en el Ateneo de Madrid, el único evento público de su paso por Madrid.
Por último, su día terminará con una cena organizada por las autoridades de la facultad privada IE University, a la que están invitados políticos y académicos, en su torre de lujo sobre el Paseo de la Castellana.
La gira de Kicillof continuará mañana en Barcelona, con una reunión con el alcalde de esa ciudad, Jaume Collboni. Por la tarde se espera su participación en la Movilización Progresista Mundial. Desde las 15 (las 10 de la Argentina), el gobernador integrará el panel “Progresismo y multilateralismo en un mundo fragmentado: las relaciones entre la Unión Europea y América Latina en tiempos de cambios”, junto con representantes de Brasil, México, Italia y Portugal.
Kicillof también participará de un taller el sábado por la mañana, que será a puertas cerradas. Pero, sobre todo, Kicillof espera llevarse una foto con los grandes líderes del progresismo internacional, Pedro Sánchez y Lula da Silva, que serán los oradores que cierran el encuentro.
Iván Ruiz,Conforme a
POLITICA
Los rituales de los políticos para ver el partido de la Argentina

La fiebre mundialista desatada por la selección de Lionel Scaloni y Lionel Messi también involucra a la dirigencia política. Desde el presidente Javier Milei, su hermana Karina Milei, hasta opositores como Sergio Massa y Axel Kicillof, la política se prepara para este sábado por la noche, cuando Argentina enfrente a Suiza en busca de un lugar en la semifinal.
Cábalas, fotos, lugares que se repiten y presencia familiar son algunos de los rituales que se pondrán en marcha desde las horas previas al partido que se jugará en el Arrowhead Stadium de Kansas City.
“Estuve mirando los partidos de la Argentina, nada más”, contó el presidente en declaraciones radiales.
Poco después, Milei agregó que, por fuera de la selección nacional, solo vio un partido del conjunto de Noruega, cuya figura central es Erling Haaland.
En diálogo con Radio Now, Milei, un admirador de las condiciones de líder de Scaloni, fue consultado sobre sus cábalas: “Estoy tratando de ver todos los partidos en Olivos; por ahora funciona”.
Al igual que el juego contra Egipto, en la Casa Rosada descontaron que seguramente el Presidente verá “el partido con Karina, juntos”, en referencia a la hermana del mandatario y estratégica secretaria general de Presidencia.
“Lloré, me emocioné hasta las pelotas”, dijo el martes el presidente en declaraciones a radio Mitre, tras el match contra los egipcios.
“Vimos el partido aquí con mi hermana, en Olivos; qué forma de sufrir”, reconoció ese mismo día el mandatario y apuntó a la remontada que permitió dar vuelta el resultado: “Demostraron que no nos tienen que dar por muertos, nunca”.
Consultado sobre si temía el enfrentamiento con Suiza, el líder libertario respondió: “Temor a Dios, nada más; después, dentro de la cancha son todos iguales, por decirlo de alguna manera, hay que ir y ganar todos los partidos, esto es partido a partido”.
Apuntó que su confianza “radica en que Argentina tiene al mejor jugador de fútbol de todos los tiempos” en referencia a Lionel Messi y agregó que el otro valor es que el “director técnico tiene una capacidad de liderazgo extraordinaria”.
Otro que repetirá el lugar donde ver el partido de la Argentina será el jefe de Gabinete, Diego Santilli. Cerca suyo lo definieron como “súper cabulero” y contaron que volverá a ver el partido en la casa de su padre, Hugo Santilli, expresidente del club River Plate.
También el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, verá el partido con su padre, el expresidente del Senado en tiempos menemistas, Eduardo Menem.
Ambos, también fanáticos de River, como todo el clan, son definidos como “muy cabuleros”. Algunas no se confiesan.
En el Gobierno aseguran que nadie del Gabinete verá el partido en el exterior. “Cae de maduro que no hay margen para eso”, consideró uno de los consultados.
Otros dirigentes
En Estados Unidos, donde ya vio algunos partidos, está el expresidente Mauricio Macri. Irá a Kansas City para ver el partido y se quedará hasta el final del certamen en Estados Unidos. En sus primeros días allí se mostró con su nueva pareja, Dolores Teuly. Fue en su papel de director ejecutivo de la Fundación FIFA.
“Estará en el estadio con las autoridades de la FIFA”, dijeron cerca del exmandatario. “Lo vive con mucha intensidad”, describieron y aludieron al mensaje en su cuenta de la red social X, en el que agradeció al conjunto celeste y blanco: “Este grupo humano, jugadores, cuerpo técnico, ya nos han dado unas alegrías que superan todo lo que uno podía imaginar. Qué huevos pusieron por Dios!!! Un infartooo”.
Patricia Bullrich es una de las que impuso una cábala. Luego de cada partido se fotografía con la camiseta de la Argentina y con sus dedos enumera los goles de la selección.
Bullrich planea ver el partido en su departamento de la zona del Botánico, junto a su esposo, Guillermo Yancos, y amigos.
Apasionado del fútbol, el jefe de Gobierno porteño Jorge Macri deberá “moderar” sus gritos este sábado para no despertar a Vito, su pequeño bebé de 70 días.
El hombre del Pro en suelo porteño mantendrá la cábala de pasar a ver parte del partido en el Fan Fest organizado por su administración en la Plaza Seeber, junto a su esposa, la periodista María Belén Ludueña, con quien luego volverán a su casa para seguir el partido de cuartos de final.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, verá el partido, como todos los anteriores, en la residencia oficial de la gobernación, en La Plata. No solo mantendrá la locación, también lo verá junto a su esposa, la investigadora Soledad Quereilhac, y los hijos de ambos: León y Andrés. “Las cábalas se respetan”, según dijeron cerca del gobernador bonaerense.
Otro que replicará la estrategia de volver a verlo en el mismo lugar es el excandidato a presidente y líder del Frente Renovador, Sergio Massa. Este sábado por la noche verá el partido en la intimidad de su casa en Tigre. Lo hará, según contaron a , junto a su familia: su esposa, la senadora bonaerense, Malena Galmarini y sus hijos Milagros y Tomás, además de sus padres, Alfonso y Lucía.
“Cábalas ninguna; solo verlo en familia y sufrir”, dijeron entre risas cerca de Massa.
July 7, 2026,pic.twitter.com/GpS4xv3JLG,July 7, 2026,Conforme a
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Otra señal sobre la visita de León XIV a la Argentina: a fin de mes llega el nuevo nuncio apostólico

El enviado diplomático que el papa León XIV eligió para representar a la Santa Sede en la Argentina llegará a Buenos Aires a fin de mes, según confirmaron a Infobae fuentes eclesiásticas. Aunque el Vaticano todavía no oficializó la fecha, el desembarco de monseñor Michael Wallace Banach es interpretado dentro de la Iglesia como uno de los movimientos institucionales más relevantes desde que comenzaron los preparativos reservados para una eventual visita del Pontífice al país.
La fecha que hoy aparece como más probable es el 22 de julio, aunque todavía está sujeta a los ajustes propios de la agenda diplomática de la Santa Sede.
En ámbitos eclesiásticos explican que la presencia de un nuncio apostólico en funciones resulta indispensable para coordinar una visita papal. El nuncio apostólico articula el trabajo entre la Secretaría de Estado del Vaticano, la Conferencia Episcopal Argentina y las autoridades nacionales, además de intervenir en todos los aspectos vinculados con el protocolo, la organización, la seguridad y el desarrollo de las actividades del Santo Padre.
Por ese motivo, su llegada es interpretada como uno de los movimientos institucionales más relevantes desde que comenzaron los sondeos reservados para organizar una eventual gira de León XIV por Sudamérica. No implica una confirmación oficial del viaje, pero sí representa un paso considerado necesario para avanzar hacia una etapa de coordinación más concreta.

Escenarios de itinerario y criterios de organización
Como anticipó Infobae, la Santa Sede mantuvo en las últimas semanas contactos reservados con autoridades de la Iglesia argentina para evaluar distintas alternativas de organización e itinerario de una visita que, según el escenario que hoy manejan distintos ámbitos eclesiásticos, podría concretarse durante la primera semana de noviembre.
Dentro de esas conversaciones comenzó a delinearse una prioridad pastoral que atraviesa toda la planificación: lograr que el Pontífice pueda encontrarse con la mayor cantidad posible de fieles durante una estadía que, en principio, se extendería por alrededor de tres días.
Esa lógica explica también las alternativas que hoy permanecen bajo análisis. El esquema que se estudia contempla una llegada a Buenos Aires, un encuentro institucional con el presidente Javier Milei y las principales autoridades nacionales, una actividad multitudinaria con epicentro en la avenida 9 de Julio, una visita a la Basílica de Luján y una posible escala en Córdoba.
La elección de esos lugares responde a una misma estrategia. La avenida 9 de Julio permitiría una convocatoria masiva en el corazón de la Ciudad de Buenos Aires. Luján constituye el principal centro de peregrinación católica del país y el santuario donde se venera a la Virgen patrona de la Argentina, mientras que Córdoba aparece como un punto estratégico para reunir a fieles provenientes del centro y del norte argentino sin multiplicar los traslados dentro de una agenda necesariamente breve.
Ninguna de esas actividades integra todavía un programa definitivo. Todas forman parte de un proceso de evaluación que continúa bajo la estricta reserva que caracteriza históricamente a la diplomacia de la Santa Sede.
En paralelo, el dispositivo organizativo también comenzó a mostrar movimientos en los otros países que integrarían el recorrido papal. Esta semana, según reveló Infobae, una misión del Vaticano llegó a Uruguay para iniciar reuniones vinculadas con la preparación de la eventual visita de León XIV y analizar la posibilidad de incorporar una ciudad fronteriza con la Argentina al itinerario. Ese movimiento fue interpretado como otro indicio de que la planificación avanza simultáneamente en los distintos destinos contemplados para la gira.
En ese contexto, la llegada de Michael Wallace Banach adquiere una relevancia particular.

El perfil del nuevo nuncio y su experiencia reciente
León XIV no eligió a cualquier diplomático para representar a la Santa Sede en la Argentina. Cuando el 14 de mayo lo designó como nuevo nuncio apostólico en Buenos Aires, optó por un perfil que reúne características poco frecuentes y que distintos referentes eclesiásticos consideran especialmente valiosas frente al escenario que encontrará en el país.
La primera tiene que ver con su propia historia. Banach comparte con León XIV una condición poco habitual dentro de la diplomacia pontificia: ambos nacieron en Estados Unidos. Oriundo de Worcester, en el estado de Massachusetts, el nuevo nuncio desarrolló prácticamente toda su carrera fuera de su país de origen, después de formarse en la Academia Pontificia Eclesiástica, la institución encargada de preparar a los futuros representantes diplomáticos del Vaticano. Esa coincidencia de origen es interpretada como un elemento que facilita una relación de confianza con el Pontífice.
El segundo aspecto está vinculado con su experiencia más reciente. Antes de ser destinado a la Argentina, Banach fue nuncio apostólico en Hungría, donde debió sostener la relación cotidiana entre la Santa Sede y el gobierno del primer ministro Viktor Orbán. Durante esos años administró un vínculo diplomático con uno de los liderazgos políticos más fuertes y personalistas de Europa, una experiencia que dentro de la Iglesia consideran especialmente valiosa frente al contexto político argentino.
Existe, además, un tercer elemento que hoy adquiere un significado especial.
Durante su misión en Hungría, Banach participó en la organización de la visita que el papa Francisco realizó a ese país. Aquella experiencia le permitió intervenir en la coordinación de todos los aspectos que supone un viaje apostólico: la relación con las autoridades civiles, el trabajo conjunto con la Iglesia local, el protocolo, la seguridad, la logística y la planificación de los actos públicos.
Banach no llega a aprender cómo se organiza una visita papal. Llega después de haber participado en la organización de una.
Ordenado sacerdote en 1988, desarrolló una extensa carrera dentro del servicio diplomático de la Santa Sede. Antes de ser designado nuncio en Hungría cumplió funciones en distintas representaciones pontificias, entre ellas Bolivia y Nigeria, además de desempeñarse en organismos internacionales. Esa trayectoria lo convirtió en uno de los diplomáticos de carrera con mayor experiencia dentro de la estructura vaticana.

Señales diplomáticas y regla de confirmación del Vaticano
Durante los últimos meses también se sucedieron otros movimientos que fortalecieron el vínculo entre Buenos Aires y la Santa Sede. En febrero, el canciller Pablo Quirno entregó personalmente a León XIV una carta de invitación firmada por el presidente Javier Milei para visitar la Argentina. Más recientemente, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, desarrolló una agenda institucional en el Vaticano que incluyó encuentros con el Pontífice y con el secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin.
La semana pasada, además, dos de los cuatro cardenales argentinos —Vicente Bokalic Iglic, arzobispo de Santiago del Estero y primado de la Argentina, y Ángel Sixto Rossi, arzobispo de Córdoba— participaron en Roma del consistorio extraordinario convocado por León XIV, un encuentro que coincidió con un momento de intensa actividad alrededor de la eventual gira sudamericana del Papa.

Ninguno de esos movimientos constituye, por sí mismo, una confirmación oficial del viaje. La diplomacia vaticana mantiene desde hace siglos una regla inalterable: las visitas papales solo se anuncian cuando el itinerario, el protocolo, la logística y las condiciones de organización quedaron completamente definidos.
La llegada de Michael Wallace Banach a Buenos Aires tampoco implica que la visita de León XIV esté confirmada. Pero sí representa, probablemente, el movimiento más concreto que dio hasta ahora la Santa Sede para comenzar a organizarla desde la Argentina y ya no solamente desde Roma.
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Myriam Bregman: “Quienes no votaron a Milei se sienten defraudados por el peronismo”

Mientras algunos dirigentes del peronismo insisten en tender puentes con la izquierda, la diputada nacional Myriam Bregman desestimó cualquier posibilidad de confluir con el Partido Justicialista (PJ). Cree que una parte del electorado que rechazó a Javier Milei ya no se siente representada por el justicialismo.
En una entrevista con , la referente del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) calificó los llamados a la unidad del PJ como “discursos para la tribuna” y sostuvo que la experiencia del peronismo “está prácticamente agotada”.
“Quienes no votaron a Milei se sienten defraudados por la oposición tradicional”, afirmó, y cuestionó que el principal espacio opositor “no estuvo en la calle” para enfrentar el ajuste del Gobierno.
No es un dato menor su diferenciación del PJ. Según el informe de junio de AtlasIntel para Bloomberg, Bregman es la segunda dirigente con mejor imagen del país, detrás de Patricia Bullrich. Ese crecimiento despierta interés en un peronismo que busca evitar que una oferta de izquierda le reste votos en la oposición a Milei.
Bregman también defendió un programa de gobierno basado en confrontar con los factores de poder económico, planteó que un gobierno de izquierda debería intervenir para evitar el cierre de empresas como Fate (neumáticos) y derogar reformas como la de la Ley de Glaciares. En política internacional, además, tomó distancia del grupo Hamás al asegurar: “No tengo nada que ver con la política, los métodos ni la estrategia de Hamás”. A la vez, volvió a denunciar que Israel comete un “genocidio” contra el pueblo palestino en Gaza.
—¿Va a ser la próxima candidata presidencial de la izquierda?
—No es una decisión tomada, ni siquiera una decisión personal. Es algo que se irá definiendo entre las fuerzas del Frente de Izquierda (FIT). Pero es evidente que la sociedad me fue ubicando en ese lugar. Lo veo en la calle, en las redes sociales y en cada encuentro con quienes nos acompañan. Hay un reconocimiento a lo que hicimos durante estos más de dos años de gobierno de Javier Milei. Cada vez más personas nos dicen que fuimos quienes enfrentamos al Gobierno de la manera en que había que hacerlo: en el Congreso, en la calle y acompañando cada conflicto. Cuando alguien me dice “te necesitamos presidenta”, no lo interpreto solamente como un apoyo a una candidatura. Expresa algo más profundo: que una parte importante de quienes no votaron a Milei siente que fue defraudada por la oposición tradicional, especialmente por el peronismo. Ese sector hoy ve en la izquierda una referencia para enfrentar al Gobierno.
—Usted aparece sistemáticamente entre los dirigentes con mejor imagen del país. Sin embargo, la izquierda no logra romper su techo electoral en una elección presidencial. ¿Por qué cree que pasa?
—No comparto esa idea de que la izquierda tenga un techo fijo. Hemos crecido en los últimos años. En la Ciudad de Buenos Aires obtuvimos nuestros mejores resultados en mucho tiempo; en la provincia de Buenos Aires fuimos la única fuerza que rompió la polarización entre La Libertad Avanza (LLA) y el peronismo; en Jujuy llegamos al 25% en algunos lugares. Lo que ocurre es que las elecciones presidenciales están atravesadas por una lógica de polarización muy fuerte. Desde hace años, las dos grandes fuerzas construyen una estrategia basada en el “mal menor”: vota por mí para que no gane el otro.
—¿El llamado “voto útil”?
—Yo diría que es un voto bastante inútil para resolver los problemas de la sociedad. Nuestro desafío es romper ese esquema. Pero para eso no alcanza con juntar votos. Hay que construir fuerza social organizada. Además, creo que estamos frente a un fenómeno internacional. En distintos países empiezan a crecer candidaturas de izquierda que ponen en el centro problemas concretos como la vivienda, el trabajo o el costo de vida.
—¿Cómo se transforma eso en una propuesta concreta de gobierno? ¿Qué haría un gobierno de izquierda?
—Lo primero es entender que se puede llegar al Gobierno sin tener el poder para transformar las cosas. El mejor ejemplo es el de Alberto Fernández. Logró una unidad política amplísima y, sin embargo, fracasó porque nunca enfrentó a los factores reales de poder. Cualquier propuesta de la izquierda parte de decir la verdad. No hacemos promesas vacías. Decimos desde ahora qué intereses hay que afectar y que esas transformaciones solo van a ser posibles si la sociedad se organiza para defenderlas. Hoy las jubilaciones, las tarifas o el precio de los combustibles están condicionados por los acuerdos con el Fondo Monetario Internacional. Ningún programa serio puede eludir esa discusión. También hay que discutir salarios, despidos y cierres de empresas. No todos pueden decir qué van a hacer, nosotros sí. Son discursos para la tribuna. Hablan de unidad cuando ni siquiera pueden ponerse de acuerdo entre ellos. ”— Myriam Bregman
Te pongo un ejemplo muy concreto: el caso de FATE. Después de haber ganado millones y millones, de haber hecho trabajar a sus empleados durante toda la pandemia porque la actividad fue declarada esencial, ahora el dueño decide cerrar la empresa y deja a cientos de familias en la calle. ¿Por qué el gobernador Axel Kicillof no puede declararla de utilidad pública y ponerla a producir? Desde la izquierda somos los únicos dispuestos a afectar esos intereses. Lo mismo con las reformas ambientales. Nosotros derogaríamos los cambios en la Ley de Glaciares, como también revisaríamos el RIGI y el Súper RIGI, porque creemos que forman parte de un mismo esquema de entrega de recursos estratégicos.
—Algunos dirigentes del peronismo, como José Mayans, plantearon públicamente la necesidad de tender puentes con la izquierda e incluso la mencionaron a usted. ¿La fueron a buscar?
—No, por supuesto que no. Son discursos para la tribuna. Hablan de unidad cuando ni siquiera pueden ponerse de acuerdo entre ellos. La respuesta es no, porque tenemos proyectos políticos muy diferentes.
—En el acto del 1° de Mayo usted calificó al peronismo como una fuerza “moderada” como algo negativo. ¿Qué quiso decir?
—Que el peronismo ya no representa una alternativa para transformar la realidad. Lo vimos cuando fue gobierno y lo seguimos viendo ahora en la oposición. Acaban de votar, junto con otros bloques, el fortalecimiento de un Poder Judicial que persigue opositores y garantiza la continuidad de este modelo. Nosotros no tenemos nada que ver con ese proyecto político.
Por eso nosotros planteamos la necesidad de poner en pie un nuevo movimiento histórico, que la experiencia con el peronismo está prácticamente agotada, más allá de que puedan ganar o no una elección, es evidente que no van a transformar la realidad y que no van a sacar al país de este lugar en el que estamos, más bien lo convalidaron cuando estuvieron en el gobierno, por ejemplo convalidando el acuerdo con el Fondo Monetario.
—¿Cree que el PJ sigue condicionado por la figura de Cristina Kirchner?
—Cristina Kirchner es parte del PJ. Es su presidenta y una de sus principales dirigentes. Si otros se sienten condicionados por ella, tendrán que responderlo ellos. Lo que sí veo es que nadie logra explicar por qué se pelean.
A Cristina Kirchner se le imponen restricciones extraordinarias, como el uso de una tobillera electrónica. ”
— Myriam Bregman
Sus disputas parecen ser de poder, no de programas para sacar a la Argentina de la crisis. Quienes votaron al peronismo hace dos años no imaginaron que su representación terminaría reducida a esta fragmentación.
—¿Cristina Kirchner debería ser indultada?
—No sé si esa es la figura jurídica. Lo que sí tengo claro es que fue juzgada por un Poder Judicial completamente parcial. Soy abogada en causas de lesa humanidad y veo todos los días cómo se flexibilizan las condiciones de detención para represores condenados. En cambio, a Cristina Kirchner se le imponen restricciones extraordinarias, como el uso de una tobillera electrónica. Hubo corrupción durante su gobierno, eso no lo niega ni ella. Pero tampoco es aceptable que jueces con vínculos evidentes con Mauricio Macri sean quienes juzguen a su principal adversaria política. Toda degradación de las garantías democráticas termina volviéndose contra el conjunto de la sociedad.
—¿Hay hoy algún punto de encuentro posible entre la izquierda y el peronismo?
—Desde que asumió Milei insistimos en que había que coordinar la pelea en la calle. Fue imposible. El peronismo conduce la CGT, las dos CTA y la mayoría de los grandes sindicatos. Milei prácticamente no tiene representación en ese mundo. Entonces la pregunta es: ¿dónde estuvieron durante estos dos años y medio de ajuste, despidos, pérdida salarial y represión? Después aparecen los discursos sobre la unidad, pero durante todo este tiempo no estuvieron donde había que estar.
—En Ferro usted habló de construir un “partido de la nueva clase trabajadora” en unidad. En ese contexto, ¿cuánto condiciona la propia interna la construcción de una alternativa amplia y competitiva?
—No hay ninguna interna. Somos cuatro partidos distintos, que incluso provenimos de tradiciones diferentes, pero los cuatro somos partidos de izquierda, trotskistas, y siempre lo decimos de cara a la sociedad. Tenemos un mérito que otras fuerzas políticas no pueden mostrar: somos un frente estable desde 2011. Creo que hoy somos la coalición política más estable de la Argentina. Eso también les da confianza a quienes nos votan, porque saben que votan una cosa y eso es lo que va a pasar. No es que mañana nos vamos a estar peleando en el Congreso o cambiando de bloque, como ocurre en otras fuerzas.
— En ese acto también dijo “moderada nunca”. Javier Milei también construyó su liderazgo reivindicando posiciones intransigentes y rechazando la moderación. Más allá de las diferencias ideológicas, ¿encuentra algún punto de contacto entre la forma en que él y usted hacen política?
—No. Son formas completamente opuestas, porque las formas tienen que ver con las ideas que cada uno representa. Milei hizo un culto de la agresión, de la violencia contra la izquierda, de la reivindicación de los genocidas y de la misoginia. Yo discuto ideas políticas; no agredo personas. Milei intenta rediseñar el sistema político para perpetuarse en el poder. ”— Myriam Bregman
Cuando tengo que apoyar un conflicto de trabajadores, nunca dudo de qué lado ponerme. Milei es un veleta. Sabe que tiene que cumplir con el Fondo Monetario, que le debe su carrera política a [Scot] Bessent (secretario del Tesoro de Estados Unidos) y a [Donald] Trump, que lo salvaron cuando el gobierno estaba mal herido, y después va cambiando y va diciendo una cosa o lo contrario según lo que le convenga. Bueno, se le hacen muchos chistes alrededor de lo de China, pero porque es escandaloso.
—¿Es pragmático?
—No. Más que pragmático, es oportunista. Vino a llevar adelante un programa de saqueo y de entrega.
—El Gobierno impulsa una reforma electoral que permitiría que distintas listas legislativas adhieran a un mismo candidato presidencial. ¿Qué lectura hace?
—Lo que está haciendo Milei es rediseñar el sistema político para perpetuarse en el poder. Veremos quién se anima a enfrentar eso, nosotros ya te digo que sí. Si todos los que se llenan la boca hablando de democracia, se llenan la boca hablando de república, se animan a enfrentar la reforma electoral de Milei que te la vende como derogar las PASO. La discusión sobre las PASO es secundaria. Lo central es que intenta adaptar las reglas electorales apara su beneficio y para que las campañas sean pagadas por quienes pagaron la campaña de [José Luis] Espert. Quieren legalizar eso.
—Si el escenario electoral termina polarizado entre el oficialismo y el peronismo, ¿cómo hace la izquierda para no quedar atrapada en esa lógica?
—No sabemos cómo será ese escenario y no voy a hacer futurismo. Lo importante es cómo llegamos a esa elección. Nosotros estamos impulsando comités en todo el país para organizar a quienes simpatizan con la izquierda y construir una fuerza capaz de enfrentar a la ultraderecha. Nuestra imagen no se construyó con marketing ni con consultoras. Se construyó estando en la calle, acompañando los conflictos de los trabajadores, de las mujeres, de los estudiantes y de quienes defienden la educación pública. Las elecciones tienen que ser la consecuencia de esa construcción política, no el punto de partida.
—Durante muchos años la izquierda tuvo una presencia muy fuerte entre los jóvenes. Hoy una parte importante del electorado joven acompaña a Javier Milei, sobre todo los varones. ¿Qué pasó?
—Yo creo que estamos, al revés, en un momento de reversión de esa tendencia. Fue una tendencia mundial donde la ultraderecha logró instalar dirigentes que aparecían como disruptivos y captaban ese descontento, especialmente entre los jóvenes varones. Eso también pasó en la Argentina. Pero también empezaron a darse otros fenómenos. Las enormes movilizaciones en solidaridad con el pueblo palestino, que algunos comparaban con las protestas contra la guerra de Vietnam, mostraron otra vez a miles de jóvenes enfrentando a la policía en los campus universitarios. Hubo quienes creyeron que fortaleciendo a Milei dividían el voto de la derecha y favorecían al peronismo. Esas especulaciones las terminó pagando el pueblo.”— Myriam Bregman
Y si uno mira la evolución del voto entre 2023 y 2025, Javier Milei perdió apoyo en los sectores populares. Hay una reconversión de ese voto hacia una derecha más tradicional. Muchos jóvenes pensaron que, quitándoles derechos a otros trabajadores o eliminando lo que Milei llamaba “privilegios”, ellos iban a vivir mejor. Venían de años de precarización, de trabajos muy malos, de no encontrar perspectivas. Creyeron que eso iba a cambiar y hoy siguen arriba de la misma bicicleta, cobrando peor y comprobando que quitarles derechos a otros no mejoró su situación. Por eso creo que estamos en un punto de inflexión. Hay un diálogo muy importante con esos sectores. Lo que sigue funcionando es un sistema político y mediático que presenta siempre dos opciones. Nunca aparece la izquierda como una alternativa real. Eso es lo que nosotros tratamos de romper con mucha militancia y mucho esfuerzo.
—Milei logró romper, de alguna manera, con esa lógica de las dos opciones.
—Milei es el dirigente que más horas de televisión tuvo durante años. Hay estudios sobre eso, no es una opinión mía. Tuvo una ayuda mediática enorme y también hubo sectores políticos que colaboraron para armarle listas y fiscalizarle la elección. Después uno mira quiénes integran LLA provincia por provincia y encuentra a gran parte de la vieja política. Entonces tampoco es cierto que apareció de la nada. A veces se construye la idea de que Milei y Karina Milei fueron dos genios que se pusieron una campera de cuero, cantaron en algunos recitales y llegaron al Gobierno. No fue así. Hubo mucho poder económico, mucho respaldo mediático y también mucha ayuda política. Y esas explicaciones todavía faltan. Porque hubo quienes creyeron que fortaleciendo a Milei dividían el voto de la derecha y favorecían al peronismo. Bueno, esas especulaciones las terminó pagando el pueblo.
—¿Está hablando de Sergio Massa?
—No personalizo en Massa porque no tengo cómo afirmarlo. Lo que digo es que muchos dirigentes, desde Juan Grabois hasta Sergio Berni, sostuvieron públicamente que hubo sectores del peronismo que ayudaron al crecimiento de Milei. Entonces alguien tiene que explicar qué pasó. Porque después todos apoyaron a Sergio Massa, todos apoyaron a Alberto Fernández, y las consecuencias de esas decisiones las termina pagando el pueblo trabajador.
—Después del ataque de Hamás del 7 de octubre, usted atribuyó esa violencia al contexto de ocupación y apartheid sobre el pueblo palestino. Tres años después, ¿sigue sosteniendo esa posición? ¿Considera que no fue un acto terrorista?
—No, lo que sostengo es exactamente lo que dije en ese momento. Dije que lamentaba profundamente las víctimas civiles y que ese hecho ocurría en un contexto de ocupación y de apartheid que no podía ignorarse. En ese momento, algunos historiadores israelíes, como Ilan Pappé, hablaban de un genocidio incremental. Amnistía Internacional utilizaba el concepto de apartheid. Eso fue lo que yo dije. Hoy ya nadie discute que existe un genocidio en Gaza. Lo que pasó fue que, en aquel momento, muchos prefirieron mirar para otro lado. Tuve la valentía de decir, en aquel momento, algo que hoy reconocen prácticamente todos los organismos internacionales. En el debate presidencial utilicé el término apartheid porque era el que empleaba Amnistía Internacional. Hoy Netanyahu tiene una orden de captura internacional y es un paria mundial. Lo que deberían explicar es quiénes fueron cómplices y permitieron que ese genocidio avanzara en silencio. Después, yo no tengo nada que ver con la política, con los métodos ni con la estrategia de Hamás. Lo que señalé fue el contexto en el que ocurrió el ataque y advertí sobre lo que iba a venir después. Después hubo una operación muy sucia para tergiversar mis palabras.
—¿A qué se refiere?
—Se difundió la mentira de que yo me había opuesto a hacer un minuto de silencio por las víctimas civiles durante el debate presidencial. Eso nunca ocurrió. La Cámara Nacional Electoral tardó una semana en responder nuestro pedido para aclararlo por escrito.
July 2, 2026,Delfina Celichini,Cámara de Diputados,Actualidad política,Conforme a,Cámara de Diputados,,Diputados. Milei espera garantías de Trump sobre los aranceles antes de reactivar la discusión por el tratado de patentes,,Cristian Ritondo. “Las PASO tienen cosas positivas, empujaron tanto a Macri como a Milei”,,Sin nombrar a Adorni. Karina Milei fue a Diputados, agradeció al bloque y pidió “aguantar”
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