ECONOMIA
La actividad económica en 2026 muestra altibajos: proyecciones y factores clave para los próximos meses

Mientras algunos sectores de actividad evidenciaron cierta recuperación en marzo, el contexto general continúa marcado por una evolución dispar y una política económica restrictiva. Distintas consultoras privadas señalan que el crecimiento de este año será moderado y que la mejora dependerá de varios factores que no necesariamente se ajustan al plan del Gobierno.
Según Fundación Capital, “el 2026 empezó con una dinámica muy débil de la economía, en torno al nivel promedio de 2025, con un comportamiento tipo ‘serrucho’ en el mes a mes”.
La consultora LCG destacó los datos positivos que arrojaron la industria y la construcción en marzo, que crecieron 5% y 4,7% interanual, respectivamente, recortando caídas anteriores. Pero advirtió que “el panorama para lo que resta del año no parece ser brillante, especialmente para el sector industrial”.

El escenario de abril luce más complejo: la recaudación tributaria registró una contracción del 3,8% interanual real y ya acumula nueve meses consecutivos en rojo, con reducciones en el IVA (1,2%), Bienes personales (15,3%), Ganancias (3,3%) y aportes y contribuciones a la Seguridad Social (4,3 por ciento).
A la par, los indicadores que anticipan al Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) anotaron mermas: el despacho de cemento se retrajo 12,7% interanual y la producción automotriz, 17,5 por ciento.

La consultora GMA Capital subrayó: “Hoy la apuesta oficial parece pasar por el crédito al sector privado como motor de la recuperación, aunque el sistema financiero opera aún a escala reducida y la morosidad se mantiene al alza”.
Consultado por las alternativas que tiene el Gobierno para apuntalar la actividad, el economista jefe de Econviews, Kevin Sijniensky, consideró: “En el plano fiscal, no creo que haya espacio para hacer mucho, porque este año las cuentas están un poco más ajustadas y no hay demasiado margen ni para bajar más impuestos ni para aumentar el gasto”. Al mismo tiempo, dijo que el equipo económico “no está muy amigado con la idea de una política fiscal expansiva y el gasto en obra pública sigue en mínimos”.
Hoy la apuesta oficial parece pasar por el crédito al sector privado como motor de la recuperación, aunque el sistema financiero opera aún a escala reducida (GMA Capital)
Sijniensky sostuvo que una buena opción sería acelerar las licitaciones de rutas u otras obras públicas para impulsar la construcción, o bien buscar otros mecanismos de financiamiento para el sector.

En el frente monetario, si bien el economista valoró positivamente la baja y estabilidad de las tasas de interés de los últimos meses como un factor para expandir el crédito, “se podría avanzar con la normalización de encajes para que las tasas de préstamos -que continúan en niveles elevados- caigan en relación a las tasas de depósitos”.
Por otra parte, Sijniensky mencionó que un tipo de cambio un poco más alto sería bueno para varios rubros, como la construcción, algunos sectores industriales o las economías regionales.
Un tipo de cambio un poco más alto sería bueno para varios rubros, como la construcción, algunos sectores industriales o las economías regionales (Sijniensky)
Además, el economista aseguró: “Es importante que los salarios reales mejoren. Creo que, a medida que la inflación desacelere en los próximos meses, vamos a empezar a ver cierta recuperación. En 2025, el Gobierno fue reacio a convalidar aumentos por encima del índice de precios, pero quizás este año podría adoptar una postura más flexible para que la reactivación económica sea más rápida”. La gran pregunta, planteó Sijniensky, es si en el Palacio de Hacienda están dispuestos a tolerar un poco más de inflación.
Un informe de Fundación Capital remarcó: “Hacia delante, no se evidencian claros drivers de crecimiento, con la política económica presentando un sesgo contractivo».
Los analistas de la consultora justificaron esa perspectiva, en primer lugar, con los ajustes salariales que quedaron por debajo de la inflación, teniendo en cuenta el techo de 2% mensual a las paritarias. Estas promediaron incrementos del 2,4% en el primer cuatrimestre, frente a un IPC cercano al 3%. Para los próximos meses, los principales gremios cerraron acuerdos similares.
“Con salarios del sector privado registrado que habrían perdido un 3,5% real en lo que va del año, incluso si en adelante evolucionaran más en línea con la inflación, anotarían una contracción del 5% anual”, calcularon.
En materia fiscal, Fundación Capital detalló que con la recaudación tributaria acumulando nueve meses de retrocesos en términos reales, el gasto primario tuvo una caída real de 5% interanual en el primer trimestre.
“De no verificar un repunte de los ingresos, el gasto debería ajustarse entorno a medio punto adicional del PBI, un esfuerzo que resultaría exigente y podría redundar en una actividad económica más modesta. De todos modos, nuestro escenario base contempla una leve mejora de la recaudación”, estimaron en la consultora que fundó Martín Redrado.
En contraste, creen que el esquema monetario es prudente y menos contractivo que el año pasado, con tasas de interés más bajas y menor volatilidad. En efecto, estas podrían permanecer en terreno negativo en términos reales “un tiempo más”, siempre que la liquidación del sector agroexportador se concrete según lo previsto.
En este contexto, “las autoridades apuestan a dinamizar la actividad a través del crédito, aunque el impacto sería limitado por la baja demanda de financiamiento empresarial y la elevada morosidad de los hogares”, enfatizaron desde Fundación Capital.
Asimismo, el Gobierno prevé que el crecimiento se apoyará en las reformas estructurales, el proceso de desregulación y la apertura económica.

No obstante, Fundación Capital explica que estos factores son de largo plazo y con efectos más sectorizados, por lo que, a su criterio, se debería llevar a cabo una “revolución” exportadora, logística, tributaria y federal. En este sentido, recomendaron:
- Hacer la política comercial más pragmática: reducir trabas que encarecen insumos y limitan la competitividad, sin descuidar instrumentos legítimos de defensa comercial (antidumping), especialmente ante el sobrestock en Asia.
- Orientar la política exterior hacia un sesgo más comercial, con embajadas enfocadas en abrir mercados, identificar oportunidades sectoriales, acompañar a empresas exportadoras y atraer inversiones.
- Impulsar la inversión en infraestructura que reduzca costos logísticos y conecte el territorio nacional.
- Avanzar en la eliminación de impuestos distorsivos y reducir los que gravan el trabajo, para mejorar el poder adquisitivo y reactivar el consumo.
- En sectores como energía, minería e infraestructura, buscar maximizar los encadenamientos locales (ingeniería, metalmecánica, servicios especializados, transporte y logística).
Para 2026, Fundación Capital proyecta un crecimiento económico del 2% interanual y concluye que el desafío será compatibilizar expansión y estabilidad mediante incentivos al crédito, fortalecimiento de reservas y una pauta salarial menos rígida. Aun así, persisten diferencias marcadas entre sectores, lo que refuerza la necesidad de una agenda más amplia.
En la consultora Vectorial indicaron que una administración más flexible de la regla fiscal -sin abandonar el objetivo de equilibrio, pero incorporando criterios contracíclicos- podría contribuir a evitar que “el ajuste erosione las propias bases sobre las cuales descansa la sustentabilidad futura de las cuentas públicas”.
Pero “esta alternativa colisiona con el marco conceptual que guía al actual programa económico. La apuesta oficial es que el ajuste fiscal genere confianza, que esa confianza atraiga inversiones y que el sector privado impulse la recuperación. Sin embargo, ese canal aún no logra materializarse con la intensidad necesaria”, puntualizó Vectorial.
En su último informe a clientes, el banco de inversión Morgan Stanley coincide en el diagnóstico, pero augura un panorama más optimista: “La cosecha impulsará el segundo trimestre de 2026, mientras que el crédito y los salarios reales se recuperarán en la segunda mitad de 2026 a medida que la desinflación vuelva a tomar impulso”.
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ECONOMIA
Cuánto cobra un cajero de supermercado en junio 2026 tras el aumento

La llegada del próximo mes traerá novedades de gran relevancia para los bolsillos de uno de los sectores laborales más numerosos del país. Quienes forman parte del ámbito mercantil percibirán una nueva actualización en sus ingresos, producto de la negociación paritaria que fue pautado entre la federación gremial y los representantes de las distintas cámaras empresariales del sector.
Esta modificación en las planillas de haberes impactará de manera directa en los empleados de comercio que cumplen tareas en pequeños negocios, grandes cadenas mayoristas y sucursales de supermercados distribuidas a lo largo y ancho del territorio nacional. Se trata del último tramo de un esquema de recomposición que busca mitigar los efectos del costo de vida sobre el poder adquisitivo de los asalariados.
El ajuste salarial llegará tras la correspondiente homologación de la cartera de Capital Humano, cerrando de este modo la pauta acordada para el segundo trimestre del año en curso. A partir de esto, se activan de forma inmediata los nuevos valores de referencia para el personal que se desempeña frente a las cajas de atención al público, así como también para otras posiciones operativas y administrativas.
Aumento para cajeros en junio de 2026
Dentro de la estructura del Convenio Colectivo de Trabajo 130/75, la categoría de cajeros se subdivide en tres escalafones principales. El monto neto a percibir variará según las responsabilidades asignadas a cada empleado de comercio durante su jornada laboral completa de ocho horas diarias.
Para el sexto mes del año, un trabajador encuadrado como Cajero Categoría A pasará a percibir una remuneración mensual aproximada de $1.232.731. Por su parte, quienes se encuentren posicionados dentro de la Categoría B verán reflejado en sus liquidaciones un básico estimado de $1.238.277. Finalmente, aquellos que se desempeñen bajo las condiciones de la Categoría C alcanzarán una suma que rondará los $1.245.404.
Estos montos definitivos incluyen de forma integrada las sumas no remunerativas que se establecieron durante las mesas de negociación pasadas, las cuales fijaron un aporte de $120.000 para este bloque de meses. No obstante, las cifras mencionadas constituyen la base operativa del sueldo y no contemplan adicionales variables como la antigüedad acumulada, el plus por presentismo o las eventuales horas extras trabajadas. En el caso de quienes realizan tareas en esquemas de media jornada, es decir, de cuatro horas de labor diaria, la liquidación será proporcional, ubicándose en torno a los $616.365 para la escala inicial de esta rama.
Cómo impacta el incremento en las demás categorías
El porcentaje estipulado para junio es del 1,5% de carácter acumulativo, calculándose sobre las escalas salariales del mes previo. Esta suba completa el 5% de incremento que se pautó para el periodo trimestral en vigencia, repartido previamente en un 2% otorgado en abril y otro 1,5% correspondiente a mayo.
La actualización no se limita de forma exclusiva a los cajeros, sino que se distribuye de forma equitativa por todo el escalafón mercantil. Dentro del sector de Maestranza, los haberes oscilarán entre los $1.216.895 para la escala inicial y los $1.231.145 para la más alta. En lo que respecta al personal Administrativo, las cifras de las liquidaciones se moverán desde un piso de $1.228.772 en su categoría inicial hasta un techo de $1.281.833 para los supervisores o encargados del sector.
Finalmente, la rama de los Vendedores también mostrará modificaciones en sus ingresos, partiendo desde los $1.232.731 y llegando a un máximo de $1.281.833 en su escalafón superior. De cara al futuro inmediato, el acuerdo que conduce Armando Cavalieri contempla el uso de una cláusula de revisión técnica para evaluar la evolución general de los precios y determinar la necesidad de reabrir las paritarias.
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ECONOMIA
Argentina hace todo bien pero el mundo no acompaña: en qué invertir y aguantar hasta que aclare

El mundo tiene que despejar la incertidumbre que generó por la guerra comercial, el cierre del estrecho de Hormuz y el cambio de presidente en la Reserva Federal. Argentina va por la buena senda, pero somos parte de un contexto de alta incertidumbre que impide proyectar escenarios claros para los próximos meses.
Tres eventos globales que frenan a los mercados
El mundo está con tres eventos gigantes que traen preocupación a los mercados:
- El primero es el problema sin solución del estrecho de Hormuz. En la medida en que no se habilite dicho paso, el petróleo seguirá en niveles elevados, la suba de precios irá materializando una mayor inflación y esto traerá consigo un mayor estancamiento económico. Sin resolver este conflicto, es difícil que los mercados adopten un rumbo alcista
- El segundo problema es la relación entre China y Estados Unidos. La cumbre entre los presidentes dejó como saldo un comercio administrado, pero de ninguna manera se resolvieron estructuralmente los conflictos entre ambas potencias; Taiwán quedó como un interrogante para el futuro de la región
- En tercer lugar, el nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, está siendo sometido a prueba por el mercado. Salieron a vender bonos del Tesoro americano y las tasas de retorno se volaron: el bono a 2 años rinde el 4,08% anual, a 10 años el 4,60% anual y a 30 años el 5,13% anual. La próxima reunión del comité abierto de la Reserva Federal será el 16 y 17 de junio; allí veremos las habilidades del nuevo presidente para que los miembros del comité se comiencen a alinear a sus ideas sobre la política monetaria a desarrollar en Estados Unidos
La evolución del comercio entre las dos principales potencias del mundo, la liberación del estrecho de Hormuz y una definición clara de la política monetaria en Estados Unidos son condiciones básicas para proyectar la evolución de los mercados a escala mundial.
Sin estas definiciones, es imposible proyectar un escenario para los próximos meses. Con estas incertidumbres de por medio, lo ideal es acopiar liquidez, bajar deuda y seguir apostando por empresas con buena salud financiera y un flujo de fondos libre de caja que sea interesante.
Argentina: tierra de oportunidades para invertir
En Argentina, la tasa de interés de plazo fijo es negativa contra la inflación proyectada a 12 meses, que se ubica en torno al 26% anual. La tasa de financiamiento para empresas en pesos también es negativa contra la inflación, ya sea por ofertar tasas competitivas para determinados productos o bien por tomar financiamiento a tasas del 40% anual. Si a esta última le descontamos la tasa del impuesto a las ganancias, nos queda en el 26% anual, una tasa similar a la inflación.
Con tasas negativas frente a la inflación, se hace atractivo acopiar instrumentos financieros en dólares, como los archiconocidos bonos AO27, AO28 y AN29.
Argentina ha recibido las visitas de las tres calificadoras más importantes del mercado: Fitch Ratings, Moody’s y Standard & Poor’s. La primera mejoró la calificación de Argentina a B menos, mientras que las otras dos podrían mejorarla en las próximas semanas. Si dos de las tres empresas nos suben la nota, podrían ingresar muchos fondos para invertir en activos de riesgo argentino, lo que generaría una baja importante del riesgo país.
Argentina en el año 2025 vivió un escenario disruptivo para la historia del país: en medio de las elecciones legislativas, los agentes económicos compraron dólares pero los dejaron en los bancos, algo que nunca había ocurrido antes.
Hoy tenemos u$s41.800 millones en depósitos y u$s22.300 millones en préstamos al sector privado, con una brecha de u$s19.500 millones ociosos en las entidades financieras argentinas; nunca vivimos un escenario parecido. Por otro lado, en el año 2025 las elecciones legislativas, sumadas a la alta volatilidad del mercado, no impidieron que el gobierno tuviera superávit fiscal. Las calificadoras pondrán mucho énfasis en estos dos aspectos salientes de la vida económica de los argentinos.
Lo que viene, lo que viene
Sin una mejora del escenario internacional, es difícil que Argentina sea una fiesta. La mayoría de los presidentes del mundo han tenido una pérdida de imagen con la crisis internacional. Será difícil domar la inflación y retomar fuertemente la actividad económica con un petróleo en torno a los u$s100 el barril.
Este año, Argentina va a tener una exportación récord por u$s100.000 millones. Si proyectamos para todo el año 2026 los dólares que lleva comprados el Banco Central, podríamos decir que lograría adquirir un total de u$s20.000 millones. Las reservas ya superan los u$s46.000 millones y cubrimos sin problemas los vencimientos del año 2026.
Para el año 2027, los vencimientos de amortización de deuda en dólares podrían ubicarse en torno a los u$s13.000 millones si renovamos los repos, las deudas con el FMI más organismos financieros internacionales y la deuda del Tesoro. Tenemos todo el segundo semestre para conseguir ese dinero y entrar al año 2027 sin preocupaciones. Los intereses de la deuda se pagan con los ingresos fiscales, ya que Argentina no tiene déficit presupuestario.
En conclusión, Argentina tiene un gran escenario por delante si el mundo acompaña con un comercio internacional menos trabado, con un petróleo descendiendo y, por último, con una tasa de retorno de los bonos del Tesoro americano a la baja.
Nuestro país está haciendo los deberes; no se puede tapar el sol con las manos y soslayar los problemas importados del mundo exterior. Hay que desensillar hasta que aclare el escenario internacional, acopiar liquidez, cancelar deuda y esperar que el mundo sea un poco más predecible.
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ECONOMIA
Cuánto tienen que aumentar los sectores de la industria y la construcción para recuperar el nivel que dejó el gobierno anterior

Tanto la producción fabril como la actividad de la construcción registraron al cierre del primer trimestre un repunte generalizado respecto al año anterior. En este contexto surgen dos preguntas: ¿Cuánto debe crecer la actividad para superar el nivel de noviembre de 2023? Y ¿Cuánto tienen que crecer los sectores para llegar a los máximos que en muchos casos registraron hasta 10 años antes?
La industria y la construcción representan, en conjunto, el 19,3% del PBI nacional -15,3% lo aporta la industria y 4% la construcción- y el 18,1% del empleo total (13,7% del empleo asalariado en blanco y 18,1% del empleo no registrado). Además, su incidencia se incrementa al 25,6% en los puestos independientes (monotributistas, autónomos y trabajadores informales).
A pesar de esta relevancia, algunos economistas destacan que los sectores que se muestran más dinámicos, como Agro, Energía y Combustibles y extracción de minerales -que impulsan el PBI y las exportaciones- apenas aportan 13,3% a la generación de riqueza y 8% del total de los puestos de trabajo.
Los datos más recientes del Indec, correspondientes a marzo de 2026, mostraron aumentos en comparación con el mismo mes del año anterior: 5% en el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPIM) y 12,7% en el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC). El IPIM desestacionalizado, que permite comparar de forma homogénea la evolución mensual, reflejó una variación positiva de 3,2% respecto de febrero, reduciendo así la caída acumulada en el primer trimestre de 2026 a 2,3% frente al mismo lapso de 2025.

En marzo, el Indec registró subas interanuales en 10 de las 16 divisiones de la industria manufacturera.
Según su incidencia en el nivel general, las variaciones fueron: alimentos y bebidas, 7,9%; sustancias y productos químicos, 15,9%; madera, papel, edición e impresión, 12,8%; refinación del petróleo, coque y combustible nuclear, 13,5%; vehículos automotores, carrocerías, remolques y autopartes, 7,6%; productos de metal, 9,2%; productos minerales no metálicos, 6,9%; productos del tabaco, 28,2%; muebles y colchones y otras industrias manufactureras, 3,1%; y otro equipo de transporte, 4 por ciento.
La industria y la construcción representan, en conjunto, el 19,3% del PBI nacional -15,3% lo aporta la industria y 4% la construcción- y el 18,1% del empleo total
En contraste, disminuyeron industrias metálicas básicas, 10,1%; maquinaria y equipo, 11,3%; productos textiles, 23,3%; prendas de vestir, cuero y calzado, 8,9%; productos de caucho y plástico, 2,4%; y otros equipos, aparatos e instrumentos, 0,5 por ciento.
El ISAC muestra en su serie desestacionalizada una variación positiva de 4,7% respecto del mes anterior, con un incremento acumulado en el primer trimestre de 3,9% frente al mismo período de 2025.
En marzo de 2026, el consumo aparente de insumos para la construcción mostró, sobre igual mes del año anterior, subas en artículos sanitarios de cerámica, 24%; pinturas para construcción, 18%; hierro redondo y aceros, 16,2%; ladrillos huecos, 14,6%; el resto de los insumos (grifería, tubos de acero sin costura y vidrio), 13,7%; hormigón elaborado, 12,8%; cemento portland, 11,6%; asfalto, 10,3%; pisos y revestimientos cerámicos, 8,7%; placas de yeso, 7,9%; cales, 6,5%; mosaicos graníticos y calcáreos, 5,8%. Se registró una baja de 4,6% en yeso.
El ISAC muestra en su serie desestacionalizada una variación positiva de 4,7% respecto del mes anterior, con un incremento acumulado en el primer trimestre de 3,9 por ciento
El índice general de la actividad industrial, en términos desestacionalizados, fue en marzo 3,2% menor al registrado en el último mes completo de la presidencia de Alberto Fernández.
Siete de los 16 sectores de la industria -43,8% del total- superaron el nivel de entonces: alimentos y bebidas, 9,1%; productos del tabaco, 18,4%; madera, papel e impresiones, 1,1$; refinación de combustibles, 8,8%; sustancias y productos químicos, 5,5%; otros equipos de transporte, 5,9%; y muebles, colchones y otros, 3,4 por ciento.
Los restantes nueve sectores, 56,2% del total, se mantuvieron por debajo del nivel de noviembre de 2023: productos textiles, 34,6%; prendas de vestir, cuero y calzado, 8,9%; productos de caucho y plástico, 22,8%; productos minerales no metálicos, 19,2%; industrias metálicas básicas, 17%; productos de metal, 16,6%; maquinaria y equipo, 15,2%; otros equipos, aparatos e instrumentos de precisión, 8,8%; y automotores, carrocerías y autopartes, 16,2 por ciento.
Para que el índice general de la actividad manufacturera supere el nivel que dejó el gobierno anterior, debe aumentar 3,3%. Este objetivo luce cercano considerando estimaciones preliminares para abril, que anticipan la continuidad de la mejora de la actividad agregada según datos del Ministerio de Economía y consultoras.
Para que el índice general de la actividad manufacturera supere el nivel que dejó el gobierno anterior, debe aumentar 3,3 por ciento
La brecha es considerable en los sectores rezagados: indumentaria; otros equipos y aparatos de precisión; maquinaria y equipo, 18%; automotores, carrocería y autopartes, 19%; productos de metal y metálica básica, 20%; minerales no metálicos, 24%; productos de caucho y plástico, 30%; y el sector que más debe recuperar, los fabricantes de productos textiles, 53 por ciento.
En la construcción, el nivel de actividad alcanzado en marzo fue 18,9% inferior al de noviembre de 2023. Por lo tanto, debe crecer poco más de 23% para igualar el índice heredado del gobierno anterior.
Una vez alcanzado el nivel de noviembre de 2023 en los grandes agregados industriales y de la construcción, el reto para el equipo económico que conduce Luis Caputo será que la política de estabilización de precios, orden macroeconómico y apertura comercial, lleven a que todos los sectores de actividad superen los máximos históricos de la última década.
En la construcción, el nivel de actividad alcanzado en marzo fue 18,9% inferior al de noviembre de 2023. Por lo tanto, debe crecer poco más de 23% para igualar el índice heredado
En el índice general del IPIM, el mayor registro corresponde a noviembre de 2017, y en nueve de los 16 sectores, los picos se anotaron entre ocho y diez años atrás.

Las únicas marcas históricas anotadas durante el gobierno de Alberto Fernández se dieron en la elaboración de sustancias y productos químicos, productos minerales no metálicos, maquinaria y equipo, y automotores, carrocerías y autopartes.
En tanto, bajo la presidencia de Javier Milei alcanzaron máximos históricos los rubros de alimentos y bebidas y la refinación de combustibles, los cuales respondieron a la apertura de la economía, las desregulaciones y baja de impuestos y el incentivo fiscal a las grandes inversiones.
La recuperación de los índices de actividad en la industria y en la construcción que se habían registrado en el último cuatrimestre de 2023 permitiría crear 366.000 empleos
En la construcción, el máximo se registró durante el gobierno de Mauricio Macri (diciembre de 2017), con un índice 39,4% superior al de marzo de este año.
La recuperación de los índices de actividad en la industria y en la construcción que se habían registrado en el último cuatrimestre de 2023, junto con el mantenimiento de la dotación total de puestos de trabajo de ese período -ajustada por el crecimiento de la población-, permitiría crear 366.000 empleos: 286.000 en la actividad manufacturera y 80.000 en la construcción.
En ese caso, la productividad laboral promedio en la industria se mantendría; y en la construcción recuperaría el nivel previo.
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