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INTERNACIONAL

La cumbre entre Donald Trump y Xi Jinping terminó sin grandes anuncios o avances sobre la crisis con Irán

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El presidente Donald Trump regresó este viernes a Estados Unidos tras su visita de dos días a China, con palabras elogiosas hacia su colega y “amigo” Xi Jinping, que también le dedicó pompas y honores, un signo de que la era confrontativa de los últimos tiempos entre las máximas potencias se había distendido.

Pero pese a las conversaciones “muy exitosas”, no hubo anuncios sobre acuerdos comerciales significativos ni avances para frenar la guerra con Irán y reabrir el estrecho de Ormuz, los objetivos principales del republicano.

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Luego de reunirse con Xi por segunda vez en un té y un almuerzo de trabajo -el primer cara a cara había sido el jueves- Trump tomó este viernes el avión de regreso a Washington y en el vuelo dijo a los periodistas que lo acompañaban que la visita había sido “muy exitosa, de renombre mundial e inolvidable”, mientras que Xi la calificaba de “histórica y trascendental”.

A bordo del Air Force One, Trump dijo que no había hablado sobre aranceles con Xi, a pesar de la guerra comercial entre ambas potencias y que sí había conversado sobre la guerra en Irán. China tiene gran influencia sobre Teherán, se movió entre bambalinas para que se lograra un alto el fuego y es comprador de petróleo iraní, cuyo flujo permanece cortado por el cierre del Estrecho de Ormuz.

A ser preguntado sobre si Xi se comprometió a presionar a Irán para que reabra el estratégico estrecho, por donde transita el 20% del petróleo mundial, Trump dijo que no le pidió “ningún favor”. “Cuando pides favores, tienes que hacer favores a cambio”, dijo.

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Gesto a las empresas chinas

Sin embargo, Trump tuvo un gesto importante al anticipar que analiza levantar las sanciones a las empresas chinas que compran petróleo iraní. “Tomaré una decisión en los próximos días”, dijo a bordo del avión.

En otro gesto, el jefe de la Casa Blanca se negó a llamar dictador a Xi. “El es el presidente de China, no me lo planteo”, dijo a un periodista que le preguntó si creía que el líder chino era un dictador, como lo consideraba su antecesor Joe Biden. “Biden fue un incompetente. El nos dio el acuerdo nuclear que permitía a Irán obtener un arma atómica”, replicó, aunque en realidad el pacto había sido firmado con Barack Obama.

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A pesar de que no hubo resultados concretos, la visita de Trump al menos relajó el clima de tensión entre ambas potencias, una relación que comenzó extremadamente complicada cuando Trump llegó al poder por los aranceles impuestos por EE.UU. a China y a otros socios y que desataron una guerra comercial con Beijing, lo que llevó a ambos países a aumentar los aranceles mutuos que llegaron a superar el 100%.

También se enfrentaron por las tierras raras, semiconductores, visas de estudiantes, envío de precursores de fentanilo, importaciones de soja china y otros temas.

El presidente chino, Xi Jinping, y el estadounidense, Donald Trump, en el complejo de Zhongnanhai, en Beijing, este viernes. Foto: XINHUA

Las tensiones se han calmado desde entonces, con reducciones de aranceles de ambos países y con el acuerdo de China de suspender las restricciones a la exportación de tierras raras.

La visita logró mantener la estabilidad, con gestos amistosos. “Una relación bilateral estable es buena para el mundo», dijo Xi. «Deberíamos ser compañeros, no rivales», agregó. Trump enfatizó su relación personal con Xi, al que llamó “amigo” y «gran líder» y dijo que ambos siempre han sabido resolver sus desacuerdos.

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Pero analistas destacan el hecho de que el líder chino había logrado sentarse de igual a igual con el jefe de la Casa Blanca, que está en un pozo de popularidad negativa y empantanado en la guerra con Irán. «Son los dos grandes países. Yo lo llamo el G-2», reconoció el propio Trump en una entrevista en Fox News, una rareza ya que el magnate siempre considera a EE.UU. como líder de todo.

“Durante dos días de reuniones aquí, la pompa cuidadosamente coreografiada y los gestos recíprocos de amistad y respeto entre los dos hombres más poderosos del mundo mostraron una dinámica geopolítica que los chinos han anhelado durante mucho tiempo y que los estadounidenses han resistido”, escribió The Washington Post.

El jefe de la Casa Blanca había dicho en una entrevista más temprano que China se mostró dispuesta a aumentar las compras de petróleo estadounidense, soja y 200 aviones Boeing, pero las autoridades chinas no han confirmado esos acuerdos.

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Tensión por Taiwán

En uno de los temas más tensos, el jefe de la Casa Blanca confirmó que conversó sobre Taiwán con su homólogo chino, pero aseguró que no asumió ningún compromiso. «El presidente Xi y yo hablamos mucho sobre Taiwán», admitió y dijo que Xi “no quiere ver una lucha por la independencia», agregó. «Yo no hice ningún comentario al respecto, lo escuché». Trump añadió: «Yo no asumí ningún compromiso en ningún sentido».

Antes de la cumbre, Trump había dicho que hablaría con Xi sobre la venta de armas estadounidenses a Taiwán, algo que se alejaba de la postura histórica de Washington de no consultar a Beijing sobre ese asunto. Xi además advirtió a Trump que no intervenga en Taiwán. Hablando con los periodistas de camino a Washington, Trump dijo sobre el tema de la venta de armas: «Tomaré una decisión en un periodo de tiempo relativamente corto».

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Estados Unidos solo reconoce a China, pero su legislación le exige proporcionar armas a la democracia autogobernada de Taiwán para su defensa. Beijing ha jurado recuperar la isla y no ha descartado el uso de la fuerza, incrementando la presión militar en los últimos años.

El jueves, en su primer encuentro con Trump, Xi remarcó que “la cuestión de Taiwán es el tema más importante en las relaciones entre China y Estados Unidos». Y advirtió: «Si se maneja mal, las dos naciones podrían chocar o incluso entrar en conflicto, lo que empujaría a toda la relación entre China y Estados Unidos a una situación muy peligrosa».

La última reunión de ambos líderes antes de que Trump partiera de regreso fue en Zhongnanhai, el complejo que alberga la residencia y oficinas de la cúpula del Partido Comunista Chino (PCCh), uno de los espacios más simbólicos y reservados del poder político chino.

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La apertura de este lugar a un líder extranjero es poco habitual y se lo consideró como un gesto de Xi para su colega estadounidense. El presidente chino explicó que había sido la residencia y lugar de trabajo de Mao Tse Tung y otros líderes, y dijo que él también vivió y trabajó allí, y que eligió recibir a Trump en ese sitio emblemático porque Trump lo agasajó en su casa de Mar-a-Lago en 2017.

Optimista, Trump dijo que habían concretado “acuerdos comerciales fantásticos” (de los que no se conocieron detalles) y afirmó que ambos comparten una visión “muy similar” sobre Irán, que incluye el fin de la guerra, la reapertura del estrecho de Ormuz y que Teherán no obtenga una bomba nuclear. Pero tras la reunión no se supo nada más.

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INTERNACIONAL

Republicans face ticking midterm clock as Iran fallout keeps pressure on gas prices

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

As the Trump administration weighs diplomacy and military pressure against Iran, a political clock is ticking at home.

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Even if the Strait of Hormuz — the global oil choke point largely shuttered since the conflict with Iran due to Iranian attacks — reopened immediately, it could take months for oil flows to return due to logistical bottlenecks involving trapped tankers, swollen inventories and damaged oil infrastructure, according to Kpler oil analyst Matt Smith, pushing normalization of global energy markets closer to the Nov. 3 midterm elections. 

«It’s then going to take until the fourth quarter of the year for things to return to normal,» Smith said.

The question facing Republicans is whether the economic consequences of the conflict will outlast the conflict itself. While the White House continues to pursue a diplomatic resolution with Iran, strategists and energy analysts say disruptions to global energy markets could linger long after any agreement is reached, leaving voters with months of elevated costs heading into the midterms.

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TRUMP CONFIRMS ‘CRAZY’ NETANYAHU CLASH AS QUESTIONS MOUNT OVER PUSH TO HOLD FIRE ON HEZBOLLAH TERRORISTS

The economic effects are already visible. 

The national average price of regular gasoline stood at $4.241 per gallon Thursday, according to AAA, up from $3.144 a year earlier — an increase of nearly 35%.

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Moody’s Analytics estimates the conflict has cost American households roughly $100 billion throughout the past three months, or about $750 per household, through higher fuel, transportation and related costs.

To some, the conflict already has gone on long enough to create lasting political consequences.

«There is a timeline and we’ve already passed it,» GOP strategist Doug Heye told Fox News Digital.

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The White House rejected the notion that the conflict could become a long-term political liability, arguing that any economic disruption would be temporary.

«President Trump remains laser-focused on keeping the American people safe, lowering costs for working families, and making our country greater than ever before,» White House spokesperson Taylor Rogers told Fox News Digital. «The President and his energy team anticipated short-term market disruptions, communicated them openly to the American people, and implemented an aggressive plan to mitigate any impacts.»

Rogers said Trump «will never allow Iran to possess a nuclear weapon» and argued that «when the President forces this conflict to a successful end, gas prices will drop back to multi-year lows and global energy markets will be much more stable in the long term.»

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Even if the Strait of Hormuz reopened immediately, it could take months for oil flows to return due to logistical bottlenecks.  (Amirhosein Khorgooi/ISNA via AP)

«We were promised that this would be a short operation, and repeatedly told it would all be over in 24–48 hours,» he went on. «This is no longer a blip.»

Others see a narrow window remaining.

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«I think that it really needs to be resolved by July Fourth,» Republican strategist John Feehery told Fox News Digital. «If it’s not resolved by July Fourth, I don’t think the economy is going to have time to really kind of get going on all levels.»

Feehery’s July 4 benchmark coincides with a period in which the White House hopes to shift public attention toward the kickoff of America’s 250th anniversary celebrations.

The administration has alternated between signaling that a deal is near and warning that military action remains possible. More recently, Trump has expressed frustration with the pace of negotiations, saying they had become «very boring» and that he «couldn’t care less» if the talks collapsed because Iran was taking too long, while also predicting that oil prices would «be dropping like a rock» in the near future and maintaining that a deal remains possible.

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But regardless of how the negotiations conclude, strategists argue that economic relief must arrive soon if Republicans hope to avoid carrying the conflict’s fallout into the midterms.

Republicans enter the midterms defending a narrow House majority that many analysts view as vulnerable to the traditional midterm backlash against a president’s party. The Senate landscape is more favorable to Republicans, though several races in states such as North Carolina, Maine, Ohio and Texas are expected to be closely watched.

Feehery argued that the political impact of the conflict ultimately will have less to do with uranium stockpiles, enrichment levels or the details of any final agreement than with whether voters feel economically secure.

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Shell Station, Washington

 According to AAA, the national average price of regular gasoline stood at $4.241 per gallon Thursday, up from $3.144 a year earlier — an increase of nearly 35%. (Chona Kasinger/Bloomberg via Getty Images)

«They don’t care about that,» Feehery said when asked about the substance of a potential deal. «From the voters’ minds, they’re not worried about far-flung issues. They’re worried about the economy at home.»

TRUMP THREATENED TO ‘BLOW UP’ OMAN — WHY THE TINY GULF KINGDOM IS CAUGHT BETWEEN DC AND IRAN

«George H. W. Bush kicked Saddam Hussein out of Kuwait and his approval ratings were around 91%, and he lost the next election,» Feehery said.

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Even if a diplomatic breakthrough comes in the coming weeks, Americans may not see immediate relief at the pump.

Smith said the U.S. has been insulated from the worst supply disruptions because of its own domestic production, but the country is increasingly serving as an energy supplier to regions cut off from Middle Eastern flows.

Trump speaks in Michigan

More recently, Trump has expressed frustration with the pace of negotiations, saying they had become «very boring» and that he «couldn’t care less» if the talks collapsed because Iran was taking too long, while also predicting that oil prices would «be dropping like a rock» in the near future and maintaining that a deal remains possible. (AP Photo/Paul Sancya, File)

«We’re likely going to be seeing higher prices coming through in the U.S. because of that because, you know, we’re getting to a scarcity issue,» Smith said.

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As Asian countries replace lost Middle Eastern crude and Europe seeks alternative sources of jet fuel, overseas buyers are increasingly competing for American energy exports, he said.

«Countries outside of the U.S. are bidding up U.S. prices,» Smith said.

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For Republicans, the concern is that the economic fallout could outlast the conflict itself.

«Even if this were all over tomorrow, prices won’t immediately come back to normal and if or when they do, voters don’t get a refund from the high bills they’ve already paid,» Heye said.

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INTERNACIONAL

Panorama Internacional: Balotaje en Perú, algo más que una importante elección sudamericana

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Lima. Enviado especial. El muy respetado Latinobarómetro, que elabora la socióloga chilena Marta Lagos, hace años que detecta una crisis en el apoyo a la democracia en la región. No implica un respaldo a modelos autoritarios. Lo que se reprocha a niveles altísimos, de hasta 65 por ciento, es el funcionamiento de los gobiernos. Es decir, lo que resulta de la democracia y los liderazgos. El trasfondo de ese defecto también lleva años.

Durante el boom de las materias primas, en parte de la primera década del siglo, millones de latinoamericanos salieron de la pobreza y pasaron a engrosar las filas de una nueva clase media. Hubo un aumento real del ingreso disponible. Brasil fue un ejemplo neto, con un crecimiento de ese espacio por encima del 50% de la población. Pero desde la mitad de la década pasada y hasta ahora, la región encadenó más de 10 años de crecimiento casi nulo (un promedio inferior al 1% anual), agravado por la pandemia y su consecuente inflación global. Los ingresos reales se estancaron o cayeron, mientras que el costo de la vida (alimentos, energía, vivienda) se disparó.

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La gente vota con esa decepción de un lado al otro del péndulo político, y con un comportamiento extendido de voto cruzado. No importa a quién se elige, cualquiera sea, sino impedir al hacerlo que llegue aquel que no se quiere. La noción de que atravesamos un duelo entre izquierdas y derechas es, por lo menos, exigua. La región hasta el río Bravo es casi totalmente promercado. La discusión real se vincula con el destino de la renta: si se la concentra o se la distribuye para preservar el desarrollo social e individual.

La tendencia que estamos notando de un voto hacia propuestas conservadoras más duras, es equivalente al ciclo previo hacia modelos socialdemócratas. Como estos, en general, fracasaron en el propósito de equilibrar la renta, se busca el milagro del otro lado, además de que el escenario de declive genera deformaciones graves como una violencia creciente. De modo que la legión se ha ensanchado ya con Chile, Paraguay, parcialmente Bolivia, El Salvador, Honduras y Costa Rica, entre otros.

Colombia acaba de sumarse con la victoria preliminar en primera vuelta de un empresario millonario y sin experiencia política, Abelardo de la Espriella, que superó por poco menos de tres puntos al oficialista Iván Cepeda. En la trastienda de ese dato sorprendente (este dirigente era desconocido hasta hace muy poco) late la frustración con el gobierno de Gustavo Petro, quien llegó con una promesa de profunda transformación social, pero la realidad económica no constata esas mejoras.

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Un crecimiento económico lento, sumado a la incertidumbre fiscal y la persistente informalidad laboral, ha impedido que las clases medias y los sectores vulnerables perciban mejoras reales en su bolsillo. Al mismo tiempo, la inflación acumulada en productos básicos ha erosionado el poder adquisitivo, generando la frustración de expectativas que detecta el Latinobarómetro. En la otra esfera, fracasó también el plan de pacificación. Sobre ese escenario, Cepeda también sufró el costo de los mensajes excéntricos de Petro, defendiendo al boliviano Evo Morales en su ofensiva golpista contra el presidente Rodrigo Paz y planteando un supuesto fraude electoral sin evidencias en beneficio de De la Espriella, denuncia de la cual se alejó rápidamente el postulante oficialista.

Democracia y crecimiento

En ese escenario se inscribe la elección definitiva en Perú del próximo domingo. Aquí la economía muestra un crecimiento aceptable de casi 3%, según datos de la OCDE, pero insuficiente para reducir la pobreza o generar empleo de calidad al ritmo que el país necesita. Economistas influyentes como Waldo Mendoza afirman que “el principal problema de la economía peruana es la parálisis de la inversión privada, que no se debe a factores internacionales, sino a la altísima incertidumbre política interna que hemos autogenerado”. Su colega Carlos Oliva denuncia que “el 75% de nuestra fuerza laboral opera en la informalidad. La informalidad no es una válvula de escape eterna; es un techo de cemento para la productividad y la recaudación fiscal del país”.

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El presidente del Banco Central, Julio Velarde, lo pone en términos más llanos: “La resiliencia de la economía peruana tiene límites. No se puede silbar y comer caña al mismo tiempo: no podemos pretender atraer inversiones y generar empleo formal si desde el lado político se deterioran constantemente las reglas de juego y la seguridad jurídica”.

Un país polarizado y frustrado espera a quien gane este domingo: el desafío doble de estabilizar la gobernabilidad, con un Congreso en manos de una mayoría manipuladora y oportunista, y resolver el destino de la renta que ha dejado en la banquina del reparto a gran parte del país. Aunque los postulantes están empatados y, por lo tanto, corriendo al centro en los últimos minutos, la populista de derecha Keiko Fujimori, hija del dictador Alberto Fujimori, confía en que su cuarto intento la deposite en la Casa de Pizarro, como parte de aquella tendencia que muestra la región.

Este balotaje repite en lo formal la historia de su anterior chance contra el expresidente Pedro Castillo, un maestro rural amparado por una supuesta tendencia de izquierda furiosamente homofóbica, antiabortista y de rechazo a la ideología de género. En las urnas de 2021, los electores le dieron una leve diferencia sin detenerse en aquel barullo ideológico, solo para evitar que ganara Keiko. Ahora es Roberto Sánchez quien la desafía, un aliado de Castillo a quien admira y defiende pese al autogolpe fallido que encabezó y que le costó su derrocamiento.

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Esa relación le agrega curiosidades a la peripecia peruana. No deja de ser llamativo que la líder derechista sea hija de un expresidente golpista a quien celebra, y que su rival se abrace con otro expresidente golpista. Esa coincidencia resume mejor que cualquier análisis la realidad del presente peruano.

El candidato Roberto Sánchez. Foto Reuters

Si bien los analistas señalan que la candidata se siente obligada a defender a su padre e incluso su autoritarismo, al hacerlo con tal apasionamiento deja abiertas algunas dudas complicadas. Un diplomático sudamericano le señala a este enviado en Lima que ese comportamiento indicaría que es posible, y hasta correcto, romper las reglas si el caso lo justifica; por ejemplo, si se produce una reacción popular si no se alivia la presión de la renta, como ha sucedido unos pocos años atrás y por motivos similares.

Esa ruptura o desdén sobre las normas, es una característica de las nuevas derechas i-liberales, como se las define en el norte mundial, que tienden a limitar el valor de las cuestiones institucionales y buscan —y en algunos casos logran— dominar el Parlamento, el Poder Judicial y silenciar la prensa. El presidente de EE.UU., Donald Trump, es un ejemplo significativo de esas tendencias. También aliados en la región, como el salvadoreño Nayib Bukele o el exmadatario brasileño Jair Bolsonaro y, más allá, el expremier húngaro Viktor Orbán, entre muchos otros, que han hecho un rito de estas deformaciones. Dato aparte, una grey que puede quedar huérfana si el líder republicano sufre un traspié en las elecciones de medio término de noviembre. Se verá.

Keiko Fujimori es una dirigente con larga experiencia política y legislativa. No es una outsider, pero ha formado parte de un status quo muy polémico que no es claro si está en su diseño transformarlo. Le debe mucho a este Congreso que le facilitó el camino de campaña. Sánchez también está curtido con cinco años en el Parlamento. Pero la diferencia técnica más significativa entre ambos, aparte de las oceánicas visiones ideológicas que los separan, es que el aliado de Castillo carece de una sólida estructura partidaria. Como tampoco la tuvo aquel errático presidente.

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En ese punto, Keiko está mucho más armada, aunque se sabe que ha reprochado por lo que considera un abandono de sus aliados de las tinieblas parlamentarias a quienes achaca el escaso voto que obtuvo en la primera vuelta: 17,1%, apenas por encima del 16,6% de su rival. Dato de la ausencia, quizá inquietante, de aquellos socios de aventuras. Por el momento nadie sabe con seguridad qué sucederá este domingo.

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Trump scores victory despite growing GOP divide after Senate passes $70B ICE, Border Patrol funding package

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Senate Republicans managed to stitch together a unified front to advance President Donald Trump’s roughly $70 billion immigration enforcement package, but divisions over the president’s agenda were laid bare after a marathon day of votes. 

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Passage of the budget reconciliation package geared toward funding Immigration and Customs Enforcement (ICE) and Border Patrol for the next three and a half years closes a long, drawn out chapter in the Senate that began during the longest shutdown in history. 

It’s a point that Senate Republicans tried to return to throughout the day, reiterating that Senate Minority Leader Chuck Schumer, D-N.Y., and Democrats had forced their hands after refusing to fund immigration operations without a plethora of reforms. 

DOZEN GOP REBELS FAIL TO PERMANENTLY KILL TRUMP’S CONTROVERSIAL $2B FUND

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President Donald Trump speaks to the press in the Oval Office of the White House in Washington, D.C., on June 3, 2026. (Mandel Ngan/AFP)

«Democrats would not agree to anything, and eventually they walked away altogether, presumably because they thought that it would serve them better to have an issue for November,» Senate Majority Leader John Thune, R-S.D., said.

But the day, and preceding weeks, were dominated by a growing rift between Senate Republicans and the Trump administration that threatened to blow up the process altogether. 

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First, it was the inclusion of $1 billion in funding for security upgrades to Trump’s ballroom, which was later stripped out. 

Then, it was the Department of Justice’s (DOJ) announcement that a nearly $2 billion «anti-weaponization» fund was being launched to allow people who felt targeted by the government to make a claim from the pot of taxpayer money.

GOP ADVANCES ICE FUNDING PACKAGE AFTER FORCING TRUMP’S CONTROVERSIAL $2B FUND INTO RETREAT

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Senate Health Committee Chairman Bill Cassidy questioning NIH Director Jayanta Bhattacharya at a Senate hearing

Senate Health, Education, Labor and Pensions Committee Chairman Bill Cassidy questions National Institutes of Health Director Jayanta Bhattacharya during a hearing at the Dirksen Senate Office Building on Capitol Hill in Washington, D.C., on Feb. 3, 2026. (Chip Somodevilla/Getty Images)

Several Senate Republicans worried that the money could be accessed by Jan. 6, 2021, rioters who were convicted of assaulting police.

Schumer and Democrats leaned into that open wound and spent much of the marathon, «vote-a-rama» vote series trying to spell a permanent end to the fund, despite acting Attorney General Todd Blanche vowing that the administration would no longer pursue it. 

«Do we believe that Donald Trump, who has lied to us day in and day out, do we believe that he will be able to resist getting his sticky fingers in the slush fund when it would benefit himself and his family? No way, no way,» Schumer said.

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GOP LEVERAGES ICE FUNDING PACKAGE TO MAKE TRUMP’S CONTROVERSIAL $2B FUND ‘NEVER EXIST’ 

Many of the amendments pushed by Democrats placed Republicans in tough bids for reelection, Sens. Susan Collins, R-Maine, Jon Husted, R-Ohio, and Dan Sullivan, R-Alaska, into politically challenging positions. 

Republicans tried to kill it, too, causing tensions on the Senate floor to rise. 

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«It’s not that tense,» Sen. John Kennedy, R-La., said. «I mean, I’ve seen worse. Nobody’s stabbed anybody yet.»

Still, the process nearly came to a grinding halt because of the fund at the start of the marathon vote series when Sen. Bill Cassidy, R-La., and others wanted to ensure that GOP attempts to end the fund would get a vote, too. 

«I just wanted to optimize the chances of success,» Cassidy said of the delay. 

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Ultimately, despite a dozen Republicans voting for Sen. Thom Tillis’, R-N.C., amendment, and X voting for Cassidy’s, all attempts to thwart future bids to revive the fund failed. 

The ballroom also came back into the picture when six Republicans joined Senate Democrats to prevent construction on the colossal structure from going forward without congressional approval.

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Then there was an attempt by Sen. Lindsey Graham, R-S.C., to attach the SAVE America Act to the reconciliation package, which met Republican resistance and ultimately failed, too. 

The package now heads to the House, where Republicans are expected to pass it by the end of the week.

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