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POLITICA

El descargo de Manuel Adorni que generó más dudas en la Justicia y la condición de los intendentes del PJ a Kicillof

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A las 12.19 del miércoles, cuando Manuel Adorni llevaba una hora y media leyendo su presentación y empezaba a cerrar su discurso, dijo frente a los Diputados en el Congreso de la Nación: “No existe contrato alguno celebrado entre la TV Pública y el periodista Marcelo Grandío (…) No he participado en ningún expediente administrativo que lo involucre ni a él ni a Imhouse S.A.”. Se refiere, claro, a aclaraciones sobre la causa inicial que lo puso en el foco de la atención pública cuando se supo que había volado a Punta del Este en jet privado el feriado de carnaval en un vuelo que se supo después había pagado Grandío, un amigo personal dueño de una productora que accedió a contratos con la TV Pública a partir de la llegada de este gobierno al poder.

Las palabras de Adorni hicieron ruido en Comodoro Py donde tramita una causa por negociaciones incompatibles y conflicto de interés porque hay en el expediente siete contratos firmados por Grandío y su productora Imhouse que son uno de los elementos principales de la investigación. Conseguirlos fue una proeza: se pidieron con un oficio judicial sin respuesta, se insistió con un acta de presentación y hasta mandaron a la Policía de Seguridad Aeroportuaria a buscarlos sin éxito. Con el paso de los días, la información llegó y es probablemente, una de las preocupaciones principales para el funcionario en este expediente que es menor al lado del de enriquecimiento ilícito.

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Son elementos que seguirán su curso en las causas penales mientras el Gobierno avanzará en una decisión que parece irreversible: no sólo sostener sino empoderar a Adorni con la expectativa de que las peores noticias de revelaciones sobre su patrimonio ya pasaron y que el tiempo que lleva el trámite judicial diluya la atención hacia otros lados.

En ese sendero, anunciaron anoche la reapertura de la sala de prensa de la Casa Rosada, una decisión que no buscará bajar el enfrentamiento con el periodismo pero sí descomprimir una clausura que sólo exponía una decisión arbitraria y peligrosa en términos de libertad de prensa y de expresión. Es incierto el resultado y tiene a varios integrantes del Gabinete inquietos e incómodos. “Adorni está roto. En la calle no hay retorno”, se preocupa un funcionario de primer nivel que participó de la movida de apoyo que se gestó meticulosamente en la previa a la presentación de Adorni en el Congreso. Su reaparición pública era la prueba de fuego que consideran superada y desde ahí sigue este paso a paso que comenzó hoy con su primera entrevista periodística y seguirá con la vuelta de una conferencia de prensa que se supone será el mismo lunes.

En este contexto, hay un dato relevante en esta dinámica con el periodismo que sucedió en las últimas 48 horas en Bariloche. Ahí, en el delicioso hotel Llao Llao, se hizo el foro que reúne a un grupo selecto de empresarios que comenzó con una idea de Eduardo Elsztain -propietario del hotel y del conglomerado IRSA- y que está compuesto por más de cien empresarios -entre ellos Federico Braun de la Anónima, Marcos Galperin de MELI, Migoya de Globant- con una impronta muy marcada sobre la innovación. El evento al que Milei fue invitado, pero no confirmó participación -y mientras leés esto todavía hay expectativa de que aparezca a último momento- tuvo a la reina Máxima como invitada y, por ejemplo, al encargado de la misión de aguas profundas del CONICET que conmovió al país el año pasado. Hubo una decisión de quitarle agenda política a las conversaciones de este año.

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Manuel Adorni en la Cámara de Diputados durante su informe de gestión. (Foto: Agustina Ribó)

La novedad es que además, su consejo fundacional resolvió también esta vuelta retirar la participación y el acceso de los periodistas que hasta el año anterior tenían un funcionamiento limitado (porque el espíritu del Foro es a puertas cerradas) pero sí contaban con una zona de trabajo y un diálogo más fluido con los participantes. El cepo a los periodistas fue a propuesta de Galperin, de afinidad completa con el Presidente, y a pesar de que no hay ninguna obligación en un foro privado de garantizar la cobertura periodística, no deja de llamar la atención.

Gestos

Javier Milei tuvo un road show intenso esta semana con apariciones y discursos en distintos eventos todos concentrados en su discurso económico. En la tradicional cena de la Fundación Libertad, adonde siempre es invitado especial también Mauricio Macri, cada gestualidad era un dato. Entre ellos no hablan ni cruzan mensajes desde aquel último encuentro después de las elecciones de octubre donde Milei le contó sobre el recambio de Guillermo Francos y se terminaron las comidas con milanesa después de un tuit de Macri a la salida del encuentro, cuestionando y blanqueando su propuesta de Horacio Marin, Presidente y CEO de YPF, como alternativa. En estos días alrededor del titular del PRO, recordaban parte de los diálogos de aquella noche: “Ahora estás envalentonado, pero en mayo vas a estar en la misma situación que antes de las elecciones. Desgastado”, fueron las palabras de Macri. “Con Karina no puedo”, le habría dicho el Presidente en referencia a pensar otras alternativas a Adorni como reemplazo de Francos en la jefatura de Gabinete.

Son anécdotas de un vínculo que ya no es.

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El presidente Javier Milei fue el orador que cerró la cena anual en la Fundación Libertad. (Foto: Fundación Libertad).
El presidente Javier Milei fue el orador que cerró la cena anual en la Fundación Libertad. (Foto: Fundación Libertad).

El expresidente está afuera del país ahora después de días donde también circuló intensamente por eventos de alto perfil. Insiste en no ser él una opción para 2027 pero quién sabe. La noche de la cena de la Fundación Libertad, el gesto más viralizado fue el que existió entre él y Patricia Bullrich con un saludo público en medio de la tormenta de Adorni. No hay entre ellos una reconciliación pero sí un universo de intereses que se tocan. Ella tiene el poder de quedarse con la Ciudad si decide presentarse a jefa de Gobierno tal como tiene previsto Karina -algo que haría desaparecer al PRO-, él podría proveerle contrapeso si Bullrich se tienta con jugar una presidencial, algo que los que la conocen saben que sigue entre sus sueños, sobre todo a la luz de lo que dicen las encuestas. Es algo que naturalmente Karina mira con desconfianza y atención.

En el universo del tablero que controla la hermana presidencial, está sucediendo probablemente la gestión más veloz de la era libertaria. Son las negociaciones para completar las vacantes en el Poder Judicial o para generar nuevas, según convenga. La sala I de la Cámara Federal -que decide sobre las causas de corrupción, como por ejemplo ANDIS- tiene tres jueces, dos de los cuales, Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi, habían sido parte de los más de 20 traslados firmados en la gestión de Mauricio Macri. Hubo un fallo de la Corte que obligó a que se concursen los cargos de todos esos traslados. Sin embargo, en el kirchnerismo, enojados por los fallos de Bruglia y Bertuzzi contra la corrupción, abrieron sólo un concurso relacionado con sus dos puestos. Por esa razón, los magistrados presentaron una queja en organismos internacionales.

Un ejemplo de esa desigualdad que ayuda a comprender: el padre del ministro de Justicia, Coco Mahiques, ocupa un cargo en la Camara de Casación producto de esos traslados que nunca fue concursado. Todo lo contrario, cumple 75 años en noviembre y el Gobierno ya propuso la prórroga de su mandato.

En el caso de la Cámara Federal, el concurso 461 que busca designar los titulares -en reemplazo de Bruglia y Bertuzzi- había remitido la propuesta de los candidatos al plenario del Consejo de la Magistratura el 7 de febrero de 2022. En la sesión que sucedió un mes después, ninguna propuesta fue aprobada por mayoría. Hubo un último intento el 26 de abril de 2023 que tampoco logró consenso y volvió a consideración de la comisión. Esta semana, tres años más tarde, en un trámite récord, en esa comisión de selección se votaron por mayoría las propuestas alineadas con la selección del Gobierno.

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Esa sala de la Cámara Federal tiene un tercer juez, el experimentado Martín Irurzún que cumple 75 años en julio y que no tuvo aval del Gobierno -como sí lo tuvo Mahiques padre- para que propongan la prórroga. La sala I tiene intervención en la causa ANDIS que tanto preocupa a la Rosada. ¿Es cierto que el juez recibió una visita del Gobierno para transaccionar su voluntad por la prórroga? El encuentro terminó mal. Llegó hasta algunos despachos de la Corte la versión, donde empieza a crecer una convicción, entre algunos de sus integrantes, de dar una respuesta más contundente a algunos episodios que les preocupan.

La “re” indefinida

Mientras tanto, hay un movimiento que está sucediendo intensamente en la política bonaerense. Axel Kicillof tiene sobre sus espaldas el acuerdo que había sellado con intendentes bonaerenses para retomar la discusión legislativa sobre la vuelta de las reelecciones indefinidas de los intendentes, una norma que tiene muy nerviosos a varios jefes comunales sobre todo a Ferrarresi de Avellaneda, Nardini de Malvinas Argentinas, Watson de Florencia Varela por mencionar algunos del peronismo.

Axel Kicillof, gobernador de Buenos Aires (Foto: PBA/NA).
Axel Kicillof, gobernador de Buenos Aires (Foto: PBA/NA).

Si no fuera grave institucionalmente, es hasta entretenido observar la enorme cantidad de reuniones que involucran todas las facciones de la interna del PJ, además del PRO y algún sector de la UCR en buscarle una definición favorable a la vuelta de esa norma.

Leé también: Javier Milei busca instalar el debate por la reforma política en el Congreso y ya piensa en la reelección

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Kicillof tiene un problema intestino: Sergio Massa se niega porque fue y es uno de los lemas del Frente Renovador, La Cámpora se niega sobre todo para ejercitar la interna y los votos no están. Hubo reuniones de consulta entre Facundo Pignanelli, de la Cámpora, y Carlos Bianco con los armadores libertarios para proponer algún vehículo que los sume a la movida.

La Libertad Avanza tiene agenda propia con la boleta única en Provincia y el fin de las PASO. La consulta llegó a la Rosada y llegó con una negativa. Diego Santilli quiere hacer causa de combatir ese movimiento.

Es un caso especial: debe ser de los pocos temas que generan tanto rechazo y atención a nivel nacional de la provincia de Buenos Aires, pero sin embargo, todo indica que intentarán que el proyecto avance. ¿Será?

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Manuel Adorni, Javier Milei

POLITICA

Crisis entre Milei y Lula: la trama política, personal y geopolítica detrás del mayor choque diplomático entre Argentina y Brasil

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La crisis diplomática entre la Argentina y Brasil tiene una cronología conocida. El sábado, Javier Milei viajó a San Pablo para respaldar la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro y en el acto lanzó agrias descalificaciones a Luiz Inácio Lula da Silva y al ministro del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes. Ayer, el gobierno brasileño respondió llamando a consultas a su embajador en Buenos Aires, Julio Glinternick Bitelli, en la señal diplomática más severa desde la llegada del líder libertario a la Casa Rosada.

Esa secuencia no alcanza para explicar lo ocurrido. La crisis no empezó este fin de semana ni nació con un discurso o con una decisión de Itamaraty. Tiene una historia anterior que ayuda a entender por qué una relación construida durante cuatro décadas sobre intereses permanentes terminó, al menos por unos días, subordinada a la lógica de la política doméstica.

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Para encontrar el origen hay que retroceder casi tres años.

El 28 de agosto de 2023, ocho días después de que Milei sorprendió al sistema político argentino al imponerse en las PASO, Sergio Massa viajó a Brasilia para reunirse con Lula. Infobae estuvo presente en aquella visita al Palacio del Planalto.

No fue una reunión protocolar. Fue un encuentro político entre dos dirigentes que compartían un mismo objetivo: impedir que el candidato libertario llegara a la Presidencia.

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“Hacé lo que tengas que hacer, pero tenés que ganar”, le dijo Lula a Massa durante aquella conversación, según reconstruyeron ante Infobae quienes participaron del encuentro. Hubo otra frase que también quedó grabada entre los presentes: “Juntá votos, no dólares”.

Alrededor de esa mesa estaban la entonces secretaria de Energía, Flavia Royón (hoy senadora por Salta); el secretario de Industria, José Ignacio de Mendiguren (a quién Milei acusó de “ladrón” en la Rural); el secretario de Agricultura, Juan José Bahillo (hoy también senador por Entre Ríos); y el entonces embajador argentino en Brasil, Daniel Scioli, hoy secretario de Turismo del gobierno de Milei.

Aquel encuentro confirmó algo que ya era evidente: Lula había decidido involucrarse políticamente en la campaña presidencial argentina. Nunca ocultó esa preferencia. La expresó en público y también en privado.

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Massa se reunió con Lula a fines de agosto de 2023 en Brasilia, en una conversación que, según reconstruyó Infobae en ese momento, giró en torno a un objetivo compartido: evitar que Javier Milei llegara a la Presidencia. Con el paso del tiempo, ese antecedente se convirtió en una referencia central para explicar por qué la confrontación actual entre Buenos Aires y Brasilia tiene, además de una dimensión ideológica, un componente personal y político que se arrastra desde 2023.

Sergio Massa junto a Lula da Silva en Brasil

Con el correr de las semanas, comenzó una colaboración más estrecha entre dirigentes y especialistas vinculados al Partido de los Trabajadores y el equipo de campaña de Unión por la Patria. Formalmente, la estrategia seguía bajo la conducción del consultor catalán Antoni Gutiérrez-Rubí, otro viejo enemigo de Milei. En paralelo se incorporaron referentes como Edinho Silva, uno de los dirigentes históricos del PT que había participado de la campaña que permitió el regreso de Lula al poder en 2022.

Milei nunca dejó de hablar de aquel episodio. Durante la campaña y después de asumir la Presidencia sostuvo reiteradamente que dirigentes brasileños vinculados al PT habían participado de la estrategia negativa desplegada en su contra. Para el líder libertario, ellos estuvieron detrás de las peores acusaciones sobre su vínculo con Karina Milei y sus perros. En los últimos días volvió sobre ese recuerdo durante una entrevista radial desde el predio de la Sociedad Rural. Lo hizo casi tres años después, pero con la misma convicción.

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Ese antecedente no explica por sí solo la dureza del discurso pronunciado el sábado en San Pablo. Pero ayuda a entender por qué la confrontación con Lula nunca fue una discusión exclusivamente ideológica: también tiene una dimensión personal y política que viene desde 2023.

El dato importa porque marca el momento en que la política doméstica empezó a cruzar la frontera de la política exterior. Lula actuó entonces como un actor político interesado en el resultado de las elecciones argentinas. Milei respondió ahora como presidente de la Argentina. Y allí aparece una diferencia fundamental: lo que hace tres años podía interpretarse como un episodio de campaña terminó proyectándose sobre la relación entre dos Estados.

Milei y Lula, una convivencia incómoda para el Mercosur

Sería un error, sin embargo, explicar esta crisis únicamente desde Buenos Aires. Porque la confrontación tampoco resulta políticamente inconveniente para Lula.

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El presidente brasileño atraviesa una campaña electoral difícil. En octubre buscará la reelección en un escenario de fuerte polarización con el bolsonarismo y con una economía que, si bien muestra indicadores más sólidos que los de otros países de la región, ya no le garantiza por sí sola el respaldo político que obtuvo en 2022.

En ese contexto, la disputa con Milei aparece como una oportunidad para reforzar un discurso que el Palacio del Planalto viene construyendo desde hace meses: la defensa de la soberanía brasileña frente a las presiones externas. Ese relato comenzó a consolidarse cuando Donald Trump endureció su política comercial hacia Brasil y vinculó parte de esa estrategia con la situación judicial de Jair Bolsonaro. El gobierno de Lula respondió presentando ese conflicto como una injerencia de Washington en asuntos internos brasileños.

La aparición de Milei en San Pablo, respaldando al hijo del ex presidente y cuestionando al actual mandatario y a uno de los ministros del Supremo Tribunal Federal, encajó en esa narrativa. No significa que Lula buscara esta crisis. Sí explica por qué el gobierno brasileño decidió responder con firmeza.

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El canciller Mauro Vieira resumió esa posición. Calificó las declaraciones de Milei como “muy graves”, sostuvo que constituyeron una “interferencia en asuntos domésticos” de Brasil y pidió explicaciones al gobierno argentino. Al mismo tiempo dejó una señal que pasó relativamente inadvertida, pero resulta decisiva para entender el momento diplomático.

Mauro Vieira, el canciller de Lula, que buscó poner paños fríos a la escalada diplomática con Argentina

La retirada de embajadores es un paso de gran gravedad. No vamos a hacer eso ahora”, afirmó. Y agregó una definición que probablemente exprese mejor que ninguna otra el desafío que enfrentan ambos gobiernos: “Tenemos que trabajar por el entendimiento entre las naciones, y la diplomacia se hace de conversaciones”.

Esa aclaración no es menor. Brasil decidió elevar el costo político de los dichos de Milei, pero evitó cruzar un umbral que hubiera colocado a la relación bilateral en una situación mucho más delicada. El mensaje fue doble: las declaraciones del Presidente argentino resultan inaceptables para el gobierno de Lula, pero el vínculo entre ambos países sigue siendo demasiado importante como para quedar atrapado en una escalada sin retorno.

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Ese matiz aparece también cuando se observa el tablero internacional. Mientras Milei profundiza un alineamiento con Trump e Israel, Lula intenta ampliar los márgenes de autonomía de Brasil.

No fue casual que el mismo domingo en que estallaba la crisis diplomática el presidente brasileño mantuviera una extensa conversación con Xi Jinping. Hablaron de profundizar la relación comercial entre China y el Mercosur, de cooperación económica, de seguridad energética y también de los conflictos internacionales que dominan la agenda global. Ambos expresaron preocupación por la situación humanitaria en Gaza y por las consecuencias que los conflictos en Medio Oriente pueden tener sobre la economía mundial.

Es una mirada muy distinta de la que sostiene Milei, uno de los principales aliados internacionales de Israel y uno de los presidentes occidentales que respaldó explícitamente la ofensiva militar impulsada por Estados Unidos para neutralizar las amenazas vinculadas con Irán y sus aliados regionales.

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El presidente chino, Xi Jinping, estrecha la mano del mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva

La distancia entre Buenos Aires y Brasilia, entonces, no se limita al vínculo personal entre Milei y Lula. Empieza a reflejar dos maneras muy diferentes de entender la inserción internacional de América Latina. Mientras la Argentina privilegia el alineamiento con Washington, Brasil intenta consolidar una estrategia de mayor autonomía, profundizando al mismo tiempo sus vínculos con Estados Unidos, China, Europa y el Sur Global.

En ese contexto, la pelea entre ambos deja de ser solamente una disputa bilateral. Empieza a expresar dos proyectos distintos sobre el lugar que la región debería ocupar en el nuevo escenario internacional.

Hay otro dato, menos visible, que ayuda a entender hasta qué punto la política argentina y la brasileña siguen entrelazadas. Mientras Milei profundizaba su confrontación con Lula, la ex presidenta Cristina Kirchner terminó de incorporar a su estrategia judicial internacional al jurista brasileño Rafael Valim, un reconocido especialista en Derecho Constitucional y derechos humanos que integró el equipo de abogados del actual mandatario brasileño y mantiene una estrecha relación con el Partido de los Trabajadores.

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Su incorporación no tiene consecuencias diplomáticas directas ni modifica la situación judicial de la ex presidenta. Pero vuelve a mostrar que los vínculos construidos entre el lulismo y el kirchnerismo siguen activos y trascienden los cambios de gobierno en ambos países. Es otra manifestación de una relación política que nunca desapareció. La diferencia es que, esta vez, encontró del otro lado a un presidente argentino que tampoco está dispuesto a separar la política doméstica de la política exterior.

Esa transformación es la que preocupa a buena parte del cuerpo diplomático argentino. En conversaciones con Infobae, dos embajadores que conocen como pocos la relación bilateral —Diego Guelar, ex representante argentino en Brasil, Estados Unidos y China, y Jorge Argüello, ex embajador en Estados Unidos, Portugal y las Naciones Unidas— llegaron, desde recorridos políticos muy diferentes, a una conclusión parecida.

Guelar definió la crisis como “innecesaria” y advirtió que tendrá “un impacto negativo en la relación bilateral”, aunque descartó que pueda alterar una integración económica construida durante décadas. Argüello fue todavía más lejos desde el plano conceptual. “Los presidentes pueden tener posiciones políticas e ideológicas, pero lo que no pueden hacer es imponerlas sobre el interés nacional”, dijo a Infobae.

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La frase resume uno de los principios históricos de la política exterior argentina. Los gobiernos cambian, las coaliciones llegan y se van, las mayorías electorales se construyen y se pierden. Pero el interés nacional debería conservar cierta estabilidad.

Otros tiempos. Los presidentes de Brasil, José Sarney; de Argentina, Raúl Alfonsín y de Uruguay, Julio María Sanguinetti, tras la firma de un acuerdo trilateral que sentó las bases del Mercosur en febrero de 1988 en Colonia del Sacramento, Uruguay.

La relación con Brasil fue, probablemente, uno de los mejores ejemplos de esa lógica. Desde que Raúl Alfonsín y José Sarney decidieron transformar una vieja rivalidad geopolítica en una asociación estratégica, radicales, peronistas, liberales y socialdemócratas administraron ese vínculo con una premisa casi inalterable: las diferencias ideológicas no debían poner en riesgo una relación considerada estratégica para ambos países.

Eso no significó ausencia de conflictos. Los hubo. Hubo disputas comerciales, diferencias dentro del Mercosur, desacuerdos sobre política internacional e incluso fuertes contrastes personales entre algunos presidentes. Pero existía una frontera relativamente clara entre la competencia política y la política de Estado.

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Esa frontera hoy aparece mucho más difusa. Lula decidió involucrarse activamente en la campaña presidencial argentina de 2023 porque entendía que el triunfo de Milei afectaba el proyecto político que representaba en la región. Milei respondió tres años después involucrándose de manera igualmente explícita en la campaña brasileña, respaldando al principal adversario político de Lula y utilizando un lenguaje que rompió con las formas tradicionales de la diplomacia.

No son hechos equivalentes. Pero revelan una misma tendencia: la creciente dificultad para separar la disputa política interna de la relación entre los Estados.

Eso explica por qué esta crisis no puede analizarse únicamente como un intercambio de agravios. También expresa un cambio más profundo: la política exterior empieza a quedar condicionada por la lógica de las campañas permanentes.

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Por eso la pregunta más importante que deja esta crisis no es si Milei y Lula volverán a cruzarse públicamente, ni cuándo regresará el embajador brasileño a Buenos Aires. La verdadera incógnita es otra: si, cuando pasen las elecciones, las campañas y las cuentas pendientes que ambos líderes arrastran desde 2023, la Argentina y Brasil volverán a colocar el interés permanente de la relación bilateral por encima de las necesidades coyunturales de sus dirigentes.

Porque ese equilibrio, construido con avances y retrocesos durante más de cuatro décadas, no parece haberse roto definitivamente este fin de semana. Pero sí quedó sometido, probablemente como nunca desde el regreso de la democracia, a una tensión que obliga a preguntarse cuánto espacio conservará la política de Estado en una época dominada por la confrontación permanente.

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The Washington Post dedicó un editorial a los resultados del gobierno de Milei

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El diario estadounidense The Washington Post volvió a dedicar un editorial al presidente Javier Milei y destacó el rumbo económico del Gobierno, al tiempo que vinculó esa evolución con la reciente mejora en la calificación crediticia de la Argentina otorgada por Moody’s.

Publicada el sábado, la columna lleva el título “El renacimiento de la Argentina continúa” y sostiene que las perspectivas económicas del país siguen mejorando, un escenario que, según el periódico, comenzó a atraer nuevamente el interés de los inversores.

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“El mensaje de las agencias de calificación es que las reformas orientadas al mercado del presidente Javier Milei están funcionando”, expresó la publicación. La semana pasada, Moody’s subió las notas de emisor de largo plazo en moneda local y extranjera de Caa1 a B3 y, además, mejoró la perspectiva de la Argentina de “estable” a “positiva”.

Esta decisión se sumó a las mejoras que ya habían sido dispuestas previamente por Fitch Ratings y S&P Global Ratings.

La publicación estadounidense destacó el rumbo económico del GobiernoLUIS ROBAYO – AFP

El periódico recordó que, cuando Milei asumió la Presidencia en diciembre de 2023, la Argentina era considerada un país con un riesgo de incumplimiento muy elevado. “Menos de tres años después, la Argentina superó su calificación de ‘altamente problemática’ y ya no posee una de las deudas más riesgosas del mercado global”, subrayaron y afirmaron que la “ambición de Milei” es alcanzar una calificación de grado de inversión en un plazo de aproximadamente cinco años.

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Según el editorial, la mejora de la nota crediticia no responde a “la magia ni la suerte”, sino al proceso de estabilización económica. En ese sentido, citó la explicación de Moody’s, que sostuvo que la estabilización macroeconómica “superó la fase de ajuste inicial y se consolidó como una mejora más duradera de los fundamentos crediticios”.

“El auge de las exportaciones también mejoró las perspectivas del país, en parte gracias a la expansión del sector energético“, resaltaron, en línea con lo que dijo el presidente Milei durante su discurso en la inauguración de la Rural este domingo, cuando afirmó que el crecimiento del sector energético y la minería será lo que financiará la quita de retenciones al campo.

The Washington Post elogió el ajuste fiscal de MileiJose Luis Magana – FR159526 AP

En el tramo final, The Washington Post puso el foco en la desaceleración de la inflación. Recordó que, cuando Milei llegó a la Casa Rosada, la inflación mensual rondaba el 25%, mientras que en junio de este año fue del 1,9%, según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

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“Milei también abordó los persistentes déficits fiscales del país y registró un modesto superávit apenas un año después de su investidura», celebraron en alusión al ajuste del gasto público que se implementó en la Argentina desde que asumió Milei y que, según estimaciones del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), equivale a unos US$67.000 millones en los últimos 26 meses, cerca del 10% del PBI.

El editorial concluyó con una valoración favorable del programa económico del Gobierno: “Esto mejora la vida de los argentinos. Además, ofrece un modelo para otras economías estancadas que buscan recuperarse”.




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El canciller de Brasil calificó de “graves e inaceptables” los dichos de Javier Milei sobre Lula da Silva y escaló la tensión diplomática

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En plena escalada de tensión diplomática, el canciller de Brasil, Mauro Vieira, tildó de “graves e inaceptables” los dichos del presidente Javier Milei sobre su par Lula da Silva, al que había calificado de “ladrón” y “presidiario”. El funcionario brasileño advirtió: “Todo este episodio es sumamente grave e inaceptable». Aunque aclaró: “Pero debemos trabajar para lograr el entendimiento entre las naciones, y la diplomacia se basa en eso, en el diálogo”.

Vieira dijo: “Las declaraciones del presidente de Argentina fueron muy graves y generaron una muy mala recepción. Dichas declaraciones fueron críticas y muy agresivas hacia el gobierno brasileño, el pueblo brasileño, las instituciones, el poder ejecutivo, el poder legislativo y el propio Presidente de la República. Constituyeron una injerencia en los asuntos internos, en los asuntos nacionales”.

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El canciller de Brasil aclaró igualmente en declaraciones a TV Globo, en plena escalada de tensión entre ambos países: “La retirada de los embajadores es una medida muy seria. En este contexto de preservación, no vamos a hacer eso ahora. Necesitamos explicaciones del gobierno argentino: ¿por qué el presidente de Argentina vino a territorio brasileño para hacer este tipo de declaraciones, tan duras, groseras e inaceptables?“.

El gobierno de Brasil convocó de urgencia al embajador argentino para que dé explicaciones por los dichos de Milei

El canciller de Brasil convocó de urgencia al embajador de la Argentina en ese país, Daniel Raimondi, para transmitirle el rechazo de ese gobierno “a los improperios emitidos por el Presidente Javier Milei durante su visita privada a São Paulo, el 25 de julio, y cobrarle explicaciones sobre el comportamiento del mandatario argentino en territorio brasileño”, de acuerdo a un comunicado oficial.

Desde la cancillería de Brasil advirtieron: “No hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el Jefe de Estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el pueblo brasileño. Es especialmente lamentable que ese episodio infamante involucre al presidente de un país con el que Brasil mantiene 203 años de amistad y cooperación y que tiene, en Brasil, su principal socio comercial”.

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El gobierno de Brasil además llamó a consultas a su embajador en la Argentina, Julio Bitelli, como anticipo TN. Fue luego de las duras críticas de Milei contra Lula, el sábado, durante un acto en San Pablo, de acompañamiento al lanzamiento de la candidatura presidencial del senador, Flávio Bolsonaro.

Milei dijo además: “Si en la Argentina tenemos como factor económico lo que llamamos el ‘riesgo kuka’, acá, en Brasil, hoy tienen el ‘riesgo Lula’, que se refleja en las acciones y los mercados, estoy hablando de ese mismo que mete preso a opositores por el solo hecho de ser opositores».

Brasil, Argentina, Javier Milei, Lula Da Silva

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