ECONOMIA
La deuda pública entre 2001-2027
En diciembre de 2001, cuando Argentina declaró el default de su deuda pública, el stock total sumaba USD 144 mil millones.
Para cuando Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, el stock de deuda pública sumaba USD 525 mil millones.
Es decir, en 22 años la deuda pública aumentó en USD 380 mil millones, equivalente a 50% del PBI. Tres de cada cuatro dólares de deuda pública se generaron en las últimas dos décadas.

El aumento de la deuda pública responde al elevado déficit fiscal del período: 7% del PBI en 2015, pero llegó a 15% del PBI en 2023, una magnitud solo comparable con países en guerra.

Los distintos gobiernos peronistas elevaron la deuda pública en USD 321 mil millones entre 2001 y 2023, aun cuando hicieron renegociaciones de deuda con importantes quitas en 2005, 2010 y 2020.
Entre 2002 y 2015 la deuda pública se elevó en USD 144 mil millones, principalmente en los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner. Y luego un total de USD 177 mil millones durante el último gobierno de Alberto Fernández.

Por su parte, el gobierno de Cambiemos elevó el stock de deuda en USD 60 mil millones durante su gestión, principalmente con el FMI.
Durante la actual presidencia de Javier Milei, el ajuste fiscal al inicio de su mandato permitió equilibrar las cuentas públicas, por lo que la deuda dejó de crecer e incluso comenzó a bajar nominalmente. Hasta mayo, la deuda pública total descendió en USD 22.000 millones.

Con el stock de deuda pública levemente a la baja, sumado a un PBI que retoma el crecimiento (4,4% el año pasado y 3,1% este año), el stock de deuda pública consolidada desciende a 67% del PBI. Una baja de 14 puntos porcentuales en tres años.

Argentina declaró el default de su deuda pública unas diez veces en su historia: 1827, 1890, 1951, 1956, 1982, 1989, 2001, 2014, 2019 y 2020. Después del default de 2001, en particular, el Estado argentino entró en cesación de pagos de la deuda pública tres veces más:
- En 2014: Cristina Fernández de Kirchner no reconoció el fallo del juez Griesa y dejó de pagar la deuda externa los últimos dos años de su mandato (2014-2015).
- En 2019: Mauricio Macri dejó de pagar la deuda en pesos. El Gobierno lo llamó “reperfilamiento”.
- En 2020: Alberto Fernández dejó de pagar la deuda externa y forzó una renegociación por USD 65.000 millones al inicio de su Gobierno.
Los recurrentes default de la deuda pública dejaron su registro en las notas de la deuda argentina, según las principales calificadoras de riesgo.
Los recurrentes default de la deuda pública dejaron su registro en las notas de la deuda argentina, según las principales calificadoras de riesgo
Mientras Chile es grado de inversión desde 1993 y Uruguay desde 2014, en igual período Argentina ingresó en default cuatro veces, sumergiendo la deuda entre las peores calificaciones de la región.

Desde la llegada del gobierno de Javier Milei, el equilibrio fiscal y el superávit externo, sumados a un retorno de Argentina a políticas pro mercado (liberando precios y mercados), permiten un descenso del riesgo país y una mejora en su calificación. El riesgo país pasó de 2.700 puntos en 2023 a 400 puntos en la actualidad, en tanto que la calificación mejoró a “B-” según S&P.
La última vez que Argentina colocó deuda con menos de 300 puntos fue con una calificación de B+ en 2017/2018.

No deja de llamar la atención que Argentina se quedó sin reservas y entró en default en una década en la que los transgénicos permitieron cosechas récord; además, el precio de la soja alcanzó USD 650 la tonelada y las tasas de interés internacionales estuvieron prácticamente en cero. Un país que no supo administrarse ni en bonanza.
No deja de llamar la atención que Argentina se quedó sin reservas y entró en default en una década en la que los transgénicos permitieron cosechas récord; además, el precio de la soja alcanzó USD 650 la tonelada
El mercado no tiene miedo alguno en prestarle al actual Gobierno, único en la historia, abiertamente pro-mercado y capitalista del último siglo.
Mientras muchos gobiernos entraron en default incluso en bonanza, Milei pagó la deuda y respetó todos los contratos, sin acceso al crédito, sin reservas, sin gobernadores ni mayorías en las Cámaras. Además, es el único gobierno con superávit fiscal y externo en un siglo.

El riesgo país del AO27, bono que vence el año entrante, es cero, con una TIR del 4,1%. Las dudas están para después de 2027.
El jueves de esta semana, el Gobierno afrontará el vencimiento más fuerte de lo que resta de 2026. Pagará unos USD 4.400 millones entre capital e intereses de Bonares y Globales. Los dólares para el pago los compró con superávit fiscal y ya están depositados en el BCRA.
Despejado 2026, el Gobierno presentó el programa financiero 2027, indicando el cronograma de vencimientos y la estrategia para financiarlo.
El Gobierno anunció que el año entrante enfrentará compromisos por USD 24.900 millones, de los cuales la mitad son vencimientos de capital e intereses con organismos internacionales y la otra mitad responde a vencimientos de capital e intereses de títulos públicos.

Respecto a la forma de pago, el superávit fiscal continuará siendo el protagonista para afrontar el servicio de la deuda pública también en 2027, ahora potenciado con privatizaciones que se esperan para el año entrante.
El Gobierno no tiene pensado colocar deuda en el exterior, aunque sí estima buscar en el mercado interno unos USD 5.000 millones.

En definitiva, con los dólares que compró este año, más lo que comprará el año entrante, más los dólares que aportarán las privatizaciones y las colocaciones de deuda en el mercado local, el Gobierno enfrentará los pagos de la deuda en el año electoral.
Por último, los dólares que aportó el FMI el año pasado están en las reservas y son de libre disponibilidad.

La deuda pública y la inflación son consecuencia directa del déficit fiscal. Pero el déficit fiscal es consecuencia directa del modelo económico del último siglo.
En efecto, la decisión de cerrar la economía lleva al estancamiento económico y la falta de actividad lleva al gasto público con la esperanza de reactivar la economía. El déficit se termina financiando con deuda o inflación, o con las dos. El resultado es una economía estancada, con problemas inflacionarios y limitado acceso al crédito, dado que el mercado sabe que es solo para financiar al Estado.
La deuda pública y la inflación son consecuencia directa del déficit fiscal. Pero el déficit fiscal es consecuencia directa del modelo económico del último siglo
Bajo esta lógica, una vez que Argentina decidió darle la espalda al mundo, en solo 90 años sumó 16 ceros a su moneda con la estafa inflacionaria e incurrió en default casi una vez por década.
En las últimas dos décadas, en particular, sumó tres ceros a la moneda, tres defaults según las agencias internacionales de crédito y aumentó la deuda en USD 380 mil millones, equivalente a 50% del PBI. Como resultado, la última década y media el crecimiento económico fue cero.

Los últimos tres presidentes declararon el default de la deuda (CFK 2014, Macri 2019; Alberto 2020), mientras países vecinos, en igual período, llegaban a grado de inversión.
Peor aún, las ideas políticas que llevaron a sostener un modelo económico con tantos fracasos todavía continúan en la palestra política y con notable habilidad para venderlas como nuevas.
No es casualidad que por primera vez en un siglo haya equilibrio fiscal, deje de aumentar la deuda pública y las exportaciones alcancen un nuevo récord
Ahora bien, mirando el vaso medio lleno, no es casualidad que por primera vez en un siglo haya equilibrio fiscal, deje de aumentar la deuda pública y las exportaciones alcancen un nuevo récord.
Desde diciembre de 2023, Argentina está volviendo a su origen: dejar el placebo del gasto público y finalmente aumentar las exportaciones como motor de desarrollo.
Dejar atrás el modelo de economía cerrada y gasto público se lleva consigo los lastres del déficit fiscal, el estancamiento, la deuda y la inflación.
El autor es Economista, director de la consultora Econométrica
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ECONOMIA
YPF realizará hoy un “split” de acciones: en qué consiste y cómo impactará en su precio
YPF aplicará hoy un split de acciones de 10 a 1 que multiplicará por 10 la cantidad de papeles en manos de cada inversor sin alterar el valor total de su tenencia, una medida con la que la petrolera busca bajar el precio unitario de la acción, ampliar el acceso de pequeños ahorristas y mejorar la liquidez del papel en el mercado local.
El cambio será automático y no exigirá trámites por parte de los accionistas. Por cada acción actual de YPF en cartera, el inversor pasará a tener 10, con un precio ajustado en la misma proporción.
Eso significa que el desdoblamiento no modifica el dinero invertido, el porcentaje de participación en la empresa ni los derechos políticos asociados a cada tenencia. Cada acción mantendrá un voto y la compañía indicó además que la medida no altera el patrimonio de los accionistas.
¿Qué es un split de acciones?
Un split accionario consiste en dividir cada acción existente en varias unidades más pequeñas. En este caso, YPF llevará adelante un“split 10:1″ a nivel local sobre la acción (ticker:$YPFD), con el objetivo de reducir el precio unitario del papel y ampliar su accesibilidad y liquidez para el mercado. La relación será de 10 a 1, por lo que el precio individual de cada papel caerá a una décima parte, mientras la cantidad de acciones en la cuenta aumentará en la misma proporción.
El efecto práctico para un tenedor de acciones es directo: tendrá más unidades registradas en su cuenta comitente, pero el monto total de su posición seguirá siendo el mismo. La empresa también aclaró que no corresponderá liquidar fracciones de acciones, de acuerdo con el reglamento de listado de ByMA.
La operación implicará pasar de 393.312.793 acciones ordinarias escriturales de valor nominal $10 cada una a 3.933.127.930 acciones ordinarias de $1, de acuerdo con la nota que la compañía presentó ante la Comisión Nacional de Valores (CNV), Bolsas y Mercados Argentinos (ByMA) y A3 Mercados S.A. El capital social, según ese mismo documento, se mantendrá en 3.933.127.930 de pesos.
La nota remitida al regulador fue firmada por Margarita Chun, responsable de Relación con el Mercado de YPF. Allí la empresa sostuvo que la decisión apunta a aplicar prácticas habituales entre compañías comparables en la Argentina y en el exterior.
La petrolera explicó que el objetivo formal de la medida es mejorar la liquidez bursátil de la acción en el mercado local y hacer más accesible su compra para inversores minoristas. La comunicación también vinculó el cambio con la intención de facilitar el ingreso de un universo más amplio de participantes.
El impacto en los ADR
En el caso de los ADR, la relación también se ajustará a 1:10 y, según informó la compañía, el cambio no tendrá costo para el inversor. La aclaración incluida en la comunicación al mercado precisó que el desdoblamiento no modificará el acuerdo de depósito firmado el 9 de marzo de 2022 entre la sociedad, The Bank of New York Mellon y los tenedores de ADR, salvo por el ajuste en la cantidad de acciones Clase D representadas por cada ADR, que pasará de una a 10.
La anotación del cambio quedará asentada en los registros escriturales de Caja de Valores S.A.. Los accionistas no deberán realizar ninguna gestión adicional para recibir las nuevas acciones derivadas del desdoblamiento.
El documento regulatorio también señaló que YPF avanza en el desarrollo de una nueva funcionalidad para comprar acciones directamente a través de APP YPF. La empresa presentó el cambio de valor nominal como una herramienta para incorporar pequeños inversores a su base accionaria y acercar la inversión en sus papeles a más participantes del mercado local.
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ECONOMIA
A cuánto podría llegar el dólar en agosto sin la intervención del Gobierno, según el nuevo techo de la banda cambiaria
La inflación registrada en junio definió el nuevo techo para la banda cambiaria de agosto. Con los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), ya es posible establecer hasta qué valor puede avanzar el dólar mayorista durante el mes corriente antes de que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) deba intervenir en el mercado de cambios.
El sistema actual establece que el límite máximo para la cotización mayorista del dólar, que obliga al BCRA a intervenir si se supera, se actualiza cada mes tomando como referencia el Índice de Precios al Consumidor (IPC) difundido por el Indec. Sin embargo, la actualización no es inmediata: existe un desfase de dos meses entre la publicación del índice y su incorporación a la banda cambiaria.
En la práctica, esto implica que la inflación de junio —publicada en julio— determina el tope de la banda para agosto. El mecanismo funcionó de igual manera en períodos anteriores: la inflación de abril determinó el límite de junio, y la de mayo, el de julio.
El nuevo techo del dólar
Según el Indec, la inflación de junio alcanzó el 1,9 por ciento. Este porcentaje, aplicado sobre el techo de julio, fijado en $1.845,28, lleva el máximo permitido para la banda a $1.879,97 para finales de agosto. El ajuste representa una suba de poco más de $34 respecto al valor anterior.
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Si se compara con el ajuste previo, el incremento de agosto resulta más moderado. En abril, la inflación fue del 2,6%, lo que elevó el límite de la banda de mayo ($1.764,15) primero a $1.806,45 en junio y después a $1.845,28 en julio, un incremento de poco más de 42 pesos. La desaceleración en el índice de precios de junio se traduce en un aumento más contenido en el valor máximo que puede alcanzar el tipo de cambio.
Si el dólar mayorista superara los $1.879,97 al cierre de agosto, correspondería que el BCRA intervenga en el Mercado Libre de Cambios (MLC) para mantener la cotización dentro del rango establecido. Considerando el valor actual del dólar mayorista, sería necesario un incremento de $384,97 para alcanzar el techo previsto para el mes próximo. El objetivo de este esquema es evitar movimientos bruscos en el tipo de cambio y sostener la estabilidad en el mercado cambiario, por lo que el Gobierno buscaría contener una escalada de esa magnitud.
El dólar comenzó agosto en alza
Con un volumen negociado de USD 513 millones en el segmento de contado, el dólar mayorista cerró el lunes con una suba de diez pesos, equivalente al 0,7%, y alcanzó los 1.495 pesos. En lo que va de 2026, el tipo de cambio oficial muestra un alza de solo 40 pesos, es decir, 2,7%, mientras la inflación acumulada en ese periodo habría superado el 18 por ciento. El 28 de julio, el dólar mayorista registró un máximo nominal de $1.498 al cierre.
El Banco Central fijó el límite superior de la banda cambiaria en 1.848,23 pesos, lo que ubica al dólar mayorista a 353,23 pesos o un 23,6% por debajo de ese tope.
Con el comienzo de agosto y la presión sobre el segmento mayorista, la cotización al público también subió cinco pesos o 0,3%, situándose en $1.515 para la venta según la cotización de referencia del Banco Nación. Por su parte, el dólar blue descendió cinco pesos, hasta los 1.555 pesos.
A diferencia de lo ocurrido con el mayorista, todos los contratos de dólar futuro cerraron con leves retrocesos entre 0,2% y 0,5%, con un volumen negociado superior a los USD 1.000 millones, de acuerdo con datos de A3 Mercados. La posición más negociada, con vencimiento a fines de agosto, disminuyó tres pesos o 0,2%, y se ubicó en 1.512 pesos.
ECONOMIA
Cepo más flexible: las empresas aceleraron el giro de dividendos y utilidades al exterior en el primer semestre
La flexibilización del cepo cambiario de abril de 2025 le permitió a las empresas girar dividendos que se fueran generando desde inicios de ese año. Aquella decisión, que en la práctica permitió un mayor acceso al mercado cambiario para las personas jurídicas, empezó a impactar con más fuerza recientemente.
Según se desprende del balance cambiario divulgado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA), las empresas giraron al exterior un total de USD 1.015 millones al exterior solo en junio. Se trató de una cifra récord que no se registraba desde el 2010 y en lo que va del año la cifra supera los 2.600 millones de dólares.
Los sectores que lideraron en junio ese giro de utilidades y dividendos a sus casas matrices fueron Energía (por un total de USD 165 millones), alimentos, bebidas y tabaco (USD 135 millones), minería (USD 125 millones) y entidades financieras” (USD 112 millones).
En buena medida los dólares se obtienen directamente en el mercado cambiario oficial. Eso significa que para el giro de utilidades las empresas no tienen que acudir a otros mecanismos como la compraventa de bonos argentinos para acceder al contado con liquidación.

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Esa mayor demanda de dólares es lo que en buena medida estaría explicando la suba del tipo de cambio oficial de junio, cuando subió más de 5%, pasando de $ 1.430 a 1.500 pesos. En julio la suba fue casi imperceptible, finalizando 1.520 pesos.
El año pasado las empresas habían quedado habilitadas acceder al mercado oficial de cambios para girar dividendos a accionistas no residentes, pero únicamente respecto de utilidades correspondientes a ejercicios iniciados a partir del 1 de enero de 2025.
Para los dividendos correspondientes a ganancias de ejercicios anteriores que no quedaron liberados automáticamente, el Gobierno mantuvo mecanismos específicos, como la posibilidad de utilizar bonos BOPREAL para canalizar esas obligaciones.
Esta modificación fue considerada uno de los cambios más relevantes del relajamiento del cepo porque resolvió una de las principales preocupaciones de las empresas multinacionales que operaban en Argentina: la imposibilidad de repatriar utilidades generadas bajo el nuevo régimen.
Otro de los datos destacados del balance cambiario es que la compra de dólares por parte del público llegó a poco más de USD 2.000 millones en junio. De ese monto, USD 800 millones quedaron depositados en los bancos, es decir alrededor del 40% del total.
Los compradores fueron 1,5 millones de personas, una cifra que se mantiene relativamente estable en lo que va del año. Y el acumulado del primer semestre arroja USD 13.500 millones adquiridos para atesoramiento. Esta cifra no impidió, sin embargo, que el Central compre alrededor de USD 11.300 millones ese primer semestre, cifra que aumentó en cerca de USD 2.000 millones adicionales en julio.
Desde la consultora LCG destacaron que la cuenta corriente cambiaria arrojó superávit en junio de USD 857 millones y lo hizo por tercer mes consecutivo. “Aun cuando en la segunda mitad del año la estacionalidad (cada vez menor) de las exportaciones podría volver más modesto el resultado de la cuenta corriente, esperamos que el año cierre con un superávit menor, en torno a 0,1% del PBI”, explicaron. “La posibilidad de las empresas de remitir utilidades y dividendos y el rojo por servicios (básicamente turismo) seguirán siendo los factores que pongan un límite a la mejora”, sumaron los analistas.
Una de las principales incógnitas para los próximos meses es a qué ritmo podrá comprar dólares el Central, pero se estima que será un volumen sustancialmente menor. Ayer, en el arranque del mes fueron solo USD 18 millones, mientras que las reservas brutas llegaron a 49.376 millones de dólares.
Dividendos,Utilidades,Empresas,Cepo,Dólares
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