POLITICA
La Iglesia homenajeará al papa Francisco, a un año de su muerte: gesto pastoral y fuerte señal política

La Iglesia Católica argentina celebrará el próximo 21 de abril, a las 17, en la Basílica de Luján una misa en memoria del papa Francisco, al cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento, en un encuentro que combinará una dimensión espiritual de alto impacto simbólico con una marcada densidad política, por la convocatoria transversal a dirigentes de todos los niveles del Estado, el sindicalismo y el ámbito social.
La ceremonia será oficiada por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, el arzobispo Marcelo Colombo, quien encabezará la concelebración junto a todos los obispos del país, reunidos en Asamblea Plenaria. La elección del santuario nacional y la coincidencia con la cumbre episcopal refuerzan el carácter institucional y estratégico del homenaje.

La escena tendrá una doble lectura. Por un lado, la Iglesia buscará reconstruir, desde el plano litúrgico, el legado pastoral, político y cultural de Jorge Bergoglio, el primer Papa argentino y latinoamericano, cuya figura marcó durante más de una década la agenda global del catolicismo. Por otro, el evento se proyecta como una postal política de alto voltaje: una convocatoria amplia, plural y cuidadosamente diseñada para reunir en un mismo espacio a representantes de los tres poderes del Estado, gobernadores, legisladores, dirigentes sindicales y referentes sociales, en un contexto de reconfiguración del poder político bajo la administración de Javier Milei.
Según pudo saber Infobae de fuentes eclesiásticas, la invitación fue cursada al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y se extendió a la totalidad del Gabinete nacional. También confirmaron su presencia la vicepresidenta Victoria Villarruel, así como dirigentes de distintos espacios políticos y actores relevantes del entramado social. En la misma línea, fueron invitados todos los gobernadores del país, lo que anticipa una concurrencia federal que reforzará el carácter institucional del encuentro.
Además, la misa tendrá un componente interreligioso explícito: participarán autoridades de otros credos que realizarán una invocación conjunta en homenaje al Papa. Estarán representados referentes del mundo evangélico, así como de la comunidad judía y musulmana de la Argentina, en un gesto que busca reflejar el perfil de diálogo interreligioso que caracterizó el pontificado de Francisco y que la Iglesia local busca proyectar en este homenaje.

La ausencia más significativa será la del propio Milei. El Presidente no participará de la ceremonia porque estará de viaje en Israel, donde tiene previsto asistir a los actos por el Día de la Independencia de Israel y avanzar en una agenda bilateral que incluye definiciones de alto impacto geopolítico, como el eventual traslado de la embajada argentina a Jerusalén. La simultaneidad de ambos eventos —la misa en Luján y la presencia presidencial en Israel— introduce un contraste político y simbólico que no pasa inadvertido en la lectura que hacen tanto en la Iglesia como en el sistema político.
En términos estrictamente eclesiales, la misa en Luján se inscribe en el calendario litúrgico y pastoral de la Iglesia argentina como uno de los momentos más relevantes del año. La Basílica de Luján, principal centro de peregrinación del país, ha sido históricamente un espacio donde confluyen fe y política, con celebraciones que, en distintos momentos, funcionaron como instancias de articulación entre la Iglesia y el poder institucional.
La figura de Francisco amplifica esa dimensión. Durante su pontificado, Bergoglio mantuvo una relación compleja y oscilante con la dirigencia argentina, atravesada por tensiones ideológicas, diferencias políticas y, al mismo tiempo, un reconocimiento transversal a su liderazgo global. Su muerte, hace un año, reconfiguró ese vínculo y abrió una etapa de reinterpretación de su legado, tanto dentro como fuera de la Iglesia.
En ese contexto, la misa en Luján funcionará como un punto de convergencia. Para la Iglesia, será una oportunidad de reafirmar la centralidad de Francisco como referencia doctrinal y pastoral, en un momento en que el catolicismo global enfrenta desafíos estructurales, desde la secularización hasta las tensiones internas. Para la política, en cambio, el evento ofrece un escenario de visibilidad y posicionamiento: un espacio donde confluyen oficialismo y oposición, en una suerte de tregua simbólica bajo el paraguas de una figura que, aun después de su muerte, conserva una capacidad singular de interpelación.
La presencia de Victoria Villarruel adquiere, en ese marco, una relevancia particular. La Vicepresidenta ha construido, desde el inicio de la gestión, un perfil propio en materia institucional y simbólica, con gestos que la diferencian del Presidente en algunos planos. En ese momento, la vicepresidente estará, por el viaje de Javier Milei a Israel, a cargo del Ejecutivo nacional.
La invitación a Adorni y al Gabinete, por su parte, refleja la voluntad de la Iglesia de mantener canales de diálogo abiertos con el Gobierno, aun en un contexto de tensiones y diferencias. El oficialismo, atravesado por una agenda de reformas estructurales y un discurso crítico hacia distintos actores tradicionales, encuentra en este tipo de eventos una instancia de interacción con instituciones que conservan capacidad de influencia social y territorial.
En paralelo, la convocatoria a los gobernadores introduce otro eje de análisis. En un sistema político donde las provincias mantienen un rol decisivo en la gobernabilidad —especialmente en el Congreso—, la presencia de mandatarios provinciales en Luján puede derivar en encuentros informales, intercambios y señales políticas que trascienden el marco estrictamente religioso. La Iglesia, consciente de esa dinámica, suele actuar como espacio de mediación y articulación.
El componente sindical y social completa el cuadro. La participación de dirigentes gremiales y referentes de organizaciones sociales refuerza la idea de una convocatoria amplia, que busca integrar a distintos sectores en torno a una figura común. En un país atravesado por tensiones económicas y sociales, esa convergencia adquiere un valor adicional, tanto en términos simbólicos como políticos.
En ese plano, la presencia sindical adquiere una lectura adicional. Fueron invitados dirigentes gremiales en un encuentro que se realizará nueve días antes de la movilización convocada por la CGT para el 30 de abril en Plaza de Mayo, una marcha de claro signo opositor. En esa jornada, además de las reivindicaciones laborales y políticas, la central obrera anticipó que se realizará también un homenaje al Papa Francisco. Incluso, desde la conducción cegetista hicieron saber su intención de que la Iglesia participe de esa manifestación. Sin embargo, fuentes eclesiásticas aclararon que no habrá una intervención institucional formal, más allá de que eventualmente pueda registrarse la presencia individual de algún sacerdote que brinde un homenaje al pontífice, al cumplirse un año de su fallecimiento.
La ausencia de Milei introduce, sin embargo, un matiz central. Su decisión de priorizar la agenda internacional —con foco en Israel y en la relación con Estados Unidos— se inscribe en una estrategia más amplia de alineamiento geopolítico. Pero, al mismo tiempo, genera un contraste con la centralidad que la figura de Francisco tiene para amplios sectores de la sociedad argentina.
Ese contraste no implica necesariamente una ruptura, pero sí vuelve a poner en escena la relación entre el Gobierno y la Iglesia. Durante la campaña y en los primeros meses de gestión, Milei mantuvo posiciones críticas hacia el Papa, que luego moderó en el ejercicio del poder. La misa en Luján, sin su presencia, reintroduce esa tensión en un escenario cargado de simbolismo.
En términos de narrativa política, la imagen de Luján ofrecerá múltiples capas de lectura. La liturgia convivirá con gestos, presencias y ausencias que serán observadas con atención por el sistema político. Cada actor que asista —o que decida no hacerlo— estará enviando una señal.
La Iglesia, por su parte, parece haber diseñado el evento con esa lógica. La convocatoria amplia, la elección del lugar, la centralidad de la figura de Francisco y el momento político configuran un escenario que excede lo estrictamente religioso. Se trata de una intervención en el espacio público, donde la institución busca reafirmar su rol como actor relevante.
La Asamblea Plenaria de los obispos, en cuyo marco se realizará la misa, añade otro elemento de contexto. Se trata del principal ámbito de deliberación de la Iglesia argentina, donde se definen líneas pastorales y posicionamientos institucionales. La coincidencia con el homenaje refuerza el carácter estratégico del encuentro.
No se descarta que, más allá de la ceremonia, surjan mensajes vinculados a la coyuntura nacional. El legado de Francisco —con su énfasis en la justicia social, la inclusión y el diálogo— atraviesa buena parte de las discusiones actuales sobre el rumbo económico y social del país.
La postal final condensará esa complejidad: una basílica colmada, obispos en concelebración, dirigentes políticos de distintos signos compartiendo el mismo espacio, sindicalistas y referentes sociales, representantes de distintos credos en una invocación interreligiosa y la ausencia del Presidente en medio de una gira internacional de alto perfil. Una escena que sintetiza, en clave simbólica, las tensiones y dinámicas de la Argentina actual.
POLITICA
Milei frente al acertijo de la nueva argentinidad antipolítica

Ya se habían consumido dos horas de la reunión de mesa política entre la agenda legislativa y algunos temas operativos. Una rutina útil para fingir demencia. Pero cuando sintió que la conversación languidecía, Patricia Bullrich introdujo el tema tabú que todos habían intentado eludir hasta entonces. Y ahí cambió el tono del encuentro. La burocracia de la gestión le abrió paso a la tensión de la política en un instante. La tarde del jueves estaba muy nublada.
“Lo que está pasando destruye el capital simbólico del Presidente y del Gobierno, y vos lo tenés que entender, y tenés que saber qué hacer”. Todos los que estaban ahí interpretaron claramente el sentido de la frase que la senadora le acababa de dirigir a Manuel Adorni. Sólo por cortesía no le había dicho que pensaba que tenía que dar un paso al costado. El jefe de Gabinete esbozó una respuesta para decir que no era la mejor estrategia exponer las diferencias en público porque afectaba a Javier Milei. “Tratame mejor”, reclamó. Claro, Bullrich venía de declarar que había cometido “una omisión ética”.
El clima de la conversación se volvió más tirante, pero sin que escalara el tono. Apenas hubo una intervención ocasional de Santiago Caputo. El asesor se mantuvo apartado en toda esta etapa de la estrategia de Adorni. Su último aporte fue para la exposición del funcionario en la Cámara de Diputados. Karina Milei, el escudo protector del jefe de Gabinete, cerró el intercambio destacando que su protegido había hablado como un hombre común en la decisiva entrevista de esta semana con José Del Rio en LN+, y que eso había sido positivo. No es un argumento que convenza internamente; todos saben que un jefe de Gabinete no es un ciudadano más.
Dos testigos directos coincidieron en que lo vieron aturdido a Adorni. Se enojó en un momento porque no quería que hubiera foto del encuentro, pero Karina insistió con un retrato amigable para endulzar el relato. Confía mucho en la disuasión de la imagen, como cuando difunde sus postales con Patricia Bullrich.
La frágil situación interna en la mesa política se vio sacudida por la entrevista del miércoles a la noche. La decisión de abandonar el silencio explicativo y la estrategia expuesta esa noche por Adorni fue articulada íntegramente con sus abogados y contadores. No hay un comité de crisis ni un esquema similar en la Casa Rosada. Salvo Karina, en el Gobierno todos ignoraban que se iba a anotar en el régimen de inocencia fiscal y también que iba a sorprender con la excéntrica historia de las criptomonedas.
Hay muchísimo malestar interno con él, no sólo por el costo político que les transfiere a todos, sino porque, según la definición de un alto funcionario “juega solo”. “Él dice que no robó, que es un hombre común, que no entiende los códigos de la política, pero a veces parece demasiado cínico y se abusa del respaldo del Presidente”, agregó la fuente, que admite que varios verían como un alivio si finalmente Adorni es removido.
El objetivo de Adorni con la entrevista no fue convencer a la audiencia, sino fijar una nueva argumentación judicial, focalizada en admitir la evasión para eludir un delito más grave como el enriquecimiento ilícito. De paso reconoció haber omitido voluntariamente información en sus anteriores declaraciones juradas, otra transgresión legal. El único público que le interesaba eran el fiscal Gerardo Pollicita y el juez Ariel Lijo. Entre inconsistencias y contradicciones, dejó en claro que fue una declaración jurada confeccionada desde el presente hacia el pasado, con el objetivo de que los números se pudieran acomodar a las explicaciones que debía brindar. Incluso todavía dejó abierto el anexo de su esposa Bettina Angeletti por si quedan algunos puntos inciertos.
El tejido que hilvanó entre la imprecisa herencia de su padre, su vocación pionera por las criptomonedas, el ahorro oculto de miles de dólares durante una década, el frenético raid inmobiliario de los últimos dos años, las policías prestamistas, las jubiladas generosas y las refacciones dolarizadas componen un secuencia digna de un guion de una película costumbrista.
Quienes hablaron con él después de esa incursión televisiva quedaron sorprendidos por dos comentarios. El primero, porque dijo estar convencido de que su participación en la entrevista fue muy positiva ya que recibió muchos mensajes favorables en su chat. Aunque después admitió que recurrió a un “apagón mediático”, es decir que se desconectó de las noticias durante varias horas. Así evitó enterarse de la catarata de reprobaciones que cosechó. El segundo, al señalar que está seguro de que va a ser sobreseído judicialmente en un plazo breve, una visión que contrasta mucho con las señales que emanan de Comodoro Py. “A veces no sabés si te está tomando por boludo o si se lo cree en serio”, se indignó uno de sus interlocutores.
Pero más allá de su percepción personal, algo cambió en la cúpula del poder esta semana. El discurso oficial que ordenó Karina fue decir que todo sigue igual que antes y que ya no es necesario dar nuevas muestras de respaldo público. Sin embargo, lo cierto es que esta vez se movieron las placas tectónicas.
Quienes rozan las conversaciones más profundas entre los Milei admiten que hoy no está garantizada la continuidad de Adorni en su cargo, y que el tema fue motivo de conversación entre los hermanos en estos días. Hay un cambio de situación objetivo: el jefe de Gabinete pasó de ser un funcionario sospechado a admitir un delito expresamente. El Presidente ahora debe sostener a alguien que se encamina a ser procesado y que además del discurso de la moral como política de Estado le desvirtuó la consigna de que evadir está bien, porque Adorni no sólo engañó a “la vieja política”, como dijo, también le ocultó sus bienes a esta gestión libertaria.
De paso le empastó el proyecto del régimen simplificado de Ganancias a Luis Caputo (ausente en la reunión del jueves por un viaje familiar a España, según argumentó), ya que desde ahora adherir a ese esquema queda asociado con las piruetas contables del jefe de ministros. También eclipsó algunos éxitos notables del Gobierno, como la nueva baja de la inflación, la reducción del riesgo país a partir de una mejora en la calificación de la deuda y el cierre del conflicto con las universidades. Una semana gloriosa que quedó otra vez desdibujada en el ábaco caprichoso de Adorni.
A partir de ahora el problema mayor lo tiene Milei, porque la pregunta ya no gira más en torno de si Adorni mintió o se enriqueció indebidamente, algo que la mayoría de la sociedad asume, sino alrededor de por qué el Presidente lo sigue sosteniendo. Cambió el sujeto de la interpelación. Y esa pregunta es muy incómoda porque abre el camino de las sospechas y las conspiraciones.
En una encuesta de Management & Fit de esta semana el 42,1% respondió que la razón principal por la que Milei no le pide la renuncia es “por información que posee Adorni sobre irregularidades en la gestión”. Es decir, el jefe de Gabinete le transfiere un exceso de toxicidad al Presidente. Conceptualmente va en la misma línea de un trabajo de las consultoras TresPuntoZero y Alaska, según la cual el 71,4% dijo que le cree “poco o nada” a Milei cuando defiende a Adorni, pero después hay un 36,8% que considera “bueno o muy bueno” a su Gobierno. En definitiva, el Presidente se vuelve menos creíble cuando tiene que tirarse sobre la granada que le dejó su subalterno.
Mientras los Milei resuelven qué hacer, en el Gobierno se activó un operativo de protección legislativa. Diego Santilli desgastó el teléfono en dos días para pedirles a los gobernadores que no se sumaran a una eventual moción de censura. Lo mismo hizo Bullrich entre los senadores. Encontraron receptividad pero no vocación de inmolación. “Todo depende de cómo evolucione la discusión pública”, les transmitió un referente importante de los aliados. En el Gobierno temen que a partir de esta semana se produzca una espiralización en el Congreso por fuera de su alcance, que adopte una dinámica propia irrefrenable. Hay preocupación por este tema.
En la reunión de mesa política se había resuelto empujar a Adorni a fijar una fecha en julio para dar su informe en el Senado, con la idea de dilatar un poco el escenario, pero en esas conversaciones posteriores con gobernadores y legisladores se decidió adelantarlo al jueves 2 de julio. Entienden que es insostenible mantener la situación un mes más en estos términos.
Los nuevos protagonistas de la calle
El 18 de abril el sacerdote portugués Guilherme Peixoto llenó la Plaza de Mayo con un show de música electrónica y mensajes del papa Francisco. El 12 de mayo, las calles se llenaron con la marcha federal para pedir el cumplimiento de la ley de financiamiento universitario. El 3 de junio una movilización similar se nucleó frente al Congreso convocada por el colectivo Ni Una Menos, en medio de la conmoción por el asesinato de la adolescente Agostina Vega. Y el viernes 5 la Plaza de Mayo albergó una multitudinaria misa ricotera por la muerte del Indio Solari. Algo similar podría reeditarse con el Mundial, si la selección nacional tiene un buen desempeño, como ocurrió en aquel 2022 de alegría desbordante.
En apenas dos meses, hubo una secuencia de eventos masivos movilizados por razones musicales, religiosas, de género, educativas y sociales, no por la dirigencia política. Más allá de que cada una de estas convocatorias tuvo un sustrato político y un tono opositor (en particular la marcha universitaria), no fueron aglutinadas por los actores clásicos que durante mucho tiempo monopolizaron las calles. No había al frente sindicatos, movimientos sociales o partidos, hoy muy limitados a la hora de construir legitimidad para aspirar a una masividad similar. Pueden acompañar, no liderar. Tampoco sobreviven aquellas movidas cívicas en defensa de las instituciones que se concentraban en el Obelisco.
Hay una expresividad en las calles mucho menos organizada y más aluvional, que se siente convocada por móviles no estrictamente políticos. Es más, trasluce una idea antipolítica, que es la que antes representaba Milei y hoy está en duda. Sobre ese capital simbólico golpea el caso Adorni, porque termina de transformar en casta a quienes venían a combatirla.
Esa emocionalidad contestaria es heredera del desencanto que imperaba en 2023, y que terminó de ser catalizada por la irrupción libertaria. Vuelve de a poco aquella vieja desilusión renovada, pero ya con Milei dentro de la cuenta, no como un redentor externo dispuesto a rescatar a una sociedad agobiada. Y nadie está en condiciones de representar ese desengaño, más allá de que una parte del peronismo se haya entusiasmado.
Prueba de ello fue que cuando algunos quisieron cantar consignas partidarias en algunas de esas movilizaciones o en recitales de artistas críticos del Gobierno, no tuvieron eco. La gente no quiere que la política colonice su expresividad. Incluso aparta al Estado. Prefiere que la policía se corra del control y mostrar que puede haber una movilización espontáneamente pacífica. Hay un intento de desintermediación y autogestión, que luce civilizada pero que en el fondo denota un grado progresivo de anomia.
Pablo Alabarces, sociólogo que estudió el fútbol y la música como fenómenos populares, plantea que lo visto en los últimos meses en términos de ocupación de la calle sigue una larga tradición argentina, pero tiene características particulares porque no la capitaliza nadie y porque es muy transversal en términos etarios, geográficos y de género.
“Hay en ese tipo de movilizaciones la construcción de un sentido de colectividad, donde la gente se reconoce como comunidad”, señala, y la asocia con la instalación cada vez más firme de que la identidad argentina se define en torno de la pasión, de la emocionalidad, de la lógica del “aguante”. “Creemos que somos los hinchas de fútbol más fervorosos y el público de recitales más expresivo. Los mejores del mundo. Incluso la publicidad mundialista apela a ese rasgo”, agrega.
En esa necesidad de definir la argentinidad en términos de una pasión desbordada emerge también un atajo para tramitar las frustraciones en otros planos. Como el país no logra ser rico, poderoso o influyente porque fracasaron los proyectos políticos y económicos durante décadas, entonces el objetivo es ser campeones mundiales de la emocionalidad, el fervor y el fanatismo.
El sentir nacional es una construcción subjetiva que cada comunidad gestiona dentro de sus posibilidades. Hoy la argentinidad es un concepto que está en una etapa de fuerte redefinición, y que es muy convocante, especialmente entre los jóvenes. No gira en torno del Himno Nacional o de los héroes patrios. Orbita alrededor de una emocionalidad que define el carácter nacional en términos de su pasión sin límites, que no está intermediado por ningún tipo de representación y que se ha transformado en un enorme acertijo para la política. Desde ahora, también para Milei.
Jorge Liotti,Conforme a
POLITICA
«Mi eterno agradecimiento»: en medio de la interna libertaria, Milei saludó a Bullrich por su cumpleaños

Javier Milei le dedicó este jueves un saludo público a Patricia Bullrich por su cumpleaños 70, en un gesto de distención en la interna libertaria por los posicionamientos públicos de la senadora, que le respondió en cuestión de minutos. «Mi eterno agradecimiento por decidir ser parte del resurgimiento que hará a la Argentina grande nuevamente», indicó el Presidente en sus redes sociales. “Muchas gracias, de aquel abrazo a estar cambiando la Argentina para siempre”, replicó la exministra de Seguridad.
El intercambio representa, además, el segundo gesto de Bullrich para recomponer relaciones con la Casa Rosada. En la noche del martes, aprovechó una frase del expresidente Mauricio Macri para asegurar: “No estoy lanzada, estoy acompañando un proyecto y lo voy a acompañar hasta el final, porque este proyecto va a cambiar la Argentina”.
Además, y consultada en el programa Desayuno Americano, de América, la senadora insistió: “Si vos sos un jugador de la Selección, ¿estás pensando en el mundial de 2031, o estás pensando en el mundial de 2027?”. Luego se corrigió: “2030 o 2026. Pensás en el de 2026, y punto. Si no, te desconcentrás y jugás mal”. Ante la pregunta directa sobre una eventual candidatura presidencial o a la vicepresidencia para 2027, respondió: “Estoy ahora en el Senado. Me gusta porque trabajo por leyes importantes”.
La réplica de Bullrich tiene su propia lógica. La senadora atraviesa un momento de tensión con Karina Milei tras haber desafiado al Ejecutivo al negarse a acompañar el retiro del pliego de la jueza María Verónica Michelli. Esa movida le valió acusaciones internas de “actitudes personalistas” y la llevó a poner a disposición su renuncia como presidenta del bloque de LLA en el Senado.
El martes, la senadora también buscó desdramatizar las diferencias internas expuestas por el episodio Michelli. “Votamos 74 jueces, está todo bien. Vamos a votar leyes importantes, tenemos que conseguir acuerdos, eso lleva un tiempo de maduración”, afirmó.

El mensaje de Milei, además, llegó justo después de que Manuel Adorni presentara su declaración jurada. Precisamente, la senadora es una de las pocas dirigentes libertarias que criticó la tardanza del Jefe de Gabinete para explicar el crecimiento de su patrimonio. Anoche, y horas después de adherir al Régimen Simplificado de Ganancias, contemplado en la Ley 27.799, el jefe de Gabinete, Adorni presentó ante la Oficina Anticorrupción y la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) una serie de declaraciones juradas rectificativas y correcciones tributarias que modifican sustancialmente la composición patrimonial conocida hasta ahora del jefe de Gabinete.
La presentación se produjo en un contexto marcado por las investigaciones judiciales que tramitan en los tribunales federales de Comodoro Py por presunto enriquecimiento ilícito y negociaciones incompatibles con la función pública. Ambos expedientes están a cargo del juez federal Ariel Lijo y del fiscal Gerardo Pollicita.
La documentación, que había sido anticipada por el presidente Javier Milei y se demoró más de un mes, incorpora activos que no habían sido declarados en presentaciones anteriores, entre ellos USD 300.000 originados, según la reconstrucción presentada por fuentes oficiales, en inversiones realizadas con Bitcoin entre 2013 y 2018. Esto habría sido ganado con una inversión de 200 mil dólares.
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POLITICA
En la Justicia investigan las operaciones de Adorni con criptomonedas y dudan de sus explicaciones

El jefe de Gabinete Manuel Adorni anunció públicamente que duplicó su patrimonio mediante inversiones en criptomonedas entre 2013 y 2014, pero ante la Justicia no aportó todavía ninguna evidencia de esas transacciones, que sólo están sugeridas en su declaración jurada de bienes de manera parcial.
La única información que tiene el fiscal Gerardo Pollicita sobre los movimientos con criptomonedas realizados por Adorni son los que le informaron las plataformas Lemon y Binance, con operaciones por unos 100.000 dólares.
Estas operaciones no estaban declaradas hasta ahora y son las realizadas a través de cuentas vinculadas a Adorni, según informaron las plataformas.
En la entrevista con LN+, el jefe de Gabinete aseguró que invirtió unos 200.000 dólares en criptomonedas que se convirtieron en 500.000 dólares.
Indicó que compró 13 bitcoins en agosto de 2017 a 3356 dólares cada uno, por unos 43.000 dólares y que luego compró un bitcoin más, a 3330 dólares. El 2 de noviembre de 2017, siempre según la explicación de Adorni, compró otro bitcoin más, por 7234 dólares.
De esos quince, según dijo, vendió diez en marzo de 2018, a unos 8824 dólares cada uno con lo que ganó 45.000 dólares. Luego mencionó una operación donde compró a 7200 y vendió a 6800, cuando perdió plata. Nada de esto fue aportado al expediente judicial.
Allí hay solamente una explicación: la que surge de su nueva declaración jurada, donde declara por primera vez que ganó 400 millones de pesos provenientes de “venta de activos”.
Según lo que dijo el miércoles en la entrevista con LN+, este dinero correspondería a la venta de criptomonedas que tenía desde antes de su ingreso a la función pública. Este es el punto central de su nueva declaración jurada, que busca explicar el aumento de su patrimonio y la compra de propiedades.
Adorni declara 338.327 pesos en cuentas de pago PSP (Proveedores de Servicios de Pago), una categoría que se utiliza para registrar fondos depositados en billeteras virtuales y cuentas de pago electrónicas.
Las últimas operaciones realizadas mediante plataformas son rastreables y están con nombre y apellido de quien las realiza.
Para convertir un Bitcoin en otra moneda de pago para, por ejemplo, abonar los gastos de refacción de su casa del country Indio Cua es necesaria la intervención de alguna de esas plataformas, pero el jefe de Gabinete no explicó cómo hizo esas transacciones y con qué empresa.
Sin embargo, las primeras operaciones, según dijeron especialistas en el mundo cripto, no se podían rastrear por nombre y apellido y, si bien se puede seguir su trazabilidad, solo es posible identificar a quién pertenecen cuando interviene una exchange, es decir, una entidad de cambio de criptomonedas, que están reguladas por la autoridad monetaria.
Adorni tampoco presentó ante la Oficina Anticorrupción la parte reservada de su declaración jurada de bienes.
Esta parte es la que contiene el detalle de sus cuentas, su identificación, sus consumos y eventualmente podría incluir aquí sus operaciones con criptomonedas. Tiene tiempo hasta fin de mes para hacerlo.
Tampoco presentó el anexo reservado correspondiente a su esposa, Bettina Angeletti.
La compra de operaciones
La sospecha de la Justicia es que Adorni “compró” esas operaciones antiguas para mostrar movimientos del pasado y usarlos ahora para justificar su patrimonio, según reconocieron fuentes de los tribunales.
No obstante, el fiscal Pollicita trabaja en un requerimiento de justificación de bienes, porque entiende que la fortuna de Adorni no tiene respaldo.
Aún no sabe a ciencia cierta cuál es el número por el que reclamará explicaciones al funcionario, porque esta tarea para determinar el valor la están realizando contadores del Ministerio Público Fiscal y especialistas en criptomonedas.
Pollicita en esa ocasión le pedirá explicaciones a Adorni y será en ese momento cuando el jefe de Gabinete deberá aportar las constancias de esas operaciones que dijo en LN + que realizó.
La fiscalía analizará esas constancias y las explicaciones que dé Adorni para justificar su patrimonio y entonces decidirá si son suficientes o si, por el contrario, no explican el crecimiento patrimonial.
Si ocurre esto último, el fiscal Pollicita pedirá que Adorni sea citado a prestar declaración indagatoria por el juez federal Ariel Lijo.
Se estima que los análisis contables demandarán al menos un mes y medio y, tras ese lapso, la Justicia le requerirá explicaciones a Adorni sobre su patrimonio y, eventualmente, lo llamará a prestar declaración indagatoria.
Mientras tanto, como Adorni dijo públicamente que invirtió unos 200.000 dólares de sus ahorros producto de su trabajo en criptomonedas, es que el fiscal Pollicita envió un oficio a la Anses y al ARCA.
Les pidió que le envíen el historial económico de Adorni y de su esposa desde 2012 a la actualidad para establecer que ingresos tuvo y si pudo reunir los 200.000 dólares que dijo que convirtió en mas de 500.000 dólares.
Asimismo, el fiscal pidió el expediente de la sucesión que se realizó tras la muerte del padre de Adorni para demostrar que no pudo ser esa herencia la justificación de los fondos del jefe de Gabinete. “El padre no tenía dinero para dejarle”, dijo una fuente de los tribunales.
El fiscal también mandó a preparar un informe con las desgrabaciones de las declaraciones públicas realizadas por Adorni y sus mensajes en redes sociales donde se refiere a las inversiones en criptomonedas desde 2013 a esta parte.
Lo que busca el fiscal es documentar las contradicciones que marcaron los periodistas cuando el jefe de Gabinete decía entonces no saber nada del mundo cripto y ahora afirma que en esa misma época hizo inversiones que lo hicieron casi millonario.
La evolución patrimonial consignada por Adorni en su declaración presentada este jueves ante la OA muestra, que los bienes totales pasaron de $662,6 millones a $944,5 millones.
Parte de ese incremento se explica por revaluaciones de activos ya existentes, pero también por ingresos declarados como no alcanzados por el impuesto a las Ganancias por $270,7 millones −de los cuales solo $73 millones constan específicamente como “herencia, legado o donación”, mientras que el resto no se desagrega en la presentación− y por la incorporación de esos $73 millones.
Sin embargo, la declaración que presentó Adorni ante la OA no especifica documentación de origen para estos montos (actas de sucesión, actas notariales de donación, comprobantes de depósito, resoluciones administrativas).
Toda esa evidencia, más la que permita reconstruir la trazabilidad de las operaciones de compra y venta de criptomonedas, le serán requeridas por la fiscalía.
correspondiente a su esposa, Bettina Angeletti.,Hernán Cappiello,Conforme a
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