POLITICA
La inesperada complicación que encontró la CGT para avanzar con la marcha por el Día del Trabajador

La CGT decidió realizar el 30 de abril una movilización a la Plaza de Mayo para conmemorar el Día del Trabajador y se pensó en lograr el aval de la Iglesia al acto ya que la idea es que la concentración haga especial hincapié en el pensamiento del Papa Francisco en materia social.
Sin embargo, los líderes cegetistas se están encontrando con una inesperada complicación: en las diversas charlas que mantuvieron con representantes eclesiásticos aún no pudieron convencerlos de que se sumen a la concentración, aunque sea para que encabecen una celebración religiosa en homenaje a Jorge Bergoglio.
Para tratar de vencer la renuencia de los dignatarios de la Iglesia, los sindicalistas aseguraron que la movilización no tendrá un sesgo ultraopositor y que incluso las columnas de los gremios llevarán banderas argentinas para darle una impronta más abarcativa y menos sectorial.

Sin embargo, aunque las conversaciones continúan, en la CGT creen que la Iglesia finalmente no apoyará ni participará de alguna manera de la movilización para no abrir un nuevo frente de conflicto con Javier Milei.
Uno de los habituales interlocutores de la Iglesia con la CGT es el arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, quien en el Tedeum por el 25 de Mayo en 2025 dio un mensaje con críticas implícitas al Gobierno: pidió por “tantos hermanos que lo están pasando mal”, reiteró su reclamo por la situación de los jubilados y convocó al diálogo de toda la sociedad: “No se construye desde la guerra entre nosotros”, advirtió.
De todas formas, en la CGT tienen un plan B por si se frustra definitivamente el respaldo de la Iglesia al acto: invitarán a un cura villero para una oración en la que se reivindiquen las ideas sociales del papa Francisco.

En realidad, es lo mismo que sucedió hace un año: la CGT no logró el apoyo de la máxima jerarquía de la Iglesia para realizar la marcha por el Día del Trabajador, que también se hizo el 30 de abril desde la avenida Independencia y Perú hasta el Monumento Canto al Trabajo, en la avenida Paseo Colón al 800, pese a que el componente destacado de la movilización fue el homenaje al Papa Francisco, quien había fallecido el 21 de abril.
En la dirigencia cegetista, creen que los dignatarios de la Iglesia, aunque discrepan con muchas de las medidas oficiales, prefieren eludir una pelea explícita con el Gobierno como la que podría abrirse si se sumaran a la marcha de la CGT, que, por más recaudos que se tomen, tendrá un sesgo crítico de Milei por la presencia de Axel Kicillof y de otros referentes opositores.
El año pasado, en la movilización de la CGT por el Día del Trabajador, a lo largo de toda la avenida Independencia se instalaron pasacalles y gigantografías de Bergoglio, mientras que desde los parlantes se escucharon mensajes del fallecido pontífice, como, por ejemplo, el del discurso que dio en Brasil en 2013 en el que pidió: “¡Hagan lío!”.
El momento principal del tributo fue en cuando, antes de comenzar la marcha, se leyó un texto de Francisco y los curas villeros Lorenzo de Vedia y Gastón Colombres pidieron una oración en su nombre. ¿Este año sucederá lo mismo, con la Plaza de Mayo como escenario?

Hasta el momento, es lo más probable. Pero, sin embargo, hay sindicalistas que son partidarios de reforzar el perfil opositor del acto: en lugar de limitarse a que un locutor lea un documento con alusiones al Día del Trabajador, como se contemplaba, ya se analiza la posibilidad de que hablen los tres cosecretarios generales de la CGT, Jorge Sola (Seguros), Cristian Jerónimo (empleados del vidrio) y Octavio Argüello (Camioneros).
Por algo cuando confirmaron la concentración a la Plaza de Mayo, el jueves pasado, los dirigentes cegetistas no dijeron ni una palabra sobre la presencia de la Iglesia y anticiparon que el jueves 30 de abril marcharán en protesta por “la caída del poder adquisitivo, la pérdida del salario y el endeudamiento familiar”.
POLITICA
Mauricio Macri endureció su discurso y advirtió: «La Argentina ya tuvo demasiadas improvisaciones»

El expresidente Mauricio Macri participó ayer de la cena anual de la Fundación Pensar en la Sociedad Rural de Palermo, donde cuestionó la gestión del país al afirmar que la Argentina “ya tuvo demasiado tiempo de improvisaciones”.
El encuentro reunió a la dirigencia del PRO, con discursos de María Eugenia Vidal y la presencia de referentes políticos y empresarios, en un contexto atravesado por la situación del gobierno de Javier Milei y la proyección electoral hacia 2027.
El mensaje de Macri y el posicionamiento del PRO
Durante su intervención, Macri apuntó contra la falta de planificación en la política argentina y fijó un tono crítico. “Lo peor que hay en el mundo es improvisar. La Argentina tiene que superarse porque ya tuvo demasiado tiempo de improvisaciones. Estamos acá mirando el futuro”, sostuvo.
Antes, Vidal, titular de la Fundación Pensar, había marcado el rumbo político del evento con un mensaje enfocado en el mediano plazo. “Queremos ser protagonistas del próximo paso”, afirmó, y planteó que el PRO buscará trabajar “sobre lo que la Argentina necesita para los próximos diez años”.
En esa línea, el espacio dejó entrever su intención de consolidarse como alternativa hacia 2027, con un discurso que combina respaldo al rumbo económico con una diferenciación política. En ese esquema, Macri viene insistiendo en una idea que sintetiza la estrategia: “El PRO no viene a reemplazar el rumbo, viene a completarlo”.
Presencias, ausencias y señales internas
La cena, realizada en los salones de la Sociedad Rural, reunió a dirigentes como Cristian Ritondo, Fernando de Andreis y Martín Goerling Lara, además de empresarios como Daniel Angelici. En la mesa principal se ubicaron Macri junto al especialista en tecnología Santiago Siri.
Entre las ausencias se destacaron el ministro del Interior, Diego Santilli, y los gobernadores Ignacio Torres y Rogelio Frigerio, lo que dejó lecturas internas sobre el armado político del espacio.
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Por su parte, el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, puso el foco en la gestión y los desafíos tecnológicos. “Vamos a defender esta ciudad de quienes creen que se puede vivir con más desorden, más caos y menos respeto por las reglas”, afirmó, al reivindicar el modelo de administración.
El encuentro se desarrolló en un momento político sensible, con cuestionamientos al Gobierno por investigaciones judiciales y dudas sobre la consolidación de la baja de la inflación. En ese contexto, también sobrevoló el caso de Manuel Adorni, que genera incomodidad en el PRO.
Mauricio Macri, María Eugenia Vidal, cena
POLITICA
La Iglesia homenajeará al papa Francisco, a un año de su muerte: gesto pastoral y fuerte señal política

La Iglesia Católica argentina celebrará el próximo 21 de abril, a las 17, en la Basílica de Luján una misa en memoria del papa Francisco, al cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento, en un encuentro que combinará una dimensión espiritual de alto impacto simbólico con una marcada densidad política, por la convocatoria transversal a dirigentes de todos los niveles del Estado, el sindicalismo y el ámbito social.
La ceremonia será oficiada por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, el arzobispo Marcelo Colombo, quien encabezará la concelebración junto a todos los obispos del país, reunidos en Asamblea Plenaria. La elección del santuario nacional y la coincidencia con la cumbre episcopal refuerzan el carácter institucional y estratégico del homenaje.

La escena tendrá una doble lectura. Por un lado, la Iglesia buscará reconstruir, desde el plano litúrgico, el legado pastoral, político y cultural de Jorge Bergoglio, el primer Papa argentino y latinoamericano, cuya figura marcó durante más de una década la agenda global del catolicismo. Por otro, el evento se proyecta como una postal política de alto voltaje: una convocatoria amplia, plural y cuidadosamente diseñada para reunir en un mismo espacio a representantes de los tres poderes del Estado, gobernadores, legisladores, dirigentes sindicales y referentes sociales, en un contexto de reconfiguración del poder político bajo la administración de Javier Milei.
Según pudo saber Infobae de fuentes eclesiásticas, la invitación fue cursada al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y se extendió a la totalidad del Gabinete nacional. También confirmaron su presencia la vicepresidenta Victoria Villarruel, así como dirigentes de distintos espacios políticos y actores relevantes del entramado social. En la misma línea, fueron invitados todos los gobernadores del país, lo que anticipa una concurrencia federal que reforzará el carácter institucional del encuentro.
Además, la misa tendrá un componente interreligioso explícito: participarán autoridades de otros credos que realizarán una invocación conjunta en homenaje al Papa. Estarán representados referentes del mundo evangélico, así como de la comunidad judía y musulmana de la Argentina, en un gesto que busca reflejar el perfil de diálogo interreligioso que caracterizó el pontificado de Francisco y que la Iglesia local busca proyectar en este homenaje.

La ausencia más significativa será la del propio Milei. El Presidente no participará de la ceremonia porque estará de viaje en Israel, donde tiene previsto asistir a los actos por el Día de la Independencia de Israel y avanzar en una agenda bilateral que incluye definiciones de alto impacto geopolítico, como el eventual traslado de la embajada argentina a Jerusalén. La simultaneidad de ambos eventos —la misa en Luján y la presencia presidencial en Israel— introduce un contraste político y simbólico que no pasa inadvertido en la lectura que hacen tanto en la Iglesia como en el sistema político.
En términos estrictamente eclesiales, la misa en Luján se inscribe en el calendario litúrgico y pastoral de la Iglesia argentina como uno de los momentos más relevantes del año. La Basílica de Luján, principal centro de peregrinación del país, ha sido históricamente un espacio donde confluyen fe y política, con celebraciones que, en distintos momentos, funcionaron como instancias de articulación entre la Iglesia y el poder institucional.
La figura de Francisco amplifica esa dimensión. Durante su pontificado, Bergoglio mantuvo una relación compleja y oscilante con la dirigencia argentina, atravesada por tensiones ideológicas, diferencias políticas y, al mismo tiempo, un reconocimiento transversal a su liderazgo global. Su muerte, hace un año, reconfiguró ese vínculo y abrió una etapa de reinterpretación de su legado, tanto dentro como fuera de la Iglesia.
En ese contexto, la misa en Luján funcionará como un punto de convergencia. Para la Iglesia, será una oportunidad de reafirmar la centralidad de Francisco como referencia doctrinal y pastoral, en un momento en que el catolicismo global enfrenta desafíos estructurales, desde la secularización hasta las tensiones internas. Para la política, en cambio, el evento ofrece un escenario de visibilidad y posicionamiento: un espacio donde confluyen oficialismo y oposición, en una suerte de tregua simbólica bajo el paraguas de una figura que, aun después de su muerte, conserva una capacidad singular de interpelación.
La presencia de Victoria Villarruel adquiere, en ese marco, una relevancia particular. La Vicepresidenta ha construido, desde el inicio de la gestión, un perfil propio en materia institucional y simbólica, con gestos que la diferencian del Presidente en algunos planos. En ese momento, la vicepresidente estará, por el viaje de Javier Milei a Israel, a cargo del Ejecutivo nacional.
La invitación a Adorni y al Gabinete, por su parte, refleja la voluntad de la Iglesia de mantener canales de diálogo abiertos con el Gobierno, aun en un contexto de tensiones y diferencias. El oficialismo, atravesado por una agenda de reformas estructurales y un discurso crítico hacia distintos actores tradicionales, encuentra en este tipo de eventos una instancia de interacción con instituciones que conservan capacidad de influencia social y territorial.
En paralelo, la convocatoria a los gobernadores introduce otro eje de análisis. En un sistema político donde las provincias mantienen un rol decisivo en la gobernabilidad —especialmente en el Congreso—, la presencia de mandatarios provinciales en Luján puede derivar en encuentros informales, intercambios y señales políticas que trascienden el marco estrictamente religioso. La Iglesia, consciente de esa dinámica, suele actuar como espacio de mediación y articulación.
El componente sindical y social completa el cuadro. La participación de dirigentes gremiales y referentes de organizaciones sociales refuerza la idea de una convocatoria amplia, que busca integrar a distintos sectores en torno a una figura común. En un país atravesado por tensiones económicas y sociales, esa convergencia adquiere un valor adicional, tanto en términos simbólicos como políticos.
En ese plano, la presencia sindical adquiere una lectura adicional. Fueron invitados dirigentes gremiales en un encuentro que se realizará nueve días antes de la movilización convocada por la CGT para el 30 de abril en Plaza de Mayo, una marcha de claro signo opositor. En esa jornada, además de las reivindicaciones laborales y políticas, la central obrera anticipó que se realizará también un homenaje al Papa Francisco. Incluso, desde la conducción cegetista hicieron saber su intención de que la Iglesia participe de esa manifestación. Sin embargo, fuentes eclesiásticas aclararon que no habrá una intervención institucional formal, más allá de que eventualmente pueda registrarse la presencia individual de algún sacerdote que brinde un homenaje al pontífice, al cumplirse un año de su fallecimiento.
La ausencia de Milei introduce, sin embargo, un matiz central. Su decisión de priorizar la agenda internacional —con foco en Israel y en la relación con Estados Unidos— se inscribe en una estrategia más amplia de alineamiento geopolítico. Pero, al mismo tiempo, genera un contraste con la centralidad que la figura de Francisco tiene para amplios sectores de la sociedad argentina.
Ese contraste no implica necesariamente una ruptura, pero sí vuelve a poner en escena la relación entre el Gobierno y la Iglesia. Durante la campaña y en los primeros meses de gestión, Milei mantuvo posiciones críticas hacia el Papa, que luego moderó en el ejercicio del poder. La misa en Luján, sin su presencia, reintroduce esa tensión en un escenario cargado de simbolismo.
En términos de narrativa política, la imagen de Luján ofrecerá múltiples capas de lectura. La liturgia convivirá con gestos, presencias y ausencias que serán observadas con atención por el sistema político. Cada actor que asista —o que decida no hacerlo— estará enviando una señal.
La Iglesia, por su parte, parece haber diseñado el evento con esa lógica. La convocatoria amplia, la elección del lugar, la centralidad de la figura de Francisco y el momento político configuran un escenario que excede lo estrictamente religioso. Se trata de una intervención en el espacio público, donde la institución busca reafirmar su rol como actor relevante.
La Asamblea Plenaria de los obispos, en cuyo marco se realizará la misa, añade otro elemento de contexto. Se trata del principal ámbito de deliberación de la Iglesia argentina, donde se definen líneas pastorales y posicionamientos institucionales. La coincidencia con el homenaje refuerza el carácter estratégico del encuentro.
No se descarta que, más allá de la ceremonia, surjan mensajes vinculados a la coyuntura nacional. El legado de Francisco —con su énfasis en la justicia social, la inclusión y el diálogo— atraviesa buena parte de las discusiones actuales sobre el rumbo económico y social del país.
La postal final condensará esa complejidad: una basílica colmada, obispos en concelebración, dirigentes políticos de distintos signos compartiendo el mismo espacio, sindicalistas y referentes sociales, representantes de distintos credos en una invocación interreligiosa y la ausencia del Presidente en medio de una gira internacional de alto perfil. Una escena que sintetiza, en clave simbólica, las tensiones y dinámicas de la Argentina actual.
POLITICA
Conflicto en FATE: trabajadores marchan a Plaza de Mayo en rechazo al cierre de la planta

Los trabajadores despedidos de FATE se movilizarán hoy a las 15:30 en el centro porteño, en rechazo al cierre de la planta de San Fernando. La protesta incluirá una concentración frente al Juzgado Laboral y una marcha hacia Plaza de Mayo, con el objetivo de visibilizar la situación y exigir respuestas.
La medida se realizará en la antesala de una definición clave sobre la conciliación obligatoria dictada por el Ministerio de Trabajo bonaerense, cuyo vencimiento abre un escenario de mayor tensión entre la empresa y el sindicato. Mientras la firma pidió no prorrogarla, el gremio sostiene que no se cumplieron las condiciones básicas para sostener ese proceso.
En ese contexto, el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA) endureció su postura y decidió llevar el conflicto a la calle, con una convocatoria que busca sumar respaldo sindical, social y político.
Reclamos por salarios y continuidad laboral
El eje de la protesta estará puesto en la falta de pago de salarios, para la que el gremio pidió trabar un embargo por $5200 millones a Fate, y en la paralización de la actividad. Desde el gremio denuncian que la empresa mantiene un esquema de presión económica sobre los trabajadores, en un contexto en el que la producción continúa detenida.
Además, cuestionan que durante la conciliación no reestableció la situación previa al conflicto, como establece la normativa. Ese punto incluye la reanudación de tareas y el cumplimiento de las obligaciones salariales, aspectos que consideran incumplidos.
La audiencia reciente ante la cartera laboral no logró acercar posiciones y dejó expuesto un escenario sin acuerdo en el corto plazo.
Presión política y pedido de intervención
La movilización también se inscribe en una estrategia más amplia del sindicato para trasladar el conflicto al plano político. En ese marco, impulsan un proyecto de ley en la Legislatura bonaerense para declarar de utilidad pública la empresa y habilitar su ocupación temporaria.
El planteo apunta a que el Estado provincial intervenga para garantizar la continuidad productiva, con participación de los trabajadores. A la vez, el gremio pidió una reunión con el gobernador Axel Kicillof, a quien considera un actor clave para destrabar la situación.
En los últimos días, los dirigentes sindicales insistieron en que el caso de FATE no es aislado y lo vincularon con el impacto más amplio de la crisis sobre el empleo industrial.
Fate, neumático, Neumáticos, movilizacion
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