ECONOMIA
La inflación del primer trimestre ya se acercó a lo que el Presupuesto 2026 prevé para todo el año

Con el dato de 3,4% de marzo, que se suma al 2,9% registrado tanto en enero como en febrero, el avance de la inflación ya acumuló un 9,4% en el primer trimestre del año. Con ese incremento, en solamente tres meses el Índice de Precios al Consumidor (IPC) ya creció casi todo lo previsto para todo el año en la ley de Presupuesto 2026, en la que se establecía una inflación del 10,1% para el año en curso como uno de los parámetros macro centrales para este año.
Si bien los presupuestos siempre fijan una inflación más baja de lo esperado para sembrar expectativas a la baja, las diferencias entre lo que planteó el Gobierno al momento del debate en el Congreso con lo que preveían los consultores privados son sustanciales. Y se agrandaron mucho más en estos tres meses.
Para el momento en que el Congreso aprobaba un 10,1%, los analistas recopilados por el Banco Central en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) pronosticaban un 20,1% para el año 2026, consolidando una serie de pronósticos al alza que venían de meses anteriores. De hecho, el REM viene corrigiendo sus pronósticos inflacionarios al alza pero a la vez sosteniendo que se producirá una desaceleración que, en los últimos 10 meses, nunca se produjo.

El último informe del REM, conocido la semana pasada, estimó una inflación del 29,1% para este año, lo que prácticamente triplica la previsión incluida en el Presupuesto 2026.
Hoy el FMI cambió de manera contundente su proyección inflacionaria para el país y la estimó en 30,4% para todo el año, casi el doble de la estimación anterior que había realizado en octubre.
La diferencia entre lo establecido en el Presupuesto y la inflación real tiene impacto directo sobre el manejo de las cuentas públicas. Los números votados por el Congreso pierden relevancia, dado que se verán forzados a modificaciones. Por ello, a los efectos del manejo presupuestario de cada repartición estatal, terminará teniendo más peso lo que determine el ministerio de Economía que lo que diga la ley.
De hecho, en los últimos días la cartera que conduce Luis Caputo solicitó al resto del Gobierno que aplique la motosierra sobre la motosierra: Economía pidió a los demás ministerios un recorte del 2% en sus gastos corrientes y de hasta el 20% en los gastos de capital.

En el momento de trazarse las metas del Presupuesto 2026, el foco sobre la inflación estaba puesto en lo que ocurriría con el dólar. A partir del 1° de enero, se puso en marcha el nuevo esquema para las bandas cambiarias, que pasaron a ajustarse por el nivel de inflación en lugar de por un porcentaje fijo.
Algunas previsiones que señalaban que el dólar avanzaría en forma automática al mismo ritmo de la inflación en virtud de ese cambio no se cumplieron. El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, dijo entonces que el nuevo esquema cambiario era “muy consistente con un sendero de baja de la inflación”. Tampoco se cumplió uno de los principios del nuevo esquema: se anunció que el BCRA compraría dólares hasta un máximo del 5% del volumen negociado en el mercado. El Central compró mucho más que eso.
El dólar no solo no se acercó al techo de la banda cambiaria en lo que va de 2026 sino que se alejó. Si algo caracterizó a este trimestre es que el dólar se retrasó frente al avance de la inflación. De hecho, el primer día de enero el dólar mayorista cotizaba a $1.469 mientras que hoy se ubica $1.362.

Pero la aceleración del índice de la inflación vino por otro lado. La corrección de las tarifas de servicios públicos (electricidad, agua, transporte, gas, comunicaciones), retrasadas en algunos casos durante el año electoral, fue el principal impulsor de los precios. Los servicios vinculados al turismo también se dispararon en el verano. Los precios de los alimentos, en especial los frescos, fueron otro aporte sustancial para el aumento.
Para los próximos meses, más allá de las conocidas asignaturas pendientes que tiene la Argentina en materia de inflación, se suma un factor de carácter global: la incertidumbre por el precio del petróleo. Desde que se inició el conflicto de Medio Oriente, los combustibles aumentaron en la Argentina casi un 23%. Más allá del impacto directo que eso trae sobre el IPC, el efecto indirecto sobre la cadena logística y el transporte traerá más inflación. La discusión que atraviesan por estos días el Gobierno y las empresas de colectivos del AMBA es solamente el primer ejemplo de ese efecto. A comienzos de año pautaron un esquema de reducción de subsidios en base a un litro de gasoil que costaba $1.600 mientras que hoy ya se disparó a más de 2.200 pesos.
ECONOMIA
Por qué el FMI le pidió al Gobierno que acelere la aplicación del nuevo índice de inflación

El Fondo Monetario Internacional (FMI), en su último staff report, hizo referencia a la decisión del Gobierno de postergar la publicación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Indec, en medio de la salida de su ex titular Marco Lavagna; y consideró que existen “deficiencias” en otras mediciones.
En ese marco, el organismo sostuvo que es necesario adoptar nuevas regulaciones para el instituto estadístico, en línea con las mejores prácticas internacionales.
“La calidad de los datos es, en términos generales, adecuada para las tareas de supervisión, aunque presenta algunas deficiencias”, indicó.
En primer lugar, el documento del Fondo apuntó que una mayor transparencia en el balance del BCRA y en la presentación de información financiera constituye un paso positivo hacia el fortalecimiento de las estadísticas monetarias y financieras, a medida que la autoridad monetaria avanza en la alineación de sus prácticas con las normas contables nacionales e internacionales.

“Las estadísticas fiscales también son adecuadas para la supervisión, aunque podría mejorarse la información sobre las operaciones ‘por debajo de la línea’ (pagos de intereses de bonos cupón cero)”, señaló el FMI.
En ese sentido, el reporte señaló que, si el componente real de los intereses capitalizados de los bonos cupón cero se registrara dentro del resultado fiscal (“por encima de la línea”), el déficit total ascendería a aproximadamente 0,8% del PBI.
En tanto, el FMI remarcó que “a pesar de que la cobertura es en general adecuada, persisten brechas en varias áreas que dificultan la supervisión”.
Mencionaron que “la prolongada demora en la actualización del IPC ha dejado desactualizada la metodología y menos representativa de la actual canasta de consumo”.
Cabe recordar que en febrero pasado se conoció que la actualización de las ponderaciones y categorías del IPC basadas en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017/2018, que le da mayor peso a los servicios como vivienda, transporte y comunicaciones y reduce la incidencia de alimentos, sería postergada hasta nuevo aviso.

De acuerdo al Fondo, las autoridades prevén publicar el IPC actualizado una vez que el proceso de desinflación esté “firmemente consolidado”.
El staff report de agosto del año pasado estipulaba que la nueva medición entre en vigencia a fines de 2025, “con el objetivo de reflejar mejor los cambios estructurales en los patrones de costos y mejorar la calidad de los datos”.
Además, en su Informe de Política Monetaria (IPOM), el BCRA había admitido: “Se prevé que el nuevo IPC aumente significativamente la cantidad de precios relevados y de informantes, mejorando así su representatividad”.
En octubre del año pasado, el Indec había comunicado oficialmente que en enero se empezaría a aplicar el IPC actualizado. Sin embargo, eso finalmente no ocurrió y la disputa con el Ejecutivo derivó en la salida de Lavagna a principios de febrero, más precisamente a 8 días de la publicación.
Joaquín Cottani, ex viceministro de Economía de Caputo, aseguró que “el índice estaba listo y la idea era que saliera en 2024”.
Como referencia, con el nuevo IPC, la inflación de abril habría sido de 3% en lugar de 2,6%, como se informó oficialmente, según estimaciones de Equilibra. La diferencia responde al aumento de combustibles y el peso que este tiene en ambas mediciones.
En otro orden, el FMI remarcó que “las cuentas nacionales también presentan limitaciones en cuanto a granularidad y precisión, en parte debido al uso de un año base desactualizado”.
Las estadísticas del sector externo, a criterio del organismo, también enfrentan restricciones, ya que los datos devengados fuera del comercio de bienes solo están disponibles trimestralmente y con un rezago de tres meses.
Por último, el FMI enfatizó: “El marco institucional que regula al INDEC necesita ser modernizado. El personal técnico del Fondo está dispuesto a continuar brindando asistencia técnica para apoyar los esfuerzos de las autoridades destinados a corregir estas deficiencias y mejorar la calidad general de los datos”.
ECONOMIA
Aguinaldo de junio 2026: qué hacer si no se deposita en la fecha correspondiente

El pago del Sueldo Anual Complementario (SAC) correspondiente al primer semestre de 2026 genera consultas y expectativas entre los trabajadores en relación de dependencia de los sectores público y privado. Según la normativa argentina, la fecha límite para la acreditación del aguinaldo es el 30 de junio. Sin embargo, la legislación ofrece un plazo de gracia de hasta cuatro días hábiles posteriores, lo que permite que algunas empresas efectúen el depósito hasta los primeros días de julio sin incurrir en infracción inmediata. Esta particularidad suele provocar dudas sobre cuándo y cómo proceder ante una demora.
El aguinaldo representa un ingreso adicional clave para millones de empleados. Quienes no lo perciban en tiempo y forma cuentan con instancias formales de reclamo y mecanismos administrativos y judiciales para exigir el pago. El proceso inicia con una consulta interna y puede escalar hasta una denuncia ante el Ministerio de Trabajo o una demanda judicial.
La normativa vigente establece que el SAC debe acreditarse como fecha tope el 30 de junio. No obstante, el marco legal contempla una prórroga de hasta cuatro días hábiles, lo que habilita a que el depósito se concrete en los primeros días de julio sin que la empresa quede automáticamente en mora. Esta flexibilidad busca contemplar situaciones administrativas o bancarias que puedan retrasar la operación, pero no habilita incumplimientos prolongados.
Para los jubilados y pensionados de ANSES, el cronograma difiere. El pago del aguinaldo se realiza junto con los haberes mensuales, en una ventana que va del 8 al 29 de junio, según el calendario oficial. Esta modalidad responde a la lógica de liquidación de haberes que maneja la Administración Nacional de la Seguridad Social y se ajusta a fechas predeterminadas para cada grupo de beneficiarios.

Ante la ausencia del depósito en la fecha límite—considerando el plazo de gracia—, los especialistas aconsejan agotar primero las instancias informales. El primer paso consiste en realizar una consulta con el área de Recursos Humanos o administración de la empresa. Muchas veces, las demoras responden a inconvenientes bancarios o administrativos que pueden resolverse en pocos días. Esta instancia permite obtener información sobre el estado del pago y detectar posibles errores sin necesidad de iniciar reclamos formales.
Cuando el pago no aparece transcurridos los cuatro días hábiles posteriores al 30 de junio, el trabajador puede considerar que existe mora por parte del empleador. La siguiente acción recomendada implica enviar un telegrama laboral o carta documento intimando al empleador a abonar el monto adeudado. El telegrama laboral es gratuito y se gestiona a través del Correo Argentino. Los especialistas sugieren redactar este documento con asesoramiento de un abogado laboralista o del sindicato correspondiente, para evitar errores formales que puedan debilitar el reclamo.
El procedimiento requiere guardar comprobantes y constancias de todos los pasos realizados. Esta documentación resulta fundamental en caso de que el conflicto escale a instancias administrativas o judiciales. El proceso de reclamo formal debe seguir una secuencia clara: primero la consulta interna, luego la intimación formal y, de persistir el incumplimiento, la denuncia ante la autoridad laboral.
Si el empleador no regulariza la situación tras la intimación formal, la normativa habilita al trabajador a presentar una denuncia ante la Secretaría o Ministerio de Trabajo. Estos organismos pueden convocar a una audiencia de conciliación entre las partes o disponer inspecciones laborales. En estos casos, el empleador puede recibir sanciones y multas si se verifica el incumplimiento del pago del SAC dentro de los plazos legales.

El reclamo administrativo busca agotar las vías de solución antes de recurrir a la justicia. Si las gestiones ante el Ministerio de Trabajo no logran destrabar el pago, el trabajador tiene la opción de iniciar una demanda judicial a través de un abogado laboralista. En este escenario, la Justicia puede ordenar el pago del aguinaldo adeudado, sumar intereses por mora y establecer otras compensaciones económicas en favor del trabajador. Además, la falta de pago del SAC puede considerarse una falta grave del empleador y habilitar un reclamo por despido indirecto.
El telegrama laboral, como herramienta de intimación, representa una herramienta fundamental para el trabajador en la defensa de sus derechos. La gratuidad del trámite y su carácter formal permiten dejar constancia fehaciente del reclamo y constituyen una prueba válida ante las autoridades administrativas y judiciales.
El proceso para reclamar el aguinaldo exige rigor en el cumplimiento de los plazos y en la conservación de documentación. La consulta con Recursos Humanos o administración, la gestión formal del telegrama laboral y el seguimiento del proceso ante el Ministerio de Trabajo forman parte del circuito recomendado por especialistas.
El rol de los sindicatos y de los abogados laboralistas resulta relevante para orientar a los trabajadores en cada instancia del reclamo. La intervención de estos actores contribuye a evitar errores formales y a fortalecer la posición del trabajador ante eventuales conflictos con el empleador.
El aguinaldo se paga, por ley, durante junio o en los primeros días de julio. La normativa contempla situaciones excepcionales de demora, pero establece mecanismos claros para exigir el cumplimiento. El cobro del SAC representa un derecho adquirido para los trabajadores registrados y cuenta con herramientas legales y administrativas para garantizar su percepción.
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ECONOMIA
Los pasajes del transporte público en el AMBA se multiplicaron hasta 17 veces en lo que va del Gobierno de Milei

Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el costo del boleto mínimo de colectivo en el AMBA se multiplicó hasta por 16 desde el inicio de la gestión de Javier Milei. El estudio detalla que, para el caso de los colectivos, los incrementos nominales oscilaron entre 1.221% y 1.545%, dependiendo de la jurisdicción, mientras que la tarifa del subte registró la mayor suba: de $80 a $1.414, lo que significa un salto nominal del 1.668% y un incremento real del 337% por encima de la inflación.
El informe de CEPA sostiene que “las tarifas del transporte aumentaron muy por encima de la inflación general, mientras que el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) fue fijado sistemáticamente por debajo de ella”. De acuerdo con el relevamiento, el índice de precios al consumidor acumuló una suba del 303,5% en el mismo período, muy por debajo de las variaciones observadas en los valores de los boletos.
En el caso de los trenes metropolitanos, el incremento alcanzó un 741% entre noviembre de 2023 y abril de 2026, con un salto de $33,29 a $280. A partir de mayo de 2026, la tarifa del tren metropolitano subió a $330, lo que representa una suba adicional del 17,9% respecto al mes anterior. CEPA remarca que, aun en el segmento ferroviario, los incrementos reales superaron con holgura la inflación, ya que el aumento real llegó al 119% en el período analizado.

El estudio revela que la brecha entre el costo del transporte y los ingresos de los hogares se amplió de manera notoria. Para quienes perciben el SMVM y utilizan combinaciones de colectivo y subte, el gasto mensual en transporte representó el 2,6% de su ingreso en diciembre de 2023 y llegó al 17,3% en abril de 2026. El documento explica: “El SMVM pasó de $156.000 en diciembre de 2023 a $357.800 en abril de 2026, indicando que es un incremento nominal del 129% que quedó muy por debajo de la inflación acumulada del 303,5% en el mismo período, implicando una caída real de aproximadamente 43% en el poder adquisitivo del salario mínimo”.
El informe también da cuenta del deterioro en la situación de los beneficiarios de la Beca Progresar. El monto de esta beca permanece congelado en $35.000 desde marzo de 2025, mientras que el valor del boleto sigue en alza. Según CEPA, el poder de compra de la beca se desplomó un 87%. En diciembre de 2023, el monto alcanzaba para costear 839 viajes en colectivo con descuento; en mayo de 2026, apenas cubre 111 boletos.
El reporte subraya la existencia de una brecha tarifaria federal cada vez más marcada, acentuada tras la eliminación del Fondo Compensador del Transporte Público del Interior en 2024. Mientras en el AMBA el boleto mínimo se ubica en $700, en ciudades como San Martín de los Andes trepa a $2.300 y en Rawson a $2.192, más de tres veces el valor metropolitano.
El análisis del CEPA señala que detrás de estos incrementos se encuentra el fuerte aumento en los costos operativos del sector. El precio del gasoil, uno de los insumos centrales, acumuló una suba del 536% entre noviembre de 2023 y abril de 2026, superando en más de 230 puntos porcentuales la evolución general de los precios. Además, el presupuesto real del Fondo Fiduciario del Sistema de Infraestructura del Transporte (FFSIT) para 2026 tuvo una reducción del 17,5%, lo que compromete las inversiones necesarias para el mantenimiento y la renovación de la red.

El impacto de estos cambios no se limita a los bolsillos de los usuarios, sino que repercute en la demanda del sistema. La cantidad total de pasajeros transportados cayó un 12,9% interanual en febrero de 2026, con una baja del 23,6% en trenes y del 11,7% en colectivos. El informe atribuye este descenso a la combinación de precios cada vez más elevados y la contracción económica, que se manifestó también en el cierre de más de 24.000 empresas en el mismo período.
CEPA advierte que el proceso de recomposición tarifaria podría no haber concluido. Según el informe, la vigencia de una fórmula de actualización mensual, el peso de los costos operativos y la volatilidad de los precios energéticos internacionales hacen probable que los aumentos continúen a lo largo de 2026. “Es probable que los aumentos continúen a lo largo de 2026”, señala el documento.
La coyuntura delineada por el informe expone un escenario donde la accesibilidad al transporte público se vuelve un desafío creciente para amplios sectores sociales del AMBA, en un contexto de salarios rezagados, subsidios recortados y costos operativos en alza.
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