ECONOMIA
La inflación mayorista se desaceleró con fuerza en mayo, pero volvió a ubicarse por arriba del IPC

La inflación mayorista se desaceleró en mayo al 2,5%, luego del 5,2% de abril, y acumula un alza del 14,4% en lo que va del 2026 y una suba interanual del 34,5% interanual.
Más allá de la baja mensual, el Índice de precios internos al por mayor (IPIM) se ubicó por encima de la inflación minorista, que en el mismo período fue de 2,1%.
Según informó el INDEC, la inflación mayorista de mayo fue consecuencia de la suba de 2,5% en los «Productos nacionales» y de 3,1% en los «Productos importados».
Dentro de los «Productos nacionales», las divisiones con mayor incidencia en el IPIM fueron «Sustancias y productos químicos», con 0,65 puntos porcentuales (p.p.); «Energía eléctrica», con 0,25 p.p.; «Productos refinados del petróleo», con 0,24 p.p.; «Alimentos y bebidas», con 0,22 p.p.; y «Petróleo crudo y gas», con 0,22 p.p.
Las señales detrás del dato de inflación mayorista
Más allá del dato correspondiente a mayo, la evolución del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) permite observar algunas tendencias de fondo sobre el comportamiento de los costos en la economía. En los primeros cinco meses de 2026, el indicador acumuló un incremento de 14,4%, aunque con diferencias marcadas entre los productos de origen nacional y los importados. Mientras los bienes nacionales registraron una suba de 15,1%, los productos importados avanzaron apenas 5,5%, reflejando una dinámica de precios considerablemente más moderada.
Al desagregar el comportamiento de los bienes nacionales, los productos primarios fueron los que mostraron el mayor incremento, con una suba acumulada de 26,7% entre enero y mayo. El principal impulso provino del rubro petróleo crudo y gas, que registró un alza de 65,7% en ese período. También sobresalieron los aumentos de la energía eléctrica, con 28,2%, y de los productos refinados del petróleo, que acumularon una variación de 27,3%. En contraste, las sustancias y productos químicos aumentaron 15,7%, en línea con el promedio de los productos manufacturados, que se ubicó en 11,4%.
La comparación con igual período del año anterior muestra una tendencia similar. En términos interanuales, el IPIM evidenció un fuerte incremento en los productos primarios, que registraron una suba de 48,8%, por encima del 31,2% correspondiente tanto a los productos manufacturados como a la energía eléctrica. Dentro del primer grupo volvió a destacarse el desempeño de petróleo crudo y gas, cuyo incremento alcanzó el 72%, el mayor de todo el índice, seguido por los productos refinados del petróleo, con un avance de 64,5%.
El resto de los sectores presentó variaciones más moderadas. La energía eléctrica acumuló una suba interanual de 33,9%, mientras que el rubro de sustancias y productos químicos mostró un incremento de 30%. En tanto, los productos importados aumentaron 26,3% en los últimos doce meses, un ritmo inferior al promedio general de los precios mayoristas.
¿Puede el IPIM anticipar la inflación minorista?
Uno de los puntos que vuelve a instalar el dato del IPIM es el debate sobre su capacidad para anticipar el comportamiento de la inflación al consumidor. Tanto el presidente Javier Milei como el ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvieron en reiteradas oportunidades que la evolución de los precios mayoristas suele funcionar como un indicador adelantado del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Bajo esa interpretación, el resultado de mayo deja algunas señales para los próximos meses. Si bien el IPIM desaceleró respecto del registro de abril, continuó creciendo por encima del 2% mensual y, además, se ubicó por encima de la inflación minorista de mayo, que fue de 2,1%. El informe también mostró aumentos en prácticamente todos los rubros relevados, con la única excepción de los productos pesqueros.
No obstante, el dato también dejó un elemento considerado positivo por el Gobierno. La desaceleración evidenciaría una menor incidencia de los factores externos sobre la evolución de los costos internos. Tras conocerse el IPIM de abril, que había arrojado una suba de 5,2%, Caputo había explicado que cerca del 85% de ese incremento respondía al fuerte aumento del precio internacional del petróleo, impulsado por la guerra en Medio Oriente.
En mayo, en cambio, esa presión comenzó a moderarse. Los productos refinados del petróleo, que habían sido uno de los principales motores del índice el mes anterior, aumentaron apenas 1,8%, un porcentaje inferior al promedio general del IPIM. Para el equipo económico, ese comportamiento sugiere que el impacto de los shocks externos sobre los precios internos empieza a perder intensidad, un factor que podría contribuir a sostener la desaceleración de la inflación durante los próximos meses si esa tendencia logra consolidarse.
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ECONOMIA
El FAL y el nacimiento de un nuevo inversor institucional argentino

La Ley de Modernización Laboral estableció que los empleadores privados deberán realizar una contribución mensual equivalente al 1% de las remuneraciones computables en el caso de las grandes empresas y del 2,5% para las micro, pequeñas y medianas empresas

La CNV habilitó dos grandes vehículos para administrar estos recursos: Fondos Comunes de Inversión Abiertos destinados al FAL y Fideicomisos Financieros FAL
- Cada empleador puede elegir la entidad habilitada y el vehículo en el que se administrarán sus recursos.
- El régimen contempla portabilidad entre vehículos y administradores y,
- cuando una empresa no realiza la elección correspondiente, existe un mecanismo de asignación de oficio.

La regulación establece criterios de seguridad, liquidez, diversificación, transparencia y preservación del capital
- empresas y proyectos que busquen financiamiento, y
- ahorro dispuesto a financiarlos.
- Financiarse a plazos mayores.
- Emitir más obligaciones negociables.
- Estructurar proyectos de infraestructura.
- Desarrollar crédito de largo plazo.
- Reducir progresivamente la dependencia del financiamiento bancario o del capital propio.
- Los aportes ingresan todos los meses.
- Los recursos se invierten.
- Las inversiones generan rendimiento.
- Ese rendimiento se reinvierte.
- Nuevos aportes vuelven a ingresar al mes siguiente.

El FAL alinea el crecimiento del mercado de capitales con el crecimiento del empleo registrado
- Uno que recibirá recursos todos los meses.
- Uno cuyo patrimonio podrá crecer junto con el empleo formal.
- Y uno que puede ayudar a transformar ahorro argentino en financiamiento para la economía argentina.
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ECONOMIA
El palo de hockey de la economía argentina

La economía tradicional suele trabajar con rendimientos decrecientes: incorporar una unidad adicional de capital genera un aumento de producción, pero cada vez menor
- El umbral de declive. Por debajo de determinada escala, la economía no genera suficientes recursos para sostener la acumulación de capital.
- El piso de estancamiento, una zona en la que la economía puede sobrevivir, pero todavía no tiene los incentivos suficientes para iniciar una expansión autosostenida.
- El umbral de despegue. Superado ese punto, los rendimientos crecientes hacen que la inversión genere condiciones para nuevas inversiones. ¿Y Bellman?

La mayor escala atrae proveedores y capital. Los proveedores reducen costos

- Escenario A: continuidad del programa de Milei: Simplemente imaginemos que un segundo gobierno mantiene durante varios años una combinación de equilibrio fiscal, estabilidad monetaria, desregulación, apertura, reformas pro-inversión y expansión de sectores exportadores. Si el crecimiento pasara gradualmente de 4% a 5%, luego a 6% y finalmente a 7% a medida que se acumulan inversiones y aparecen efectos de escala, Argentina podría acercarse al umbral de despegue. Si se toma el PBI de 2027 como 100, una trayectoria ilustrativa de ese tipo llevaría el índice hacia 210 unidades en 2040. Esto implica que, si se materializara esa trayectoria, la acumulación podría comenzar a generar una dinámica de rendimientos crecientes.
- Escenario B: triunfo opositor (¿Kicillof?) y regreso a la tasa histórica de crecimiento. Parte de una hipótesis diferente: un cambio de régimen económico y una evolución del PBI similar a la observada por Argentina durante los últimos 15 años. Entre 2011 y 2025, el crecimiento promedio anual del PBI argentino fue de aproximadamente 0,8%. Si esa tasa se mantuviera durante todo el período 2027-2040, y nuevamente hacemos 100 al PBI de 2027, el resultado sería muy diferente al escenario de crecimiento acelerado: en 2040 el nivel del PBI sería aproximadamente 110 unidades. Es decir, después de 13 años, la economía habría aumentado apenas alrededor de un 10% respecto del punto de partida, contra 110% en el escenario anterior.
El contraste entre el escenario A y el B es enorme. Una diferencia aparentemente pequeña en la tasa de crecimiento anual, sostenida durante muchos años, termina produciendo diferencias extraordinarias
El umbral puede ser el punto de transición hacia un proceso endógeno, donde, en una economía que lo atraviesa, el crecimiento empieza a generar las condiciones para producir más crecimiento

El énfasis permanente del presidente Milei acerca de la importancia de la inversión en capital humano podría anunciar su intención de fusionar ambos enfoques para obtener un resultado mucho más potente aún
ECONOMIA
Daniel Schteingart, de Fundar: “2025 fue el primer año en 30 donde el PBI creció y el empleo formal privado cayó”

“No es casualidad que el gobierno de Alberto Fernández terminara con el menor desempleo desde 1991, pero también con la mayor inflación desde 1991″

“En el corto plazo, la variación de la pobreza y la informalidad a nivel nacional está muy condicionada por lo que ocurre con la economía en su conjunto y, por lo tanto, por políticas que dependen fundamentalmente del gobierno nacional”

“Para bajar sustancialmente la informalidad se necesitan varias cosas al mismo tiempo. La primera, sin la cual todo lo demás es imposible, es crecer durante bastante tiempo”
- Porque genera los dólares que la Argentina necesita para que el resto de la economía pueda crecer sin chocar recurrentemente con la falta de divisas. Es una condición de posibilidad, aunque no suficiente: hoy exportamos bastante más y, sin embargo, la economía está planchada.
- Porque esos sectores pueden generar mucho más empleo indirecto si traccionan un entramado denso de proveedores industriales y de servicios: ingeniería, metalmecánica, químicos, transporte, software o construcción.

“Hacen falta políticas horizontales: simplificar la contratación y la registración, reducir los costos de formalización para trabajadores de bajos salarios y empresas chicas, mejorar la fiscalización y, sobre todo, aumentar la productividad”

“El Indec prevé que entre 2025 y 2040 Neuquén va a pasar de ser el 1,5% de la población argentina al 1,6%: no es un cambio para nada titánico”

“La historia es, simultáneamente, de progreso en términos absolutos y decadencia en términos relativos, y eso no es necesariamente una contradicción”
- Argentina no está ni cerca de ser uno de los peores países del mundo: en la enorme mayoría de los indicadores de desarrollo estamos de mitad de tabla para arriba, comparado con la media mundial y regional. Somos más ricos, educados, democráticos, vivimos más años, reportamos más satisfacción con la vida y somos cívicamente más tolerantes que gran parte de los países. En ese sentido, no somos un país de mierda.
- Contrariamente a lo que creemos, las condiciones de vida de Argentina tendieron a mejorar en el largo plazo. Me peleo bastante con el discurso nostálgico de que hace 50 o 100 años vivíamos mejor. En casi todo, vivíamos peor. Hoy somos más ricos, democráticos, culturalmente tolerantes, vivimos más años, tenemos mucha menos mortalidad infantil, más años de escolarización y menos hacinamiento que entonces.
- La más triste, es que aun cuando progresamos, otros países lo hicieron de forma mucho más rápida que nosotros y nos fueron pasando. Así, la Argentina se fue cayendo de los rankings de casi cualquier indicador de desarrollo, y se fue volviendo cada vez más irrelevante a nivel global. Chile, España, Polonia o Corea del Sur son ejemplos de países que unas décadas atrás vivían peor que nosotros y hoy nos superaron en la mayoría de las métricas de desarrollo, no porque nosotros retrocediéramos, sino porque ellos avanzaron más rápido. Por eso el “todavía” del título: si la tendencia de las últimas décadas sigue, Argentina un día va a dejar de ser un país de mitad de tabla para arriba, y va a empezar a pelear el descenso.

“A pesar de nuestras quejas recurrentes, Argentina da relativamente bien en los rankings mundiales de felicidad”
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