ECONOMIA
La morosidad en bancos es récord y ya castiga a 5 millones de argentinos

El fuerte aumento de los índices de morosidad que se observa desde diciembre pasado en muchos saldos de tarjetas de crédito y en los créditos bancarios y no bancarios, otorgados a personas y familias es uno de los efectos no deseados del actual programa económico. Sobre todo, debido a una fuerte suba de las tasas de interés del año pasado muy por encima de la inflación y con salarios con una indexación muy cercana a la inflación.
Tanto el sistema bancario como el no bancario argentino atraviesan una etapa de transición con una tasa de interés en baja pero con niveles de mora en créditos personales, tarjetas de créditos bancarias y créditos no bancarios en niveles récord.
La morosidad en bancos es récord: altísimas tasas y cuotas impagables
El aumento de la morosidad bancaria y no bancaria provoca una gran preocupación en el Gobierno y en los bancos públicos, privados y provinciales y en las empresas dueñas de billeteras digitales.
El sector más castigado es el de los clientes que tienen deudas de créditos personales y tarjetas de crédito que muestran índices de morosidad que en algunos casos llegan al 14%.
Para dimensionar la situación de la mora bancaria y no bancaria actual hay que destacar que en la prepandemia la morosidad promedio del sistema era del 7% en diciembre 2019, con un 6% para las personas físicas y 7,5% en empresas cuando por ejemplo a fines del 2016 era del 3,2% para el promedio del sistema en su conjunto, y del 3,9% para personas y del 2,8% para empresas. La crisis del 2018 explica el gran salto del 3,5% al 5,1% y luego al 7% en 2019.
Los índices de morosidad aumentaron fuerte en los primeros meses de 2026. De acuerdo con informes del sector y según cálculos de la consultora 1816, la irregularidad en financiación con tarjetas de crédito a familias llegó al 11%, y se trata del mayor nivel desde la crisis de 2001-2002, y en el sector no bancario las cifras rondan el 25% y el impacto más fuerte se da en muchos jóvenes y jubilados.
Esto genera intereses moratorios y punitorios junto a reportes negativos en centrales de riesgo y las posibles acciones legales como embargos que los bancos podrían realizar sobre sus clientes.
Los planes de refinanciación que lanzaron bancos públicos para clientes endeudados
Por lo que pudo saber iProfesional, hay tres bancos públicos como el Banco Nación Argentina (BNA), el Banco Provincia de Buenos Aires (BAPRO) y el Banco Ciudad de Buenos Aires picaron en punta lanzando planes de refinanciación para resolver el problema de varios de sus clientes endeudados.
En el caso de estos bancos, la tasa de interés que deben pagar los endeudados está en promedio en valores que van del 60% al 80% anual pero si le suman otros ítems como punitorios y costos de seguros, lo que traduce en el llamado Costo Financiero Total (CFT), estas tasas en algunos casos superan entre el 100% y el 120% anual lo que resulta prácticamente impagable para la mayoría de los deudores.
En promedio se calcula que las deudas por saldos impagos de tarjeta de crédito y créditos personales afecta a unos 5.000.000 de personas con los bancos que van de los $4.000.000 a los $6.000.000.
Si se toma el ejemplo de una deuda de $4.000.000, el deudor podría cancelar su deuda en un periodo que va de un mínimo de 12 meses, un tiempo medio de 24 meses y a un máximo de 76 meses. En el primer caso pagando cuotas mensuales de unos $540.000 y pagará en ese año un total de unos $6.500.000 pero el banco le suspenderá la tarjeta de crédito hasta que el deudor cancele el pago con intereses que representan unos $2.500.000 sobre el capital.
Está la posibilidad de una refinanciación a 36 meses, en este caso la cuota es de unos $365.000 y el total a pagar trepa a unos $13.000.000, por lo tanto, por intereses el deudor debe pagar unos $9.000.000 y paga más de 3 veces el valor de la deuda inicial.
Las refinanciaciones son de acuerdo al tipo de cliente, y en algunos casos podrían llegar a los 72 meses pero los intereses a pagar terminan siendo casi usurarios. La cuota a pagar es de unos $315.000 por mes pero en seis años termina pagando un total de unos $22.600.000 y paga de intereses casi 5 veces más del valor a refinanciar.
A diferencia de los bancos públicos, los privados buscan contactar a los clientes en mora avanzada que va de más 90 o 180 y además de la refinanciación les ofrecen quitas de capital y si el cliente demuestra voluntad de pago el banco puede llegar a aceptar una condonación de parte de los intereses.
El sobreendeudamiento de hace seis meses explica la mora actual
En relación a este problema, la consultora Qaly que dirige la economista Anastasia Daicich elaboró un análisis econométrico construido sobre datos del BCRA, donde identifica el sobreendeudamiento de seis meses atrás como principal predictor de la irregularidad crediticia que se observa en la actualidad.
El trabajo destaca que la irregularidad de la cartera de crédito a familias en Argentina pasó del 2,8% en diciembre de 2023 al 11,2% en febrero de 2026, según datos del BCRA pero en abril de acuerdo a datos provisorios esta mora habría llegado casi a un 12%.
En préstamos personales, el deterioro fue más pronunciado: de 4,3% a 13,8% en el mismo período. En tarjetas de crédito, del 1,8% al 11,6%. En el segmento no bancario como fintech, billeteras digitales y financieras de consumo, las tasas de mora superan el 30% en varios casos, duplicando o triplicando los niveles del sistema bancario tradicional.
«Son números que señalan algo más que una mala racha. De acuerdo a nuestro análisis construido sobre datos del sistema financiero, ofrece una explicación estructural: el principal predictor estadístico de la mora actual no es la inflación del momento, ni el nivel de actividad económica, sino el nivel de endeudamiento de seis meses atrás«, explicó a iProfesional Daicich.
La economista explica que se trata de un efecto bola de nieve con rezago. «El modelo identifica un proceso en dos fases. En la primera, el deterioro del ingreso real empujó a las familias a utilizar el crédito como sustituto parcial del salario. El ajuste fiscal y monetario de los últimos dos años generó una fuerte caída inicial del poder adquisitivo: hacia principios de 2026, el salario real registrado se encontraba todavía cerca de un 9% por debajo de sus niveles de noviembre de 2023. Pero el ajuste del gasto de las familias fue parcial, porque una parte importante de los egresos de los hogares es inelástica: transporte, energía, salud, educación y alquiler no pueden eliminarse aunque el ingreso caiga y la actualización de tarifas por encima de la inflación general potenció ese efecto, reduciendo el margen disponible para honrar deudas.
La economista explica que en la segunda fase, esa acumulación de deuda se transforma en mora. Entre diciembre de 2023 y enero de 2026, el endeudamiento total de las familias en el sistema bancario (en moneda corriente) creció 5,3 veces, con préstamos personales aumentando 9 veces y tarjetas 3,4 veces. La relación entre deuda (tarjetas más préstamos personales) y masa salarial pasó de 0,99 a 2,09 en abril de 2024 y diciembre de 2025. Con tasas de interés reales que llegaron al 5,2% mensual en tarjetas y 4,6% en personales durante el segundo semestre de 2025, esos niveles son incompatibles con los ingresos disponibles. El resultado: atrasos que derivan en impagos y, por efecto del interés compuesto, en deuda creciente», destacó la economista.
El estudio señala además que el nivel de actividad económica, medido por el EMAE, tiene menor capacidad explicativa sobre la mora que el endeudamiento previo.
La razón es que la recuperación del producto es marcadamente heterogénea: favorece a sectores exportadores y de commodities, pero no necesariamente a los hogares más endeudados, que se concentran en actividades ligadas al consumo interno. Una mejora del PBI agregado no resuelve el problema de la mora si no se traduce en ingresos para esos hogares.
El análisis distingue por un lado un problema de liquidez transitoria que se resolvería con refinanciaciones, quitas o tasas más bajas. Pero destaca que se trata de un problema de solvencia estructural, donde el ingreso de las familias es insuficiente de manera persistente para atender sus compromisos financieros.
El segmento no bancario amplifica la crisis de endeudamiento
Pero además lo que ocurre en el segmento no bancario amplifica el problema. «Las fintech y financieras de consumo cubrieron parte de la demanda con productos de acceso rápido, requisitos laxos y tasas reales muy elevadas. En un contexto de baja educación financiera y caída del poder adquisitivo, esos créditos funcionaron como catalizadores del sobreendeudamiento: un simple atraso genera intereses compuestos que rápidamente vuelven la deuda impagable. No es casual que la mora en ese segmento duplique o triplique la del sistema bancario», explica el informe.
Hay que considerar para el análisis que el crédito es un instrumento clásico de reactivación económica pero en la economía local su efectividad en el corto plazo está severamente limitada, y los datos permiten entender por qué.
En primer lugar, porque las familias ya están sobreendeudadas y si se amplía la oferta de crédito sobre una base deteriorada se profundizaría el problema. En segundo término, porque el sistema bancario reaccionó racionalmente endureciendo sus criterios.
La Encuesta de Condiciones Crediticias del BCRA del primer trimestre de 2026 confirma ese endurecimiento y registra una menor demanda de las familias. Ese ajuste, lógico desde la gestión individual del riesgo, genera un feedback negativo sistémico: una mayor mora implica una mayor cautela bancaria, a su vez una restricción del crédito y luego un menor consumo y nivel de actividad.
En tercer lugar, el ahorro de mediano y largo plazo que es condición necesaria para que los bancos puedan financiar proyectos de mayor plazo es escaso.
Por lo tanto, frente a este escenario una reducción de las tasas nominales o lanzar líneas específicas de crédito podría tener efectos marginales, pero no recompone un mercado crediticio estructuralmente débil.
El dato duro que emerge del análisis de la mayoría de los analistas consultados por iProfesional es que la primera condición para que el crédito opere como herramienta de reactivación es la recuperación genuina y sostenida del ingreso real de los hogares. Sin esta mejora, el crédito seguirá siendo un mecanismo de compensación de un desequilibrio estructural entre lo que los hogares ganan y lo que no pueden dejar de gastar.
La segunda condición es que se baje el costo financiero efectivo, el llamado Costo Financiero Total (CFT) que en el escenario actual combina tasas reales positivas con comisiones y cargos que elevan el costo muy por encima de la tasa nominal y en el segmento no bancario, esas tasas llegan a ser usurarias.
La mayoría de los expertos coincide en que una baja gradual y creíble de la inflación tendencialmente decreciente y expectativas ancladas son esenciales para hacer viable el repago de deudas existentes y el otorgamiento de crédito nuevo.
Los créditos irrecuperables se cuadruplicaron en un año
Por su parte, un reciente estudio de la consultora Eco Go señala que la situación financiera de miles de familias argentinas volvió a encender señales de alarma y revela que la proporción de créditos no bancarios catalogados como «irrecuperables» se cuadruplicó en apenas un año y alcanzó niveles récord dentro del sistema financiero.
El relevamiento destaca que los préstamos considerados incobrables pasaron de representar el 2,6% de la cartera total en marzo de 2025 al 10,8% en marzo de 2026. En términos absolutos, el stock de deuda irrecuperable saltó desde unos $232.000 millones hasta $1,5 billones y el deterioro se produjo en paralelo a un empeoramiento generalizado de la calidad crediticia, en un contexto marcado por tasas elevadas, caída del consumo y menor capacidad de compra.
El informe describe que el crédito no bancario totalizó $14,2 billones en marzo y de ese monto unos $3,9 billones quedaron dentro de categorías consideradas irregulares, es decir, créditos con riesgo medio, alto o directamente irrecuperables.
Por ese motivo, la irregularidad total de las carteras pasó al 27,5% en marzo contra el 10% registrado un año atrás y se observa que la aceleración del deterioro fue constante durante los últimos meses ya que en septiembre de 2025 la mora irregular era de 18,7%; en diciembre había subido al 23,1%; en enero llegó al 24,8% y ahora alcanzó su máximo reciente.
El dato más preocupante aparece en la categoría «irrecuperable», donde se concentran los préstamos con menores posibilidades de cobro ya que hace un año esos créditos representaban el 2,6% del financiamiento no bancario y hoy el 10%.
En paralelo, la porción de créditos considerados regulares siguió perdiendo terreno. Las categorías «situación normal» y «riesgo bajo» pasaron de explicar el 90% de la cartera en marzo de 2025 al 72,5% en marzo de este año.
Las consultoras privadas vienen advirtiendo desde hace meses sobre el impacto de la caída del ingreso disponible, especialmente entre familias que dependen del financiamiento para sostener gastos corrientes y consumo cotidiano.
El problema ya no se limita al segmento no bancario ya que según EcoGo, la irregularidad dentro de las entidades financieras tradicionales alcanzó el 6,7% en marzo, el nivel más alto desde febrero de 2020. En el caso de las familias, la mora bancaria llegó al 11,6%, también en máximos de varios años mientras que otro informe de la consultora 1816 indicó que el incumplimiento en los pagos de hogares aumentó por decimoséptimo mes consecutivo. El reporte advirtió además que la recuperación económica todavía no se traduce en una mejora concreta de los ingresos familiares.
A eso se suma el peso de las tasas de interés. Durante los primeros días de mayo, los préstamos personales bancarios mantuvieron una tasa nominal anual promedio del 68,3%, prácticamente sin cambios frente a meses anteriores.
El estudio estima que el 92% del crédito no bancario está destinado a familias y según el informe, el endeudamiento de los hogares con entidades no bancarias ya equivale al 36,7% de una masa salarial mensual y si se suma también el crédito bancario, la deuda total asciende al 145,4% de la masa salarial mensual. La situación es todavía más delicada entre trabajadores informales y cuentapropistas. En ese universo, el crédito no bancario equivale al 161% de la masa salarial estimada.
Pero, además del deterioro de la cartera, en marzo se observó una nueva caída del financiamiento. El crédito no bancario retrocedió 1,4% real respecto de febrero y acumuló dos meses consecutivos en baja. El crédito bancario al consumo también cayó 1,9% mensual real y ya suma cinco meses consecutivos de retroceso. A pesar de esa desaceleración, el estudio de Eco Go destaca que el volumen actual del crédito no bancario todavía se mantiene 139,8% por encima de marzo de 2024 en términos reales y un 20% superior al pico previo registrado en mayo de 2018.
Dentro del mercado, Tarjeta Naranja continúa liderando el financiamiento no bancario con una participación del 37,7% y detrás aparecen Mercado Libre y otras firmas vinculadas al crédito digital y al consumo.
Los analistas consultados por iProfesional señalan que la combinación entre inflación persistente, caída del poder adquisitivo y dificultades para refinanciar pasivos terminó golpeando de lleno la capacidad de pago de millones de personas.
Qué dice el Gobierno sobre el pico de morosidad bancaria
La morosidad actual es una señal de alerta potente. Ignorarla o abordarla con intervenciones de corto plazo o focalizadas en los efectos solo postergará y/o ampliará el problema. El diagnóstico, que distingue solvencia de liquidez, pone límites concretos a la efectividad de la baja de las tasas o del lanzamiento de nuevas líneas de crédito como herramienta para reactivar el consumo.
Pero uno de los problemas más graves son los altos niveles de morosidad que muestran muchas entidades no bancarias, en general mutuales, cooperativas y financieras del interior del país por el aumento de la mora en préstamos realizados en su mayoría a trabajadores del sector público nacional, provincial y municipal a través de un sistema de código de descuento y donde en algunos casos esos índices de morosidad trepan a valores superiores al 30% y son imposibles de refinanciar.
El aumento de la morosidad afecta hoy a una gran cantidad de familias y en menor medida a empresas, y esta situación genera una gran preocupación en las asociaciones bancarias como ADEBA, ABA y ABE y también en las fintech dueñas de billeteras virtuales donde el endeudamiento es más preocupante con esas deudas no bancarias donde Mercado Libre lidera ese mercado.
La mora sube porque con inflación baja, las cuotas ya no se licúan y la deuda pesa más sobre el salario y las tasas reales positivas encarecen la refinanciación del saldo deudor.
La percepción del equipo económico es que en relación a los altos índices de morosidad es que el aumento de la mora bancaria se está saneando y le restan importancia al salto en la morosidad, que según los propios.
Según una fuente cercana al Gobierno consultada por iProfesional, los bancos ya vieron el pico de la morosidad, por lo que el sistema financiero se está saneando y hay indicios alentadores en los datos de marzo y abril de que el impacto de la mora está perdiendo peso.
La fuente agregó que aparecen indicios alentadores sobre la recuperación del crédito y el nivel de deterioro en las carteras se desacelera, y la información que anticipan marzo y abril muestra mejoras adicionales.
Al respecto hay que señalar en disertación en el evento de Expo EFI de hace 15 días, el Presidente del BCRA, Santiago Bausili, apuntó hacia las entidades bancarias al afirmar: «Los bancos tuvieron que reconstruir sus sistemas de scoring y hubo una primera ola de créditos que se otorgó a ciegas, sin saber a quién se le estaba prestando el dinero y cuando volvió el crédito, apareció la mora».
A la vez, mencionó también el rol de los tomadores de crédito al afirmar: «Para el deudor, la inflación se ocupaba de las últimas cuotas del crédito en pesos y ya no más y con la baja de la inflación se diluye el efecto de licuación sobre las deudas, vigente durante años previos. Además, Bausili sostuvo que la suba de la inflación, que trepó 3,4% en marzo y acumula 9,1% en el primer trimestre, es lo que llamó un shock temporal.
En el mercado también siguen de cerca la evolución de la brecha entre tasas activas y pasivas, que actualmente se encuentra en máximos de veinte años. Hacia adelante, la atención estará puesta sobre los próximos balances de los bancos a fines de este mes, que podrían aportar nuevas señales para determinar si la morosidad alcanzó un pico y qué panorama se traza para los próximos meses.
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ECONOMIA
El Gobierno autorizó a una aerolínea a realizar una nueva ruta entre Buenos Aires y Brasil

La autorización oficial para que la empresa TAM Linhas Aéreas S.A., conocida comercialmente como LATAM Airlines Brasil, explote servicios regulares internacionales de transporte aéreo entre Natal (República Federativa del Brasil) y Buenos Aires (República Argentina) marca un nuevo capítulo en las conexiones entre ambos países.
La medida se formalizó tras la tramitación del expediente RE-2026-57294454-DGDYD#JGM, en el que la aerolínea brasileña solicitó operar vuelos regulares de pasajeros y cargas en la citada ruta, con operaciones bidireccionales.
Según la Disposición 12/2026 publicada hoy en el Boletín Ofcial, esta decisión responde a los parámetros fijados por el Acuerdo Sobre Transportes Aéreos Regulares entre el Gobierno de la República Argentina y el entonces Gobierno de los Estados Unidos de Brasil, suscripto el 2 de junio de 1948 y aprobado por la Ley N° 13.920. Además, la operación se encuadra en los lineamientos técnicos y operativos surgidos de diversas actas bilaterales y del Memorando de Entendimiento firmado el 6 de marzo y el 20 de septiembre de 2024, que actualiza los marcos regulatorios para el transporte aéreo entre ambas naciones.
Según lo dispuesto por la normativa vigente, la compañía cumplió con todos los requisitos legales y administrativos, lo que posibilitó la emisión de la correspondiente autorización por parte de los organismos argentinos.
La aprobación de esta ruta internacional regular por parte de las autoridades argentinas se enmarca dentro de una política de apertura y actualización constante de los acuerdos bilaterales en materia de transporte aéreo. Fuentes oficiales indicaron que la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), a través de la Dirección Nacional de Transporte Aéreo, emitió un dictamen favorable que avaló el cumplimiento de los procedimientos y estándares requeridos.

El expediente presentado por TAM Linhas Aéreas S.A. detalla la solicitud para operar servicios combinados de pasajeros y cargas, con frecuencia y condiciones estipuladas en los instrumentos bilaterales y en los memorandos recientes. La normativa vigente exige que toda compañía extranjera que desee operar en Argentina acredite documentación legal, habilitaciones técnicas y cumplimiento de los requisitos de seguridad operacional.
En la tramitación de la autorización, la Subsecretaría de Transporte Aéreo, dependiente de la Secretaría de Transporte del Ministerio de Economía, actuó en ejercicio de las competencias conferidas por la normativa nacional. Se informó que la decisión se comunicará formalmente tanto a la empresa como a la ANAC, en cumplimiento de los procedimientos establecidos para la entrada en vigor de la medida.
A principios de mes, el Gobierno informó que la aerolínea Compañía de Aviación Paraguaya S.A. (Paranair) comenzará a operar servicios regulares internacionales de transporte aéreo de pasajeros y carga que van desde el mencionado país, Argentina, Chile y Bolivia.
La Subsecretaría de Transporte Aéreo otorgó la autorización a la empresa de bandera paraguaya tras haber sido designada oportunamente por la Autoridad Aeronáutica del vecino país para operar servicios regulares hacia territorio argentino, cumpliendo con los requisitos legales y administrativos exigidos por la normativa vigente.
La medida se formalizó mediante la disposición 9/2026 y el otorgamiento responde a los acuerdos bilaterales vigentes entre ambos países, entre los que figura el Acuerdo sobre Transporte Aéreo Regular y el Memorando de Entendimiento. De acuerdo con el texto oficial, “la operatoria propuesta se encuentra contemplada en el marco bilateral que rige las relaciones aerocomerciales entre ambos países”.
En este sentido, explicaron que la empresa realizará los vuelos internacionales en las siguientes rutas: desde Asunción (Paraguay) – Jujuy (Argentina) – Iquique (Chile) y regreso; Asunción (Paraguay) – Salta (Argentina) – Iquique (Chile) y regreso; y Asunción (Paraguay) – Viru Viru (Bolivia) – Jujuy (Argentina) y regreso.
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ECONOMIA
Mucho más territorio y dólares que Vaca Muerta: la agroindustria explica más del 70% de la exportación de la mitad de las provincias argentinas

A finales del siglo XIX y buena parte del siglo XX la Argentina fue llamada “el país de las carnes y las mieses”, por sus exportaciones de carne y cereales, entonces principalmente el trigo
Soja y maíz han desplazado al trigo en volumen y valor y las exportaciones argentinas de carne vacuna han sido largamente superadas no solo por las de Australia y Estados Unidos, con los que competía cabeza a cabeza, sino también por las de Brasil (que encabeza el ranking mundial) y las de la India (que exporta animales en pie a Australia).
Pero si se mira la canasta exportadora, la Argentina sigue siendo en gran medida un proveedor de carnes y mieses o, más en general, de alimentos. La “vaca viva”, como alguna vez la llamó Fernando Vilella, primer secretario de Agricultura y Ganadería del gobierno de Javier Milei, englobando el campo y la agroindustria, sigue siendo por lejos el principal aportante de divisas de la Argentina, y lo sigue siendo no solo en la Pampa Húmeda sino en un amplísimo territorio, al punto que según un reciente estudio explica más del 70% de las exportaciones de la mitad de las provincias argentinas.
Más aún, en 9 provincias las exportaciones agroindustriales explican más del 80% (y en 5 de ellas más del 90) del total exportado.

En 2025 el sector alcanzó exportaciones por USD 51.369 millones siguiendo la base de datos de exportaciones provinciales por rubros del INDEC, lo cual representa el 59% del total enviado al exterior por Argentina”, dice un estudio de Bruno Ferrari y Patricia Bergero, economistas de la Bolsa de Comercio de Rosario, quienes aclaran que si bien esa participación está 10 puntos porcentuales por debajo del máximo de 2020 y 2021, en 2025 se llegó al tercer valor de exportación más alto de la historia por parte del sector.
Al indagar sobre el origen de las ventas de la “vaca viva” el estudio destaca que la amplia gama de suelos y climas permite una amplia diversidad territorial de la producción agroindustrial argentina. “Además de los cultivos tradicionales, como soja, trigo, cebada, sorgo, maíz y girasol, y la producción ganadera, el país alberga una gran variedad de economías regionales que contribuyen a la oferta exportable y el sostén del sector externo”, resaltan los autores.
De hecho, los datos por provincia indican que la agroindustria tiene presencia exportadora en todas las provincias argentinas y en la mitad de ellas representa más del 70% del total exportado. Más aún, observando el mapa elaborado en base a datos oficiales y estimaciones la agroindustria explica más del 80% del total exportado en 9 provincias, y en 5 de ellas esa contribución incluso supera el 90 por ciento. La agroindustria, dice el trabajo, “es un pilar fundamental en la inserción externa de la mayor parte de las jurisdicciones del país”
El trabajo incluyó un cuadro en el que se precisa cuál es el principal rubro exportado por cada provincia y en 16 de las 24 algún rubro agroindustrial lidera el valor exportado, amén de que la plataforma continental también un rubro agroindustrial, la pesca, lidera las exportaciones. Las jurisdicciones en que el principal rubro exportador NO pertenece a la agroindustria son Buenos Aires (vehículos automotores), Neuquén (petróleo crudo), Santa Cruz (metales preciosos, principalmente oro y plata), San Juan (cales y productos mineros), Tierrra del Fuego (petróleo crudo) y CABA (productos farmacéuticos).

En cuanto al valor absoluto de las exportaciones agroindustriales por provincias, Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba lideran el ranking. En conjunto, en 2025 exportaron por USD 58.786 millones, de los que USD 40.642 millones están vinculados a la agroindustria. Esos tres distritos explican el 67,5% del total exportado por la Argentina y 79,1% de las exportaciones agroindustriales del país.
Según datos de 2025, subrayan los autores, las provincias más agrointensivas en exportaciones son Santiago del Estero (98%), Chaco (96%), La Pampa (93%), Formosa (92%) y Santa Fe (91%). Las provincias en las cuales la agroindustria tiene menor peso exportador son Neuquén (1%), Santa Cruz (7%), Catamarca (9%), CABA (10%) y San Juan (11%), de perfiles más vinculados al sector energético o minero, salvo CABA, cuya canasta exportadora es más bien industrial.
Una mirada histórica a la participación de las provincias en las exportaciones agroindustriales muestra la preponderancia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, que además fue en aumento. Entre 2002 y 2020 estas tres provincias representaron entre 73,7 y 76,9% del total exportado por la agroindustria y entre 2021 y 2025 la proporción aumentó al 79,2 por ciento.
A comienzos de los 2000 Santa Fe lideraba las exportaciones agroindustriales, pero en la última década comenzó a perder participación y Buenos Aires alcanzó el primer puesto desde 2023 en adelante. En el caso de Córdoba, si bien las exportaciones agroindustriales crecieron de USD 2.244 millones a USD 9.227 millones entre 2002 y 2025, su parte del total exportado agroindustrial se mantuvo relativamente estable, con un promedio del 17,7% en el período. En términos de participación en las exportaciones agroindustriales, a ese trio les siguen Entre Ríos (cuya principal exportación agroindustrial es el trigo), Mendoza (Vino de uva) y La Pampa (maíz), provincias en las que, en conjunto, las exportaciones explicaron el 7,6% del total nacional exportado por la agroindustria.
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ECONOMIA
¿Qué va a pasar con el dólar?: las expectativas cambiarias para el segundo semestre

El mercado financiero exhibió nuevamente un reverdecer del precio del dólar en junio por una generalizada y moderada recomposición de carteras en divisas, lo que obligó al Banco Central a desacelerar el volumen de compras en la plaza cambiaria, aún en el tramo final de la etapa de mayor liquidación de exportaciones del agro pampeano.
Después de una seguidilla de varios meses -desde octubre de 2025- en los cuales del dólar perdió contra la inflación, en junio el tipo de cambio oficial se despertó, con una ganancia de casi 5%, para tocar $1.479 el miércoles de la última semana, su precio más alto desde noviembre.
Sin embargo, el ascenso en el recorrido de 2026 se ajusta a solo $22 o 1,5%, en comparación con una inflación en torno al 16% acumulado en el primer semestre. La pregunta entonces que se hacen los analistas no es si el tipo de cambio va a seguir subiendo sino si le podrá ganar a la inflación, para dejar de ser una apuesta, por lo menos, perdedora para los ahorristas.
Los operadores coincidieron en que la reciente tendencia era previsible y sana para la plaza financiera, ya que la fortaleza del peso en gran parte del año complica muchas estrategias de inversiones.
“La firmeza del dólar no sorprende, diría que es hasta saludable para los negocios porque hay un notorio atraso cambiario frente a muchas otras monedas de la región”, explicó a Reuters un agente cambiario de un importante banco extranjero.
¿Por qué subió la demanda?
Detrás de la reciente suba del tipo de cambio de pesos por dólar convergen varios motivos:
- Se anticipa para el segundo semestre un período estacional de menos divisas. Pasada la liquidación de la cosecha gruesa, es probable que disminuya la capacidad de absorción de divisas del BCRA en el mercado, donde ya compró un total de unos 11.000 millones de dólares en 2026, en función del objetivo previsto para todo el año.
- Inflación que persiste alta. Las tasas reales negativas para las colocaciones en pesos esmerilan el apetito por los bonos del Tesoro, a la vez que los saltos abruptos en la cotización del dólar -tal como se vio en junio- son una señal de advertencia acerca de los riesgos que conlleva un dólar quieto por demasiado tiempo con una inflación que no cede a la velocidad esperada.
- Un factor extra, pero muy puntual, es la habitual demanda de fin de mes de parte de empresas. En la plaza cambiaria se observaron compras de compañías del rubro energía para girar dividendos al exterior. A la vez, el cobro del medio aguinaldo brindó algo más de volumen a la demanda minorista.
- Un dólar más firme en el exterior. El mercado local también está sujeto a lo que ocurre en el exterior e influenciado por la tendencia internacional. El Dollar Index o DXY, que mide la relación de la divisa de Estados Unidos respecto de una canasta de monedas principales -como el euro, el yen, la libra esterlina o el yuan- tocó los 101,5 puntos la última semana, para alcanzar su punto más alto desde marzo de 2025. En 2026 el dólar se fortalece un 3,2 por ciento.
- Depreciación del real. La suba del dólar en Brasil también es un factor que contagia al dólar en Argentina, debido a la fluida relación comercial con el país vecino. La divisa trepa en junio 3%, desde 5,04 a 5,19 reales. Y desde el piso de 4,91 reales del 12 de mayo acumula un alza de 5,7% en siete semanas, dinámica que contribuyó a la reversión de la tendencia de apreciación del peso argentino en el período.
Los temores a que la Reserva Federal estadounidense (Fed) endurezca su postura con un aumento de tasas de interés para frenar la inflación, más la firmeza global del dólar, afectan a los activos de riesgo argentinos, coinciden fuentes del mercado.
Las tasas cortas en dólares de los bonos del Tesoro norteamericano subieron tras los anuncios de la Fed, para ejercer presión alcista sobre el dólar a nivel mundial.
Lo que habrá que monitorear seguirán siendo los flujos, que se vieron favorecidos durante la guerra en Oriente Medio por el sector exportador de hidrocarburos (Franco)
Más allá de influyentes factores externos, el BCRA hizo su parte para atenuar la suba de la cotización del dólar en junio, a través de la venta de bonos dollar linked y un ritmo más pausado en su proceso de compras de divisas en el mercado spot. A la vez, la autoridad monetaria vino desarmando progresivamente sus posturas en el mercado de dólar futuro.
Estos contratos entre privados prevén un dólar a $1.478 para fin de junio y a $1.504 para el cierre de julio; en ambos casos, más de $300 o 20% del techo proyectado para el techo de las bandas cambiarias, a $1.803 y $1.841, respectivamente. Además, el contrato de dólar futuro para diciembre marca $1.653, que implica una suba de $176 o 11,8% acumulado en los próximos seis meses, comparable a una inflación promedio esperada de 1,8% mensual en lo que resta del año.

“Mirando el mercado local, lo que habrá que monitorear seguirán siendo los flujos, que se vieron favorecidos durante la guerra en Oriente Medio por el sector exportador de hidrocarburos”, comentó Juan Manuel Franco, economista jefe del Grupo SBS.
Franco acotó que “hacia adelante, si bien el precio (del crudo) cayó, es relevante mencionar que en materia de producción de hidrocarburos todo sigue con perspectiva alcista, por lo que esos flujos deberían seguir acompañando hacia el mediano plazo”.
Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital, explicó que “los futuros a diciembre se negocian en torno a $1.653. Esa curva implica una tasa implícita del 24% anual, muy por debajo de la inflación proyectada en 32% según la mediana del REM (del) Top 10 (de las consultoras). El mismo relevamiento marca $1.600 para fin de año, lo que deja un atraso cambiario del orden del 16%. El tipo de cambio real multilateral confirma la foto: con una apreciación de -9,4% en 2026 frente a monedas duras, el peso se ha fortalecido en términos reales y podría requerir una corrección. Sin embargo, el mercado no descuenta un salto brusco”.
La curva de mercado de futuros implica una tasa implícita del 24% anual, muy por debajo de la inflación proyectada en 32% según la mediana del REM
“La clave está en distinguir entre normalización y shock. Para empatar la inflación acumulada, con una estimación de 2,1% para junio, el dólar debería ubicarse cerca de $1.709. Pero ese cálculo depende siempre del período de referencia y no anticipa necesariamente un ajuste inmediato. El escenario base sigue siendo el de una corrección ordenada, sin crisis, mientras continúen los ingresos de divisas por energía, agro y financiamiento privado. Los principales factores a monitorear son una eventual aceleración de la inflación o una menor oferta de dólares, ya que ambos podrían modificar la dinámica cambiaria prevista”, consideró Emilio Botto.
Gustavo Ber, economista del Estudio Ber, explicó que “con el segundo semestre a punto de comenzar, crece el consenso de que podría transitarse un período de menor oferta y un deslizamiento del dólar más cercano al ritmo de la inflación, lo cual lejos preocupar -en especial de extenderse las compras cotidianas del BCRA- podría ser bienvenido para sostener el vigor del sector externo”.
Mientras se mantiene en alto el relevante de superávit comercial, el Indec informó que la balanza de pagos registró un déficit de cuenta corriente de USD 1.651 millones en el primer trimestre de 2026, mientras que la cuenta financiera mostró un ingreso neto de capitales por USD 2.398 millones.
“El déficit de cuenta corriente se redujo respecto al registrado en el primer trimestre de 2025 (USD 5.158 millones), principalmente como consecuencia de una mejora en la balanza comercial, que pasó de USD 2.060 millones a USD 6.339 millones, con exportaciones creciendo 17,2% interanual e importaciones cayendo 6,4% interanual. La cuenta de servicios registró un déficit de USD 4.028 millones, explicado principalmente por un déficit de turismo de USD 3.184 millones”, precisó Max Capital.
EL informe de Max Capital agregó: “En la cuenta financiera, el resultado estuvo impulsado principalmente por el acuerdo de REPO (préstamo de bancos garantizado con bonos soberanos) firmado por el BCRA en enero y por ingresos netos de inversión extranjera directa por USD 1.300 millones”.
A pesar de que el tipo de cambio real apreciado es un estímulo a las importaciones, la perspectiva de la demanda interna débil frena ese impulso (Carrera)
Jorge Carrera, economista, ex director del BCRA, explicó: “Con una economía donde el 75% de la producción está en modo serrucho -o sea sustancialmente estancada- y un 75% de los consumidores presenta reducciones en el consumo de bienes por caída de ingresos y suba de los servicios, una parte del fuerte superávit comercial lo explican las menores importaciones, tanto de insumos como de bienes finales, lo que muestra que, a pesar que el tipo de cambio real apreciado es un estímulo a importar, la perspectiva de la demanda interna débil frena ese impulso”.
“Esto sumado a lo que se señala que el resto de los componentes de la cuenta corriente se llevaron USD 8.000 millones es importante para las cuentas de sostenibilidad externa estructural. Hacia adelante hay que mirar que pasará con los precios de los commodities -energía y agro-, si finalmente se cierra el conflicto con Irán y/o la Fed sube la tasa – cual presionará efectivamente a la baja a esos precios-. Esto es muy importante por el lado de los mayores ingresos por exportaciones“, agregó Carrera.
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