INTERNACIONAL
La operación militar más grande de la historia parecía imparable, pero un enemigo inesperado cambió todo

El 22 de junio de 1941, 85 años atrás, la Alemania Nazi invadía la Unión Soviética. La Operación Barbarroja. Fue la mayor movilización militar de la historia. Más de tres millones de hombres entraron a tierras soviéticas a sangre y fuego. Un frente de miles de kilómetros. El Blitzkrieg, la guerra relámpago que tanto le había redituado en el otro extremo europeo, en el Oeste. Caballos, tanques, armamento, hombres frescos y ávidos. Parecía que nada podía salir mal.
Pero ese fue el principio del fin.
Pocos hechos históricos encierran una paradoja tan flagrante como este: fue el mayor éxito momentáneo de la Alemania Nazi pero también se convirtió en su perdición. El día que Adolf Hitler creyó su mayor victoria fue también el momento en que su caída se volvió inevitable. La Campaña del Este, su prolongación, terminó enredando y debilitando de manera irreversible al Tercer Reich.
Tres millones de soldados alemanes. Más otro medio millón de húngaros, rumanos, croatas e italianos. 145 divisiones. 3600 tanques. 27.000 aviones. 17.000 piezas de artillería. Y 750.000 caballos. El ejército más grande de la historia.
Los alemanes ingresaron a territorio soviético con confianza. Eran vitales, reían, estaban seguros de la victoria. La oposición era menor a la prevista. A veces hasta se sorprendían por ingresar a poblados sin ser atacados. Estaban bien alimentados y equipados. Las victorias fortalecían su ánimo. Solo serían ocho semanas. Las cartas que enviaban los soldados alemanes a sus familias desde el frente desbordaban de mensajes optimistas y de confianza. Había lugar nada más que para la victoria.
Al plan lo mató su ambición desmesurada. Y su crueldad extrema. Puso a un pueblo en tal posición de desesperación que no le dejó más opción que la lucha y la resistencia. Aun aquellos que hubieran aceptado con mayor mansedumbre otro destino, no estaban dispuestos a aceptar la muerte, propia y de sus seres queridos. Muerte que estaría cubierta de sufrimiento atroz. Un tanque Panzer IV alemán, diseñado para apoyar a la infantería. (Foto: Archivos Federales de Alemania)
La voluntad no era la de mera conquista o la de inutilizar un enemigo o la aumentar territorio propio. El deseo, la ambición de Hitler, era destruir a los soviéticos y al comunismo, aniquilarlos, hacerlos desaparecer. Un mes antes de la invasión, juntó a cientos de sus principales jefes militares y les impartió un discurso en el que dejó claro que no había reglas que respetar, que se sintieran autorizados a olvidarse de las convenciones de Ginebra y de La Haya.
Esto produjo un fenómeno nunca antes visto. Los saqueos, los abusos, las violaciones, los asesinatos a sangre fría ya no fueron excepciones, fruto del estado de enajenación de unos soldados sin demasiada preparación en medio de una experiencia límite, sino un plan de estado.
La guerra vuelve a los hombres espantosos, inconcebibles, no hace falta un gran esfuerzo de imaginación para prever qué es lo que puede suceder si se les da vía libre. “Esta es una guerra de exterminio. Si no comprendemos esto, derrotaremos igual al enemigo, pero treinta años después tendremos que volver a luchar contra los comunistas. No hacemos la guerra para preservar al enemigo”, les dijo Hitler a sus comandantes.
El 13 de mayo de 1941 se emitió el Decreto Barbarroja en el que explícitamente comandantes y soldados recibían carta blanca. Las ejecuciones sumarias y las represalias estaban permitidas y quienes las llevaran a cabo recibían inmunidad. La excusa era que solo se debían replicar los métodos soviéticos, que la legalidad había sido rota por el enemigo.

Soldados alemanes cruzando la frontera soviética durante la Operación Barbarroja. (Foto: Archivos de la Segunda Guerra Mundial)
Había otra eximente moral para los nazis. Los eslavos, según su concepción, eran inferiores. Su destino no importaba demasiado. Era justo que perdieran sus tierras, posesiones, dignidad y vida.
En La guerra no tiene rostro de mujer, en el que recoge testimonios de mujeres que participaron de la Segunda Guerra Mundial, la Premio Nobel bielorrusa Svetlana Alexiévich transcribe un testimonio: “Los alemanes no tomaban mujeres militares prisioneras. Las fusilaban o las paseaban, mostrándolas a las tropas. Nosotras nos guardábamos dos cartuchos para suicidarnos (siempre dos por si el primero no funcionaba). Capturaron a una de nuestras enfermeras. La encontramos un día después: le habían arrancado los ojos, le habían cortado los pechos. Le habían metido un palo. Hacía mucho frío; ella era muy blanca y tenía el pelo canoso. Tenía 19 años”.
Otro aspecto de la Operación Barbarroja y del inicio de la campaña hacia el Este es que marcó el punto de inflexión de la Shoá. La matanza de los judíos fue, a partir de ese momento, sistemática y desembozada. Aprovechaban para liquidar a su paso a los que se cruzaban y se encargaban de hacerlo en los territorios que dejaban a sus espaldas (aun cuando la guerra en el frente ruso se había perdido, el exterminio del pueblo judío persistió hasta los últimos días de la guerra).

Prisioneros de guerra del ejército soviético siendo trasladados durante la invasión alemana a la Unión Soviética en 1941. (Foto: Reuters)
Si bien fue Hitler quien impulsó la invasión, sus líderes militares acompañaron su entusiasmo y visión triunfalista. Más allá del poder de convicción del Führer, los comandantes compartieron la decisión. No los atemorizó la fortaleza bélica del enemigo, las características de carácter de su población, las monstruosas dimensiones geográficas de la empresa. Ni por supuesto el Pacto de No Agresión firmado dos años antes. ¿Cuántos de ambos bandos creyeron que ese pacto entre Hitler y Stalin iría a honrarse?
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Se tiende a creer que las grandes decisiones de la historia son tomadas tras cabildeos, estudio de las fortalezas y debilidades propias y ajenas, investigación y hasta certezas científicas; luego de profundas discusiones entre especialistas. Pero no siempre (o muy escasas veces) es así.
En el lanzamiento de la invasión a Rusia hubo planificación, pero mucho más de improvisación, de instinto, de impulso poco sustentado en el razonamiento. Se basó en el desenfrenado y maniático afán conquistador de Hitler. Su odio hacia el comunismo, Stalin y los soviéticos, hizo que subestimara la fortaleza y habilidad de sus contricantes.
El principio que lo guiaba era que nadie podía estar a su altura. Lo que nunca se sabrá con precisión es si ninguno de sus hombres tampoco lo pensó, o si lo hizo y no se animó a expresarlo ante las frases contundentes de su líder, o si lo dijo en voz alta y fue acallado por la claque. Respetados historiadores sostienen que hubo miembros encumbrados del poder nazi que expusieron sus dudas, pero que fueron raleados y alejados del centro de la toma de decisiones. Caballería alemana avanzando por un pueblo ruso en llamas. (Foto: Archivos Federales de Alemania)
Una de las claves del éxito inicial fue el factor sorpresa. También la desorganización del Ejército Rojo. Las constantes y arbitrarias purgas de Stalin lo habían debilitado. A mediados de 1942 no estaba en su mejor momento.
Dos meses de avance triunfal y la derrota del enemigo sorprendido sería inevitable. La invasión se retrasó unas semanas porque el mal clima hizo que hubiera terrenos pantanosos y llenos de lodo que impedían un avance veloz. Esa demora fue uno de los aspectos claves del fracaso.
Con sus planes imperiales, con el Reich de los Mil Años en mente, Hitler recurrió a su ambición y a ejemplos anticuados para fundamentar su accionar. Pero hubo algunos elementos y antecedentes demasiado cercanos que no tuvo en cuenta.
El Japón reciente daba dos ejemplos contundentes de cómo le podía ir a los nazis en su campaña por el este. La invasión nipona a China de 1936 había sido muy exitosa al comienzo, pero se había encontrado con una barrera infranqueable: la falta de fronteras. Las grandes extensiones territoriales de China, la convertían, en la práctica, en un territorio inconquistable. Siempre había un lugar más al que escapar, en el que refugiarse y agruparse, un lugar más que invadir para el enemigo. Y esos lugares más remotos tenían climas más extremos y geografías más complicadas para el invasor. Era la guerra sin fin.

Soldados soviéticos prisioneros de las fuerzas alemanas durante la Operación Barbarroja. (Foto: Archivos Federales de Alemania)
El otro antecedente era la defensa soviética en 1939 y 1940 frente a los japoneses. El Ejército Rojo había dado muestras de que mantenía su dureza. Hitler y sus hombres subestimaron el equipamiento y la fortaleza militar de los soviéticos.
La invasión a territorios soviéticos no tuvo en cuenta que estos eran demasiado vastos. Tampoco el temperamento de un pueblo con un fuerte nacionalismo y acostumbrado al sacrificio, con un estoicismo innato, con una capacidad de soportar sufrimiento mucho mayor que la media. La táctica de arrasamiento tampoco contribuyó. Los que subsistieron solo querían venganza.
Al principio se acumularon los éxitos nazis. Caían los ejércitos y unidades que les salían al paso, eran arrasados pueblos y aldeas. Todo hecho con un salvajismo incomparable. Otro testimonio recogido por Svetlana Alexiévich: “Supe lo que era el odio. Experimenté ese sentimiento por primera vez. ¿Por qué estaban en mi país? Vimos llegar una columna con prisioneros de guerra y al pasar dejaban centenares de cadáveres en la carretera. Centenares. A los que caían desfallecidos los remataban allí mismo. A los otros los arreaban como si fueran ganado. No nos daba el tiempo para enterrarlos a todos, de tantos que había. Durante días yacieron en el suelo. Los vivos convivían con los muertos”.

Foto de la reunión por el pacto Ribbentrop-Molotov entre la Alemania Nazi y la Unión Soviética. (Foto: Archivos Federales de Alemania)
En Leningrado se estableció el sitio más cruento y largo de la historia. Casi 900 días. Cientos de miles murieron de inanición. Esa era la apuesta. Los que no cayeran bajo las balas nazis debían hacerlo por el hambre. Parecía que todas las defensas soviéticas serían vulneradas. Los alemanes estaban frescos, eran millones, tenían mucho armamento (muchos de los tanques eran franceses: los habían tomado luego de vencerlos).
Pero los meses pasaron y el triunfo no se obtuvo. Y llegó un refuerzo que la confianza nazi no previó: el capitán invierno. El frío feroz hasta inutilizó armas (algunos artilleros hacían pis sobre sus ametralladoras para descongelarlas). Los altos mandos no habían considerado esta eventualidad: los soldados no tenían abrigo suficiente, la comida empezó a escasear, el equipamiento no servía para temperaturas de hasta 40 grados bajo cero. La llegada del frío extremo empezó a cambiar la ecuación.
Cuando apareció el primer frío, algunos empezaron a dudar. Ludwig S., soldado alemán desde un lugar cercano a Moscú, escribió: “Como no hemos recibido todavía nuestros uniformes de invierno, cada soldado se las apaña como puede. Utilizamos telas y pieles o les quitamos los guantes a los prisioneros. El que todavía no lo haya hecho tendrá que prepararse para que se le congelen los huesos. Los primeros copos de nieve cayeron el 6 de este mes” (este extracto de carta, como los siguientes, pertenece al notable libro Cartas de la Wehrmacht en el que Marie Moutier compiló cartas enviadas por soldados alemanes desde el frente).
Los soldados veían lo que se venía. Sus jefes no lo percibieron o prefirieron seguir adelante, pese a que todo indicaba que sólo los aguardaba el desastre.
Los soviéticos resistían y pronto pasarían al ataque. Los alemanes, por su parte, estaban desgastados. Su moral no era la misma del principio. La confianza se desvanecía. El enemigo respondía y resistía.
El cansancio erosionaba el ánimo. La logística estaba fallando: ya no era tan sencillo proveerlos de alimentos, nuevas municiones, ni de abrigo porque directamente eso era algo que no habían planeado.

Voluntarios siendo enviados a la milicia soviética durante la Segunda Guerra Mundial. (Foto: Ria Novosti Archive)
Y el frío, directamente, los mataba. “Todos debemos esperar a que, tarde o temprano, llegue nuestra hora. Hay que hacerse a la idea. Nuestro futuro es cada vez más incierto. la esperanza se va desvaneciendo. O vencemos o morimos. Ya nos hemos hecho a la idea. El mundo nunca ha vivido una guerra como esta”, escribe Walter a su familia desde el campo de batalla, ya a fines de 1941. Otro soldado alemán, Rudolph pone en su carta: “Esto lleva más tiempo del esperado. Estamos a un kilómetro del Volga. La ciudad está completamente destrozada. No quedó nada en pie. Estamos obligados a destruirlo todo”.
El general Zhukov, comandante soviético, alistó todos los hombres de reserva que pudo para defender Moscú. La ciudad no debía caer. Esos más de 100.000 hombres y su resistencia fueron los que posibilitaron que el tiempo pasara y que el frío, por fin, hiciera su trabajo. Hasta había echado mano de lo que ellos llamaban “Los batallones de los débiles”, que eran los integrados por aquellos que habían sido exceptuados de las primeras convocatorias. Todos debían defender la ciudad. Zhukov tomó otra previsión: había traído batallones desde Siberia; para ellos cualquier clima parecía benigno.
Son varios los historiadores de renombre, como Anthony Beevor, que afirman que en este lance, en la Operación Barbarroja, en esta empresa inhumana, estuvo la clave para que los nazis perdieran la guerra.
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Millones de muertos de ambos lados, familias destruidas, el hambre y las enfermedades cobrándose víctimas. Ciudades tomadas, otras devastadas. Posiciones recobradas, ataques y contraofensivas. Tanques, municiones y generales. Pero detrás de los elementos bélicos, de las decisiones estratégicas y los campos de batalla hubo gente. Historias humanas que a veces quedan tapadas por los grandes números, por un resultado final.
Como le dijo una de esas mujeres rusas a Svetlana Alexievivh cuando las entrevistó más de cuatro décadas después de los hechos: “Me gustaría olvidar. Me gustaría al menos vivir un día sin la guerra. Sin nuestra memoria. Al menos un día así…”.
Eso es imposible. Está lejos de las facultades humanas. El horror persiste. A los sobrevivientes los acompañó, los aplastó durante el resto de sus días.
Segunda Guerra Mundial, Nazismo, Hitler, Stalin, Unión Soviética, Sumario
INTERNACIONAL
Trump puso en duda la licencia para que Ucrania produzca misiles Patriot y afirmó que Estados Unidos aún estudia esa posibilidad

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que todavía no decidió si Washington concederá a Ucrania una licencia para producir misiles Patriot, pese a que días antes Volodimir Zelensky aseguró que ambos mandatarios acordaron avanzar en esa dirección durante su reunión en la Casa Blanca.
En una entrevista telefónica con el Financial Times, Trump sostuvo que la posibilidad permanece bajo análisis y evitó confirmar que Estados Unidos autorizará la fabricación de esos interceptores en territorio ucraniano.
“No estaba seguro” de si Washington concedería a Ucrania una licencia para producir misiles Patriot, declaró el mandatario, antes de agregar: “Lo estamos estudiando”.
Trump explicó además por qué mantiene reservas sobre esa alternativa. “Es un arma extraordinaria, y… tenemos que tener cuidado con a quién le otorgamos la licencia. En realidad, no otorgamos licencias para equipos”, señaló.
Las declaraciones llegaron apenas dos días después del encuentro que mantuvo con el presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, en la Casa Blanca. Tras esa reunión, el mandatario ucraniano describió el diálogo como “bueno” y aseguró que ambos conversaron sobre “la producción de misiles interceptores Patriot y otras ideas”.
A comienzos de julio, durante la cumbre de la OTAN celebrada en Turquía, Trump había afirmado que Washington concedería a Kiev una licencia para producir misiles Patriot, una posibilidad que Ucrania considera estratégica para fortalecer su defensa aérea.

Después del encuentro del martes en la Casa Blanca, Zelensky incluso aseguró que Trump “aceptó que nos dará licencias”, una afirmación que ahora contrasta con la cautela expresada por el presidente estadounidense.
El mandatario ucraniano también reveló contactos recientes con las empresas vinculadas al programa Patriot. “Tuve una reunión con los representantes de la producción… Espero que podamos hacer una coproducción. Esto es muy importante”, expresó.
Según la información disponible, tanto Lockheed como RTX fabrican interceptores Patriot.
El sistema de misiles constituye uno de los principales recursos de defensa aérea de Ucrania para interceptar misiles balísticos lanzados por Rusia contra Kiev y otras ciudades del país.
Durante la entrevista con el Financial Times, Trump insistió además en que su prioridad continúa centrada en poner fin a la guerra entre Rusia y Ucrania y anunció el próximo viaje de dos de sus enviados.
El presidente informó que Jared Kushner y Steve Witkoff visitarán Ucrania por primera vez en los próximos días. “En pocas palabras, queremos que termine la guerra entre Ucrania y Rusia”, sostuvo Trump.
Luego añadió: “No busco misiles. Buscamos la paz”.
En otro tramo de la entrevista, el mandatario estadounidense se refirió al conflicto con Irán y sostuvo que, pese a los recientes ataques atribuidos a Teherán contra distintos objetivos en Medio Oriente, considera que la situación terminará por favorecer a Estados Unidos. “Les estamos dando una paliza”, afirmó.
Trump también manifestó optimismo respecto del acuerdo de cooperación nuclear civil entre Estados Unidos y Arabia Saudita, anunciado la semana anterior.
El presidente indicó que conversó sobre la eventual normalización de las relaciones diplomáticas entre Arabia Saudita e Israel con el príncipe heredero saudita, Mohammed bin Salman, y con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Según Trump, “a ambos países les agrada mucho. Podría suceder”.
No obstante, el príncipe heredero saudita había manifestado anteriormente que la normalización solo será posible si Israel adopta medidas irreversibles para permitir la creación de un Estado palestino, una condición que las autoridades israelíes rechazaron.
En la misma entrevista, Trump también comentó su primera conversación telefónica con el nuevo primer ministro Andy Burnham y vinculó esa gestión con el desarrollo energético del Reino Unido. “Lo que parece quedar muy claro es que él quiere enriquecer a su país, y sabe que puede lograrlo explotando el petróleo del Mar del Norte”, sostuvo.
Finalmente, elogió esa estrategia y cuestionó al anterior gobierno británico. “Creo que lo va a conseguir. Si Starmer lo hubiera hecho, no estaría ahora mismo sentado en casa viendo la televisión”, concluyó.
Asia / Pacific,Diplomacy / Foreign Policy
INTERNACIONAL
Kamala Harris’ new $8M mansion is in a neighborhood with virtually no Black residents

Donors doubt Kamala Harris’ 2028 presidential run
Fox News contributor Marc Thiessen, a former speechwriter for George W. Bush, discusses big donors’ skepticism toward Kamala Harris’ 2028 presidential run. Thiessen points to her past campaign’s struggles and perceived left-wing stance as reasons for donor reluctance, highlighting her position to the left of Bernie Sanders in voting record analysis.
NEWYou can now listen to Fox News articles!
Despite a career-long commitment to combating racial disparities in housing and touting the importance of living among Black people, former Vice President Kamala Harris’ new California mansion is situated in a neighborhood with virtually no racial diversity.
Harris’ new 4,000-square-foot property, which reports indicate she acquired for $8.15 million, is located in the exclusive seaside community of Point Dume and includes ocean views, multiple wine fridges, private golf greens and enough parking to accommodate five vehicles.
Point Dume is situated entirely within Census tract 8004.08, which the Census Bureau’s American Community Survey estimated was just 0.2% Black and roughly 94% White as of 2019.
Harris’ choice of neighborhood may surprise longtime observers given past comments she has made about the importance of living among other Black Americans.
KAMALA HARRIS IS THE ‘FAIRLY OBVIOUS’ 2028 PRESIDENTIAL FRONTRUNNER, DEMOCRATIC INSIDERS SAY
Despite a career-long commitment to combating racial disparities in housing and touting the importance of living among Black people, former Vice President Kamala Harris’ new California mansion is situated in a neighborhood with virtually no racial diversity. (Johnny Nunez/WireImage; Kevin Carter/Getty Images)
«When you’re at (a historically Black college or university), and especially one with the size and with the history of Howard University — and also in the context of also being in D.C., which was known forever as being ‘Chocolate City’ — it just becomes about you understanding that there is a whole world of people who are like you,» Harris told a Washington Post reporter in 2019, reflecting on her experience growing up in primarily White social circles then attending a historically Black college in a predominantly African American city.
«It was more, for me, about the numerosity than it was the diversity, I grew up in a community where there were many representations of diversity,» she added. «Going to Howard, there were so many (Black people)! And they’re all in your age group, in your phase of life.»
Now, however, Harris has chosen to put roots down in a community that at least one group has accused of trying to keep their beaches closed off to minorities.
CHICAGO SUBURB LOCALS HOPE REPARATIONS ADDRESSES ‘AFFORDABILITY PRESSURES’ AS BLACK POPULATION DWINDLES

Vice President Kamala Harris, Gov. Gavin Newsom and first partner Jennifer Siebel Newsom wave during a campaign rally opposing the gubernatorial recall election on Sept. 8, 2021, in San Leandro, California. (Kent Nishimura/Los Angeles Times via Getty Images)
«Despite the veneer of a laid back community of surfers who are one with nature, there are barriers to access that keep most BIPOC people away,» a pair of non-White surfers wrote in a 2025 review of Harris’s new neighborhood.
Harris spent a sizable portion of her career working to tear down similar barriers.
HARRIS STOPS IN KEY PRESIDENTIAL PRIMARY STATE AFTER LEAVING DOOR WIDE OPEN TO 2028 RUN

Vice President Kamala Harris hugs second gentleman Douglas Emhoff after speaking on the final day of the Democratic National Convention in Chicago on Aug. 22, 2024. (Andrew Caballero-Reynolds/AFP)
In 2012, as California’s attorney general, for instance, she joined a Supreme Court brief arguing that the Fair Housing Act can be enforced when policies have a «disparate impact» across different racial groups, even if the policies themselves are racially neutral.
As a presidential candidate, she proposed $100 billion in assistance for families in historically redlined communities and as vice president she promoted the Biden administration’s efforts to combat racial bias in home appraisals.
During Harris’ 2020 presidential campaign, she faced questions about the authenticity of her African American identity due to her Indian and Jamaican heritage and upbringing in affluent, primarily White areas. The attacks resurfaced in 2024, when then-candidate Donald Trump accused Harris of using her Black identity for political gain.
Harris caught flak during the 2024 campaign for identifying with Oakland, California, even though she spent most of her childhood growing up in Berkeley, California, which was significantly less racially diverse. As a teenager, she moved to Montreal, another predominantly White city, with her mother.
Doug Emhoff, Harris’ husband, is also White.
Harris has returned to the headlines in recent weeks amid speculation that she may make a third run for the presidency in 2028.
A representative for the former vice president did not respond to a request for comment when reached by Fox News Digital Wednesday.
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El Ejército de Israel destruyó infraestructura subterránea de Hezbollah en el sur de Líbano

El Ejército israelí destruyó varios objetivos clave en la red de túneles subterráneos sobre el Castillo de Beaufort, en el sur de Líbano, según informó el jueves las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI). La operación, realizada por fuerzas de la División 36 bajo el mando del Comando Norte, se enmarcó en una acción limitada dentro del denominado espacio de seguridad en territorio libanés.
Las autoridades militares indicaron que la red subterránea funcionaba como complejo de mando central, desde donde se dirigían operaciones y se guiaban ataques contra las fuerzas israelíes y civiles. Se trata de una infraestructura estratégica construida durante dos décadas, con varios niveles, que servía como sede central de la unidad “Badr” en el sur de Líbano, financiada y organizada por el régimen de Irán.
La existencia de estas instalaciones representaba una amenaza directa para los residentes del norte de Israel y para el despliegue militar en la frontera, al encontrarse a unos 6 kilómetros de Metula y Avtzur del Galilea, según detallaron las FDI por medio de la red social X. Desde estos túneles se lanzaron docenas de drones, 700 toneñadas artefactos explosivos y misiles antitanque, de acuerdo con la información oficial.
Durante las últimas semanas, el Ejército israelí completó el control del área del Castillo de Beaufort y la limpieza de las infraestructuras subterráneas y preparó su destrucción. La operación de la noche pasada destruyó una parte significativa de la red de túneles en la zona.
Las fuerzas israelíes mantienen operaciones en el área de Ali Taher y aseguran una alta preparación tanto en labores ofensivas como defensivas. El Ejército advirtió que cualquier ataque por parte del grupo terrorista será respondido en consecuencia y reiteró su compromiso con el acuerdo de alto el fuego en Líbano, trasafirmar que continuará actuando para eliminar cualquier amenaza contra sus fuerzas.
Israel y Líbano celebrarán entre el 4 y el 6 de agosto en Roma una nueva ronda de conversaciones con mediación de Estados Unidos para avanzar en la implementación del marco de seguridad firmado en junio, cuyo objetivo es consolidar la retirada de las tropas israelíes, ampliar el despliegue del Ejército libanés y fortalecer la estabilidad en la frontera común.
El Departamento de Estado de Estados Unidos informó que las reuniones se basarán en los avances logrados tras la puesta en marcha de la primera zona piloto en el sur de Líbano y después del encuentro realizado la semana pasada en Washington entre el presidente libanés, Joseph Aoun, y el presidente estadounidense, Donald Trump. “Estamos entrando en estas conversaciones con un impulso significativo tras el exitoso lanzamiento de la primera zona piloto en el sur de Líbano y la productiva reunión del presidente Aoun con el presidente Trump la semana pasada”, señaló el Departamento de Estado.
Según la misma fuente, las conversaciones técnicas previstas en Roma buscarán perfeccionar el modelo de zonas piloto para extenderlo gradualmente, en un contexto marcado por las tensiones regionales y los esfuerzos por consolidar la seguridad en la frontera entre Israel y Líbano.

El Departamento de Estado sostuvo que estas zonas representan una oportunidad para restaurar la autoridad del Estado libanés mediante el desarme verificable de organizaciones armadas y generar confianza para avanzar hacia nuevas etapas del proceso.
La administración de Trump considera que el llamado “Marco Trilateral” entre Estados Unidos, Israel y Líbano constituye el mecanismo adecuado para alcanzar una paz duradera, y sostiene que su implementación beneficia a ambas partes.
La nueva ronda de negociaciones fue anunciada tras la visita oficial de Aoun a Washington. Durante su encuentro con Trump en la Casa Blanca, el presidente libanés reclamó la retirada total de las tropas israelíes de los territorios libaneses que permanecen bajo control de Israel tras señalar que ese repliegue es un paso “esencial” para consolidar la estabilidad, permitir que el Estado libanés recupere plenamente su soberanía y avanzar en la aplicación del marco tripartito firmado el 26 de junio en Washington.
jt,wn
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