CHIMENTOS
La pesadilla de Adabel Guerrero tras dejar a su marido y ser acusada de engañarlo con un vecino: «Todos los amantes»

Adabel Guerrero quedó expuesta en uno de los escándalos más movilizantes de los últimos tiempos en la farándula. La separación de Martín Lamela generó todo un enorme revuelo en cuanto a lo que fue una fuerte versión de infidelidad, la cual involucraba a un vecino.
En ese contexto, mucho pasó entre ellos durante los últimos días; dese posteos haciendo descargos, al dolor de Guerrero por el fin de su matrimonio. Sentada nuevamente en el piso de LAM, la mediática contó el enorme problema que enfrenta.
Adabel tiene decidido mudarse de donde vive actualmente, dado a que, por distancias geográficas, está muy lejos de Capital y necesita resolver ese tema cuanto antes. Para ello, abandonará el hogar familiar.
“Yo el año que viene me mudo, ya lo hablamos. La separación también es que dejás tu casa, cambiar a la nena de colegio, que sufro por ella que ya me está llorando que no se quiere cambiar de colegio, pero necesito volver a Capital porque esto me tiene atada de pies y manos”, aseveró.
ADABEL GUERRERO ROMPIÓ EL SILENCIO LUEGO DE SEPARARSE
Pese que falta y mucho para el 2027, por una cuestión de escolaridad de su hija, y diferentes cuestiones que debe tener en cuenta para proyectar una mudanza, hoy le implica un enorme problema y que claro, todo repercute a partir de su infidelidad.
“No puedo venir a la mañana a un laburo, una hora cuarenta, volver para ir a buscar a la nena al colegio, volver de nuevo a Capital, una locura. Y necesito trabajar porque mantengo la casa con mi marido, y ahora mucho más porque voy a estar sola. Hubo un momento en el que me mudé a la habitación de Lola, porque necesito dormir, y si no lo entienden”, sostuvo Adabel.
Remarcando que el desgaste entre ellos comenzó hace tiempo, la ruptura era algo inevitable. Sin embargo, algo que le llamó mucho la atención es cómo se trató el tema de su supuesta infidelidad: “Yo abría Instagram y veía mi foto, los cuernos, el vecino, no sé qué… aparte detodas las cosas que van tirando, después las unen y te hacen una novela».
“Todos los amantes son mentira. Por un momento me divierte que me inventen tantos amantes. Tenía 80 mensajes de 80 programas. Me hubiese gustado que se hable un poco menos de mi separación. Con el primer amante que me inventaron me imaginaba cómo deberían estar todas las minas del country. También le preguntaron algo a Jona, a ver si tenía algo, porque me doy un besito con él en el show”, sentenció Adabel.
Adabel Guerrero, Martín Lamela
CHIMENTOS
Qué ver en Netflix, la miniserie de 4 episodios que se convirtió en un furor absoluto con su historia: «Obsesión»

Netflix tiene propuestas que no pasan desapercibidas y “Obsesión” es una de ellas. Con solo 4 episodios, esta miniserie se convirtió en una de las más comentadas por su trama provocadora y su fuerte carga emocional.
La historia sigue a un reconocido cirujano que comienza una relación secreta con la prometida de su propio hijo. Lo que en principio parece un romance prohibido rápidamente se transforma en una obsesión peligrosa.
A medida que avanza la trama, la miniserie de Netflix muestra cómo ese vínculo se vuelve cada vez más oscuro. Las decisiones impulsivas y la atracción desmedida llevan a los personajes a situaciones límite.
Uno de los puntos más fuertes es su enfoque psicológico. La historia no se centra solo en el conflicto amoroso, sino en cómo el deseo puede volverse destructivo cuando no tiene control.
LA MINISERIE DE NETFLIX IMPERDIBLE PARA LOS FANÁTICOS
Además, el relato juega con la incomodidad del espectador. Cada episodio profundiza en las emociones de los protagonistas, generando tensión constante y momentos difíciles de anticipar.
El formato corto es clave para su impacto. Con capítulos intensos y sin relleno, la serie mantiene el ritmo y logra que la historia avance de forma contundente.
El elenco aporta credibilidad a una trama que exige mucho desde lo interpretativo. Las actuaciones logran transmitir la intensidad de un vínculo marcado por el exceso.
Para los fanáticos que quieren saber más, “Obsesión” es una miniserie de Netflix ideal para quienes buscan un thriller dramático diferente: breve, que incomoda y con una historia que deja una sensación inquietante tras su final.
Netflix
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La escapada romántica de Laurita Fernández y su novio a las Cataratas: aventura, glamour y mucho amor

La bailarina armó las valijas y fue a conocer el imponente paisaje de la provincia de Misiones (Video: Instagram)
Laurita Fernández y Matías Busquet se tomaron unos días para escaparse juntos a recorrer una de las maravillas naturales del país. La conductora compartió el viaje en sus redes sociales con un álbum de fotos que muestra cada momento de sus días: el hotel, los atardeceres, las salidas nocturnas y la excursión en lancha frente a las Cataratas del Iguazú.
La frase que eligió para abrir la publicación resumió todo: “Conocer las Cataratas, al finnnnn check, sos una experiencia única”. Una deuda saldada, una asignatura pendiente celebrada con entusiasmo y varios signos de exclamación.
El lugar donde se alojaron tiene vista directa a las cataratas y piscina infinity. Una de las primeras imágenes muestra la habitación: amplia, luminosa, con bañera exenta blanca en primer plano, mesada doble con toallas dobladas y, al fondo, ventanales de piso a techo con vista a la selva misionera bañada por la luz de la tarde. Laurita posa frente al espejo del baño en bikini animal print con corpiño y bombacha de tiras, una camisa negra abierta encima y el teléfono en la mano.



Otra toma la captura en los espacios comunes del alojamiento: sentada en un sillón bajo de tela gris, con ropa deportiva verde menta —calza y remera ajustada— y gorra del mismo tono, zapatillas blancas y una sonrisa que refleja su estado de ánimo. De fondo, un living de estilo tropical con techo de caña, columnas de bambú, almohadones con mariposas bordadas y una mesa de tronco macizo.
Los atardeceres tuvieron su propio capítulo. Una foto la muestra parada en el deck de madera oscura junto a la piscina, con buzo de lana blanco de rombos, pantalón gris ancho y un mate en la mano, la mirada hacia abajo y el cielo detrás en degradé de rosa y celeste. En otra imagen, tomada desde más lejos, aparece de espaldas sobre una terraza con baranda de vidrio, mirando el horizonte: la piscina infinity, los jardines verdes y, al fondo, la nube de vapor que levanta la Garganta del Diablo.
El momento de descanso más íntimo del álbum llegó en dos fotos. La primera es una toma desde la reposera: las piernas al sol en primer plano, una toalla rosa con iniciales bordadas a un costado, el mate y el termo listos, la piscina abriéndose hacia el río y la vegetación bajo un cielo azul con las cataratas al fondo. La segunda la muestra de noche, sola en una piscina cubierta de agua turquesa iluminada, de espaldas a la cámara, frente a una cascada artificial que cae sobre la superficie en penumbras.




Las noches tuvieron otro registro. En un restaurante de ambiente cálido, con estantes de madera llenos de velas encendidas al fondo, Laurita aparece sentada, con vestido blanco sin mangas y detalle de tachas en el cuello, el pelo suelto y largo, sosteniendo un trago naranja con pajita negra y sonriendo a cámara. En otra foto nocturna, luce un conjunto blanco de top y minifalda con apliques metálicos, el pelo al viento y una pose desenfadada.
La foto de pareja llegó en una de esas salidas. Laurita y Matías posaron juntos en una silla blanca: él sentado con camisa negra y pantalón gris claro, ella encima con el mismo vestido blanco sin mangas, el brazo apoyado sobre sus hombros y las dos manos entrelazadas sobre las rodillas. Los dos sonríen a cámara con el exterior iluminado del restaurante de fondo.



El momento más cercano a las cataratas llegó con la excursión en lancha. Laurita se fotografió en primer plano con chaleco salvavidas naranja sobre campera rosa, el pelo al viento y una sonrisa amplia, con las cataratas en pleno caudal rugiendo detrás entre las rocas rojizas y el cielo celeste despejado.
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Qué puede esconder una persona que pide perdón por todo, según la psicología

Pedir perdón es una parte importante de cualquier vínculo. Sirve para reparar, reconocer un error y cuidar al otro. Pero cuando una persona se disculpa por todo, incluso cuando no hizo nada malo, la psicología suele mirar ese hábito como una señal de algo más profundo.
El pedido constante de perdón puede estar relacionado con ansiedad, inseguridad, baja autoestima o miedo al rechazo. En muchos casos, la persona no se disculpa porque haya cometido una falta real, sino porque siente que ocupa demasiado espacio, que puede molestar o que cualquier tensión con el otro es responsabilidad suya.
Este patrón también puede aparecer en personas con tendencia a complacer a los demás. Según especialistas en salud mental, el people pleasing o necesidad de agradar suele vincularse con dificultad para poner límites, temor al abandono, evitación del conflicto y búsqueda de aprobación externa. En ese contexto, pedir perdón se transforma en una forma rápida de calmar el ambiente y evitar una posible discusión.
No siempre se trata de una conducta consciente. Para algunas personas, disculparse todo el tiempo se vuelve automático: piden perdón por hablar, por pedir ayuda, por expresar una necesidad, por llegar apenas unos minutos tarde o incluso por situaciones que no dependen de ellas. El problema es que, con el tiempo, ese hábito puede reforzar la idea de que siempre están en falta.
También puede haber una historia detrás. En personas que crecieron en entornos muy exigentes, críticos o impredecibles, pedir perdón puede funcionar como una estrategia para evitar enojo, rechazo o castigo. Es decir, una forma aprendida de protegerse emocionalmente.
Qué señales pueden aparecer en una persona que pide perdón por todo
- Se disculpa incluso cuando no cometió ningún error.
- Siente culpa por expresar lo que necesita.
- Evita confrontar para no incomodar a los demás.
- Se hace responsable de emociones ajenas.
- Le cuesta decir que no.
- Busca aprobación antes de tomar decisiones.
- Pide perdón por ocupar tiempo, espacio o atención.
- Minimiza sus molestias para no generar conflicto.
El punto no es dejar de pedir perdón, sino aprender cuándo corresponde y cuándo nace del miedo. Una disculpa sincera puede reparar un vínculo, pero una disculpa automática puede mostrar que una persona necesita trabajar su autoestima, sus límites y la forma en que se permite existir sin sentirse una carga para los demás.
Psicología
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